Revista de la Universidad Cristóbal Colón
Número 20 (Edición digital)

 

Programa de reconstrucción de vivienda Veracruz 1999: atención a comunidades en zonas de riesgo. Entrevista a Salomón Orta Vargas, ex Director General del Instituto Veracruzano de Desarrollo Regional

Cecilia Castro García

SALOMÓN ORTA VARGAS. Realizó estudios de Economía en la UNAM. Tiene más de 19 años de experiencia laboral en materia de vivienda y ha trabajado en temas de planeación, estadísticas públicas de vivienda, reservas territoriales, desregulación, modernización de procesos administrativos, atención de desastres y mercado habitacional. Actualmente es consultor inmobiliario en la empresa SOFTEC. Ha ocupado cargos en la administración pública, en dependencias y organismos como la Comisión Nacional de Fomento a la Vivienda (CONAFOVI), el Instituto Veracruzano de Fomento al Desarrollo Regional (IDERE), la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) y el Fondo Nacional de Habitaciones Populares (FONHAPO). Participó en los órganos de gobierno del Instituto del Fondo Nacional de los Trabajadores (INFONAVIT), el Fideicomiso Fondo Bancario para la Vivienda (FOVI) y el Fondo de la Vivienda del Instituto de Servicios Sociales al Servicio de Trabajadores del Estado (FOVISSSTE). Ha representado a México en la Reunión Regional de Ministros y Autoridades Máximas del Sector de la Vivienda y el Urbanismo de América Latina y el Caribe 1997, (MINURVI), la Conferencia Internacional sobre Asentamientos Humanos 1996 (Habitat II, ONU) y la IV Reunión Regional de Ministros y Autoridades Máximas del Sector de la Vivienda y el Urbanismo de América Latina y el Caribe 1995 (CEPAL), además de haber dictado múltiples conferencias sobre la política de vivienda y el mercado habitacional en diversos foros nacionales.

Entrevista realizada el 18 de junio de 2005, en México, D. F.


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Castro García, C. entrevista a Salomón Orta Vargas.: Programa de reconstrucción de vivienda Veracruz 1999: atención a comunidades en zonas de riesgo en Revista de la Universidad Cristóbal Colón Número 20, edición digital a texto completo en www.eumed.net/rev/rucc/20/


El texto contenido en esta página web puede estar incompleto y carecer de formato, anexos, notas a pie de página, imágenes, gráficos o fórmulas. Su objetivo es facilitar al investigador que lo encuentre en los buscadores de Internet y que pueda revisarlo.
Puede bajarse el artículo completo (15 páginas, 166 Kb) en formato PDF comprimido ZIP pulsando aquí.

Cecilia Castro García. En tu experiencia como funcionario público vinculado con el proceso de reconstrucción de vivienda en las zonas de Veracruz afectadas por las fuertes lluvias en octubre de 1999, ¿cuál fue tu más cercana participación con la gente? ¿Todo el proceso fue planeado desde gabinete?

Salomón Orta Vargas. En ese entonces yo era Director General del Instituto de Desarrollo Regional del Estado de Veracruz, institución encargada de promover la construcción de vivienda en el estado, y mi participación con la población afectada por algún desastre natural en Veracruz fue desde distintos ángulos. El desastre involucró a muchos municipios de la entidad, prácticamente a 84, y estaban muy dispersos en el territorio veracruzano, que en ese entonces tenía 110 municipios, pero eso no fue lo peor, sino que el desastre involucró a poco más de 1300 comunidades. Como funcionario público me tocó estar presente en las grandes afectaciones o los grandes predios donde se iban a hacer las reubicaciones de vivienda; en los centros de reubicación donde se involucraban, por lo menos, 50, 100, 300 ó 500 viviendas.

En algunos otros casos sólo estuve presente en las entregas de viviendas o de los materiales para los mejoramientos, o como en las comunidades menores, donde sólo fueron 10, 15 ó 20 las viviendas construidas. En los demás centros de reubicación estuve presente en todos, aunque en distintos grados de participación; en algunos, únicamente supervisé las obras, platiqué con las personas sobre cómo veían el proceso de ayuda, qué atención se les daba en el programa; y en otras localidades estuve desde el inicio del programa, como el caso de Papantla, donde estuve desde el primer momento que se identificó el terreno de reubicación con la población, y cuando se reubicó a la población de forma temporal en los terrenos que nosotros les dijimos, porque no tenían dónde vivir. En Veracruz, las inundaciones fueron fenómenos muy diversos, se dieron inundaciones por distintas vías. La inundación más extraña fue en el valle de Huxpanapa, en una localidad llamada Los Liberales. En esa comunidad, por efecto de las lluvias, se inundaron la mayor parte de las viviendas por el desbordamiento de un río subterráneo, el agua brotó como un manantial y sorprendió a la población desprevenida, puesto que desconocía la existencia de dicho río.

Aunque una buena parte de esa comunidad fue afectada, a pocos días de la inundación ya no existía agua en la zona. La inundación fue repentina, intempestiva, en tan sólo dos o tres horas el agua subió tres metros, y no necesariamente fue porque lloviera intensamente en la propia localidad, sino que fue en otra cercana. Ése fue un tipo de río subterráneo desbordado que no estábamos acostumbrados a ver, no se sabía que existía y que podría crear este tipo de fenómenos, no había registros o no sabíamos que existieran registros en la localidad con anterioridad. La localidad era muy nueva y pequeña, se asentaron en el lugar desde los años setenta, aproximadamente. Reubicamos un poco menos de cincuenta familias, muy cerca de donde vivían, dentro de la propia localidad. Se consiguieron terrenos muy amplios y se atendió en forma muy diferente de lo normal, se les dio parcelas prácticamente adheridas a su propia vivienda, y no fue una urbanización tradicional, ya que se les dio un buen espacio de lote, como de dos mil metros cuadrados por familia. Fue un caso excepcional, se compró la tierra con recursos del gobierno del estado y se decidió así por las características del lugar eminentemente rural. No perdieron sus tierras, sino sus casas; eso resultó muy atractivo para que se cambiaran y se cambiaron. Incluso, fue una de las localidades que más rápido atendimos a pesar de que estaba más retirada de la zona urbana de la cabecera municipal y que los accesos carreteros se encontraban muy dañados. Eso se debió a que el agua no duró mucho afectando la zona y pudimos entrar y trabajar rápidamente.

Además, existieron otros fenómenos diferentes, como en el Cofre de Perote, donde hubo intensas lluvias, como hacía muchos años que no se registraban, setenta y cinco años o algo así. El agua bajó caudalosamente y reconoció su cauce natural ancestral, un cauce seco por muchos años y que ya estaba ocupado por viviendas, el agua pasó, abrió su cauce y las destruyó. Ahí el agua escurrió y se fue muy rápidamente, en dos o tres días ya no había agua, pero algunas viviendas que estaban en el cauce quedaron prácticamente inexistentes, las piedras del río quedaron al descubierto nuevamente. Para todas las familias que perdieron su vivienda, hicimos un nuevo fraccionamiento, en una reubicación de prácticamente 200 familias, un fraccionamiento con lotes de siete metros de frente por quince metros de fondo.

CCG. ¿Todas las viviendas dañadas eran precarias, o de qué otro tipo?

SOV. Obviamente, había viviendas precarias, pero también había viviendas bien construidas, de material duradero, que fueron destruidas por la velocidad del agua en el cauce.

CCG. ¿La zona del Cofre de Perote estaba bien reforestada o deforestada y por esa causa tuvo exceso de escurrimientos?

La zona inundada fue la mancha urbana, la zona de la ciudad de Perote, y el agua que escurrió fue de la zona boscosa, reforestada. Pero sí, lo que sucedió es que se ha perdido mucha zona boscosa en el Cofre de Perote; también en la cumbre, dejó de existir la zona con hielo, y los escurrimientos normales que solía tener con cada deshielo se perdieron por la deforestación y se fueron ocultando con el paso del tiempo. La misma población identificaba el cauce seco como el río, aunque no había tal porque ya no escurría agua de los deshielos y no había suficiente humedad para que escurriera agua que formara riachuelos. Algunos investigadores dijeron que tenía más de setenta y cinco años que eso no pasaba en la zona. Como labor preventiva, se registró el cauce normal y se dejó libre el cauce con labores de infraestructura para tenerlo en algunas partes canalizado para un futuro escurrimiento, y se desarrolló un fraccionamiento para reubicar a esas personas afectadas. Ahí nuestro trabajo fue muy intenso porque quedaba muy cerca de la ciudad de Xalapa, sede del gobierno, mandamos un equipo especial para que residiera en Perote con los damnificados, y hubo un trabajo muy cercano por parte del instituto; fue una unidad que yo visité prácticamente una vez por semana.

CCG. Hablaste de una zona reforestada, y si ustedes no fueron, ¿quién reforestó? ¿Crees que existe un problema grave en la administración pública y en el manejo de riesgos que es la inexistencia de una coordinación que permita ver el problema de forma integral?

SOV. Bueno, nosotros sólo nos dedicamos a la reconstrucción de las viviendas, sé que existe un programa de reforestación muy exitoso en la zona del Cofre de Perote que tiene tiempo funcionando y que está bajo la Secretaría de la Defensa Nacional y, según entiendo, ha tenido mucho éxito. La Secretaría de Desarrollo Regional, con sus direcciones generales de infraestructura del gobierno del estado, hicieron las labores de infraestructura del encauzamiento del río, para que quedara al descubierto dónde era el cauce y la gente pudiera identificar que ahí no se podía reinstalar. Nosotros, en el Instituto de Desarrollo Regional, nos encargamos de hacer el fraccionamiento en su totalidad y trabajamos muy bien con la gente, desde la conformación del plan de desarrollo de la colonia hasta la construcción de las viviendas, y fue un trabajo muy intenso.

CCG. En este caso, la población era urbana y volvió a ser población urbana, pero ¿su vivienda original era más grande que la que les ofrecieron después, en la reubicación?

SOV. Fue variado, existió gente afectada con viviendas más grandes de las que se dieron y también existió gente que tenía una casa igual o menor de lo que se dio. Lo que dimos nosotros fueron pies de casa, de 32 m2, en un lote de 7 m por 15 m. Ése fue el primer programa que hicimos, y ahí el gobierno del estado puso un poco más de recursos e invirtió para la infraestructura de la colonia; nos resultó económico y pudimos dar un prototipo un poquito más grande, que era de 282m .

CCG. ¿Cómo era el prototipo de vivienda que ofrecieron?

SOV. En general, un espacio de áreas múltiples, una recámara, un baño y una cocina; los lotes, con siete metros de frente, eran más grandes que lo que dan en los programas de INFONAVIT o de FOVISSSTE en el estado de Veracruz. En la mayoría de los estados están dando predios de 4.5 metros de frente por 12 metros de fondo. Nosotros dimos 7 x 15 m, e incluso, en algunos lugares se dieron más grandes, como el caso de los predios de dos mil metros cuadrados en zona rural, lo que obedeció a que había gente de la localidad que poseía tierra y que estaba de acuerdo en aportarla siempre y cuando se dieran lotes grandes, así el gobierno del estado aportó recursos menores.

CCG. ¿Cómo fue posible esa negociación?

SOV. Fue posible gracias a la participación del gobierno del estado con gente propia del lugar.

CCG. ¿La persona que proporcionó el predio, entonces, fue solidaria con la gente damnificada?

SOV. Sí, fue solidaria con la gente y, aparte, se le pagó una parte del terreno; ello fue posible y dependió de las condiciones de esa localidad y de la propia participación de la gente. Pero ése es el problema, aportaciones positivas no son permitidas si no están en las reglas generales y las reglas generales no permiten este tipo de flexibilidad, al contrario, se ven como desviaciones porque estás transgrediendo la regla. Mientras la regla no te permita estas flexibilidades en la operación del programa, se pueden perder aportaciones más benéficas para la población, y van a ser programas muy uniformes, muy fríos y, en ocasiones, distantes de las propuestas de la propia población beneficiaria.

CCG. ¿Cuáles eran los proyectos de reubicación que ofrecían para las calles de circulación y el equipamiento?

SOV. En ese caso se ofrecieron calles no pavimentadas de tamaño normal de cualquier colonia de la ciudad, lo que marca la norma, y se les dieron los servicios de agua potable, drenaje y electrificación. Fue una pequeña nueva colonia de doscientas familias y posteriormente, al lado, se hizo un programa VIVAH de otras doscientas viviendas, digamos que, en total, fue un fraccionamiento de casi 500 viviendas. Cerca de la propia ubicación de la colonia hay equipamiento de escuelas, hospitales, incluso lugares de trabajo, como maquiladora.

CCG. ¿Ellos no solicitaron alguna condición extra, como una tortillería u otro proyecto productivo para mejorar sus ingresos?

SOV. No, porque todo estaba muy cerca de la ciudad; prácticamente fue una colonia más de la ciudad y está muy bien ubicada. En el caso de Perote se les hizo una capilla, porque eso fue lo que pidieron. En Huxpanapan, en Los Liberales, no se les dio porque es una comunidad rural que tiene cerca un centro escolar y un centro de salud planificados. No fueron ciudades nuevas que crecieron con gente de fuera, sino son de la misma localidad y, así, comparten únicamente su infraestructura. El Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN) responde a la reparación de daños en la vivienda y sólo en el caso de que hubiera sido dañada la infraestructura de salud o educación, ameritaría que se les reconstruya. En algunos casos como en la reubicación llamada Nuevo Renacimiento, cercana a la ciudad de Gutiérrez Zamora, sí hubo necesidad de poner una escuela. En primer lugar, porque el nuevo centro de población era grande, de 289 viviendas, y, en segundo, porque la escuela más cercana también había sido dañada. Por tanto, se canalizaron recursos del FONDEN para reconstruir una unidad básica de escuela en la zona. En la zona de Cazones existieron varios predios pequeños donde las unidades escolares cercanas se dañaron y se tuvieron que reubicar y reconstruir. Ahí, en esos casos, se llevaron de la mano la reconstrucción de la escuela con la construcción de las viviendas, características propias del programa FONDEN.

CCG. ¿Podrías hablarme un poco más del proceso global, incluyendo al FONDEN, pero no sólo específicamente del FONDEN? Por ejemplo, ¿cómo fue el primer contacto con la gente de protección civil o el programa DN3 del ejército, o con los de la Comisión Nacional del Agua (CNA) ¿Hubo un encuentro? ¿Cuándo fue? ¿Cómo fue?

SOV. Regresando a tu pregunta inicial de cómo entramos y cómo se dio el fenómeno de inundación, pues fue variable; en el estado de Veracruz hubo desbordamiento de ríos subterráneos, bajadas rápidas de agua de cerros, desbordamiento de lagunas y ríos tradicionales, y plenamente a la vista, donde cada dos o tres años hay desbordamientos normales y donde hay cierto grado de monitoreo de protección civil. En otra zona hubo inundaciones causadas por la laguna de Tamiahua. En cada uno de los casos nuestra labor fue diferente.

En el caso de Perote entramos muy rápido porque el agua se fue rápidamente de la zona afectada; la bajada de intensas lluvias en la punta del cerro de Perote desciende rápidamente y sigue su cauce a una región agrícola más baja, y ahí el agua beneficia la zona; en el caso del río subterráneo en Huxpanapa, éste retoma su cauce y no hay mayor problema; en los casos de los desbordamientos de ríos y lagunas superficiales y antiguos, ahí el agua tarda más en irse de la zona. Nosotros fuimos los encargados de la reconstrucción de las casas, nuestra primera labor fue hacer un diagnóstico general de los daños en las zonas inundadas, un diagnóstico para hacer la previsión de recursos y tener presentes las declaratorias de desastres en forma estimativa, viendo las amplias zonas afectadas y considerando las estimaciones de los presidentes municipales y/o de los registros estadísticos de la población ubicada en esas localidades; con todo eso se saca un reporte general de daños, un diagnóstico y estimación de a cuánta gente podríamos estar atendiendo.

Después, existen reuniones de trabajo con todas las áreas, grupos muy amplios, reuniones de coordinación, e informativas, de las labores, recopilación de avances de cada área de competencia para ver cómo están actuando. Nosotros no actuamos sino hasta que nos corresponde iniciar nuestro trabajo: primero son las labores de rescate de la población y de sus pertenencias, el manejo de cadáveres por parte de seguridad pública del gobierno del estado y por parte del Ejército Mexicano y de Protección Civil, que en el caso de Veracruz, depende de Seguridad Pública. En esas primeras labores no participamos nosotros.

CCG. He escuchado que protección civil casi no intervino, ¿es cierto esto en Veracruz?

SOV. Protección Civil Estatal es una unidad muy pequeña, pretender que existiera en un desastre que involucró a poco más de 1300 localidades hubiera requerido tener una persona por localidad; tendría que haberse dispuesto de más de 1300 personas adscritas a Protección Civil, cosa que no es cierta. Eso, lo único que demuestra es que Protección Civil Estatal debe coordinarse con Protección Civil Municipal y eso no es posible, porque dicha unidad no existe en todos los municipios, menos si no son afectados año con año o continuamente.

CCG. Pero Protección Civil tiene miles de actividades que hacer en forma preventiva y no sólo reactiva, como, por ejemplo, conocer qué es lo que pasa en el subsuelo (en el caso del río subterráneo que no se sabía de él) y también investigar qué pasa en todos lados, mapas de riesgo, estudios de micro sismicidad, educar a la gente sobre los riesgos, elaborar alertas tempranas, etc.

SOV. Estoy de acuerdo contigo, deben existir estudios más detallados que permitan tener registrados ese tipo de riesgos y creo que existen, desconozco qué tan minuciosamente están elaborados, si solamente están registrados los riesgos más comunes, como algunos cauces de ríos superficiales que tienen desbordamientos más continuos. Sé que después del desastre de 1999 se instalaron más sistemas de alerta temprana. Nuestra labor inicia cuando descienden las aguas y podemos entrar a las localidades, instalamos unas mesas de atención social para que la gente vaya y reporte sus daños, y nos diga si son afectados y si quieren registrarse. Posteriormente, se hacen brigadas de verificación de daños, se verifican y reportan daños, se hacen inventarios totales de daños, se ve cuántos recursos se van a necesitar para ir haciendo reparaciones y se clasifican los daños en: leves, parciales, totales y los que requieren reubicación. En el caso de reubicación, se requerían dictámenes de riesgo de los lugares afectados, que debían ser emitidos por la Comisión Nacional del Agua, por ser la dependencia responsable del manejo del agua del país; sin embargo, los dictámenes fueron realizados por la Dirección General de Reordenamiento Urbano del estado de Veracruz y, en algunos casos, con apoyo de la Secretaría de Desarrollo Social a nivel federal. Supongo que lo hicieron así porque tal vez no tenían personal capacitado, porque, de haberlo tenido, aunque fuera insuficiente, hubieran hecho una parte y no lo hicieron en ningún caso. Desde mi punto de vista fue ineficiencia de CNA en esa época, o falta de voluntad política del titular para cumplir con su deber. Ante esa disyuntiva, se tuvo que tomar un acuerdo en el Subcomité de Vivienda, que se encargaba de ir dando seguimiento al programa de reconstrucción de vivienda, y se les dio la instrucción tanto a la Dirección General de Reordenamiento Urbano del Estado como a la delegación de la Sedesol federal de que, en forma conjunta, realizaran los dictámenes de riesgo y, a su vez, también dictaminaran los predios en los cuales se reubicó a la gente para que dichos predios estuvieran fuera de riesgo y debidamente seleccionados. Las áreas responsables de adquirirlo, lo adquirían y después nosotros, así, empezábamos la construcción de las viviendas.

CCG. Hablando de cuestiones de género, ¿qué porcentaje de mujeres y hombres había en tu equipo técnico de reconstrucción?

SOV. Aunque nunca registré estadísticamente cuántas mujeres y cuántos hombres estaban en el equipo de trabajo, la selección del personal no se efectuó por cuestiones de género, sino por capacidades, y la mayoría eran mujeres en mi equipo de colaboradores. Se dividió el estado en tres regiones de atención: sur, centro y norte. En la región sur, el trabajo fue coordinado por una mujer, en la centro por otra, y en la norte también una mujer se encargó de la parte logística del aprovisionamiento de materiales. La distribución del trabajo no se hacía bajo un porcentaje a cubrir por géneros, pero sí hubo coordinadoras de región, coordinadoras municipales y coordinadoras de localidad, aunque desconozco el porcentaje de mujeres. En la región centro, muchas de las coordinadoras fueron mujeres, incluso, la primera reubicación que hicimos en Perote la coordinó una arquitecta que también fue la coordinadora de la reconstrucción de todo el municipio.

CCG. Para utilizar los fondos del Programa Temporal de Empleo del FONDEN (PET), ¿cuáles fueron los criterios con los que seleccionaron a los que participaron, cuántas mujeres u hombres fueron, y qué tareas hacían?

SOV. Eso no te lo puedo decir porque no me tocaba a mí, esa labor la hacían otras dependencias, yo sólo hice la reconstrucción de vivienda. El Programa de Empleo Temporal destinado a las labores de limpieza de la infraestructura social básica (calles, guarniciones, jardines, camellones, parques, viviendas, entre otros) lo coordinaba el propio municipio, conjuntamente con la delegación de la Secretaría de Desarrollo Social federal y con la Secretaría de Desarrollo Regional del estado.

CCG. ¿El PET se utilizó también para el programa de reconstrucción como ayuda para la autoconstrucción?

SOV. En la reconstrucción de viviendas donde se empleó el PET, en todos los casos, el recurso se destinó a la población afectada. Sin embargo, las propias familias afectadas podían decidir si lo hacían directamente ellos u optar por contratar a albañiles para que les ayudaran, porque igual no querían o no podían, se contrató sólo a los que querían. Para los casos de reubicaciones se trajeron brigadas de albañiles de otras zonas deprimidas del estado de Veracruz. Se les invitó a participar, y ellos se enrolaban en un programa de construcción de vivienda con brigadas muy grandes, que se desplazaban desde sus municipios originales hacia la zona de reconstrucción.

CCG. ¿Cómo era el albergue que les daban a estas brigadas de trabajadores, empleaban hombres o también participaban mujeres en su operación e instalación?

SOV. En las propias localidades que reconstruían se montaban los albergues y desconozco su operación y organización. En algunos casos, los acompañaban mujeres, pero en su mayor parte eran hombres. El programa no fue homogéneo en todos los lugares. Si me preguntas en qué zona participaron mujeres, fue en Poza Rica, donde se hizo el fraccionamiento más grande de reubicación de todo el estado, con 500 viviendas, en un terreno muy difícil por ser un cerro y lo hizo una compañía constructora privada. En ese fraccionamiento, las labores de limpieza final para entregar las viviendas las hicieron mujeres contratadas para ese fin. En todas las construcciones hechas por compañías constructoras, la labor final de una construcción de una casa es la limpieza, se debe recoger el material que los albañiles hayan dejado en la construcción, más la limpieza de pisos, ventanas, para que la gente que reciba la casa la reciba limpia. Por estar dentro de la zona de la ciudad, las mujeres eran locales y una parte eran estudiantes o mujeres de colonias populares, y no porque a ellas se les haya invitado específicamente, sino porque fueron ellas las que acudieron. La convocatoria se hizo en la zona y se pegaron pósteres en escuelas como la Normal Superior, la universidad y en colonias, y no fueron voluntarias, se les pagó por la empresa.

CCG. ¿La empresa encargada de la reconstrucción ganó la licitación por concurso?

SOV. Sí, pero es necesario aclarar un problema que tiene el FONDEN, y es que existe una inconsistencia en el significado del término de emergencia. Uno de los problemas legales que yo tuve en la entidad fue una discusión básica con la gente de la contraloría del estado, ya que, según la dependencia operativa y normativa (el Instituto de Desarrollo Regional del Estado y la Sedesol federal), de acuerdo con la ley, no se requiere licitación obligatoria al desarrollar un programa de emergencia, que requiere prontitud en la respuesta gubernamental.

CCG. ¿Le preguntaron a la gente sobre el diseño del prototipo? ¿Hicieron algún estudio sobre cómo eran sus viviendas originales para saber cómo hacer las nuevas viviendas?

SOV. No, nunca se le preguntó. Nosotros ya teníamos programas de vivienda rural y programas de vivienda urbana para población de escasos recursos; esto, adicionado a la experiencia de reconstrucción de Chiapas, nos permitió definir el diseño de un prototipo base que fue el que se utilizó.

CCG. ¿Por qué no se le pregunta a la gente local qué es lo que quiere, cómo le sirve su casa y con esa información diseñar el prototipo?

SOV. Bueno, lo diseñaron arquitectos locales que estudiaron en la zona, que la conocen. La carrera de arquitectura en el estado de Veracruz se imparte en tres campus universitarios, en la región de Orizaba, en Veracruz y en Poza Rica. En Veracruz hacen estudios de construcciones rurales. No se consultó porque el programa es masivo y en este caso se tuvo que atender a más de 24 mil familias, además, lleva muchos atropellos, es decir, tienes que caminar muy rápido; en Veracruz, el gobernador puso límites de fecha, mes y día para terminar la reconstrucción, como si la reconstrucción dependiera de una decisión, más que de las condiciones de las localidades. Ése es un problema político e insensibilidad para con el problema de las reconstrucciones, en la que muchos gobiernos caen. Eso a ti, como funcionario encargado de operar el programa, te trae prisas, serias improvisaciones que pueden llevar a tomar malas decisiones y, como consecuencia, en algunos casos no se actúa adecuadamente. Cada tres años se cambian presidentes municipales y cada seis años gobernadores y cada tres y seis años hay nuevos funcionarios que están aprendiendo nuevamente en cada desastre y, por lo tanto, hay improvisaciones, carreras y desperdicio de las experiencias pasadas.

CCG. ¿Documentaron el proceso para que le quede la experiencia a alguien?

SOV. Se documenta, pero dudo que alguien lo lea. Creo que nosotros fuimos el único estado de la República que realizamos una reunión de subcomité de vivienda en forma semanal. Cada semana nos reuníamos para saber qué había ocurrido en cada zona y cómo iba el proceso de reconstrucción en cada zona y la problemática que teníamos, y eso sí se documentó.

CCG. ¿Se hizo alguna visita posterior, digamos, dos años después, para ver cómo y quienes vivían ahí, si eran los mismos damnificados, si se fueron, si les funcionó para sus expectativas?

SOV. No te puedo contestar esa pregunta porque yo salí antes de que concluyera el programa, justamente meses antes y, desafortunadamente, no pude concluir el programa de reconstrucción, lo dejé inconcluso. Otros funcionarios terminaron el programa, hasta donde sé, con serios problemas y deficiencias por cuestiones de organización, manejo inadecuado e insuficiente supervisión de los recursos.

CCG. ¿Entonces, en el programa no había un enfoque de género específico?

SOV. En el programa de reconstrucción no había un criterio en función del género, se contrataba a los que llegaran y estuvieran disponibles. En el instituto, que sí dependió de mí, la mayoría de las contrataciones fueron mujeres. Ahí sucedió que la que coordinaba la parte de arquitectura era una maestra de costos de la Universidad Veracruzana en la unidad de Xalapa; ella fue la encargada del área técnica del instituto y cuando hubo requerimientos de arquitectos jóvenes que se interesaran para integrarse al programa, ella hizo una invitación a los arquitectos pasantes para que trabajaran con nosotros, y se dio que fueron mayoritariamente mujeres arquitectas las que respondieron. En el caso de la zona norte, por ejemplo, se dio de una manera más fortuita el que las mujeres se integraran al programa, no fue una decisión de contratación de personal, pero sí se dio una buena concurrencia de mujeres arquitectas jóvenes y de mujeres estudiantes en la zona. En el caso de la zona sur, no, ahí hubo más hombres y, curiosamente, donde la coordinación importante recaía en una mujer.

CCG. Tal vez sería porque ahí la universidad está más lejos y porque es una zona petrolera, con muchos hombres y problemáticas vinculadas a ello. ¿Existieron en la comunidad grupos previos organizados que a ustedes les permitieran trabajar de mejor manera, o fueron ustedes quienes tuvieron que crear cierto nivel de organización para que la gente cooperara con ustedes? Y si ustedes crearon la organización, ¿en algún momento se les fue de las manos?

SOV. Yo creo que Veracruz funcionó diferente de Chiapas en la cuestión de la organización social, en todos los sentidos. En el caso de Chiapas hubo mucha labor con la participación ciudadana en la reconstrucción de las viviendas y el problema fue más concentrado. En el caso de Veracruz fue más disperso y hubo más participación de entidades privadas, como los constructores. En algunos cuantos casos hubo una mayor participación de la gente, tanto en la organización para cuidar el material como para la reconstrucción de las viviendas y, en ese caso, rescatando la experiencia de Chiapas, se nos decía que era importante tener personal experto en el manejo de la organización social de la propia comunidad, para que pudiera coordinarse una mejor labor de reconstrucción.

Entonces solicitamos apoyo de la Secretaría de Desarrollo Social Federal, y nos mandó un grupo muy amplio de gente que estaba en la Unidad de Organización Social de Sedesol, en donde mucha de su labor era ser vínculo de organización entre la comunidad y el propio programa, una labor intermedia entre los grupos afectados y la autoridad, aun cuando ellos eran contratados como parte del gobierno.

Hubo un grupo muy vasto de gente con ese perfil y tipo de experiencia, cada municipio tenía uno. Los municipios dañados fueron 84 y los técnicos de campo eran unos 40 ó 50, cada uno atendía más de un municipio a la vez. Había de todo, gente muy buena, que se comportaba como un beneficiario más, que hablaba mucho a favor de la propia población y que nos ayudó mucho en su organización, gente muy dedicada a la parte social realmente, que se veía que lo hacía con pleno conocimiento, con plena convicción y un total conocimiento de lo que estaba realizando, y eran prácticamente puros hombres. En algunos otros casos nos encontramos con personas maleadas, que lo que querían era llegar a controlar los grupos de beneficiarios y después proponerles ideas políticas acordes a las de ellos. Eran personas muy maleadas porque, incluso, les llegaban a pedir dinero a la gente, y nos llegamos a dar cuenta que estuvieron centaveando a algunos beneficiarios y los tuvimos que correr, porque no se conformaron con el sueldo que tenían.

Algunos otros hicieron bien su labor, pero tuvimos que sacarlos muy rápido porque se nos empezaron a convertir en problema, organizaron muy bien a la gente para que participara con el programa de vivienda, pero el problema fue que querían seguir organizándola para que la población se diera cuenta de otras carencias que tenía y entonces demandara al gobierno la solución de esas carencias en forma inmediata. No sólo pedían vivienda, sino otras cosas más. En el caso específico del programa de reconstrucción, la gente se dio cuenta de otras carencias que debía de solucionar, pero que nosotros no podíamos satisfacerles en ese momento como entidad gubernamental encargada sólo de la reconstrucción. Se medio viciaba el proceso de reconstrucción y los tuvimos que sacar. Se corrió a los que pedían dinero y a los que hacían ver otras cosas para que hicieran mayores solicitudes y que, además, les pedían dinero, los corrimos, por supuesto. Lo que me pareció interesante de este grupo, independientemente de las cosas negativas que salieron y que podemos dejar de lado, yo creo que fue que sirvió, porque de alguna forma ellos eran insuficientes y tuvieron que allegarse con gente de las zonas, eso fue bueno porque de una u otra forma dejaron a gente local capacitada y eso hay que rescatarlo como algo positivo de este grupo.

CCG. El hecho de que manden solamente hombres limita la capacidad de comunicación con las mujeres locales, que son las que generalmente trabajan y hacen muchas tareas de recuperación de la localidad. Normalmente, los técnicos hombres trabajan ahí varios meses y se pueden generar temores para con el contacto con las mujeres locales, pero si se incluyeran mujeres no habría tantas barreras culturales de acercamiento para con las comunidades. Un ejemplo son algunos países asiáticos, donde la cultura patriarcal es más reacia y las mujeres tienen prohibido hablarle a hombres desconocidos o permitirles que se acerquen a su casa, aun verles a los ojos; ellas ni siquiera pueden acercarse a los grupos que dan los apoyos, ni comentar plenamente sus problemas particulares con el marido, y cuando van a hacer la titularidad de la vivienda, se le otorga la titularidad al jefe de familia que puede estar ausente o ser un problema para la familia por irresponsabilidad, violencia, abusos y conflictos extramaritales. Por eso es importante que haya interlocutoras mujeres en los equipos técnicos o que los hombres sean sensibles a estos detalles, ¿no crees?

SOV. Por eso digo que es la parte rescatable y también una parte del problema. En ese grupo técnico hubo mujeres locales que se les adhirieron y que contratamos nosotros directamente, sí las hubo, pero el siguiente problema es que, como la mayoría eran hombres solos que se iban fuera de la ciudad de México para andar en toda la República, aun cuando su familia vivía en el D. F., a la hora de incorporar mujeres con la convivencia diaria terminaban haciendo pareja entre ellos y nos ocasionaban conflictos de desempeño, de repente se desaparecían, y no se podía pedirles que no se relacionaran si trabajaban juntos diariamente. Por ejemplo, en el caso de Poza Rica, como a tres parejas sí se les separó y las que continuaron el trabajo fueron las mujeres, a los hombres se les regresó al D. F.

CCG. En relación con el manejo estadístico del proceso, ¿sabes si entre las víctimas de los desastres murieron más mujeres que hombres, si hubo más damnificados hombres que mujeres?

SOV. No conozco esas estadísticas. No las supe con precisión, tampoco te puedo decir si hubo más beneficiarios hombres o mujeres en el padrón, eso habría que consultarlo para ver quienes están inscritos en los libros blancos, y lo vas a tener que ver si quieres saber si están los mismos beneficiarios aún viviendo ahí. Recuerda que la reubicación se da porque la familia sufrió un daño total en su vivienda y éste pudo haber ocurrido con la familia dentro, o si lograron estar fuera de la vivienda por las labores adecuadas de protección civil, o si hubo conciencia por parte de la gente de que corría un riesgo. Hay casos donde sólo sobrevivió la mujer y murieron marido e hijos, me tocó ver un caso, y ella fue la beneficiaria. La vivienda se otorga al jefe o jefa de la familia que perdió su casa y no a la mujer.

CCG. ¿Sabes si dieron algún tipo de apoyo para enterrar a los muertos, cremarlos?

SOV. Esa parte corresponde a otra etapa del programa que no me tocó manejar a mí, pero entiendo que sí se da apoyo para el rescate del cuerpo y el sepelio. Pero lo debió de haber hecho la Secretaría de Seguridad Pública con cargo al Gobierno del estado de Veracruz. Hay que buscar a un funcionario de esa época para que te diga quién puso los recursos.

Los casos de Chiapas y Veracruz fueron los primeros grandes desastres del país que probaron las reglas de un fondo de desastres naturales, del FONDEN que se creó en 1998, porque antes no existía como tal dicho fondo. Mucho de lo que hizo en Veracruz se vio que no había funcionado en Chiapas, y mucho de lo que se hizo en Chiapas bien, no funcionaba en Veracruz. Lo primero fue la dispersión de la población afectada en Veracruz, por lo tanto, el mecanismo no puede ser de reconstrucción de la propia gente, porque las instituciones encargadas no son suficientemente grandes: el Instituto de Desarrollo Regional para el estado de Veracruz no sobrepasaba las 70 personas; para sus programas normales a lo mejor era suficiente, pero para un programa donde se afectan 1300 localidades no hay lugar a dudas para saber que es un personal insuficiente. Entonces tienes que echar mano de gente que tienen que irse capacitando para este tipo de eventos en el camino, adicionándole que también la gente del instituto no había tenido estas experiencias de desastres tan grandes.

CCG. ¿No pidieron capacitación a CENAPRED o a Protección Civil?

SOV. No sé si ahora la den, pero antes no la daban. Nosotros sólo dimos capacitación sobre cómo levantar los cuestionarios, cómo hacer la verificación de daños, pero tuvo serios problemas porque hubo lugares en donde tuvimos que rehacer el levantamiento y la verificación de daños, porque eso también se presta a corrupción, se presta a que el que va a hacer la verificación acepte dinero para meter casas no dañadas, y cuando verificamos y vamos a ver el lugar, esa casa no está donde hubo daños por inundación. En algunos casos se tuvo que hacer dos y hasta tres veces la verificación de daños, y eso complica mucho más al programa. Incluso en esos años hubo cambios continuos en la normatividad, porque se estaba aprendiendo de estos fenómenos, y dudo que aun ahora sean unas reglas acabadas, yo creo que hay mucho que hacer y mucho que dejar claro porque se presta mucho a que haya desvío de recursos. Ésa es la realidad.

CCG. Y sobre la gente de Protección Civil, ¿cuál es tu percepción?

SOV. Desde mi punto de vista, lo que pasó en Veracruz, en general, fue que se rebasó a todas las autoridades locales, en dos formas: primero, en su capacidad formativa, ya que no estaban capacitados para atender las consecuencias de un fenómeno de esta naturaleza y, en segundo lugar, se rebasó la capacidad del número de personal para dar un seguimiento de supervisión muy estrecho al programa, y eso tuvo como consecuencia que se compartieran muchas r e s p o n s a b i l i d a d e s y , a l c o m p a r t i r s e responsabilidades sin definir líneas de autoridad, hay faltas de comunicación. Y te doy tres ejemplos claros: hubo comunidades en donde nosotros como instituto no realizamos el levantamiento de daños, sino que lo hizo la Dirección General de Patrimonio del estado, y dicha dirección contrató al personal, lo supervisó y realizó los levantamientos y cuando vimos el resultado del trabajo que realizaron y vimos que lo realizaron mal, les pedimos que lo corrigieran, pero no lo hicieron porque su titular asumía que tenían la autoridad sobre su trabajo y no nosotros, que éramos los titulares del programa de reconstrucción de vivienda, y ése fue un problema de dispersión en las líneas de autoridad.

CCG. ¿Qué otras cuestiones pudieron haberse hecho mejor?

SOV. Levantamientos inadecuados de daños, que ya mencioné. Lo mismo ocurría cuando llegábamos a una localidad y Protección Civil ya había visitado a los beneficiarios y les había hecho promesas del programa de reconstrucción que no correspondían al programa, como casas más grandes, con acabados, cierta pintura, lo que no era cierto, y eso nos causó problemas en algunas localidades. No fue generalizado, porque Protección Civil ni tenía personal para estar en todas las localidades afectadas. Yo creo que fue por desconocimiento del programa y no quiero pensar negativamente, pero pudo haber sido por cuestiones de captación política, pero no me consta. Hubo otros dos casos muy específicos de albergues olvidados por Protección Civil, en dos municipios la gente sufrió daños y desalojaron su casa y se quedaron en un albergue donde les dieron comida al principio, después les prometieron colchonetas que nunca les llegaron, les dieron algunas despensas y ahí se quedaron. Hasta que nosotros nos dimos cuenta que en ese par de municipios estaban estos albergues olvidados y nos preguntaron que cuándo se les iba a dar ayuda final para regresar a sus casas, sus casas no tenían daño total y ya debían de haber regresado hace tiempo, pero nadie les había informado que se podían regresar a sus casas después de recibir ayuda temporal. Ése fue un problema organizacional de Protección Civil, pues era quien coordinaba los albergues.

CCG. ¿Cómo crees que podría mejorarse hipotéticamente el FONDEN?

SOV. En principio se deben recuperar todas las experiencias de reconstrucción que ha habido, hacer un análisis profundo de los libros blancos, que es el registro de la operación real del programa, y ver qué adecuaciones hubo a las reglas de operación del FONDEN que, en la práctica, se hicieron en cada una de las entidades federativas para rescatar las experiencias dignas de ser rescatadas, eso es lo primero que debiera hacerse. Por ejemplo, en Chiapas no usaron tanto las empresas privadas como nosotros. En segundo lugar, hay que hacer un rescate de los padrones originales de beneficiarios, porque eso se debe hacer para evaluar bien el programa, para poder contrastarlo con los habitantes actuales y ver si cambió y por qué cambió. En teoría, los libros blancos deben tener el listado de beneficiarios; en el caso de Maltrata, donde me tocó iniciar y concluir el programa del FONDEN, así lo hicimos. En el municipio Maltrata, en Veracruz, a principios de 1999, se presentó un caso de daños por sismo y fue antes de las fuertes lluvias en Veracruz. Fue un caso más aislado, pero más manejable y fácil de realizar; el mismo sismo que afectó el centro de Puebla afectó también a más de 400 familias damnificadas en Maltrata. Atendimos reconstrucción de vivienda urbana y rural en el propio lugar que sufrió daños, y existieron, en menor medida, reubicaciones, fue un programa manejable por el personal del instituto y fue exitoso. Ahí se dieron otros fenómenos interesantes que se corresponden un poco con lo que tú decías acerca de atender en forma conjunta el programa y mantener mucha relación entre las propias instituciones actuantes.

Maltrata es una ciudad que produce ladrillos, y el primer problema que tuvimos para la reconstrucción fue que los productores nos vendían muy caro el ladrillo, incluso nos podría haber salido más barato construir con block llevado de otra localidad. Cuando el instituto llegó y quiso actuar, ya existía un frente de ladrilleros afectados porque se les habían roto sus hornos, entonces lo primero que propusimos, por ejemplo, fue utilizar recursos de SEDESOL destinados a las partes productivas para que se encaminaran a arreglar los hornos y nosotros aportar recursos del gobierno del estado, a título de socios de capital, porque los ladrilleros no tenían para iniciar producción, aun cuando se les arreglaran los hornos, y así ellos mismos nos venderían los ladrillos para construir las casas. Pero nunca entendieron la idea, ni SEDESOL, ni los ladrilleros, y no estuvieron abiertos a escuchar este tipo de propuestas. Hace falta una mayor apertura en los programas, que permita una mayor propuesta y diversidad de participación interinstitucional, eso es lo que hace falta.

CCG. ¿Qué temor tendrían para no aceptar esa propuesta?

SOV. Cosas tan sencillas como no saber qué parte del proceso se reconocería que fue hecho por ellos como instituciones; y, de parte de los ladrilleros, qué participación tendría el líder en la reconstrucción de las unidades productivas de los ladrilleros.

CCG. ¿Y ello fue por falta de operadores o negociadores institucionales?

SOV. Sí, yo lo ubico en el caso de Veracruz, porque no sé si sucedió en otros lados. Falta de una visión clara para nombrar un coordinador de reconstrucción del programa a nivel estatal o federal. En el caso de Maltrata, sucede que se dan daños en las iglesias, en las escuelas, viviendas, los hornos de los ladrilleros, y pregúntame cuáles fueron las primeras dependencias que entraron a actuar. Tú deberías decir que fue la Secretaría de Educación, de Vivienda, pero no, el primero que entra es la Secretaría de Gobierno, dando láminas de cartón y aluminio como un acto político, tirando el dinero, y no fue hasta que vieron que era un problema más serio, que se salía de su ámbito de competencia, que entramos las demás instituciones. Pero en vez de nombrar un coordinador del programa de reconstrucción, en el caso de Maltrata, que coordinara a todas las instituciones, se dejó a cada uno actuar por su cuenta y eso trajo serias ineficiencias.

CCG. ¿Entonces cuál es la razón para no crear este coordinador?

SOV. No se necesita crear ninguna institución nueva como en el caso del Programa de Renovación Habitacional en los sismos de 1985 o cosas de ese tipo, no, sino simplemente que el gobierno del estado establezca que un funcionario existente, con su propia estructura existente, sea el coordinador del programa y que todos los demás f u n c i o n a r i o s d e b a n d e c o o r d i n a r s e necesariamente con él para que exista una mejor coordinación interinstitucional. Eso es lo que no se da. Ése es un problema que considero fue muy serio en Veracruz.

En mi caso específico, con la reconstrucción de las viviendas, te digo lo que padecí: yo construía las viviendas, pero yo no compraba los terrenos, ni coordinaba al que compraba los terrenos, por lo tanto, varias veces me negué a aceptar terrenos que ya habían comprado porque los consideré inapropiados para la reconstrucción de vivienda, nunca me consultaron antes, sino hasta que los tenían adquiridos; un caso extremo en una localidad aledaña a Poza Rica: el terreno tenía dos bombas de PEMEX dentro, ¿cómo vas a sacar a unas personas de una situación de desastre originado por lluvias para llevarlos a un terreno donde hay instalaciones de PEMEX con riesgo de explosión?, es pasar de un riesgo a otro. Otro terreno que tampoco acepté fue porque, justamente, lo atravesaba un canal seco, y no tenían contemplado ponerle un puente, ¿cómo puedes aceptar ese tipo de propuestas inadecuadas? La compra del terreno la hacía la Dirección General de Patrimonio del estado, se escudaba en que la Dirección General de Ordenamiento le daba un dictamen de habitabilidad, pero la verdad es que se lo daba después de que lo habían adquirido.

Ésa era la primera institución actuante para comprar un terreno de reubicación. La segunda dependencia actuante era la Dirección de Ordenamiento Urbano y era la dependencia que hacía la traza urbana, el diseño urbano del terreno que se iba a ocupar, y en esa dependencia actuante nosotros tampoco teníamos ni opinión. La tercera institución participante era la Dirección General de Aguas, que era la que suministraba de agua potable a la nueva localidad, la cual tampoco se coordinaba con nosotros. La cuarta dependencia actuante del gobierno del estado era la unidad encargada de que incorporara la infraestructura eléctrica, la cual tampoco tenía que ver con nosotros. Quinta unidad actuante: la Unidad de Infraestructura del gobierno del estado, encargada de la construcción de calles y banquetas. Sexta parte actuante: un coordinador que acondicionara el terreno para que me lo dieran con plataformas estructuradas y poder construir las casas arriba de ellas. Luego y sólo hasta entonces, entraba yo, como constructor de casas. Dices que las casas son muy caras para lo poco que se les dio. Yo te puedo decir que las casas en Veracruz costaron entre veintidós y veinticinco mil pesos, y fue exclusivamente la construcción de la casa, a lo que debes sumar la compra del terreno, inadecuado y caro, y sumar una infraestructura cara, como en el caso extremo en Poza Rica: cuando yo hice cuentas la última vez, cada casa había salido en 95 mil pesos, incluyendo el valor de la compra de terreno, el movimiento de la tierra para hacer las vialidades, los costos de guarniciones y calles, la introducción de los servicios y la construcción de la casa. En ese caso, la construcción de la vivienda fue la de menor costo, situación extraordinaria porque normalmente es al revés, en el caso de una construcción normal de un promotor privado que comercialmente se dedica a la construcción de casas, el mayor costo de todo el proceso es la construcción misma de la vivienda.

Ésos eran los absurdos que yo llegué a señalar en lo particular, y les dije que nos hubiera salido más barato comprar un lote urbanizado a un constructor privado y después construir nosotros, el instituto, la casa arriba. Por lo menos en el caso de Poza Rica.

CCG. ¿No tenían mesas de trabajo institucionales para aclarar estos detalles entre todos?

SOV. Cuando tú no eres el coordinador y sólo puedes comentarlo, este tipo de comentarios son muy mal vistos. Justamente, mi punto de vista es que ahí es donde se fuga el dinero, porque no tienes forma de decirle a alguien que movió tierra y niveló el suelo, cómo era el terreno original y lo que debió de costarle, y ahí se oculta mucho la fuga del dinero, porque no hay suficiente supervisión federal ni estatal, mucho menos por parte de los grupos afectados y de la sociedad en general.


Nota Importante a Leer:

Los comentarios al artículo son responsabilidad exclusiva del remitente.

Si necesita algún tipo de información referente al artículo póngase en contacto con el email suministrado por el autor del artículo al principio del mismo.

Un comentario no es más que un simple medio para comunicar su opinión a futuros lectores.

El autor del artículo no está obligado a responder o leer comentarios referentes al artículo.

Al escribir un comentario, debe tener en cuenta que recibirá notificaciones cada vez que alguien escriba un nuevo comentario en este artículo.

Eumed.net se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios que tengan lenguaje inadecuado o agresivo.

Si usted considera que algún comentario de esta página es inadecuado o agresivo, por favor, pulse aquí.

Comentarios sobre este artículo:

No hay ningún comentario para este artículo.

Si lo desea, puede completar este formulario y dejarnos su opinion sobre el artículo. No olvide introducir un email valido para activar su comentario.
(*) Ingresar el texto mostrado en la imagen



(*) Datos obligatorios

 


Editor:
Juan Carlos M. Coll (CV)
ISSN: 1988-5245
EUMEDNET

Inicio
Acerca de ...
Números anteriores
Anuncios y Convocatorias
Otras Revistas de EUMEDNET
Universidad de Málaga > Eumed.net > Revistas > RUCC