Sociedad Global
Revista de relaciones internacionales y ciencias políticas
ISSN 1989-3981


ALTERNATIVAS EN LA INTEGRACIÓN SUDAMERICANA

ALTERNATIVES FOR THE SOUTH AMERICA INTEGRATION

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Por Stella Maris Biocca

Profesora de DERECHO internacional y DERECHO de la integración Universidad de morón (Um). Profesora de DERECHO internacional Privado de la Universidad nacional del SUR (Ums). Profesora del INSTITUTO Para la integración y el desarrollo latinoamericano Univ. nacional de tUcUmán

mail: stella.biocca@vaneduc.edu.ar

Ponencia presentada en ICA 52. “Simposio Posibilidades y Limitaciones de la integración regional sudamericana”, Sevilla (2006)

RESUMEN

Este trabajo se propone analizar las diversas alternativas de Sudamérica para su inserción en el mundo. comienza con una descripción histórica de las posibles causas de la dependencia latinoamericana. se cuestiona acerca de la existencia de autonomía nacional frente al modelo exclusivo e invariable del consenso de Washington. Hace un repaso crítico de los diversos procesos de integración que implicaron a Sudamérica (MERCOSUR-comunidad andina-ALCA-comunidad sudamericana de Naciones). Finalmente concluye que una integración equilibrada, armónica, solidaria, que materialice la justicia en la cuestión social y procure el desarrollo sustentable, es la alternativa más acorde con la realidad sudamericana.

PALABRAS CLAVES

integración sudamericana, globalización, dependencia, libre comercio, desarrollo.

 ABSTRACT

The purpose of this work is intended to analyze the different alternatives for South America insertion in the world. it begins with a historical description of the possible causes of Latin America dependency. it is questioned the existence of a national autonomy against the exclusive and non-variable model of the Washington consensus. it makes a critical review of several integration processes that involved South America (southern common market, Andean community, free trade area of the Americas, South American community of nations). finally, the author emphasized that a balanced, harmonic and joint integration, materializing justice in the social issue and securing a sustainable development is the most acute alternative in the South American reality.

KEY-WORDS

south america integration, globalisation, dependency, free commerce, development.

RESUMO

Este trabalho propõe analisar diversas alternativas de sudamérica para sua inserção no mundo. começa com uma descripção histórica das possíveis causas da dependência latino-americana. Questiona-se da existência da autonomia nacional frente ao modelo exclusivo e invariável do consenso de Washington y faz um repasse crítico dos diversos processos de integração que implicaram a sudamérica (MERCOSUL, comunidade andina, alca, comunidad sudamericana de las naciones). finalmente, o trabalho destaca que uma integração equilibrada, harmônica solidaria, que materialize a justiça na questão social y procure o desenvolvimento sustentável, é a alternativa mais acorde com a realidade sudamericana.

PALAVRAS-CHAVE

integração sudamericana, globalização, dependência, livre comércio, desenvolvimento
 


¿Pueden los países que nacieron en el siglo XV y XVI como una extensión y apéndice de la economía europea y que ,en gran medida, sus procesos de independencia se debieron a la fuerza expansiva del capitalismo mercantilista y a la conquista de territorios y productos para implementar un sistema de monopolio comercial,1 elegir el sistema de inserción al mundo?

Según Ricupero, quien cita a Caio Prado Junior y Fernando Novais, el tipo de inserción en la economía mundial fue la que determinó la naturaleza de la colonización, cuestión clave para en-tender la evolución de las nuevas naciones. Es importante diferenciar entonces, la colonización de “exploración y explotación” típica de la efectuada en América Latina, de la de “población” como fueron las del norte de EEUU, Canadá y Australia.

En aquellos territorios, donde se producían productos apropiados al comercio para los que existían mercados europeos interesados, se estableció un patrón que en el caso de la mayoría de las naciones consistió en latifundio y esclavitud (Brasil, Cuba, Haití, Jamaica, Alto Perú y el sur de EEUU) y con diferente característica respecto a la esclavitud en Argentina, por el tipo de producto agrario que no requería de esa mano de obra, resultando suficiente la del gaucho. En todas ellas la colonización fue preponderantemente de exploración y explotación de recursos que fluían rápidamente hacia las metrópolis europeas.

Pero la similitud estriba en la inserción dependiente a partir de un comercio dirigido a la producción primaria y en la consecuencia simultánea de una integración con la economía mundial y una fragmentación interna, siendo un caso paradigmático la destrucción de la incipiente industria del norte argentino (Tucumán).

Esta fragmentación subsiste pero se agrava a partir de mediados de la década del 70, cuando comienza a instalarse la idea de que la inserción en el mercado mundial exigía cambios en la estructura jurídica y que la única forma de crecimiento económico posible era a través de las inversiones externas sin condicionamiento alguno y actuar en el mercado internacional a través de las empresas transnacionales cuyos métodos operativos eran facilitados por doctrinas jurídicas y económicas2 aparecidas al comienzo de la década anterior.

El método operativo de las empresas transforma las relaciones jurídicas ,comerciales y financieras externas en operaciones internas de las empresas.

No extraña entonces ,que se comience a observar la traslación de los ejes del poder político de los países subdesarrollados a dichas empresas, que imponen el ritmo propio de su desarrollo a la par que los Estados retroceden tanto en el control de la propia economía cuanto en la adopción de medidas para asegurar el bienestar general ,si ellas contrarían el criterio imperante en la empresa, es obvio que estas tienen por fin maximizar beneficios y no el fin propio del Estado es decir, el bien común.

Lentamente se produjo un vaciamiento de los sistemas decisorios nacionales de consecuencias imprevisibles para los países periféricos.

En los países fragmentados donde predomina la lógica de las empresas multinacionales o transnacionales para ordenar la actividad económica se produce necesariamente la tensión interregional, la exacerbación de las rivalidades corporativas y la formación de bolsones de miseria, todo lo cual conduce a la inviabilidad del proyecto nacional.3

El riesgo que Ricupero señala es que esta tensión entre la integración interna y externa, que se repite en la región, según mi entender y no sólo en el interior de los países, como Brasil y Argentina, es reproducir el patrón colonial; efectuar un tipo de inserción global incapaz de producir el dinamismo generador de empleo bien remunerado, condición a su vez de inclusión en el mercado nacional; incrementar los sectores excluidos o apenas participantes de forma marginal y generar una desigualdad monstruosa que amenaza la cohesión social por medio de violencia y criminalidad.

La cuestión es decidir si en esta globalización queda un margen de autonomía nacional decisoria, o si sólo queda resignarse al modelo exclusivo e invariable de economía y sociedad que propugna el Consenso de Washington.

Las políticas prescriptas por el FMI e indirectamente por los países centrales, constituyen un liberalismo singular si se analiza la publicación de Friedich von Hayek4 por cuanto las fórmulas prescriptas a los países periféricos no siempre coinciden con el ideario liberal ni en cuanto a los Estados que deben adoptarlo, ni en cuanto al objeto de la libre circulación, ya que sí aceptan la eliminación de las barreras al libre flujo financiero, a la libertad de las inversiones, circulación de mercaderías y servicios, en cambio, no adoptan igual criterio para la circulación de los trabajadores.

Aún en el libre comercio que propugnan, excluyen ciertos productos: por ejemplo, los agrícolas, que son aquellos que en general predominan en las exportaciones de los países subdesarrollados. Apertura irrestricta para los países subdesarrollados y proteccionismo para los Estados desarrollados es la fórmula de este “singular liberalismo”.

Es así como se advierte una globalización ideológica en el sentido que a la palabra le dio Manheim: ideología como sistema de creencias y valores aparentemente objetivos y científicos pero que disfrazan en realidad los intereses de grupos o de naciones poderosas cuya política refleja la visión de sus clases dominantes.5

Una de esas creencias pseudocientíficas es la que afirma que el Estado Nación tiende a desaparecer como consecuencia de la globalización. Los países centrales son prueba de lo contrario, y acaso la mayor evidencia la ofrece EEUU, que posee el mayor despliegue de instrumentos de poder internacional no sólo frente a los diversos países sino también respecto a las organizaciones internacionales políticas o financieras. Se observa también en el orden jurídico por cuanto no sólo no ratifica los Tratados o Convenciones vigentes en la comunidad internacional (rechazo que lo hace en nombre de su soberanía) sino que se desentiende de la legalidad internacional para aplicar su teoría preventiva, o la reserva del unilateralismo pese a integrar la Organización Mundial de Comercio (OMC). Por tanto, parece claro que los Estados que deben reducir sus funciones y facultades son los de los países subdesarrollados y periféricos.

La imposición de creencias para lograr el consenso en equilibrio variable con la fuerza constituye el ejercicio normal de la hegemonía, siendo a veces incorporada la corrupción como elemento necesario para no usar la fuerza y obtener el consenso (Gramsci).6

El consenso puede ser el resultado de una sugestión por creer que aceptando las propuestas sin analizar consecuencias, se puede obtener el mismo grado de crecimiento o éxito económico de los países desarrollados (es un ejemplo la ilusión de Argentina con pasaje al primer mundo si aceptaba todo cuanto recomendaba el FMI.

El análisis de Perry Andersen referidos a los casos de China, Rusia y la ONU es plenamente aplicable a los países latinoamericanos.7

Podría afirmarse que se presta consentimiento en miras a la inserción global, pero en verdad este no es sino un consenso condicionado o impuesto.

Condicionalidad no sólo para acceder al crédito internacional sino también, para la colocación de los productos exportables, para las relaciones del comercio internacional, para las radicaciones de inversiones, para refinanciar la deuda externa, etc. El consentimiento del condicionado no excluye la dominación en un sistema imperial: la historia recuerda el consentimiento de las ciudades a Roma acosadas a conformar alianzas o ser dominadas por los ejércitos.8

Pero aunque se observe que a esta globalización se le puede oponer una regionalización democrática, solidaria, no sólo económica sino también social, cultural y política para una inserción que procure el desarrollo y el bienestar de los pueblos, es necesario optar por el tipo de integración que tenga esos fines y no encubra la consolidación de un imperio.

En América Latina coexisten diversos procesos de integración no sólo en cuanto a su estructura jurídica, sus fines y sus actores, sino también respecto al propio objetivo en orden a la globalización, la que se quiere presentar como el único sistema de interrelación internacional.

Aun la idea de regionalismo se torna equívoca porque es preciso diferenciar si se trata de un regionalismo abierto o no. El regionalismo abierto propone la apertura de las economías nacionales y la desregulación para una mayor competitividad de la economía internacional dejando librado al mercado el alcance de la integración si la hubiere. Es afín a los postulados de la liberalización global de la OMC y al Consenso de Washington.

La idea de un regionalismo que no sea meramente comercialista, que contemple la cuestión social, que no deje la conducción del proceso en la iniciativa privada exclusivamente, que procure un desarrollo sustentable, con equidad y con instituciones desarrolladas, se opone al regionalismo abierto, el cual es funcional a la globalización.

Pero como el proyecto de globalización continúa, se intentan nuevas formas de lograrla.

Es así como se presenta al ALCA como un proyecto sin alternativa posible, en el que la integración hegemónica debe admitirse como el destino inevitable para Latinoamérica.

Es cierto que, desde el 2003 y en particular desde 2004, en Puebla la suerte del ALCA parece sellada, pero de inmediato surge la idea de suscribir tratados con los distintos países y en parte se está logrando.

En este sentido se puede mencionar: el tratado entre EEUU y Chile; el tratado que suscribieron con Centroamérica y República Dominicana y con los tres países andinos: Colombia, Perú y Ecuador aunque este país no ratificó, quizá Uruguay ceda a la tentación de suscribir un tratado similar basado en la disconformidad que manifiestan sus actuales autoridades con el MERCOSUR y porque entienden que un mayor acercamiento a EEUU redunde en una ampliación de sus exportaciones. Lo cierto es que, salvo algunas excepciones (Ecuador, Venezuela y MERCOSUR) el mapa de Latinoamérica se ve entrelazado por acuerdos que no difieren del ALCA, por ello su parálisis en tanto bloque es meramente formal y temporaria.

El ALCA no pretende sólo el comercio internacional, sino una relación de poder político. El camino hacia la globalización en términos de dependencia para los países periféricos de América Latina no se detiene, y señalo esta diferencia por cuanto el AMI no fue receptado por los países europeos que no admitieron su contenido. En cambio, lo reproducen en los tratados que suscribe EEUU o los países centrales con América Latina. Las relaciones con ALCA importan la negociación con la potencia mas poderosa que, en el espacio regional que intenta crear, procura organizar la globalización conforme a sus intereses. Ello es lógico en las relaciones del derecho internacional tradicional, pero no en un proceso integrativo en el que los intereses a resguardar son los regionales y no los nacionales.9

Tanto en el ALCA, como en los tratados bilaterales, ya sea de libre comercio como los reguladores de algunos de sus temas, se advierte:

a) la protección exclusiva y excluyente de las inversiones extranjeras en las que se otorgan derechos a los inversores y se limita o aún se suprime la facultad de los Estados para establecer reglas que puedan proteger el bienestar público, resguardar el medio ambiente, atender el debido cumplimiento de los servicios públicos o fijar las metas para que las inversiones procuren el desarrollo del pueblo y el respeto por los derechos humanos.

b) la determinación de la jurisdicción y la definitiva sustitución de la jurisdicción judicial del Estado por la arbitral externa;

c) la amplitud de la noción de expropiación que comprende también la denominada “expropiación indirecta” o “medidas equivalentes”, por lo que se considera tal, cualquier medida que adopte un gobierno y disminuya la ganancia esperada, aún cuando esta sea una medida general adoptada ante una crisis importante y grave;

d) al impedir toda medida de control de capital aunque esta sea necesaria para prevenir o evitar las crisis financieras internacionales;

e) al prohibir los requisitos de desempeño, con lo que se impide la adopción de exigencias a los inversores para que la misma sea beneficiosa para el Estado receptor, otorgando a los inversores privilegios inauditos (no sujetarse al régimen de compras interno ,no requerir que se exporte, etc.);

f) beneficios en los diversos temas tales como: compras del sector público; propiedad intelectual; servicios, comercio electrónico, etc.

Para que la estrategia de la globalización se imponga, se procura mediante la firma y adhesión de “tratados tipo” bilaterales que los países adopten jurídicamente las reglas necesarias para la misma.

La existencia de lo que llamamos el entramado jurídico facilita la concreción de los objetivos de la globalización, tanto como la conciencia cultural que se afirma a través de creencias del orden internacional adecuado e inmodificable.

Este sistema de relaciones internacionales predispuestas se vinculan con la situación interna de los Estados en el orden político, económico, institucional y jurídico.

Política por la notoria pérdida de autonomía y poder decisorio de los Estados gravemente debilitados.

Económica y financiera por un endeudamiento agravado e impagable .

Institucional por cuanto los poderes del Estado carecen de facultades decisorias reales, actuando como simples organismos gerenciales.

Jurídica porque la trama legislativa interna determinada por reglas internacionales impiden, mas allá de lo declamatorio, atender el interés nacional y regional.

La privatización del derecho internacional ha puesto en crisis el ejercicio de los atributos del Estado (administración, legislación y jurisdicción), artilugio que permite universalizar la privatización del poder económico.

Desde otro punto de vista, la insistencia en la Justicia Privatizada internacional puede neutralizar y paralizar el proceso integrativo.10

El tema es la secuela lógica de la privatización del derecho internacional y desde luego es la función acorde con la preponderancia de las sociedades multinacionales o transnacionales, actores cuasi exclusivos del proceso de integración cuyo fin último es la globalización, entendida la comunidad internacional como un mercado, con sólo unos pocos Estados desarrollados dirigiendo a países mas o menos inviables.

Por fin no sólo el mercado es erigido en sustitución del Estado en los países periféricos, sino que también existen mercados globales que actúan abiertamente contra la ley de los Estados.11

Pero se debe admitir que no sólo el proyectado ALCA o los acuerdos bilaterales que lo van reemplazando, desequilibraron el proceso integrativo en Latinoamérica, las crisis monetarias y financieras de Brasil y Argentina, sumadas a la falta de institucionalidad adecuada, sumieron al MERCOSUR en una parálisis evidente sin que se notara una decisión política real y no declamada de revitalizarlo. Los restantes procesos de Sudamérica tampoco evolucionaron logrando los objetivos enunciados.

La alternativa, entonces, será una integración equilibrada, armónica, solidaria que materia-lice la justicia en la cuestión social y procure un desarrollo sustentable. Esto es posible solo con una acción conjunta de los procesos integrativos profundizados. La ampliación indiscriminada del MERCOSUR puede ser riesgosa.

En la III Cumbre Presidencial Sudamericana, celebrada en Cuzco en el 2004, nace La Comunidad Sudamericana con el objetivo de integrar a MERCOSUR, la Comunidad Andina, Chile, Guyana y Surinam sobre tres pilares:

a) la concertación de políticas exteriores y la proyección internacional de Sudamérica, como así también, la consolidación democrática;

b) la integración económica a partir de la convergencia entre CAN y MERCOSUR;

c) la integración física, de la energía y de las telecomunicaciones; la armonización de políticas, entre otras ,en agricultura, ciencia y tecnología y como fin promover la interacción de empresas y sociedad civil en un rol efectivo en el espacio sudamericano.

Es una entidad de naturaleza política sin tratado constitutivo ni personalidad jurídica, la dirección política corresponde a los Jefes de Estado y a los Ministros de Relaciones Exteriores les corresponde las decisiones ejecutivas. En suma, la precariedad institucional y la naturaleza intergubernamental confiere a la CSN similares debilidades que le atribuimos al MERCOSUR.

Para Venezuela, la CSN está destinada a suplir al MERCOSUR y al CAN en tanto modelos de integración acorde con esquemas neoliberales. En cambio, Argentina y Brasil parecen propiciar una gradualidad siendo por ahora, compatibles con los citados procesos.

Lo cierto es que la CSN ya ha obtenido algunos logros habiéndose definido una agenda de prioridades en la concertación política que incluye la integración física, el dialogo político, el medio ambiente, la integración energética, los mecanismos financieros, las asimetrías, la cohesión social y las telecomunicaciones.

En cuanto a la proyección externa, tras la Cumbre con los países árabes y con la Unión Africana se debe considerar la posible cooperación.

Se efectuó una Cumbre con la Liga Árabe y Palestina buscando una mirada multipolar del sistema internacional y lograr la apertura de nuevos mercados. La reunión produjo una cierta fricción con Israel y con EEUU.

En el informe de Sanahuja a la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo12 se analizan distintas motivaciones en la propuesta energética de la CSN: Venezuela la considera una cuestión geopolítica y ve en la integración energética la espina dorsal de un proyecto para la autonomía regional en particular frente a EEUU; Brasil y Chile con una visión mas pragmática centran la cuestión en la seguridad energética y Chile en especial el acceso al gas de forma eficiente y sin las tensiones en sus relaciones con Argentina y Bolivia.

Sobre esta materia -dice Sanahuja- confluyen varias propuestas:

La iniciativa de Venezuela -secundada por Argentina, Bolivia y Brasil y luego Uruguay- de conformar una gran empresa petrolera con participación pública. En tal orden, los presidentes de Argentina, Brasil y Venezuela y la petrolera Repsol-YPF firmaron varios acuerdos en el marco de Petrosur que incluye el intercambio y concesión de derechos de explotación y la construcción de refinerías.

El proyecto de anillo gasista que enlazará los campos de gas de Camisea (Perú con Chile). El proyecto permitirá un mejor abastecimiento al conjunto de Sudamérica y multeraliza el tema sorteando en consecuencia las pugnas bilaterales de Chile y Bolivia.

Pero pese a los costes y a las debilidades de la CSN, hay elementos que permiten también augurarle mayor éxito que a los restantes procesos: el comercio esta liberalizado en un 80% y hay un calendario para el libre comercio, existen políticas definidas en infraestructura y energía respaldadas por instituciones financieras y las propuestas satisfacen intereses estratégicos de cada uno de los miembros.

Esta Región, como la UE, ha expresado su preferencia por el multilateralismo como opción de política exterior y se puede avanzar hacia logros concretos concretos logros en determinados temas:

a) El fortalecimiento de UN para la defensa de los derechos humanos.

b) La cooperación internacional y los objetivos de Desarrollo del Milenio con la aplicación a los países de renta intermedia en relación a la cohesión social y desigualdad que caracteriza a los países latinoamericanos y el seguimiento del Consenso de Monterrey. En particular la creación de nuevos instrumentos de financiación del desarrollo en la “Alianza contra el hambre y la pobreza” según se plantean en ambas regiones.

Estas cooperaciones pueden dar nuevas fuerzas a la relación de la Unión Europea con América Latina sobre pilares de regionalismo y multilateralismo como estrategias complementarias.

En octubre del 2005 Venezuela solicitó su adhesión como socio pleno al MERCOSUR. En estos días del 2006 fue aceptada.

En cierta forma, el MERCOSUR agónico puede revitalizarse pero se puede poner en riesgo la supervivencia del CAN, aunque éste parece a su vez desmembrase si Bolivia sigue los pasos de Venezuela y en virtud de la actual resistencia de Ecuador para ratificar los acuerdos que negociaron con EEUU. En suma, podrían producirse realineamientos en la subregión andina.

Asimismo, las posibilidades de negociación entre EEUU con Paraguay y con Uruguay condicionan al MERCOSUR original.

Pero, aún cuando tanto MERCOSUR como CAN puedan entrar en crisis política y jurídica, si se ajustan las acciones a los objetivos explícitos del Acuerdo de Asunción, lo que puede ocurrir es que finalmente éstos se cumplan y no queden enmascarados como aconteció hasta ahora. La salida de algún país, si aconteciera, produciría una lamentable fisura en Sudamérica sin que a su vez obtuvieran el desarrollo que justamente requieren. Hace falta que MERCOSUR cambie los paradigmas y sea finalmente una integración armónica, solidaria y no dependiente que procure mediante una alianza estratégica con la UE un multilaterismo eficaz; rompiendo finalmente con el destino marcado desde su nacimiento como periferias insertas para un mercado que en ellas se abastece.

A su turno la UE en tanto la región más importante y dinámica, tendrá que ampliar su visión exclusivamente mercantilista y enfrentar el unilateralismo hegemónico.

En tanto, la alternativa del CSN comprensiva del MERCOSUR y del CAN o sustituyendo a ambas, es muy valiosa siempre que su falta de institucionalidad no deje tanta propuesta en la sola decisión de Jefes de Estado cuyo paso histórico es siempre provisorio.
 


REFERENCIAS

Andersen, Perry (2006). “Força e consenso”. En Selección de artigos, (trad. de New Left Review). Boitempo Editorial.

Biocca, Stella Maris (1973). Sociedades multinacionales y extranacionales. Buenos Aires: Editorial Zavalía.

Biocca, Stella Maris (2001). Claves jurício- políticas para la integración latinoamericana. Buenos Aires: Editorial Zabalía.

Biocca, Stella Maris (2006). Jurisdicción internacional en las relaciones jurídicas y económicas en que el Estado es parte. Editorial Universidad Nacional del Sur: Bahía Blanca, Argentina.

Gramsci, Antonio (1975). Quaderni del Carcere. s/e. Turín. Vol III- 1638

Podetti, Humberto (2005). “Crisis global, derecho e integración regional”. Ponencia en las II Jornadas Internacionales de Integración, La Plata 8-10 de junio de 2005. Instituto de Integración Latinoamericana UN La Plata, Argentina.

Ricupero, Rubens (2001). O Brasil e o dilema da globalización. Soa Paulo: Editorial: Ed. Senac.

Sanahuja, José Antonio (2006, 27 de marzo). “Hacia el logro de un verdadero multilateralismo entre la Unión Europea y América Latina”. Documento presentado a la Comisión del Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo.


NOTAS

1Ricupero, Rubens (2001). O Brasil e o dilema da globalización. Sao Paulo: Ed Senac.

2 Biocca, Stella Maris (1973). Sociedades multinacionales y extranacionales. Bs As: Ed Zavalía

3 Furtado, Celso. “Brasil, a construçao interrompida”. En Ricupero, op.cit.

4 Von Hayek, Friedrich (1942). “The Road to Serfdom”. En Ricupero, op.cit.

5 Ricupero, Rubens. op. cit.

6 Gramsci, Amtonio. (1975). Quaderni del Carcere, Turín, Vol III-1638.

7Andersen, Perry (2006). Força e consenso en Seleção de artigos, (trad. de New Left Review). Boitempo Editorial.

8 Biocca, Stella Maris (2006). Jurisdicción internacional en las relaciones jurídicas y económicas en que el Estado es parte. Editorial de la Universidad Nacional del Sur: Bahía Blanca.

9 Biocca, Stella Maris (2001). Claves jurídico-políticas para la Integración Latinoamericana. Buenos Aires: Ed Zavalia.

10 Biocca, Stella Maris (2006) Jurisdicción internacional. Op cit.

11 Podetti, Humberto (2005). “Crisis global, derecho e integración regional”. Ponencia presentada en la II Jornadas Internacionales de Integración, La Plata 8/10 de junio 2005; Inst. de Integración Latinoamericana UNLa Plata, Argentina.

12 Sanahuja, José Antonio (2006) ““Hacia el logro de un verdadero multilateralismo en las relaciones entre la Unión Europea y América Latina”. Documento presentado a la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo Documento de estrategia. 27 de marzo de 2006



 

 
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