[II]. María Teresa Tatjer Prat, La Audiencia Real en la Corona de Aragón. Orígenes y primera etapa de su actuación (s. XIII y XIV), Col•lecció d’estudis d’història del dret, “Seminari permanent i universitari d’història del dret català Josep M. Font Rius”, Universitat Pompeu Fabra, Barcelona, 2009, 263 págs.

Alejandro Martínez Dhier


 

ABSTRACT: La recientemente creada colección de estudios de Historia del Derecho promovida por el Seminario permanente e interuniversitario al que da su nombre Josep Maria Font i Rius, a iniciativa de Tomas de Montagut i Estragués, está publicando magníficas monografías, que al menos tres de ellas tienen su origen en memorias doctorales, una de ellas dificilísima de hacer, otra monumental y esta tercera sugerente y bien construida. La tesis de Tatjer i Prat hacía falta que se pudiera ver en papel impreso, aunque en realidad mucha gente ya la conocía a través de sus artículos y en forma electrónica. Acierto doble del editor y de la autora porque ahora ya podemos leer las conclusiones sumamente claras a que llegó Teresa Tatjer.

PALABRAS CLAVE: Teresa Tatjer Prat, Derecho público catalán, Baja Edad Media, Audiencia Real de Cataluña, Leyes palatinas de Mallorca, Alfonso el Benigno, Pedro el Ceremonioso, Tomás de Montagut, Josep Maria Font i Rius.

Publicado en septiembre de 2009, como tercer título de la “Col•lecció d’Estudis d’Història del Dret del Seminari Permanent i Interuniversitari d’Historia del Dret Català Josep M. Font Rius” de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona , aparece un nuevo estudio científico de María Teresa Tatjer Prat, profesora titular jubilada de Historia del Derecho y de las Instituciones de la Universidad de Barcelona, con toda seguridad la “mejor conocedora” hoy en día de la institución analizada –la Audiencia Real– en territorio aragonés durante los siglos XIII y XIV. Se trata dicha monografía en realidad de su tesis doctoral leída en la Universidad de Barcelona en 1986, en la que obtendrá la máxima calificación –“apto cum laude”– , aunque ya publicada en microfichas con idéntico título [La Audiencia Real en la Corona de Aragón. Orígenes y primera etapa de su actuación (s. XIII y XIV), Barcelona, Universidad de Barcelona, 1987, 536 pp.] y al margen de la edición impresa, accesible en la actualidad a través de internet con una simple indicación en google.

Teresa Tatjer Prat es de sobra conocida en el ámbito científico de la Historia del Derecho, sobre todo, si nos centramos en el campo de la Historia jurídico catalano-aragonesa; así, entre su producción científica podemos destacar los siguientes estudios: 1) “Constituciones de Cataluña y comentarios de juristas catalanes relativos al fideicomiso”, en Revista Jurídica de Catalunya, vol. 77, núm. 4 (1978), pp. 815-826. 2) “Survivance du ius commune dans le droit des successions en Catalogne. Une institution concrète: le fidèicommis”, en Revue Internationale des droits de l’Antiquité, XL (1993), pp. 427-446. 3) “La potestad judicial del rey. El Consejo del rey en su función de administrar justicia (s. XIII y XIV)”, en Actas del XV Congreso de la Historia de la Corona de Aragón: El poder real de la Corona de Aragón (siglos XIV-XVI), tomo I, vol. 2 (1996), pp. 377-388. 4) “L’Administració de justícia segons el dret d’Orta”, en Actes de les Jornades d’estudi dels Costums d’Orta, Horta de Sant Joan, 1996, pp. 103-119. 5) “La jurisdicció a Catalunya”, en Actes de les Jornades sobre el territori i les seves institucions històriques, vol. I, Barcelona, 1999, pp. 293-333. 6) “La Administración de Justicia real en la Corona de Aragón”, en Rudimentos Legales, I (1999), pp. 89-115. 7) “Les cartes de població de Tortosa i el Baix Aragó”, en Actes de les Jornades d’Estudi commemoratives del 850é aniversari de la concessió de les Cartes de Població cristiana i de Seguretat de jueus i sarraïns de Tortosa (1148/1149), Barcelona, 2000, pp. 225-231. 8) “El Dret criminal en els Costums de Miravet”, en Actes de les Jornades d’estudi dels Costums de Miravet, T. Montagut i Estragués y J. Serrano Daura (coords.), Jornades d’Estudi sobre els Costums de la batllia de Miravet en commemoració del 680é aniversari de la seva concessió (Gandesa, 1319/Arles, 1320 – 1999/2000. Actes Gandesa, 16, 17 i 18 de juny de 2000), Gandesa, 2002, pp. 191-198. 9) “Notas sobre la jurisdicción civil del Veguer de Barcelona (siglo XIV)”, en El món urbà a la Corona d´Aragó del 1137 als decrets de Nova Planta: XVII Congrés d’Història de la Corona d’Aragó, Barcelona. Poblet. Lleida, 7-12 de diciembre de 2000 (Actes), coord. por S. Claramunt Rodríguez, Vol. 3, 2003, pp. 943-952.

Además destacamos su autoría en la redacción de las siguientes voces: “Audiencia Reial”, “Consell del Rei”, “Jutge de la Cort Reial”, “Oidor”, “Ordinacions de 1344”, “Promovedor”, “Relator”, “Regent de l’Audiència”, dentro del Diccionari d’Història de Catalunya, Barcelona, 1992 [pp. 75-76, 289, 599, 750, 760, 854, 902 y 904 (respectivamente)].

La “Presentación” a dicha monografía (pp. 15 y 16) corre a cargo de Tomàs de Montagut Estragués, catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones de la Universidad Pompeu Fabra y Director del “Seminario permanente e interuniversitario de Historia del Derecho Catalán Josep Maria Font i Rius”.

Como es público, y ya puse de manifiesto en otro foro científico , el Área de Historia del Derecho y de las Instituciones de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, adscrita a su Departamento de Derecho, ha dado ya importantes aportaciones a la historia de nuestro Derecho, así, y entre otras, destacamos las siguientes: 1) Actes de les Jornades d’Estudi: 1296-1996: 700 anys dels Costums d’Orta, Diputació de Tarragona i l’Ajuntament d’Horta de Sant Joan, 1996. 2) Història del pensament jurídic. Curs 1996-97 dedicat a la memoria del professor Francisco Tomás y Valiente, edició a cura de T. de Montagut, Col•lecció Àgora, n. 2, Barcelona, Universitat Pompeu Fabra, 1999. 3) Actes de les Jornades d’estudi sobre els costums de la Batllia de Miravet, 1319/1320 – 1999/2000 (Jornades d’Estudi sobre els Costums de la Batllia de Miravet Gandesa, 16-18 de juny de 2000), Diputació de Tarragona i Consell Comarcal de la Terra Alta, 2002.

Y, dentro de la citada Colección de Estudios de Historia del Derecho de la Universitat Pompeu Fabra, los siguientes trabajos : 1) Núm. 1 de la Colección: J. Ribalta i Haro, edició a cura de T. de Montagut, Dret urbanístic medieval de la Mediterrània, Barcelona, Universitat Pompeu Fabra, 2005 . 2) Núm. 2 de la Colección: S. Solé i Cot, El gobierno del Principado de Cataluña por el Capitán General y la Real Audiencia –el Real Acuerdo– bajo el régimen de Nueva Planta (1716-1808). Una aportación al estudio del procedimiento gubernativo a finales del Antiguo Régimen, Barcelona, Universitat Pompeu Fabra, primera ed., diciembre 2008 . 3) Núm. 4 de la Colección: M. Bajet Royo, El jurament i el seu significat jurídic al Principat segons el Dret General de Catalunya (segles XIII-XVIII), edició de la “Forma i pràctica de celebrar els juraments i les eleccions a la ciutat de Barcelona en el segle XV”, Barcelona, Universitat Pompeu Fabra, 2009 .

Pues bien, en la mencionada Introducción, T. Montagut muestra su satisfacción por la publicación del libro de T. Tatjer, tanto por ser un trabajo de investigación dirigido en su día por el maestro Font i Rius, como por abordar una de las instituciones básicas del Derecho público de la Monarquía catalano-aragonesa: «una institució de dret públic dotada de jurisdicció que s’estén fins allà on arriba la del monarca». Es de destacar que dicha publicación no hubiera sido posible sin la ayuda y esfuerzo de la propia Universidad Pompeu Fabra, contando además con la pertinente subvención de los Proyectos de Investigación: “Els drets històrics i l’autogovern dels pobles de’Espanya” y “El derecho histórico en los pueblos de España: ámbitos público y privado (s. XII-XXI)”, a los que por ser de justicia hemos de nombrar. El Prólogo de la obra (pp. 17 y 18) corresponde a J. M. Font i Rius, maestro de una larga saga de historiadores del Derecho y figura central y cumbre de la historiografía jurídica española y europea del periodo actual ; él fue, además, el director de la tesis doctoral de la autora leída en 1986, ahora revisada y actualizada en la presente edición.

En el mismo, el viejo maestro muestra su satisfacción por la publicación de la obra, haciendo un recorrido sentimental de su preparación tres décadas antes, y adentrando al lector en los entresijos básicos de la institución analizada de forma exhaustiva por la autora de la obra.

Se inicia el contenido del trabajo con la preceptiva y lógica “Introducción” (pp. 21-27), en la que Tatjer Prat aprovecha para agradecer a su maestro, el mencionado Font i Rius, el “constante apoyo y magisterio” a lo largo de su carrera académica, docente e investigadora. En dicha Introducción se procede a la limitación tanto del objeto del estudio –el origen y primera etapa de actuación de la Audiencia Real en la Corona de Aragón desde su orígenes hasta 1387, año en que Juan I promulga la primera disposición descentralizadora de poder a favor de los reinos: la designación de los tres Vicecancilleres, o lo que es lo mismo, hasta que los Oficiales del monarca ya no serán únicos e idénticos para todos los “reinos” de la Corona aragonesa–, como el método seguido –el propio de los estudios instituciones, tal y como reconoce la autora, en el que el plan cronológico comparte protagonismo con el plan sistemático–. Asimismo, se indican las fuentes utilizadas para la redacción del estudio:

- Fuentes normativas: entre las que destacamos, al margen de los preceptivos Ordenamientos de Cortes de los “reinos” de la Corona de Aragón, el Ordenamiento de Huesca (1286), Ordinacions (1288, 1291 y 1308), Leges Palatinae de Jaime II de Mallorca (1337), Ordinacions de Pedro el Ceremonioso (1344), y otra serie de fuentes no publicadas como las Ordinacions de 1356, 1368, 1372, 1374, 1377, 1378, 1380, 1381, 1383 y 1436, así como las más conocidas Constitucions y altres Drets de Cathalunya, los Fori Regni Valentiae o los Fueros de Aragón.

- Fuentes documentales: principalmente de las Secciones “Cancillería Real” y “Real Audiencia” del Archivo de la Corona de Aragón, algunas de las cuales se hallan publicadas en el Apéndice Documental final.

- Literatura Jurídica: destacando las obras de Bosch, Mieres, Fontanella y Antonio de la Oliba.

- Y otro tipo de fuentes: como Las cuatro grandes crónicas catalanas y los Anales de la Corona de Aragón.

A esta Introducción le sigue un necesario “Estado de la cuestión” (pp. 24-27), en el que la autora resalta la novedad del estudio confeccionado tanto en su redacción primera y original de 1986 como en la actual de 2009, en su edición revisada y actualizada, pues como ella misma reconoce, no existe hoy en día «ningún estudio concreto sobre este tema comparable a los varios trabajos que sobre la misma institución y durante la misma época se han realizado para el reino de Castilla», aunque habría que matizar en este sentido, no sólo para el reino castellano, sino para –toda– la Corona de Castilla, teniendo en cuenta la bibliografía citada (nota núm. 5 de p. 25).

A pesar de dicha laguna historiográfica, T. Tatjer nos enuncia algunas de las obras de referencia en relación con la temática aparecidas tanto en la fecha de lectura de la tesis doctoral –resaltando entre otros a Bosc, Capmany i de Montpalau, Klüpfel, Schwarz, Rovira y Virgili, Duran Cañameras, García de Valdeavellano, Valls i Taberner, F. Soldevila, Gibert y Sánchez de la Vega, Lalinde Abadía, Font i Rius, o Sobrequés Vidal–, como en la actualidad, así como aquellas otras obras a las que ha servido la presente monografía.

La estructura del estudio se divide en dos grandes partes:

Primera Parte. Génesis, establecimiento y evolución histórica:

I.- Fundamento jurídico de la Audiencia del Rey en la doctrina medieval (pp. 31-38).

II.- Génesis de la Audiencia del Rey en la Corona de Aragón (pp. 39-49).

III.- Establecimiento de la Audiencia. Su evolución hasta el reinado de Alfonso el Benigno (1299-1336) (pp. 51-60).

IV.- Estructuración de la Audiencia (pp. 61-70).

V.- La evolución de la Audiencia hasta la reforma de 1387 (pp. 71-81).

Segunda Parte. Estructura jurídica pública de la Audiencia:

VI.- Naturaleza e integración en los organismos de la Corte (pp. 85-96).

VII.- El elemento personal (pp. 97-159).

VIII.- La competencia de la Audiencia (pp. 161-177).

IX.- Funcionamiento de la Audiencia (pp. 179-194).

En Fundamento jurídico de la Audiencia del Rey en la doctrina medieval, T. Tatjer Prat analiza el fundamento jurídico e ideológico de la Audiencia del Rey en la doctrina medieval, exponiendo previamente la terminología y acepciones del término “Audiencia”, incluso en la actualidad, y “Audiencia del Rey”.

Así, en el periodo medieval por “Audiencia del Rey” o “Audiencia Real” –siguiendo entre otros a García-Gallo y de Diego, Font i Rius, o Sánchez Arcilla– podemos entender el acto por el cual el rey personalmente, sólo o asistido por los miembros de su curia o corte, escucha y entiende las súplicas o peticiones judiciales o no, de los individuos que están sometidos bajo su jurisdicción (pp. 32-33), sosteniéndose esta relación en la visión teocrática de la propia monarquía, en la cual Dios delegará la administración e impartición de la Justicia en el rey; como señala la autora: «El poder procedía de Dios, y a través del rey se transmitía a los rangos inferiores mediante un acto de concesión» (p. 36) .

Pero, ¿cuál es la génesis de la Audiencia del Rey en Aragón? En este punto, la autora analiza los fundamentos sociales y jurídicos en la relación Rey-súbditos. Entendiendo que el titular del ente denominado “Corona de Aragón” –vicario de Dios en su tierra–, al igual que el resto de monarcas medievales del entorno participa de la idea teocrática, pero con la peculiaridad respecto de otros territorios (caso de la Corona de Castilla, aunque con matices dicha afirmación) de que los habitantes de la Corona aragonesa forman parte de diferentes territorios, cada uno con su propia cultura y ordenamiento jurídico peculiar (Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca). Los inicios y origen de la Corona de Aragón datan del reinado de Alfonso II, primogénito de Ramón Berenguer IV, cuando se produce la unión ya personal de Aragón y de Cataluña; más adelante, se unirán a dicha “empresa” los reinos de Valencia y Mallorca. Respecto a Cataluña, el primer texto en el que se puede reflejar los fundamentos jurídicos de la relación monarca-súbditos, siguiendo a Tomás Mieres (Girona, 1400 – Barcelona, 1474) , es el Usatge Alium namque (nota 75 de p. 43): Usatge 124: «Alium namque supradicti principes nobilem, honestum et utilem miserunt usaticum quod illi tenuerunt et successoribus suis tenere in perpetuum mandaverunt: scilicet ut tenerent curiam et magnam familiam, et facerent conductum, et darent soldatas, et facerent emendas, et tenerent justiciam et judicarent per directum, et manutenerent oppressum, et occurrerent obsesso; et quando vellent edere, facerent cornare ut nobiles et ignobiles venirent prandere, et ibi distribuerent palias quas hab |er| ent in magnatibus et in eorum familia, et ibi mandarent hostes cum quibus irent ad destruendam Yspaniam, et facerent novellos milites» .

Respecto al reino de Valencia, la base jurídica la constituye el Fur dictado por Jaime I, en base al cual los súbditos pueden ser escuchados por el monarca en la Corte : «Nós e la cort devem, denant tots los altres, mantenir, sens tota defuita, en son dret, pubils, vides, hòmens vells e dèbils, e aquels als quals naturalment deu hom haver mercè quan seran venguts a pobrea o a debilitat per cas d’aventura; car no deu ésser departiment, a nós ne a la cort, de persones ne de guaardons. E axí la cort oyrà lo poch com lo gran, el pobre com lo rich».

Según Tatjer, la Audiencia del Rey adquiere “categoría jurídica” durante el reinado de Alfonso el Liberal [o el Franc (1285-1291), Alfonso III de Aragón, Alfonso II de Cataluña, Alfonso I de Valencia], concretamente en el Ordenamiento de Huesca de 1286 [formado por catorce Capítulos no numerados] en el que se estructura de forma orgánica toda la Corte del rey de la Corona de Aragón: la Audiencia, el Consejo, la Escribanía, los jueces de la Curia y las fianzas. Aunque será en los reinados sucesivos de Jaime II el Justo y Pedro el Ceremonioso [Ordinacions –normas procedentes de la actividad personal e individual del rey– de 1344] cuando dicho organismo quede establecido de forma definitiva.

En Cataluña, Aragón y Valencia el “Derecho de los reinos”, esto es, de las normas “paccionadas” entre el monarca y los diversos estamentos de los reinos reunidos en Cortes –que gozan de preeminencia respecto de las normas emanadas exclusivamente de la soberanía del monarca –, hacen referencia a la Audiencia del Rey –según la autora como “órgano de la Administración Central”–, que conocerá de las “peticiones, demandas y agravios” que le presenten cualesquiera personas o entidades de la Corona de Aragón, pues su jurisdicción se extiende a todo su ámbito; así: 1º) En Cataluña, las Cortes de Barcelona de 1299: «Nos, e los succesors nostres, en qualque Ciutat siam, o Vila de la nostra terra, cada semana en lo Divendres tingam personalment Audientia a las nostras gents, per tenir lurs dret, de ço que exposaran devant nos. E si lo Divendres noy podiem entendre, e queu façam lo endema». 2º) En Aragón, las Cortes de Zaragoza de 1300: «Que el senyor rey todos los viernes sia en consistorio et tinga audiencia publicament las puertas abiertas et oya los querellantes et reciba las peticiones de aquellos. E si por ventura algun dia viernes aquesto fer no podra el siguient dia sabado que sia en audiencia assi como devia estar el viernes». 3º) En Valencia, las Cortes de Valencia de 1301: «Item que nós e los nostres succesors, en la ciutat de València, o en qualque vila del regne siam, cascuna vegada, en lo divendres, tingam personalment audiencia a les nostres gens, per tenir lur dret de ço que.ns possaran davant. E si lo divendres no.y podiem entendre, que.y entenam e que façam l’endemà».

Una característica común es la obligación de que el monarca, con independencia del territorio en que se halle (Cataluña, Aragón o Valencia) , deba constituirse personalmente en Audiencia todos los viernes (se citan, además, otros casos). Además, como dice la autora: «Por el contenido de las mismas, se refleja que el monarca tiene un acentuado interés en que la producción legislativa de las Cortes de los reinos que componen la Corona de Aragón, referente a la regulación y control de las instituciones de la Administración central, sea lo más unificada posible» (p. 58). Será durante el reinado de Pedro el Ceremonioso cuando se promulguen las Ordinacions de 1344 (objeto de estudio respecto de su composición y estructura en las pp. 62-70), normas capitales respecto del afianzamiento de la Audiencia, y copia traducida al catalán de las Leges Palatinae de Jaime III de Mallorca .

En el último Capítulo de la primera parte del presente estudio, Tatjer, estudia la evolución de la Audiencia hasta la trascendente reforma de 1387, analizando la abundante y variada legislación del periodo entre 1344 a 1387, tanto del considerado ya como “Derecho de los reinos”, como de la “legislación personal del rey”.

Respecto de la legislación de las Cortes de Aragón, Cataluña y Valencia, tenemos: 1º) Aragón: Fuero “Quod Iudices...” de las Cortes de 1362, confirmado por la Declaración del Privilegio General de Jaime II de 1365. 2º) Cataluña: Cortes de Perpiñán de 1350, Cortes de Monzón de 1363 y Capítol de Cort de las Cortes de Barcelona de 1365. 3º) Valencia: Cortes de Valencia de 1371.

Respecto de la legislación personal del rey, contamos con las Ordinacions de 1368, 1372, 1377 y 1383. Todo ello hasta la reforma de 1387 que afectará, como no podía ser menos, a la Audiencia del Rey, en el que por primera vez nos encontramos con el principio de la pluralidad de Vicecancillerías en la Corona de Aragón; existe una Cancillería única pero subdividida en tres Vicecancillerías: «la primera, instituida en los regnes de Mallorques, de Serdenya e de Corcega e en lo principat de Cathalunya, otra en el reino de Aragón, y la tercera en el de Valencia». Ésta será la primera norma descentralizadora a favor de los reinos, resultado de la «constante lucha por el poder entre el rey y los reinos». Afectando, como ya hemos adelantado, a la estructura de la propia Audiencia del Rey en la Corona de Aragón, pues a partir de ahora comienza, como señala la autora, un «largo y difícil camino hacia las Audiencias propias de cada reino».

La “estructura jurídica pública” de la Audiencia es el objeto de análisis de la segunda parte del estudio, con el estudio de su naturaleza, elemento personal, competencia y su funcionamiento. Partiendo (Font i Rius) de que la Audiencia es la actuación judicial del rey ejercida personalmente o asistido por los miembros de su Curia o Corte, esta idea cambiará, evolucionando a lo largo del siglo XIV, como un órgano colegiado y técnico de la administración de justicia ante la dificultad del monarca de administrarla personalmente (p. 85).

La autora, a continuación, hace un breve estudio historiográfico, y relativo a la literatura jurídica –Tomás Mieres, Apparatus super constitutionibus curiarum generalium Cathaloniae– sobre su naturaleza (pp. 85-88) y de la relación con otros órganos de la Corte [los iudices curiae –juristas– y el Consejo Real –la suprema autoridad en el gobierno de la Corona de Aragón (pp. 88-96)], recalcando que siempre actúa en nombre del rey, pues su jurisdicción es una jurisdicción que deriva y emana del propio monarca, Presidente nato de la Audiencia, aunque auxiliado de otros cargos: Canciller y Vicecanciller, que la podrán presidir en determinados casos. Dicho en palabras de T. Tatjer: «la Audiencia por su naturaleza es el Órgano de la jurisdicción real por antonomasia» (p. 87).

El estudio del elemento personal ocupa el grueso de esta segunda parte de la monografía (pp. 97-159), primero con el análisis del Rey como Presidente nato de la Audiencia, aunque a medida que se va complicando la vida política a lo largo del s. XIV, delegará en otros oficiales como el Canciller, la figura más importante en el ámbito cortesano después del rey, que como norma general tenía las órdenes eclesiásticas. El Presidente tenía un papel directivo pues dirigía las deliberaciones, como órgano colegiado que era la Audiencia, sancionando además las resoluciones dadas a los asuntos tratados.

Otros Oficiales de la Corte que asumían la presidencia de la Audiencia eran: 1) En ausencia del Canciller, el Vicecanciller –Doctor en leyes sin recibir órdenes sagradas–. 2) Un Oidor –existían dos clases: los militares y los juristas–, siendo necesaria la delegación regia. 3) Un Promovedor de la Corte del rey –existen cuatro: dos caballeros y dos Doctores en Derecho Civil–. 4) o, incluso, por el Regente de la Cancillería.

La Audiencia estaba compuesta de la siguiente manera: Presidente, oidores, escribanos, porteros y los “verguers”. Las Ordinacions de 1344 contemplan el número y clase de oidores: «Laudable es loffici dels oydors per lo qual les demandes dels supplicants acabaments covinables reeben e axi per ministeri daquell offici alcunes vegades les coses passades per adjutori de justicia son corregides e moltes vegades als dignes gracies son atribuydes. Emperamor daço disposam ab aquest edicte que en nostre cort sien tres cavaylers e dos savis esperts en dret civil e un altre en dret canonich erudit...». Así visto, el número de oidores era seis, de los cuales tres eran caballeros, dos eran juristas especialistas en Derecho civil y otro era jurista especialista en Derecho Canónico –así, el tema de los Estudios Generales o Universidades cobra especial importancia, sobre todo, con la creación de la Universidad de Lérida, la primera de la Corona de Aragón– . Su nombramiento (pp. 125-126), juramento y posesión (p. 126), el sello del oficio (pp. 126-127), sus derechos (pp. 127-129) y sus obligaciones (pp. 130-139), entre las que, como no podía ser de otro modo, figura “la obediencia al rey”, así como el control de su responsabilidad y la extinción del cargo (pp. 140-143), son tratados con la suficiente claridad y precisión para comprender la trascendencia del oficio de un cargo que puede llegar a presidir de forma ocasional e incidental la propia Audiencia, uno de los más trascendentes órganos de la Corona de Aragón.

El oficio de los “escribanos” adscritos específicamente y por un periodo concreto y determinado a la Audiencia (pues forman parte del cuerpo general de escribanos de la Cancillería) como oficiales más importantes de dicha institución, es tratado a continuación en las pp. 143-153, resaltando su deber de obediencia al Canciller, Vicecanciller, protonotario, oidores y a la propia Audiencia .

Asimismo, T. Tatjer estudia otros Oficiales subalternos de la Audiencia, como los porteros (pp. 153-157) y los verguers o mensajeros (pp. 157-159).

La competencia y el funcionamiento de la Audiencia ocupan también un lugar destacado en la última parte de la exposición de Teresa Tatjer (pp. 161-177 y 179-194, respectivamente).

La competencia de la Audiencia abarca cuestiones de índole gubernativo y de índole judicial; así: 1) Respecto de las cuestiones gubernativas, la Audiencia conocerá de los actos de gobierno cuyas consecuencias afecten a una comunidad determinada –sea por ejemplo, un municipio o el caso de un grupo étnico minoritario–, a personas particulares y referentes al control de los oficiales regios. 2) cuestiones judiciales, tales como: nombramiento de jueces para que conozcan una determinada causa, la designación de los órganos colaboradores en el ejercicio de la administración de justicia, la avocación –o facultad del juez o tribunal superior de conocer una causa que correspondía a una instancia inferior–, conocimiento de casos en primera y única instancia, la Audiencia como tribunal de apelación y el conocimiento del recurso de suplicación respecto de las sentencias dictadas por ella misma.

Ya por último, respecto del funcionamiento de la Audiencia, se detallan sus reuniones (plenarias o reducidas), sus acuerdos (por mayoría de votos o unanimidad) y su forma “itinerante” resultado de la característica común de las Monarquías medievales, de carácter itinerante.

El proceso: con las fases de “inicio” –a instancia de parte, de oficio o por avocación real–, “deliberación” o debate, “resolución”, “notificación” de la sentencia a las partes del proceso, y la “ejecución” de dicha resolución. Y el expediente, como procedimiento más habitual para el despacho de los negocios debido, fundamentalmente, a su extraordinaria sencillez, con las fases de “inicio”, “deliberación” y “resolución”.

Las “Conclusiones” ocupan las pp. 195-196, en las cuales la autora refleja su conocimiento y comprensión de la materia tratada, defendiendo su tesis en torno a la existencia de una Audiencia del Rey en Aragón, que adquirirá categoría jurídica a lo largo del siglo XIII hasta que en el último tercio del siglo XIV se produce la primera disposición descentralizadora a favor de los reinos, iniciándose así un camino diferente con el establecimiento de las Audiencias propias y específicas de cada uno de los reinos conformadores del otro gran pilar básico de la Monarquía hispana: la Corona de Aragón.

La obra finaliza con el apartado de las Fuentes –manuscritas e impresas– (pp. 197-201) y la –amplia– Bibliografía utilizada (pp. 201-232) para su confección.

En último lugar, un Apéndice Documental (pp. 233-263), con la publicación de un total de catorce Documentos: 1.- 1323 octubre 28. Barcelona. Actuación de oficio de la Audiencia, mediante la cual prohíbe al asesor del batlle de Cervera recibir salarios indebidos. 2.- 1324 marzo 1. Valencia. La Audiencia concede una ampliación en los plazos de devolución en la deuda existente, entre los judíos Mosse Alenafia y su hijo Aaron y unos cristianos. 3.- 1326 octubre 24. Barcelona. La Audiencia ordena que sea observada en la villa de Monzón la ordinació dada en Lérida en 1322, referente a los notarios. 4.- 1327 junio 26. Barcelona. La Audiencia encarga al jurista de Zaragoza Luppo de Aysa el conocimiento de dos causas de apelación. 5.- 1370 diciembre 18. Montblanc. Sentencia pronunciada por la Audiencia en causa de apelación a un pleito tramitado ante la curia del veguer de Montblanc. 6.- 1371 febrero 11. Tortosa. Sentencia pronunciada por la Audiencia en primera y única instancia. 7.- 1372 abril 10. Zaragoza. Sentencia pronunciada por la Audiencia en causa de apelación a la sentencia dada por un juez comisario nombrado por el rey. 8.- 1372 abril 13. Zaragoza. Sentencia pronunciada por la Audiencia en causa de apelación a la sentencia dada por un juez comisario nombrado por el primogénito o gobernador general. 9.- 1372 abril 24. Zaragoza. Provisión mediante la cual ordena que se ejecute la sentencia anterior. 10.- 1372 abril 27. Zaragoza. Sentencia pronunciada por la Audiencia en causa de avocación de un pleito tramitado ante la curia del Justicia Mayor de Aragón. 11.- 1372 mayo 8. Zaragoza. Provisión mediante la cual se ordena al sobrejuntero de Huesca y Jaca que ejecute la sentencia anterior. 12.- 1372 abril 27. Zaragoza. Sentencia pronunciada por la Audiencia en causa de apelación a la sentencia pronunciada por el Justicia Mayor de Aragón. 13.- 1372 abril 28. Zaragoza. Sentencia pronunciada por la Audiencia en un proceso de “iuris firma” que había sido tramitado en la curia del Justicia Mayor de Aragón. 14.- 1372 mayo 7. Zaragoza. Sentencia pronunciada por la Audiencia en recurso de suplicación a una sentencia dada por la misma Audiencia.

Nos encontramos ante una obra científica impresa al alcance de todos los investigadores, además de necesaria en referencia a la institución de la Audiencia del Rey en la Corona de Aragón durante los siglos XIII y XIV, implantada como tal desde el Ordenamiento de Huesca de 1286, y que seguramente, como afirma la autora se ha convertido en la institución «más controvertida, discutida y cuestionada» del territorio de una de las dos grandes Coronas peninsulares, y que con la aparición de la monografía de María Teresa Tatjer Prat, a la que felicitamos por el trabajo realizado, será, ya lo es a tenor de lo publicado, un punto no ya de partida, pero sí de inflexión y de discusión científica importante en el ámbito histórico-jurídico. [Recibido el 20 de enero de 2011].


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