Revista de la Universidad Cristóbal Colón
Número 17-18 (Edición digital)

 

La difusión y la promoción del arte y la cultura en Veracruz *


Juana del Carmen Santos Medel 1


...el promotor cultural y el aliento al desarrollo cultural
(y artístico) son la mejor inversión para consolidar la
calidad de vida y nuestro futuro. Por ello necesitamos
urgentemente de la formación, capacitación y
profesionalización de los trabajadores de la cultura.
Martín Torres Sauchett


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Santos Medel, J.C.: La difusión y la promoción del arte y la cultura en Veracruz en Revista de la Universidad Cristóbal Colón Número 17-18, edición digital a texto completo en www.eumed.net/rev/rucc/17-18/


El texto contenido en esta página web puede estar incompleto y carecer de notas a pie de página, imágenes, gráficos o fórmulas. Su objetivo es facilitar al investigador que lo encuentre en los buscadores de Internet y que pueda revisarlo.
Puede bajarse el artículo completo (8 páginas, 118 Kb) en formato PDF comprimido ZIP pulsando aquí.

 

Hablar de la difusión y promoción del arte y la cultura en Veracruz nos remite de inmediato al trabajo que realizan las instituciones culturales y educativas, públicas o privadas, y a las personas que tienen que ver con los diversos modos a través de los cuales da a conocer la labor artística de gente y organizaciones dedicadas al quehacer artístico-cultural.

Las actividades y formas que cada una de las instancias, grupos académicos, culturales y artistas tienen para llevarlas a cabo varían de acuerdo al proyecto institucional o personal que cada una se plantea.

Las instituciones dan a conocer las diversas actividades que programan (exposiciones, conciertos, presentaciones, encuentros, congresos, festivales y un gran conjunto de expresiones del arte y la cultura), a partir de variados mecanismos que cada una de ellas posee,
lo mismo se puede decir del artista. Esos elementos son la difusión y la promoción, a partir de ellos se elaboran invitaciones, carteles, dípticos, trípticos, mamparas, pendones y otros anuncios más, de acuerdo a la importancia de las actividades con el programa elaborado por esas instancias, programa que, generalmente, se presenta al inicio del año administrativo.

La difusión y la promoción cultural son, entonces, dos elementos cotidianamente empleados, la mayoría de las veces de forma indistinta. Ante esta situación, he decidido exponer el presente trabajo en el III Congreso Nacional de Historia del Arte, con el propósito de buscar algunas respuestas y reflexionar en torno a las siguientes preguntas:

¿Cuál es el quehacer de la difusión, de la promoción y de el promotor cultural? ¿Qué vinculación existe entre ellos? ¿Cuáles son los mecanismos para la difusión y cuáles para la promoción? ¿Qué relación existe entre el artista, las instituciones y el promotor?

Más que contestarlas, intentaré reflexionar en torno a estas interrogantes, para después pasar a la presentación de posibles líneas de trabajo que puedan aportar elementos para organizar y desarrollar la difusión, la promoción y el quehacer del promotor en Veracruz —dentro o fuera de las instituciones—, con grupos e individuos.

Si buscamos en el diccionario la definición de difusión y promoción, encontramos que cada uno de estos términos tienen diferentes significados. En el caso de la difusión, ésta puede expresar distribución y transmisión, la acción de difundir, que viene del latín difundere, significa extender, esparcir, divulgar y propagar.
Por otra parte, la promoción, que deriva del latín promotio, expresa ascenso e incremento, significados que están relacionados con acciones económicas, como en el caso de las inmobiliarias y las ventas.

La palabra promover (del latín promovere) se relaciona con adelantar y elevar. Finalmente, el último elemento del trinomio, la palabra promotor (adjetivo) se refiere al que promueve algo, el que se compromete a construir.

Ante estas definiciones podemos decir que cuando se habla de difusión, nos estamos refiriendo a extender, esparcir, divulgar o distribuir, en nuestro caso, la cultura y el arte; por otra parte, si se trata de la promoción, se habla entonces de incrementar o difundir algo, la cultura y el arte y, finalmente, cuando se habla del promotor, se dice que es quien hace avanzar una actividad con un fin y dirección determinada, o bien, como lo menciona Oscar Reyes: “Es aquel que promueve o anima el cambio, es un puente entre el mundo de la cultura, las artes y la comunidad social” (1993: p. 18).

Ahora bien, lo que se realiza de forma institucional, grupal e individual con respecto al arte y a la cultura es más difusión que promoción, es decir, se difunde, pero no se incrementa o no se busca el hacer que permanezca o que se haga avanzar a la institución, al grupo o al individuo; tampoco se intenta llegar a sectores amplios de la población y, finalmente, no se promueve el aspecto formativo. En ese sentido, el promotor juega un papel importante, ya que es él quien, según Ezequiel Ander-Egg, “designa las diversas formas o modalidades que puede asumir la transmisión y/o representación de bienes y obras culturales, creando las condiciones para que los posibles usuarios entren en contacto con el bien o servicio cultural deseado” (2002: p. 90).

Para este autor, las actividades para facilitar el acceso a bienes artísticos y culturales, o bien, para favorecer las expresiones artísticas, deben de estar aunadas a la tarea de promoción cultural, la cual consiste en crear ayudas e incentivos para motivar la participación en la vida artístico-cultural, sobre todo en los sectores menos interesados.

La promoción es necesaria, dado que una política cultural no se puede realizar si es únicamente encaminada hacia las minorías consumidoras de bienes culturales, sino que debe de tratar de interesar a la totalidad de la población.

Otro importante aspecto a considerar es el siguiente: en diversos periodos de la historia, tal como lo comenta Lourdes Hernández Quiñónez, subdirectora de Promoción y Difusión del Instituto Veracruzano de la Cultura, “los términos que han definido el quehacer de la cultura, su difusión, promoción y el sujeto actuante, han variado con el tiempo. Herramientas que han seguido un proceso y que apoyan su ejecución han sido la promoción, la animación y la gestión” (2004: p. 1). Hago un paréntesis para comentar un elemento más: la animación, que, según Oscar Reyes, es aquella que efectúa el animador, es decir el “agente que ejerce sus funciones, principalmente en el tiempo libre de los demás, sin caer en la recreación superficial de este espacio libre; debe estar convencido de la necesidad que existe de llevar la formación cultural a todos los grupos que integran su comunidad” (1993: p. 18).

Al termino de la revolución, el Estado mexicano asume su “responsabilidad” como promotor de los creadores, al proporcionarles apoyo para que sigan realizando su obra; es decir, es el tutor que, de forma vertical, otorga al ciudadano lo que según él considera mejor, situación que se prolonga hasta los años ochenta. La institución encargada de ese proceso y que centralizaba la difusión y promoción del quehacer artístico era la Subsecretaría de Cultura de la Secretaría de Educación Pública, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Al iniciarse la década de los años cincuenta y, con ella, el ingreso de México al proceso de industrialización, el país se encontraba con un potencial artístico muy poderoso que hizo patente su presencia en el mundo durante los siguientes treinta años. El estado se preocupaba por el creador, pero la relación con el espectador o el público era distante en ese momento; lo que le interesaba era el producto creativo y tenía como objetivo el subrayar el nacionalismo, y la identidad nacional.

La dinámica iniciada en los cincuenta empieza a cambiar en los años ochenta. En estos años es cuando, en el Estado de Veracruz y bajo el auspicio del gobernador Fernando Gutiérrez Barrios, surge el Instituto Veracruzano de la Cultura, el cual se inaugura el 21 de abril de 1987. El Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC) retoma el quehacer artístico, lo impulsa o desarrolla, tanto en el puerto y la ciudad de Xalapa, como en el resto de los municipios, a través de las casas de cultura que empieza a inaugurar en ese año, y de las diversas actividades y eventos que realiza.

En el artículo 2º de la Ley número 61, que crea el Instituto Veracruzano de la Cultura, se expresa el
quehacer del Instituto: “El Instituto tendrá como objetivo auspiciar, promover y difundir la actividad cultural por medio de la afirmación y consolidación de los valores locales, regionales y nacionales, y de fomento e impulso a las artes; a la preservación del patrimonio arqueológico e histórico, así como de la protección y estímulo a las expresiones de la cultura popular…” (Gaceta Oficial, 1987:p.1). En diversos artículos que conforman la ley, se asienta la labor del instituto, la cual tiene que ver con la promoción y la difusión de la cultura y el arte.

El proyecto cultural aprobado para que dieran inicio las actividades del IVEC contempla el establecimiento del área de patrimonio cultural, educación e investigación artística, promoción y difusión cultural y la administración (otro punto que sería interesante analizar dado que, hasta la fecha, no existen en el estado, ni en el país, universidades que ofrezcan una especialidad relacionada con la administración de la cultura; la única institución que en los últimos años ha generado algunos cursos sobre el tema ha sido el Centro Nacional de las Artes). En ese primer momento, algunos de los aspectos relevantes del quehacer cultural del instituto fueron el montaje de exposiciones (pintura, escultura y cerámica) de diferentes artistas locales y extranjeros. Por otra parte, la difusión de las actividades se organizaba desde la dirección de Promoción y Difusión, la cual se apoyaba para ello en la elaboración de carteles, invitaciones, trípticos, dípticos, catálogos (en algunos casos) y entrevistas en radio, prensa y televisión. Al mismo tiempo que se impulsaba la cultura y el arte, también se empezaba a capacitar al personal del área disciplinaria de humanidades en la promoción cultural.

Al crecer la actividad cultural, se empiezan armar directorios de instituciones y artistas que pudieran ser partícipes y, a la vez, de público interesado en asistir a las inauguraciones de obras; por otra parte, ése fue uno de los primeros intentos por conocer la realidad artístico-cultural del estado, para de ahí partir e impulsar programas y actividades de mayor alcance que la actividad programada. Este hecho lleva a pensar que, desde el inicio de las actividades, lo que se hacía era difundir la actividad antes y en el momento de llevarse a cabo, pero ¿qué pasaba después de realizado el acto? Si bien la difusión estaba planeada como un proceso que acompaña a la actividad y que culmina con ella, no es así con la promoción, la cual forma parte de un proceso más largo y complejo.

La promoción es permanente, es un conjunto sistemático de acciones que no se impone un límite temporal próximo, sino que pretende institucionalizarse, educar, durar, formar.

Ahora bien, a diecisiete años de haberse inaugurado el Instituto Veracruzano de la Cultura, rector en la actividad cultural-artística del Estado de Veracruz, se ha incrementado el quehacer de la cultura, no sé si decir que del arte también, pero de cualquier forma han surgido, en los últimos años, instancias públicas estatales, municipales y privadas que han creado espacios para la difusión. En el caso del instituto se restauraron algunos edificios históricos como el de las Atarazanas, en donde se creó el Centro Cultural Atarazanas, la antigua Droguería Veracruzana, actualmente Centro Cultural Casa Principal, el ex Portal de Miranda, en donde se ubica actualmente la Fototeca “Juan Malpica Mimendi”.

Por otra parte, en el puerto de Veracruz los lugares para las exposiciones se han diversificado; ejemplo de ello son algunas universidades particulares, las cuales cuentan con espacios o infraestructura para realizar exposiciones u otro tipo de actividad cultural, como es el caso del Centro Universitario Hispano-Mexicano, la Universidad Mexicana (UNIMEX) y la Universidad Cristóbal Colón, entre otras, las cuales tienen diferentes objetivos, misiones y formas de difundir la cultura y el arte a través de proyectos de investigación, presentaciones artísticas, becas, cursos, museos, exposiciones temporales o talleres de danza, serigrafía y fotografía. En el caso de las universidades, los estudiantes muchas veces asisten “obligados”, para obtener un punto en su materia, conversar con los compañeros, acompañar al expositor, para no tener clases o por otros aspectos ajenos a la misma exposición.

En las universidades parece existir un interés por la difusión cultural; sin embargo, habría que analizar con cuidado este rubro, porque quizás esto responda a que la difusión cultural es vista mecánicamente como parte de las exigencias institucionales, es decir, la necesidad de certificación académica o, en otros casos, la necesidad de presentar una propuesta de formación integral.

No obstante, aunado a la falta de interés, lo que se logra percibir en los contados esfuerzos por impulsar el área cultural es la escasez de personal capacitado y la carencia de un presupuesto digno que alimente y retroalimente esta área; esa falta de presupuesto condiciona que se lleven a cabo programas carentes de interés y que se genere el rechazo de una buena parte de la población estudiantil, sin lograr un fomento por el gusto hacia las actividades culturales.

Otros lugares en donde el artista expone su obra son los centros de convenciones, hoteles y restaurantes; una obra que la gran mayoría de las veces sólo se conoce a través de la prensa, por la difusión que se realiza sobre la inauguración y por el comentario de algún amigo, llegando por lo tanto sólo a ser conocida dentro de pequeños sectores de la sociedad.

Antes de pasar a las reflexiones y propuestas, hago un paréntesis para comentar lo siguiente. Tal vez la difusión y la promoción de la cultura es una, y la del arte es otra (quizás esto sería tema de debate). Desde mi punto de vista, en la ciudad de Veracruz, la difusión y promoción de la cultura y el arte se ha venido realizando por los mismos sujetos: por un lado, las instituciones y, por otro, los mismos artistas. Desde las primeras surgen los promotores y, con respecto a los segundos, el trabajo que han realizado no se ha desarrollado hacia el exterior, aunque se han hecho algunos intentos, por lo que se puede decir que la promoción, la difusión y la gestión están en pañales y la actividad surge, generalmente, desde las instituciones, ya sean públicas o privadas.

Para finalizar, presento, a partir de lo expuesto, la siguiente reflexión que es el resultado de la experiencia acumulada durante más de diez años de trabajo en la promoción y difusión de la cultura y, un poco menos, del arte. Considero que la difusión y la promoción de la cultura y el arte deben estar en manos de personas especializadas. En el caso de las instituciones públicas, éstas tienen dentro de sus funciones el extender, fuera de sus recintos, espacios alternativos de distribución y acceso a una oferta cultural creativa, reflexiva y formativa, que contribuya de alguna manera a minimizar los grandes desequilibrios en la difusión de la cultura, lo cual muchas veces no se logra, pues varios de esos espacios están subutilizados, carecen de estrategias de atracción de públicos hacia su oferta o los esfuerzos no son suficientes. Para los usuarios potenciales, no se ha logrado una “cercanía” cotidiana con las actividades de difusión cultural que permita ir construyendo una costumbre y tradición participativa y de asistencia. La falta de proyecto cultural es otro punto medular, al igual que la ausencia de evaluación de continuidad y de seguimiento.

No existen formas de evaluación cualitativa, sólo la cuantitativa, es decir, cuántos asistieron, de que sector social proceden, cuántas exposiciones y un sinnúmero de cuántos, imposibles de nombrar. También según Oscar Reyes “no existen en su mayoría, estrategias a mediano y largo plazo. Planear y poner en práctica estrategias que sustenten la labor; establecer mecanismos de comunicación e interacción entre organismos o instituciones públicas y privadas” (1993: p. 67). En este sentido, se sugiere incorporar a los planes y proyectos de trabajo mecanismos de evaluación que nos permitan conocer la calidad de las acciones y servicios que se ofrecen, para de ahí partir con formas de seguimiento y que, como lo comenté anteriormente, se dé la continuidad y el seguimiento.

Además, se requiere de una mayor precisión en el conocimiento del perfil del público, consolidar, actualizar e incrementar las capacidades del personal encargado de la difusión, es decir, que maneje, entre otros, recursos didácticos que lo apoyen en la difusión de nuevas técnicas y conocimientos científicos, las mismas instalaciones y los equipamientos y equipos esenciales. Es necesario apoyarse en las opciones de nuevas tecnologías que amplíen las posibilidades y, en algunos casos, abaraten costos para potenciar las actividades de difusión, como es el caso de Internet.

Igualmente, es imprescindible aprovechar los espacios culturales que en los últimos años se han creado en el puerto de Veracruz y en algunos otros municipios del estado para que, de manera cotidiana, se dé un acercamiento al arte y a la cultura por parte de personas no acostumbradas a otros tipos de espacios culturales impactantes.

En el caso del puerto de Veracruz, en el mes de mayo se inauguró el Centro Veracruzano de las Artes, bajo la batuta del Mtro. Francisco Roustan Palestina. Éste es un espacio que debe afrontar un sinnúmero de retos; uno de ellos es el de elevar la calidad del ejercicio de los profesionales en las diferentes especialidades artísticas: música, danza, teatro y plástica; también tiene como objetivo la actualización, especialización y perfeccionamiento de las artes y el forjar profesionalmente a otras generaciones de artistas, así como la de acercar y sensibilizar al público hacia las diferentes disciplinas artísticas.

Del mismo modo, con respecto a la relación del promotor y el artista, es necesario que el promotor facilite que el creador exponga su obra ante el público y que éste acuda a su encuentro, pero, para el promotor en tanto gestor, según lo comenta Lourdes Hernández “cobra relevancia la tarea de formación de públicos y la obtención de fondos. Por otra parte, es necesario buscar espacios alternativos, se debe ser creativo para concebir nuevas maneras de ofertar el hecho cultural y artístico, pues los medios de difusión tradicionales ya no resultan suficientes ante la saturación informativa que vivimos; es un hecho que, en los últimos años, la masificación de la cultura ha llevado a consumir lo que los medios de comunicación expresan a partir de lo visual y lo auditivo, entre otros. La difusión de la cultura debe ser también un hecho creativo y formativo que conjugue la estética y la imaginación” (2004: p. 3-4).
 


BIBLIOGRAFÍA

ANDER-EGG, Ezequiel, (2002): Léxico de la Promoción Sociocultural, Espacio Espiral, México.

Gaceta Oficial (1987) T CXXXVI, núm. 18, 10 de febrero, Gobierno del Estado de Veracruz Llave, Xalapa.

HERNÁNDEZ, Quiñónez Lourdes, (2004): “La promoción cultural: una acción suspendida entre la animación y la gestión” Ponencia presentada en el mes de marzo en la Universidad Cristóbal Colón, Veracruz.

REYES Hernández, Oscar Miguel, (1993): Teoría y práctica de la Difusión Cultural en México. Propuesta de un programa básico de difusión cultural para instituciones de educación superior. Tesis de Licenciatura, Universidad Cristóbal Colón, Veracruz, Ver.


* Ponecia presentada en el III Encuentro Nacional de Historia del Arte, Morelia, 2004.

1 Licenciada en sociología por la Universidad Veracruzana. Jefa de Educación e Investigación del Centro Veracruzano de las Artes. Contacto; jsantosmedel@yahoo.com.mx


Nota Importante a Leer:

Los comentarios al artículo son responsabilidad exclusiva del remitente.

Si necesita algún tipo de información referente al artículo póngase en contacto con el email suministrado por el autor del artículo al principio del mismo.

Un comentario no es más que un simple medio para comunicar su opinión a futuros lectores.

El autor del artículo no está obligado a responder o leer comentarios referentes al artículo.

Al escribir un comentario, debe tener en cuenta que recibirá notificaciones cada vez que alguien escriba un nuevo comentario en este artículo.

Eumed.net se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios que tengan lenguaje inadecuado o agresivo.

Si usted considera que algún comentario de esta página es inadecuado o agresivo, por favor, pulse aquí.

Comentarios sobre este artículo:

Página: [1]
Por: Pedro M. Quintero Fecha: 06 del 06 de 2010 - 18:19
DANDO UNA BREVE LECTURA A ESTE ARTICULO, LO CONSIDERO MÁS REFLEXIVO QUE TEORICO-PRÁCTICO, ES IMPORTANTE DEFINIR CUALES SON LAS TECNICAS PARA LA DIFUCIÓN Y PROMOCIÓN CULTURAL.

Si lo desea, puede completar este formulario y dejarnos su opinion sobre el artículo. No olvide introducir un email valido para activar su comentario.
(*) Ingresar el texto mostrado en la imagen



(*) Datos obligatorios

 


Editor:
Juan Carlos M. Coll (CV)
ISSN: 1988-5245
EUMEDNET

Inicio
Acerca de ...
Números anteriores
Anuncios y Convocatorias
Otras Revistas de EUMEDNET
Universidad de Málaga > Eumed.net > Revistas > RUCC