Revista de la Universidad Cristóbal Colón
Número 17-18 (Edición digital)

 

Principales tecnologías de información utilizadas en procesos de enseñanza-aprendizaje en educación superior
Caso: Universidad Cristóbal Colón


Montserrat Camorlinga C. *
Norma E. Mendoza *
Guadalupe Maldonado B. **


Resumen
Las administraciones educativas emprenden, a finales de la década pasada, un proceso de reformas de la currícula escolar, con el fin de adecuarlos a las nuevas demandas sociales y, paralelamente, operan una revisión del régimen de gestión y tutelaje de los centros escolares que demandan mayor autonomía en la organización de sus recursos. Como resultado de la implantación de las nuevas tecnologías de la información y la desregulación del mercado formativo se aprecia, en la última década, la constitución de nuevas formas comunitarias de experimentar el aprendizaje y la educación de las que, paradójicamente, el componente tecnológico se manifiesta como el más relevante. En este artículo se analizarán las principales tecnologías de información de las que se están haciendo uso actualmente en las instituciones de educación superior, por parte de los docentes, en su proceso de enseñanza-aprendizaje, así como el impacto que se presenta en la calidad y producción educativa, a partir de esto. Se toma como contexto a la Universidad Cristóbal Colón.


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Camorlinga, M., Mendoza, N.E. y Maldonado, G.: Principales tecnologías de información utilizadas en procesos de enseñanza-aprendizaje en educación superior en Revista de la Universidad Cristóbal Colón Número 17-18, edición digital a texto completo en www.eumed.net/rev/rucc/17-18/


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1. INTRODUCCIÓN

Las nuevas tecnologías propician cambios en la relación del individuo con el tiempo y con el espacio. Los tiempos tradicionales en el ciclo vital de las personas dedicadas al aprendizaje, al trabajo al ocio sufren un proceso de transformación radical asociado a la desterritorialización de estas actividades. La aldea global y el “aula sin muros” vislumbrados por McLuhan (1974), parecían anticipar el advenimiento de una nueva sociedad resultante de las prótesis electrónicas y de las tecnologías de la comunicación de masas. La conocida fórmula “el medio es el mensaje” parecía enfatizar el poder de la tecnología para imprimir profundas transformaciones sociales que anunciaban nuevas formas de comunidad. Buena parte de los problemas que la educación se ve urgida a acometer tienen que ver con las funciones tradicionalmente otorgadas al sistema educativo, tales como la formación integral del individuo, la escolarización y la gestión de los tiempos y espacios en los que se desarrolla la formación.
 

Pero el periodo formativo se ha ampliado a la totalidad de la vida activa de las personas. Tanto la escolarización como la formación integral de los individuos reclama la modificación de los modelos de enseñanza, los cuales no pueden conformarse como una mera transmisión de conocimientos, sino que deben enfocarse hacia la consecución de saberes que capaciten a los alumnos para orientar y desarrollar, por sí mismos, nuevos proyectos de aprendizaje a lo largo de su vida.

Dentro de este debate y fuerte desarrollo tecnológico, cabe realizar algunas preguntas: ¿cómo están reaccionando los profesores a este f e n ó m e n o t e c n o l ó g i c o ? ¿ c ó m o e s t á n introduciendo las instituciones educativas estas nuevas tecnologías?[1]

Desde su fundación, la Universidad Cristóbal Colón ha permanecido en la constante búsqueda de opciones que le permitan generar un alto desempeño de sus egresados y que los lleve a cumplir con la sociedad frente a la cual esta institución refrenda permanentemente su compromiso bajo el lema "Educar para servir”.

El principal factor crítico de éxito de cualquier institución educativa es el proceso de enseñanza-aprendizaje; por lo tanto, es necesario mantenerlo a la vanguardia y en congruencia con las exigencias actuales de la sociedad. Hoy en día, el uso de la tecnología de información (TI) es una estrategia que debe ser establecida por toda la comunidad educativa para satisfacer las necesidades de la misma. En la actualidad, las universidades tienen la necesidad de crear nuevos ambientes de aprendizaje. El objetivo en juego no es la adquisición de un sistema de conocimientos dado, como pretendiera la lógica técnica del aprendizaje, sino la consecución de metasaberes, esto es, la adquisición de competencias que pongan al sujeto en condiciones de poder evaluar la pertinencia de los conocimientos adquiridos y de los procesos seguidos, con el fin de diseñar estrategias de aprendizaje satisfactorias en función de sus propios proyectos y aspiraciones. Lo que realmente se halla en juego no es la posibilidad de acceso a una mayor cantidad de información, disponible en múltiples soportes y formatos, sino el desarrollo de competencias que permitan el desenvolvimiento del individuo en el cambiante entorno tecnológico, organizacional, social y cultural.

La Universidad Cristóbal Colón debido a las necesidades del entorno y de su ideario, implementa un nuevo modelo educativo en el cual establece unos ejes transversales, a los que les apuesta como parte fundamental de apoyo para desarrollar de forma integral al estudiante. Entre estos ejes toma un papel importante el uso de las nuevas tecnologías, ya que se necesita desarrollar habilidades en los alumnos con relación al manejo de las TI, con la idea de promover un cambio en los ambientes de aprendizaje tanto de alumnos como de profesores. Así como es necesario conocer si los docentes emplean las tecnologías de información, también lo es que se conozca el impacto que éstas están teniendo en el proceso de enseñanza aprendizaje de los alumnos, siendo ésta una de las metas de la presente investigación, a fin de establecer sugerencias en el manejo de las mismas.

La sociedad de la información es también una sociedad del aprendizaje, en la que se han difuminado los límites espaciales del saber, los tiempos y las rutinas organizacionales de la transmisión del conocimiento, transformándose en una comunicación de experiencias y en un universo cada vez más compartido de mitos. Se trata de reinventar el concepto de educación, adaptándolo a un entorno en el que los alumnos no sólo reciben conceptos, sino que los indagan, los contrastan y experimentan, y los comunican a los demás.

Las nuevas tecnologías son integradoras, impulsan el fenómeno de la globalización, a la vez que relativizan las nociones de tiempo y espacio, determinantes de los modelos comunitarios tradicionales. La autoridad tiende a difuminarse en la red, posibilitando la constitución de nuevos entornos cooperativos y la redefinición de los vínculos y objetivos comunes.

A partir de lo anterior, se puede afirmar que los avances en la tecnología han impactado sobre manera en los procesos de enseñanza aprendizaje. A tal grado que se ha generado una nueva cultura en el desarrollo de estrategias y herramientas empleadas en dicho proceso, siendo el caso, por ejemplo, el del uso del Internet, la realidad virtual, los espacios sincrónicos y asincrónicos en la comunicación y el diseño de software especializado en el ámbito educativo. Debido a los cambios considerables en la tecnología, ambientes de aprendizaje y al deseo de buscar estar a la misma altura de cualquier institución de prestigio en el país, es necesario lograr que tanto los alumnos como el personal académico que labora en la institución sean capaces de generar su propio conocimiento y desarrollar sus propias habilidades.

Pero, ¿qué son las tecnologías de información? Vamos a partir de lo que entendemos por técnica y tecnología, y para ello acudimos al diccionario Espasa-Calpe, que define la técnica como “conjunto de procedimientos y recursos de que se sirve la ciencia o un arte y la pericia o habilidad para usar esos procedimientos y recursos” [1] La tecnología es alguna herramienta o técnica, algún producto o proceso, algún equipo físico o método de acción. A partir de estas dos aproximaciones a los términos tecnología y técnica, podemos resaltar que hay dos campos complementarios: tecnología educativa y nuevas tecnologías aplicadas a la educación. Teniendo en cuenta lo anterior, cabe mencionar, que la tecnología educativa ha sido identificada por algunos con la didáctica, ya que abarcaría los procesos para que se produzca un aprendizaje y las herramientas. En esta investigación, nos centraremos en los medios; de esta forma, para nosotros, la tecnología educativa estudia los procesos de significación que generan los distintos equipos tecnológicos y demás materiales didácticos, dentro de los procesos culturales y educativos (correo electrónico, software de presentación, videoconferencia, www, multimedia, etc.).

2. MÉTODO

Para realizar la exploración y recolección de datos, se consideró a los docentes, alumnos y directores de las licenciaturas de la Universidad Cristóbal Colón en el periodo de agosto a diciembre del 2003 y se valoró un porcentaje de acuerdo al tamaño de muestra por fórmula estadística (Hernández Sampieri, 2003). En el mismo orden de ideas, se utilizó un método probabilístico, en el cual todos los elementos tuvieron la misma posibilidad de ser escogidos. Una de las mayores ventajas de este método, es que pudo medirse el tamaño de error de las predicciones (.05), y cuyo objetivo principal fue reducir al mínimo el error estándar o de muestreo, con un nivel de confianza del 99%. También, se pudo obtener una mayor representatividad de la muestra a la población, ya que no existe el sesgo de la intencionalidad del investigador (Sampieri, 2003).

Debido a la naturaleza de la exploración y al objeto de estudio, es necesario no tan sólo que tengan la misma probabilidad de ser seleccionados, sino que posean un determinado atributo. Es por ello que se seleccionó una muestra probabilística de tipo estratificada. Según Hernández Sampieri (2003): “Lo que aquí se hace es dividir a la población en subpoblaciones o estratos y seleccionar una muestra para cada estrato”.

¿Cuántos? Según lo anterior, se segmentó a la población en estratos por licenciatura, de donde se extrae aleatoriamente el porcentaje de docentes, de acuerdo al resultado de la fórmula estadística y, asimismo, con el segmento de los alumnos proporcional al tamaño de cada estrato, quedando una muestra de 63 docentes y 522 alumnos en total.
 

Una vez con números, procedimos a la elaboración y aplicación de instrumentos. Las técnicas empleadas para el acopio de información fueron encuestas a partir de cuestionarios, con su respectiva validación. El cuestionario estaba constituido por 11 preguntas c erradas con opciones de respuesta, de acuerdo a los intereses del objetivo de la investigación, presentado en dos opciones. El primero en una modalidad para alumnos y un segundo para docentes, ambos con la intención de recopilar información referente al conocimiento y frecuencia de uso de las nuevas tecnologías, diseñados en escalas que permitieran conocer el empleo de las tecnologías de información y su impacto en el proceso de e n s e ñ a n z a - a p r e n d i z a j e , t o d a s e l l a s fundamentadas y referidas anteriormente en la justificación. Esta información fue analizada a partir de estadísticos descriptivos que favorecieron el análisis en una escala nominal de los datos categóricos y presentados gráficamente.

3. RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En nuestro país la presencia de las nuevas tecnologías de la información no está en consonancia con el auge de las mismas en los hogares y en las empresas. Si bien en estos momentos se está produciendo un intento de dotar a todos los centros educativos de conexión a Internet, es deficiente y escaso el uso de la red en los centros que ya lo poseen. [1]

A través de distintas investigaciones entre el profesorado, se ha detectado que, por lo general, éste ofrece una actitud positiva ante las nuevas tecnologías, si bien, manifiesta tener necesidad de una formación que le posibilite utilizarlas. [1] Esta necesidad formativa abarca tanto el conocimiento técnico del funcionamiento del recurso tecnológico, como el conocimiento didáctico o aplicación de la enseñanza.

En España por ejemplo, el término de nuevas tecnologías aplicadas a la educación corresponde con una materia troncal (obligatoria para todos los
alumnos de las distintas especialidades y de todas las universidades españolas) en los planes de estudios de las titulaciones de maestros, no sucediendo lo mismo desgraciadamente, en nuestro país. [1]

En México, actualmente, las instancias que rigen la educación nacional y mundial, tales como la UNESCO, la ANUIES, así como las certificadoras, están apostando a que la educación sea más en función al uso de las nuevas tecnologías de información y que se deberán desarrollar las habilidades en los estudiantes, que les permitan esa cultura heurística. Ante esto, es importante que se conozca la frecuencia del uso y el tipo de las tecnologías que se utilizan para tomar directrices y estrategias en las universidades.

Los resultados de esta investigación nos muestran qué tecnologías existen en estos momentos, cómo y con qué frecuencia son utilizadas en las aulas.

Las técnicas empleadas para el acopio de información fueron encuestas a partir de cuestionarios utilizadas como instrumentos de medición; se segmentó a la población en estratos por licenciatura en esta institución, de donde se extrajo el porcentaje de docentes, de acuerdo con el resultado de la fórmula estadística, asimismo con el segmento de los alumnos proporcional al tamaño de cada estrato. Para contextualizar, se aplicaron también cuestionarios a instituciones de esta área regional (sureste) aledañas a nuestra ubicación, puerto de Veracruz.

Los resultados obtenidos al interior de nuestra institución, se clasificaron para su presentación en relación a las áreas de conocimiento: económico-administrativas, humanidades y tecnológicas; se mencionan por frecuencia. En la UCC, por ejemplo, se podría decir que las salas audiovisuales son de uso medianamente frecuente a muy frecuente (hasta 74%); cuando en otras universidades no se manejan las bibliotecas virtuales, en esta institución en el área administrativa el uso por los alumnos es hasta del 31.9%, Internet también sería un punto recurrentemente usado (hasta un 73.2%) del alumnado; sin embargo, existen algunos elementos como son los pizarrones electrónicos, el control remoto y los cuartos de conversación, a los que no se tiene acceso todavía. Para mayor información, se aprecian los resultados exactos en la tabla comparativa anexa.

De la investigación que se realizó en ocho instituciones de educación superior aledañas al puerto de Veracruz, se obtuvieron datos relevantes en cuanto a otros medios de TI que se están aplicando, algunos divergentes a esta institución. Las salas audiovisuales son de uso poco frecuente; en tres de ellas no se utilizan bibliotecas virtuales; una de ellas no utiliza Internet, cinco no utilizan foros virtuales, cuatro utilizan pizarrones electrónicos; videoconferencia la utiliza una de manera frecuente, y tres con poca frecuencia; cuatro de estas instituciones utilizan control remoto, y cinco, cuartos de conversación. En siete de estas universidades se incluye, en la planeación didáctica, el uso de tecnología informática como apoyo al proceso de enseñanza aprendizaje, en una de ellas no. Cinco no utilizan software para creación de mapas mentales. Dentro de los programas de actualización de docentes, sólo tres de ellas promueven técnicas de aprendizaje, el uso de nuevos ambientes de enseñanza-aprendizaje y el manejo de nueva paquetería de software educativo. Una de ellas no promueve el uso de nuevos ambientes de enseñanza-aprendizaje. Y por último, seis consideran que las habilidades que desarrollan los estudiantes al hacer uso de la tecnología informática en el proceso de enseñanza es la organización, así como comprensión y extracción.

4. CONCLUSIONES

Los resultados de la investigación nos enfrentaron con algunos tópicos, falsas expectativas, prejuicios y problemas, entre los que destacamos los siguientes, de forma general. Los medios tecnológicos son sólo unas herramientas educativas y no sustitutos del profesor. Es éste el
que tendrá que hacer un uso adecuado de las mismas para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje en su entorno educativo.

La introducción de nuevas tecnologías no produce automáticamente un cambio educativo que mejore los procesos de enseñanza-aprendizaje. El profesorado no deberá hacer uso indiscriminado de cualquier tecnología, sino que deberá buscar cuáles son los recursos y tecnologías que pueden propiciar un mejor aprendizaje de su alumnado.

Algo muy importante de resaltar es que la introducción de nuevas tecnologías debe implicar cambios metodológicos acorde con la naturaleza de las mismas. Una infraestructura tecnológica apropiada es un requisito fundamental para la enseñanza apoyada con la tecnología. [5]

Existe un conflicto entre la necesidad de los alumnos de tener acceso a la tecnología y las cuestiones de equidad y acceso universal a la enseñanza superior. [5] E s notoria también la falta de recursos tecnológicos en los centros educativos; tal parece que la “categoría de la Institución”es directamente proporcional a los recursos tecnológicos que ofrece. Bates (1997) señala que, a largo plazo, será insostenible que un centro universitario proporcione a los alumnos acceso a los ordenadores en todas las instalaciones del campus. En muchos casos, será mejor exigir a los alumnos que traigan sus propios ordenadores y centrar la ayuda económica y de otra índole en quienes más la puedan necesitar. Todos los departamentos y organismos deberán tener una política claramente articulada sobre las exigencias referentes a los ordenadores de los alumnos. Han de existir unos beneficios de “valor añadido” perfectamente identificados para justificar la obligación de que el alumno disponga de su ordenador y esto hay que integrarlo en el currículo.

El profesorado necesita mucho más apoyo e incentivo del que hasta hoy se le ha dado para la utilización de la tecnología en la enseñanza y aprendizaje.[5] Se requiere de una actualización permanente del profesorado en relación al uso y existencia de nuevas tecnologías. Para enseñar con la tecnología se requiere un alto grado de destreza y esto exige una formación no sólo en cuestiones técnicas, sino también en la práctica educativa. Esto es importante, ya que al analizar los resultados de los docentes de la UCC encontramos que una gran parte necesita una alfabetización tecnológica, en la que se le facilite una formación básica para poder trabajar con los nuevos recursos tecnológicos, así como, sugerencias y recomendaciones sobre la utilización didáctica, y las posibilidades educativas de los mismos.

Un número significativo de catedráticos no están interesados en los recursos tecnológicos e, incluso algunos tienen actitudes de desconfianza o los creen peligrosos: es palpable en la tabla de resultados en que se muestra la relación con las áreas de conocimiento y la frecuencia de uso de estas tecnologías.

Por último, vamos a incidir en algunas ventajas —que nos arrojó la investigación—, que tiene la utilización de las nuevas tecnologías de información:

Favorece el aprendizaje cooperativo como el autoaprendizaje
El uso de las nuevas tecnologías favorece el autoaprendizaje, existiendo la posibilidad de que cada alumno pueda llevar su propio ritmo en algunos contenidos. Los alumnos aceptan estos ambientes y manifiestan que lo hacen con responsabilidad y compromiso.

Flexibilizan la enseñanza
Consideran que los docentes emplean las TI para su aprendizaje de forma pertinente y clara en su mayoría. La utilización de nuevas tecnologías, junto a los recursos y medios educativos más clásicos (libro, pizarrón, etc.), nos permiten mejorar el aprendizaje de nuestros estudiantes de
forma significativa. No todo el alumnado procesa y accede a la información de la misma forma, por ello, la presentación de la información en distintos soportes (escrita, visual, programas informáticos, etc.), favorece que un número mayor de estudiantes acceden a la información en igualdad de oportunidades.

Ayudan y motivan a un trabajo más creativo en el aula
Permiten crear formas de trabajar el conocimiento, similar a las que se adoptarán en su futura vida profesional. Para aplicar nuevas tecnologías en un centro universitario se necesita algo más que comprar ordenadores nuevos y crear un sitio web. El éxito del uso de la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje depende también de la capacidad de introducir cambios importantes en la cultura docente y organizativa. [5]
 


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* Montserrat Camorlinga C., y Norma E. Mendoza son catedráticas del área de Sistemas Computacionales de la Universidad Cristóbal Colón.

** Guadalupe Maldonado B. es catedrática y forma parte del equipo de trabajo académico de Ingeniería Industrial en la Universidad Cristóbal Colón.


 


Editor:
Juan Carlos M. Coll (CV)
ISSN: 1988-5245
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