Revista de la Universidad Cristóbal Colón
Número 20 (Edición digital)

 

Un análisis sobre la relación empírica entre la participación ciudadana y la marginación social en Los Predios Las Bajadas, Veracruz

Georgina Manrique Morteo y María Jesús Carrera Fernández

Resumen: El presente artículo describe en forma general la metodología empleada para obtener índices y tipos de marginación social y participación ciudadana por hogar, así como el sustento teórico que avala la relación existente entre ambas variables, con base en la corriente que se inclina hacia la necesidad de promover programas que erradiquen el escaso compromiso de los miembros de las localidades, en pos de facilitar el desarrollo de acciones enfocadas a reducir carencias individuales y colectivas. Se concluye estableciendo la interdependencia de las dimensiones de marginación, así como de las categorías de la participación ciudadana y el nivel de correlación entre las variables principales en lo que respecta a esta localidad.

Abstract: The present article generally describes the methodology used to establish social marginalization rates and types, as well as levels of civic participation per household. The paper also presents the theoretical framework that supports the relation between these two variables, based on an approach that favors the promotion of programs to eradicate the limited involvement of the community members. The ultimate goal of this view is to promote actions directed to reduce individual and collective deprivation. The document concludes pointing out the existing interdependence between civic participation and marginalization, as well as the degree of the correlation between the main variables within our community.


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Manrique Morteo, G. y Carrera Fernández, M.J.: Un análisis sobre la relación empírica entre la participación ciudadana y la marginación social en Los Predios Las Bajadas, Veracruz en Revista de la Universidad Cristóbal Colón Número 20, edición digital a texto completo en www.eumed.net/rev/rucc/20/


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INTRODUCCIÓN

Mucho se ha hablado en la última década sobre la necesidad de despertar la participación ciudadana de los miembros de las comunidades para lograr el desarrollo local, entendiendo el término de participación ciudadana dentro de un contexto que involucra aspectos políticos, sociales y culturales. Estas esferas se promueven mediante un arduo trabajo de concientización de la sociedad sobre la importancia de asumir un activo rol en lo público (desde el mínimo involucramiento en tareas locales hasta la participación en acciones concernientes a la vida pública) para mejorar sus condiciones de vida.

Es desde esta visión donde surge la pregunta ¿la escasa participación ciudadana es un fenómeno que impacta en forma directa y significativa el nivel de marginación que puede enfrentar el hombre como agente social?

Cabría hacer un paréntesis y comentar sobre la conceptualización de la marginación social, la cual no es un fenómeno estrictamente económico que implique la privación o ausencia de bienestar material, sino de todos aquellos medios que generen espacios de mejora en la calidad de vida del individuo, como por ejemplo, la educación.

Para responder a la pregunta planteada como punto de partida, se desarrolla un estudio en la localidad Los Predios de Las Bajadas, Veracruz, con el objeto de verificar la existencia de alguna relación entre los niveles de marginación social y participación ciudadana vigentes en la población que habita tal lugar, mediante la construcción de índices por hogar adecuados para tales variables, a diferencia de los tradicionales estudios que valoran dichos indicadores en espacios geográficos más amplios (entidades federativas o municipales, incluso a nivel país).

Para tal efecto, se realizó una revisión de la fundamentación teórica, desde las definiciones de pobreza y democracia, hasta identificar los conceptos de marginación social y participación ciudadana apropiados para el tipo de estudio. Una vez que se presentan los conceptos válidos para el estudio, se describen los componentes de los conceptos fundamentales que se toman como puntos de referencia en la integración del instrumento de recolección de datos aplicado a 450 hogares de la localidad, 1 a fin de explicar la construcción de los índices de marginación social y participación ciudadana, que permiten analizar la relación existente entre ambos fenómenos.

Finalmente, en los últimos apartados del trabajo se muestran los resultados y conclusiones obtenidos según la clasificación diseñada para cada uno de los fenómenos estudiados.

MARCO CONCEPTUAL

En el presente trabajo, para definir los niveles de marginación se toman como referencia las necesidades básicas que integran tres de las cuatro dimensiones estructurales de marginación y ocho de las nueve formas de exclusión señaladas por el Consejo Nacional de Población, por ser consideradas como limitantes para el desarrollo de las capacidades básicas de los miembros de las entidades poblacionales. Por otro lado, para distinguir los grados de marginación por hogar, se consideran en forma complementaria las diferentes teorías que definen el concepto de pobreza, así como los métodos de medición empleados para cuantificarla.

Específicamente, el trabajo aborda dos enfoques para estructurar el tipo de carencias a indagar:

1.El enfoque de capacidades y realizaciones de Amartya Sen (Pressman, 2000)

2. El enfoque multidimensional

El primero define pobreza en forma amplia y señala que el concepto encierra factores tanto políticos como educativos, mientras que el segundo involucra carencia de bienes materiales, aspectos sociológicos y psicológicos, 2 apuntando en común otros relacionados con la educación básica y la vivienda adecuada, señalados como factores que, en caso de ausencia, se refieren a una situación de privación de la dignidad del hombre, lo que limita su posibilidad de desarrollo y, en forma adicional, lo hace víctima de un proceso de exclusión social que lo margina a un deteriorado nivel de vida. Todo esto, además, hace al hombre vulnerable, junto con sus futuras generaciones, de perpetuar la misma situación o de ver acrecentarse aún más su miseria, generando al menos sentimientos de resignación al rol de vida que les corresponde y fomentando la escasa intervención en su contexto social y político.

De ahí se deriva la relación estrecha entre la marginación social y la participación ciudadana, al poderse clasificar la pobreza como algo más amplio que involucra aspectos materiales (ausencia de bienes y servicios básicos), intelectuales (limitan el progreso cultural, ideológico y político) y sociales. Estos últimos son apuntados como de impacto directo en la integración de los individuos dentro de un colectivo referencial con plenos derechos, participación dentro de la sociedad, identidad diferenciada y respetada dentro del colectivo de inserción (Almansa y Vallescar, 1996).

Los dos primeros aspectos impiden a los hogares vivir con dignidad y, en el caso de enfrentar tal situación en forma crónica, se tendrá como consecuencia la exclusión social; es decir, el hogar y sus miembros estarán al margen de la sociedad, dando así la pauta para una pobreza social.

¿Por qué se aborda la pobreza y la exclusión para establecer los niveles de marginación? Primero, en forma amplia, la pobreza implica exclusión; segundo, las características de dos de las formas de exclusión denominadas penuria económica crónica y cultural (Malla, 1996) son: la falta de satisfactores primarios (alimentación, vivienda, educación de los hijos, etc.) y déficit de alfabetización, dificultad para vivir según unas pautas fijas de conducta, carencia de preparación profesional, incapacidad para asumir funciones con constancia y responsabilidad , respectivamente. Si se conceptualiza a la pobreza como la condición en la cual las personas tienen un nivel de bienestar inferior al mínimo necesario para la subsistencia (INEI, 1999), entonces los indicadores del "nivel de bienestar" señalados por CONAPO como formas de exclusión reúnen los criterios para medir la intensidad de la marginación, según el tipo y el mayor o menor número de carencias vividas.

Por otro lado, la integración de niveles de marginación se apoya en el método de las necesidades básicas insatisfechas tradicional, que consiste en definir un mínimo de cada necesidad y calcular la población debajo de cada uno de ellos (por ejemplo, porcentaje de analfabetos, porcentaje de viviendas sin agua entubada, porcentaje de población subnutrida, etc.), lo que conduce a listados fragmentarios de brechas específicas. En general, el análisis de la marginación social contiene dimensiones tanto objetivas como subjetivas, en la medida que considera no sólo las privaciones en las condiciones materiales que rodean la existencia de las personas, sino también su percepción de estar desconectadas de esferas más amplias de la vida social, política y cultural.

Respecto a la participación ciudadana, ésta se percibe como un proceso de generación de conciencia crítica y propositiva en el ciudadano, cuya finalidad es la mejora sostenible de las condiciones de vida de la sociedad.

Para tal efecto, el individuo debe ser capaz de ejercer plenamente la ciudadanía, es decir, asumir su significado a través de la mediación de demandas democráticas efectivas relacionadas con los derechos propios del ser humano y los adquiridos por pertenecer a una sociedad.

Desde una perspectiva integral, la ciudadanía implica un compromiso recíproco entre el poder público y las personas. El primero debe respetar la autonomía individual, permitir y promover la participación ciudadana y brindar posibilidades de bienestar social. Las segundas deben contribuir con su participación a enriquecer el ámbito público. Lo anterior se desprende de teorías que relacionan el progreso de una sociedad con la práctica ciudadana de sus miembros, cuya meta sería alcanzar una participación más activa de todos los sectores sociales y desarrollar múltiples mecanismos, propios de la sociedad civil, que fortalezcan las relaciones de solidaridad y responsabilidad sociales (CEPAL, 2000a).

La participación ciudadana debe entenderse como un medio para construir aspectos de la vida social de forma más democrática, enriquecedora y viable, para lo cual es requisito indispensable el cumplimiento, al menos, de los esquemas educativos básicos. Gracias a este proceso educativo es posible la formación de personas como seres sociales y no como individualistas irracionales que frenen la generación de espacios de integración social, indispensables para romper el círculo vicioso de la pobreza (PNUD, 2000). De este modo, la participación es vista como un mecanismo propulsor del desarrollo económico y social (Kliksberg, 1998).

Es importante anotar que la participación ciudadana hace referencia al Estado nacional y la pertenencia a él. La conciencia de pertenencia se compone de dos aspectos complementarios: la conciencia de ser ciudadano y la conciencia de pertenecer a una comunidad, siendo esta última la cara defensiva de una conciencia democrática, siempre que contribuya a liberar a la persona de dominaciones sociales o políticas. (Touraine, 2001). Podría pensarse que el hecho de sentirse ciudadano de una comunidad motivaría a sus habitantes a trabajar por ella, sin embargo, el concepto de ciudadano integra tanto facetas racionales como facetas “oscuras” impregnadas de componentes emotivos que forman parte de la propia identidad individual. De ahí la necesidad de desarrollar tanto los elementos racionales que incluyen la legitimación de la sociedad, la justicia, e t c . , c o m o l o s e l e m e n t o s e m o t i v o s , principalmente manifestados por los sentimientos de pertenencia y la identidad (Cortina, 2001). Ambos elementos deben ir a la par si se desean ciudadanos plenos. Suele reducirse la concepción de la participación ciudadana a la relación de la población con el sistema político y a momentos muy concretos como las elecciones, sin embargo, participar implica incidir y decidir en asuntos relativos al funcionamiento de la sociedad, no siempre relacionados con cuestiones macro, sino que también incluye los temas cotidianos y de asuntos locales, como equipamiento urbano, ordenamiento territorial, políticas sociales, de empleo, iniciativas para las pequeñas y medianas empresas, etc.

Es así como surgen enfoques que hacen alusión a la mayor influencia del ciudadano en los asuntos públicos a través de la participación, como el del “empoderamiento”. En él se abordan elementos como la educación, organización y desarrollo político de la población, orientados principalmente a los pobres, analfabetas o grupos marginados. Parte de la premisa de que el cambio social no puede ser planeado, dirigido y producido desde la voluntad de las clases dirigentes, sino que para que la gente se haga cargo de su propio destino se requiere su empoderamiento, que literalmente significa darle poder al grupo; poder entendido como la capacidad para tener mayor control sobre su propia vida y la de su comunidad.

La participación ciudadana se ha estudiado vinculada a las etapas de modernización de las sociedades, dando lugar a tesis sobre el deterioro o la reinvención de la participación (Norris, 2002b). Si la tesis del deterioro ofrece una explicación más precisa de la realidad, se esperaría detectar una tendencia de reducción de la participación ciudadana, por lo menos en las sociedades posindustriales, medida por indicadores como la participación en las elecciones y la afiliación a asociaciones civiles tradicionales. Los indicadores culturales reflejarían una mayor desilusión para con los ideales democráticos y un descontento con el desempeño de los gobiernos democráticos. Por otro lado, si las teorías de la reinvención resultan preponderantes, se encontrarían variaciones en la conducta política entre las sociedades agrícolas, industriales y postindustriales, medidas por diferencias en los niveles de participación en las elecciones, asociaciones civiles y activismo de protesta. Respecto a los indicadores culturales, mostrarían apoyo continuo y creciente de los ideales democráticos, incluso si los ciudadanos se vuelven más críticos de las instituciones, los funcionarios y líderes políticos. Para examinar el activismo político, Norris (2002 a) se concentra en tres tipos: participación electoral, entendida como la acción más extendida que presentan la mayoría de los ciudadanos; activismo ciudadano, referente a la participación en asociaciones comunitarias y organizaciones voluntarias; y activismo de protesta, aquellas formas menos ortodoxas de expresión y movilización política.

Es en este contexto en el cual se describen los conceptos de interés principal en el estudio, de la siguiente forma:

1. Marginación social
Estructura caracterizada por pobreza del país, traducida en las carencias y en la falta de oportunidades de desarrollo, factores que impiden el ejercicio de los derechos humanos básicos de los individuos (Argaíz, 2002).

2. Participación ciudadana
Integración individual o colectiva del ciudadano en la toma de decisiones, la fiscalización, el control y la ejecución de las acciones en los asuntos públicos y privados que afectan los ámbitos político, económico, social y ambiental; permitiéndole su desarrollo como ser humano y el de la comunidad en la que se desenvuelve.

En las definiciones que se asumen como premisas del estudio se encuentran vínculos teóricos importantes en los elementos “oportunidades”, “desarrollo” y “derechos”, mismos que validan la realización de un análisis de campo, con el objeto de demostrar la interrelación de las variables principales mediante el análisis de sus componentes. Para ello se construye una serie de indicadores que permite integrar una medida resumen de la marginación social y de la participación ciudadana y muestra un diagnóstico cuantitativo de la situación existente en el área definida.

Componentes de la marginación:

Para efecto de diagnosticar los distintos grados de marginación de los hogares sólo se utilizan las dimensiones de bienestar de vivienda, educación e ingresos por trabajo, para el conjunto de indicadores que representen las “necesidades básicas” de un grupo social, y se determina el grado de insatisfacción de dichas necesidades, utilizando 3 un promedio simple de las tres dimensiones.

Dimensiones de análisis de la marginación social

 

ÍNDICE DE MARGINACIÓN SOCIAL (IMGS)

El índice de marginación social por hogar es una medida sinóptica del rezago o satisfacción de elementos vitales para el desarrollo humano, de manera que cada índice señala los rezagos correspondientes a los factores de exclusión que los integran; por ejemplo: para educación, un índice igual a “cero” señala instrucción nula en los miembros mayores a 14 años que integran el hogar, mientras que un valor igual a “uno” marca la existencia al menos de educación primaria en la formación escolar de los miembros mayores a 14 años. La integración del índice incluye las tres dimensiones de la marginación, construyéndose como se resume en las siguientes líneas:

a) Para la dimensión educación, los habitantes por hogar mayores de 14 años obtienen una calificación de acuerdo con su nivel de estudios, considerando el criterio de asignar mayor valor al menor rezago educativo, para posteriormente, mediante un cálculo sencillo, determinar el valor educación del hogar.

b) Valor educación = Suma del puntaje de los habitantes de 15 años y más

Número de habitantes de 15 años y más

c) La dimensión vivienda se integra por cinco indicadores de exclusión para el hogar, teniendo mayor peso, en orden de prioridad, aquellos relacionados con a s p e c t o s d e s a l u d , c o m o l a disponibilidad de desagüe de aguas negras y de agua entubada.

4 Para mayor detalle, ver anexo 1

5 Ver anexo 2

d) La dimensión de ingresos se estructura a partir de la actualización de los valores de las líneas de pobreza propuestas por el Comité Técnico de la Medición de la Pobreza (Comité Técnico para la Medición de la Pobreza, 2002).

Para cada una de las dimensiones se obtiene un índice simple, mediante la proporción del puntaje obtenido entre el puntaje máximo posible en cada dimensión.

Índice dimensional = Puntaje total por hogar Puntaje máximo posible

e) Finalmente, una vez calculado el índice de los componentes, se obtiene a través de un promedio simple, el valor del índice de marginación. El valor del índice va de 0 a 1, representando un índice igual a uno la inexistencia de marginación, entendiéndose esto como la satisfacción total de los componentes que lo integran (educación básica, vivienda adecuada y nivel de ingresos per cápita suficientes).

El cálculo del índice de marginación social es entonces un promedio simple de los índices individuales de los tres componentes:

IMGS = (1/3) índice de educación + (1/3) índice de vivienda + (1/3) índice de ingresos.

ÍNDICE DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA (IPC)

De igual forma que en el índice de marginación social, para construir un índice de participación ciudadana se consideró la unidad, donde 1 es la participación plena de la comunidad y 0 es la ausencia total de participación. Una vez índice se calcula mediante un promedio elaboradas y ponderadas las categorías, se ponderado de cada categoría definida procedió a asignarles un valor relativo, en función previamente, como se observa en la siguiente de la importancia de cada categoría dentro de la tabla: participación ciudadana, de tal forma que el

Tabla de asignación de valores por categoría

De esta forma, se fueron obteniendo los puntajes de cada categoría por hogar, para posteriormente ponderar su impacto en el índice de participación de cada vivienda, de tal manera que:

IPC = (10%) índice de interés + (10%) índice de contacto y confianza interpersonal + (13%) índice de participación en organizaciones sociales y civiles + (15%) índice de confianza en instituciones políticas y sociales +(15%) índice de vinculación con organismos y empoderamiento + (10%) índice de activismo de protesta + (13%) índice de participación electoral + (7%) índice de inclinaciones y predisposiciones partidistas + (7%) índice concepción sobre la ciudadanía

Por lo tanto, el índice de participación es una medida con base “uno”, que nos indica el grado de participación ciudadana que manifiesta un hogar, donde mientras más se aproxima el valor a la unidad es que es más participativo. Su interpretación se realiza con base en 5 niveles: participación muy alta, alta, media, baja y muy baja.

CRITERIOS DE CLASIFICACIÓN Y ANÁLISIS DE RESULTADOS

Para efecto de diagnosticar los distintos grados de marginación de los hogares, sólo se utilizarán las dimensiones de bienestar de vivienda, educación e ingresos por trabajo para el conjunto de indicadores que representan las "necesidades básicas" de un grupo social, determinando el grado de satisfacción de dichas necesidades a partir de la información obtenida en la encuesta aplicada, para lo que se utiliza (siguiendo el criterio ocupado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) un promedio ponderado de las tres dimensiones señaladas.

Rezago educativo: analfabetismo, habitantes con un nivel educativo inferior a la primaria completa.

Ingresos no suficientes: percepción de menos de dos salarios mínimos.

En forma adicional, valorar el tipo de indicador que predomina en los niveles de marginación social implicó catalogar los hogares en virtud de sus principales carencias, construyendo la siguiente clasificación:

Niveles de marginación / Carencias

Extremos Totalmente no cubiertos los indicadores de exclusión

Marginados Carencias en diferentes grados en todas las dimensiones

Vulnerable Carencias predominantes de ingresos

Educativo Carencias predominantes de educación

No marginados Totalmente cubiertos los indicadores de exclusión

Al considerar los criterios establecidos marginación, la frecuencia y el porcentaje como anteriormente, se obtiene para cada tipo de sigue:

Totales por tipo de marginación

Niveles / Frecuencia / Porcentaje

Extremos 5 1.11%

Marginados 300 66.67%

Vulnerables 127 28.22%

Educativo 18 4.00%

No marginados 0 0.00%

Total 450 100.00%

Es decir, 427 hogares de la muestra (el 94.89%) son La siguiente tabla resume las carencias generales

Se observa que prácticamente la totalidad de la población (el 92%) se concentra en los niveles de baja y media participación; es decir, si bien la comunidad participa, la tendencia de los datos es hacia el extremo inferior. Otro aspecto relevante es que ni un solo hogar se ubicó en el nivel de muy alta participación, mientras que sólo 2 hogares se consideraron de muy baja participación. De las 450 familias encuestadas, 414 presentan grados bajos y medios de participación, y únicamente 34 familias tienen un alto grado de participación ciudadana. Con la finalidad de establecer intervalos estandarizados de aplicación

generalizada para cualquier tipo de población, se utiliza la herramienta estadística de percentiles; lo anterior permite establecer una nueva clasificación, según el grado de marginación social y la participación ciudadana en cada una de las unidades de análisis.

Los nombres asignados a los niveles responden a la intensidad de las variables estudiadas y posibilitan la construcción de una tabla de contingencia, con el fin de identificar las probabilidades de encontrar la situación mutua de cada hogar en las variables de estudio.

En las siguientes tablas, se presentan los diferentes niveles de participación y los grados de intervalos que delimitan los niveles de cada una marginación, así como los resultados obtenidos. 

Los resultados obtenidos permiten apreciar la concentración de los hogares de la muestra en los niveles medio y alto (75.34%) de participación ciudadana de los hogares, que se sitúan en un intervalo de marginación latente (de escaso a medio, un 80.67%).

Cabe señalar que la tabla de contingencia genera información relevante sobre la relación entre las variables, como la identificación de ningún hogar en la zona ubicada en el mayor nivel de participación y, a la vez, en el más alto grado de marginación 0.00%, o bien, la nula existencia de hogares no marginados y con muy baja participación.

RESULTADOS

Con base en el supuesto de que la intensidad de la participación ciudadana depende de las nueve categorías definidas con anterioridad y que el grado de marginación social es dependiente de los rezagos en las dimensiones educación, vivienda e ingreso, se utilizan matrices de varianza covarianza modificadas, con el objeto de calcular el grado de incidencia de cada una de las variables en los índices obtenidos por hogar, de tal modo que:

1) En cuanto a la marginación social, los resultados obtenidos permiten identificar la magnitud de impacto de cada una de las dimensiones en su totalidad, observándose que la dimensión vivienda es la que mayor incidencia tiene en el índice de m a r g i n a c i ó n s o c i a l , 7 8 . 6 7 % ; posteriormente, la dimensión educación con un 15.97%; y, finalmente, con un 5.34%, la dimensión ingreso.

Lo anterior es resultado de la infraestructura disponible en la zona analizada, caracterizada por carencias marcadas en cuanto a la vivienda y los servicios de vivienda. Tal situación es probable afecte también en la formación escolar de los habitantes, principalmente por factores relativos a la salud (como el no acceso a agua potable ni disponibilidad de drenaje), la privacidad necesaria para la adecuada concentración en los estudios (altos niveles de hacinamiento), así como la probable brecha en información por irregularidades de servicio eléctrico.

El impacto moderado del nivel de ingresos puede atribuirse a la cantidad de miembros que laboran en cada hogar para el sostenimiento del mismo.

2) En el caso de la participación ciudadana resultan significativas las categorías de p a r t i c i p a c i ó n e n g r u p o s u organizaciones con el 34.46% y vinculación y empoderamiento con el 22.8%. En general, los coeficientes de cada categoría representan el cambio promedio en el índice correspondiente, cuando la variable predictora se incrementa en una unidad adicional y asumiendo que las otras variables predictoras permanecen fijas.

El análisis de la matriz de correlación permite conocer la interdependencia de las dimensiones de marginación o las categorías que integran la participación ciudadana, así como la interdependencia de los índices resultantes para las variables de interés analizadas.

A partir de la valoración de los indicadores por dimensión o categoría, se obtienen los siguientes resultados:

1. En las dimensiones de marginación social, la educación muestra una moderada correlación negativa respecto a la vivienda y al ingreso, lo que significa que conforme se avanza en los niveles educativos, deben disminuir los rezagos de habitación e ingreso; mientras que el ingreso y la vivienda están correlacionados positivamente, de tal forma que se asume que a mayor nivel de ingresos, mejores condiciones de hábitat para el hogar.

2. En relación al índice de marginación social y las dimensiones que lo integran, se generan hallazgos lógicos a l t e n e r e n g e n e r a l u n a interdependencia positiva, cuya interpretación es simple: la existencia de una relación directa entre las dimensiones de marginación y el índice; a mayor disposición o satisfacción de los indicadores característicos de la marginación, mayor nivel de vida; es decir, más próximo se encuentra el hogar de la “no marginación” al aproximarse al valor “uno” del índice.

3. Las categorías de la participación están correlacionadas positivamente entre sí y con respecto al índice en diferentes grados, siendo participación electoral la categoría con mayor incidencia en el IPC, seguida de interés y vinculación y empoderamiento; mientras que la concepción de ciudadanía y la p a r t i c i p a c i ó n e n g r u p o s y organizaciones son las que menos relación tienen con el índice.

4. En general, la categoría que presenta mayor consistencia con las demás es interés; asimismo, la categoría menos relacionada a las demás es participación en grupos y organizaciones.

5. En cuanto a los índices de marginación social y participación ciudadana, se denota una correlación positiva de 0.1363, que permite verificar la relación entre la activa participación de los ciudadanos de una comunidad y su nivel de desarrollo social, interpretándose como una correlación positiva, aunque no significativa.

CONCLUSIONES

La correlación positiva de 0.1363 entre los índices implica la existencia de una interacción directa, aunque poco significativa. Es probable que esto sea una característica de la población de Los Predios en específico, dado que todos los elementos de la muestra presentaron un cierto grado de marginación.

Del contraste de la teoría con los resultados, se concluye que el apartado de marginación social corrobora la tesis establecida por Amartya Sen (1996) y su enfoque de capacidades, al verificar que la escasa formación educativa y las carencias de satisfactores de vivienda están relacionadas con limitaciones en el involucramiento en acciones públicas, generando escasez de recursos materiales por los bajos ingresos derivados de la limitación de acceso al mercado laboral formal. Esto tiene un impacto negativo en las actitudes de los pobladores del lugar, manteniéndolos, en cierto grado, al margen de las acciones de mejora por la desconfianza existente respecto a la estructura sociopolítica.

Según los planteamientos de Argaíz, los habitantes de la zona de estudio se pueden clasificar como marginales, puesto que viven en condiciones no aptas para el desarrollo de sus capacidades, lo que les impide aprovechar la estructura de oportunidades. Además de la marginación, pueden encontrarse indicios de fragmentación social, según Sen, dado que se tienen perturbaciones económicas y un sistema de policía y justicia que se percibe como ineficiente.

El apartado de participación ciudadana muestra que la población del predio aún no ha asumido el rol que le corresponde en la gestión de su propio desarrollo, puesto que su nivel de participación va de medio a bajo. Para la mayoría, la participación ciudadana sigue estando circunscrita al ejercicio del voto, por lo que acciones vinculadas al activismo de protesta (como manifestaciones, huelgas o campañas políticas) no sólo no son practicadas, sino que, además, se expresa una negación a la posibilidad de tomar parte en ellas.

Los habitantes están orgullosos de ser mexicanos, lo que según Cortina (2001) forma parte del componente emotivo de la ciudadanía. Sin embargo, no se observa que se haya desarrollado el componente racional, puesto que no se señalaron situaciones de legitimación social.

La comunidad establece una relación con el Estado que conserva tintes del estilo súbdito o beneficiario planteado por Hobbes, dado que la mayoría piensa que el gobierno debe responsabilizarse más por las necesidades de la gente, en línea con la visión asistencialista e incluso paternalista que ha prevalecido y que es característica de este estilo de relación. Asimismo, aunque se ejercen ciertas características de representación y participación ciudadana, tales como el voto, no existe un control y escrutinio del Estado por parte de los ciudadanos. Mucho menos puede hablarse de un enfoque de empoderamiento que implicaría ciudadanos informados e incluidos en el establecimiento de prioridades, diseño de presupuestos, etc.

Llaman la atención posturas contradictorias como el hecho de que aunque la gente no tenga confianza en los partidos políticos ni en magistrados, diputados, senadores, alcaldes y gobernadores, sostenga que se siente satisfecha con sus representantes gubernamentales. Más

aun, la mitad de la población está orgullosa del sistema político del país, aunque prácticamente todos coinciden en que a los gobernantes les interesa poco o nada lo que suceda con ellos. Estos pensamientos pudieran reflejar la resignación que tiende a caracterizar a las personas en situación de marginalidad. Siguiendo las corrientes de pensamiento planteadas por Norris (2002a) respecto a la participación ciudadana, se determina que la teoría del deterioro es la que se apega más a la situación de Los Predios, ya que se tienen síntomas como la decadencia de las organizaciones civiles y la amenaza a agencias tradicionales de participación como los sindicatos. Tampoco hay lazos de pertenencia a organizaciones de afiliación voluntaria: la participación en grupos es muy escasa y los adultos que participan lo hacen básicamente en grupos religiosos.

Todo lo anterior indica que la participación ciudadana en la comunidad estudiada no está siendo sometida a una reinvención, lo que ofrecería un panorama más optimista, sino que se está deteriorando. La inexistencia de un activismo de protesta confirma esta interpretación. El aspecto rescatable (y que pudiera dar pauta para “reinventar” la participación) radica en que la mayoría de la población cree que la democracia es la mejor forma de gobierno; sin embargo, hay un cierto desconocimiento respecto al término, puesto que se piensa que democracia implica sólo la capacidad de la ciudadanía de opinar y no de decidir. La mayoría de los resultados descritos por Almond y Verba (1963) acerca de la cultura cívica se corroboran: los mexicanos continúan expresando orgullo acerca de su sistema político y, al mismo tiempo, muestran niveles bajos de actividad e información política y participación en asociaciones voluntarias. Hay, en cambio, un resultado que no concuerda con lo descrito por Almond y Verba: los niveles de confianza son bajos. La iglesia y el ejército son las instituciones en las que se tiene mayor confianza, en un estilo muy tradicionalista y conservador; mientras que instituciones como la policía y los partidos políticos no gozan de confianza entre la población. Uno de los datos reveladores es que más de la mitad de los encuestados están satisfechos con su nivel de vida, aun en las condiciones de pobreza y marginación en que se encuentran. Si se asume que un motor para la participación es la satisfacción de las necesidades y la mejora de las condiciones de vida, esta sensación de satisfacción que se tiene puede interpretarse como un freno a la participación, dado que no se experimenta una necesidad de participar, o bien, no se vislumbran los beneficios que la participación pudiera traer.

Se concluye sosteniendo que, a pesar de no haberse encontrado una correlación significativa entre los índices de participación y marginación, sí existe una relación entre el grado de marginación y el nivel de participación ciudadana. La imposibilidad de comprobarse una correlación significativa puede deberse a las características de la población en específico, dado que todos presentan algún grado de marginación, por lo que sería recomendable aplicar este mismo análisis a otras poblaciones para hacer estudios comparativos. La relación entre la participación ciudadana y la marginación social continúa aceptándose, puesto que los niveles de una y otra presentan similitudes: la marginación y la vulnerabilidad parecen ir de la mano con niveles bajos y medios de participación.


FUENTES DE CONSULTA

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Juan Carlos M. Coll (CV)
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