INDICADORES PARA DIRIGIR LA EVALUACIÒN DE LA ENSEÑANZA DE LA CONVIVENCIA ESCOLAR EN UNA INSTITUCIÓN EDUCATIVA



Carlos Martínez Mollineda (CV)
carlosm@ucp.vc.rimed.cu


RESUMEN
Este artículo propone indicadores básicos para evaluar la convivencia escolar sana y positiva sobre la base de fundamentos pedagógicos y psicológicos en una institución educativa, con la finalidad de renovar y mejorar este proceso en lo cognitivo-afectivo y conductual. Toma como punto de partida las dificultades actuales existentes en la relación de los educandos como un fenómeno universal. A modo de reflexión teórica se asume que la convivencia escolar puede y debe ser enseñada en las escuelas mediante un proceso de enseñanza-aprendizaje moderno, a tono con las particularidades de los estudiantes actuales y que se trabaje en los niveles cognitivo-afectivo y conductual como base para incrementar una conciencia sana de coexistencia, simpatía y comprensión en la escuela. Todo ello trae consigo el reconciliar problemas emocionales, fomentar la autoconciencia, desarrollar habilidades sociales, manejar conductas, resolver problemas, reducir la ansiedad, ayudar a orientarse hacia la realidad y crecer en autoestima; siendo estos aspectos valores fomentados importantes en el proceso antes mencionado, los cuales aportarán al campo de la educación y en el progreso hacia una personalidad más humana y social.
PALABRAS CLAVE: Indicadores, Evaluación, Dirección, Convivencia Escolar

ABSTRACT
This paper proposes key indicators to assess the healthy and positive school environment based on pedagogical and psychological principles in an educational institution, in order to renew and enhance this process in the cognitive-affective and behavioral. It takes as its starting point the existing current difficulties in the relationship of learners as a universal phenomenon. A theoretical reflection mode is assumed that school life can and should be taught in schools through a process of teaching and learning modern, in tune with the particularities of current students and to work in cognitive-affective and behavioral levels as basis for increasing awareness of healthy coexistence, sympathy and understanding in school. All this brings to reconcile emotional problems, promote self-awareness, developing social skills, managing behavior, solving problems, reducing anxiety, helping to move towards reality and grow in self-esteem, these values being promoted important aspects in the above process, which contribute to the field of education and progress towards a more human and social personality.

KEYWORDS: Indicators, Evaluation, Management. School Coexistence

INTRODUCCIÓN
En el mundo de hoy, la Educación continúa aumentando su importancia para las generaciones actuales y futuras a pesar del cambio de época hacia una Sociedad Postmoderna donde, por una parte, existen nuevos códigos de interpretación de la realidad, notables progresos en las ciencias y la tecnología que influyen decisivamente en las personas, y por otra, se observa la desesperanza, desigualdades dolorosas, y la búsqueda de un crecimiento económico que a ultranza atropella el respeto por las condiciones que necesitan los seres humanos para vivir saludablemente y en un entorno armónico. 
En este contexto contradictorio y complejo se desarrolla la Educación entendida en el sentido más amplio, como "… el conjunto de influencias que ejerce toda la sociedad en el individuo"(Colectivo de autores, 1981, p.31). En sentido estrecho, como "… el trabajo organizado de los educadores, encaminado a la formación objetiva de cualidades de la personalidad: convicciones, actitudes, rasgos morales y del carácter, ideales y gustos estéticos, así como modos de conducta.” (Colectivo de autores, 1981, p.31)
Una parte importante de la educación transcurre en la escuela, que a pesar de sus insuficiencias no ha colapsado, pues sigue siendo un escenario fundamental para educar a los niños, niñas, jóvenes e incluso a los adultos mayores. En estos recintos resulta importante una sana y positiva convivencia escolar que propicie generar, facilitar y promover un proceso docente educativo con calidad.
En la actualidad, la escuela se ha complejizado tanto en su composición como en su funcionamiento, el estudiante de hoy es más interactivo, adquiere rápidamente habilidades en el uso de la computación y otras tecnologías que se encuentran a su alcance, algunos con acceso a diversas fuentes del conocimiento que sorprenden a los profesores con interrogantes difíciles de responder.
En ocasiones, en los colectivos pedagógicos y estudiantiles, acontecen comportamientos y actitudes incongruentes con las exigencias de la escuela y de la familia que trae consigo que algunos estudiantes no encuentren su lugar en la escuela, afectando su desarrollo armónico y equilibrado, fenómeno que se ha agudizado a nivel mundial en este siglo XXI.
Lo anterior perturba de alguna manera la función socializadora de la escuela que se manifiesta en la falta de comunicación entre los diferentes colectivos que actúan en una institución educativa, polarizando sus relaciones cotidianas y afectando la coexistencia de manera armónica, o sea, se afecta la convivencia escolar en sus diferentes actividades docentes y extra-docentes.
La falta de una convivencia escolar positiva es tan usual que se puede considerar universal. Muestra de lo anterior es que en cualquier escuela de América Latina es común manifestaciones desarmónicas tales como:

  • Infracciones del Reglamento Escolar.
  • Aumento de la mediación pedagógica en conflictos entre escolares.
  • Incremento de conflictos en las relaciones estudiante- profesor.
  • Ausencias de estudiantes a determinadas actividades colectivas y sociales.
  • Progresión de la descalificación, agresión física o verbal al compañero de aula o de escuela.
  • Crecimiento de la violencia de género.

Estas regularidades, entre otras, demuestran dificultades en la convivencia escolar cuyo origen es multicausal, entre las que se encuentran insuficiencias en el trabajo pedagógico, cuyo proceder adecuado puede solventar, en alguna medida, este fenómeno.  
No obstante, terminado el análisis de estas regularidades, se realizó una detallada búsqueda bibliográfica sobre el tema, en la que se pudo constatar que la convivencia escolar ha sido objeto de numerosos trabajos científicos, pero no se encontraron investigaciones, ni bibliografía relacionadas con propuestas de indicadores para dirigir la enseñanza de la convivencia escolar en una institución educativa.
Sin embargo, una convivencia escolar inadecuada es nociva, tanto para la institución como para la sociedad, pues algunas investigaciones han demostrado que puede conducir en alta probabilidad a establecer relaciones agresivas y violentas, así como, a trastornos psicológicos, e incluso, al fracaso académico.
Resulta oportuno evaluar, en este sentido, la dirección de la enseñanza de la convivencia escolar, pues a través de sus resultados se puede planificar, organizar, ejecutar y controlar el desarrollo de sentimientos, la comunicación entre los estudiantes, el fomento de valores y la consolidación de las relaciones interpersonales, entre otros indicadores claves de la convivencia escolar.
Deben tenerse estos indicadores en cuenta para educar a niños, niñas y jóvenes para convivir en sociedad y, por supuesto, su accionar no tiene necesariamente que actuar sobre casos patológicos si no que puede ser preventiva su evaluación. De este modo, dirigir la enseñanza de la convivencia escolar en la escuela actual se convierte en una estrategia de perfeccionamiento en la formación de las nuevas generaciones.
Es objetivo de este trabajo: proponer indicadores para evaluar la enseñanza de la convivencia escolar sana y positiva en la escuela actual, sobre la base de fundamentos pedagógicos y psicológicos con la finalidad de renovar y mejorar este proceso en lo cognitivo-afectivo y conductual.

DESARROLLO

1 LA ENSEÑANZA DE UNA SANA Y POSITIVA CONVIVENCIA ESCOLAR ENTRE LOS ESTUDIANTES

1.1 LA CONVIVENCIA ESCOLAR. ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE

La escuela tiene como función principal la formación de las jóvenes generaciones comprometidas de manera crítica y activa con su época y el mundo que le ha tocado vivir, para que adquieran los conocimientos, actitudes y destrezas que les permitan vivir y participar activamente en la sociedad moderna. Para lograr lo anterior, resulta necesario un clima adecuado entre todos los actores de la institución educativa, lo que es propiciado a través de buenas relaciones interpersonales y que usualmente se llama convivencia.
Aparecen con frecuencia, en la escuela actual, situaciones complejas relacionadas con la convivencia entre estudiantes, tales como: las drogas, la pobreza, la violencia, y la delincuencia que no han nacido en la escuela pero repercuten directamente pues afectan el bien común del colectivo escolar y constituyen una preocupación para toda la comunidad educativa.
Estas situaciones han impactado negativamente en la comunidad, exigiendo más que nunca a la escuela que todos los estudiantes puedan vivir “…en un marco de respeto mutuo y solidaridad recíproca. Esto implica el reconocimiento y respeto por la diversidad, la capacidad de las personas de entenderse, de valorar y aceptar las diferencias, los puntos de vista de otro y de otros.” (Manual de Convivencia escolar 2011), o sea, se exige una convivencia escolar sana y positiva.
La convivencia escolar sana y positiva “…es la particular relación que se produce en el espacio escolar entre los diversos integrantes de la comunidad educativa: estudiantes, docentes, directivos, asistentes de la educación, padres, madres”, entre otros. (Manual de Convivencia escolar. 2011) que influyen en la dinámica escolar,”… repercuten en las interrelaciones de los actores, afectan los vínculos personales e inciden en los procesos de subjetivación / socialización de los alumnos, enmarcados en una nueva concepción jurídica del niño y adolescente como sujeto, como ciudadano”. (Daniel N.I, 2013, p.12)
De ahí la importancia de su enseñanza y aprendizaje pues asegura “…la coexistencia pacífica de los miembros de la comunidad educativa, que supone una interrelación positiva entre ellos y permite el adecuado cumplimiento de los objetivos educativos en un clima que propicia el desarrollo integral de los estudiantes (Ministerio de Educación de Chile, 2013).
Además, cuando en una escuela se enseña a sus estudiantes una convivencia escolar sana y positiva, puede repercutir en el mejoramiento de los vínculos entre todos los actores y la vida institucional en general que se expresa en la disciplina, movilización, calidad de los proyectos socio-productivos, actividades y diálogo.
La enseñanza y aprendizaje de la convivencia escolar deben estar sustentados en fundamentos psico-pedagógicos, que permitan la formación de modos de actuación a través de la actividad y la comunicación, además puede ser desarrollada por estudiantes y profesores en el recinto estudiantil.

2 PRESUPUESTOS TEÓRICOS PARA EVALUACIÓN DE LA ENSEÑANZA DE LA CONVIVENCIA ESCOLAR SANA Y POSITIVA

2.1 MEDIO SOCIAL A TENER EN CUENTA PARA LA EVALUACIÓN DE LA ENSEÑANZA DE UNA CONVIVENCIA ESCOLAR

La convivencia escolar no se puede evaluar, si no se tiene en cuenta las formas sociales más importantes de la vida del hombre: su actividad y comunicación. La actividad desarrolla las fuerzas físicas y espirituales del escolar. Mientras la comunicación incrementa y patentiza la orientación social de la actividad, enriquece la personalidad y lentamente se forma la imagen ideal de conducta del individuo, se asimilan las tradiciones y los elementos de la cultura general.
La comunicación constituye una categoría esencial que reviste gran importancia en la enseñanza de la convivencia escolar, puesto que se puede influir en los escolares si existe una situación favorable de comunicación.
Ambas formas sociales (actividad y comunicación) de la vida del individuo condicionan el medio social necesario para la enseñanza de una convivencia escolar armónica, pues de la actividad del colectivo y de la comunicación se desprende la ley del proceso educativo: mientras más organizada esté la actividad dirigida hacia un objetivo de utilidad social y se estructure de una forma más racional la comunicación, entonces se puede esperar en mayor grado el efecto en la formación de la personalidad en el proceso educativo.
En el escolar el sistema de las relaciones sociales tiene su forma específica en el medio social en que se desarrolla, donde la escuela ocupa un lugar relevante y particularmente su grupo de clase, pues en este existe una determinada unidad de objetivos, intereses, actitudes, orientaciones valorativas, así como un sistema normativo que orienta y regula la conducta social de sus miembros.
Esto supone una forma permanente y directa de comunicación con una estructura determinada de interacción en función de las características de la actividad conjunta, la cual a su vez va a permear todos los procesos de organización y dinámica interna del grupo.
Makarenko A.S. (1987), acerca de la convivencia escolar, consideró al colectivo (grupo) como una forma de mediatizar la influencia educativa, la cual se logra a través de una organización adecuada de las actividades, de las relaciones interpersonales y comunicativas, lo que repercute no sólo en el alcance de un nivel superior de desarrollo del grupo, sino también de la activación de las potencialidades individuales de sus integrantes.
La existencia o surgimiento dentro de los integrantes del grupo de necesidades y motivos comunes relacionados con la actividad que realizan, junto con la posibilidad de satisfacer dentro de él las necesidades individuales, constituyen condiciones que influyen en el proceso de enseñanza-aprendizaje de una convivencia escolar, pues estas condiciones permiten tomar decisiones y evaluaciones grupales en un lenguaje común y el compartir un sistema de normas que regulen su conducta.
Por tanto, es necesario para evaluar la convivencia escolar comprender las regularidades del proceso de formación y funcionamiento del grupo y sus móviles internos de conducta para poder determinar su nivel de desarrollo, lo que posibilita encontrar factores adecuados que de manera dirigida y efectiva influyan en la convivencia escolar.
Entre los factores sociales externos que influyen en la evaluación de la convivencia escolar están:

  • El grupo de estudiantes
  • La familia
  • El colectivo de profesores
  • La comunidad

Los factores antes mencionados desempeñan un rol de gran significación en la determinación del comportamiento de niños, niñas y jóvenes en las instituciones educacionales.
Hasta aquí se ha esbozado el condicionamiento social externo que influye en la enseñanza de una convivencia escolar sana y positiva, donde el estudiante interactúa con el medio social que lo rodea a través de la actividad y de la comunicación en el proceso de aprendizaje de la convivencia escolar.  
Estos factores sociales externos, en una sociedad determinada, actúan sobre el individuo de forma similar, sin embargo se aprecian diferencias sustanciales entre ellos. ¿Cómo explicar que no seamos iguales? Esto se debe a que el hombre no sólo se adapta a estas influencias externas, sino que también transforma el medio a través de la actividad que despliega y de la comunicación con los demás, transformándose así mismo.

La comprensión de este proceso exige el análisis de las particularidades psíquicas internas, a través de las cuales se refractan las influencias externas. “Con todo el mundo complejo de la realidad circundante, el niño entra en infinitas relaciones, cada una de las cuales se desarrolla invariablemente, se entrelaza con otras relaciones, se complica por el desarrollo físico y moral del propio niño” ( Makarenko, 1987, p.20)

Al individuo no puede considerársele como un espejo que refleja de manera pasiva las influencias del mundo exterior. Las investigaciones psicológicas y pedagógicas demuestran que en el desarrollo de la personalidad, la influencia de los factores externos, no adquiere su significado por sí misma, sino debido a la posición individual que adopta el sujeto frente a estos factores.
Por tanto, el paso de lo externo a lo interno como es la transformación de las influencias exteriores en motivos interiores, las actitudes y orientaciones vitales, son factores internos a tener en cuenta para la evaluación de una convivencia escolar sana y positiva.

Ejemplo de lo anterior es el estudiante que está en la escuela de hoy que se manifiesta diferente a los de otros tiempos que según  Neira Valladares  M. E. (2008, p.2). “… anhela la intensidad y la fugacidad, detesta la monotonía y la constancia, gusta del eclecticismo de realidades, desecha la noción lineal del tiempo, está sometido a grandes cantidades de información, no valora lo permanente y siempre está en busca de cambios y nuevas experiencias”
Se hace necesario, para reforzar lo anterior, tener en cuenta la reflexión de Rubinstein (1982, p.132) al señalar con certeza que “todo en la psicología de la personalidad que se forma está condicionado exteriormente de una forma u otra, pero nada en su desarrollo puede deducirse directamente de las influencias exteriores”.

Seleccionar indicadores que midan la acción externa e interna de la escuela puede ser relevante en el proceso de evaluación de una convivencia escolar sana y positiva, si se tiene en cuenta el papel activo de la escuela en la formación de la personalidad del individuo. Donde la preparación del docente en función de crear las condiciones favorables para el desarrollo y la educación de la convivencia escolar conduce a poner en marcha proyectos socio-educativos efectivos para este fin.

Para que la evaluación juegue su función en la enseñanza de la convivencia escolar es necesario dirigirla mediante indicadores que arrojen un estado actual de este proceso en la institución educativa.

2.2 LA DIRECCIÓN DE LA EVALUACIÓN DE LA INFLUENCIA DEL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE EN LA CONVIVENCIA ESCOLAR

La escuela, es una institución muy particular pues su función la realizan personas y para personas, por tanto, la evaluación de la influencia del proceso de enseñanza-aprendizaje en la convivencia escolar permite definir los puntos fuertes y áreas de perfeccionamiento para trabajar por su mejora continua.
El proceso de enseñanza-aprendizaje por sí solo no asegura que el estudiante posea los valores, las actitudes y las competencias profesionales que requiere la función educativa.
Al respecto Addine, F y otros. (2002, p.4) plantean que “El proceso de enseñanza- aprendizaje debe estudiarse e investigarse desde su dimensión proyectiva, que incluye su diseño, ejecución, evaluación y orienta sus resultados a lo personal y social, partiendo de un presente diagnosticado hasta un futuro deseable, donde se debe reconocer la multilateralidad de interrelaciones así como la heterogeneidad de los participantes”.
De lo antes expuesto se puede deducir que la intencionalidad del tratamiento de la convivencia escolar en el proceso de enseñanza -aprendizaje es fundamental para lograr su aprendizaje desde el nivel cognitivo y afectivo, a partir del empleo de formas novedosas a las que el maestro debe acudir para enseñar.
Por otra parte, la enseñanza de la convivencia escolar, no debe verse como una vía para brindar información actualizada a los escolares sobre este tema, sino para que todos los actores que intervienen en el proceso, se conviertan en agentes activos en la educación de una convivencia sana y positiva donde la familia y la comunidad deben estar en sintonía con los propósitos que la escuela aspira.
El maestro desempeña un rol protagónico en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la convivencia escolar. Entonces en un proceso de evaluación debe medirse si este:

  • Aborda la convivencia escolar de manera diferenciada con cada uno de los escolares.
  • Usa adecuadamente las tecnologías de la información y las comunicaciones en función de la convivencia escolar.
  • Utiliza un método de enseñanza mediante el cual confronta diferentes puntos de vista, a partir de las valoraciones de los escolares “… en una constante actividad creadora, innovadora, para tratar de solucionar” (Chávez Rodríguez, J. y otros. 2000, p.35).
  • Ofrece al escolar la oportunidad para expresar sus criterios sobre la convivencia escolar.
  • Asume la responsabilidad de enseñar la convivencia escolar a partir de su ejemplo personal.

Si bien el maestro resulta vital para la enseñanza de la convivencia escolar, los estudiantes no son menos importantes porque ellos son objetos y sujetos de un proceso educativo complejo como el tema que se aborda en este artículo. Para estos debe trabajarse esta en sus tres niveles de desarrollo:

  • Cognitivo; Conocer que es la convivencia escolar.
  • Afectivo: Sentir la necesidad de convivir pacíficamente en la escuela.
  • Conductual: Actuar en la escuela de manera pacífica y responsable.

Estos niveles deben tenerse en cuenta para determinar indicadores consistentes para evaluar la necesidad de enseñar la convivencia escolar de una manera útil, viable, ética y bien fundamentada de la convivencia escolar.

3 INDICADORES PARA EVALUAR LA NECESIDAD DE ENSEÑAR LA CONVIVENCIA ESCOLAR EN UNA ESCUELA

Los indicadores de evaluación están relacionados con los ratios y/o los métodos que ayudan a identificar fortalezas, debilidades y oportunidades de mejora. Por tanto, estos permiten estudiar el comportamiento operacional de la convivencia escolar en una institución educativa con un mismo lenguaje.
Objetivo de los indicadores: Generar informaciones de forma permanente y variada acerca de cómo los estudiantes van adquiriendo los conocimientos, desarrollando las destrezas, y cómo van reforzando actitudes y valores relacionados con la convivencia escolar.
Fundamentación
La convivencia escolar en algunas escuelas requiere de la realización de una evaluación de su enseñanza para el desarrollo de procedimientos auto-correctivos que hagan posible su mejora continua y de sus resultados en la interrelación entre los miembros de la comunidad educativa.
Una evaluación sobre la necesidad de enseñar la convivencia escolar sana y positiva debe tener indicadores básicos, sustentados en fundamentos psicológicos y pedagógicos, que permita dirigir este proceso en la escuela actual.
Indicadores clave: Entendemos por este concepto, valores correspondientes a la convivencia escolar, que hay que alcanzar, y que suponen el grado de asunción de los objetivos. Estas medidas proporcionan información sobre la consecución de este proceso en la institución educativa y según los autores se consiguieron mediante un análisis sistémico con la siguiente: proyección metodológica.
Indicadores finalmente aprobados durante el proceso

  • Conocimientos que poseen los estudiantes sobre la convivencia escolar sana y responsable. (Cognitivo).
  • Afectividad que demuestran los estudiantes hacia la convivencia escolar sana y responsable. (Afectivo).
  • Modos de actuación de los actores educativos y estudiantes hacia una convivencia escolar sana y responsables que se manifiesta (Conductual) cuando existe:
  • Diálogo y reflexión con todos los miembros del colectivo escolarsin distingo de sexo, raza o religión.
  • Respeto mutuo que se observa en el centro.
  •  Reconocimiento y respeto a la diversidad.
  • Satisfacción general con el centro y con las relaciones escolares.
  •  Sentimiento de pertenencia al centro como lugar de aprendizaje.
  •  Integración social.
  •  Cooperación entre estudiantes.
  •  Calidad de la relación con el profesorado e influencia (autoridad).
  • Participación de todos los actores en la construcción de una convivencia sana y positiva en la escuela.
  • Integración entre familia, comunidad y escuela.

Forma de utilizar los indicadores

  • Deben ser utilizados por profesores, administradores, miembros de equipos directivos y de consejos escolares, formadores, evaluadores, especialistas en currículo, estudiantes de carreras pedagógicas, asesores, líderes de la comunidad para contar con juicios de valor que permitan conocer en qué estado está la convivencia escolar en las instituciones educativas.
  • Establecer la periodicidad de su medición para garantizar la efectividad del enfoque.
  • Este panel de indicadores será utilizado en todas aquellas reuniones operativas que se consideren oportunas con el objetivo de establecer y planificar mejoras en la convivencia escolar.
  • Utilizar el espacio de aprendizaje para la creación de niveles de reflexión acerca de ellos de manera individual y colectiva para lo que resulta útil tener en cuenta los siguientes niveles:
  • Nivel de conocimiento: que se expresa en la información obtenida por el alumno sobre el indicador en concreto, o sea que sabe de la convivencia escolar y como debe comportarse para coexistir pacíficamente en la escuela.
  • Nivel afectivo: es el conocimiento expresado por el sujeto sobre el indicador pero va acompañado de los sentimientos y se distingue cuando sus puntos de vista sobre el tema contienen riqueza valorativa, ejemplificaciones y creación que se comprueba mediante la emisión de juicios y valoraciones muy propias, resultado de la reflexión activa del sujeto sobre el contenido del indicador con ajuste al tema, coherencia, suficiencia, claridad de las ideas, variedad y elegancia del lenguaje, estilo y originalidad.
  • Nivel conductual: cuando en el análisis realizado por el sujeto está implicada su personalidad con el contenido del indicador, que se comprueba con la actitud y conducta del escolar en la escuela y que se logra si es capaz de integrar el conocimiento a profundidad de la convivencia, vínculo afectivo e implicación personal con su conciencia para actuar.
  • Utilizar métodos activos que faciliten mediante la aplicación de los indicadores la asimilación de conocimientos, el desarrollo de hábitos y habilidades para un proceso de socialización continuo en el escolar, contribuyendo de esta forma a una educación integral, humana y sostenible en las nuevas generaciones.

CONCLUSIONES

El camino metodológico seguido para determinar los indicadores que se proponen en este artículo parte de la contemplación viva del fenómeno de la convivencia escolar y del estudio de este objeto desde la Psicología, la Pedagogía y la Dirección educacional, relacionando los aportes que ofrecen estas ciencias con las especificidades del proceso de enseñanza-aprendizaje y la convivencia escolar.
Se tienen en cuenta las influencias de los factores externos e internos con el objetivo de priorizar los indicadores que con mayor influencia impactan en la dirección de la enseñanza de la convivencia escolar.
La comunicación y  la actividad de los estudiantes se consideran como categorías esenciales en la selección de los indicadores para la dirección de la enseñanza de la convivencia escolar.
Se tiene presente que los indicadores propuestos permiten evaluar la convivencia escolar en el nivel cognitivo-afectivo y conductual.
Mediante el criterio de especialistas, se seleccionan aquellos indicadores que en un número reducido permiten dirigir la enseñanza de la convivencia escolar como un proceso en la institución educativa. Ellos son;

  • Conocimientos que poseen los estudiantes sobre la convivencia escolar. (Cognitivo).
  • Afectividad que demuestran los estudiantes hacia la convivencia escolar. (Afectivo).
  • Modos de actuación de los actores educativos y estudiantes hacia una adecuada convivencia escolar.

REFERENCIAS

  • Addine Fernández, F. y otros. (2002) “APROXIMACIÓN A LA SISTEMATIZACIÓN Y CONTEXTUALIZACIÓN DE LOS CONTENIDOS DIDÁCTICOS Y SUS RELACIONES”. Cátedra de Pedagogía y Didáctica del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. La Habana. Cuba.
  • Colectivo de autores (1981). "PEDAGOGIA". Instituto Central de Ciencias Pedagógicas. Editorial Pueblo y Educación. La Habana, Pág. 31.
  • Chávez Rodríguez, J. y otros. (2000). ACERCAMIENTO NECESARIO A LA PEDAGOGÍA GENERAL. Instituto Central de Ciencias Pedagógicas. ICCP. Libro en Soporte Digital.
  • Daniel N.I (2013). LA CONVIVENCIA ESCOLAR: UNA TAREA NECESARIA, POSIBLE Y COMPLEJA. www.oei.es. Bajado el 14 de agosto del 2013.
  • Manual de Convivencia escolar (2011) Gobierno de Chile: http://www.gob.cl/especiales/campana-de-convivencia-escolar. 28 de marzo de 2013.
  • Makarenko A.S. (1987). OBRAS PEDAGÓGICAS. Tomo IV. Moscú. Pravda, P.20
  • Ministerio de Educación de Chile.(2013) DEFINICIÓN Y POLÍTICA . http://www.convivenciaescolar.cl/index2.php?id_portal=50&id_seccion=4010&id_contenido=17916. Bajado el día 12 de agosto del 2013.
  •  Neira Valladares  M. E. (2008). EL ROL DEL ALUMNO EN EL CONTEXTO EDUCATIVO DE LA ACTUAL SOCIEDAD POSTMODERNA. http://www.monografias.com/trabajos63/rol-alumno-posmodernidad/rol-alumno-posmodernidad2. Bajado el 16 de agosto del 2013.
  • Rubinstein. S. L (1982). PSICOLOGÍA GENERAL. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. Pág. 137.

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