Delfina Melgarejo Thompson *
Resumen
Pensar contemporáneamente en lo que es la escuela nos guía a reflexionar sobre
la atención que ésta brinda a la diversidad en las aulas escolares, como una
necesidad imperante del mundo en que vivimos, en constante evolución. El impacto
y la extrema velocidad con que se suscitan estos cambios, con relación a un
contexto sociopolítico y económico específico en nuestro país, determina una
visión de necesaria aceptación y respeto a las diferencias, como una respuesta a
la cotidianidad y no como a un fenómeno poco común.
Las interrogantes sobre esto y la inquietud de indagar el cómo sensibilizar ante
esta demanda social, son algunos de los ejes que deben ser considerados en el
momento de pensar en la escuela inclusiva como respuesta a esta necesidad.
Por esto, la escuela mexicana, como institución formal y social, está influida
por la crisis y problemas que nuestra sociedad confronta en este momento y que
de alguna manera reproduce las problemáticas en la que se ven involucrados los
niños como: limitación en la atención institucional, proyectos educativos a
futuro poco claros, discriminación y exclusión, falta de ética y justicia
social, así como desvalorización del trabajo y de la profesionalización docente,
entre otras.
Así, hoy más que nunca, resulta relevante concebir una escuela plural que
resignifique el valor de la educación y dé cabida en sus aulas a la diversidad
de la población infantil; es por ello que el gobierno mexicano ha emprendido
varias acciones para poder responder a esta demanda, entre ellas, la puesta en
marcha del programa de la integración educativa, el cual tiene como sustento un
marco legal a nivel nacional e internacional, donde se defiende el derecho que
tiene todo ser humano a recibir educación y a la satisfacción de sus necesidades
básicas de aprendizaje.
Lo anteriormente explicitado forma una de las tantas circunstancias dignas de
considerarse para plantear una maestría que retome todo este análisis contextual
y genere una propuesta que pueda, mediante su currícula, responder de manera
eficiente y adecuada a dichas demandas en el campo educativo.
La Universidad Cristóbal Colón ofrece un programa de maestría en Necesidades
Educativas Especiales (NEE), en respuesta a las necesidades de atención a la
diversidad y de integración de niños y jóvenes con necesidades educativas
especiales, en los ámbitos familiar, escolar y social.
Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Melgarejo Thompson, D.: Experiencia curricular de la maestría en necesidades educativas especiales en Revista de la Universidad Cristóbal Colón Número 17-18, edición digital a texto completo en www.eumed.net/rev/rucc/17-18/
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DESARROLLO
El siguiente análisis tiene el propósito de mostrar la importancia de plantear
una maestría en NEE con una base curricular que logre responder a la demanda
social de la comunidad en general, pero, sobre todo, dar respuesta a las
necesidades de actualización y mejoramiento profesional planteadas por los
responsables de la educación de los distintos niveles que conforman el sistema
educativo, para hacer efectivo el derecho de recibir una educación democrática,
integral y de calidad para todos por igual que dé respuesta a las necesidades de
atención de la diversidad y a la integración tanto de niños como de jóvenes con
NEE y por ende, aunada a una exigencia de formación académica de los educadores
involucrados en este rubro, ya que como agentes de cambio, son pieza vital para
lograr una adecuada integración de estos niños a la escuela regular, a la
familia y a la sociedad.
En la actualidad, en las escuelas se hace evidente la necesidad de enriquecer el
conocimiento teórico, metodológico y actitudinal de este nuevo proceso de
educación integral en los contextos educativos regulares, ya que esto genera
mejores condiciones de atención y permite una visualización clara de la función
requerida, no sólo en lo que concierne a las cuestiones de carácter material,
sino, fundamentalmente, a las estrategias que tienen relación directa con los
propósitos de la enseñanza y el aprendizaje y a la propia adaptación social del
alumno. Por lo tanto, comprender esta necesidad y plantear alternativas de
formación resulta esencial para
mejorar la calidad de la educación que reciben los niños, niñas y adolescentes,
más aún, aquellos que presentan necesidades educativas especiales.
Esta formación de los educadores involucrados debe iniciarse con una
sensibilización y conciencia de la responsabilidad que se tiene como
copartícipes del aprendizaje de los estudiantes con NEE.
En concordancia con lo anterior, uno de los cambios que exige la integración
educativa lo constituye el trabajo que tiene la escuela para dar una educación
de calidad y, de esta manera, cambiar actitudes de discriminación, creando
comunidades y sociedades que acojan a todos; lo cual confirma la necesidad de
prestar atención a este aspecto del quehacer escolar, iniciando primero con el
análisis de las condiciones bajo las cuales se ha establecido la formación,
capacitación y actualización de los docentes y especialistas, así como de todos
aquellos que conforman el equipo interdisciplinar que sustenta dicha propuesta y
que son, finalmente, quienes la operan y la hacen realidad.
En vista de lo anterior, la maestría en NEE busca satisfacer las necesidades de
los profesionales implicados en la integración educativa, como son la
capacitación y actualización, por medio de un planteamiento curricular que
responda a las demandas educativas de este rubro; así mismo, trata de incorporar
contenidos disciplinares que coadyuven a modificar el enfoque de atención a las
necesidades educativas especiales, promoviendo la atención a la diversidad,
reconociendo las capacidades individuales y el diseño de alternativas que
promuevan la integración educativa, familiar y social de niños y jóvenes con
necesidades educativas especiales.
Por lo tanto, este planteamiento curricular tiene como base respetar de manera
sistemática todo lo que la integración educativa es, cuáles son sus principios
generales, fundamentos filosóficos que la sustentan, las condiciones básicas
para formar escuelas integradoras y, de igual manera, la forma en que opera el
programa. Con todo lo antes descrito se pretende contribuir oportuna y
eficientemente en la creación de las condiciones necesarias que promuevan la
implementación de la integración educativa, a partir de un compromiso con la
calidad en la educación que se brinda actualmente en las aulas regulares, puesto
que con ello no solo se beneficia el alumno con necesidades educativas
especiales, sino a la diversidad de la población escolar. Asimismo, vale la pena
resaltar que para que la integración educativa se lleve a cabo de manera
adecuada es fundamental realizar campañas de información y sensibilización a la
comunidad en general, para promover una cultura de aceptación a la diversidad,
bajo la premisa de que cada ser humano es único e irrepetible y, por tanto, lo
común es que todos somos diferentes.
Partiendo del hecho de que lo común es ser diferentes, es insoslayable que la
integración educativa constituye una estrategia que permite reconocer y atender
a la diversidad como un derecho inalienable que propicia la satisfacción de
necesidades básicas de aprendizaje en condiciones de libertad, de equidad y
justicia social.
Es por ello que esta experiencia curricular plantea a la integración educativa
en su totalidad, respetando y reconociendo los principales fundamentos
filosóficos que la sustentan entre ellos:
El respeto a la diferencia, del cual Toledo (1981), nos dice que es indudable
que para toda sociedad
humana existen tantos rasgos comunes como diferencias entre los sujetos que la
componen; es necesario aceptar estas diferencias y poner al alcance de cada
persona los mismos beneficios y oportunidades para tener una vida normal. En
cuanto a derechos humanos e igualdad de oportunidades, Rioux (1995), Roaf y
Bines (1991), mencionan que, por el simple hecho de existir y pertenecer a un
grupo social, todos tenemos derechos y obligaciones. Una persona con
discapacidad está respaldada por el derecho de igualdad y tiene la misma
oportunidad de gozar de una educación de calidad.
Por otro lado, una Escuela para todos, en donde el documento de la Declaración
Mundial sobre educación (1990) señala, en su artículo primero, que cada persona
debe contar con posibilidades de educación para satisfacer sus necesidades de
aprendizaje.
Vale la pena recalcar que, además de los fundamentos señalados anteriormente,
existen los principios generales de la integración que norman la operatividad y
el funcionamiento de los servicios educativos, como son la normalización,
integración, sectorización y la individualización de la enseñanza. En ellos se
señala que los alumnos con necesidades educativas especiales deben ser
integrados al ambiente escolar, social y laboral en condiciones normales, como
cualquier otro ciudadano, en el entendido de que se habrán de adecuar las
estrategias de enseñanza a sus características particulares, para satisfacer sus
necesidades básicas de aprendizaje, recibiendo dicha educación cerca del lugar
donde éste vive.
De acuerdo con Bless (García y col. 2000), la integración educativa es el
proceso que implica educar a niños con y sin necesidades educativas especiales
en el aula regular, con el apoyo necesario. El trabajo educativo con los niños
que presentan necesidades educativas especiales implica la realización de
adecuaciones para que tengan acceso al currículo regular.
Para hacer efectivo este derecho es imprescindible que los agentes educativos
revaloren su función y compartan las mismas metas y propósitos mediante los
cuales permitan el mejoramiento de la calidad de los servicios educativos que se
brinda en las escuelas de nuestro país, desde una perspectiva interdisciplinaria
y de trabajo colaborativo.
Después de lo antes descrito y, a partir de las experiencias de aprendizaje
compartidas en esta maestría, es posible visualizar la relevancia del
establecimiento de vínculos interinstitucionales, con el propósito de unir
esfuerzos que conlleven a la realización de acciones que permitan el éxito del
programa de integración educativa, fundamentalmente en el sentido de que
representa una estrategia que promueve de manera holística el mejoramiento de
los servicios educativos que se brindan en las aulas. Como se puede observar, el
reto que la integración educativa demanda a los profesionales implicados no es
una tarea fácil; se requiere el asumir responsabilidades y compromisos
conjuntos, privilegiando la interdisciplinariedad y el trabajo colaborativo, en
el reconocimiento de que la escuela se tendrá que movilizar y adecuarse a las
necesidades de los alumnos y no a la inversa.
Asimismo, siguiendo esta línea descriptiva, resulta relevante mencionar que la
temática curricular de la maestría en NEE retoma el desarrollo de contenidos
conceptuales, procedimentales y actitudinales relacionados con la integración
educativa y que promueven las condiciones para generar la investigación e
innovación en el ámbito educativo. En cuanto a los contenidos conceptuales, se
retoma el conocimiento de los factores que influyen en los procesos educativos,
legislación y política educativa, derechos humanos, integración educativa,
evaluación psicopedagógica, adecuaciones curriculares, relación familia-escuela,
recursos tecnológicos y educación para el trabajo en el ámbito de las
necesidades educativas especiales e investigación educativa.
Así, para los contenidos procedimentales, considera importante el análisis de
factores que inciden en la atención de las necesidades educativas especiales,
identificación de alternativas para la resolución de problemáticas, desarrollo
de programas y proyectos educativos, aplicación de estrategias de valoración
psicopedagógica e intervención educativa en el aula integrada, además del
desarrollo de proyectos de investigación sobre necesidades educativas
especiales.
Por último, promueve los conocimientos actitudinales, como el interés hacia las
problemáticas educativas, apertura a los cambios e innovaciones, disposición al
trabajo colaborativo e interdisciplinario, así como actitud crítica y reflexiva
ante los problemas de las necesidades educativas especiales.
Esta propuesta curricular, de manera más detallada, pretende conocer lo relativo
a la organización institucional y sus implicaciones, ya que es uno de los
tópicos fundamentales para complementar su marco conceptual; sin duda, este es
un factor determinante en la calidad del proceso educativo, ya que dependiendo
del tipo de organización que se tenga se podrá impulsar o restringir el logro de
dicha calidad. Cuando definimos a la organización, ésta implica un conjunto de
dimensiones que articulan la vida en la institución y en el aula; es decir, nos
referimos a los principios y a las finalidades que se plantea la escuela para
formar algún tipo de ciudadanos con determinados atributos en cuanto a
capacidades, habilidades, valores y actitudes, tal y como se expresan en los
planes y programas de estudio, lo cual sirve de fundamento para orientar las
prácticas escolares y conferirle un sentido definido a las relaciones
interpersonales que tienen lugar entre sus integrantes.
Por lo tanto, la organización institucional debe implicar la integración de
alumnos con necesidades educativas especiales, con apoyo de todos los agentes
involucrados en este proceso; sin embargo, esto no sería posible sin una escuela
abierta a la diversidad, capaz de adecuar recursos y metodologías, no sólo para
alumnos que comúnmente son problemáticos, sino también para aquellos que
necesiten cualquier respuesta individualizada. Sin un proyecto educativo que dé
sentido a las acciones, sin una gestión de organización escolar eficiente, sin
la participación de los distintos estamentos de la comunidad educativa y el
consenso como base de la toma de decisiones, y, sin el compromiso solidario en
el trabajo diario, no puede concebirse un trabajo pedagógico productivo, a un
contando con los medios técnicos y personales suficientes.
Por consiguiente, esta maestría tiene como eje central a la integración
educativa y lo que ésta implica, ya que resulta toda una oportunidad para
propiciar cambios en la sociedad y su respeto por la diversidad, así como un
modelo organizacional educativo prevaleciente, ubicando a la escuela en un mayor
nivel de responsabilidad y exigencia.
De acuerdo con la naturaleza de esta propuesta curricular y partiendo del
entendido se requiere un sustento teórico que la fundamente, es necesario
enmarcarla en la corriente humanista, que destaca la libertad de decisión de los
seres humanos, ya que se funda en la idea de que todos los hombres luchan por
alcanzar la autorrealización, es decir, alcanzar el máximo de sus
potencialidades como seres humanos. Según Garrison y Loredo (1997), la
autorrealización es una apertura a una amplia gama de experiencias: aceptar las
responsabilidades de la libertad y el compromiso personal; un deseo de ser cada
vez más auténtico o congruente con uno mismo y la capacidad de crecer. Por otro
lado, Papalia y Wendkos (1997), resaltan la confianza optimista en la naturaleza
positiva del hombre; esta teoría proviene del campo de la educación y la
psicología, congruente con la propuesta que se pretende desarrollar. Sus puntos
de vista son conocidos como fenomenológicos, acentúan la importancia de la
subjetividad, la experiencia singular del individuo y, por supuesto, con
relación a la propuesta, dejan la oportunidad de que los padres de familia se
involucren de manera espontánea, creativa y dinámica, bajo un marco de libertad
y de respeto a la diversidad, con pleno reconocimiento de manera personal, de la
importancia de su participación en la formación integral de sus hijos,
apoyándolos en su desarrollo como personas. Esto confirma que lo que se
pretende, teniendo como fundamento este paradigma, es que la organización
escolar base sus planeaciones y guías de trabajo en la singularidad y el valor
de los seres humanos como individuos y fomente el desarrollo integral de sus
potencialidades.
Por otra parte, vale la pena resaltar que la escuela, como institución social,
puede considerarse en forma amplia y se sustenta en la teoría sistémica como un
sistema abierto que comparte funciones y que se interrelaciona con otros
sistemas que integran todo el entorno social. De entre estos sistemas, es el
familiar el que adquiere una entidad más relevante en el tema educativo y así,
en la actualidad, vemos la escuela y la familia en interrelación continua,
aunque no siempre se consigan actuaciones adecuadas, ya que muchas veces actúan
como sistemas contrapuestos, más que como complementarios. Esta diferenciación
se debe a que en la escuela influyen muchos factores que su propia organización
educativa no contempla, desde su planeación, la participación activa de la
familia en cada una de sus acciones.
Por lo tanto, cabe reconocer que la acción educativa de la escuela como un
sistema no puede desligarse de organizar y reconocer la importancia de las
funciones que tienen los padres de familia, los docentes, los directivos, los
propios alumnos y la comunidad educativa en general para el logro de una
educación con calidad.
En congruencia con estas teorías, estaría un marco pedagógico como el
constructivista, ya que éste reafirmaría como lema “la construcción del contexto
de colaboración”, premisa fundamental para la implementación de la integración
educativa, en pro de un proyecto educativo que impregnaría todas las decisiones
de los componentes involucrados y promovería su participación activa en pos de
una tarea conjunta en torno a la planificación, aplicación, seguimiento y
revisión de las actividades escolares, con el propósito de promover el
desarrollo personal de los alumnos y su adecuada adaptación social, entre otros
principios básicos de dicho paradigma pedagógico aplicado a esta propuesta.
Por último, cada elemento revisado y las experiencias reales retomadas para esta
propuesta curricular, nos marcan el inicio de una constante formación
profesional y humana con respecto a este rubro del campo educativo, ya que
depende del contexto político, histórico y cultural que esté viviendo y
demandando la sociedad a medida que esta evoluciona.
CONCLUSIONES
Cerraría esta reflexión sobre el planteamiento de la maestría en Necesidades
Educativas Especiales, comentando que los centros escolares tendrán que asumir a
la integración educativa como filosofía de vida, en pro de una educación de
calidad con equidad y justicia social, en donde no se enseñe lo que es la
cultura de la diversidad, sino vivir democráticamente desde la diversidad, en el
entendido de que cada ser humano debe desarrollar su autonomía y potenciar su
desarrollo personal, social y moral; en donde el crecimiento humano no viene
determinado por el desarrollo académico, sino por la calidad de vida y de las
relaciones entre las personas.
Por ello, una escuela que atiende a la diversidad manifiesta flexibilidad,
funcionalidad, participación y colaboración, donde se precisa la implicación
activa de todo el personal; el conocimiento necesario y la capacitación para la
atención adecuada de las necesidades educativas especiales, con y sin
discapacidad; el desarrollo de
una atmósfera de comunicación, colaboración y entusiasmo apoyado por el
liderazgo académico (director); la adopción y puesta en marcha de un proyecto
educativo de centro como una respuesta conjunta a las problemáticas; y el
proceso de integración que beneficia a todos los alumnos.
Finalmente, si se quieren lograr “escuelas inclusivas” y abiertas a la
diversidad se debe avanzar en la formación de una cultura de aceptación, no sólo
de las necesidades educativas especiales, sino de las diferencias intelectuales,
de género, edad, raza, de clase social, de religión, etnias, entre otras; esto
se estará gestando a partir de consolidar la formación y actualización de cada
uno de los profesionales que la implementan, ya que ellos son quienes serán para
la comunidad en general, los agentes de cambio de esta nueva visión de
aceptación a la diversidad.
FUENTES DE CONSULTA
Antología de ARARU, (1997): Menores con discapacidad y necesidades educativas
espaciales, Biblioteca para la actualización del maestro. SEP. México.
GARCÍA Cedillo, Ismael, et al, (2000): La integración educativa en el aula
regular. Principios, finalidades y estrategias, SEP. México.
FULLAN, Michael y HARGREAVES, Andy. (2000): La escuela que queremos. Los
objetivos por los que vale la pena luchar, SEP. México.
FORTES Ramírez, Antonio, (1994): Teoría y práctica de la integración escolar:
los limites de un éxito, Aljibe, España.
PAPALIA, D. E. y WENDKOS, S. (1999): Desarrollo Humano, Mc Graw Hill, México.
PORRAS Vallejo, Ramón, (1998): Una escuela para la integración educativa: una
alternativa al modelo tradicional, Grafidós Morón, Sevilla.
SEP. VIDEO, (2000): Características de las escuelas que atienden alumnos con
necesidades educativas especiales, Serie de Integración Educativa, México.
SEP. VIDEO, (2000): Principales funciones del maestro de comunicación y del
maestro de apoyo. Serie de Integración Educativa 2000, Fondo Mixto de
Cooperación Técnica y Científica México-España, México.
SEP. (2000): Programa de Integración Educativa. Seminario de actualización para
profesores de educación especial y regular. Módulo 5. Fondo Mixto de Cooperación
Técnica y Científica México-España, México.
Woolfolk, Anita E., (1999): Psicología educativa, Prentice Hall, México.
* Catedrática y miembro del grupo académico del área de Psicología de la Universidad Cristóbal Colón.
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