Sociedad Global
Revista de relaciones internacionales y ciencias políticas
ISSN 1851-6262

LA RED DE MERCOCIUDADES: INTEGRACIÓN REGIONAL Y DESARROLLO LOCAL *

Carlos Nahuel Oddone

 

Es un gusto para mi estar con ustedes conversando sobre “la Red de Mercociudades: integración regional y desarrollo local”. Quiero agradecer a los organizadores de este evento y muy especialmente al Prof. Tito Carlos Machado do Oliveira por haberme invitado a participar de este Segundo Seminario Internacional de América Platina convocado bajo el lema “Diálogo Regional y Dilemas Contemporáneos”.

-Como Uds. sabrán- según estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas, por primera vez en la historia, durante el 2008, más de la mitad de la población mundial estará viviendo en ciudades. Ello como resultado de un continuo desplazamiento de personas que ha conducido a un significativo crecimiento de las zonas urbanas en los países en desarrollo.

Este desplazamiento de las personas producto de las diferentes oleadas migratorias del campo a las ciudades ha generado toda una nueva problemática en la prestación de servicios públicos, en la satisfacción de nuevas necesidades ciudadanas y en el surgimiento de nuevas demandas de desarrollo local; todo lo cual ha llevado a que las autoridades locales busquen en la internacionalización y en la conformación de redes regionales de ciudades, las respuestas a estos nuevos problemas que tanto presionan sobre los territorios.

De aquí deviene la importancia de estudiar el rol de las autoridades municipales frente al proceso de internacionalización y globalización; frente a los procesos de integración regional producto de las nuevas decisiones estatales, y frente al eterno dilema de cómo lograr el desarrollo (aún de base territorial) en el actual sistema internacional.

La emergencia de ciudades y regiones de preeminencia global y la crisis del Estado-Nación, son algunos de los fenómenos que están en el origen de la reterritorialización. Las ciudades son las principales beneficiarias de la globalización y de la integración progresiva de las economías regionales y mundiales.

En este contexto, la integración regional como opción de política internacional de los Estados ha llevado a que las ciudades intenten adaptarse a estos nuevos tiempos, a través de la participación en Programas de Hermanamiento y Amistad, o de la conformación de redes como la Red Mercociudades, la Red Andina de Ciudades o las Eurocities.

En el caso del MERCOSUR, la reconversión industrial y el crecimiento de los circuitos comerciales impactaron sobre las ciudades, generando dificultades vinculadas a la infraestructura urbana, al medio ambiente, al empleo y a las migraciones. Dado que no se puede construir lo macro -la integración regional- si al mismo tiempo no se afianza el proceso de reforma en el nivel micro, en 1995 en Asunción; los intendentes, alcaldes y prefeitos de las principales ciudades de los países del bloque fundaron la Red Mercociudades.

El objetivo era muy claro: generar un ámbito institucional donde las ciudades pudieran expresar su opinión sobre el rumbo del proceso integrador; y, a su vez, desarrollar un espacio de convergencia e intercambio que permitiera generar políticas públicas más eficaces.

El MERCOSUR requiere de un proyecto de integración en dos sentidos: la integración “hacia adentro” y “hacia fuera”. Si bien ambos responden a necesidades nacionales, el primero -en el nivel local- responde al imperativo de reconstituir una democracia verdaderamente federal; el segundo -en el ámbito del MERCOSUR- a efectos de reconstruir un subsistema regional más equitativo y a partir de allí renovar la inserción internacional sudamericana.

La Red de Mercociudades es un conglomerado de realidades urbanas integrado actualmente por más de 197 ciudades, que propugna la inserción de los municipios en el MERCOSUR a través de la creación de su propia estructura institucional.

Desde su creación, en 1995, la Red ha sido la promotora constante del protagonismo de los gobiernos locales, ha reivindicado su importancia en la construcción y consolidación de los procesos democráticos en la región, y ha sido un apoyo y estímulo para el propio proceso de integración económica regional.

El nuevo espacio generado por el proceso de integración regional ofrece a los municipios una nueva realidad institucional en la cual se puede realizar nuevas y diferentes estrategias de lobbying a los efectos de poder captar ciertos recursos para satisfacer las necesidades internas de cada unidad subestatal.

Ante el reconocimiento de la funcionalidad de éstos canales de cooperación e integración, pronto las autoridades locales demandan el establecimiento de una institucionalización específica en el marco del proceso de integración regional, pretendiendo representar así los intereses ciudadanos de forma más eficiente ante el propio proceso al cual se asiste. En este sentido, para el caso del MERCOSUR, ya desde antes de 1995 podemos encontrar las demandas y pretensiones de institucionalización de la Red de Mercociudades.

A su vez, como todo proceso que se retroalimenta (en términos de recursividad organizacional de Morin), las redes de ciudades se convierten en actores dinámicos que favorecen y sustentan “desde abajo” al propio proceso de integración regional, logrando identificar los intereses expresados por la ciudadanía local con las propuestas de la integración regional. El Foro de Representantes Locales del MERCOSUR es prueba de ello. (Proceso de REMI//FORO//búsqueda de la co-decisión).

El desempeño paradiplomático de las instancias subnacionales, a partir de la acción individual de las ciudades del MERCOSUR o de la acción concertada a partir del trabajo en redes de cooperación como la de Mercociudades, puede hacer posible la evolución del proceso de integración a otros niveles y en forma paralela; otorgando un carácter más democrático en lo que respecta a la participación y a la toma de decisiones en la subregión. De esta forma la sincronía de la integración hacia adentro y de la integración hacia fuera se convierte en un elemento clave y dinamizador.

Cada ciudad forma parte de un sistema en el cual existen problemas que no pueden ser solucionados por un mismo municipio de forma excluyente. Así el principio de la cooperación entre las partes se hace presente partiendo del trabajo bajo la modalidad de foro.

Las ciudades en la integración regional conllevan un proceso centrífugo de fortalecimiento en el sentido que una mayor integración en el nivel micro implica necesariamente una mayor integración en el nivel macro y debería darse también el proceso inverso, en sentido centrípeto, dado que un mayor fortalecimiento en el nivel macro-integracional debería fortalecer la dimensión subestatal debido a la recursividad organizacional del propio sistema. Un MERCOSUR fortalecido necesariamente se constituye en ciudades mercosureñas fortalecidas. La complementariedad multinivel es un elemento clave para el fortalecimiento del MERCOSUR y ha sido una cuestión bastante dejada de lado por la agenda del MERCOSUR (exclusivamente basado en la Diplomacia Presidencial con pocos espacios de participación para la sociedad civil)

A trece años de su creación, Mercociudades se muestra como una red madura; con la deuda pendiente de obtener la co-decisión en los temas de su competencia. La integración puede provocar cierto alejamiento del ciudadano, por lo cual la descentralización basada en una autonomía real de los municipios complementa ésta situación, permitiendo delinear mejores políticas locales.

Como consecuencia del incremento de la autonomía y la descentralización, el poder local adiciona a las tradicionales funciones de prestación de servicios y de inversiones en infraestructura urbana, nuevas competencias relacionadas con el desarrollo económico social; el equilibrio territorial y poblacional; y la promoción de ciencia y tecnología; entre otras.

La descentralización puede surgir por tanto desde dos perspectivas: por un lado, como una demanda vertical ascendente desde la sociedad civil al Estado-Nación que reclama mayor autonomía en la toma de decisiones locales; o, por otro lado, como una oferta vertical descendente desde el Estado-Nación a la sociedad civil local, en la cual el Estado otorga una serie de competencias a los gobiernos y las comunidades locales.

La creciente autonomía permite a las ciudades utilizar la cooperación para la búsqueda de soluciones a sus requerimientos de desarrollo local. Las ciudades pueden influir positivamente en los procesos de integración regional aportando una mirada local, ya que son sus habitantes quienes soportan los impactos del bloque.

La cooperación requiere de esfuerzos activos para adaptar políticas y satisfacer las demandas del otro, puesto que no basta el hecho de considerar los intereses comunes sino además poder concretar objetivos mutuamente beneficiosos.

La autonomía de los gobiernos municipales no implica una atomización del poder del Estado sino, por el contrario, una mayor potestad en la coordinación y gestión de los recursos, bajo una idea de poder compartido o de shared power, en orden a la satisfacción de las necesidades y problemáticas de los habitantes de las ciudades.

Desde la ciencia política, podríamos sostener que el nuevo habitante de la ciudad es un productor social y consumidor social de sus propias decisiones, de allí la identificación como “prosumer (producer + consumer)”, lo cual exige al ciudadano nuevas responsabilidades (responsabilities) y nuevos ámbitos de educación constante destinada a las nuevas formas de autogestión y co-gestión. Pero también exige a las autoridades locales el diseño y la implementación de nuevos mecanismos de accountability y de responsiveness.

En términos de policy making, la descentralización en la toma de decisiones necesariamente debe ser acorde con las políticas nacionales del Estado; pero, a la vez, asegura una mayor flexibilidad en éstas últimas para adecuarlas a las realidades locales siempre cambiantes. Es así como la descentralización se convierte en mayor democratización.

Hoy en día, las ciudades constituyen ese justo medio para dar forma y cauce a distintos procesos tanto nacionales como regionales, internacionales o globales adquiriendo las autoridades locales toda una nueva serie de responsabilidades, funciones y competencias a desarrollar. La integración entre lo local y lo global requiere de mecanismos políticos democráticos basados en la descentralización política y en la participación por parte de la ciudadanía de la gestión municipal. Tenemos la necesidad de imaginar nuevas formas de política.

Esto se debe a que es muy difícil construir la integración (regional) si al mismo tiempo no se afianza el proceso de reforma en el nivel micro (local); haciéndose, a su vez, cada vez más necesarios los procesos de democratización política y de descentralización del Estado-Nación tanto en un sentido de oferta vertical descendente como también en respuesta a las demandas vertical ascendentes, y en consonancia con los nuevos escenarios creados por la integración regional. Me refiero aquí a hacer viva la aplicación del principio de subsidiariedad. La descentralización institucional representa la aplicación en la práctica del principio político de la subsidiariedad.

Se considera que la integración regional como el desarrollo de estrategias de base local, pueden ser interpretadas como formas de dar respuesta al proceso de globalización desde diferentes escalas de governance, respuestas que no se excluyen mutuamente sino que tienden a una complementariedad creciente.

Como ha sostenido Saavedra con respecto al rol del municipio: “es el educador cívico por excelencia y a partir del cual es factible instalar en la base social una ‘conciencia macro-regional’ de modo que se convierta en el agente decodificador para el hombre común del para qué, del porqué y del para quién la integración regional del Cono Sur”.

Hoy las autoridades locales tienen el derecho-deber de participar activamente en el contexto internacional para la búsqueda y el hallazgo de un futuro más promisorio para las generaciones futuras, haciendo prevalecer las soluciones conjuntas para los problemas comunes; y desarrollando un rol relevante en los procesos de integración y en las agendas internacionales, tomando siempre como eje rector velar por el cumplimiento de los intereses de los ciudadanos.

En un mundo topopoligámico, ciudad deviene de ciudadanos, cambiando la lógica derivación griega de ciudadano de ciudad. Las ciudades a través del creciente rol de las autoridades locales pondrán al hombre en el centro de sus intereses pues en ella reside su hogar terrenal, constituyéndose un paso obligado de la convivencia social; porque todas las ciudades son mundos en tiempos de topopoligamia, pero ésta complejidad se hace simpleza al considerar que “tutto il mondo é paese”.

Las sociedades locales existen en territorios repletos de “huellas del pasado”. El territorio jamás ha sido neutro en la historia; expresa convivencia y conflicto entre los hombres. Los territorios tienen una memoria colectiva asentada, memoria que ha sido construida a través de los años, muchas veces desde lo alto (el Estado-Nación), muchas veces desde lo bajo (la sociedad civil, las comunidades locales, los pueblos originarios) a partir de las propias experiencias vivenciales de los hombre.

La memoria colectiva suele dar un sentido de relación a la trilogía en continuo de pasado, presente y futuro. El pasado es la expresión de la propia memoria colectiva, el presente es construcción y el futuro es proyecto, todos expresan los contenidos profundos de una identidad colectiva de base territorial glocal (local y global).

La ciudad conjuga pasado, que es memoria, presente que es vida, y futuro que es imagen. Los territorios glocales del MERCOSUR parecen presentarse como la nueva alternativa multi-nivel que permite una participación democrática amplia con generación creciente de escalas de governance. La imagen del futuro de la ciudad es su presente de governance.

Corresponde a los ciudadanos mercosureños, como fuerzas sociales del presente, hacer que la Red de Mercociudades como territorio pensado se convierta en territorio posible, solo así pasaremos a construir una serie de territorios vivibles.

* Ponencia presentada en el Segundo Seminario Internacional America Platina – “Diálogo Regional y Dilemas Cotemporâneos” organizado por el Centro de Ciências Humanas e Sociais de la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul con el auspicio del Ministerio de Educación de la República Federativa del Brasil. Campo Grande, Mato Grosso do Sul, del 5 al 8 de noviembre de 2008.

 
 
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