Rodolfo Uscanga Hermida *
Resumen
El siguiente trabajo trata de hacer conscientes a las instituciones de nivel
superior sobre la importancia de las evaluaciones de ingreso, como una
estrategia para conocer las principales problemáticas que presentan los alumnos
de iniciación universitaria, con relación a la adaptación en sus principales
áreas (familia, personal, colegio y social) y su rendimiento académico. Esto con
el objetivo de conocer la posible relación que existe entre el nivel de
adaptación, desadaptación de los alumnos y su rendimiento académico. Para dicho
estudio, se tomó a todos los alumnos de nuevo ingreso de la generación 2001 y se
les aplicó el cuestionario juvenil (CJ), contrastándolo con los resultados de
las evaluaciones del rendimiento académico de los mismos. A partir del análisis
de los resultados, se encontró que los alumnos de nuevo ingreso presentan
características de adaptación adecuadas, principalmente en las áreas social y
personal. Sin embargo, existen pequeños porcentajes en algunas áreas con
desadaptación ligera a patológica. En las áreas hogar y colegio se observan
promedios bajos en comparación con las otras dos áreas, sin llegar a ser una
adaptación desfavorable. Éstas no presentan grados de correlación significativas
con el rendimiento académico y nos da indicadores de que las áreas hogar y
colegio sí muestran cierta relación entre ellas, lo cual nos permite fundamentar
la importancia de que las universidades planteen estrategias adecuadas para la
identificación de problemas y la posible intervención que nos dé la pauta al
buen desempeño de sus estudiantes.
Palabras Claves: adaptación, desadaptación, rendimiento académico, nuevo
ingreso.
Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Uscanga Hermida, R.: Adaptación y rendimiento escolar en los alumnos de nuevo ingreso de la Universidad Cristóbal Colón en Revista de la Universidad Cristóbal Colón Número 17-18, edición digital a texto completo en www.eumed.net/rev/rucc/17-18/
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INTRODUCCIÓN
El propósito de este trabajo es tener una idea sintética del aspirante a la
educación superior que ha cursado los distintos niveles requeridos, podríamos
decir que se trata de un individuo socializado —es decir, que ha adquirido los
patrones mínimos de conducta que le permiten convivir con los demás—, gracias a
la formación recibida durante el nivel de educación inicial y preescolar, además
de ser capaz de brindarse a sí mismo, los cuidados más elementales para
sobrevivir en la comunidad, debido a la importancia que se da en el nivel
preescolar para que logre su relativa autonomía. En primaria y secundaria el
individuo entra en contacto con los lenguajes en general —español, matemáticas,
ciencias, entre otros—, los cuales hacen posible trascender el aquí y el ahora,
al permitirle hablar de lo aparente, pero, también entrar al mundo del pasado y
de lo posible. Por último, el bachillerato intenta concretar una visión del
individuo como persona en relación concreta con el mundo social y sus distintas
dimensiones: la técnica, las ciencias, las humanidades. Sin embargo, la
capacitación centrada en los aspectos particulares que hemos mencionado para
cada uno de los niveles se encuentra enmarcada por un denominador común: el
énfasis que el sistema educativo en general pone al desarrollo de habilidades y
competencias del lenguaje, al que parece dársele la categoría de ser único
instrumento posible de expresión, comunicación, contacto con la realidad, pero,
sobre todo, como única vía de aprendizaje. El lenguaje ordinario o referencial
aparentemente subyace a cualquier metodología para la enseñanza de las distintas
disciplinas, por lo que convendría reflexionar sobre su verdadera y real
importancia en la educación de todos los niveles.
Objetivos de un sistema de diagnóstico con fines de selección de aspirantes
El desarrollo de un sistema de diagnóstico con fines de selección requiere
de una profunda reflexión sobre sus objetivos, de tal manera que podamos definir
criterios que cumplan lógica y empíricamente su función. Todo mundo estará de
acuerdo en que un sistema diagnóstico con fines selectivos busca, en primera
instancia, la detección de individuos capaces. Sin embargo, también sabemos que
existen múltiples formas de “ser capaces” y ante la enorme diversidad que se nos
presenta, no es de extrañarnos que surja la duda y el desacuerdo; por esto mismo
creemos que es imprescindible darse a la tarea de reflexionar con la
determinación de llegar a una respuesta clara, imparcial y pertinente al
problema que nos ocupa. A continuación intentaremos dar algunas pautas:
La evaluación diagnóstica y sus diferentes modalidades metodológicas
¿A quién debe preferir una institución de educación superior para que forme
parte de su estudiantado en aquellas carreras en las que existe una sobredemanda
de aspirantes? Para responder a esta cuestión, primero podemos señalar distintas
formas de hablar sobre el desempeño de un individuo, que están dadas
esencialmente por el propósito explícito o implícito que se tiene al obtener
determinados datos sobre el particular.
Desde una perspectiva metodológica, se dice que la tarea de diagnosticar a un
aspirante se hace preguntándose sobre sus capacidades de dos maneras distintas:
como producto d e un proceso histórico o como posibilidad de ser, según las
tendencias que hayan seguido los procesos que las conforman.
En la primera aproximación, que llamaremos descriptiva, se haría la pregunta:
¿qué es capaz de hacer, decir o pensar este aspirante? En esta aproximación, el
interés del evaluador se enfoca a detectar aquellas características del
desempeño que el aspirante pueda manifestar actualmente, como producto de su
formación educativa hasta ahora. Para ello es necesario diseñar un instrumento
en el que el aspirante manifieste qué sabe hacer, decir y/o pensar. A manera de
comentario, queremos señalar que la respuesta metodológica a esta modalidad
diagnóstica se conoce hoy en el mundo de las evaluaciones como prueba de
aprovechamiento (achievement test), examen de “conocimientos”, “destrezas” o
“habilidades”.
La segunda forma de diagnosticar al aspirante, que llamaremos predictiva, se
interesa por caracterizar los procesos que han llegado a conformar determinadas
capacidades, de tal forma que se intenten conocer las posibles capacidades del
aspirante en un futuro. Bajo esta aproximación se preguntaría: ¿Qué puede ser
capaz de hacer, decir y/o pensar este aspirante? Para responder se requiere de
un instrumento que detecte cómo sabe hacer, decir o pensar el aspirante bajo
diagnóstico. Como manifestación metodológica a estos cuestionamientos, se han
desarrollado algunas pruebas de “competencia” o de “aptitud” (aptitude test).
Como puede advertirse, predicción y descripción no son la misma cosa. No es lo
mismo aventurarse a conocer el futuro (predecir) que determinar las
características actuales del producto de un proceso histórico (describir). En
virtud de ello, es ineludible determinar primeramente qué es lo que se desea que
un sistema de admisión para la universidad detecte en un aspirante; a) sus
capacidades actuales, lo que hasta ahora ha aprendido; o b) lo que puede ser
capaz de aprender como estudiante y lograr como profesional.
En función de lo expuesto hasta ahora, nos atrevemos a decir que un sistema
ideal de diagnóstico con fines de selección debe permitirnos saber si un
aspirante tiene más posibilidades que otro de lograr mejores estándares
académicos y profesionales; dicho en otras palabras, queremos que a través de un
sistema diagnóstico se pueda predecir “éxito” escolar y profesional de un
aspirante. Es obvio que lo dicho implica la toma de una postura a favor de la
aproximación predictiva del diagnóstico de aspirantes y, por ello queremos ser
más explícitos en nuestra opinión desfavorable a la opción descriptiva, la que
creemos adolece de varios problemas de tipo lógico y práctico.
Señalaremos brevemente algunos de ellos:
1.- En primer lugar, el diagnóstico de conocimientos hasta ahora adquiridos
resulta ser excesivamente redundante, si se toma en cuenta que los aspirantes
provienen de un sistema de educación oficial que, por lo menos de manera formal
garantiza el dominio de ciertas competencias (información o contenidos básicos),
necesarias para que los estudiantes sean efectivos en el nivel de educación
superior, así como de ciertas aptitudes (modos o niveles funcionales), bajo las
cuales se organizan las competencias antes mencionadas. También el aspirante ha
adquirido determinadas actitudes hacia el entorno ambiental, la sociedad y hacia
sí mismo. El sistema de educación oficial, decimos, “garantiza” dicha formación,
en virtud de los métodos y prácticas de evaluación que se establecen a lo largo
de su trayecto, y extiende certificados de los niveles educativos cursados, en
los que se especifica que el individuo ha sido aprobado por cumplir con los
criterios u objetivos del nivel educativo, es decir, ha adquirido las
competencias y actitudes deseadas. Dado lo anterior, es incongruente que la
institución de educación superior y, en general, de cualquier nivel educativo,
exija al estudiante someterse a un e x a m e n d e c o m p e t e n c i a s e s p
e c í f i c a s (conocimientos), que debieron haberse adquirido en el nivel
próximo anterior, salvo que se dude explícitamente de los procedimientos de
evaluación del sistema oficial o se desconozca en qué medida éste forma en las
competencias que el nivel requiere como repertorio inicial en sus estudiantes.
En todo caso, a la educación superior debe interesarle conocer cuales son los
supuestos conocimientos que el estudiante ya posee por el simple hecho de haber
cubierto los niveles de educación previos (lo que quisimos nosotros hacer en el
apartado sobre el perfil del aspirante), de tal forma que las deficiencias
detectadas —quizás a través de un examen de conocimientos— sean detenidas
mediante un programa formulado específicamente para atacar esas lagunas, pero
esto no justifica su empleo como un criterio de admisión. Asimismo, resulta
demasiado pretencioso que de un examen de conocimientos —desarrollado por una
institución de educación superior en busca de objetivos diferentes a la
valoración de niveles escolares previos— que ha de resolver un aspirante en un
tiempo máximo de cuatro horas, se pueda obtener un índice válido y confiable de
los conocimientos que ha adquirido a lo largo de aproximadamente 15 años de
escolaridad.
2.- Por otra parte, la aplicación de un examen para valorar el grado en que un
estudiante posee ciertos conocimientos para ser admitido a un determinado nivel,
obedece claramente a una postura educativa —fuertemente criticada desde el siglo
pasado— que considera que el alumno es receptor pasivo de información y su
aprendizaje es sólo de adquisición de conocimientos. Por lo que, naturalmente,
su evaluación consiste en conocer cuánta de esa información es capaz de recordar
el alumno en esta educación memorística, informativa, dogmática y
heteroestructurada, opuesta a la formativa. En muchos tratados de pedagogía y
discursos de política educativa, se presenta esta tendencia educativa arraigada
fuertemente en nuestro natural tradicionalismo y costumbres como un enemigo a
vencer a través de una visión formativa, interactiva y crítica de las prácticas
educativas.
3.- Además de las anteriores consideraciones es necesario examinar, a la luz de
los resultados obtenidos de la evaluación de conocimientos y habilidades como
procedimientos de admisión, la funcionalidad que estos tienen en verdad, sobre
todo cuando no existe seguimiento ni se procede a la validación de estos
instrumentos. Es común escuchar que las calificaciones globales que se obtienen
en estos exámenes son trágicas, pues sólo un mínimo porcentaje de aspirantes que
lo presentan obtienen puntajes aprobatorios y
menores al siete de calificación. Esto es un mal síntoma, porque además de que
los estudiantes están mal preparados, el propio instrumento de medida está, sin
lugar a dudas, mal diseñado; por lo tanto, el proceso de admisión resulta
contradictorio, ya que existe la posibilidad de que éste no tenga los
indicadores y parámetros adecuados a las características de la población
evaluada, sin dejar de lado también a los sectores rural y urbano. Y aunque se
dice que sólo se admitirán alumnos que aprueben el examen de conocimientos —pero
quizás por el deficiente diseño técnico de los exámenes—, se tiene que admitir a
aspirantes que de hecho obtuvieron calificaciones reprobatorias (menores al 5
convencional). La pregunta obligada ante esto, sería: ¿El examen de
conocimientos esta cumpliendo con la función que se supone debe cumplir como
criterio de selección?
4.-El argumento más importante, pues se fundamenta en la razón misma de tener un
sistema de diagnóstico con fines de selección, es que la aplicación de un examen
de conocimientos, por sus características metodológicas, está necesariamente
enfocado a evaluar los aprendizajes adquiridos hasta ahora y no informa
directamente sobre los procesos de los que esos conocimientos son resultado. En
consecuencia, no nos permite cumplir con el propósito de diagnosticar a un
aspirante para predecir sus posibilidades de éxito como escolar o profesional, y
ésa es la meta más importante a lograr con un sistema de diagnóstico con fines
de selección.
Planteamiento del problema
•¿Cuáles son las condiciones de adaptacióndesadaptación para iniciar su
proceso formativo en los alumnos de nuevo ingreso de la UCC?
•¿Existe alguna relación entre el grado de adaptación y el rendimiento escolar?
•¿En qué espacio en los que se desenvuelve el alumno (colegio, familia, personal
y social) existe adaptación-desadaptación y cómo se relaciona con su
rendimiento?
Descripción de variables
Variable 1: Adaptación
Es un proceso psicológico que se desarrolla a partir de las experiencias a las
que cada individuo es expuesto, por lo que se constituye como un factor que
incide en las formas de responder y comportarse del individuo en las diferentes
situaciones donde él interactúa, (colegio, familia, vida personal y sociedades),
así como la aceptación de las demandas comunes en la sociedad o un grupo
concreto y de las relaciones personales con los demás, sin fricciones ni
conflictos.
Variable 2: Rendimiento escolar
Nivel de conocimientos aptitudes y habilidades de un alumno determinado por una
serie de instrumentos de evaluación de los aprendizajes, preestablecido por los
docentes y representado cuantitativamente en una escala valorativa de 0 a 10.
Calificación promedio determinada por un dato en un parámetro de 0 a 10.
Instrumentos
Cuestionario juvenil (adaptabilidad)
El nivel de adaptación de los estudiantes se valoró a través del “cuestionario
juvenil”, el cual es un instrumento estandarizado que valora las condiciones del
sujeto de adaptación-
desadaptación, en cuatro áreas de desarrollo: personal, social, familiar y
colegio, descritas a continuación:
Colegio: describe si el estudiante se encuentra a gusto en su colegio y puede
presentar un adecuado desempeño de sus obligaciones escolares sin alteraciones
conflictivas.
Familia: en esta área se describe si el joven se encuentra a gusto en su hogar,
considerando que las relaciones entre sus padres, sus hermanos y él son
adecuadas y sin fricciones.
Personal: manifiesta si el sujeto posee un alto grado de confianza en sí mismo,
está libre de temores y establece un buen contacto con la realidad, con control
adecuado de las tensiones emocionales a las que es expuesto.
Social: aquí se describe si el joven tiende a establecer adecuadas relaciones
interpersonales y encuentra pocos problemas para desenvolverse en situaciones
sociales.
A partir de estas áreas se determina un diagnóstico del alumno, considerando una
escala valorativa cuantitativamente de 0 a 100 y, a partir de los siguientes
parámetros se establece la clasificación diagnóstica de la adaptación de los
alumnos en las diferentes áreas, como se muestra en la siguiente tabla:
Tabla 1. Clasificación diagnóstica según el puntaje percentilar
Evaluaciones parciales (rendimiento escolar). Para la medición de la segunda
variable se tomaron en cuenta las evaluaciones de los parciales primero y
segundo, consideradas como aquella ponderación del docente en el proceso de
enseñanza-aprendizaje, a partir de los diferentes criterios de evaluación al
alumno. Para esto se recurrió a un registro del Departamento de Servicios
Escolares, con el fin de obtener las calificaciones promedio determinadas por el
docente, en una escala de 0 a 10.
Procedimiento
Fase I. Se determinó la población y la muestra de acuerdo a las
características de la investigación, con una técnica de muestreo no
probabilística, ya que se tomó a todos los alumnos que se inscribieron en
periodo normal.
Fase II. Se determinaron y se aplicaron los instrumentos de medición de las
variables de interés determinado: para la adaptacióndesadaptación el instrumento
de cuestionario juvenil estandarizado y validado, y para el grado de
conocimiento, se aplicó el EXUCC, examen de ubicación de los alumnos de nuevo
ingreso ya validado y aplicado anteriormente.
Fase III. Se realizó un análisis estadístico descriptivo de los resultados para
conocer las características de la adaptación-desadaptación y el grado de
conocimiento de los alumnos de nuevo ingreso y, presentarlos gráficamente.
Fase IV. Se identificaron los datos de rendimiento
académico en los alumnos de nuevo ingreso determinados en la muestra, a partir
del promedio de calificación obtenido en el primer semestre de su proceso
formativo detectado en los registros de computo del departamento de servicios
escolares de la institución.
Fase V. Se realizó un análisis de asociación en las variables: primero se
determina el grado de relación por medio de la prueba estadística de correlación
del coeficiente de Pearson, entre el grado de adaptación y el rendimiento
académico de los alumnos; y después, del promedio de conocimientos y el
rendimiento académico obtenido, para determinar la posible relación entre las
variables estudiadas.
Fase VI. Por último, bajo el análisis de las correlaciones y bajo una inferencia
estadística por la Ji cuadrada, se pudo determinar la predictibilidad de la
adaptabilidad y el conocimiento previo con el rendimiento académico de los
alumnos en una primera aproximación en primer semestre.
Análisis estadístico
Para este estudio, se aplicó la estadística descriptiva a partir de
frecuencias, medidas de tendencia central y medidas de variabilidad con el apoyo
de representaciones gráficas para un mejor análisis de los resultados. En un
segundo momento, se aplicó el coeficiente de correlación de Pearson, que es una
prueba de análisis de asociación paramétrica para determinar el grado de
correlación entre las variables.
RESULTADOS
A) Adaptación
Con respecto a la medición de la adaptación de los alumnos de nuevo ingreso,
es necesario resaltar que este factor se midió con relación a la escala
percentilar, la cual evalúa en las cuatro áreas donde interactúa el alumno los
tres niveles de adaptación: favorable, normal y desfavorable .
Con relación a los resultados arrojados por el cuestionario juvenil, se tiene
que en el área personal: 220 alumnos presentan un nivel de adaptabilidad de tipo
favorable, 290 un nivel de adaptación normal y 105 alumnos una adaptabilidad
desfavorable; indicándonos dichos valores que el 17% de los alumnos no se siente
a gusto o no logra realizar sus expectativas dentro de su hogar.
Gráfica 2. Área personal
Con respecto al área social, tenemos que 366 alumnos presentaron un nivel de
adaptación desfavorable, representando esto el 59% de la muestra, lo cual indica
que la mayoría de los
alumnos de nuevo ingreso llegan a presentar un nivel de desadaptación
significativo con respecto a los grupos secundarios de apoyo.
De manera general, se puede afirmar que en el área de familia, que tiene que
ver con la forma en que el alumno de nuevo ingreso se relaciona con el grupo
primario de apoyo, 336 alumnos manifiestan una adaptabilidad de tipo normal,
equivalente este número al 55% de la muestra; en
Gráfica 4. Área familia
contraparte, a los 175 alumnos de la muestra que presentan una adaptación de
tipo desfavorable equivalente al 28%; la parte de la muestra que presenta una
adaptación de tipo favorable, es de 104 alumnos equivalente al 17%.
Por último, analizando la tercer área que mide el cuestionario juvenil, tenemos
que 279 alumnos equivalente al 45% presentan una adaptación de tipo normal,
sumándose a un 16% de alumnos que muestran una adaptación de tipo favorable
correspondiente a 99 alumnos; esto nos indica que
el 61% de la muestra tiene un nivel de adaptación que se puede considerar como
bueno para desempeñar las actividades dentro del ambiente escolar. En
contraparte, podemos decir que 237 alumnos correspondiente al 45% muestran una
adaptabilidad de tipo desfavorable.
Para representar las áreas de evaluación del cuestionario juvenil y su
distribución con respecto
a la adaptación que se presenta en cada una de ellas, se tiene la siguiente
gráfica:
Gráfica 6. Distribución de las cuatro áreas del cuestionario juvenil (CJ)
B) Desadaptación
Para realizar el análisis de los resultados de los niveles de desadaptación
en los alumnos de nuevo ingreso, es necesario remarcar que el diagnóstico de
este factor se efectuó de acuerdo a la clasificación que se realiza en la tabla
2, anteriormente mostrada.
Gráfica 7. Distribución del factor adaptación
Con base en la forma de realizar el diagnóstico del factor de la
desadaptabilidad, se tiene que de los 615 alumnos que conformaron nuestra
muestra, 234 presentan algún tipo de desadaptabilidad es decir, lo equivalente
al 62%; por su parte, el 38% restante muestra una adaptabilidad de tipo normal o
favorable en todas las áreas evaluadas por el cuestionario juvenil.
Adaptación
Algún tipo de desadaptación
De los 234 alumnos que presentan algún tipo de desadaptación, tenemos que 145 de
ellos presentan una desadaptación de tipo ligera, es decir, este factor sólo
afecta una de las áreas evaluadas por el cuestionario juvenil; 52 alumnos d e n
u e v o i n g r e s o m a n i f e s t a r o n u n a desadaptación moderada; 32
alumnos una de tipo grave; y, por último, 5 presentaron una desadaptación de
tipo patológico que nos indica
Gráfica 8. Tipo de desadaptación en la población
que su adaptación en las cuatro áreas se encuentran en un nivel desfavorable.
Las gráficas de distribución se presentan a continuación, acotando que los
porcentajes obtenidos en la de pastel o circular son sólo de los 234 alumnos que
presentaron algún tipo de desadaptación en alguna de las áreas:
Gráfica 9. Distribución de desadaptabilidad
Correlación
Después de analizar las características de adaptación-desadaptación de los
alumnos de nuevo ingreso, se determinó el grado de correlación de ésta con el
rendimiento escolar de los alumnos en los dos parciales y en el promedio final,
para tener un referente más completo del seguimiento de la correlación. Al
relacionar los
valores a partir del coeficiente de correlación de Pearson, se pudo comprobar
que sí existe una correlación positiva entre estas dos variables, sin embargo,
la relación es débil y no llega a ser significativa como se esperaba en el
supuesto hipotético. La tabla siguiente presenta el grado de correlación en cada
parcial.
Tabla 3. Correlación entre rendimiento escolar y adaptación
Posteriormente, se realizó un análisis de la destacando que el área colegio
presenta el mayor
correlación de la adaptabilidad de los alumnos en grado de correlación, de 0.23,
siendo aún débil, y
las diferentes áreas de interacción con su el área social presenta una
correlación de 0.11,
respectivo rendimiento escolar, encontrando que también muy débil, como se
muestra en la
la correlación sigue siendo débil e inexistente, siguiente tabla.
Tabla 4. Correlación entre las diferentes áreas y el rendimiento escolar
Es importante señalar que esto es preocupante, en el sentido de que la
desadaptación de los jóvenes sí influye en algunas de las áreas en su
rendimiento escolar, sobresaliendo la académica y la social, que son las que se
desarrollan en la universidad.
DISCUSIÓN
A partir de este análisis, nos pudimos dar cuenta que las características de
desadaptación en los
estudiantes de nuevo ingreso en la Universidad Cristóbal Colón, se manifiestan
más claramente en las áreas social y colegio. Asimismo, se encontró que de las
diferentes áreas con las que cuenta la universidad, la de humanidades es la que
presenta casos con situaciones de desadaptación patológica, superando a las
otras áreas, las cuales muestran porcentajes mínimos en la desadaptación ligera
y moderada.
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XXX (4), No. 120, Octubre-Diciembre, ANUIES, México.
* Catedrático de las licenciaturas en Psicología y Ciencias de la Educación.
Coordinador de vinculación del Área de Investigación en la Universidad Cristóbal
Colón.
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