Sociedad Global
Revista de relaciones internacionales y ciencias políticas
ISSN 1851-6262

ENSAYOS SOBRE BIOPOLÍTICA, EXCESOS DE VIDA

Enrique Pagani

 

Buenos Aires, Paidós, 2007; 215 páginas.

Este volumen colectivo, compilado por Gabriel Giorgi y Fernín Rodríguez, reúne seis estudios de autores -dos de ellos ya fallecidos- de amplia repercusión en el ámbito de la reflexión académica internacional. La profundidad especulativa de todas las piezas que integran esta antología del pensamiento metafísico- político contemporáneo obligaría a un análisis exhaustivo de cada una de ellas, pero las circunstancias de este comentario, limitan la reseña a apreciaciones de carácter general -y sólo sobre algunos artículos-, aunque con la pretensión de que los lectores también puedan -en estratos más profundos e intensos- acceder a ajustes más rigurosos e inquisitivos.

Los compiladores abren el libro con un “Prólogo” que, inmediatamente, en sus primeras frases, arroja el guante sobre el ‘sujeto’ común a todos los textos que se incluyen en el volumen: “Parece paradójico que hoy sea la vida y no la muerte del hombre lo que arroja al pensamiento más allá de lo humano […] La vida se ha vuelto el más allá de la subjetividad, lo que viene a exceder los límites del sujeto individual, a arrancarlo del campo de la experiencia, a dislocar el campo de su conciencia, a vaciar su interioridad, a reorganizar sus políticas, a reconfigurar sus modos de producción” (p.9).

A partir de allí, los prologuistas hablarán -según paráfrasis de términos foucaltianos- del poder “disciplinario” que se ejerce sobre el cuerpo positivo de cada individuo, en tanto ser biológico “sujeto”- en todos los sentidos de la palabra- de la materia política, legitimación que amenaza, a cada instante, con arrojarlo a los límites que separa la delgada línea fronteriza que linda entre lo humano y lo animal.

Todo el recorrido del prólogo avanza por estas sinuosas (y pantanosas) demarcaciones que los ensayos incluidos en el cuerpo del libro tratan de precisar, a través de definiciones -y redefiniciones- de conceptos que, en la tradición occidental y, más aún, en la postmodernidad- fueron vaciados de significado y, entonces, hubo necesidad de re- formular o de (re)crear.

El elenco completo de los autores y el título de sus respectivos trabajos (se incluye también a los diversos traductores) son los siguientes:

1. Gilles Deleuze: “La inmanencia: una vida…” (Trad.: Fermín Rodríguez).

2. Michael Foucault: “La vida: la experiencia y la ciencia”. (Trad.: Fermín Rodríguez).

3. Giorgio Agamben: “La inmanencia absoluta”. (Trad.: Flavia Costa y Edgardo Castro).

4. Antonio Negri: “El monstruo político. Vida desnuda y potencia”: (Trad.: Javier Ferreira y Gabriel Giorgi).

5. Slavoj Zizek: “Deleuze”. (Trad.: de Gabriel Giorgi).

6. Michael Foucault: “La gobernamentalidad”. (Trad.: Ángel Gabilondo).

Sin lugar a dudas, los textos de los autores fallecidos -Pilles Deluze y Michael Foucault- alcanzan, en sus planteamientos, el ápice de la reflexión filosófico- política de las cuestiones que el volumen propone. Los ensayistas restantes analizan los conceptos vertidos por ambos franceses, de acuerdo con sus matices y preferencias, sean éstos ideológicos, políticos o filosóficos.

Dice Agamben que “por una singular coincidencia, el último texto que Michael Foucault y Gilles Deleuze publicaron antes de morir tiene como fin […] el concepto de vida” (p. 59).

En el estudio de Deleuze es fundamental el concepto de inmanencia. El autor dirá que “la inmanencia absoluta es inmanente a ella misma: no es inmanente a algo ni de algo; no depende de un objeto no pertenece a un sujeto” (p.36). Más adelante agrega: “Se dirá que la pura inmanencia es una vida, y nada más. No es la inmanencia de la vida, sino que lo inmanente es en sí mismo una vida. Una vida es la inmanencia de la inmanencia, la inmanencia absoluta: es potencia, beatitud plena” (p.37). Y aquí, luego de reflexionar sobre estos conceptos según las perspectivas de filósofos tales como Fichte y Maine de Biran- antes lo había hecho con otros pensadores: Bergson, Sastre, Spinoza y Kant-, aparece una iluminadora presencia literaria: la de Dickens y un personaje de su novela Our mutual friend [Nuestro amigo común], Riderhood.

En el ensayo de Giorgi Agamben se retoma el análisis del texto de Deleuze -del que el italiano cita diversos párrafos-, pero, además, transcribe fragmentos del original inglés de Our mutual friend y los comenta en relación con los conceptos del autor francés. La paráfrasis de esa sección de novela es más o menos así: un hombre -Riderhood-, que ha fallado en su intento de ahogarse, agoniza. Los encargados de cuidarlo desesperan por su vida, velan con esmero, respeto y amor.

Esos instantes son sublimes: Riderhood no está ni acá ni allá, sino más allá del bien y el mal. Todos luchan para que conserve la “chispa de la vida” [“The spark of life was deeply interesting while it was in abeyance”] que sólo “era profundamente interesante mientras estaba en suspenso”, dice Dickens. Cuando los cuatro compañeros que lo asisten advierten que está volviendo a ser el Riderhood de siempre, renace la concepción que de él tenían antes de ese acontecimiento límite y para ellos otra vez será el individuo despreciable, canalla y ruin que habían conocido.

El término inglés que Dickens utiliza, abeyance, [‘suspensión, ‘expectativa’, ‘espera’] remite, dice Agamben, al “léxico jurídico e indica el estar en suspenso de normas o derechos entre la vigencia y la derogación” (pp.75-76). Ese estado “en suspenso” sería lo que en biopolítica -en particular, en Agamben- es la “vida desnuda” [en italiano: “la nuda vita”].

Ese estado especial no sólo se da en la agonía, sino también en los primeros momentos posteriores al nacimiento. Agamben cita a Deleuze quien dice: “Los niños muy pequeños están atravesados por una vida inmanente que es pura potencia, e incluso beatitud a través de los sufrimientos y [de] las debilidades” [“Les tout- petits enfants sont traversés d’ une vie inmanente qui est pure puissance, et même béatitude à travers les souffrances et les faiblesses”.] (p. 77). Luego de citar a Aristóteles (De anima y metafísica) -donde la pregunta básica es “por qué determinado ser se dice viviente” y responde que “significa buscar el fundamento por el cual el vivir pertenece a este ser”- y de considerar la historia de la ciencia occidental, postula que “el aislamiento de esta vida desnuda constituye un acontecimiento fundamental en todo sentido” (p. 79). Se establece la diferencia entre la “vida animal” (relación con el mundo externo) y “vida orgánica” (sucesión habitual de asimilación y excreción). Y aquí es donde Agamben relaciona estos términos con el concepto clave de “biopolítica”, cuando, a partir del siglo XVIII, Foucault advierte que el Estado “comienza a incluir entre sus tareas esenciales el cuidado de la vida de la población” y “es ante todo por una progresiva generalización y redefinición del concepto de vida vegetativa u orgánica (que coincide ahora con el patrimonio biológico de la nación […]” (p.79).

Entre los refinados y numerosos matices conceptuales comentados por Agamben respecto de Deleuze, dice que este último (en Deseo y placer) manifiesta que, en rigor, la vida no es naturaleza sino “el campo de inmanencia variable del deseo”; es decir, en una equivalencia con el concepto de Spinoza referido al perseverar en su propio ser, desear es “desear el propio deseo, constituirse como deseante” (p.86). Spinoza (en Cogitata metaphysica) expresa: “la vida es la fuerza por la que una cosa persevera en el propio ser” y Deleuze da una definición de la vida de acuerdo con los criterios spinozianos; dice así (según Agamben): “la vida es el campo de inmanencia variable del deseo” (p. 86). Los riquísimos comentarios que Agamben realiza sobre el texto de Deleuze necesitarían un análisis muy profundo que transformarían a esta reseña en un ensayo -que estamos tentados por llevar a cabo pero que, por la índole del género “reseña”, no podemos realizar-; no obstante, no podemos acallar penetrante y, diríamos, “exquisito” fundamento -a través del estadio del verbo griego τζέδενι tréphein, ‘alimentar’, ‘nutrir’, ‘hacer creer’, ‘coagular’- empleado por Agamben- y realizado por el lingüista francés Émile Benveniste en sus Problemas de lingüística general: “La expresión griega […] tréphein gála […] debe interpretarse literalmente ‘favorecer el crecimiento natural de la leche, dejarla llegar al estado al cual tiende’”. Por ello, Agamben dice que “la potencia que constituye la vida en sentido primordial (el nutrirse) [ya antes lo había dicho Aristóteles], coincide con el deseo de conservar su propio ser que define la potencia de la vida como inmanencia absoluta en Spinoza y en Deleuze” (p. 88). En resumen, Agamben finaliza el artículo con el parágrafo denominado “Perspectivas”: pasan los nombres de Kant, Husserl, Lévinas y Derrida en relación con una línea de trascendencia y Spinoza, Nietzche, Focuault y Deleuze en relación con una línea de inmanencia. En el medio, entre ambas líneas de pensamiento, aparece el referente discutido y obligado del siglo XX, Martin Heidegger. Todas estas vertientes confluyen en un punto de ubicuidad esencial: la vida.

La “vida”, en la filosofía que viene, no será una noción médico-científica, sino un concepto filosófico-político-teológico. No sólo será necesaria la distinción entre los conceptos de “vida orgánica” y vida animal; también lo será entre los de “vida biológica” y “vida contemplativa” y los de “vida desnuda” y “vida de la mente”. Ello obligará a cambios esenciales: seguramente, el cuerpo político de Occidente hará que tanto la filosofía política como la epistemología ya no mantengan su fisonomía actual, ni su relación con la ontología conserve los valores del presente.

Es el desafío al que estas reflexiones convocan.

Como hemos expresado al comienzo de este comentario, el análisis de los restantes estudios -tan matizados como profundos- exigiría exégesis muy detenidas. Si hemos despertado el interés del lector con lo que terminamos de exponer, sería interesante que esta nota se completara con la lectura atenta, rigurosa y crítica a la vez de la obra completa.

 
 
SOCIEDAD GLOBAL es una revista académica de la Universidad Abierta Interamericana. La versión digital es editada y mantenida por el Grupo de Investigación eumednet de la Universidad de Málaga.

Directora
María Susana Durán Sáenz


ISSN: 1989-3981
EUMEDNET

SOCIEDAD GLOBAL
Universidad de Málaga > Eumed.net
Congresos Internacionales


¿Qué son?
 ¿Cómo funcionan?

 

15 al 29 de
julio
X Congreso EUMEDNET sobre
Turismo y Desarrollo




Aún está a tiempo de inscribirse en el congreso como participante-espectador.


Próximos congresos

 

06 al 20 de
octubre
I Congreso EUMEDNET sobre
Políticas públicas ante la crisis de las commodities

10 al 25 de
noviembre
I Congreso EUMEDNET sobre
Migración y Desarrollo

12 al 30 de
diciembre
I Congreso EUMEDNET sobre
Economía y Cambio Climático