Revista de la Universidad Cristóbal Colón
Número 20 (Edición digital)

 

Ideas sobre planes de manejo de residuos peligrosos de laboratorios universitarios: responsabilidad social de las universidades

Cristina Cortinas de Nava

Resumen: Los residuos peligrosos que se generan en los laboratorios universitarios tienen características particulares que demandan ser tomadas en cuenta al determinar la forma más adecuada para su manejo, en el marco de la nueva legislación de los residuos de México y de los planes que al respecto deberán desarrollar las instituciones correspondientes. Esta circunstancia deberá ser aprovechada para llenar los vacíos de conocimiento que existen en la materia y orientar la educación y capacitación en este campo de manera más crítica y orientada a la solución de los problemas que conlleva la generación y el manejo de los residuos peligrosos, así como hacia la prevención o minimización de sus riesgos para la salud y el ambiente. Al desarrollar esta labor será conveniente intercambiar experiencias entre laboratorios y aprovechar las de otros países.

Abstract: University laboratories generate dangerous wastes with particular characteristics that require to be considered in defining the best way of handling them in an environmentally sound manner to respond to the new legal requirements established in Mexico and to the need of developing waste management plans by the corresponding institutions. This circumstance provides an opportunity to fill the knowledge gap existing in this field, to orient education and training, and to prevent or minimize the risks for human beings and the environment. In developing this task, it will be convenient to exchange experiences among laboratories and to benefit from experiences in other countries.


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Cortinas de Nava, C.: La Ideas sobre planes de manejo de residuos peligrosos de laboratorios universitarios: responsabilidad social de las universidades en Revista de la Universidad Cristóbal Colón Número 20, edición digital a texto completo en www.eumed.net/rev/rucc/20/


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INTRODUCCIÓN

Las universidades, además de ser instituciones dedicadas a la educación, son, por excelencia, lugares en los cuales se atesoran, generan y difunden conocimientos; ¿qué otro lugar mejor, entonces, para proveer al Estado del personal especializado y de los conocimientos científicos, técnicos y de otra índole necesarios para sustentar e instrumentar sus ordenamientos jurídicos, políticas, planes y programas, de manera que respondan a las circunstancias y necesidades del país? El presente trabajo busca llamar la atención sobre una tarea pendiente, por parte de las universidades, en relación con el campo del conocimiento que atañe a la generación y el manejo de residuos peligrosos; asimismo, sobre su propia responsabilidad en lo que se refiere a los residuos de esta índole que se generan en ellas y acerca de cuál debería ser su responsabilidad social al respecto.

ANTECEDENTES

En 1988, cuando se reguló por primera vez la generación y el manejo de los residuos peligrosos en México, quienes tuvieron a su cargo la formulación de los proyectos técnicos de los ordenamientos correspondientes, 1 no habían recibido una educación universitaria que les dotara de todos los conocimientos en la materia requeridos para ello, pues, al no haber previamente una demanda de especialistas en este campo, no existían programas curriculares para su formación. Lo anterior hizo necesario su entrenamiento rápido, a través de cursos cortos y visitas a organismos gubernamentales de otros países, principalmente Estados Unidos, con el fin de aprender lo necesario para sustentar la citada regulación. En estas circunstancias, es un gran mérito que se haya podido sustentar en una ley, un reglamento y siete normas técnicas, la gestión de los residuos peligrosos que ha regido en el país en los últimos 16 años, lo cual no quiere decir que esos ordenamientos sean lo completos o lo correctos que deberían ser; razón por la cual sorprende que el sector académico que suele someter al más estricto rigor científico sus trabajos, no cuestione la validez y aplicabilidad de las disposiciones jurídicas en esta materia, que está obligado a cumplir.

No es fortuito, tras lo antes expuesto, que los profesionistas formados en esas universidades y que ocupan cargos en el gobierno, en la industria y empresas de servicios de manejo de residuos peligrosos, tampoco cuestionen la debilidad, los vacíos e incluso la improcedencia o los errores de algunos de los ordenamientos jurídicos en los que se basa el control de los residuos peligrosos en el país y los apliquen como mejor pueden.

Para poner en perspectiva lo que esto significa, es conveniente mencionar que la ley (LGEEPA) se reformó en lo general en 1996, sin que se modificara prácticamente lo que se refiere a los residuos peligrosos ni su reglamento en la materia que, para fines prácticos, devino rápidamente obsoleto. A su vez, las siete normas técnicas ecológicas iniciales sólo cambiaron de nombre (hoy son Normas Oficiales Mexicanas o NOM), sin que se actualizara o adecuara su contenido. En el periodo de 16 años que separa la publicación de esos ordenamientos del presente, sólo se han publicado tres normas adicionales: en 1995, la relativa al manejo de los residuos biológico-infecciosos; en 2001, la que establece la forma de manejo de los bifenilos policlorados, y en 2004, la concerniente a la incineración de residuos (cuando en Estados Unidos estas normas se cuentan por cientos).

Además, al igual que ocurrió en Estados Unidos, cuya legislación en la materia sirvió de referencia, la atención se centró en los residuos peligrosos generados por la industria de la transformación, razón por la cual las disposiciones del reglamento correspondiente no necesariamente proporcionan pautas a seguir, que respondan al tipo de residuos peligrosos, así como a las cantidades y frecuencia con las que éstos se generan en los laboratorios universitarios, en los hogares o en los pequeños establecimientos industriales, comerciales y de servicios, por citar algunos ejemplos de vacíos normativos. Por estas razones se formuló una nueva legislación, la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos2 que, a través de la imposición de la formulación de planes de manejo por parte de los generadores de residuos, busca incentivar su participación responsable en el desarrollo de métodos y procedimientos para darles un manejo seguro, ambientalmente adecuado, económicamente viable, tecnológicamente factible y socialmente aceptable.

IMPLICACIONES DEL MANEJO Y DISPOSICIÓN  INADECUADOS DE RESIDUOS PELIGROSOS

De acuerdo con la legislación mexicana en la materia, los residuos peligrosos se consideran como tales por sus propiedades: corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas, inflamables y biológico-infecciosas (características CRETIB).

Lo anterior significa que quienes los generan o manejan deben tener en cuenta las características CRETIB para prevenir riesgos a la salud y al ambiente, por lo cual es recomendable que tengan a la mano las hojas de seguridad de los materiales que los productores deben proporcionar a quienes les compran artículos que contienen sustancias con dichas características, pues ellas aportan información útil que incluye la consideración sobre su manejo al convertirse en desechos (y pueden estar disponibles en medios electrónicos). De particular importancia es envasar, etiquetar, almacenar y transportar dentro de las instalaciones en las que se usan, las sustancias, los agentes biológicos o residuos dotados de alguna de las características CRETIB, para evitar que haya fugas, derrames o accidentes por reacción, explosión, incendio o liberación de una nube tóxica que pongan en riesgo la salud de quienes están involucrados en su manejo o se encuentran en dichas instalaciones.

Dado lo anterior, estudiantes, profesores, investigadores y personal de limpieza o de otra índole que puedan verse expuestos a las sustancias y residuos peligrosos, requieren no sólo estar informados, sino tener un entrenamiento básico para darles un manejo seguro y proteger su salud al respecto.

¡Si lo tira, se lo toma!

Una recomendación fundamental es erradicar el vertimiento al drenaje de los restos de sustancias químicas peligrosas empleadas en prácticas de laboratorio e investigaciones, utilizando otras formas sustentables de manejo y disposición final, pues ello conlleva el riesgo de que se depositen en los cuerpos de abastecimiento de agua para la población, en los que se emplean para la irrigación de los cultivos agrícolas, o en aquellos de donde se extraen peces y otros organismos acuáticos para el consumo humano o animal.

El enfoque preventivo es otro de los elementos esenciales para minimizar los riesgos asociados al manejo y la disposición final de las sustancias y los residuos peligrosos, el cual deberá aplicarse desde la fase de selección de los reactivos que se emplearán en prácticas de laboratorio e investigaciones, de manera que se prefieran aquellos con la menor peligrosidad y que no caduquen rápidamente. Aunado a ello, deberán establecerse políticas de adquisiciones paulatinas, para no comprar más reactivos de los que se necesitan, así como adoptarse prácticas de consumo basadas en la utilización, en primer término, de los reactivos que tengan más antigüedad. Asimismo, debe tenerse cuidado en que no se pierdan o deterioren las etiquetas de los productos que contienen materiales peligrosos y en llevar un inventario actualizado de los que estén almacenados. De todas las propiedades CRETIB, la toxicidad es la que mayores implicaciones tiene, incluso fuera del lugar en el cual se usen o se dispongan las sustancias y los residuos peligrosos con esta característica, ya que algunos de ellos pueden ser persistentes, bioacumulables y/o viajar a grandes distancias (como los organohalogenados).

Cabe señalar, a este último respecto, que en países como los Estados Unidos, en donde existen bancos de muestras de sangre, de tejido adiposo y de otros tejidos, extraídos de individuos que se sometieron a cirugía, se ha podido determinar cuáles son las sustancias contaminantes a las que han estado expuestos, con resultados abrumadores en cuanto a la gama de las mismas que pueden coexistir en un mismo individuo, incluso en niños. No es de sorprender entonces, que se estime que una proporción importante de las enfermedades que padecen esas poblaciones tengan un origen ambiental, lo que también se manifiesta de la misma manera en especies animales y vegetales acuáticas y terrestres.

El mayor problema que existe para que los ciudadanos y los gobiernos reaccionen ante este estado de cosas, es que muchas de las sustancias tóxicas que llegan al ambiente, y a las que nos exponemos -principalmente a través del agua y alimentos que ingerimos, así como del aire que respiramos-, ejercen sus efectos adversos de manera lenta y silenciosa, hasta que, de repente, ocurre un brote o agrupamiento de casos de individuos afectados por padecimientos crónicos como el cáncer, deficiencias inmunitarias o problemas neurológicos o reproductivos, por citar algunos ejemplos.

RESIDUOS PELIGROSOS DE LABORATORIOS UNIVERSITARIOS

Además de los residuos peligrosos que se generan al desechar materiales y productos de consumo que contienen sustancias peligrosas en oficinas y talleres, o aquellos relacionados con las flotillas de vehículos, 4 las universidades generan otros derivados de las actividades que se desarrollan en sus laboratorios y que tienen características particulares que deben ser tomadas en cuenta al diseñar los planes de manejo correspondientes.

Por un lado, se encuentran residuos peligrosos clasificados como biológico-infecciosos por la legislación nacional, y que comprenden materiales contaminados con agentes patógenos, o que deben manejarse como tales (por ejemplo, sangre líquida y restos de órganos o tejidos de seres humanos, así como de animales de laboratorio en los que se realizan experimentos que involucran agentes patógenos, incluyendo sus cadáveres), y objetos punzocortantes que se utilizan en experimentos relacionados con microbios. Por otro, los laboratorios de enseñanza y de investigación generan una gran variedad de tipos de residuos químicos peligrosos, cuya cantidad —generalmente pequeña— y frecuencia de generación también pueden variar de un semestre a otro o de un año a otro, en función de los reactivos que se necesitan para ello.

Esto último los distingue de las actividades de la industria de la transformación, en las cuales suelen usarse volúmenes considerables y constantes de insumos que pueden contener sustancias peligrosas, así como procesos constantes que involucran factores tales como reacción, presión y temperatura, los cuales generan un tipo y volúmenes relativamente importantes y constantes de residuos peligrosos.

Es por estas razones que la nueva legislación en la materia está basada no sólo en la consideración de la peligrosidad de los residuos (que les confieren sus características CRETIB), sino en la administración adecuada del riesgo que deriva de su manejo, la cual debe ser acorde con las circunstancias, los volúmenes de generación, los tipos y otros factores relacionados con las fuentes generadoras de residuos peligrosos.

Es pertinente aclarar que, aunque el peligro de los residuos químicos deriva de las propiedades intrínsecas o inherentes de las sustancias peligrosas contenidas en ellos, esto no es suficiente para que puedan ocasionar efectos adversos en la salud humana o en las especies acuáticas o terrestres (receptores probables), pues para que ello ocurra debe existir exposición y ésta depende de la forma de manejo y disposición final de los residuos.

A su vez, no basta con que ocurra exposición a los residuos tóxicos para que se produzca un daño, pues ello depende de la dosis o concentración a la que se expongan los receptores (“la dosis hace al veneno”), de la frecuencia con la que ocurra dicha exposición, de la duración de la misma y de la vulnerabilidad o susceptibilidad individual de los receptores (que dependen del estado en el cual se encuentren sus mecanismos de defensa naturales contra las sustancias tóxicas).

En lo que a los residuos biológico-infecciosos se refiere, se ha planteado que la infecciosidad no es una propiedad “inherente” a éstos, sino a los microbios que pueden estar presentes en ellos, y que tampoco se trata de una característica constante, ya que puede variar en el tiempo en función de que en su entorno se encuentren nutrientes para que se multipliquen los microbios (además de otros factores como una temperatura y humedad adecuadas o que no existan condiciones que los destruyan, como podrían ser las radiaciones ultravioleta solares o agentes químicos esterilizantes) (Directrices técnicas…, 2003). Por lo mismo, no existen pruebas de laboratorio para determinar la infección y ésta se evalúa mediante el método de evaluación de riesgos. En acuerdo con lo anterior, los microorganismos se dividen en cuatro “grupos de riesgo”, con base en los criterios desarrollados y publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), referidos en el cuadro 1. (Laboratory Biosafety Manual, 2004). Un grupo de riesgo se caracteriza por:

•La patogenicidad del organismo.

•La forma y facilidad relativa de su transmisión.

•El grado de riesgo, tanto a nivel de individuos como de la comunidad.

•La reversibilidad de la enfermedad a través de la disponibilidad de agentes conocidos preventivos y curativos efectivos.

Cuadro 1. Criterios para asignar los microorganismos a cada grupo de riesgo.

Cuadro 2. Factores de los que depende el riesgo de los agentes infecciosos presentes en los residuos.

PLANES DE MANEJO DE RESIDUOS DE LABORATORIOS UNIVERSITARIOS

Para superar el estancamiento intelectual que se había producido en el ámbito de la regulación y gestión de los residuos peligrosos, así como de la enseñanza enfocada a memorizar y aplicar prácticamente a la letra los artículos de la ley o de su reglamento y de las disposiciones de las normas técnicas ambientales, sin cuestionar su validez o pertinencia científica y tecnológica o, por lo menos, sin proponer reformas a las mismas sustentadas en el mejor conocimiento, hubo necesidad de introducir en la nueva legislación en la materia, el concepto de planes de manejo.

Con el fin de poner en perspectiva este último hecho, es conveniente mencionar que aun en los países más avanzados y con mayores recursos científicos y tecnológicos en el área gubernamental, las autoridades ambientales reconocieron su incapacidad de establecer especificaciones técnicas y prácticas de manejo para todo tipo de residuos peligrosos, generados en multitud de condiciones y entornos.

Es en esta situación coyuntural, que dichas autoridades propusieron a los generadores de residuos peligrosos (bajo el supuesto de que son ellos los que mejor conocen sus residuos y por tener la obligación legal de responsabilizarse de su manejo), que estudiaran la mejor manera de prevenirlos, valorizarlos y darles un manejo seguro y ambientalmente adecuado, e integraran un plan de acción al respecto para ser sujeto a su evaluación y consideración. En particular, en el caso de los laboratorios universitarios, las autoridades ambientales de los Estados Unidos reconocieron que la rigurosa legislación de los residuos peligrosos no había sido diseñada para ellos, por lo cual los instaron a unirse para desarrollar proyectos tendientes a identificar las alternativas para reducir, reutilizar y reciclar (3R) sus residuos peligrosos, así como para darles un tratamiento o disposición final ecológicamente racionales (“Project XL: New…”, 2002). Está previsto que los “planes de manejo ambiental” de dichos laboratorios que resulten exitosos y compatibles con los objetivos de la legislación en materia de residuos peligrosos de ese país, así como que puedan ser reproducidos por otros generadores que generen residuos similares, se conviertan en normas jurídicas.

Otro hecho a resaltar es que agencias norteamericanas que ofrecen financiamiento al desarrollo de proyectos de investigación han contribuido de esta manera, a la realización de los estudios que permitirán contar con las bases técnicas para la elaboración de las normas correspondientes. Con base en ese tipo de experiencias, la nueva Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos de México establece la obligación, por parte de los generadores de residuos peligrosos, de formular planes de manejo, con el mismo enfoque preventivo y centrado en su valorización, dejando en libertad a los responsables de elaborarlos, de hacerlo en la forma más innovadora, fácil o económica que puedan, siempre y cuando éstos permitan el manejo seguro y ambientalmente adecuado de dichos residuos.

Esta situación abre la posibilidad para que laboratorios universitarios nacionales hagan un esfuerzo similar al de los de Estados Unidos y desarrollen los planes de manejo de los residuos peligrosos que generan, facilitando la elaboración ulterior de la normatividad ambiental correspondiente (para lo cual se espera obtengan financiamiento de los organismos de apoyo a la investigación científica).

ELEMENTOS SOBRESALIENTES DE LOS PLANES DE MANEJO AMBIENTAL DE UNIVERSIDADES NORTEAMERICANAS

Áreas prioritarias en las que se centra el desarrollo de los planes:

1. Incremento de la capacitación del personal de los laboratorios y de los estudiantes para mejorar sus comportamientos individuales en el laboratorio y su nivel de concientización ambiental.

2. Generación de ideas de prevención de la contaminación.

3. Reducción de la generación de residuos peligrosos en los laboratorios

4. Aumento en la redistribución y reutilización de sustancias químicas.

Para evaluar el progreso en el desarrollo del plan se establecieron “indicadores de desempeño ambiental” relativos al desempeño basal en cinco áreas:

1. Encuestas sobre sustancias peligrosas preocupantes.

2. Medición del volumen de residuos generados en los laboratorios durante seis meses.

3. Encuestas sobre el grado de concientización ambiental del personal de los laboratorios y estudiantes.

4. Evaluación de la cantidad de residuos de los laboratorios reutilizados o redistribuidos.

5. La medición de los costos del cumplimiento de los esquemas de manejo adoptados, incluyendo los relativos a la disposición de los residuos peligrosos.

El universo de actores a los que se involucró en el desarrollo del proyecto incluyó a:

• Personal de las comisiones de salud y seguridad de las universidades.

• Profesores.

• Investigadores principales.

• Personal de los laboratorios.

• Estudiantes.

Cuadro 3. Fases y aspectos que cubren el plan de manejo ambiental.

 Cuadro 4. Establecimiento de objetivos y metas de prevención de la contaminación.

a) Esquema general

El Sistema de Manejo Ambiental para Laboratorios es un progreso significativo con respecto a los requerimientos de las regulaciones vigentes al requerir: 1) un compromiso institucional bajo la forma de una política para prevenir la contaminación, 2) un procedimiento para realizar una encuesta anual sobre las sustancias peligrosas preocupantes, y 3) un sistema mejor para reducir la acumulación potencial de las sustancias peligrosas y para evitar que éstas se conviertan en residuos peligrosos. Para ello, cada universidad debe, por ejemplo, incluir o hacer referencia a:

b) Aumento de la reutilización Un área blanco para la demostración de un desempeño de residuos de laboratorios y ambiental superior es la identificación de sustancias disminución de su generación peligrosas y su reutilización. El marco regulatorio vigente no alienta este tipo de iniciativas y de aprovechamiento de dichas sustancias al convertirse en residuos peligrosos. Por el contrario, en el proyecto se fijó la meta de reducción en un 10 por ciento de los residuos (con respecto a los valores basales) y aumentar la reutilización o redistribución de las sustancias en un 20 por ciento, a lo largo del proyecto.

c) Encuesta anual sobre sustancias peligrosas
El plan de manejo ambiental incluye la realización de esta encuesta para alentar a los investigadores a revisar qué preocupantes sustancias peligrosas preocupantes utilizan y tienen almacenadas y para realizar una evaluación de riesgos de las mismas en el laboratorio. Los profesionistas en ambiente, salud y seguridad de cada universidad son llamados a generar la lista de las sustancias preocupantes con base en las disposiciones legales vigentes, sus posibles riesgos y el potencial de que reaccionen. Los criterios a seguir incluyen:

• Sustancias a las cuales el productor fijó una fecha de caducidad por razones de seguridad (por ejemplo, sustancias formadoras de peróxido).

• Sustancias que llenan las definiciones de la ley RCRA de reactivas y corrosivas y se ha determinado mediante juicio profesional que presentan un riesgo a los trabajadores ajenos al laboratorio o al ambiente.

• Designación de venenos por inhalación por el Departamento del Transporte (que cubre sustancias tóxicas muy serias).

• Otras sustancias que, a juicio profesional, se considere que puedan presentar un riesgo a trabajadores ajenos al laboratorio o al ambiente.

• Las sustancias pueden ser retiradas de la lista de sustancias peligrosas preocupantes si se manejan en cantidades insuficientes para representar un riesgo (cada listado es formulado caso por caso por las universidades, dependiendo de las que utilicen en sus actividades). Este proyecto va mas allá de las regulaciones basadas en RCRA, al considerar la posibilidad de incidir de manera preventiva en la reducción de la generación de residuos peligrosos, al administrar ambientalmente las sustancias que les dan origen y promover su reutilización y redistribución antes de que caduquen o tras su empleo.

d) Evaluaciones y auditorías
Las evaluaciones y auditorías se realizan para asegurar la conformidad con el plan de manejo ambiental. Conjuntamente con la capacitación y la concientización ambiental, ellas proporcionan una forma para lograr la mejora continua de los sistemas de manejo ambiental de los laboratorios y ayudan a alcanzar una mejor protección ambiental.

e) Cumplimiento de otras leyes
Las universidades que desarrollan el proyecto continúan y regulaciones cumpliendo con otras regulaciones.

f) Acciones correctivas para casos de no conformidad
Cada universidad estableció dentro de su plan de manejo ambiental, los procedimientos para corregir desviaciones en relación con lo previsto

REVISIÓN DE INFORMACIÓN SOBRE EL SISTEMA DE MANEJO DE RESIDUOS DE LABORATORIO

Es probable que muchas universidades o centros de investigación en el país ya cuenten con sistemas de manejo ambiental y con planes de acción relativos a la prevención, valorización y manejo ecológicamente racional de sus residuos peligrosos, pero no es fácil acceder a la información sobre la que se sustentan, a la cual debería darse amplia difusión e incentivar un activo intercambio de conocimientos y experiencias entre los interesados, con el fin de contar con elementos suficientes para elaborar normas técnicas ambientales al respecto.

El Centro Nacional de Metrología (www.cenam.mx) ubicado en Querétaro, por ejemplo, ha dedicado una publicación al tema del “Sistema de Manejo de Residuos de Laboratorio”, (Mercader, 2002), que revisa información disponible en la literatura y ofrece un repaso amplio de aspectos de utilidad para quienes generan residuos peligrosos en estos establecimientos (cuadro 5). (“Prudent Practices…”, 1995).

Cuadro 5. Contenido principal de la publicación sobre el sistema de manejo de residuos.

COROLARIO

La nueva legislación de los residuos busca llenar los vacíos normativos en materia de gestión de residuos peligrosos, incentivando a los generadores a desarrollar ellos mismos, las propuestas de métodos y procedimientos ambientalmente adecuados, económicamente viables, tecnológicamente factibles y socialmente apropiados para su manejo integral.

Las universidades generan residuos peligrosos en distintas de sus áreas, incluyendo los laboratorios de enseñanza y de investigación, que deberán ser sujetos a planes de manejo, de conformidad con las disposiciones legales en la materia y de manera que respondan a sus propias necesidades y a las características de éstos.

No menos importante es la demanda de conocimientos que suscita esta nueva legislación, la cual sólo puede ser satisfecha en el corto y mediano plazos, si las universidades -como es su vocación- contribuyen a generarlos y difundirlos.


FUENTES DE CONSULTA

“Cómo manejar el aceite usado. Si lo tira se lo toma” (s/f): en U.S Environmental Protection Agency, Programa para el Manejo de Aceite Usado, Recursos en español, disponible en el portal de Internet: http://www.epa.gov/epaoswer/general/espanol/

“Directrices técnicas sobre el manejo ambientalmente racional de los desechos biomédicos y sanitarios” (2003): en: Secretariat of the Basel Convention, United Nations Environment Programme, Guidelines & Manuals (Spanish), Secretaría del Convenio de Basilea, Suiza, disponible en Internet: http://www.basel.int/pub/techguid/biomed-s.pdf

“Laboratory Biosafety Manual” (2004): en: World Health Organization, Epidemic and Pandemic Alert and Response, World Health Organization, Suiza, disponible en Internet: http://www.who.int/csr/resources/publications /biosafety/WHO_CDS_CSR_LYO_2004_11/en/

MERCADER, F. E. (2002): “Sistema de Manejo de Residuos de Laboratorio”, Centro Nacional de Metrología, Publicación Técnica CNM-MRD-PT-007, México, disponible a la venta en: http://www.cenam.mx/publicaciones/tecnicas/ default.asp

“Project XL: New England Universities” (2002): U.S Environmental Protection Agency, Project XL Environmental Protection Agency, disponible en Internet en: http://www.epa.gov/projectxl/nelabs/092399. pdf (en el portal www.cristinacortinas.com se encuentran extractos en español de este documento y las bases para integrar planes de manejo de instituciones educativas) .

“Prudent Practices in the Laboratory. Handling and Disposal of Chemicals. Committee on Prudent Practices for Handling, Storage and Disposal of Chemical Laboratories” (1995): National Research Council, National Academy Press, Washington, D.C., S. R. Raybum, The Foundation of Laboratory Safety, Brock/Springer Series in Contemporary Bioscience, EE.UU., 1990.


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Comentarios sobre este artículo:

Página: [1]
Por: Emmanuel Cervantes Fecha: 01 del 11 de 2013 - 03:02
Buenas noches, me dirijo a usds de la manera mas respetuosa posible para pedirles que si me pueden facilitar algunas de sus referencias citadas en este articulo, ya que me estoy dedicando a un trabajo en la universidad, que se extendera a tésis en manejo y tratamiento de residuos en los laboratorios me dirijo por este medio ya que intente mandar el correo electronico ala dirección mencionada y me fue imposible mandarlo de antemano muchas gracias y éxito¡
Por: Eumed.net Fecha: 24 del 05 de 2010 - 09:09
Hola Jesus Hernandez, con respecto a su pregunta, desde la administracion Eumed.net le recomendamos mande un correo al director de la egarciam@aix.ver.ucc.mx para que el responda sus dudas. Gracias!
Por: Jesus Hernandez Fecha: 22 del 05 de 2010 - 01:45
Apreciado(s) investigador(s), de manera respetuosa me dirijo a usted(s) con la finalidad de pedirle que por favor me podrian facilitar unos de sus textos en el manejo de residuos quimicos que veo que poseen en su literatura que es el Sistema de manejo de residuos de laboratorio. 1a. Reimpresión, 2002 o una copia del libro. agradeciendo su colaboracion deseandole muchos exitos

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