Humberto García *
Jorge Carrillo y Redi Gomis **
Resumen
La idea central del presente documento es analizar la asociación entre el
desempeño ambiental de las empresas maquiladoras y las capacidades y
competencias alcanzadas como parte de su evolución productiva. Se demuestra que
existe un avance cuantitativo y cualitativo en el comportamiento ambiental en la
industria maquiladora. Sin embargo, la heterogeneidad productiva refleja también
condiciones diferentes para atender los requerimientos ambientales. Se encontró
que existe un nivel de dependencia significativo entre desempeño y las
generaciones de empresas maquiladoras, particularmente en aspectos tales como:
la política ambiental, la existencia y composición del personal asignado al área
ambiental y los gastos ambientales. En este sentido, podemos concluir que los
recursos económicos y humanos destinados a la protección ambiental dependen de
la trayectoria de evolución productiva. Este comportamiento se asocia con la
estrategia de costos de las plantas maquiladoras visitadas, derivada del tipo de
relación matriz-subsidiaria en cada una de las generaciones productivas.
Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
García, H., Carrillo, J. y Gomis, R.: Evolución productiva y desempeño ambiental en maquiladoras del norte de México en Revista de la Universidad Cristóbal Colón Número 19, edición digital a texto completo en www.eumed.net/rev/rucc/19/
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1. INTRODUCCIÓN
Una de las principales críticas del modelo de industrialización basado en la
instalación de plantas maquiladoras en el norte de México ha
sido la de sus efectos negativos sobre el medio ambiente. Sin embargo, en los
últimos años, diversos trabajos han dado cuenta de una senda evolutiva que, si
bien es cierto no nulifica las críticas a la maquila, muestran la heterogeneidad
productiva de sus plantas y dan cuenta de la existencia de trayectorias
diferenciadas en términos ambientales (García, 1999, 2002) y en seguridad en el
trabajo (Colef, 2001; Carrillo y García Jiménez, 2003). Otro tanto sucede con la
diversidad del desempeño en las plantas en México, asociado tanto a la
normatividad y la cultura de protección en los países de origen, así como al
sector de que se trate (Schatán y Callejas, 2004).
La relación entre evolución industrial y desempeño ambiental en la industria
maquiladora prácticamente no ha sido investigada. Si bien el desempeño ambiental
se ha visto afectado de forma positiva, por una parte, con la entrada de las
normas ISO 9000, en particular con las ISO 14000 y, por otra parte, con las
trasformaciones productivas y tecnológicas que han permitido un mejoramiento de
la organización y de los recursos humanos (Buitelar, Padilla y Uruutia, 1999),
la vinculación de estos dos procesos no ha sido estudiada. El objetivo principal
de este trabajo es, por tanto, mostrar la relación entre escalamiento industrial
y desempeño ambiental.
La idea central del presente documento es analizar la asociación entre el
desempeño ambiental de las empresas maquiladoras y las capacidades y
competencias alcanzadas como parte de su evolución productiva. Las preguntas
centrales del presente documento son: ¿Cuál es el nivel de desempeño ambiental
que existe en las empresas maquiladoras? ¿El desempeño ambiental corresponde con
la evolución productiva de dichas empresas? La hipótesis de
trabajo que formulamos sugiere que la capacidad y necesidad de implementar
medidas de protección ambiental se asocia con el nivel de evolución
manufacturera de las maquiladoras. En este sentido, planteamos que a un mayor
nivel de evolución productiva debería corresponder un mejor desempeño a la
protección ambiental.
2. METODOLOGÍA
La información utilizada en este trabajo se basa en una encuesta a plantas
maquiladoras diseñada y administrada por un equipo de investigadores de El
Colegio de la Frontera Norte (Carrillo y Gomis, 2003). La encuesta tiene como
principal objetivo generar información de las maquiladoras sobre las
características generales (económicas, productivas, tecnológicas,
organizacionales, ambientales y laborales) de los establecimientos; sobre las
formas en que transfiere tecnología y conocimiento al personal empleado y a sus
proveedores, así como su relación con el entorno institucional. El cuestionario
utilizado tiene una sección dedicada especialmente al medio ambiente (consúltese
www.maquiladoras.info).
La encuesta tuvo como propósito original aplicar un cuestionario a la totalidad
de los establecimientos activos en las actividades de la electrónica y las
autopartes para las ciudades de Tijuana, Mexicali y Juárez. Finalmente, se
aplicó un total de 297 cuestionarios, durante cinco meses de 2002, a empresas
electrónicas, autopartistas y a diversos proveedores. La distribución final de
la muestra puede observarse en el cuadro 1 (COLEF, 2002).
3. EL COMPORTAMIENTO AMBIENTAL EN LAS MAQUILADORAS
El comportamiento ambiental lo podemos definir como las políticas que realizan
las empresas en función de las exigencias externas e internas en materia de
protección ambiental, las cuales afectan la estructura de operación de las
propias empresas. Las firmas requieren responder tanto a los requerimientos
externos (provenientes de las casas matrices y del mercado del producto), como a
los internos (derivados de la normatividad gubernamental). En función de dichas
exigencias y de acuerdo con las políticas de las firmas, cada planta destina
ciertos recursos humanos y económicos para la atención de las mismas, lleva a
cabo acciones preventivas, enfrenta dificultades específicas y se relaciona con
otras instituciones. Veamos brevemente estos aspectos.
Las exigencias de los corporativos de las empresas maquiladoras para mejorar el
medio ambiente en sus filiales son muy importantes. Existe una generalizada
política ambiental proveniente de los corporativos (70% de los establecimientos)
en este sentido, y un fuerte compromiso (obligación de facto) para las
maquiladoras por estar certificadas en normas ISO. Aun así, las acciones
específicas de protección ambiental dependen de la estrategia de las propias
filiales (o de las empresas nacionales) y de las exigencias gubernamentales en
México. Es decir, a pesar de que un número importante de plantas manifestaron
tener una política ambiental corporativa, ésta no define el hecho de que las
maquilas emprendan medidas para el medio ambiente, ya que sólo un porcentaje
cercano al 1% tuvo, en la política corporativa, la principal causa de protección
ambiental. En este sentido, los factores del entorno local son más determinantes
en las acciones ambientales que las decisiones que toman las casas matrices. En
otras palabras, pesa más la regulación local-nacional en México que las
decisiones de las matrices en materia ambiental.
No obstante la importancia de los factores locales como las principales causas
para reorientar el comportamiento ambiental, la necesidad que tienen las
maquiladoras de certificar sus procesos bajo estándares internacionales (93%
cuentan con algún certificado) constituye una modalidad de la exigencia
corporativa que influye sobre el comportamiento productivo y ambiental de las
filiales, aunque la mayor parte de estos certificados son en calidad (82.7%) y,
en menor medida, en medio ambiente (17.3%) (cuadro 2).
La amplia certificación de las empresas en normas ISO 9000 y la escasa, pero
importante, certificación en normas ISO 14000 no es suficiente para tener una
mayor cooperación entre el gobierno y la industria maquiladora. Un elemento que
limita la potencialidad de las certificaciones ambientales es la poca
cooperación entre las empresas y las instituciones del gobierno, debido a la
desconfianza de este último sobre el cumplimiento normativo de las plantas
certificadas.
En términos de la estructura departamental dentro de las plantas, la mayoría de
ellas cuenta con un departamento o unidad de medio ambiente (62.7%); sin
embargo, ocupan muy pocas personas (una ó 2 en promedio, aunque muy
calificadas), y destinan un bajo porcentaje a este rubro. Dentro de las
políticas ambientales llama la atención el programa voluntario de autogestión,
ya que 119 plantas o el 41.5% cuentan con él. La diferencia cualitativa de tener
o no tener un programa de autogestión representa el interés de las empresas por
sistematizar su estructura organizacional para cumplir con la normatividad, para
obtener con ello cierto r e c o n o c i m i e n t o d e l a s a u t o r i d a d
e s gubernamentales en la materia.
Por su parte, el gasto para la protección ambiental se incrementó en los últimos
tres años por lo menos en más de la mitad de las plantas visitadas (58.3%), no
obstante el incremento fue relativamente pequeño (6.8% en el caso de los insumos
destinados a la tecnología ambiental y de 4.0% en el caso de gastos
ambientales). Las empresas maquiladoras despliegan acciones preventivas para
contrarrestar la contaminación ambiental (83.1% manifestó haber incorporado
tecnologías ambientales a sus procesos para contrarrestar la contaminación
ambiental). Si bien tienen un impacto positivo en la reducción de materiales y
emisiones toxicas (reducción de material y emisiones tóxicas con casi la mitad
de las respuestas - 48.3%), y la mayor eficiencia en los insumos, también tienen
uno negativo en la pérdida de tiempo por “trámites burocráticos” (63% de las
plantas) e “incrementos de costos de producción” (33.6%).
Contrario a lo que se menciona en cuanto a la falta de vinculación, existe una
gran cooperación entre empresas maquiladoras e instituciones públicas y privadas
para mejorar el medio ambiente. El 71% de las empresas manifestaron cooperar con
algún tipo de institución en la solución de problemas ambientales
(gubernamentales 70%, privadas locales 67% y privadas en el extranjero 14.9%.
4. DESEMPEÑO AMBIENTAL Y EVOLUCIÓN PRODUCTIVA
En primer lugar describiremos la complejidad de la industria maquiladora que se
asienta en la frontera norte de México, en términos de los tipos de empresa que
la componen. Con esta finalidad se aplicó un análisis factorial de diversas
variables que miden tecnología, innovación, autonomía e integración vertical.
Tres factores resultaron relevantes: el factor 1, grado de innovación, grado de
certificación y nivel tecnológico; el factor 2, grado de autonomía, y el factor
3, grado de integración vertical. Posteriormente, se realizó un análisis de
conglomerado 2 a las plantas que integran la base de datos de la encuesta. En
segundo lugar, se exponen los principales hallazgos de la asociación entre el
desempeño ambiental y los tipos de empresas encontrados 3.
a) Clasificación de tipos de empresas
Se obtuvieron tres factores (integración, autonomía y tecnología), resultado de
un análisis factorial de un conjunto amplio de variables. Con base en estos
factores se encontraron seis tipos de empresas de acuerdo con el análisis de
conglomerados (Cuadro 3). Veamos cada uno de ellos.
Plantas tipo II. Las plantas de tipo II son el grupo más reducido, apenas
alcanzando el 5% del total. Aunque con un nivel relativamente alto en el área
tecnológica -considerando el desempeño de todas las plantas en este ámbito-,
llama la atención, en el caso de este tipo de plantas, el bajo perfil en
relación con su integración pero, sobre todo, de su autonomía. Da la impresión
de plantas que fueron
creadas por otras con un propósito específico, y en este sentido prácticamente
dependiente de las necesidades de aquellas. Podríamos considerar que también se
trata de plantas de primera generación en tránsito a una segunda generación.
Plantas tipo III. Las plantas tipo III se definen por su elevada autonomía y
representan el 11.78% de la muestra. Ése es su rasgo más característico. Operan,
además, con un nivel tecnológico por encima del promedio, pero con un nivel
pobre de integración. Son plantas que realizan actividades productivas
relativamente complejas, con un componente importante en términos del uso de
tecnología, con un margen favorablemente alto en las tomas de decisiones, pero
en el marco de una organización relativamente simple y poco diversificada. Este
tipo de plantas puede ser considerado como de segunda generación.
Plantas tipo IV. Este tipo de plantas abarca casi el 16% del total. Operan con
un nivel bajo de autonomía para tomar decisiones relativas a las actividades que
realiza la planta. Realizan actividades con un uso tecnológico promedio. Su
atributo distintivo es que presentan un elevado nivel de integración; también
podemos considerar que se trata de plantas de segunda generación.
Plantas tipo V. Este tipo de plantas incluye casi el 27%, el segundo
conglomerado más numeroso. Lo más significativo en este tipo de plantas es su
nivel tecnológico. Es el grupo que figura más alto en este factor. Sin embargo,
opera con un nivel alrededor del promedio en cuanto a la autonomía y por debajo
de éste en el nivel de integración. Podríamos considerar que se trata de
empresas de segunda generación en posible tránsito hacia una tercera.
Plantas tipo VI. Las plantas de tipo VI puntean alto en todos los factores. Son
las plantas con más alto nivel de integración entre todos los grupos. Pero
también con elevada autonomía y aplicación tecnológica. Es el grupo más
numeroso, representando el 27.61% del total. Estaríamos hablando de maquiladoras
de la tercera generación.
b) Relación entre desempeño ambiental y tipos de empresas
El indicador de desempeño ambiental (DA) es una calificación dada al
comportamiento de las
plantas visitadas en cuestiones ambientales; dicha conducta es medida con base
en los recursos humanos y económicos que las plantas destinan a la protección
ambiental 4.
El análisis de la distribución del desempeño ambiental observado en las plantas
visitadas sugiere la existencia de, al menos, tres grupos diferenciados: en el
primero podemos encontrar plantas que cuentan con un departamento ambiental,
pero cuya proporción de personas y gastos ocupados en la protección ambiental es
bajo; abarca valores de DA entre 0.22 y 0.25, representando el 35% de las
plantas entrevistadas (119). En segundo lugar, encontramos plantas que cuentan
con un departamento ambiental, mantienen una proporción de personal y de gastos
ambientales mayor que la agrupación anterior y, además, son plantas certificadas
en ISO 14001; representan el 42% (122) de las plantas visitadas, y la
calificación que toma el indicador DA va de 0.39 a 0.42. Podemos considerar como
medio su desempeño. Y en tercer lugar, ubicamos a un grupo de empresas cuya
principal característica es un mejoramiento cuantitativo y cualitativo respecto
a las agrupaciones anteriores. Nos referimos a plantas que además de destinar r
e c u r s o s h u m a n o s y e c o n ó m i c o s proporcionalmente altos
respecto al total de recursos en la planta, se encuentran certificadas en ISO
14001. Aquí los valores del DA fluctúan entre 0.5 al 0.57, representando el 14%.
Éste es, el caso de un alto desempeño.
En primer lugar cabe destacar que las empresas analizadas mantienen un desempeño
ambiental “aceptable”. Como lo observamos en los cuadros 4 y 5, casi la mitad de
las plantas tienen un nivel medio. El restante 50% se divide más o menos por
igual entre el nivel bajo y el nivel alto. En otras palabras, prácticamente tres
cuartas partes de las empresas entrevistadas (74%) tienen un buen desempeño
(nivel medio y alto).
De acuerdo con los seis tipos de empresas de desempeño ambiental en cada tipo
(es decir,
encontrados y su relación con los niveles de porcentajes de renglón) fue la
siguiente (cuadro
desempeño ambiental, se tienen resultados 4): importantes. La distribución de
plantas por nivel
Fuente: elaboración de Carrillo, García y Gomis (2003) con base en la encuesta:
“Aprendizaje tecnológico y escalamiento industrial en plantas maquiladoras”,
COLEF, 2002. Proyecto CONACYT no. 36947-s “Aprendizaje tecnológico y
escalamiento industrial. perspectivas para la formación de capacidades de
innovación en las maquiladoras en México”, COLEF/FLACSO/UAM.
1o. Las plantas que sobresalieron por sus mayores porcentajes con el bajo nivel
de desempeño ambiental fueron los tipos 4 y 1 (42.2% y 36.8%, respectivamente).
2o. Los establecimientos que resaltaron por sus porcentajes por arriba del 50%
con un nivel medio de desempeño ambiental fueron los tipos 2 y 3 (71.4% y
52.9%).
3o. Las plantas de los tipos 3 y 5 sobresalen por sus altos porcentajes con un
nivel alto de desempeño ambiental (44.1% y 35.4%).
Lo anterior significa que la mayoría de las plantas tienen un nivel medio de
desempeño. Que este nivel medio es, en particular, mayoritario en firmas con
bajo nivel tecnológico, de autonomía e integración (los tipos 1 a 3 ó las
primeras generaciones). Sólo en empresas de segunda generación (tipos 3 y 5) hay
porcentajes elevados en la categoría de alto nivel de actuación en el medio
ambiente. En otros términos, se verifica que a mayor evolución productiva,
mejores niveles de desempeño ambiental, aunque no en forma lineal. Llama la
atención que en las empresas en transición hacia otra generación (tipos 2 y 5)
haya una preocupación mayor por el
cuidado del medio ambiente (al tener porcentajes muy elevados con nivel medio de
desempeño) que en las otras generaciones.
En cuanto a la distribución de las empresas según el indicador de DA
(porcentajes por columna), el comportamiento es el siguiente (cuadro 4):
1o.Dentro de las plantas con bajo nivel desempeño ambiental sobresalieron por
sus mayores porcentajes los tipos 6 y 4 (33.8% y 24.7%).
2o.Dentro de los establecimientos con nivel medio de desempeño ambiental
resaltaron por sus porcentajes los tipos 5 y 6 (26.2% y 25.5%).
3o.Y dentro de las plantas con nivel alto, nuevamente destacaron por sus
elevados porcentajes los tipos 5 y 6.
Lo anterior significa que las empresas con mayor evolución productiva son las
que concentran asimismo los distintos niveles (bajo, medio y alto) de desempeño
ambiental. Reflejando con ello una importante heterogeneidad. Por su parte, el
comportamiento ambiental en función de las generaciones de empresas maquiladoras
es el siguiente (cuadro 5):
Cuadro 5
1º. Las de primera generación tienen un mal comportamiento (ya que se
esperaban más casos en mejor nivel). Sucede lo contrario con las de segunda y
tercera generación.
2º. Las empresas de primera generación se concentran mayoritariamente en los
niveles medio y bajo (88% de los establecimientos). Por el contrario, más de
tres cuartas partes se concentran en los niveles medio y alto (78%) en las de
segunda generación. Y en el caso de las empresas de tercera generación, el 68%
se concentró en los niveles medio y alto.
Es importante mencionar que no es del todo clara la relación entre generaciones
(evolución productiva) y desempeño ambiental, aunque vale la pena acotar que las
empresas de segunda y tercera generación tienen una mejor actuación, como
veremos en seguida.
c)Evolución productiva y aspectos ambientales Con la finalidad de explorar el
grado de dependencia o independencia entre la evolución
productiva (que en esta sección se expresa a través de la construcción de
generaciones productivas), y las variables ambientales de nuestro estudio,
aplicamos la prueba estadística de la "Chi cuadrada", con un nivel de
significación del 95%.
Como resultado de este análisis, encontramos que las variables ambientales que
tienen un nivel de dependencia significativo con las generaciones de empresas
son: la política ambiental, la existencia y composición del personal asignado al
área ambiental y los gastos ambientales. En otras palabras, los recursos
económicos y humanos destinados a la protección ambiental dependen de la
evolución productiva. Por su parte, la aplicación de tecnologías ambientales, el
seguimiento de programas de autogestión ambiental voluntaria y la cooperación
para la protección ambiental, son variables que estadísticamente ocurren con
independencia de la evolución productiva observada en las maquiladoras
visitadas. (Véase cuadro 6).
Cuadro 6
Prueba Chi cuadrada con un nivel de significación del 95%
Valor Chi df Valor crítico Resultados
cuadrada x2
Política ambiental 10.737 4 9.49 Se acepta la hipótesis
alternativa (H 1 ) que implica
Departamento o área que las variables tienen
ambiental 9.829 4 9.49 dependencia estadística
Personas asignadas 10.465 4 9.49
Gastos ambientales 19.617 4 9.49
Tecnología ambiental 1.536 4 9.49 Se acepta la hipótesis
nula (H 0 ) que implica
Programa de autogestión 9.829 4 9.49 que las variables tienen
independencia estadística
Cooperación institucional 10.465 4 9.49
Fuente: elaboración de Carrillo, García y Gomis (2003) con base en la encuesta:
“Aprendizaje tecnológico y escalamiento industrial en plantas maquiladoras”,
COLEF, 2002. Proyecto CONACYT no. 36947-s “Aprendizaje tecnológico y
escalamiento industrial. perspectivas para la formación de capacidades de
innovación en las maquiladoras en México”, COLEF/FLACSO/UAM.
Aunque existen tales asociaciones, los datos no sugieren, de forma necesaria,
una relación directamente proporcional entre las variables ambientales y las
generaciones productivas, o al menos no del todo. Esta afirmación se basa en el
hecho de que, de acuerdo con los hallazgos estadísticos, las probabilidades de
una respuesta afirmativa en este conjunto de variables es mayor para plantas de
la 2ª generación que para las de 1ª, pero, incluso, que para las de 3ª
generación. En parte, ello se debe a que más de la mitad de las plantas
visitadas (54.4%) tienen características asociadas con la segunda generación,
seguida por tercera y primera generación (27.5% y 17.8%, respectivamente).
A continuación describimos los resultados estadísticos del cruce de datos
ambientales con la evolución productiva. En primer lugar, iniciamos con las
variables dependientes y, en un segundo bloque, por las variables que son
estadísticamente independientes. En cada subapartado, exponemos los factores
asociados al comportamiento de las estadísticas observadas, sugeridas por las
investigaciones precedentes (García, 1999, 2002).
I. Política ambiental
Como lo habíamos apuntado anteriormente, el 70% de los establecimientos
visitados tiene una política ambiental explícita del corporativo. Aquí se
encontró que las plantas de 2ª y 3ª generación tienen una mayor probabilidad de
aplicar una política de este tipo que en plantas de 1ª generación (cuadro 7).
Este comportamiento es consistente con el tipo de relación que existe entre la
maquiladora y su red corporativa en cada una de las generaciones, la cual supone
una sucesión creciente de responsabilidades productivas
transferidas desde la casa matriz a las maquiladoras. Ello significa que, a
mayor evolución, mayores requerimientos productivos. Por ejemplo, las plantas de
1ª generación funcionan como unidades shelter y de subcontratación
manufacturera, lo cual implica que el cliente pone la maquinaria, la materia
prima y el diseño del proceso, mientras que la empresa filial se encarga de
ensamblar los p r o d u c t o s y m a n e j a r l a s c u e s t i o n e s
administrativas ligadas al funcionamiento de la empresa 5. De tal manera que, a
diferencia de las plantas de 2ª y 3ª generación, las cuestiones ambientales son
vistas por la corporación como una actividad que forma parte de los trámites
administrativos para funcionar en el país, actividad que realiza de facto la
planta filial como parte de sus actividades. En parte, ello explica que de las
plantas que tienen una política ambiental corporativa, las de 1ª generación
tengan una menor probabilidad de tenerla respecto al resto de las plantas de 2ª
y 3ª generación (6.6% contra 11.78% y 10.1%, respectivamente).
II. Recursos humanos y económicos para la protección ambiental
A pesar de que, en términos de la aplicación de la normatividad, es obligatorio
que las plantas tengan una área ambiental, el análisis estadístico encontró que
su existencia se asocia también a la política ambiental corporativa y, por
tanto, a su ubicación en generaciones productivas. Aquí la tendencia observada
es que las plantas de 2ª generación tienen una probabilidad mayor de tener una
área ambiental que las plantas de 1ª y, contrario a lo esperado, también de la
3ª generación (36.7%contra 10.4% y 14.8%, respectivamente) (cuadro 7).
5 En términos presupuestales, el tipo de relación matriz-subsidiaria se sustenta
en el pago por producto ensamblado, el cual constituye su principal fuente de
ingreso para mantener las labores administrativas y, después de un límite de
producción, constituye su principal fuente de ganancias. En este sentido, la
estrategia competitiva de estas empresas se basa en la disminución de costos
administrativos (por ejemplo, vía la utilización de mano de obra barata) y en la
producción del mayor número de unidades en el menor tiempo posible.
Sin embargo, en cuanto a los gastos destinados hacia la protección ambiental, la
tendencia es que a mayor evolución productiva, más recursos económicos se
destinan a la protección ambiental. En nuestro análisis resultó que la
probabilidad de que una planta destine más del 10% de su gasto total hacia el
medio ambiente es mayor para plantas de 3ª generación que para plantas de 1ª y
2ª generación (4.4% contra 0% y 3.4%, respectivamente) (cuadro 7). Además, se
encontró que el porcentaje promedio de personas dedicadas al medio ambiente
respecto al personal que no es obrero (es decir, técnicos, administrativos y
gerentes) es mayor en plantas que se mueven en la tercera generación que en el
resto de las plantas (0.041% vs 0.026 y 0.041, respectivamente).
El hecho de que los recursos humanos y económicos dependan estadísticamente de
la evolución productiva, se podría explicar por el tipo de relación establecida
entre la matriz y la planta maquiladora. Por ejemplo, a diferencia de plantas de
1ª generación que funcionan como shelters , las plantas de 2ª y 3ª generación
funcionan como filiales transnacionales, lo cual significa que reciben un
presupuesto anual de la corporación para realizar sus operaciones manufactureras
y administrativas, bajo ciertos lineamientos impuestos por la corporación. Aquí,
el personal gerencial tiene la obligación de hacer eficiente dicho presupuesto,
ajustándose a los requerimientos administrativos y de calidad y cantidad del
producto impuestos por su
corporación, lo cual supone una evolución en sus capacidades y competencias
respecto a las plantas de 1ª generación.
En este contexto, es obvio que el efecto producción generado por su actividad
ocasiona que se destinen mayores recursos humanos y económicos para cumplir el
creciente número y complejidad de normas ambientales aplicables a su actividad,
pero con la obligación de hacer más eficiente el presupuesto asignado por la
corporacióñ. En este caso, la eficiencia productiva se mejora a través de la
reducción de costos administrativos y de costos por unidad de producto
manufacturado, en lo cual radica su principal ventaja competitiva.
Bajo este planteamiento, los costos asociados a la protección ambiental son
observados de una manera menos nociva respecto a su principal competencia
(reducción de costos unitarios en procesos), debido a que el costo ambiental se
redistribuye sobre la base del costo unitario, es decir, permite tolerar un
mayor costo administrativo asociado con el control ambiental. Así, desde el
punto de vista de sus costos operativos, existe una mayor capacidad para
destinar mayores recursos humanos y económicos que ejerzan un mayor control
sobre las actividades ambientales. Ello también supone un intenso aprendizaje
productivo para que actividades ambientales se integren a su actividad
manufacturera 7.
d) Aspectos ambientales no relacionados con la evolución productiva
Como mencionamos al principio de este apartado, la aplicación de tecnologías
ambientales, el seguimiento de programas de autogestión ambiental voluntaria y
la cooperación para la protección ambiental, son variables que estadísticamente
ocurren con independencia de las “generaciones” en las plantas visitadas. Esta
autonomía de los datos puede explicarse por el hecho de que estas variables son
producto del cumplimiento de la normatividad que las maquiladoras están
obligadas a seguir.
En el caso de la aplicación de tecnologías ambientales, la generalidad planteada
en nuestro cuestionario no permite distinguir el tipo de tecnologías aplicadas
(de "final de chimenea" o "preventivas"). Por la naturaleza de los procesos
productivos y el tipo de exigencias de cumplimiento de la normatividad (Kopinak
y Guzmán-García, 2000; Mercado, 2003; Kopinak, 2003; Stromberg, 2003), suponemos
que las tecnologías ambientales que se aplican en las maquiladoras son de "final
de chimenea", es decir, de control de la contaminación.
Respecto al seguimiento de programas de autogestión ambiental, éstos son
promovidos como parte de la política ambiental del gobierno, por lo que su
aplicación en las maquiladoras depende de los esfuerzos de promoción de las
agencias gubernamentales, las cuales no toman en consideración las generaciones
de empresas. Al respecto podemos comentar que, a pesar de las "bondades" que el
gobierno ofrece para certificarse en este tipo de programas, las maquiladoras
prefieren un certificado de autogestión tipo ISO 14001; principalmente debido a
consideraciones de competitividad de la red corporativa a la que pertenecen. Es
decir, es preferible certificar su sistema de gestión ambiental bajo el sello de
un organismo internacional por las ventajas económicas que ello plantea en su
principal mercado, que certificarlo con las autoridades de gobierno, donde lo
más
que ganan es el reconocimiento local de cumplimiento de la normatividad.
Por su parte, la cooperación de las plantas con instituciones para la protección
ambiental se caracteriza básicamente con lo que ocurre entre éstas y los
despachos de consultoría privados y de gobierno para el cumplimiento de la
normatividad. Esta cooperación sigue siendo importante a pesar de que las
plantas en fases avanzadas de evolución cuentan con una área ambiental y
personal especializado. Ello se debe al hecho de que algunas normas exigen la
realización de exámenes especializados para comprobar el cumplimiento de éstas
(por ejemplo, las pruebas de emisiones a la atmósfera, tratamiento de aguas
industriales, etc.), los cuales sólo pueden ser realizados por despachos
autorizados por el gobierno.
No obstante la independencia estadística de las variables ambientales
mencionadas, la probabilidad de que una planta aplique tecnologías ambientales,
dé seguimiento a programas de autogestión ambiental y manifieste una cooperación
institucional es mayor si la planta se ubica en la segunda generación de
maquiladoras (cuadro 8).
5. CONCLUSIONES
La presente investigación demuestra que existe un avance cuantitativo y
cualitativo en el comportamiento ambiental en la industria maquiladora. Las
empresas han fortalecido sus estructuras organizacionales para la protección
ambiental y la gran mayoría de las plantas cuentan con certificaciones
internacionales. Más del 90% de los establecimientos cuentan con alguna
certificación y 17% con ISO 14000. Las empresas certificadas en procesos de
gestión ambiental (en comparación con las que no lo tienen) mantienen, como
sería de esperarse, estructuras organizativas y recursos humanos y financieros
mayores y mejores, lo cual les permite tener un mejor comportamiento ambiental.
La industria maquiladora en México es muy dinámica y heterogénea en cuanto a su
actividad productiva; ello explica en gran medida su éxito sobre las
exportaciones manufactureras y la competitividad industrial alcanzada (Carrillo,
2002; Dussel, 2002). Pero también la heterogeneidad refleja condiciones
diferentes para atender requerimientos ambientales y, en general, la
competitividad requerida.
Sin embargo, aun cuando la exigencia corporativa impone una política ambiental
explícita al conjunto de las maquiladoras, ésta no es la causa primaria por la
cual la mayoría de las plantas emprenden medidas de protección ambiental. El
cumplimiento de la normatividad sigue siendo la principal causa por la cual las
plantas orientan sus acciones ambientales. Así, la política ambiental
corporativa tiene un efecto directo sobre el comportamiento ambiental, sólo
cuando existe la necesidad de certificarse en el estándar ISO 14001.
En este sentido, el tipo de relación entre las autoridades gubernamentales y las
maquiladoras es clave para entender su comportamiento ambiental. En nuestro
estudio, uno de los aspectos que caracterizan dicha relación es el
establecimiento de programas preventivos de autogestión, los cuales son
promovidos por el gobierno con la finalidad de que las propias plantas vigilen
el cumplimiento de la normatividad, con asesoría directa de los inspectores del
gobierno.
El desempeño ambiental en las maquiladoras se ve afectado por dos aspectos: 1)
la aplicación de las normas por parte del gobierno (a través de la inspección),
y 2) el tipo de relación de las maquilas con éste a través de los programas de
autogestión, promovidos precisamente por las agencias gubernamentales. Estos dos
elementos se combinan con los efectos potenciales de las certificaciones
internacionales de calidad y medio ambiente (ISO 9001, 9002 y 14001). De esta
manera, el comportamiento ambiental está asociado con factores externos e
internos: las
exigencias del propio mercado del producto y las exigencias de regulación
mexicanas. Certificación de procesos y cumplimiento de normas son, por tanto,
los motores del comportamiento ambiental.
Por otra parte, como resultado del análisis estadístico del desempeño ambiental,
se encontró que la relación entre los diferentes tipos de empresas y
generaciones de maquiladoras no es del todo clara y menos lineal. Pero sí existe
un nivel de dependencia significativo entre desempeño y las generaciones de
empresas maquiladoras, particularmente en aspectos tales como: la política
ambiental, la existencia y composición del personal asignado al área ambiental y
los gastos ambientales. En este sentido, podemos concluir que los recursos
económicos y humanos destinados a la protección ambiental dependen de la
trayectoria de evolución productiva. Este comportamiento se asocia con la
estrategia de costos de las plantas maquiladoras visitadas, derivada del tipo de
relación matriz-subsidiaria en cada una de las generaciones productivas.
Otras variables ambientales como la aplicación de tecnologías ambientales, el
seguimiento de programas de autogestión y la cooperación institucional para la
protección ambiental, son independientes de la evolución productiva observada en
las maquiladoras visitadas. Esta autonomía estadística se asocia al hecho de que
estas variables son producto de la necesidad de cumplimiento de la normatividad
que las maquiladoras están obligadas a cumplir, independientemente de sus
capacidades productivas.
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1 Este trabajo forma parte del Proyecto “Aprendizaje tecnológico y escalamiento industrial” financiado por CONACYT #35947-s. Está basado en un documento más amplio de Carrillo, García y Gomis (2003), el cual aparecerá publicado próximamente en Carrillo y Schatán (coord.) (2005). Los autores agradecen el apoyo brindado por el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora de Exportación (CNIME) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
* Licenciado en Economía por la Universidad Veracruzana (UV) y maestro en Desarrollo Regional por El Colegio de la Frontera Norte (COLEF). Actualmente es responsable de investigación en las licenciaturas en Administración y Contaduría Pública de la Universidad Cristóbal Colón (UCC). Este documento fue presentado en el Segundo Foro Académico del Área Económico-Administrativa de la UCC. Correo electrónico: garciah@aix.ver.ucc.mx
** Profesores-investigadores de El Colegio de la Frontera Norte. Correos
electrónicos: carrillo@colef.mx y gomis@colef.mx, respectivamente.
2 El análisis de conglomerados es una técnica estadística que permite agrupar a los elementos de una población de acuerdo con la distancia que guardan entre ellos, de tal forma que, respecto a la distribución de los valores de las variables que hayan sido seleccionadas para dicho análisis, por un lado, cada grupo de elementos sea lo más homogéneo posible en su interior y, por otro, los distintos grupos sean muy diferentes entre sí.
3 En otros trabajos se discuten las trayectorias de evolución productiva de las maquiladoras. Consúltese para 'generaciones' de empresas maquiladoras (Alonso y Carrillo, 1996; Carrillo y Hualde, 1997; Carrillo y Lara, 2003) y para la difusión de las mismas (Carrillo y Gomis, 2002). Diversos estudios de caso muestran estas trayectorias evolutivas de las capacidades (Lara, 2000; Arias y Dutrenit, 2003), así como la heterogeneidad del sector y de sus proveedores (Carrillo, 2002; Vera-Cruz, Dutrenit y Gil, 2003).
4 Véase en Carrillo, García y Gomis (2003), la metodología utilizada en la construcción del indicador.
6 Las plantas medianas y grandes constituyen el 59% de las plantas de segunda y tercera generación. Aquí, el efecto producción se refiere al hecho de que a mayor volumen de producción con exigencias de diferenciación y calidad del producto, aumentan las necesidades del cumplimiento de la normatividad vigente. En otras palabras, las plantas de 2a y 3a generación por su tamaño y, por tanto, su mayor visibilidad física, pueden tener mayores posibilidades de ser inspeccionadas por el gobierno que las plantas de menor tamaño (principalmente de 1a generación), teniendo como consecuencia que estas plantas destinen mayores recursos humanos y económicos para no ser sujetos de alguna sanción de las autoridades.
7 La integración de las actividades ambientales con la manufactura generalmente se presenta entre los equipos de ingenieros de producción y el personal encargado del medio ambiente, debido a la necesidad de hacer eficientes los diseños de la manufactura, con niveles elevados de calidad y adaptados a las restricciones económicas de su presupuesto. Dicha integración no es automática ni instantánea, sino producto de una serie de fases intermedias (para una discusión más amplia, véase García Jiménez, 1999 y 2002).
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