Sociedad Global
Revista de relaciones internacionales y ciencias políticas
ISSN 1851-6262

ENTREVISTA A SERGIO FABBRINI: EL SISTEMA EDUCATIVO EN BOLOGNA

Por Leonardo Granato y Nahuel Oddone

 

“Como los europeos ya hicimos dos guerras mundiales y no queremos hacer una tercera, estamos a favor de sistemas comunes”

Durante su primera visita a nuestro país, el prestigioso politólogo italiano Sergio Fabbrini, Director de la Scuola di Relazioni Internazionali dell' Università di Trento y de la Rivista Italiana di Scienza Politica, conversó con nosotros momentos antes de brindar su conferencia titulada “El proceso de integración europeo: ¿enseñanzas para otras experiencias de integración regional?”, en el marco de las Licenciaturas en Relaciones Internacionales y en Ciencia Política de la UAI en colaboración con el Centro Argentino de Estudios Internacionales (CAEI), el martes 17 de julio de 2007.

¿Qué mención puede hacer sobre la denominada “educación europea del futuro”?

Como ustedes saben, en Europa se ha iniciado un proceso conocido como “Sistema Educativo de Bologna” que, sin una decisión de tipo autoritativa de la Comisión Europea, ha llevado a países miembros y no miembros de la UE, como son los casos de Noruega o Suiza, ha adoptar un sistema educativo común.

El nivel de educación universitaria está ya casi reorganizado completo. Existe un primer nivel, que es un nivel de formación de base que dura tres años. Después hay un segundo nivel que dura dos años que es conocido como nivel de especialización. Por último existe un tercer nivel que es un nivel de doctorado de investigación.

En síntesis, la fórmula que hoy se usa en Europa se denomina “tres más dos más tres”.

¿Cuál es la importancia de este Sistema?

La importancia de este sistema es aquella de favorecer a los estudiantes de los distintos países de la UE de ir a estudiar a otros países europeos. Aquí radica la centralidad del Sistema de Bologna cuyo objetivo principal es crear un “espacio educativo común” que tenga un carácter transnacional, como el propio espacio de la economía. Así como en la economía se produce, se traslada, se vende, en todos los países de la UE, se trata de hacer lo mismo con la educación.

La idea es que si los jóvenes van a estudiar a otros países, ante todo aprenden un nuevo idioma y una cultura particular, también conocen otros estudiantes de otros países, ésta posibilidad permite reducir los “prejuicios nacionalistas” y los estereotipos creando una nueva generación de jóvenes que se sienten tan “europeos” como italianos, franceses o alemanes.

¿Cuál es su opinión al respecto?

Particularmente, yo estoy a favor de este sistema porque pienso que tanto la cultura como la economía no tienen confines nacionales. En este sentido, acostumbrar a los jóvenes a pensar en términos de “contenidos” y no de “barreras” nacionales, es un gran paso, no sólo para crear una Europa más integrada sino para reducir y enterrar las hostilidades que en el pasado condujeron a las grandes guerras.

Como los europeos ya hicimos dos guerras mundiales y no queremos hacer una tercera, estamos a favor de sistemas comunes. Soy muy favorable a un sistema europeo de educación, que permita a los jóvenes viajar y conocer Europa y por tanto, “vivir la Europa”.

Yo no dejaría de recordar que Jean Monnet, uno de los padres fundadores de Europa, dijo un día que, si debiera rehacer Europa, comenzaría por la cultura. En efecto, cuando se trata de construir Europa, no hay que olvidar ser solidarios en cuanto a educación, cultura e investigación.

¿Cuál es la importancia de “especio educativo común” para los nuevos miembros de la UE?

Es muy significativa. No debemos olvidar que al analizar Europa existen siempre varios niveles a considerar. Estos niveles podrían englobarse en dos grandes grupos: el de los gobiernos y el de la sociedad.

Muchas veces en el nivel de los gobiernos se representan –aún hoy en día- intereses nacionalistas. Pero a la vez, también hoy en día tenemos una sociedad europea mucho más “europea” que años anteriores.

Tomemos por ejemplo un país como Polonia, que ha expresado repetidamente sentimientos nacionalistas tras su ingreso a la UE, pero que, no obstante ello, un millón de jóvenes polacos se han trasladado a estudiar a otros países de la UE. Este es un claro ejemplo que muchas veces hay que deslindar el “interés” de los gobiernos de los países miembros de la UE del de las sociedades constitutivas de dichos países.

Esto nos indicaría diferentes “presiones” o marcos decisionales para la acción…

Sin lugar a dudas. Por ello, mi opinión es que en Europa estaremos por mucho tiempo más impulsados por distintas presiones. Presiones que muchas veces se contraponen. Una presión por avanzar cada vez más en el proceso de integración y una resistencia, por algunos sectores de algunos países en profundizar el proceso de integración.

¿Es en este contexto de diferentes niveles de presiones que tenemos que entender el rechazo del “Tratado por el que se establece una Constitución para Europa”?

Claro que sí. Yo no me asustaría por las dificultades generadas en el marco del rechazo del tratado constitucional. No es la primera vez, ni probablemente la última, que se rechace una propuesta de tratado europeo. La UE se ha construido así, pero no por ello ha dejado de construirse. El Tratado en cuestión tan sólo buscaba la codificación de una serie de principios y procedimientos vigentes en el nivel europeo. El rechazo francés y holandés no ha impedido continuar con las negociaciones de una nueva propuesta de Tratado de reforma institucional de la UE o “Acuerdo de Lisboa” que reemplaza al anterior instrumento mencionado. La Europa, una vez más, se sigue construyendo*.

Traducción: Nahuel Oddone

*Nota de los entrevistadores: Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han llegado finalmente el 19 de octubre de 2007 a un acuerdo sobre el contenido específico del texto del futuro Tratado de Lisboa que sustituirá al rechazado “Tratado por el que se establece una Constitución para Europa” de 2005. Se espera que el próximo Tratado se firme en la capital portuguesa el 13 de diciembre del 2007.

 
 
SOCIEDAD GLOBAL es una revista académica de la Universidad Abierta Interamericana. La versión digital es editada y mantenida por el Grupo de Investigación eumednet de la Universidad de Málaga.

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