Revista de la Universidad Cristóbal Colón
Número 20 (Edición digital)

 

La complejidad del riesgo: breve análisis transversal

Fernando Briones Gamboa

Resumen: Riesgo es un concepto formulado después de la Ilustración bajo la idea de miedo, seguridad y cálculo de probabilidades. Los estudios de riesgo y desastres se han enfocado al análisis de los eventos potencialmente destructivos y, recientemente, a la vulnerabilidad social. Sin embargo, la complejidad del concepto y la problemática de los desastres demandan análisis transversales que incluyan otros factores, frecuentemente estudiados por separado, como son los aspectos cognitivos del riesgo. Este artículo hace una reflexión al respecto.

Abstract: The concept of risk was first coined during the Enlightenment, involving in its meaning ideas such as fear, safety and estimate of probabilities. The studies on risks and disasters have focused in the analysis of the potentially destructive events and more recently, in social vulnerability. However, the complexity of the problem of disaster and its concept demand a transversal analysis which includes other factors, more frequently studied separately, such as risks cognitive aspects. This article presents a reflectio nabout these considerations.


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Briones Gamboa, F.: La complejidad del riesgo: breve análisis transversal en Revista de la Universidad Cristóbal Colón Número 20, edición digital a texto completo en www.eumed.net/rev/rucc/20/


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INTRODUCCIÓN

El riesgo es un concepto complejo que puede ser interpretado de muchas formas. Las ciencias lo han estudiado desde diferentes ópticas que enriquecen las posibilidades de análisis de los fenómenos examinados a través de este concepto, pero igualmente suscitan confusión y debate.

La idea de riesgo tiene dos connotaciones básicas: riesgo natural y riesgo social. El primero se liga al daño eventual y potencial destructivo de los fenómenos ambientales, el segundo a los procesos sociales que generan riesgo. Las ciencias exactas, al optar por el estudio de los fenómenos naturales, generalmente omiten el carácter societal de los riesgos, pero las ciencias sociales han logrado avances para analizar el riesgo de forma transversal, integrando distintas disciplinas como geografía, economía, sociología, antropología y psicología. Las ciencias sociales ofrecen definiciones básicamente desde tres grandes enfoques: el económico, que calcula el riesgo en términos de probabilidad de pérdida y ganancia; la visión de la filosofía europea, donde el riesgo es resultado de una decisión racional o consecuencia de la modernidad, como dice Giddens, y la visión culturalista de Mary Douglas, que considera al riesgo como un valor común.

Los estudios de desastres -notablemente después de Hewitt (1983)- han generado nuevas críticas que dieron origen a la llamada corriente alternativa de los desastres la cual liga el riesgo con la vulnerabilidad social. Sin embargo, una de las dificultades en los estudios del riesgo y los desastres es establecer un cuadro conceptual adecuado al contexto cultural local que se estudia. ¿Cómo integrar las corrientes teóricas del riesgo en las sociedades tradicionales y/o las culturas en transición, cuando las definiciones están fundadas en la experiencia occidental? El presente texto pretende hacer una breve reflexión sobre los orígenes del concepto del riesgo y las interpretaciones más recurrentes desde la mirada de las ciencias sociales.

¿Fenómenos naturales o riesgos sociales?

No hay consenso sobre el significado de la palabra riesgo, pero se le atribuyen principalmente tres orígenes: del latín resecaran: "Aquello que corta" (Peretti-Watel, 2000:10); del griego rhiza, que "hace alusión a los peligros de navegar en un arrecife" (Cardona, 2001:6); y del italiano risico o rischio. El Diccionario de la lengua espa trola de la Real Academia Española (versión Internet) define el riesgo como: "1. Contingencia o proximidad de un daño. 2. Cada una de las contingencias que pueden ser objeto de un contrato de seguro". Por su parte, en Cambridge Dictionaries Online (Internet) se propone: "La posibilidad de que algo malo suceda". Según el diccionario francés Le Petit Robert de la langue francaise (1999), el riesgo es: "Daño eventual más o menos previsible".

Tanto los primeros humanos como el hombre contemporáneo nos exponemos al medio ambiente y sus peligros. Con frecuencia se hace la amalgama entre fenómenos naturales y desastres de origen natural: los "fenómenos naturales" son eventos naturales como erupciones volcánicas, terremotos, tormentas y sequías que pueden causar daños pero que forman parte del funcionamiento del planeta. Los desastres de origen natural representan la falta de capacidad de la sociedad en absorber los impactos de los fenómenos naturales. Generalmente esas causas se relacionan con la intensidad de evento natural, sin embargo desde las ciencias sociales cada vez cobra más relevancia el análisis de la construcción social del riesgo: un proceso que incluye muchos factores como: exclusión económica (pobreza), lagunas en el manejo del territorio (aspectos geográficos), percepción del riesgo (aspectos culturales) y gestión de riesgo (aspectos políticos).

La noción de riesgo contemporánea también hace alusión a eventos antropogénicos como la explosión de Chernobyl en 1986. Pese a que la idea de desarrollo también alude a la seguridad, paradójicamente, se han creado nuevos peligros, y los avances tecnológicos han generado nuevas formas de producción (de energía, de alimentos, etc.), las cuales tienen consecuencias negativas.

Así, los estudios de riesgo reconocen principalmente dos tipos de riesgo: de origen natural y de origen social. En consecuencia, una parte de la comunidad científica se enfoca en el estudio de las dinámicas del planeta y otra, en el de las dinámicas sociales, como si se tratara de dos tópicos ajenos. Ambas aproximaciones son necesarias, pero aún hay poco trabajo rnultidisciplinario y, sobre todo, confusión acerca de los significados del riesgo.

El concepto de riesgo

El riesgo está ligado al tiempo, el pasado no implica riesgo, sólo el futuro; la noción se asocia a la idea de porvenir sin certeza, siempre presente en las sociedades (Cardona 2001:5). La incertidumbre ha sido una de las preocupaciones que ha generando la necesidad de predecir, como vía para reducir la especulación y los temores:'Las sociedades premodernas atribuían los peligros naturales a los dioses y con el culto a divinidades atmosféricas desarrollaron un amplio conocimiento del medio ambiente, que originó visiones del mundo que hoy día siguen siendo legítimas en determinados grupos sociales, incluyendo los países desarrollados. Pero no ha sido sino hasta el siglo XVII cuando se comienza a desarrollar el concepto de riesgo con las ideas de prudencia' y seguridad, esta última y reciente noción (Le Breton, 1995:27) relacionada con el miedo.3A partir de la ilustración, el hombre juega un papel fundamental al elegir o no ciertos riesgos. El concepto de riesgo es relativamente reciente, tiene su origen a final de la Edad Media. Anteriormente, más que el riesgo, era el peligro concreto e imposible de mitigar lo que se relacionaba a las catástrofes. Con frecuencia, riesgo y peligro son términos mal entendidos en la gramática de los desastres: Luhmann (1998: 68:69) nota que en las sociedades antiguas, lo que domina es el peligro mientras en las modernas es el riesgo. La diferencia es que el peligro, se asocia a algo concreto y el riesgo es más bien el margen de incertidumbre sobre el posible daño.

La modernidad cambió la visión del mundo y el estudio de los fenómenos naturales: el dominio del método científico y el pensamiento racional, opuesto al pensamiento mágico-mítico y la visión premoderna que concibe al mundo como unidad orgánica, suponen la responsabilidad del hombre en la creación y el manejo de situaciones de riesgo.

¿Tradición contra modernidad?

¿Es el riesgo un concepto moderno, construido por el pensamiento racional? Para Giddens (1994), el riesgo es un problema de la sociedad moderna, donde el pensamiento ilustrado o la razón sustituyen a la tradición. La transición de la visión premoderna del universo fue un largo periodo para la sociedad occidental; una de las primeras instituciones que enfrentó ese cambio fue la Iglesia, debido a que la religión no pudo seguir mitigando las incertidumbres, ni explicar los fenómenos desastrosos con dogmas. El 1 de noviembre de 1775, en Lisboa, un fuerte terremoto mató a 100,000 personas, lo que generó cuestionamientos a la justicia divina. Este evento fue motivo de discusión entre Voltaire y Rousseau. El primero escribió "Poema sobre desastre de Lisboa", donde si bien pone en tela de juicio las "leyes eternas" y el principio providencial de justicia, no cuestiona a los hombres ni les atribuye responsabilidad por el desastre. Voltaire (1996:173-176) escribe: "¿Es el efecto de las eternas leyes? (...) ¿Se ha vengado Dios; su muerte paga sus crímenes? (...) ¡Cielo, ten piedad de la miseria humana!". Mientras que Rousseau (citado por Thies, 1987:3) replica: "La naturaleza no reunió ahí las veinte mil casas de seis a siete pisos, y que si los habitantes de esa gran ciudad se hubieran distribuido de un modo más uniforme, y se hubieran alojado debidamente, la catástrofe hubiera sido menor, e incluso nula".

Este cambio en la forma de pensar fue resultado de un proceso de "laicización de la catástrofe" Theys (1987:10), que se explica a partir de varios acontecimientos que pusieron en duda la atribución de los desastres a Dios. Theys (1987:8) cita la obra de Delumeau, El miedo en occidente (1978), para explicar que las pestes en Europa de 1348 a 1350 provocaron el miedo, generalizado en la sociedad. Pero con el tiempo, el miedo pasó a un nuevo estadio de psiquis social: la angustia, definida como "miedo sin objeto o reacción irracional a una amenaza imaginaria" (Theys: 1987:10). La reflexión de Rousseau hizo al hombre responsable del peligro.

Cálculo de probabilidades y decisión racional

Dos elementos que se integraron al concepto riesgo fueron la probabilidad y la decisión. El temor al peligro se contrarresta con la decisión que los hombres toman ante una situación determinante y previamente calculada. Se le atribuye a Pascal el inicio de la teoría de la probabilidad en 1655 con su llamada "apuesta de Pascal o cálculo de creencias". En sus Pensamientos, Pascal plantea una situación de incertidumbre: creer o no en la existencia de Dios tiene consecuencias, perder los placeres terrestres para ganar el cielo o aprovechar lo terrenal y ganar el castigo permanente en el infierno, dependiendo si Dios existe o no. El cálculo de Pascal plantea una reflexión filosófica sobre la existencia de Dios y agrega elementos como el azar y el cálculo de las probabilidades. Al respecto, Ian Hacking (1984:1) afirma que la probabilidad tiene dos aspectos: "Está conectada con el nivel de grado de creencia garantizada por la evidencia y con la tendencia, demostrando algunas oportunidades para producir frecuencias relativas estables. Ninguno de estos aspectos fue autoconscientemente y ni deliberadamente aprendido por ningún pensador antes de los tiempos de Pascal".

La idea de calcular la probabilidad implica aceptar un margen de elección personal. El componente probabilístico del riesgo se fortaleció después de la ilustración, con nuevas dinámicas sociales como la consolidación del Estado, la revolución industrial y la emergencia de las máquinas -que produjo accidentes que tendrían que ser controlados por los ingenieros- (Kerven, 1995:9); todas ellas influyeron en la visión del riesgo y, sobre todo, en la forma de calcularlos para prevenirlos. A la par, el capitalismo y la teoría económica han jugado un rol fundamental en la noción del riesgo. Las operaciones en la bolsa de valores en el inicio del siglo xx consolidaron la idea de cálculo y probabilidad de pérdida y ganancia que incluso hoy día definen, por ejemplo, el costo de una prima de seguro por daños de desastre. Asi, al hablar de umbral de inseguridad no sólo se hace referencia al peligro natural, sino también a una esfera material desarrollada por la lógica capitalista del liberalismo económico del siglo xIx: la pérdida o ganancia se miden basándose en el margen de error o acierto de la predicción. Con las teorías de probabilidad, la economía ha sido una de las disciplinas pioneras en el cálculo del riesgo. Luhmann (1998:43) expone que la economía usa sus cálculos de probabilidad para enfrentar un problema básico: la decisión.

¿Mito vs. Razón?

La probabilidad como atributo del riesgo es indiscutible en la perspectiva económica, pero el riesgo no es sólo un concepto estadístico. Heijmans (2002:6) afirma que "los cientificos y expertos calculan riesgos usando fórmulas estadísticas basadas en la probabilidad según impactos negativos de eventos peligrosos pasados, tratando el comportamiento de la gente ante los riesgos como irracional. Mientras tanto, los sociólogos critican la idea de riesgo objetivo, argumentando que las percepciones del riesgo no son irracionales, pero que deben ser vistas como juicios bajo la incertidumbre". Aquí aparece un nuevo problema donde pareciera que el discurso cientifico y económico es representado como racional, separado de una esfera de comportamientos irracionales donde a priori se ubican las sociedades tradicionales. Según Luhmann (1998:57), el riesgo es consecuencia de una decisión racional, renunciar al riesgo es renunciar a la racionalidad. Para él, el riesgo está en función de la decisión y el peligro del entorno: "Puede considerarse que el posible daño es una consecuencia de la decisión, y entonces hablamos de riesgo y, más precisamente de la decisión. O bien, se juzga que el posible daño es provocado externamente, es decir, se le atribuye al medio ambiente; y en este caso, hablamos de peligro" (Luhmann,1998:65).

Los sociólogos europeos (notablemente Beck, Giddens, Luhmann) han ofrecido trabajos del riesgo visto corno manifestación del hombre moderno, resultado del rompimiento de la tracción y el dominio del pensamiento racional. En las sociedades en vías de modernización5, ¿es compatible la idea del riesgo como decisión racional ante el peligro? ¿Es válido optar por la dicotomía premodernidad-modernidad o irracional-racional en el estudio social de los riesgos? Este problema salta a la vista porque el concepto de riesgo se ha forjado a la par de la evolución en el pensamiento occidental, que sirve de marco de análisis de las llamadas sociedades tradicionales. Sin embargo, conviene explorar alternativas teóricas para evitar determinismos; la noción del riesgo (de allí la dificultad) implica también una esfera cultural donde sociedades tradicionales y modernas cruzan la línea de la mitología y la razón atribuyendo los riesgos y desastres a. Dios. Stallings (1996:4) dice: "Como es el caso de otras naciones desarrolladas, en los Estados Unidos, los terremotos generalmente son vistos como actos de Dios". Entonces, ¿la lógica de evaluación del riesgo es racional o irracional? ¿Cambia entre las llamadas sociedades tradicionales y las supuestamente modernas? Duclos (1987:42) refiriéndose a la construcción social de riesgos mayores en Francia, afirma que: La resistencia de los individuos a la racionalidad de tipo económico, pero también su subordinación a una lógica social más compleja aparece en los casos del riesgo naturales mayores: Slowic y Kunreuther et al. pusieron de manifiesto que los habitantes de zona susceptibles a inundarse frecuentemente no reaccionan a los argumentos de tipo monetario, aunque sean favorecidos por las compañías de seguros. Parece que la racionalidad subyacente a estas denegaciones sonde carácter psicológico y social.

Conviene citar rápidamente un par de ejemplos. En 1994 y 2000, el volcán Popocatépetló presentó dos eventos eruptivos; en ambos casos, los pobladores de origen náhuatl que habitan alrededor del volcán se resistieron a las evacuaciones argumentando que preferían "morir en sus casas" que ir a los refugios improvisados por el gobierno. Las frases de los campesinos "aquí me nací, aquí me moriré" o "será lo que Dios diga", fueron interpretadas corno "irracionales" o "folclóricas" por las instituciones oficiales y aun por los habitantes de los centros urbanos. Los habitantes del volcán explicaron la erupción a. partir de leyendas que cuentan la aparición de un anciano fumando un cigarro afirmando que "no va a pasar nada". Estas explicaciones se contraponen a los intentos de divulgación científica de las instituciones encargadas de la protección (Briones, 2001:59). Como medida de "prevención", se consideró incluso la reubicación de comunidades enteras, pero el resultado fue un rumor extendido que cuenta que los anteriores presidentes de México (Carlos Salinas y Ernesto Zedillo) querían "vender el volcán a. los japoneses", lo que en realidad fue la visita de unos vulcanólogos asiáticos para hacer mediciones de gases. En sus explicaciones, la gente se dirige al volcán como a una persona, comparando la erupción con una enfermedad, pero corno algo "normal".

Comparables con varios casos similares en Latinoamérica, las actitudes de los pobladores del Popocatépetl chocan con los planes de prevención oficiales que ofrecen pocas alternativas a las diferencias culturales. En las inundaciones de la costa de Chiapas en octubre de 1998, mucha gente evacuó sus casas sólo cuando los ríos alcanzaron niveles nunca antes vistos, aun cuando se había dado aviso horas antes. En sus explicaciones, algunos habitantes hablaban de diluvio, castigo, pecado y la voluntad de Dios. Pero la respuesta a no salir en caso de emergencia se justifica con el miedo a perder sus bienes en una situación económica muy precaria, donde el verdadero peligro no es la erupción o la inundación, sino la pérdida del patrimonio familiar. El discurso religioso, la voluntad de Dios, es una explicación en la esfera cultural, pero, a falta de participación en las evacuaciones, expresa, ante todo, falta de confianza en las instituciones: el Estado y su proyecto que no logra cubrir las necesidades básicas de seguridad. Con estos ejemplos queremos plantear que el riesgo es también una interpretación de la realidad que puede contener lecturas diversas, según el contexto en que se desarrollan. Creemos que la gente en situaciones de riesgo, independientemente de un discurso religioso o laico, toma decisiones racionales. Al tomar la decisión de evacuar o no, se toma ya una decisión racional basada tanto en condiciones materiales como ideológicas. Por eso, el riesgo no sólo depende de cálculo de probabilidad, sino también de los contextos sociales y culturales. La percepción del riesgo tiene entonces consecuencias en el comportamiento y la gestión de los desastres en todas las escalas de la sociedad. Las personas toman decisiones racionales que no necesariamente coinciden con lo que las autoridades esperan. El hecho de no participar en una evacuación es ya una decisión. Duclos (1987:40) dice: Varios autores (Rowe, Brown, Green, Fischhof et. al., y otros) están de acuerdo en decir que las elecciones individuales en la evaluación de riesgos no se efectúan en lo abstracto, sino en función de nuestra práctica cotidiana. Esto ciertamente no es irracional, pero su lógica no es la de integrar todas las probabilidades. Se trata de una lógica racional limitada, que permite tratar cuestiones actuales y locales, olvidando aquellas que son, de todas formas, imposibles de encarar.

La vulnerabilidad social

Como se mencionó antes, la noción de riesgo tiene, predominantemente, una base probabilística. Esa visión ha justificado durante mucho tiempo una gestión de riesgos basada en términos cuantitativos. No obstante, uno de los avances más importantes en los estudios sociales sobre desastres fue incluir la vulnerabilidad como factor clave. A partir de la obra "Interpretaciones de la calamidad en la época tecnocrática", el geógrafo canadiense Kenneth Hewitt desarrolló una crítica a lo que llama la visión dominante de los desastres" (Hewitt 1983:5). Paralelamente, la famosa ecuación de Riesgo X Vulnerabilidad = Desastre de Gilbert White (1974, citado en Maskrey, 1994), fue precursora para el desarrollo de la visión alternativa de los desastres, que en América Latina tuviera un eco particularmente importante en los años noventa, con los trabajos de Lavell, Maskreyy Wilches-Chaux.

Desde este contexto se entiende que el desastre es detonado por el peligro en relación con las condiciones socioeconómicas, es decir, una sociedad no vulnerable es menos susceptible a tener un desastre. Wilches-Chaux (1993:17) define la vulnerabilidad como la "incapacidad de una comunidad para 'absorber', mediante el autoajuste, los efectos de un determinado cambio en su medio ambiente, o sea, la 'inflexibilidad' o incapacidad para adaptarse a ese cambio, que para la comunidad constituye, por las razones expuestas, un riesgo. La vulnerabilidad determina la intensidad de los daños que produzca la ocurrencia efectiva del riesgo sobre la comunidad". Incluir la vulnerabilidad en el estudio de los desastres desmitificó la idea decimonónica de "desastres naturales", considerando, en principio, que la vulnerabilidad medía el grado de exposición a una amenaza natural. La vulnerabilidad comprende la falta de medios económicos, políticos y técnicos para hacer frente a los fenómenos naturales. Theys (1987:22) expone nueve características de la vulnerabilidad: dependencia directa e indirecta, opacidad (falta de visión global del sistema), inseguridad, fragilidad, ingobernabilidad, centralización, potencialidad de pedida y frágil resistencia. En general, hoy se admite que la vulnerabilidad es consecuencia de los modelos de desarrollo, de la relación hombre-medio ambiente y de la distribución de la riqueza, que determina, asimismo, la repartición de los riesgos. Aunque el riesgo dejó de verse sólo como factor de cálculo y probabilidad, se le identificó con el peligro y con el cambio de las condiciones ambientales, pero no se le relacionó con aspectos cognitivos.

Valor cultural del riesgo

Pese a que los nuevos estudios sobre desastres ponen énfasis en los componentes sociales, la idea de probabilidad es aún recurrente cuando se habla de desastres y riesgo, porque las instituciones encargadas de la gestión de riesgo se formaron a partir de la lógica económica.' El problema de analizar el riesgo sólo desde la perspectiva de la probabilidad es que excluye la esfera simbólica: "El cálculo formal del riesgo, como producto de la amenaza por la vulnerabilidad, se enfrenta con la complejidad de hacer cuantificable un concepto eminentemente cualitativo como la vulnerabilidad" (Sanahuja; 1999:16). Sin embargo, el riesgo es igualmente un concepto cualitativo que implica un valor colectivo. Douglas (1996) explica que al combinar la probabilidad del evento con su valor, la gente puntualiza la atención en el índice medio de probabilidades, pasando por alto peligros de alta regularidad. En este sentido destacan los análisis sobre riesgo y cultura y la aceptabilidad del riesgo en las instituciones de Douglas y Wildavski (1982). El concepto de riesgo ha sido construido análogamente a la noción de inseguridad. ¿Quién o qué determina la inseguridad? Identificada con la antropología culturalista, la obra de Mary Douglas es quizá la más reconocida en el estudio de la aceptabilidad del riesgo. En síntesis, Douglas dice que la gente actúa según parámetros socialmente aceptados, más que por conocimiento de los riesgos (Douglas-Wilddavsky, 1982:80). Esto significa que la sociedad define lo que es riesgoso a través de las instituciones. Así, el riesgo es una categoría social, efecto de la interacción entre miedo y confianza (Douglas, Wildavsky, 1982:6). El ejemplo que pusimos sobre las evacuaciones en casos de emergencia coincide con este argumento, si consideramos que la participación en los eventos está en relación con el grado de seguridad que ofrecen las instituciones públicas.

¿Afirmar riesgos no aceptados o negar los ya aceptados sería entonces una forma de contrariar el orden del discurso oficial y/o racional? Esta hipótesis pone en evidencia una problemática poco explorada de la gestión del riesgo: la legitimidad de las acciones en situaciones de riesgo (discursos institucionales) depende en parte de la cohesión social, pero sobre todo de la legitimidad y eficiencia de las instituciones. Los planes de prevención de desastres son un espejo institucional que revela el grado de madurez para afrontar los riesgos, pero, a su vez, muestran que no todas las personas tienen las mismas reacciones frente a él.

La sociedad hace lecturas diferentes en función de su cultura y de las condiciones socioeconómicas, es decir, en función de la vulnerabilidad y su repartición. Beck explica que el riesgo no tiene que ver con las clases sociales, ya que éste existe en todas las capas, pero la interpretación cambia de acuerdo con las condiciones socioeconómicas, donde otros riesgos surgen. "La evidencia de la miseria impide la percepción de los riesgos; pero sólo su percepción, no su realidad ni su efecto: los riesgos negados crecen especialmente bien y rápido" (Beck, 1998: 51).

Estudiar el riesgo social supone aceptar que se construye simbólica y materialmente. Para entender el grado de aceptabilidad del riesgo se deben estudiar todas las instituciones sociales, principalmente el Estado y su papel frente a los riesgos, pero, igualmente, a los actores sociales que intervienen directa e indirectamente en la construcción de la cultura: la iglesia, la escuela, los medios de comunicación, la sociedad civil. Esto supone analizar lo que se entiende por riesgo e identificar sus representaciones sociales. Izazola (1999:68) expone que "la percepción es una representación de la realidad ambiental en la que confluyen no sólo elementos biológicos de los sentidos, sino también factores culturales, sociales, económicos y políticos".

La percepción social del riesgo cambia de acuerdo con condiciones geográficas, históricas, económicas y culturales. Las percepciones se expresan a través de diversos canales, como las representaciones sociales, que son formas de conocimiento cuya función es elaborar comportamientos y comunicación entre los individuos. Las representaciones sociales son las imágenes e interpretaciones de la realidad, generadas a través de la experiencia y el conocimiento colectivo. Pero, zde qué sirve explorar la relación entre las representaciones sociales y el riesgo? Un estudio de las representaciones sociales podría analizar si determinadas sociedades, al expresar incredulidad o negación al riesgo, también están expresando determinadas condiciones de vulnerabilidad. Esto sería que su lectura del riesgo no es proporcional a la amenaza, sino a sus condiciones de vulnerabilidad social. Según (Nigg/Mileti s/f; 18), la percepción del riesgo "directamente influye actitudes y disposiciones acerca la necesidad de considerar futuros ajustes de preparación y esfuerzos de mitigación". El estudio de las percepciones y representaciones sociales es una puerta de entrada a la exploración del riesgo como una categoría social donde confluyen aspectos materiales y cognitivos. Analizar el riesgo desde esta óptica permitirá identificar las fronteras que separan lo que Jodolet (1989:59) llama conocimiento científico del saber común. La percepción como componente de estudio del riesgo ofrece parámetros que complementan los análisis de otros aspectos, como la vulnerabilidad socioeconómica y el fenómeno natural mismo.

Así, es necesario plantear análisis que abarquen aspectos naturales, materiales y cognitivos bajo una óptica multidimensional (Oliver-Smith 2001: 25). En ese sentido, el riesgo es una construcción social que abarca múltiples aspectos que tienen que ser entendidos globalmente para ofrecer, además de soluciones técnicas, propuestas diseñadas en el seno mismo de las sociedades que pretenden mitigar sus propios riesgos.

CONCLUSIONES

El riesgo es un concepto con una base material y otra social. La base material expresa la probabilidad de que se produzcan eventos no deseados y daños. La visión dominante del riesgo es heredera de las nociones generadas a partir de la Ilustración y fue desarrollada por las ciencias exactas y la economía. Los riesgos entonces se calcularon e identificaron con la amenaza. Por otra parte, la base social del riesgo se forma de la relación entre cultura y vulnerabilidad socioeconómica. Los esquemas culturales de la sociedad expresan, a través de la percepción del riesgo, ciertos parámetros de riesgo aceptable. Este sistema actúa en función recíproca con la vulnerabilidad social, que representa la incapacidad de la sociedad para absorber un evento natural.

Tradicionalmente, el riesgo se ha estudiado por las ciencias exactas desde una óptica de cálculo de probabilidades e intensidad de los fenómenos naturales. Sin embargo, el riesgo debe ser estudiado de manera transversal considerando, ciertamente, la intensidad o probabilidad de los fenómenos naturales, pero también los elementos de vulnerabilidad social y la percepción del riesgo que condicionan la toma de decisiones antes, durante y después de un desastre. Es necesario comprender que el riesgo varía en función tanto de bases fisicas, materiales, como cognitivas, lo que supone la dificultad de trabajo multidisciplinario y el conjugar análisis cuantitativos y cualitativos.

En ese sentido, conviene retomar la idea de "construcción social del riesgo" como un proceso para analizar factores del funcionamiento de la sociedad, que contribuyen a que la misma genere y/o reproduzca condiciones de riesgo o, por oposición, no promueva mecanismos de ajuste que reduzcan la posibilidad de daño ante la presencia de determinados fenómenos naturales. Este funcionamiento social se basa en aspectos materiales y organizativos como la economía y la política, así como en aspectos simbólicos y cognitivos como las representaciones sociales y la percepción del riesgo, ya que la sociedad misma define lo que considera seguro y riesgoso en el contexto de su cultura, historia, territorio e instituciones.


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Juan Carlos M. Coll (CV)
ISSN: 1988-5245
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