TECSISTECATL
Vol. 4 Número 13, diciembre 2012
 

SISTEMAS DE LAS ACTITUDES HACIA EL LA SUSTENTABILIDAD HÍDRICA

 

Cruz García Lirios
garcialirios@gmail.co
Javier Carreón Guillén
javierg@unam.mx
Jorge Hernández Valdés
jorheval@unam.mx
Agustín Méndez Martínez
amendez@hotmail.com
Universidad Nacional Autónoma de México

Resumen
El objetivo del presente ensayo es establecer la conceptuación de las actitudes hacia la sustentabilidad en torno al consumo de agua. Para tal propósito, se revisan la Teoría de la Disonancia Cognitiva, la Teoría de la Acción Razonada, la Teoría del Comportamiento Planificado, la Teoría de la Probabilidad de Elaboración y la Teoría del Procesamiento Improvisado para explicar el dispendio o ahorro de agua a partir de su disponibilidad tipificada como escasa o abundante, sus creencias antropocéntricas o ecocéntricas y sus actitudes favorables o desfavorables. La comparación entre las cinco teorías permitió conceptualizar la formación y función de las actitudes hacia la sustentabilidad hídrica.

Palabras claves; Racionalidad, Disonancia, Planificación, Actitud y agua.

SYSTEMS ATTITUDES TOWARD WATER SUSTAINABILITY

Abstract
The aim of this essay is to establish the conceptualization of attitudes toward sustainability around the water consumption. For this purpose, we review the Cognitive Dissonance Theory, the Theory of Reasoned Action, Theory of Planned Behavior, Elaboration Likelihooh Theory, Theory of Processing Improvised to explain the waste or water savings from their availability classified as poor or rich, anthropocentric or ecocentric beliefs and attitudes favorable or unfavorable. The comparison between the five possible theories conceptualize the formation and function of attitudes toward water sustainability.

Keywords; Racionality, Disonance, Planification, Attitude and Watter.

 

Introducción
El análisis de las actitudes hacia el Desarrollo Sustentable puede llevarse a cabo considerando los planteamientos de la Teoría de la Disonancia Cognitiva (TDC) de León Festinger, la Teoría de la Acción Razonada (TAR) de Icek Ajzen y Martín Fishbein, la Teoría del Comportamiento Planificado (TCP) de Icek Ajzen, la Teoría de la Probabilidad de Elaboración (TPE) de Richard Petty y John Cacioppo y la Teoría del Procesamiento Espontáneo (TPE) de Russell Fazio. Cada teoría abona conceptos y relaciones causales entre variables sociodemográficas, cognitivas y comportamentales para l construcción de una teoría actitudinal relativa al Desarrollo Sustentable.
No obstante que las teorías actitudinales se avocan a explicar y predecir un comportamiento específico, deliberado, planificado y sistemático, tienden a relacionar o mediar la relación entre factores exógenos a la cognición humana y los factores comportamentales.
Otro aspecto relevante de las teorías actitudinales estriba en el proceso lógico deductivo por el que un individuo atraviesa hasta lograr un propósito y sobre todo una meta inesperada puesto que su racionalidad está acompañada de afectividad que hace más espontáneo al comportamiento.
Sin embargo, respecto al Desarrollo Sustentable, las actitudes sólo han sido relacionadas con valores, evaluaciones, percepciones, creencias,  motivos e intenciones a partir del supuesto de razonamiento, planificación y sistematización del comportamiento humano más que de su determinación por la disponibilidad de recursos.
A diferencia de otros objeto actitudinales, el Desarrollo Sustentable confiere especial importancia a la propensión al futuro la cual ha sido relacionada con decisiones y comportamientos deliberados, planificados y sistemáticos.
No obstante, la propensión al futuro al estar indicada por el grado de expectativas de disponibilidad de los recursos constriñe toda posibilidad de elección orientada al uso de los recursos que hasta el momento fue decidida por las generaciones antropocéntricas. Es decir, el impacto de una escasez está mediado por la actitud. Si se considera que los individuos asumen posturas de dispendio cuando asocian la abundancia de recursos con el dispendio, entonces es de esperar que el comportamiento en el futuro sea similar al comportamiento del pasado.
Cada una de las teorías actitudinales asume que los individuos están próximos a llevar a cabo sus decisiones siempre y cuando los factores cognitivos estén consecutivamente procesados para lograr el objetivo. Esto denota la imposibilidad de disuadir a un comportamiento deliberado, planificado y sistemático. En tanto que se trata de un procesamiento lógico-deductivo, lleva al decisor a asumir los beneficios frente a los costos de oportunidad. En tal sentido, la actitud hacia al Desarrollo Sustentable parece sólo reflejar los imperativos de austeridad, propensión al futuro o aversión a los riesgos que caracterizan a los individuos y grupos ecocéntricos. La actitud hacia la sustentabilidad estaría alejada de los normas, valores, creencias, conocimientos, motivos, percepciones, competencias, habilidades y comportamientos antropocéntricos que en términos de elección colectiva representarían el mayor porcentaje de los adherentes.
Es así como la actitud hacia la sustentabilidad implica la inclusión de grupos e individuos ecocéntricos y antropocéntricos. Cada uno de ellos implica el dilema relativo al crecimiento económico a costa del deterioro ambiental. Es decir, cada postura refleja las crisis económicas estructurales a partir de la escasez de recursos. Una actitud proactiva, competente con la anticipación de crisis que reactivan el ciclo austero de consumo o incentivan el crecimiento sustentado en saberes y racionalidades sobre la distribución de recursos frente a la diversificación del consumo. La actitud hacia el medio ambiente regulará la incidencia de factores externos a la cognición humana   
Teoría de la Disonancia Cognitiva (TDC) de León Festinger
En 1957 Leon Festinger formuló la Teoría de la Disonancia Cognitiva (TDC) para explicar los dilemas de decisión, elección y acción alusivos a información no necesariamente convergente con nuestras opiniones (Harmon, 2007). La TDC es heredera de tres paradigmas; cambio libre, proceso inducido y justificación forzada. En el albor de sus 55 años, la TDC ha enfocado su desarrollo en el cambio y reducción de la actitud a partir del cambio libre (Risen y Chen, 2010). La TDC plantea discrepancias entre los esquemas cognitivos y la información generada por dicha discrepancia (Clair y Koo, 1991). Un mensaje que es consonante con las expectativas generará respuestas consistentes.  
En el caso de la sustentabilidad hídrica (balance entre el volumen de agua disponible y el volumen de agua consumido), una noticia sobre la escasez de agua afectará la cognición antropocéntrica (los recursos naturales son para el uso exclusivo de quien puede pagar su precio, costo cotización o tarifa) y generará un dispendio (consumo mayor a los 200 litros diarios por persona). En contraste, la información relativa a la extinción de recursos acorde con las creencias ecocéntricas (los recursos naturales son patrimonio de las especies vegetales y animales en las que la humanidad está incluida) tendrá como resultado un comportamiento austero indicado por un consumo inferior al promedio general.
La información referente a la disponibilidad hídrica y los esquemas cognitivos de los usuarios del servicio de agua potable estarían relacionados con los comportamientos de austeridad o de dispendio. La TDC predice un cambio de actitud ajustado a la norma antropocéntrica o ecocéntrica si los esquemas cognitivos incluyen un consumo superior al promedio personal. El ahorro y el dispendio también son explicados por la abundancia o escasez real y norma de consumo grupal.
Si la información científica es acorde a las actitudes del receptor entonces se generará una respuesta deliberada y convergente con la información que versa sobre la disponibilidad hídrica.
Teoría de la Acción Razonada (TAR) de Martín Fishbein e Icek Ajzen
La TAR a diferencia de la TDC plantea que los dilemas pueden ser reducidos si el comportamiento es considerado como un producto de las creencias, evaluaciones, percepciones o normas. Fishbein y Ajzen (1974) sostienen que el comportamiento deliberado es propiciado por creencias en torno a la disponibilidad de recursos. Si las personas creen que existe una escasez inminente, entonces ahorraran sistemáticamente el agua. Si por el contrario, consideran que los recursos son abundantes e inagotables, tendrán un comportamiento improvisado porque la información procesada es insuficiente para decidir la optimización. Finalmente, una situación en la que la información circundante describe un escenario de escasez relativa propiciará comportamientos espontáneos de austeridad, pero sin la autogestión que caracteriza a los grupos organizados.
A pesar de que el comportamiento deliberado está motivado por la escasez de recursos, su variación determina las creencias, actitudes e intenciones. La TAR y la TDC aseguran que los dilemas de elección sobre alusivas a la escasez o abundancia de los recursos. Tal información incide en las actitudes de los usuarios y determina el volumen y tarifa de consumo, sobornos, seudoreparaciones, boicots, confrontaciones y mítines.
Sin embargo, mientras la TAR plantea un proceso causal activado por la escasez de recursos o la abundancia de agua en la red de suministro, la TDC sostiene que ambas situaciones pueden o no causar un equilibrio entre las creencias y actitudes de los usuarios toda vez que éstas buscarán equilibrar la información que no es acorde con sus creencias y al mismo instante tomarán decisiones con la información compatible a sus expectativas. Sólo en el caso de una inminente o evidente escasez buscarán reducir su consumo para mantener sólo las necesidades mínimas de higiene que se requieren.
Ambas teorías, TAR y TDC consideran que las actitudes son esenciales para la explicación del comportamiento deliberado, ambas consideran que toda acción razonada implica un programa de acción–ejecución en el que cada persona se ajusta a los designios de la razón colectiva en torno a la optimización de los recursos. Si cada individuo recibe información relativa a la escasez, entonces tenderá a su ahorro en tanto su percepción no le muestre imágenes de abundancia.
Ahora bien, tal proceso estaría incompleto si el usuario consciente de la situación no aprendiera las habilidades y conocimientos básicos para su reutilización.
Teoría del Comportamiento Planificado (TCP) de Icek Ajzen
La Teoría del Comportamiento Planificado (TCP) considera a las creencias específicas y delimitadas en un especio y tiempo como las determinantes indirectas del comportamiento planificado (Ajzen, 1991). Las creencias referidas a las normas, percepciones y actitudes están relacionadas directa e indirectamente con el comportamiento. Tal relación está mediada por las actitudes hacia la planificación de dicho comportamiento (Ajzen, 2001).
Ajzen  (1992) sostiene que la especificidad entre las creencias, percepciones, actitudes, decisiones y comportamientos no sólo estriba en el contenido psicológico sino además en el contexto deliberado y planificado. Es decir, supone un escenario en el que coexisten los eventos azarosos con los eventos controlados por la planificación personal e insistiría en un escenario específico que incidiría sobre la evaluación racional (Ajzen, Brown y Carvajal, 2004).
Si la TDC y TAR son explicativas de los dilemas de escasez y abundancia de agua como determinantes de su ahorro o dispendio, la TCP emplea tales disyuntivas para evidenciar la especificidad de un acto molecular en un acto molar. Es decir, toda creencia general predecirá una conducta colectiva y en menor medida, un acto específico. Por ello, se requiere de información alusiva al abastecimiento.
No obstante, el alto porcentaje de fugas residenciales muestra que las creencias, en tanto información específica, no resulta suficiente para activar su depuración y posterior prevención. En los barrios periféricos de las urbes, el abasto de agua implica una distribución racionalizada que determina creencias de escasez, pero es un acto deliberado y planificado dirigido al auto-abastecimiento, optimización o reutilización. En tal sentido, las problemáticas de escasez, abasto irregular y las enfermedades hidro-transmitidas evidencian el comportamiento deliberado, planificado y sistemático. Se trata de comportamientos que implican la adopción de actitudes, decisiones y comportamientos a partir de la minimización de costos y la maximización de beneficios. En cuanto a la formación de actitudes disidentes se ha observado que está determinada por la percepción. En la medida en que las expectativas de riesgo incrementan la inseguridad, las actitudes aumentan en su dimensión emocional o afectiva. Ambas, percepciones y actitudes inciden en los comportamientos de riesgo.
Teoría de la Probabilidad de la Elaboración (TPE) de Richard Petty y John Cacioppo
El procesamiento cognitivo de la información es explicada por la TPE en la que las imágenes son relacionadas con emociones y los datos con razonamientos (Briñol, Petty y Tormala, 2004). La TPE explica los procesos de actitud hacia objetos que por su naturaleza discrepante propician una elaboración que puede ser emocional o racional, pero que cada individuo asume como un símbolo que ubicaría en la periferia de su cognición y al cabo de un proceso deliberativo sistemático adoptará como un argumento central de sus decisiones y acciones (Cacioppo, Petty y Kao, 1984). La TPE analiza objetos actitudinales controversiales en los que la posición del receptor será orientada a partir de su aceptación o rechazo elaborado de información proveniente de una fuente que por su grado de especialización y confiabilidad propiciará la necesidad de cognición (Rucker y Petty, 2006). La TPE sostiene que las imágenes serán sujetas de escrutinio cuando su fuente de emisión es desconocida y poco confiable.
La TPE plantea que la información circundante sobre la disponibilidad de agua puede ser procesada como un objeto escaso o abundante. Si la escasez está asociada a emociones, entonces el usuario tendrá un ahorro intermitente de agua, no sistemático puesto las emociones sólo activan un proceso periférico en el que la representación está anclada a un núcleo de significación. Al ser un proceso periférico de imágenes, las emociones cambian constantemente. Su intermitencia es causada por símbolos y significados dispersos los cuales varían en función de las situaciones.
En contraste, cuando la información cuestiona el núcleo central de las creencias alusivas a la abundancia propicia un comportamiento ahorrativo preliminar que inmediatamente se modificará, una vez que los símbolos y significados relativos a la escasez determinen el cambio de actitud y modifiquen el dispendio hídrico. 
Teoría del Procesamiento Improvisado (TPI) de Russell Fazio
La TPI sostiene que el comportamiento humano es el resultado de una activación emocional guardada en la memoria y vinculada con el futuro accionar de las personas. A partir de un estimulo informativo, los individuos adoptan símbolos que al resguardarlos activarán comportamientos futuros en situaciones poco estructuradas, pero con objetivos debidamente significativos (Fazio y Olson, 2003). Es así como la actitud improvisada tendría dimensiones indicadas por asociaciones entre consumos y evaluaciones. Puesto que la TPI propone la convergencia evaluación–acción es pertinente incluir reactivos en los que se incluyen creencias y evaluaciones hacia el objeto actitudinal. El enfoque actitudinal de su improvisación se sustenta en las creencias puesto que las determinan.
A diferencia de la TDC, TAR, TCP, TPE y la TPI sostiene que la causa principal de un accionar poco definido y más bien improvisado en la significación de la experiencia previa con el objeto actitudinal. La predicción del comportamiento, no habría que buscarlo en la recepción de información, sino en su simbolización, significado y sentido.
En el caso de la disponibilidad y redistribución de agua, el planteamiento de la TPI versaría en torno al volumen per cápita y su tarifa de consumo correspondiente en comparación al costo por unidad en otras colonias y cuyo monto quedó registrado en el recibo. En la medida en que el costo por volumen cúbico tiende a disminuir el procesamiento espontáneo se intensificará. Por el contrario, a mayor costo de unidad hídrica la deliberación y el razonamiento explicarían el ahorro de agua sistemático. Es decir, el dispendio y la optimización de agua dependen de la variación del monto a pagar registrado en el recibo de agua.
Ahora bien, a pesar de que el ahorro parece ser motivado por el aumento de la tarifa de consumo y los posteriores beneficios por subsidio, el comportamiento de ahorro y optimización de agua no pueden ser considerados como sustentables puesto que dependen de la variación del consumo el cual no es constante.
En este sentido, la actitud hacia la sustentabilidad hídrica se refiere a la asociación entre el consumo de agua y la evaluación de dicho consumo. En la medida en que el consumo de agua se incrementa en referencia a su disponibilidad puede ser evaluado negativamente si ésta evaluación es efecto de una creencia ecocéntrica. Por el contrario, el consumo austero de agua se asocia a evaluaciones positivas cuando ésta precede a una creencia ecocéntrica.
Conclusión
El presente ensayo ha relacionado conceptualmente a las teorías que versan sobre la explicación de las actitudes para establecer sus dimensiones en torno al Desarrollo Sustentable. A partir de tal revisión, es posible afirmar que la actitud hacia la sustentabilidad hídrica implica un balance entre la cantidad de agua disponible y la cantidad de agua utilizada. La relación entre la cantidad de agua disponible y el pago del consumo de agua registrado en un recibo está mediada por creencias y actitudes. Es decir, en la medida en que la disponibilidad de agua per cápita disminuye la tarifa por el pago del servicio también tiende a reducirse debido a que la información de escasez incide en las asociaciones entre evaluaciones negativas y ahorro de agua.
La actitud hacia la sustentabilidad hídrica es un proceso deliberado e improvisado, planificado y heurístico, sistemático e intermitente en referencia a la información de escasez o abundancia sobre el consumo dispendioso o ahorrativo que es considerado desfavorable o favorable a partir de criterios antropocéntricos o ecocéntricos.
Sin embargo, las creencias y actitudes pueden influir en el consumo de agua a partir de mensajes persuasivos que activarían emociones en los usuarios del servicio de agua potable para un ahorro intermitente y activarían razonamientos para un ahorro sistemático.
Referencias
Ajzen, I. & Fishbein, M. (1974). Factors influencing intentions and the intention behavior relation. Human Relations. 27, 1-15
Ajzen, I. (1991). The Theory of Planned Behavior. Organizational Behavior and Human Decision Processes. 50, 179-211
Ajzen, I. (1992). Persuasive Communication Theory in social psychology: a historical perspective. M. Manfredo (coord.). Influencing human behavior. Theory an applications in recreation and tourism. (pp. 1-27). Champaing: Sagamore Publishen.
Ajzen, I. (2001). Nature an operation of attitudes. Annual Review Psychology. 52, 27-58
Ajzen, I., Brown, T. y Carvajal, F. (2004). Explaining the discrepancy between intentions and actions: the case of hypothetical bias in contingent valuation. Personality and Social Psychology Bulleting. 30, 1108-1121
Briñol, P., Petty, R. y Tormala, Z. (2004). Self validation of cognitive responses to advertisements. Journal of Consumer Research 30, 559-574
Cacioppo, J., Petty, R. y Kao, C. (1984). The efficient assessment of need for cognition. Journal of Personality Assessment. 48, 306-309
Clair, R. y Koo, J. (1991). Rites of passage across cultures. Intercultural Communication Studies. 1, 131-148
Fazio, R. y Olson, M. (2003). Implicit measures in social cognition research: their meaning and use. Annual Review of Psychology. 54, 297-327
Harmon, E. (2007). Cognitive Dissonance Theory after 50 years of development. Zeitschrift fûr Sozialpsychologie. 38, 7-16
Risen, J. y Chen, K. (2010). How to study choice-induced attitude change: strategies for fixing the free choice paradigm. Social and Personality Psychology Compass. 4, 1151-1164
Rucker, D. y Petty, R. (2006). Increasing the effectiveness of communications to consumers: recommendations based on elaboration likelihood and attitude certainty perspectives. Journal of Public Policy & Marketing. 25, 39-52

 

 

 

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