Revista de la Universidad Cristóbal Colón
Número 19 (Edición digital)

 

Calasanz y Justo Sierra: ¿hacia una nueva lectura de la historia de la educación en México?

P. Miguel F. Giráldez Fernández *

La portada de este número de la “Revista de la Universidad Cristóbal Colón” es una foto de la escultura: “El beato Calasanz” 1, de Jesús F. Contreras, escultor mexicano muerto a los 37 años (1866-1902) y uno de los más significativos de México. Así lo corrobora, Patricia Pérez Walter, que dice de él, “llega a nosotros como escultor de una sola obra; la que todos conocemos porque estuvo en la Alameda durante años hasta que fue rescatada por el Museo Nacional de Arte. En la actualidad podemos conocer a Contreras como el productor de más de 74 monumentos públicos en bronce y 13 mármoles, como el promotor de la reforma de la enseñanza artística de dibujo a nivel nacional y como artista empresario que supo impulsar la escultura ornamental y de objetos suntuarios. Su estatura rebasó la proeza y su importancia trascendió como la personalidad artística más brillante de su época. Esa es la verdadera dimensión de Jesús F. Contreras” 2 (en Aguilar, 2002).

Este mármol es propiedad en la actualidad del Dr. Mauricio A. Contreras Santos Coy. Al contemplarlo por primera vez y de repente, surgieron en mí muchas preguntas que voy a ir desgranando. Este aluvión de cuestiones se convierte inmediatamente en indicadores que nos invitan a entrar en líneas de investigación altamente interesantes, para los escolapios y para los que no lo son.


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Giráldez Fernández, M.F.: Calasanz y Justo Sierra: ¿hacia una nueva lectura de la historia de la educación en México? en Revista de la Universidad Cristóbal Colón Número 19, edición digital a texto completo en www.eumed.net/rev/rucc/19/


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La primera pregunta, puerta de entrada a las demás es: ¿por qué Contreras esculpe este busto, que rompe todos los cánones de las representaciones escultóricas calasancias? Intento responder y solamente surgen “pistas de investigación”. Caminos con más o menos señalización para que todos aquellos interesados, que quieran tomarla, puedan seguirlas y responder desde otros artículos o desde alguna tesis doctoral, de maestría o de licenciatura. Por supuesto que esta indicación la dirijo de un modo especial a los profesores y alumnos de la UCC. Al plantear tantas preguntas, estoy asumiendo por una parte, mi falta de tiempo para investigar y también aquello de que la mejor escuela no es la que da muchas respuestas, sino la que hace muchas preguntas e incita a buscar respuestas.
La primera de las indicaciones aludidas la encuentro en el mismo artículo citado: “Respecto al motor que la hizo trabajar sobre la biografía de este personaje (se refiere al escultor), Patricia Pérez Walter señaló dos datos importantes.
Primero hay una responsabilidad histórica como historiador hacia el rico legado de nuestro país, pero el vínculo intelectual es también emocional. La otra razón es que Jesús Contreras y Justo Sierra fundaron el Ateneo Literario Artístico Mexicano en 1892, lo cual fue la antepuerta al modernismo. Contreras fue sepultado por Justo Sierra, que era mi tatarabuelo, en el panteón francés de La Piedad. Para mí esta es una forma de cerrar el ciclo, es decir, Sierra mi abuelo lo enterró, y yo tuve la enorme fortuna de volverlo a traer a la vida (en Aguilar, 2002).
Se nos acaba de señalar un camino a recorrer que, cómo no, nos llevará a otra inquietud. Aparece un personaje. La persona sin duda que es culpable de que ahora esté yo empeñado en este planteamiento de investigación. El tal personaje es: Justo Sierra que fue Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes del General Porfirio Díaz. Creador en 1901 de la Ley de Educación Primaria que instauraba en México la educación laica, obligatoria y gratuita. Justo Sierra renunció a esa encomienda al triunfo de la revolución, sin embargo, dos años después, el presidente Francisco I. Madero (el gran revolucionario) lo designó Ministro Plenipotenciario de México en España. Ya que como dice algún autor era “el mirlo blanco del porfirismo”.
Murió en Madrid el 13 de septiembre de 1912. Su cadáver fue traído a México y sepultado con grandes honores públicos. En el centenario de su nacimiento la Universidad Nacional de México (UNAM) -de la cual fue fundador en 1910-, junto con otras Universidades lo declaró Maestro de América y sus restos fueron trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres.
Entre todo lo importante que hizo Justo Sierra, que es mucho más de lo que he dicho, (escribió en distintos periódicos y revistas, fue abogado, diputado, Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes (1905) ), está su faceta literaria y de poeta, que va propiciar que nos acerquemos un tanto más a algún tipo de respuesta a nuestra pregunta. Continuemos pues escudriñando con la ayuda de otros:
Cronológicamente, a Sierra le corresponde el segundo lugar entre los precursores del modernismo. Su relevante personalidad ofrece muchos puntos de interés porque en él convergen actividades literarias, históricas, políticas y docentes… Aunque su producción poética es parca y nunca recogida en libro por el autor, fue la poesía labor constante de toda su vida, al lado de otros géneros que cultivó con mayores resultados, como el ensayo, el periodismo, el cuento, la novela, discursos, libros de viajes, crítica literaria, etc. Los ideales liberales y todos los temas del romanticismo mexicano aparecen en los primeros versos de Sierra… El beato Calasanz es el poema más ambicioso de Sierra. Aquí hace alarde de su dominio de la versificación y reúne formas clásicas, románticas y premodernistas, con el sentido ecléctico propio del modernismo (Saro).
“Forma grupo con los poetas de la Revista Azul y de la Revista Moderna, e influye en discípulos como Urbina, González Obregón, Urueta, y aun los jóvenes del Ateneo de la Juventud encuentran en Sierra el espíritu comprensivo que simpatiza con los ideales de renovación que ellos postulaban
hacia 1909” 3.
Apareció “el poema más ambicioso” del también poeta Justo Sierra. “El Beato Calasanz” Poema dedicado “Al gran poeta nacional Guillermo Prieto. Homenaje de filial admiración”. (Sierra, 1991:439-456). Poema aparecido en la Revista Azul, México, el 4 de noviembre de 1894, T. II, num.1, pp. 8-20. Se cree que esta fecha fue la de su escritura aunque por un error de imprenta apareció primero 1884 (456).
Descubierto y leído el poema, del que más adelante hablaremos, la indicación se nos convierte de nuevo en pregunta: ¿Fue el poema “El Beato Calasanz” el inspirador de Contreras para la realización de la escultura? Ciertamente, Contreras y él eran amigos y los dos quisieron renovar a México, el primero con el arte convertido en educación, el segundo con la educación convertida en arte. Sierra quiso unir el positivismo reinante con otras tendencias, él quiso aunar fuerzas siempre. Quiso unir la ciencia con la fe o la ciencia con la iglesia, pues era creyente, aunque pudiera ser anticlerical.
Y siguen surgiendo las cuestiones al enlazar al poeta con el político y con el maestro: ¿Encontró Justo Sierra en Calasanz las razones para hacer que se aprobara una ley en la que proponía para México la educación primaria, laica, pública y gratuita? Alguna pista nueva que nos ayude a buscar respuesta se puede encontrar. Calasanz como dice L. von Pastor en Geschichte der Paste, fue el creador de la Escuela Popular en Europa. Escuela gratuita y para todos. Fundador también de los escolapios que en España en tiempos de Justo Sierra tenían escuelas gratuitas y no fueron expulsados como otras ordenes religiosas.
Las Escuelas Pías dirigidas por los PP. Escolapios no sufrieron la supresión ni exclaustración del siglo XIX por las que atravesaron las demás órdenes religiosas, ya que la enseñanza estaba tan mal atendida por parte del Estado que los creyó indispensable en su labor de enseñanza gratuita; la desamortización tampoco tuvo que ver con los escolapios, ya que no poseían bienes desamortizables. Desde la ley de Cortes de 5 de marzo de 1845, algunos aspectos de la organización escolar debieron adaptarse a los planes oficiales de estudio, aunque la metodología didáctica no cambió tan rápidamente, y aún una manera típica de educar, más que igualándose, se fue
manifestando como original y diferenciándose de las demás ordenes religiosas. Durante esta primera parte del siglo XIX la enseñanza sigue siendo absolutamente gratuita, incluso en los internados, de cuyos residentes no se cobra sino los gastos por alimentación o personales […] Cuando, en 1836-1837, fueron suprimidas las órdenes religiosas las Cortes respetaron las Escuelas Pías (Faubell, 1994:94-95).
Cabe destacar que el nombre de Escuelas Pías ideado por Calasanz para sus escuelas, trascendió a la Orden y tanto en México como en España se usó el nombre Escuelas Pías, aún sin escolapios, pues su significado era “Escuelas Gratuitas”. Veamos pues cómo se habla de este asunto desde México, ya que nos interesa sobremanera dar todas las indicaciones posibles para acercarnos a la posibilidad de que Calasanz influyera, él y sus Escuelas Pías, en este “Maestro de América”. La mejor manera de hacerlo es acercarnos aunque sea brevemente y sin mucha profundidad a lo que se conocía sobre el asunto en México en el siglo XIX. Así nos dice una investigadora de la Universidad Iberoamericana de los jesuitas en México:
Bajo la vigilancia de los órganos estatales, se insistió que debería continuar desarrollando (la iglesia) tareas educativas para cubrir la demanda de las escuelas de primeras letras. Entre 1786 y 1817 se habían expedido decretos que exigían a la Iglesia que cumpliera con su obligación de abrir escuelas gratuitas de primeras letras, (llamadas desde tiempo atrás "escuelas pías"), no sólo en los conventos, sino en cada parroquia. El interés del Ayuntamiento era obvio, pues a través de esta instancia, la Iglesia ofrecía educación gratuita a los niños sin recursos (Torres).
Pero no solo se conocía el nombre de “escuelas pías” sin escolapios, sino que además se usaban en México textos editados por la Orden de las Escuelas Pías. Así nos dice otra investigadora:
El proyecto educativo mexicano de 1823 también incluyó la recomendación de crear un catecismo político para los educandos, circuló entonces el texto de las Escuelas Pías de Castilla, Catecismo de urbanidad civil y cristiana. En 1833 con el gobierno de Gómez Farias se incluye este requisito en las escuelas primarias y aparece la Cartilla social o breve instrucción sobre los derechos y obligaciones de la sociedad civil de José Gómez de la Cortina, que circula en escuelas municipales y lancasterianas (Martínez).
Esta cita me trae a la memoria lo que Calasanz decía en sus Constituciones en el No. 2 y que también recuerda en el Memorial al Cardenal Tonti, recogido en la publicación de las Escuelas
Pías: Misión Compartida:“Propiciaba una transformación de la realidad de su tiempo” (Congregación General, 1999:16). Los escolapios cumplían con la misión y ministerio en el siglo XIX, incluso con publicaciones.
“El Maestro de América también caminaba por la línea de la educación para la acción social” he aquí unas ideas desgranadas por Justo Sierra en 1893, siendo director de la Escuela Nacional Preparatoria desde un discurso luctuoso por el fallecimiento de Ignacio Manuel Altamirano, en el que resumido dice: “Su visión pedagógica-social lo impulsa a planear propuestas tendentes a realizar cambios en los educadores con relación al concepto de instrucción por el de educación”.
¿Será entonces que la ley propugnada por Justo Sierra tiene su fuente en los escolapios y por tanto en Calasanz?
Dejemos al legislador y ministro (en México secretario) y volvamos de nuevo al poeta, pues desde esa vertiente comencé a descubrirlo como alguien cercano a lo calasancio y a lo escolapio educativamente hablando.
Hijo del novelista y jurisconsulto yucateco Justo Sierra O'Reilly, se dio a conocer en las letras en 1868. De esta primera época es su composición Playeras, en la que se ha querido ver un anuncio del modernismo. Aunque su producción poética es parca y nunca recogida en libro por el autor, fue la poesía labor constante de toda su vida, al lado de otros géneros que cultivó con mayores resultados, como el ensayo, el periodismo, el cuento, la novela, discursos , libros de viajes, crítica literaria, etc. Los ideales liberales y todos los temas del romanticismo mexicano aparecen en los primeros versos de Sierra. En consonancia
con su posición de hombre público abundan las poesías de circunstancias, que no por serlo carecen de originalidad y elocuencia. Su evolución hacia mayor pureza lírica la marcan Matinal, Otoñal y los sonetos del Funeral bucólico, en que se observa su abandono del romanticismo y la aceptación de las formas parnasianas. Publica en la Revista Azul su traducción de cinco sonetos de Los trofeos de Heredia, en los que se advierte el aprovechamiento de los recursos plásticos y sonoros. En el poema Otoñal, Sierra abandona la entonación cívica para expresar sentimientos íntimos. El beato Calasanz es el poema más ambicioso de Sierra. Aquí hace alarde de su dominio de la versificación y reúne formas clásicas, románticas y premodernistas, con el sentido ecléctico propio del modernismo (Saro.
Es evidente que el poema, es un gran poema. Es modernista, un tanto romántico y becqueriano, pero además de su grandeza literaria el poema sorprende e invita a indagar en cuáles son las ideas y creencias que Justo Sierra quiere transmitir con el mismo. Para ello recurramos a lo que nos dice en un magnífico ensayo la profesora Adela E. Pineda Franco: “El Beato Calasanz” explora filosóficamente el lugar de la religión en un clima positivista, al presentar la tensión entre la ciencia y el catolicismo y subrayar la distorsión de una fe ciega debido a la irrupción de un sentimiento erótico reprimido. El personaje central es histórico, no obstante, Sierra lo dramatiza al representarlo como un monje agonizante que aguarda la venida gloriosa de
Cristo pero que…” 4.
La cita nos invita ya a sumergirnos en la lectura de los sonetos que lo componen y además de disfrutar de su profundidad poética, responder a la pregunta: ¿Refleja el poema las ideas de Justo Sierra sobre ciencia e iglesia, ciencia y fe? ¿Conoce Sierra la vida, pensamiento y obra de Calasanz, su relación con Galileo y su lucha denodada por la unión de Fe y Cultura? ¿Es esta lucha también la que vive Justo Sierra?
Pormenorizando lo dicho se podría desglosar en las siguientes cuestiones: ¿En el poema se debate Calasanz en el lecho de muerte, entre la Ciencia (la mujer acogedora y bella) y la Fe? ¿Su fe, que es la fe de la Iglesia, le impide en ese momento incursionar en la ciencia y menos enseñarla (amistad con Galileo, la teoría heliocéntrica de Copérnico)? ¿El cielo del Dante con el que dialoga, y su Dios y paraíso, es distinto al de Dante? Ese Dante al que Calasanz leía como dice el poema:

“Llama al Dante, al siniestro visionario cuya Comedia Calasanz leía sin cesar en su asilo solitario”;

De la lectura y relectura del poema nos irán surgiendo muchas preguntas, como las que surgirán en ustedes cuando lean estas estrofas:

¿Y me creí divino, por ventura?
¡Oh!, no; desde el albor de mi conciencia a ti me consagré; la investidura
regia a tus pies depuse; con violencia rugió el pueblo indignado; de amargura colmaron mis hermanos mi existencia, y tu vicario me mandó en tu nombre recoger la diadema y ser un hombre.

[Calasanz rompe la losa de la tumba]

Al fin la rompe y mira. .. En torno zumba el torbellino de la vida, el cielo místico de Alighieri se derrumba . . .

Como tienda que pliega con anhelo el caminante al asomar la aurora así despareció; y el sacro velo

del Templo, roto está... ¿ Qué ve ahora Calasanz? ¡ Si verdad el sueño extraño de Copérnico fuese!... El santo llora. (Sierra, 1991:439-456).

Para terminar otra pregunta por responder y algún indicio. ¿A través de quién y en dónde conoció Justo Sierra a Calasanz y a los escolapios?
¿De donde recoge Sierra el planteamiento que hace en el poema.
Como pistas tenemos: lo que dice en una carta fechada en Noviembre de 1900 en Madrid:
“S. Francisco el Grande. Suntuoso museo del arte religioso español contemporáneo... -un altar mayor hecho de tres gradas de bronce dorado y -los cuadros de Palencia y Ferrán- el beato Calasanz —firmeza del dibujo-suma precisión y composición irreprochable— encantador colorido— Doce capillas…” (Sierra, 1949:139).
Ciertamente la pintura de S. Francisco el Grande se hizo siendo beato, pero ¿Por qué “el beato Calasanz” en el título del poema si ya era santo?
La presencia de dos escolapios en México y concretamente en Veracruz pudiera ser otra fuente de información, aunque no directamente de los mismos, pues Sierra nace en 1848, eso sí durante su vida estuvo mucho en Veracruz y puede ser que alguien quedara con el legado escolapio.
Muy pocas cosas se conocen del trabajo de los escolapios citados (PP. Anastasio Melero y Ramón Otero). De Melero consta que obtuvo el pase de escolapio al clero diocesano, en 1818. Tampoco se conoce nada del trabajo individual de Otero en Veracruz (México). Más aún según Tanck Estrada, la Orden escolapia “nunca llego a establecerse en la nueva España, aunque lo solicitaron el Ayuntamiento, la Audiencia y el arzobispo en 1804 y un diputado mexicano en las Cortes de Cádiz de 1812”, lo que es rigurosamente cierto. Lo que sí se conoce es que Otero, en 1818, pidió desde Veracruz el derecho de secularización, como lo había obtenido el año anterior el P. Gabriel de la Guardia, escolapio de la provincia de Castilla como Otero (Molina, 1994:245).
Tampoco pudieron ser los escolapios de la Provincia escolapia de México, pues la primera casa escolapia se fundó en 1913. La cuestión queda abierta.
Recordando la última carta de la Congregación General de los PP. Escolapios por la que se invita a profundizar en el Calasanz pedagogo, las preguntas propuestas y el material reseñado pueden ayudar a profundizar en esa importantísima faceta del fundador de las Escuelas Pías. Para ello contamos también con una biblioteca especializada en lo escolapio y que posee entre su acervo todas las cartas de Calasanz desde el siglo XVI hasta su muerte en el XVII y son miles, microfilmadas.

Termino con una de las frases que inicié: la mejor escuela “no es la que da muchas respuestas, sino la que hace muchas preguntas e incita a buscar respuesta”… Muy parecida a lo que decía Justo Sierra: “la verdad se va definiendo buscadla”. Quizás como lo que decimos los escolapios desde lo que ya decía Calasanz: Acompañar a los alumnos en la búsqueda de la verdad, “como idóneos cooperadores de la Verdad” (Congregación General, 1999:39).
 


FUENTES DE CONSULTA

AGUILAR, Cecilia (2002): “A través de Jesús F. Contreras, México cumplió su sueño de triunfar en la escena internacional: Patricia Pérez Walter”, Notas de hoy, Sala de Prensa, CONACULTA, 17 de diciembre de 2002, disponible en Internet en:
www.conaculta.gob.mx/saladeprensa/2002/17 dic/atraves.htm [consultado: octubre, 2005]

CONGREGACIÓN GENERAL (1999): Misión compartida en las escuelas Pías, No. 16, ICCE, Madrid.

FAUBELL, V. (1994): “Escolapios”, en Buenaventura Delgado C. (coord.) Historia de la educación en España y América, Vol. 3: La educación en la españa contemporánea. 1789-1975, ediciones SM y Morata, Madrid.

MARTÍNEZ Moctezuma, Lucía (s/f): “Los libros de texto en el tiempo”, Diccionario de Historia de la Educación en México, Publicaciones digitales DGSCA, UNAM, disponible en Internet en:
Http://biblioweb.dgsca.unam.mx/diccionario/ htm/articulos/sec_29.htm [consultado: octubre, 2005]

MOLINA, A. (1994): “Los escolapios en América”, en Buenaventura Delgado C. (Coord.) Historia de la educación en España y América, Vol. 3: La educación en la España contemporánea. 1789-1975, Ediciones SM y Morata, Madrid.
SARO Ávalos, María del Rocio (s/f):
“Costumbrismo”. Monografías.com, s/l, disponible
en Internet en: www.monografias.com/trabajos19/costumbris mo.shtml/#justo [consultado: octubre,2005]

S/A (s/f): “Justo Sierra. Antología poética”, Isla poética, s/l, disponible en Internet en:
w w w . i s l a p o e t i c a . c o m . m x / a n t o l o g i a - poetica/justo-sierra.htm [consultado: octubre, 2005]
SIERRA, Justo (1991): Obras completas, Tomo I: Poesías, Universidad Nacional Autónoma de México, México.

SIERRA, Justo (1949): Obras completas del maestro Justo Sierra, Tomo XIV: Epistolado y papeles privados, Universidad Nacional Autónoma de México, México.

TORRES Septién, Valentina (s/f): “Educación privada en México”, Diccionario de Historia de la Educación en México, Publicaciones digitales DGSCA, UNAM, disponible en Internet en:
http://biblioweb.dgsca.unam.mx7diccionario/h tm/articulos/sec_20.htm [consultado: octubre.2005]
 

 

 

 

* Rector de la Universidad Cristóbal Colón.
1 Ca. 1897. Talla en mármol, 73 x 39.5 x 32 cm. Colección Particular, México.
2 El texto de Cecilia Aguilar es una reseña de la presentación del libro de Patricia Pérez Walter (2002): Alma y Bronce. Jesús F. Contreras 1866-1902, CONACULTA, ICA AGS, UAA, México.
3 Toma de “Justo Sierra. Antología poética”, Isla poética, disponible en Internet en:
http://www.islapoetica.com.mx/antologia-poetica/justo-sierra.htm [consultado: octubre, 2005]
4 Cf. Adela E. Pineda Franco. (s/f): “Positivismo y decadentismo. El doble discurso de Manuel Gutiérrez Nájera y su Revista Azul, 1894-1896”, Publicaciones electrónicas, Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México, México, disponible en Internet en: www.iih.unam.mx/libros_electronicos/05moder010.pdf. [consultado: octubre, 2005]
 


 


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