TECSISTECATL
Vol. 5 Número 15, diciembre 2013

TRANSICIÓN DE PODER EN GUANAJUATO (1991 – 2013)

Jorge Isauro Rionda Ramírez
riondaji@hotmail.com
Universidad de Guanajuato

CONSERVADURISMO Y RETICENCIA

Guanajuato es la entidad más conservadora de la República mexicana. Cuna de conservadores a la altura de Lucas Alamán (1792 – 1853) y de movimientos nacionalistas de corte estamental como lo distingue el sinarquismo oriundo del Bajío (1934 -1952), así como acogedor de fraternidades ultra derechistas y fascistas como la Organización nacional del Yunque y Opus Dei.

Bien relata Carlos Fuentes (1928 – 2012), en su famosa novela “Las buenas conciencias” publicada en 1959 cómo la sociedad guanajuatense, propiamente de la ciudad capital, resulta costumbrista, ultra conservadora, mojigata y reaccionaria. De un catolicismo fundamentalista, donde la base de la vida gira en torno a las directrices dadas por la Iglesia católica, la costumbre, la tradición y las convenciones sociales. La doble moral, desde luego, es característica singular de estas “buenas conciencias”.

El pensamiento demócrata – cristiano, en el ámbito político baña el discurso de moralinas y preceptos basados en un nacionalismo chauvinista, racista y cargado de prejuicios sociales. Las instituciones llegan a ser propiedad de “familias” que lideran a la que se autonombra “crema y nata” de la sociedad guanajuatense (abolengo). Todas ellas ligadas al movimiento reaccionario sinarquista.

Desde 1991, ante la contienda electoral dada en el Estado de Guanajuato abortada por Carlos Salinas de Gortari, el grupo ultraconservador de la entidad arriba al poder por un mero accidente político: Ramón Aguirre, ganador de las elecciones, se ve obligado a renunciar ante su inminente victoria contra Vicente Fox Quezada, por su descarada embarazo de urnas con votos insostenibles ante el padrón electoral. Pero el triunfo no se le reconoce a este último sino viene al relevo Carlos Medina Plascencia, primo político de Carlos Salinas de Gortari, cuyo único antecedente en el gobierno es haber sido edil de León durante el segundo lustro de los años 90 1.

“Las buenas conciencias” guanajuatenses aclamaban el regreso del “reinado de Dios”, refiriendo el poder de la Iglesia católica, quien no desperdició dicha administración interina para  lograr los permisos gubernamentales para plagar la entidad de planteles educativos (negocios muy lucrativos) que abarcan desde preescolar hasta el posgrado.

El medinismo en Guanajuato abre el marco para que ingresen los grupos de ultraderecha fascista (como ultraconservadora) a todos los órdenes del gobierno y del sector público. Los empresarios vieron el uso del erario público para abrir agencias de promoción de sus negocios tales como CODEREG, INFO y COFIDE. Asimismo, los fondos del estado sirven para fondear la de grupos financieros que mediante los bancos donde se manejaban las cuentas estatales se daban créditos ad hoc al grupo de empresarios al que pertenece en entonces gobernador interino. Nace en ello y bajo auspicio del gobierno del Estado el Banco del Bajío. El fomento a la empresa local fue la principal consigna de los gobiernos de ultraderecha en Guanajuato.

El endogenismo dado en México desde los años 30 a inicios de los 80 del siglo XX llega a tal grado de consolidación, que peligrosamente llevaba a un régimen cada día más cercano al socialismo. La derecha reacciona. El fraude electoral de 1988 con la supuesta “caída del sistema”, no es más que la prueba fehaciente de que los grupos de interés capitalista en el país no están dispuestos a seguir bajo un gobierno que patenta la creciente nacionalización, estatización de la economía nacional. Recuérdese la nacionalización bancaria de 1982 bajo el gobierno de José López Portillo (1920 – 2004).

La derecha en el país se organiza desde el centro y el norte del país. Destaca el grupo político inscrito dentro del Partido de Acción Nacional (PAN), sobre todo liderado por el grupo empresarial de Monterrey (Nuevo León).

Las áreas metropolitanas, alienadas ya en la terciarización económica, son la cuna que acoge y cuida las aspiraciones de los grandes empresarios del país. De aquellas 20 familias que forman la plutocracia actual del país. De una nación que durante el siglo XX consolida una plutonomía caracterizada por la hegemonía de los monopolios, nacionales como internacionales. La derecha se inscribe en la lógica de la acumulación basada en el llamado régimen de producción flexible (o posmoderno), y se alía al capital internacional, bajo la misma lógica y comulgando con los mismos intereses: identidad de clase, diría Carlos Marx (1818 – 1883).

En lo local, el panismo agrupa a quienes son afines a la ideología demócrata cristiana. El ultra conservadurismo, la ultra derecha, la reacción, el neopositivismo y el neoliberalismo, se combinan eclécticamente en una sola ideología de clase como de partido: la que enarbola el PAN. El catolicismo fundamentalista queda implícito entre líneas, pero los intereses dela Iglesia católica son abiertos y descarados: la idea es evangelizar las instituciones. En ello trabajaron las iniciativas dadas durante las administraciones de Carlos Medina Plascencia, Vicente Fox Quezada, Ramón Martín Huerta, Juan Carlos Romero Hicks, Juan Manuel Oliva Ramírez y Miguel Márquez Márquez.

Durante estas administraciones, la mística de gobierno obedece primero, a grupos empresariales (destaca los de la zona metropolitana de la ciudad de León), pero le siguen los de grupos de poder tales como los de la Iglesia católica (YUNQUE, Opus Dei, MURO, Asociación Mexicana de Padres de familia…). Finalmente responde a los intereses de acumulación capitalistas locales, nacionales como internacionales. El pueblo queda soslayado a un interés de segundo plano. Las “familias” de abolengo toman el aparato de gobierno como botín de la contienda política. Sus cuadros se llenas de “juniors”, “ladies”, y “juligans”, hijos de ricos empresarios, de políticos y de familias “de abolengo” guanajuatenses. Todos egresados de instituciones educativas privadas, privilegiando los planteles de las universidades católicas.

La democracia y lo urbano

La transición urbana que se vive en la entidad guanajuatense permite que los comicios expresen los intereses más legítimos de la ciudadanía. En el campo, el campesino está alienado a bases corporativas tales como lo es en algún momento su participación en el ejido. La Confederación nacional campesina, por decir, basada su voto duro en el reparto de apoyos e incentivos económicos a los campesinos, cuestión que recientemente se enmascara en programas de este orden del tipo de PROCAMPO. El clientelismo propio del PRI no solo es privativo de este partido, el mismo PAN posteriormente replica este tipo de estrategias de alienación de votos.

El ascenso urbano metropolitano que vive la entidad de Guanajuato conlleva la volatilidad de la opinión y simpatía (militancia) política. Es precisamente en el Bajío donde la oposición ultraconservadora y de derecha (el PAN) prospera contra el entonces partido oficial (el PRI). La ruralidad en este estado es ya mínima, propiamente se tiene un ascenso industrial urbano metropolitano que explica la filiación de las clases medias y alta a la derecha reaccionaria (Aranda, 2004; Díaz, octubre – diciembre 2012; Pacheco, mayo – agosto de 1997; Ramírez, julio – septiembre de 1998; Reynoso, julio – diciembre de 1997).

En los años 90 del siglo XX este hecho queda patenten en lo comicios de 1991. La zona más metropolitana de la entidad, León, lidera necesariamente la corriente de formación neosinarquista y empresarial. Surgen candidatos derivados de dichos grupos encabezados principalmente por personajes como son Vicente Fox Quezada y Carlos Medina Plascencia, por citar los dos principales, seguidos por otros políticos como Alfredo Ling Altamirano, Juan Carlos Romero Hicks, Juan Manuel Oliva y el actual gobernador Miguel Márquez Márquez. El “boom” del panismo enerva las pasiones políticas precisamente en esta década. Se renuevan las aspiraciones que más allá de la democracia auténtica, aspiran a un federalismo real.

Es precisamente el carácter dominantemente urbano metropolitano de la entidad lo que explica que nazcan y prosperen los grupos políticos de derecha ultraconservadores y neosinarquistas, donde la Iglesia católica local encuentra un acomodo al auspicio de los grupos empresariales del Bajío, en especial de la zona metropolitana de la ciudad de León, ligados a otros intereses de los altos de Jalisco y del Bajío queretano, estos últimos bajo la encomienda de Diego Fernández de Ceballos.

El corporativismo local obedece a las redes que ha logrado fincar la Iglesia católica desde los años 30 de la vigésima centuria, y a partir de la mitad del siglo se acunan grupos de ultraderecha fascista de orden neosinarquista, reaccionarios y fundamentalistas tales como la Organización nacional del Yunque, el Opus Dei, Asociación nacional de padres de familia A. C., MURO, por citar los principales. Todos más ligados a occidente – norte que al centro del país. El prejuicio, la exclusión, el elitismo, el clasismo, la abierta discriminación a los indígenas y a lo indígena, los hispanófilos, el racismo, bañan el discurso político encubierto en falsos baluartes del partido blanquiazul. La democracia no prospera, el camino es para la plutocracia. En las burguesía local la que mayor beneficio obtiene de la transición PRI –PAN en la entidad, como a nivel nacional.

El neoliberalismo admite en su espacio teórico el discurso de la democracia cristiana, y acuna las aspiraciones federalistas de la oposición de derecha, que aunque en abierta contradicción con el fundamentalismo católico, pro costumbrista y ultraconservador, no obstante ve cabida para albergar las abiertas aspiraciones de prosperidad empresarial capitalista de los grupos burguesas que la lideran. Los pobres solo tienen valor de comicio, pero en materia de políticas públicas, os gobiernos de ultraderecha fascista locales no les conciben como prioridad de gobierno, más bien se ve al aparato de gobierno como aliciente, garante y logística de los negocios locales, destacando los del calzado leonés. Se crean agencias de desarrollo que sirven de bastión para la promoción de grupos empresariales como los que representa Carlos Medina Plascencia, en ello está COFOCE, SEFIDE, INFO y otras más organizaciones gubernamentales. El erario en servicio de los negocios de particulares… ¡“la Iglesia en manos de Lutero”!

METROPOLITIZACIÓN

Aunque estudios recientes realizados por el CONAPO de las zonas metropolitanas existentes en el país reconocen varios sistemas para el caso de Guanajuato, propiamente se puede resumir que el sistema metropolitano del Bajío pende del polo de desarrollo liderado por León y secundado por otras zonas metropolitanas como son las de Irapuato – Salamanca y Moroleón – Uriangato. El sistema de ciudades parte de un corredor industrial que se abre desde San Juan del Río (Querétaro) a Lagos de Morenos y San Juan de los Lagos (Jalisco), donde el sistema vertebrado lo de la carretera federal 45 que liga una dinámica industrial que parte desde la zona metropolitana de la ciudad de Querétaro, pasando por los Apaseos hasta los pueblos del Rincón (San Francisco y Purísima).

Otras dos regiones son subyacentes a la dinámica industrial del Bajío: los llamados altos de Guanajuato que está dada por la franja norte del Estado, y la fracción sur o Bajío michoacanos de la misma entidad.

La zona metropolitana de la ciudad de León concentra la tercera parte de la población estatal. Es por otra parte la cuna de oposición panista al régimen priísta desde tiempos que se remontan a los años 40 del siglo pasado.

Las zonas metropolitanas de la entidad pronto se matizan de formulaciones de reacción conservadora, ultraderechistas y de corte neosinarquista. Destacan las ciudades de Irapuato, Salamanca, Silao, San Francisco del Rincón, Celaya, Cortazar, Moroleón, Salvatierra e Irapuato. Cuya simpatía política se orienta desde la década de los años 90 a favor del partido blanquiazul. La franja norte y la franja sur resultan más conservadoras en su militancia política al conservar administraciones municipales de corte priísta.

El dinamismo metropolitano es tal que las ciudades que la expresan mantiene un ritmo de crecimiento superior al resto de la entidad. El Bajío crece a tasas demográficas superiores a las observadas en los altos guanajuatenses y los bajíos michoacanos.

La migración intermunicipal muestra centros de atracción urbana propias de las ciudades abajeñas, receptivas de población oriunda de los altos de Jalisco, Michoacán y San Luis Potosí, sin discriminar la originaria de la zona metropolitana de la ciudad de México y de la ciudad de Querétaro.

Dentro de esta dinámica metropolitana la zona urbana de Guanajuato expresa apenas un crecimiento superior al promedio estatal, su dinamismo es menor y resulta bastante conservadora en su preferencia, militancia y simpatía política, pues las administraciones priístas como perredistas domina, solo se tiene la administración de Eduardo Romero Hicks de corte panista. Misma que es producto del fraude electoral orquestado por varios gobernadores panistas para lograr el arribo al poder de Felipe Calderón Hinojosa (2005). En el municipio de Guanajuato donde las administraciones municipales son tradicionalmente priístas, se logra una concertacesión mediante el entonces gobernador del Estado Juan Carlos Romero Hicks para matizar las votaciones de dicha elección con el embarazo de urnas con votos a favor del candidato panista. Misma que se logra en el momento mediante la concilia que entonces lideraban Arnulfo Vázquez Nieto (QEPD) y Francisco Arroyo Vieyra, en el frente estatal priísta.

El resultado es que contra la simpatía política del pueblo de la ciudad capital mayoritariamente priísta y perredista, las votaciones favorecen al candidato panista para la presidencia municipal Eduardo Romero Hiscks (hermano del entonces gobernador de la entidad).

Se debe afirmar que el abstencionismo cae de manera significativa durante la década de los años 90, favoreciendo en las zonas metropolitanas al panismo estatal. Pero a partir del años 2000 este vuelve a crecer, dejando espacio para el “embarazo de urnas” que catapulta para gobernadores a Juan Carlos Romero Hicks y a Juan Manuel Oliva Ramírez. En este margen de actuación concertada para la manipulación electoral que abre el abstencionismo se cobijan muchas de las ascensiones políticas no solo de gobernadores sino de diputados y senadores, propios de la derecha liderada por el PAN y el PRI.

Es posible que el abstencionismo vuelto a verse a partir del año 2000 en la entidad es resultado de un desencanto panista, ante la experiencia de la veleidad política que presentan la clase política de este partido en sus administraciones locales como estatales. Más de lo mismo, el gobierno del cambio, simplemente no lo fue.

La derecha estatal no se debilita, solo cambia de flanco. La simpatía y militancia política vuelve pronto a favorecer al PRI, y desde fines del segundo lustro de la primera década del nuevo milenio los comicios viran en pro de los candidatos que presenta como cuadros de alternancia este partido. La entidad presenta un voto relativamente mayoritario a favor de Enrique Peña Nieto en sus respectivos comicios, y de su bancada política estatal.

CONCLUSIÓN.

Guanajuato, una sociedad costumbrista, conservadora y tradicionalista, acuna las alianzas de orden más reaccionario y sinarquista del país. Las fraternidades se urden en lo que dan a llamar “La Orquesta”, integrada por las familias de abolengo regional, destacando las del Bajío. El YUNQUE, el MURO, el OPUS DEI, por citar las principales controlan la vida social y económica de la región, desde el Estado de Querétaro, San Luis Potosí y Jalisco, donde el corazón lo es la entidad guanajuatense.

Coludidos, los guanajuatenses arman grupos de acción política de orden ultraderechista, ultraconservadores, neoliberales, neosinarquista y de abierto fascismo ante su desprecio a dos baluartes: la libertad y la democracia. Más aún su reacción inercial, sistemática y tácita a formulaciones de orden socialdemócrata y su terror al socialismo (comunismo).

La Iglesia católica local, empoderada de las elites guanajuatense, gobierna “tras bambalinas” la vida social y política de los residentes. No escapa la razón que se crea desde las aulas públicas como privadas de la región. Donde las directrices, consignas y sentencias dictadas desde la órbita de la lógica de lo estamental privan el desarrollo de las libertades como de los derechos civiles de los guanajuatenses. Sus entes de acción política, una clase política mercenaria, sin convicción y carente de escrúpulos, arriban a los pueblos públicos sin decoro y decencia alguna en la búsqueda del poder y el dinero. No es la evangelización del orden público sino su abierto interés en la promoción personal a expensas de toda institución como organización. La secularización de la vida política de la entidad dista mucho de ser por ahora una realidad local.

Es entonces que la transición política de Guanajuato transita de la socialdemocracia, propia del periodo endogenista, a la democracia cristiana, pero en una condición incipiente, periférica y fascista. No es en sí el interés de la organización más poderosa de la región (la Iglesia católica), sino de grupos conservadores de ultraderecha y de carácter neosinarquista. Destaca la infiltración proyanqui a estos grupos de poder, aspecto más reciente y novedoso en el escenario regional. Su alianza al capital no tiene patria, se está con el capitalismo nacionalista como con el transnacional. La lealtad no es a la convicción, ni siquiera religiosa, sino a la conveniencia y a la oportunidad de la promoción personal, por personajes de la política local como regional de muy dudosa moral… ya no se diga convicción.

FUENTES CONSULTADAS:

Aranda Vollmer, Rafael (2004) Poliarquías urbanas. Competencia electoral en las ciudades y zonas metropolitanas de México. Ciudad de México. IFE/Miguel Ángel Porrúa. Citado por Díaz (octubre – diciembre de 2012).

Díaz Pérez, Fernando (octubre – diciembre 2012) “Cambio político en Guanajuato 1994 – 212)”. Revista Ciudades. RNIU, Puebla, México. Pp. 13 – 19.

Pacheco Méndez, Guadalupe (mayo – agosto 1997) “Un caleidoscopio electoral: ciudades y elecciones en México, 1988 – 1994” en Estudios sociológicos No. 44. México. Citado por Díaz (octubre – diciembre de 2012).

Ramírez Sáinz, Juan Manuel (julio – septiembre de 1998) “Ciudadanía, territorio y poder local” en Revista Ciudades No. 39. Puebla RNIU. Citado por Díaz (octubre – diciembre de 2012).

Reynoso, Víctor Manuel (julio – diciembre de 1997) “Hipótesis sobre la geografía electoral de Tlaxcala, 1998 – 1994” en Revista regiones y desarrollo. Vol. 1, número 2. CIISDER/ Universidad Autónoma de Tlaxcala. México. Citado por Díaz (octubre – diciembre de 2012).

1    Universidad e Guanajuato, División de derecho, política y gobierno, Departamento de gestión pública. Correo electrónico: dipf71@hotmail Citado por Díaz (octubre – diciembre 2012; 13)

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