TECSISTECATL
Vol. 5 Número 15, diciembre 2013

JÓVENES NINI´S: LA INVISIBILIDAD DE LA MARGINALIDAD EN EL NEOLIBERALISMO

Abraham Bello Cortéz (CV)
abanbc@gmail.com
Estudiante de Doctorado, CEDES, BUAP
Yannet Paz Calderón (CV)
tennay1@hotmail.com
Estudiante de Doctorado, CEDES, BUAP


RESUMEN:
El presente artículo elabora una propuesta de desmitificación del concepto impuesto de NINI que designa un joven que No estudia, Ni trabaja. Esta revelación se establece al señalar la existencia de procesos de marginalidad, entendida como la exclusión sistemática de la estructura económico-social neoliberal a los niveles de educación y trabajo. Se establecen una serie de argumentos que revelan que la estructura no permite el acceso a niveles de bienestar mayores para los jóvenes en estos rubros. En tanto, el discurso y práctica para con los NINI´s sigue siendo paliativo de una situación que es mucho más compleja.

Palabras clave: Jóvenes, marginalidad, educación, desempleo, neoliberalismo, NINI.

ABSTRACT:
The present article elaborates a proposal of demystification of the imposed concept of NINI´s that designates a young person who does not study and not works. This revelation settles down when indicating the existence of processes of marginality, understood like the systematic exclusion of the neoliberal economic-social structure at the levels of education and work. A series of arguments settles down that reveal that the structure does not allow the access at greater levels of well-being for the young people in these headings. In as much, the speech and practice towards the NINIS continue being palliative of a situation that is much complex.

Key words: Young people, marginality, education, unemployment, neoliberalism, NINI.

 

INTRODUCCIÓN

Desde hace más de treinta años que México vive bajo el signo del neoliberalismo, el momento oficial fundacional de este período se dio en el año 1982, ello, mediante la firma de la segunda carta de intención pactada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) mediante este pacto el gobierno mexicano se comprometía a realizar una serie de ajustes de corte económico cuyo fin radicaba en el saneamiento de las finanzas públicas para responder ante los compromisos internacionales de pago de deuda adquiridos por los gobiernos anteriores1 .

Estos ajustes que realizaron y realizan los gobiernos mexicanos desde entonces han transformado al país con consecuencias funestas para amplios sectores de la población, entre los grupos más afectados se encuentran los jóvenes. Históricamente la juventud en nuestro país ha estado marcada por una amplia gama de adjetivos calificativos para denominar conductas, actitudes, ideas, pensamientos y acciones que estos emprenden 2 en torno a sus formas de vida y su desenvolvimiento dentro de la sociedad.  

Las formas de denominación constituyen una serie de estereotipos que permiten su clasificación y distinción de otros grupos sociales. Los jóvenes entonces pasan a ser definidos en base a otras características tales como el género, la condición social en términos de lo económico, lo político, lo cultural, el nivel educativo, la pertenencia a lugares o espacios, su etnia, su estado civil, entre otros. Cuando estas definiciones son retomadas por grupos que ejercen un poder mayor desde lo institucional surge una transformación que en la mayoría de los casos se utiliza para construir formas de gobernar, alienar, subsumir, estructurar, dominar y/o ocultar la realidad, es decir, se construyen marcos de  conocimientos que son acordes a imposiciones desde un poder en un tiempo y lugar determinado, (Focault 1966/2007).

Es entonces que bajo la lógica de poder con signo neoliberal, el término NINI, es una expresión que denomina a un grupo de jóvenes que hoy en día carecen, les falta, necesitan educación y/o empleo, sin embargo, el concepto enunciado desde esta posición, exime, disfraza, maquilla u oculta el sistema y sus lógicas de ejercicio de poder, ello a partir de que el concepto deviene en distintos señalamientos que estigmatizan, criminalizan o adjetivan peyorativamente a estos seres humanos.

El concepto y encarnación del joven NINI implica una suerte de problematización en dos frentes para las instituciones gubernamentales de carácter neoliberal; el primero de ellos consiste en como insertar a estos jóvenes a la educación y capacitación dentro del sistema educativo mexicano, el segundo de ellos obedece a como introducirlos a las dinámicas del mercado de trabajo.   

El presente trabajo está bajo la conjetura de que el término NINI hace invisible las desigualdades conformadas por el sistema económico neoliberal y que trata de resolver el término bajo el mismo signo, en otras palabras, el concepto reduce a solo dos dimensiones -trabajo y educación- los problemas de marginación, exclusión y pobreza de estos. Para la consecución de este objetivo el trabajo se dividirá en cinco partes, siendo la primera de ellas nuestra ubicación conceptual de la marginalidad para con los jóvenes, después analizaremos de manera breve la definición contemporánea de los jóvenes en el mundo, siguiendo esta línea ofrecemos un breve rastreo geo-histórico del concepto NINI en el planeta para después ubicarlo en el contexto mexicano a partir de su definición institucional y las formas de resolver el concepto. La cuarta parte ubicará esta definición en contraste con las dinámicas del sistema educativo y de los mercados de trabajo en el período neoliberal. Por último se esbozará una suerte de reflexiones finales con respecto al tema.

1. LA MARGINALIDAD EN LOS JÓVENES: NUESTRA APUESTA CONCEPTUAL

La definición del término marginalidad se remonta al debate surgido en los años sesenta y setentas entre las escuelas de la modernización y la marxista, siendo la primera en señalar que esta es un fenómeno transitorio derivado de la transformación de las sociedades rurales a las sociedades urbanas (Germani, 19733 ) en tanto que la postura realizada desde la crítica de la economía política señalaba la existencia de una población excedente que se gesta como parte del modo capitalista de producción dónde la:

“[…] parte de la población que excede tales límites permanece en el estado de mero factor virtual pues no consigue vincularse ni a los medios de su reproducción ni a los productos: es lo que se denomina una superpoblación. Conviene subrayar, por lo tanto, que "son los medios del empleo y no los medios de subsistencia, los que hacen ingresar al trabajador en la categoría de la superpoblación. En realidad, es necesario concebir esta fórmula de una manera todavía más general y vinculada a la mediación social que le permite al individuo ligarse a los medios de su reproducción y a los productos”, (Nun, 1969:183).

De lo anterior podemos indicar dos cosas, la primera de ellas consiste en señalar la existencia de una población que no está inserta en los procesos de trabajo asalariado, sin embargo –y en segundo lugar- ello no implica que su supervivencia se ubique fuera de los circuitos de la acumulación del capital, por lo tanto, esta población permanece al margen de ciertas formas de explotación, en este sentido Aníbal Quijano nos sugiere que estas personas desempeñan un:
 
“[…] conjunto de actividades económicas que desempeñan los marginados y las relaciones económicas de que forman parte, pueden ser consideradas como un “polo marginal” de la economía global, en tanto que ellas no hacen parte de los niveles de mayor productividad en los cuales se sustenta la existencia misma del sistema y, en consecuencia, no cumplen una función central dentro de éste”, (Quijano, 1972:90).

Podemos caracterizar entonces la marginalidad como la formación de una población excedente derivada de los procesos de acumulación de capital, desempeñando un rol secundario de los procesos dinámicos de la producción y reproducción del mismo. La materialidad y ubicación territorial de esta expresión la observamos a partir de la marginación, esta refleja las condiciones de vida y reproducción social de esta población.

Al respecto de la marginación como cara concreta de la marginalidad Fernando Cortés señala que “la marginación en su versión más abstracta intenta dar cuenta del acceso diferencial de la población al disfrute de los beneficios del desarrollo. La medición se concentra en las carencias de la población de las localidades en el acceso a los bienes y servicios básicos, captados en tres dimensiones: educación, vivienda e ingresos”, (Cortés, 2006:75).

Dentro del neoliberalismo, tanto la educación como el trabajo forman parte de un discurso que se sostiene en base a la formación de personas capaces de realizar el trabajo encomendado en base a la educación recibida, es decir, las destrezas desarrolladas en el ámbito educativo permiten a los individuos conseguir y desempeñar un mejor trabajo. Ello, suena bien en su forma discursiva debido a que se asume la existencia de una harmonía que se genera en estos dos campos de acción de la vida de los hombres.

Sin embargo en la realidad, los jóvenes son marginados tanto del ámbito educativo como el de los ingresos por la vía del empleo formal, ello repercute en el desenvolvimiento de sus capacidades y gesta otro tipo de problemas que ahondan y perpetúan estructuras en el tiempo y en el espacio, por lo que la categoría NINI´s encubre este fenómeno en dos sentidos, el primero de ellos tiene que ver con la invisibilidad de la estructura económica que niega el derecho al empleo bien remunerado, mientras que –en segundo término- se gesta un movimiento privatizador que no socava el problema de una educación de calidad sino que lo profundiza.

2. LA CONCEPTUALIZACIÓN DE LA JUVENTUD EN EL MUNDO (UNA VISIÓN INSTITUCIONAL)

Dentro de los procesos de conformación de desarrollo del ser humano, la etapa intermedia que separa la niñez del adulto se denomina juventud, de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU)4 , la juventud comprende un rango entre los 15 a los 24 años de edad. Esta generalidad en torno a un grupo de seres humanos ha permitido establecer diferentes formas de intervención para ellos, esto obedece a la constitución de conceptos y categorías aunadas a esta parte de la población. La Organización Mundial de la Salud (OMS) propuso una escala de edades más amplia que la de la ONU para clasificar a los adolescentes y jóvenes que:

“[…] comprende de los 10 a los 19 años, el cual generalmente abarca el tiempo transcurrido desde el inicio de la pubertad hasta la mayoría de edad legal, y que al coincidir con algunas estadísticas demográficas, resulta práctico para la planeación de la salud. Para los fines del Año Internacional de la Juventud, las Naciones Unidas ha definido “juventud” como el periodo entre 15 y 24 años de edad. Sin embargo, así enunciado, dicho periodo se iniciará a mediados de la adolescencia, y su aceptación impediría considerar debidamente las especiales características y necesidades de los adolescentes. Se propone que el término “jóvenes” se refiera, en general, al período global de 10 a 24 años, aunque en la práctica los vocablos “adolescentes”, “jóvenes” y “juventud” son intercambiables”, (OMS, 2000:12).

Esta clasificación de los jóvenes por la edad, si bien obedece a determinados objetivos, es insuficiente porque deja fuera aspectos sociales, psicológicos, culturales y económicos que se deben considerar al elaborar las políticas económicas y sociales; y desde luego para realizar investigaciones, sobre todo si queremos que estén presentes los sujetos y no sólo el dato.

La presencia e importancia de la población joven en el mundo se ha hecho cada vez más visible por motivos distintos a los que lo fue en el pasado por dos razones, en primer lugar las cifras de esta población han alcanzado niveles record; hoy en día, una de cada cinco personas tiene entre 15 y 24 años. En todo el mundo, hay más de 1.200 millones de jóvenes. La mayoría de ellos — alrededor del 90%— vive en países en desarrollo, la mayor cifra jamás registrada en el planeta hasta la fecha. Se estima que este grupo de población alcanzará la cifra máxima de 1.100 millones en 2060, y a partir de ahí registrará un descenso paulatino, (OIT, 2012a).

3. CONCEPTUALIZACIÓN NINI DENTRO DE LA JUVENTUD EN EL MUNDO

En 1999 el gobierno británico a través de su informe de la Unidad de Exclusión Social (USE por sus siglas en inglés) identificó como NEET a las personas entre 16 y 18 años que no estaban inscritas en la escuela, no tenían un empleo o no recibían algún tipo de entrenamiento laboral 5. A partir de entonces, la preocupación del gobierno británico se centró en insertar a estos jóvenes en alguno de estos campos, por lo que fueron objeto de las discusiones de los diseños de política pública, periodistas, académicos entre otros.

Aunque el gobierno británico fue el primero en reconocer el fenómeno  de los jóvenes en esta situación, su escala rebasa lo nacional. La cantidad de NINI´s o NEET´s asciende a millones en todo el mundo. En los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) el promedio de población entre 15 y 29 años que está en esta condición es de 16%. Irlanda, Israel, Italia, México, España y Turquía, son las naciones que registran las tasas más altas de población joven bajo esta condición, siendo de 20% en promedio, (OCDE, 2012).

En  Japón, por ejemplo, los NEET´s están asociados a la población joven que no tiene acceso a un empleo, o actividad de entrenamiento para mantenerse ocupado con un ingreso o acceso a la vivienda (Kosugi, 2005; Mizanur, 2006). En el caso de España, el fenómeno estuvo relacionado con la construcción de un status económico e independencia de los núcleos familiares durante los años noventa y principios del siglo XXI, no obstante, la crisis económica que afecto a este país en el año 2009, se transformo este concepto y se relacionó con el potencial de delincuencia y criminalidad de los jóvenes hacia el resto de la sociedad española (La jornada, 5 de enero de 2010).

En América Latina al igual que en los países miembros de la OCDE el 16% de los jóvenes de 15 a 29 años no están insertos en el sistema educacional ni en el mercado laboral, algunos de estos realizan labores domésticas no remuneradas o viven con alguna discapacidad, mientras que otros no ejecutan ninguna tarea determinada, (CEPAL, 2011).

Si a este grupo se viese en términos del género, encontramos  que en el sexo femenino es donde se acentúa aún más esta condición. En los países de la OCDE la población de entre 15 y 29 años que es catalogada como NINI se sitúa en 17.9% como promedio, para los hombres en el mismo rango de edad, la cifra es de 13.7% 6. Las condiciones de estos jóvenes son diferentes, los hombres desempleados desean trabajar y están buscando trabajo de manera activa, en el caso de las mujeres estás permanecen inactivas sin buscar empleo, lo que indica que realizan actividades dentro del hogar como labores domesticas y/o de cuidado de hijos y familiares, (OCDE, 2012). Datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestran una tasa promedio para NINI´s de 28.1%  para mujeres jóvenes y de 12.4% de hombres jóvenes en 24 economías en desarrollo, (OIT, 2012a).

Asimismo la OIT señala que en el mundo desarrollado el perfil de NINI suele tener un bajo nivel de educación, aunado a un bajo ingreso familiar y/o ser de origen inmigrante; mientras que en las economías en desarrollo los NINI no se caracterizan por tener un bajo nivel de ingreso, lo que permite que no tengan la imperiosa necesidad de trabajar, (OIT, 2012b). Estas afirmaciones, son un ejemplo de las posturas oficiales que sólo miran la apariencia del fenómeno generalizando las razones o motivos que llevan a estos jóvenes a estar dentro de esa condición.

Lo anterior da cuenta de que es un fenómeno social de escala  mundial, sin embargo, encontramos que el discurso denota una significación negativa al señalarlos como problemáticos,  improductivos, ociosos, indolentes, carentes de proyectos o expectativas y delincuentes que “fácilmente” podrían involucrarse en actividades delictivas.

En el caso de México este fenómeno fue detectado a inicios de los noventa por Cortés y Rubalcava (1993), en una investigación realizada en la ciudad de Matamoros, identificaron un grupo de jóvenes varones entre 12 y 21 años de edad que no estudiaban, ni trabajaban, y a los que les llamaron desocupados precoces. En este trabajo, los investigadores se preguntaban hasta qué punto este fenómeno estaba o no extendido por todas las ciudades del país, explicaban que tal vez la presencia de este tipo de desocupados en Matamoros era porque la demanda laboral local favorecía de manera particular a las mujeres, debido al gran número de maquiladoras establecidas ahí. En el caso de las mujeres jóvenes, como ocurre hoy, en ese estudio encontraron que a ellas, sus madres las incorporaban a las actividades domésticas para que contribuyeran a la sobrevivencia del hogar, la presencia en la casa de las mujeres contribuye de manera importante a que otros miembros de la familia estudien y trabajen. Sin embargo esta conclusión no era esperada por parte de los investigadores dejando como pregunta ¿si el fenómeno no tendrá una escala nacional mucho mayor? Encontrando respuesta positiva dos décadas después.

3.1 LOS NINI´s EN MÉXICO

En México, la discusión de este concepto comenzó a escucharse con más frecuencia en 2010 a raíz del debate que surgió en agosto de ese año entre el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro y el titular de la Secretaría de Educación Pública de ese entonces que fue Alonso Lujambio, este último insistía en que los jóvenes NINI´s eran apenas 250 mil; mientras que el rector indicaba que eran millones, afirmación que tuvo sustento en datos de la Encuesta Nacional de Juventud, 2005, en donde se señalaba que el 22% de la población joven no tenían ninguna actividad laboral ni educativa, finalmente las autoridades federales reconocieron que aproximadamente 7 millones de jóvenes en el país no asistían a la escuela ni estaban dentro del mercado laboral. (La jornada, 25 de agosto de 2010).

A partir de ese momento, la población joven comenzó a ser sujeta de diversos tipos de comentarios, estudios, señalamientos y clasificaciones que en su mayoría han sido superficiales, homogeneizantes, limitados y negativos. Si bien el dato ha servido para identificar una problemática que están enfrentando millones de jóvenes, el discurso de los NINI´s no ha ubicado este problema dentro de las estructuras sociales y económicas del país, propiciando el surgimiento de estrategias gubernamentales que poco contribuyen a la erradicación de este “problema”.

De acuerdo a la OCDE en México los NINI´s que se ubican en los sub-estratos de jóvenes de entre los 15 y  19 años  son de un 18.4% mientras que en el rango de 25 a 29 años son de un 25%, (OCDE, 2011:2). Con estas cifras, México ocupa el tercer lugar en “esta problemática” detrás de Turquía e Israel, siendo las mujeres el género más representativo del “problema” registrando una tasa promedio del 38% para el rango de 15 a 29 años que en comparación con los miembros de la  OCDE es  poco más del doble, (La Jornada, 25 de agosto de 2012).

Esto se confirma con la última Encuesta Nacional de Juventud de 2010 donde se detalla la situación general de los jóvenes y particularmente los NINI´s. Es en esta encuesta donde se documenta y se reconoce de manera oficial que 7.8 millones de jóvenes entre 12 y 29 años de edad 7 se encontraban en esta condición de inactividad laboral y educativa, cifra que representa el 21.6% del total de la población joven del país, ver tabla 1.

TABLA 1. POBLACIÓN JOVEN EN MÉXICO, SEGÚN CONDICIÓN DE NO ESTUDIAR Y NO TRABAJAR (NINI´s) POR SEXO EN EL AÑO 2010.

Total

NINI´s

%   de NINI´s

%  de NINI´s por sexo

Hombres

Mujeres

Población joven

36 195 6621

7 819 180

21.6

24.3

75.7

De 12 a 15 años

8 622 613

519 704

6.0

10.7

5.3

De 16 a 18 años

7 951 088

1 410 466

17.7

25.3

17.4

De 19 a 23 años

9 348 079

2 586 589

27.7

33.2

33.1

De 24 a 29 años

10 273 883

3 302 421

32.1

30.6

45.9

1El 49.2% son hombres y el 50.8% son mujeres.

       Fuente: Encuesta Nacional de la Juventud. Los jóvenes y la educación, 2010.

La encuesta reveló que tanto para hombres como para mujeres los subgrupos de edad en donde se concentran  esta condición son aquellos que van de 19 a 23 años y de 24 a 29 años, siendo las mujeres las que en términos totales representan el mayor número de NINI´s.

Algunos otros elementos de la población joven identificada como NINI son: La presencia de estos jóvenes es recurrente en todos los estados del país, en promedio 21% de la población juvenil de cada estado tiene esta condición. Siendo Tabasco, San Luis Potosí, Guanajuato y Coahuila donde hay una mayor cantidad de jóvenes NINI´s, (ENJUVE, 2010).

En términos educativos estos jóvenes tienen un rezago educativo importante, una cuarta parte de ellos no concluyo el nivel básico y poco menos de la mitad tiene la educación básica completa o incursionó al nivel medio superior dejándolo inconcluso. Cabe mencionar que aproximadamente tres cuartas partes de los hombres y mujeres han expresado su interés por volver a estudiar, (ENJUVE, 2010). Sin embargo, varios de ellos enfrentan un entorno familiar y social poco favorable para regresar a estudiar. El retiro del sistema educativo es provocado por diversos factores y situaciones que incluso pueden ser contrastantes. No obstante, el dato asistencia o no asistencia escolar no proporciona información suficiente con respecto a las personas que se encuentran en esta condición y sus distintas formas para enfrentar estos momentos de exclusión. No es lo mismo el hecho de que una joven abandone la universidad por estar embarazada que el de un joven que decide postergar sus estudios de bachillerato por tener que trabajar para ayudar con el sustento familiar.

En relación al trabajo y aunque la idea general es que a estos jóvenes no tiene interés por las actividades laborales encontramos que no es del todo cierto,  55% de los inactivos que no estudian ya tienen experiencia laboral previa mientras que el 41.1% de los hombres buscan empleo, (ENJUVE, 2010). Ello significa que no es apatía de estos el que no quieran trabajar, sino que el mercado laboral para los jóvenes se vuelve cada vez más adverso, al existir pocas oportunidades de encontrar empleo con un ingreso que les permita sobrevivir. Cada año se incorporan al mercado laboral aproximadamente 1 millón de jóvenes, mientras que la generación de nuevos puestos de trabajo apenas alcanza la cifra de 500 mil, (Secretaria del Trabajo y Previsión Social, 2012).

La brecha existente entre oferta y demanda laboral provoca que muchos jóvenes que no tienen la posibilidad de seguir estudiando o incluso no tengan interés en hacerlo, enfrenten un paro involuntario por largos periodos de tiempo. La desocupación y el trabajo precario se han vuelto características recurrentes entre los jóvenes a nivel nacional y mundial. Coincidimos en que se debe trabajar a nivel macroeconómico de tal manera que se creen condiciones que permitan un crecimiento económico que dé lugar a la generación sostenible de los empleos, sin embargo, esto no se podrá lograr sin alterar la estructura prevaleciente de concentración del ingreso. Los jóvenes al intentar sumarse a la actividad productiva se ven afectados por los obstáculos estructurales y por los movimientos del ciclo económico.

Si tomamos en cuenta el sexo 3 de cada 4 NINI´s son mujeres (5.9 millones), de las cuales el 72.1% se dedica a las labores domésticas, (INJUVE, 2010). El matrimonio o la unión con su pareja y los problemas económicos son las dos principales razones por las cuales las mujeres que se dedican a los quehaceres del hogar, tuvieron que dejar la escuela. Las familias, principalmente las de sectores pobres, transforman sus estrategias de sobrevivencia cada vez que enfrentan situaciones económicas adversas, lo que impacta en la forma en la que los jóvenes se relacionan con la escuela y el trabajo, en momentos de crisis los hijos jóvenes varones entraran al mercado laboral y las hijas se dedican más tiempo a las labores del hogar, (González y Escobar, 2006).

El género marca una diferencia importante en la forma de construir y vivir la juventud. Las jóvenes enfrentan una triple exclusión: la condición socioeconómica, ser joven y ser mujer, socialmente el rol de mujer sigue siendo el del cuidado del hogar y la reproducción8 . Se habla de mujeres jóvenes pero casi nunca se hace alusión a “juventud de mujeres”, (Balardini, 2000). Entonces podemos decir que la juventud  se construye en lo cotidiano, en lo que día a día se vive en la familia, la escuela, el trabajo, las  calles y con el contacto de los diversos medios de comunicación.

La presencia de estos jóvenes esta en todos los estratos sociales, aunque se concentran en niveles más pobres, 523 mil 940 pertenecen a los deciles de ingreso 9 y 10, esto es, los de mayor poder adquisitivo; 2.6 millones pertenecen a los de ingreso medio, y 4.7 millones a los sectores más pobres de la población, (La Jornada, 25 de agosto de 2012).

Para enfrentar esta situación los gobiernos de Chihuahua, Baja California, Tlaxcala, Guerrero e Hidalgo han implementado programas, enfocados a los NINI´s, que básicamente se caracterizan por requerir fondos millonarios que se utilizan para promover actividades culturales, deportivas y empleos eventuales y subsidiados. Por ejemplo, en zonas marginadas de Ciudad Juárez el trabajo que se ofrece a los jóvenes es limpiar parques públicos, banquetas y viviendas por 112 pesos diarios, (El Universal, 18 de julio de 2011). En el Estado de México se ofrece empleo en la industria de la construcción a jóvenes de zonas rurales que sólo tienen estudios de secundaria, recibiendo un ingreso mensual de 1100 pesos, (El Universal, 20 de julio de 2011).

Otras opciones que han desatado cierta polémica son las que proponen que los jóvenes se unan a las fuerzas policiacas, como en el caso de Sinaloa y Querétaro, o se unan al Ejército durante tres años, según propuso ante el Congreso de la Unión el gobernador de Chihuahua, César Duarte, (El Universal, 20 de julio de 2011). Estas han sido algunas de las propuestas o intentos de los gobiernos estatales  para dar solución a la situación.

Un intento más reciente por enfrentar este problema es el proyecto “Jóvenes con Porvenir” que se implementó en el 2013 en el municipio de Zapopan Jalisco, que con 36 millones de pesos el gobierno local ofrece 136 cursos de capacitación semestral en 36 instituciones educativas públicas y privadas en áreas muy diversas, que van desde artes circenses, fotografía, paramédicos, hasta clases de Dj, estilismo y bienestar personal o aprender a tocar un instrumento. El único requisito para poder inscribirse es ser NINI, el objetivo como mencionan las autoridades es sacar del letargo y del peligro a estos jóvenes, en este municipio hay aproximadamente 150 mil jóvenes en esta condición de NINI, además existen 400 pandillas en zonas populares y marginadas y el aumento de los asesinatos que se cometen en el municipio son recibidos y cometidos por jóvenes de entre 20 y 30 años, (Excélsior, 17 de noviembre de 2013).

Si bien este programa ha tenido una respuesta favorable -en los dos semestres que van se han inscrito 11 mil 500 jóvenes- la pregunta sigue siendo en dónde podrán encontrar empleo estos jóvenes que ahora tendrá capacitación, el problema sigue siendo la falta empleo, (Excélsior, 17 de noviembre de 2013).

4. JÓVENES, EDUCACIÓN Y TRABAJO EN EL NEOLIBERALISMO

Las propuestas neoliberales son un conjunto de planteamientos que van más allá de lo económico, establecen la idea de que la libertad económica es un proceso natural al cual todos los hombres deben transitar (evolucionar), por ello es que este cuerpo ideológico adquiere una importancia creciente para el capital. La transformación del país a principios de los años ochenta a partir de su reestructuración económica y social bajo el neoliberalismo, trajo consigo efectos poco alentadores para las capas gruesas de la sociedad, estas acciones emprendidas por los gobiernos a partir de ese entonces fueron orientadas a cumplir con los objetivos impuestos por las Instituciones Financieras Internacionales (IFI)  como Banco Mundial (BM) y FMI con el fin de pagar la crisis de deuda contraída en sexenios anteriores con instituciones bancarias privadas y gobiernos extranjeros.

La importancia que adquiere para el capital es que estas ideas pugnan por una libre circulación de flujos de capital y mercancías por todo el mundo que genera un proceso  de expansión del capital y con ello el funcionamiento del sistema mismo. Esta permeabilización de las políticas neoliberales estaban plasmadas en un documento conocido como el Consenso de Washington 9, en este documento las políticas sugeridas por el gobierno estadounidense para el desarrollo de los países subdesarrollados y que eran apoyadas por las IFI.

La adopción de estas políticas gesto un proceso de debacle del empleo para el conjunto de la población y hablando particularmente de los jóvenes lo que ha ocurrido es que en un contexto de alta fragilidad económica y social, ellos son un sector muy expuesto a la marginalidad y pobreza. Desde que el neoliberalismo fue implementado en el país se ha ido fragmentando el proceso tradicional de integración social de los jóvenes que era primero entrar a la escuela para luego pasar al mercado de trabajo.

Es entonces que señalamos que la educación ha perdido gradualmente su capacidad de movilidad e integración social, cada vez son más los jóvenes que aún teniendo cierto grado de estudios no logran encontrar empleo porque el espacio laboral también se ha visto severamente afectado por las diversas políticas económicas que han desembocado en la contracción de espacios laborales.

La oferta y la demanda laboral se encuentran en el mercado pero no lo hacen libremente, es decir, son mediadas por diversos aspectos como el género, la clase social, el nivel educativo y la edad entre otros.

4.1 LA EDUCACIÓN DENTRO DEL MARCO NEOLIBERAL

Es muy común que desde diferentes ámbitos sociales y económicos se manifiesten ideas relacionadas con la necesidad de mejorar el sistema educativo del país y en general de América Latina, poniendo énfasis en la importancia de incrementar la inversión pública que se destina a este rubro. Se dice que la educación es un elemento clave que ayuda a las sociedades a ser más incluyentes ya que prepara a los individuos para que puedan enfrentarse al diverso y cambiante mundo laboral, social y económico en que se desenvuelven. Siempre se ha pensado que la educación tiende a promover la movilidad social y contribuye a mejorar el nivel de vida de los individuos.
La importancia de la educación, entonces, no está en discusión. Lo que invita al debate es la forma en cómo este concepto se ha ido transformando en las últimas décadas y ha ido adaptándose cada vez más al mercado y a la economía de corte neoliberal. Lo que ha provocado que el sistema educativo se organice siguiendo la lógica del sistema capitalista que es la libre competencia, es decir, tendrá acceso a ella quien pueda pagarla y dependiendo de lo que pueda pagar será la calidad que reciba de este servicio.

Se esperaría que la relación entre gasto educativo, nivel educativo y movilidad social fuese positiva, pero los hechos para México demuestran lo contrario: de acuerdo con el informe Panorama de la Educación 2012 de la OCDE, México es la nación donde los ciudadanos con estudios universitario tienen mayores posibilidades de estar desempleados, en comparación con quienes sólo tienen el nivel básico, ninguna otra nación registra un fenómeno similar. En la gráfica 1 podremos observar esta situación donde la población con menor nivel educativo tiene un poco más de probabilidades de encontrar un empleo.

GRÁFICA 1. OCUPACIÓN POR SECTORES Y NIVEL DE INSTRUCCIÓN, CUATRO TRIMESTRE DE 2012
Observatorio Laboral
Fuente: Observatorio Laboral, ocupación por sectores económicos, cuarto trimestre de 2012

El fenómeno que está ocurriendo es que el acceso generalizado a la educación básica es signo de mayor democratización social y preludio de los problemas que toda masificación supone. La desigualdad en los resultados de aprendizaje es síntoma característico de sociedades con grandes disparidades en la distribución del ingreso, como ocurre en la mayoría de los países de América Latina, (Rivero, 2005).

Un primer problema del sistema educativo mexicano, está relacionado con el rezago educativo10 que se hace presente en el modelo neoliberal donde prima el mercado, de acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) el inacceso a algún nivel de educación es, para el año 2012 de 27.6%, es decir, 14, 486,400 personas entre la edad de 16 a 29 años ha registrado esta carencia 11, (CONEVAL, 2012).

Lo expresado en el párrafo anterior pone de relieve la inaccesibilidad a la educación  a pesar de las acciones gubernamentales emprendidas  que han tenido como objetivo aumentar la cobertura escolar. Un ejemplo de ello es la cobertura educativa para nivel media superior fue de 64.4% en el 2009 para la población de 16 a 18 años, por lo que más de la tercera parte de los jóvenes de esta edad no asistieron a la escuela, (CONAPO, 2012).

A partir de esto podemos señalar que el promedio de escolaridad en los jóvenes es de 10 años, es decir, solo cursan hasta el primer año del nivel medio superior, ello muestra las dificultades que existen para seguir avanzando una vez alcanzados ciertos grados de estudio tales como la primaria y/o secundaria.

Aunado a lo anterior, la deserción escolar es otro fenómeno estrechamente relacionado a la estructura del sistema educativo, siendo que los jóvenes que abandonan sus estudios en las primeras etapas de su formación no alcanzan a desarrollar un mayor cúmulo de conocimientos para el ámbito laboral; la razón principal de este fenómeno es la situación económica.
 
Es decir, si todos o una mayor cantidad de personas cuentan con estudios de secundaria, la forma de seleccionarlos será elevando el grado de estudios dentro de los requisitos de empleador, exigiendo experiencia laboral, u ofreciendo salarios bajos. Surge entonces lo que Rivero (2005) llama el “credencialismo”, se lucha cada vez más por tener mayores niveles de estudio pero esto no es signo de que los individuos podrán conseguir un empleo mejor pagado y por lo tanto tener un mejor nivel de bienestar; ya que las oportunidades ocupacionales crecen muy lentamente en el país.

Los títulos y certificados son más útiles para clasificar que para calificar las capacidades de los individuos. Estos títulos y diplomas como lo menciona Spinosa (2006) son una señal para las empresas para decidir a quién contratar. Es una forma de ordenar a la fuerza de trabajo según “sus capacidades”. En las últimas décadas la educación se ha sumando a la gran lista de bienes de consumo privado cuyo “precio de equilibrio” lo determinan las fuerzas de la oferta y la demanda, es decir el mercado. De esta manera, el sistema educativo se encuentra en una encrucijada en la que el sistema económico neoliberal ha puesto, a partir del rezago educacional y de la credencialización insuficiente para obtener un buen trabajo; todo esto sin contemplar siquiera la preguntas: ¿Cómo se educa a los mexicanos? o el ¿para que se educa?

Para responder a ello, la economía neoliberal como modelo dominante en México y en el mundo y cuya misión es la maximización de ganancias por parte del capital ha ido subordinando cada vez más objetivos que antes eran de índole social como es el caso de la educación. Sobre esta idea es que se han realizado desde hace ya varias décadas, diversas reformas educativas en el país tendientes a lograr la eficiencia de sistema educativo a través del mejoramiento en la calidad en la educación.

Las reformas educativas incluyendo la más reciente promovida por el actual presidente de la república Enrique Peña Nieto, promueven la estandarización de las evaluaciones a maestros y alumnos, ignorando la gran diversidad y particularidades sociales, económicas y culturales que prevalecen en las diferentes regiones del país. Esta reforma educativa forma parte de una lógica económica que ha seguido la misma dirección neoliberal al continuar abriendo este espacio a la iniciativa privada.

El discurso de la legitimación de las desigualdades sociales, que sigue contando en el mito de la igualdad de oportunidades su principal apoyo, olvida intencionadamente que para alcanzar el principio de igualdad debemos considerar nuestras diferencias y compensarlas por medio de la equidad para alcanzar una justicia educativa real, (Vila, 2006).

Éstos y otros aspectos configuran un panorama poco alentador. La educación ya no es vista como un elemento mediante el cual se puede transformar una sociedad desigual en una más incluyente con mayores niveles de bienestar para todos sus miembros. Dentro de las economías capitalistas el sector educativo abandona el papel que tiene como impulsor de “bienestar social” y pasa a formar parte del conjunto de bienes y servicios que encontramos en el mercado, con todas las implicaciones que esto tiene. A pesar de que el gobierno es regulador de este tipo de servicio, se forma un mercado imperfecto, con externalidades positivas y negativas.

La escuela está sujeta a una serie de exigencias orientadas a la satisfacción de necesidades productivas, por ejemplo, entre una de esas exigencias está la de preparar mano de obra calificada capaz de renovar y activar los procesos productivos y desarrollarlos con altos niveles de eficiencia y calidad (Ruiz, 2001). Los diplomas y títulos dan cuenta más de un nivel de clasificaciones que de calificación específica.
En el mercado laboral los demandantes de mano de obra usan los años de estudio como una señal o indicador para decidir a qué trabajadores contratarán y, cuando la oferta es grande, debido a la mayor cobertura educativa y a que el sistema económico no es capaz de generar los puestos de trabajo necesarios, surgirá el fenómeno de sobreeducación. Esto se agudizaría para los trabajadores nuevos y puestos de nivel más bajo (principalmente trabajadores jóvenes y de baja calificación) dado que estas características son los únicos elementos para la selección, (Pérez, 2005).

Finalmente al hablar de manera particular de la población joven, se observa que esta ha sido de los grupos más olvidados en la política educativa y económica. En México más de la mitad de los 2.5 millones de desempleados contabilizados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) son adolescentes y jóvenes de entre 14 y 29 años. La desocupación en este grupo poblacional aumentó 25% durante 2009, pero si se consideran los tres primeros años de gobierno del presidente Felipe Calderón, el incremento es hasta de 42.5%. La mayor parte de la juventud desempleada ha cursado la primaria y la secundaria, pero 38% –524 mil personas– tiene estudios de bachillerato y licenciatura (La Jornada, 14 de febrero de 2010).

Estos datos muestran la profunda desatención gubernamental que padecen los jóvenes mexicanos, así como de la falta de compromiso de las autoridades económicas, educativas y laborales para proveer alternativas dignas para ese sector de la población. Es claro que la falta de oportunidades para la población joven y preparada en México va en sintonía con el modelo económico imperante en el país, somos únicamente proveedores de mano de obra barata y calificada.

4.2 MERCADO LABORAL: UN ESPACIO MÁS DE EXCLUSIÓN PARA LOS JÓVENES

El progresivo avance de neoliberalismo ha modificado sustancialmente las relaciones obrero-patronales, al flexibilizarse cada vez el mercado de trabajo los nuevas generaciones de trabajadores que son los jóvenes están quedando cada vez más desprotegidos. Estas reformas tuvieron impactos importantes en materia de empleo sobre todo en la precarización laboral y sobre los derechos que de este emanan12 .

Estos procesos no fueron del todo legales en un principio, se actúa bajo lógica discrecionales dónde la práctica de estas formas de flexibilización permite a los empresarios ahorrar en términos de prestaciones sociales o derechos que tienen los trabajadores. Los espacios dónde se dio cabida a este tipo de prácticas se da en la industria manufacturera de exportación, es decir, la maquila e industrias con igual comportamiento laboral maquilador. (Márquez, 2008). Con la expansión paulatina de estas formas de “emplear” a la gente, es como los jóvenes observan el ámbito laboral como una suerte de espacio de tránsito dónde ellos pueden verse despedidos en cualquier momento. (García, 2008).

Aunado a esta tendencia, la más reciente Reforma Laboral implementada en el país ha acentuado esta condición precaria y poco favorecedora para los jóvenes que se van integrando –de manera obligada o no- al mundo del trabajo, tal como señala Miranda Esquivel, con esta reforma se ha dado la “anulación del derecho de estabilidad en el empleo y la legalización de los outsourcing (tercerización) que trajo consigo la reforma laboral, al igual que el abuso patronal y la incapacidad gubernamental de instituir políticas que activen y fortalezcan la economía nacional con perspectiva social y soberana.” (La Jornada, 24 de agosto de 2013: 29).
Es preocupante la situación laboral por la que actualmente están pasando los jóvenes, ya que la desocupación y el trabajo precario se han vuelto recurrentes para este sector poblacional.

Un porcentaje importante de jóvenes tienen como únicas opciones laborales ingresar al mercado de trabajo informal, migrar a Estados Unidos con todos los riesgos que ello implica, unirse a la filas del crimen organizado o permanecer inactivos por periodos prolongados, consideramos que el problema laboral de la juventud tiene cuatro rasgos:

  1. El desempleo exorbitante: Cada año se incorporan al mercado laboral aproximadamente 1 millón de jóvenes, mientras que la generación de nuevos puestos de trabajo apenas alcanza la cifra de 500 mil, (Secretaria del Trabajo y Previsión Social, 2012). Datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestran que en el cuarto trimestre de 2012 la tasa de desocupación entre los jóvenes se ubicaba en 8% de la Población Económicamente Activa (PEA) juvenil. Dato que contrasta con el desempleo general del país que se ubicó en 4.9% para el mismo periodo de la PEA total, (INEGI, 2012a).
  2. La precariedad laboral:Datos del INEGI indican que la mayor parte de los jóvenes ocupados laboran de manera subordinada; 87.6% de éstos reciben una remuneración por su trabajo, en tanto que 12.4% restante no la recibe porque son trabajadores familiares. Respecto a los ingresos, la mayoría gana de 1 a 3 salarios mínimos, es evidente que estos ingresos son insuficientes para adquirir bienes y servicios para satisfacer sus necesidades y sus dependientes económicos, ver gráfico 2, (INEGI, 2012b).

Con respecto a la ocupación informal, la precariedad se hace más evidente entre los jóvenes de 14 a 24 años siendo que estos se encuentran más vulnerables debido a que no cuentan con prestación alguna aunado a salarios muy bajos, (INEGI, 2012c).

  1. Criminalización: El número de niños y jóvenes en cuanto a las estadísticas judiciales en 2010, señalaron que casi la mitad de los procesados y sentenciados son jóvenes entre los 18 y los 29 años, siendo en su mayoría hombres y cuyos principales delitos son el robo y el narcotráfico, (INEGI, 2012b).
  2. Migración: Respecto a este fenómeno, el estereotipo de migrante mexicano rural y poco educado se ha modificado. Hoy día, son más los jóvenes de procedencia urbana y  con mayor nivel educativo los que se van Estados Unidos (E.U.A.) en busca de alguna oportunidad de empleo. En el periodo 2005-2010, poco más de la mitad de emigrantes internacionales tenía entre 15 y 29 años de edad en su salida más reciente del país, (INEGI, 2012b). En suma, los problemas de los jóvenes en relación al trabajo están vinculados con el acceso al empleo bien remunerado.

5. REFLEXIONES FINALES

En diferentes documentos y discursos se habla mucho de la marginación que viven los jóvenes y que por lo tanto las políticas gubernamentales deberían lograr su integración a la vida social y económica del país. La pregunta es: ¿integrarlos a qué, para qué y en qué condiciones? En el discurso oficial se dice que es necesario crear fuentes de empleo y espacios educativos pero tener un trabajo que les permita sobrevivir y entrar a la escuela para aprender a leer y escribir o adquirir conocimientos técnicos no es suficiente.

Hay dos elementos que consideramos claves para iniciar un proceso que entienda y atienda las necesidades educativas y laborales de los jóvenes. En primer lugar, la autoridad responsable de elaborar las políticas públicas de juventud debe tener presente que no existe una solución ni una receta única ante el gran desafío que representa la población joven que no estudia ni trabaja.

Desde las instituciones públicas se debe hacer un esfuerzo por reconocer que dentro de los distintos subgrupos etarios de jóvenes existe diversidad y heterogeneidad marcada por diversos factores como; género, nivel educativo, condiciones socioeconómicas, étnicas y/o territoriales. Esta identificación permitirá ubicar potencialidades y capacidades que pueden ser fomentadas y desarrolladas a través de políticas públicas bien definidas.

En segundo lugar, se debe trabajar de manera distinta a nivel macroeconómico de tal suerte que se creen condiciones que permitan un crecimiento económico basado en la generación sostenible de empleos donde los jóvenes puedan sumarse. Sin embargo, esto no se podrá lograr sin alterar la estructura prevaleciente de concentración del ingreso y por no contrarrestar los movimientos del ciclo económico.

Aunque las autoridades federales y locales han intentado establecer algunos programas para abatir este problema, los resultados han tenido poco o nulo impacto debido a que sus propuestas básicamente se centran en promover empleos eventuales y subsidiados. Es por ello que las condiciones laborales adversas por las que actualmente transitan los jóvenes en el país merecen una especial atención pues ponen a prueba, de manera muy seria, el rumbo económico nacional marcado por el neoliberalismo.

Los NINI´s desde entonces han sido motivo de movilización política y económica para integrarlos nuevamente a los mercados educativos y laborales, a partir del fortalecimiento de las autoridades locales para monitorear a estos jóvenes-problema. 

La situación de violenta exclusión y marginación que los jóvenes en México, y en general en el mundo, están enfrentando implica que todo proyecto que busque impulsar un desarrollo diferente al neoliberal, considere de manera especial a esta población con todas sus variantes y características, las cuales son diversas porque están determinadas por la forma en cómo ellos se están insertando en las relaciones sociales de producción.

Creemos que por una parte, se debe educar al ciudadano con valores (libertad, paz, justicia, solidaridad, igualdad, respeto, etc.) y, por otra, se debe preparar para la vida. Pero la vida tiene componentes inquietantes de opresión, belicismo, injusticia, desigualdad, falta de solidaridad y de respeto a la dignidad de los seres humanos. Una persona que pretenda tener éxito en la vida estará frecuentemente invitada a romper la esfera de los valores y, a su vez, una persona que pretenda vivir éticamente encontrará dificultades para alcanzar el éxito (Santos, 2010).

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1La Carta de Intención es un documento en el cuál se plasmaron una serie de “recomendaciones” emitidas por el FMI y el BM sobre política pública a las que se tenía que apegar el gobierno mexicano para la recepción de préstamos, esta carta de acuerdo a Ortiz (1997) establecía las políticas de corte neoliberal tales como la reducción del gasto público, reducción del gasto de inversión por parte del gobierno, la venta de empresas paraestatales, la liberalización comercial con el exterior, el saneamiento de las finanzas públicas, el aumento de impuestos, la reducción de subsidios y la apertura de los mercados financieros.

2Un ejemplo de ello lo tenemos a finales de los años sesentas y principios de los setentas en donde las protestas de jóvenes estudiantes universitarios expresaron su desavenencia con respecto al gobierno en torno a las condiciones sociales y económicas prevalecientes en aquel entonces; la respuesta institucional fue de una brutal represión colocándolos como delincuentes, violando así su derecho a la libre expresión señalada en el artículo sexto de la constitución mexicana que es una de las bases de un Estado democrático (Carbonell, 2004). 

3El texto está citado de Contreras (2012) referenciado a Germani, Gino. (1973). El concepto de marginalidad. Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, Argentina.

4 La ONU, desde 1985 ha establecido periodos de reuniones para tratar el tema de la juventud, en el año 1996 se estableció la resolución general 50/81 para abordar un programa de acción para la juventud, siendo en 1998 la Declaración de Lisboa que determino y confirmo la línea a seguir en referencia a la juventud en términos de acciones muy concretas iniciando a partir del año 2000; en ese mismo año, la resolución 54/120 determina examinar las políticas y programas que conciernen de manera exclusiva a la juventud.

5El informe señala que la eliminación de la exclusión social está relacionada con la obtención de un buen empleo que es derivado de una buena educación y un nivel adecuado de entrenamiento –capacitación-.

6Brasil y Grecia son la excepción, en estos países la proporción de mujeres NINI´s de entre 15 y 29 años es menor al de los hombres, (OCDE, 2012).

7La definición de joven que tienen las instituciones públicas y la cual es utilizada para elaborar los programas de juventud, es la que se relaciona con la edad , en el artículo 2 de la ley de decreto del IMJUVE, queda definida la población joven: “Por su importancia estratégica para el desarrollo del país, la población cuya edad quede comprendida entre los 12 y 29 años, será objeto de las políticas, programas, servicios y acciones que el Instituto lleve a cabo…”,(DOF, 2012). Ese intervalo de edad es el que en general manejan los demás organismos gubernamentales.

8 La desigualdad de género se manifiesta en diferentes ámbitos incluso en el delictivo, por ejemplo: “El secuestro es el delito con mayor cantidad de mujeres involucradas de manera secundaria; no son ladronas o asesinas sino que los plagios los cometen el esposo, el suegro, el novio o los hijos; ellas sólo se ocupan regularmente de la logística…se ocupan de alimentar o darle las medicinas a las víctimas, de cuidarlas, reproducen el modelo femenino de atención familiar, pero enfocado al delito; juegan un rol tradicionalista…la edad promedio que tienen estas mujeres cuando son detenidas es de 31 años”, (El Universal, 9 de enero de 2013).

9El Consenso de Washington es un listado de políticas económicas consideradas durante los años 1990 por los organismos financieros internacionales y centros económicos con sede en Washington D.C. (Distrito de Columbia), Estados Unidos, como el mejor programa económico que los países latinoamericanos debían aplicar para impulsar el crecimiento. A lo largo de la década el listado y sus fundamentos económicos e ideológicos, tomaron la característica de un programa general. Estas políticas son: disciplina fiscal, reordenamiento de las prioridades del gasto público, reforma impositiva, liberalización de las tasas de interés, tasas de cambio competitiva, liberalización del comercio internacional (trade liberalization), Liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas, privatización, desregulación y derechos de propiedad.

10En 2009 más de la sexta parte de la juventud mexicana (18.1%) tenía rezago educativo. De acuerdo a la Norma de Escolaridad Obligatoria del Estado Mexicano (NEOEM), la población con este tipo de rezago es la que: Tiene 3 a 15 años, no cuenta con la educación básica obligatoria y no asiste a un centro de educación formal. Nació antes de 1982 y no cuenta con el nivel de educación obligatoria vigente en el momento en que debía haberla cursado (primaria completa). Y nació a partir de 1982 y no cuenta con el nivel de educación obligatoria (secundaria completa), (Aguirre, 2011).

11Para el organismo evaluador de la política social, la educación es una pieza importante para la superación de la pobreza debido a que –el organismo- asume una correlación directa entre la obtención de un buen trabajo y altos ingresos, ello permitiendo eliminar las demás carencias sociales.

12Con referencia al trabajo, Fraile señala: Las propuestas de reforma de la legislación laboral latinoamericana fueron frecuentes en el decenio de 1990 y, por lo general, levantaron más oposición que otros asuntos inscritos en los planes de reforma neoliberal. El argumento fundamental de las instituciones financieras internacionales en favor de la reforma laboral —recogido en el informe del Banco Mundial (1995) El mundo del trabajo en una economía integrada— era que la mundialización requería unos mercados de trabajo flexibles. Los países que estaban en proceso de liberalización económica necesitaban promover la flexibilidad salarial y la movilidad de los trabajadores para facilitar la reestructuración y el ajuste a medida que abrían sus economías a una mayor competencia. Para ello era preciso modificar las políticas en esferas como la negociación colectiva centralizada, las normas estrictas de contratación y despido, así como las elevadas cotizaciones sociales y demás gravámenes sobre los salarios, que se consideraban contraproducentes porque, en opinión del Banco Mundial, favorecían a las personas que tenían trabajos buenos en detrimento de los desempleados y de los trabajadores de la economía informal, (Fraile, 2009: 238)

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