Revista de la Universidad Cristóbal Colón
Número 20 (Edición digital)

 

Pobreza y desastres en México. Un estudio exploratorio

Myriam Giselle de la Parra Arellano

Resumen: El presente articulo se basa en los resultados principales de la tesis de licenciatura en Antropología Social sustentada por la autora en noviembre de 2005, titulada Desastre y pobreza. Los desastres vistos como un problema no resuelto del desarrollo. Se realiza un análisis para 1990 y 2000. La base fáctica con que se trabajó fueron tres índices socioeconómicos elaborados por INEGI, CONAPO y CONAPO/PNUD, y con una base de datos de desastres elaborada por CIESAS/LA RED. Las tendencias que se presentan son de amplia utilidad para futuras investigaciones debido al carácter exploratorio del estudio, realizado a nivel nacional. De acuerdo con el análisis, la relación entre desastres y pobreza no es muy evidente con el tipo de información trabajada (índices y base de datos), pues los estados más pobres no presentaron mayor número de reportes que las entidades menos pobres. Con los resultados que aquí se presentan, se pueden realizar tipologías sobre eventos en los que la pobreza implique un factor predominante de vulnerabilidad. Sin embargo, se recomienda ampliamente realizar trabajo a nivel local, lo que permitiría una profundización sobre los elementos sociales que participan en la construcción del riesgo.

Abstract: This article is based on the main results published by the author in 2005 as part of her final dissertation presented to receive the bachelor degree in Social Anthropology. The title of the thesis is Disaster and Poverty. Disasters as an Unresolved Problem of Social Development. The thesis analyses the period of 1990 to 2000. The facts used to support the work were three socio economical rates estimated by INEGI, CONAPO and CONAPO/PNUD and the disasters data base elaborated by CIESAS/LA RED. The trends thus presented are vastly useful for future research because of the national implications and the exploratory character of the study. According to this analysis, the relation between disasters and poverty is not revealed in the information used (rates and data base). The poorest states do not present a greater number of reports than the states with best economical conditions. With the aid of the results here presented, new studies can be conducted to create typologies of events in which poverty may imply a predominant factor of vulnerability. However, it is widely recommended to plan such studies with a local scope. This would allow the researcher to study in depth the social elements that participate in the creation of the risk conditions.

'La autora agradece los comentarios y recomendaciones hechas al presente trabajo por Enrique Pérez Campuzano, candidato a doctor del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México.


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Parra Arellano, M.G. de: Pobreza y desastres en México. Un estudio exploratorio. en Revista de la Universidad Cristóbal Colón Número 20, edición digital a texto completo en www.eumed.net/rev/rucc/20/


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INTRODUCCIÓN

A raíz de los últimos desastres detonados por diversos eventos naturales (Indonesia, Irak, Nueva Orleans y Luisiana, Chiapas, Oaxaca, Veracruz, entre otros), surgen nuevas dudas sobre la vulnerabilidad social y el tratamiento del riesgo. Aunque mucho se sigue hablando del "binomio perfecto" formado por las condiciones de pobreza de la sociedad y la ocurrencia de los desastres, el reciente ejemplo de lo ocurrido con la "primera potencia" del mundo nos compulsa a la reflexión sobre la multifactorialidad de los desastres como procesos sociales, procesos que en el presente trabajo se especifican para el caso de México, y a nivel nacional, en dos periodos: 1990 y 2000. Conjuntamente, se exponen aquí los principales resultados obtenidos en el trabajo de tesis de la autora para la obtención del grado de licenciatura (Desastre y pobreza. Los desastres vistos como un problema no resuelto del desarrollo), así como un análisis que permita reflexionar sobre esta creciente problemática.

METODOLOGÍA

Durante la investigación se emplearon, en forma combinada, datos cuantitativos de tipo socioeconómico, demográfico y geográfico: el índice de marginación elaborado por CONAPO;

Niveles de bienestar, elaborado por el INEGI; Índice de desarrollo humano, elaborado por CONAPO con la metodología del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); y Deslnventar, base de datos elaborada por el proyecto Gestión de riesgos de desastre ENSO en América Latina.

Deslnventar es una compilación sistemática y especializada de hemerografía nacional desde 1970 a 2004, con datos cualitativos y cuantitativos sobre eventos detonantes de desastres; es, además, un programa de cómputo que permite realizar varios tipos de consultas y ejercicios.3 Esta base de datos aporta las tendencias para confrontar los estados identificados como estratos 1, 2 y 3 de niveles de bienestar, por INEGI; de muy alta, alta, o media alta marginación, por CONAPO; y de muy bajo, bajo y medio desarrollo humano, por CONAPO/PNUD 4

MARCO TEÓRICO

Aunque la frase "los desastres no son naturales" parezca cada día más aceptada, queda mucho trabajo por hacer para lograr que tanto los científicos no sociales como aquellos que toman las decisiones, asuman la importancia de la vulnerabilidad social. A este respecto, Maskrey (1989:22) expone que:

'Es importante aclarar que, aunque ninguno de los índices trabajados miden pobreza, existe un vínculo con las características de pobreza que se reflejan en los mismos.

Los procesos sociales, económicos y políticos no pueden ser explicados sólo a través del análisis de la vulnerabilidad específica a determinados fenómenos naturales. Al contrario, los fenómenos y sus impactos son sólo uno de los elementos que explican una determinada economía política. Los fenómenos naturales peligrosos no son eventos anormales impredecibles, sino que son características físicas normales de las áreas donde ocurren

El sustento teórico de este trabajo se basa en el enfoque alternativo o de vulnerabilidad, el cual aborda ampliamente los conceptos de riesgo, vulnerabilidad y amenaza en un contexto social, donde el primero está en función de una combinación compleja de los otros dos; por lo tanto, es una función compuesta de una amenaza con sus propias características, pero identificable (todas esas manifestaciones naturales, tecnológicas y sociales detonantes de los desastres, y de una sociedad con vulnerabilidad diferencial, expuesta espacial y temporalmente a eventos peligrosos potenciales), la cual se encuentra relacionada de manera integral como parte de las condiciones del contexto.

Aplicando los conceptos mencionados podemos ubicar una sociedad en un tiempo y espacio con condiciones de vulnerabilidad, la cual se construye desde su interior. Las características o factores que puede incluir son?

Económicas: la escasez de medios para producir bienestar, con posibilidad de generar mejores condiciones de vida sostenible en el medio en el que crece y se desarrolla.

Políticas: creación de normas sociales que permitan un desarrollo justo, en armonía con el medio físico en el que se encuentra, reglamentación de salarios y usufructo de la naturaleza.

Físicas/ecológicas: es el medio elegido por una sociedad para crear poblaciones; como ejemplo de mala elección podemos encontrar cañadas, cerros

'Adaptados de Wilches-Chaux (2001:25-35).muy inclinados o con alta deforestación, planicies bajas con altas posibilidades de inundación, etcétera.

Culturales: se identifican como tales todas esas prácticas cotidianas de reproducción social que pueden ir en contra o a favor de la seguridad; por ejemplo, la práctica agrícola de tumba, roza y quema genera condiciones cada vez más riesgosas de incendios forestales, desertización, erosión del suelo; todo ello, como efecto de las formas de explotación intensiva de la tierra bajo condiciones climáticas y de suelo determinadas, entre otras.

Ideológicas: las sociedades que no se asumen en riesgo tienen un sentido de la prevención bajo o nulo; el identificar los encuentros violentos entre la naturaleza y la sociedad como voluntad divina es tan negativo para prevenir, como para superar una situación de desastre; lo mismo que considerar a la naturaleza como ser autónomo y castigador.

Educativas: fortalecer los planes educativos en el conocimiento de las amenazas naturales sería de gran utilidad para prevenir desastres; la recuperación de la memoria colectiva histórica de cada lugar sería una excelente herramienta.

Organizativas: una comunidad desorganizada (sin cohesión social) no será capaz de tomar decisiones y estará desvinculada de sus líderes. Institucionales: el trabajo de las instituciones gubernamentales influye en la sociedad vulnerable: por ejemplo, un trabajo a puerta cerrada que no tome en cuenta las necesidades de la gente (la cual se verá sometida a las decisiones de los funcionarios); la falta de conocimiento sobre la naturaleza, o la falta de recursos para llevar a cabo planes de prevención.

Es en la relación entre amenaza (A) y vulnerabilidad (V) donde se genera el riesgo; aquí, la amenaza es el elemento natural, social o tecnológico que, al encontrarse con una sociedad vulnerable, denota el momento crítico del desastre; a partir de este punto puede identificarse una tendencia o probabilidad de pérdida, con relación directa entre A y V, la cual dará el calificativo con el que identificará el riesgo (riesgo de "...".) Por ejemplo, si una comunidad se encuentra a orillas de un río donde la temporada de lluvias se intensifica y la infraestructura es débil de -materiales frágiles, con piso de tierra y techos de cartón-, es una comunidad con riesgo de inundación, avenida o deslizamiento, entre otras posibilidades.

Pero esas condiciones no son de aparición espontánea. Debido a que la población forma parte de un entorno físico con una historia común, la participación de las instituciones de planeación y desarrollo no debe estar desvinculada de los procesos de doblamiento. Por tanto, el desastre es el proceso que se da históricamente a corto, mediano o largo plazo en el interior de la sociedad, construyendo riesgos e intensificando las condiciones de vulnerabilidad.

Otro concepto empleado en esta investigación se relaciona con las especificidades que Lavell adjudica al concepto de desastre, el cual: "...es dinámico y no sólo se refiere al producto que finalmente concreta su existencia (grado de destrucción, desarticulación social y económica en un espacio y tiempo concreto), sino a los procesos, tanto físicos como naturales y sociales que condicionan su aparición". (Lavell, 1993:20).

Es importante reconocer que las condiciones de vulnerabilidad preexistentes son, en amplia medida, las principales responsables del desastre, y que, con frecuencia, preparan el terreno para el siguiente desastre. Por lo tanto, es importante comprobar que existe un alarmante incremento de los factores que coadyuvan a una creciente construcción social de riesgos, los cuales, a su vez, están íntimamente relacionados con las modalidades de desarrollo implantadas, adoptadas e, inevitablemente, adaptadas en América Latina. (García Acosta, 2003; McCabe, 2005). A lo largo de la historia, los desastres se han registrado de manera cíclica o recurrente, lo cual implica que todo pueblo genera sus propias tendencias de manifestaciones, efectos e impactos, así como las formas efectivas de afrontarlos, resistirlos, padecerlos o evitarlos. Con respecto a esta situación, se identifica a la sociedad como creadora de sus propias condiciones políticas, económicas y culturales, entre otras, las cuales responden a la necesidad de sobrevivencia y reproducción de los miembros que la integran. En los desastres se destaca la pobreza como una característica que magnifica los impactos sociales tanto en el momento de crisis como en el de recuperación (por ejemplo, el huracán Mitch de 1998), donde la situación se vuelve propicia para el surgimiento de demandas de atención hacia aquellos afectados que, previo al detonante, vivían en el abandono social.

La pobreza puede tener diversos enfoques de descripción o conceptualización: a) justicia: la pobreza alude a un problema de carencias de medios para satisfacer las necesidades básicas como alimentación, vestido, salud y educación; b) filosófica: se ha visto como la incapacidad del individuo para elegir, es decir, para autodeterminarse; c) económica: se refiere a la pobreza como la incapacidad del individuo para generar incrementos en el producto marginal de su trabajo, de tal forma que le permitan ampliar sus posibilidades de elección entre diferentes bienes de consumo (Ruiz y Aceves, S/F, parte 2).

A pesar de que algunos autores (Cunny, Calderón, Nowalsky, Garita, Sen, entre otros) han retomado como hilo conductor a la pobreza en tanto factor detonante de los desastres, algunos más (Wisner, Lavell, Maskrey, García, entre otros) han caracterizado el factor pobreza como un elemento más en la conformación de la vulnerabilidad, pero con creciente potencialidad a convertirse en un factor predominante en la construcción social de vulnerabilidad frente a amenazas determinadas.

El primer grupo de investigadores mencionados nos propone el argumento de que mientras la población joven y madura (adulta) tenga la posibilidad de generar recursos propios, podrán gestionar de mejor manera la aplicación de éstos en su seguridad, mientras que si la población no tiene posibilidades de emplearse por falta de preparación, entonces sus alcances se reducen al mínimo. Por su parte, el segundo grupo sostiene que no sólo los pobres son vulnerables: aunque las condiciones de las poblaciones sean heterogéneas, el nivel de vulnerabilidad (dependiendo de la amenaza) puede hacerse general, incluso donde aquellos que cuenten con recursos propios para gestionar sus riesgos, se hallen vulnerables en el momento detonante.

Un planteamiento muy claro entre vulnerabilidad y pobreza de este trabajo es el que ofrecen Blakie, Cannon, Davis y Wisner (1996:92-93), donde se marcan las diferencias entre programas de antipobreza y programas de antivulnerabilidad: mientras que el primero se concibe para elevar ingresos o consumo de la sociedad, el segundo aspira a reducir las posibilidades que una amenaza tenga, para que ello aumente la "seguridad" de la sociedad.

Los textos de los autores mencionados no desvinculan la relación entre pobreza y vulnerabilidad, pero sí son claros en el planteamiento de la necesidad de diferenciar los procesos sociales de cada fenómeno, pues confundirlos como sinónimos puede llevar a un terrible derroche de creatividad, dinero, esfuerzo, credibilidad y, principalmente, de vidas humanas. La pobreza se identifica como un factor de vulnerabilidad que, al combinarse con otros factores (específicos y bajo condiciones particulares), genera desastres; sin embargo, la vulnerabilidad es dinámica y compleja, por lo tanto, sería remoto que una de las dimensiones que la conforman detonara por sí sola un desastre.

RESULTADOS

Los resultados de los índices socioeconómicos y de efectos de Deslnventar, para el periodo de 1990, se presentan en la tabla 1. Según las características socioeconómicas y la frecuencia de eventos, los estados identificados como de mayor pobreza fueron Veracruz y Guerrero, mientras que los estados de menor pobreza fueron: Distrito Federal, Estado de México, Tamaulipas, Chihuahua y Nuevo León. Sin embargo, en los resultados según las características socioeconómicas y los efectos de eventos, se reporta una mayor cantidad de estados afectados. Por un lado, nos encontramos que las entidades con mayor pobreza y más efectos son: Campeche, Chiapas, Michoacán, Guerrero, Hidalgo, Veracruz y Yucatán; y por otro, que los estados con menor pobreza y más efectos son: Chihuahua, Distrito Federal, jalisco, Estado de México, Sinaloa y Tamaulipas.

El uso de los índices socioeconómicos y de la base de datos de desastres nos remite a un amplio alcance geográfico; sin embargo, estas mismas dimensiones nacionales limitan los resultados. Es decir, es posible identificar las tendencias relacionadas entre pobreza y vulnerabilidad con desastres en general, pero, al mismo tiempo, el resultado será inaplicable de manera particular. Se insiste en que las características locales de cada espacio que conforma el territorio nacional van a delimitar, de manera directa, la construcción de la vulnerabilidad frente a determinadas amenazas, tal como ha sido identificado por los especialistas que se dedican al análisis de los desastres desde el enfoque alternativo.

Se pueden identificar los dos tipos de eventos con mayor número de reportes en 1990: a) asociados con exceso de agua, y b) asociados con el fuego. En este sentido, el elemento de vulnerabilidad socioeconómica que influye directamente en estos eventos para detonar desastres está ligado al tipo de vivienda -dato que se sustrajo del porcentaje de viviendas con un nivel de hacinamiento del Índice de Marginación (M)-, situación que puede hacer posible que el impacto del evento se manifieste en la pérdida del patrimonio familiar, es decir, de todo lo que se encuentre dentro y alrededor de la vivienda. Sin embargo, no se descarta la posibilidad de que sociedades no pobres o sociedades ricas no estén exentas de vulnerabilidad y, por consiguiente, de amenazas reales. También, con el propósito de identificar el factor de vulnerabilidad económico y educativo que le corresponde a cada entidad, intentando acercarnos a los elementos que se consideran claves tanto en las condiciones de pobreza como de vulnerabilidad, se utilizó el porcentaje de población con salario mínimo del Índice de Niveles de Bienestar (NB) y el porcentaje de población analfabeta de 15 años, o más, del Índice de Marginación .

Por lo mismo, si se confrontan los eventos con mayor número de reportes, con las características nacionales de marginación, nivel de bienestar y desarrollo humano, no se hallan, de manera evidente, las relaciones entre características de vulnerabilidad, en términos reales, con respecto a la dimensión socioeconómica, pues las fuentes principales sólo construyen sus índices alrededor de la media.

Tabla 1. Resultados de índices socioeconómicos y efectos. Deslnventar,1990

La relación entre estados afectados y características socioeconómicas relativas a la amenaza (evento) identificada no ha sido lineal (pobreza = vulnerabilidad), sino todo lo contrario: hay un mayor número de entidades no pobres afectadas y, en algunos casos, con mayores números de afectaciones que las mismas entidades pobres.

Los resultados de los índices socioeconómicos y los efectos de Deslnventar para el año 2000 se presentan en la tabla 2. En la coincidencia entre los niveles socioeconómicos y frecuencia de eventos, los estados registrados con mayor pobreza son Veracruz, Chiapas, Oaxaca y Campeche; las entidades con menor pobreza son: Estado de México, Distrito Federal, Coahuila y Nayarit.

Sin embargo, los resultados de coincidencia entre características socioeconómicas y efectos de los eventos dan un mayor número de estados afectados con respecto al registro de número de eventos reportados (muy parecido a 1990). Por un lado, nos encontramos que las entidades con características de mayor pobreza y efectos más fuertes son: Campeche, Chiapas, Durango, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Tabasco, Veracruz, Yucatán y Zacatecas; por otro, que los estados con menor pobreza y mayores efectos son: Baja California, Coahuila, Chihuahua, Distrito Federal, Estado de México, Nuevo León, Sinaloa y Sonora.

En los resultados de 2000 se nota un incremento de entidades pobres afectadas, pero también surge la incógnita sobre el tratamiento distinto y tendencioso que la prensa le ha dado, a partir de finales de los años 90, a los eventos y a sus impactos en las poblaciones pobres, propensión que también se ha dado en el resto del mundo. El aumento de organismos no gubernamentales ha incrementado el interés de la prensa, poniéndose mayor énfasis en la atención periodística de los "damnificados de la vida".

Para el año 2000 se identifican tres tipos de los eventos de mayor frecuencia e impacto a nivel estatal: a) los asociados con exceso de agua; b) los asociados al fuego, y c) un evento asociado a la salud. En este sentido, el factor de vulnerabilidad socioeconómica que influye directamente en estos eventos para detonar desastres sigue ligado al tipo de vivienda; el cual se desglosa del porcentaje de viviendas con algún nivel de hacinamiento (M); del porcentaje de población con salario mínimo (NB); y en tercer lugar, del porcentaje de población alfabeta de 15 años o más (DH).

Aunque éstas no sean las únicas variables que pueden denotar factores de vulnerabilidad socioeconómica, se han retomado en este ejercicio por ser las que enmarcan tres factores importantes en la construcción de vulnerabilidad, relacionados con las características socioeconómicas. En este sentido, la relación entre pobreza y desastre se identifica como no lineal. Por lo mismo, tampoco puede identificarse esta relación haciendo uso únicamente de índices socioeconómicos, debido a que el proceso del desastre incluye aspectos de la vida en sociedad que influyen de manera directa en la construcción y prevención del riesgo, el cual va más allá del grado de marginación, del nivel de bienestar o del nivel de desarrollo humano, elementos socioculturales que no se pueden medir a partir de los índices.

Retomando el ejercicio de 2000 se podría identificar una conexión ligeramente menos borrosa entre las condiciones socioeconómicas y la vulnerabilidad creciente. No obstante, no hay que dejar de lado que los estados no pobres también han sido reportados con variaciones crecientes entre 1990 y 2000, por lo tanto, ello nos remite a confirmar que, a partir de los resultados de este ejercicio, la pobreza no es sinónimo de vulnerabilidad. El análisis de 1990 y 2000

proporciona una larga lista de posibles estudios de caso, para el desarrollo de investigaciones a profundidad, puesto que, tal como se ha mencionado a lo largo de este trabajo, el tratamiento de los datos ha sido de manera exploratoria. Lamentablemente, la construcción social del riesgo, por medio de la vulnerabilidad social, sigue siendo no sólo variable, sino dinámica y creciente.

Tabla 2. Resultados de índices socioeconómicos y efectos. Deslnventar, 2000

COMENTARIOS FINALES

Aunque en un principio la relación entre pobreza y desastre parecía ser el punto central de la problemática de la vulnerabilidad, los resultados no sólo no han confirmado este vínculo, sino que nos muestran nuevos casos concretos donde entidades que no se consideran pobres de manera estructural (política y social), presentan un alto número de eventos. De igual forma, se ha evidenciado que, históricamente, en nuestro país, la pobreza no es un factor que actúe de modo lineal en los desastres, ello a partir de la identificación del comportamiento de los índices socioeconómicos frente a la ocurrencia de los eventos (amenazas) y sus tendencias más fuertes. Los resultados presentados fueron reflejo de dos preguntas principales, formuladas a partir del marco teórico existente para los estudios de vulnerabilidad: ¿existe una relación entre pobreza y desastres? y ¿cuál es la relación entre los índices socioeconómicos y los eventos? Para poder identificar estos nuevos puntos de interés a nivel local, partiendo del contexto global, se hacía necesaria la elaboración de un trabajo de este corte. Con independencia de las bases metodológicas que para futuras investigaciones pueda aportar este trabajo, así como de las preguntas de investigación que puedan generarse a partir de los resultados presentados, sigue, no obstante, siendo urgente el desarrollo de investigaciones a profundidad donde se analicen no sólo las condiciones de los momentos de crisis que viven las sociedades afectadas y se realicen las valoraciones sobre los impactos recibidos por las amenazas, sino donde también se tomen en cuenta las características de desarrollo (no sólo en términos económicos), identificando los factores culturales que se reflejan en el capital cultural y/o capital social, al igual que las formas particulares de adaptación al medio y de apropiación del espacio, entre otras. Un enfoque sociocultural permitiría identificar de manera distinta los problemas de gestión de riesgos, pues la relación cultura-naturaleza, cultura-sociedad conlleva aspectos particulares de percepción y construcción social de riesgos.

Es importante, igualmente, destacar la capacidad humana para gestionar sus propias estrategias de sobrevivencia; aunque la cotidianidad no nos permita identificarlas de forma precisa, ellas están presentes en todos nuestros patrones de comportamiento, sólo es necesario poner un poco de empeño en identificarlas y aplicarlas de manera consciente para un bien común.


FUENTES DE CONSULTA

BLAKIE, Piers; CANNON, Terry; DAVIS, Ian; WISNER, Ben (1996): Vulnerabilidad. El entorno social, político y económico de los desastres, LA RED/ ITDG, Colombia, 374 pp.

Consejo Nacional de Población (CONAPO): Población de México en cifras, disponible en Internet: http:/ /www.conapo.gob.mx/m_e_cifras/princi pal.html [consultado de 2000 a 20031

GARCÍA ACOSTA, Virginia (1997): "Las ciencias sociales y el estudio de los desastres", Umbral XXI, publicación de los programas de investigación y posgrado, Universidad Iberoamericana, No. 24, 8-13pp.

GARCÍA ACOSTA, Virginia (2003): "Vulnerabilidad social: reflexiones teóricas y experiencias en el tiempo", ponencia en el Instituto de Verano del IAI sobre Vulnerabilidad asociada a la variabilidad climática y el cambio climático en América Central y el Caribe, Santo Domingo, República Dominicana, 27 de octubre 7 de noviembre, Ponencia en Power Point, 67 diapositivas.

Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), disponible en Internet en el portal: www.inegi.gob.xnx [consultado de 2000 a 2003]

LAVELL, Allan (1993): "Ciencias sociales y desastres naturales en América Latina: un encuentro inconcluso", en Andrew Maskrey (comp.), Los desastres no son naturales, LA RED, Bogotá,135-157pp.

LA RED: disponible en Internet en http://www.desenredando.org, [consultado de 2000 a 2005]

MASKREY, Andrew (1989): El manejo popular de los desastres. Estudios de vulnerabilidad y mitigación, ITDG, Perú, 208 pp.

McCABE, Terrence (2005): "El impacto y la respuesta a la sequía entre los pastores turkanas. Implicaciones para la teoría antropológica y la investigación de riesgos", Desacatos, septiembre-diciembre, No. 19, tema vulnerabilidad social, riesgo y desastres, Ed. CIESAS, México, D.F., pp. 25-40.

RUIZ VARGAS, Benedicto y ACEVES CALDERÓN, Patricia (S/F): "Pobreza y desigualdad social en Tijuana", disponible en Internet: http://www.tij.uia.mx/elbordo/vo102/bordo2-pobtJ_2.hÚnI, México [consultado durante 20031

WILCHES CHAUX, Gustavo y WILCHES CASTRO, Simón (2001): ¡Ni de riesgos! Herramientas sociales para la gestión de riesgos, Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero, Colombia, 62 pp.

Siglas utilizadas:

CIESAS: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social / ENSO: El Niño Southern Oscillation / IAI: Interamerican Institute for Global Change Resesearch / LA RED: La Red de Estudios Sociales sobre Prevención de Riesgos y Desastres

ILUSTRACIONES

Fig. 1 Marginación en México, 1990
Mapa elaborado por Enrique Pérez Campuzano. Fuente: base de datos de CONAPO

Fig. 2 Marginación en México, 2000
Mapa elaborado por Enrique Pérez Campuzano. Fuente: base de datos de CONAPO

Fig. 3 Estados con reportes de eventos detonantes de desastre, 1990
Mapa elaborado por la autora. Fuente: Deslnventar México, versión 2004

Fig. 4 Estados con reporte de eventos detonantes de desastre, 2000
Mapa elaborado por la autora. Fuente: Deslnventar México, versión 2004


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