.
Santiago C. Leiras
El proceso de democratización iniciado a mediados de la década del ‘70 en Europa
del Sur, y que se extendiera luego a América Latina y Europa del Este durante
los decenios siguientes, despertó el particular interés en el estudio de la
democracia como régimen político, foco de investigación hasta ese momento
abordado tanto en clave desarrollista como así también revolucionaria en el
marco de transformaciones estructurales “más profundas”. El interés inicial se
había trastocado en optimismo generalizado sobre las capacidades y
potencialidades de la democracia, en tanto reflejo de un generalizado consenso
tanto en los círculos académicos como en el propio ámbito político.
A partir de la última década, el funcionamiento de las “democracias realmente
existentes” llevó a los diferentes estudios en las ciencias sociales a focalizar
en las limitaciones propias de un régimen político sobre el cual se comenzaban a
formular severas advertencias en materia de calidad institucional, perdiendo de
esa manera fuerza aquella percepción optimista propia de los años ‘80, aunque
sin dejar de gozar de un difuso consenso frente a alternativas no democráticas
claramente desacreditadas.
En este marco, intelectuales de la talla de Guillermo O´Donnell a través de sus
diferentes obras han reflexionado sobre los problemas del régimen político
democrático y del estado dentro del cual se desarrollan estos regímenes. La
presente publicación es el resultado de la selección de diferentes trabajos del
autor a lo largo de la última década, por medio de los cuales hace conocer su
preocupación por el futuro de la democracia en América Latina, en el marco de
una crítica democrática de la misma, y por la calidad institucional de esas
nuevas democracias.
A través de un enfoque multidimensional de la calidad democrática, en el cual se
contemplan también la participación efectiva y la competencia política como
evidencia de una democracia, Guillermo O´Donnell pone énfasis en otros factores
tales como la calidad de la vida social, el desarrollo de la ciudadanía, y en
forma particular, la rendición de cuentas
o accountability, distinguiendo el autor entre sus dimensiones vertical (AV),
horizontal (AH)
y social (AS). O´Donnell sostiene que en la región se encuentra en mayor o menor
medida vigente la dimensión electoral de la accountability vertical, dado que por medio de
elecciones razonablemente libres e institucionalizadas, los ciudadanos pueden
castigar o premiar a los gobernantes votando a favor de ellos o de la oposición.
También las libertades de opinión y asociación así como el acceso a fuentes de
información razonablemente variadas, permiten a juicio del autor plantear
demandas a las autoridades públicas y eventualmente denunciar sus actos
ilícitos, contribuyendo a eso el funcionamiento de medios de comunicación
razonablemente libres.
En síntesis, elecciones, demandas sociales que normalmente se pueden articular
sin padecer la coerción estatal, medios de comunicación que por los menos cubren
con regularidad las más visibles de esas demandas y los actos presuntamente
ilícitos de las autoridades públicas son dimensiones de la denominada
accountability vertical.
Es en la dimensión horizontal donde para el autor radica el nudo central del
déficit institucional, entendiendo AH como la existencia de instituciones
estatales que tienen el derecho y el poder legal de, y están fácticamente
dispuestas y capacitadas para, emprender acciones que van desde el contralor
rutinario hasta las sanciones legales o el impeachment, en relación con
actuaciones u omisiones de otras instituciones del estado que pueden en
principio o presuntamente ser calificadas como ilícitas.
Lo que O´Donnell propone son algunas sugerencias con vistas a reforzar la
accountability horizontal: asignar a los partidos de oposición que han alcanzado
un nivel razonable de apoyo electoral un papel importante en la dirección de las
instituciones estatales, un funcionamiento profesional de las agencias de
control estatal con recursos suficientes e independencia del poder ejecutivo, un
poder judicial también altamente profesionalizado, provisto de buen presupuesto
y con un alto grado de independencia tanto del poder ejecutivo como del
Congreso, la existencia de información segura y oportuna a través de medios de
comunicación independientes y centros de difusión e investigación: todas estas
condiciones pueden producirse con el compromiso de los actores centrales
mencionados y otros sujetos sociales.
Para el autor argentino, la dimensión social de la accountability pasa entonces
a ser sumamente importante para el funcionamiento y la supervivencia de un
régimen democrático. La accountability social es definida como un mecanismo de
control vertical, no electoral, de las autoridades políticas, basado en las
acciones de un amplio espectro de asociaciones y movimientos ciudadanos, así
como también en acciones mediáticas. Las iniciativas de estos actores tienen por
objeto monitorear el comportamiento de los funcionarios públicos, exponer y
denunciar actos ilegales de estos y activar la operación de instituciones
horizontales de control. La accountability social puede canalizarse tanto por
vías institucionalizadas como no institucionalizadas. Mientras que las acciones
legales o los reclamos ante los organismos de supervisión son ejemplos de las
primeras, las movilizaciones sociales y las denuncias mediáticas, orientadas
usualmente a imponer sanciones simbólicas, son representativas de las segundas.
El abordaje del régimen democrático no estará por cierto separado de la
reflexión sobre el estado, estableciendo el autor la conexión entre ambas
dimensiones, hecho que lo llevará a indagar sobre aquellas condiciones y
prerrequisitos para la construcción de un crático de derecho, procurando
O´Donnell definir una agenda de cuestiones a tratar relativas al sistema legal,
al estado y el gobierno, los tribunales y sus instituciones auxiliares, las
instituciones estatales en general, el entorno social y los derechos humanos.
En definitiva, esta nueva obra de Guillermo O´Donnell invita al debate y la
reflexión sobre la democracia, sus potencialidades y limitaciones, y sus
condiciones de desarrollo en el marco de estados de derecho limitados en su
alcance y capacidad. La invitación está abierta de forma particular para los
intelectuales del mundo de las ciencias sociales que tanto han contribuido –como
el propio autor reconoce en el último capítulo de esta publicación en un
interesante recorrido sobre los derroteros de la disciplina a partir de la
década del ‘50– al desarrollo de una rica y fructífera tradición de
investigación.
Está también abierta la invitación a todos nosotros, y precisamente en nosotros
está la decisión de iniciar esta aventura intelectual.