Revista OIDLES - Vol 2, Nº 4 (junio 2008)

ANÁLISIS CUALITATIVO DEL IMPACTO DE LA RECONVERSIÓN AZUCARERA EN LA MUJER RURAL. EXPERIENCIAS DE UN CONSEJO POPULAR

Por Saimelyn Aileen Forteza Rojas, Carlos Manuel Vilariño Corella y Eva Perón Delgado

 

Introducción

En el segundo semestre del 2002, se inició el proceso de reestructuración de la industria azucarera en Cuba, transformación que ha constituido de las de mayor impacto de las aplicadas en el país.

La forma abrupta en que se inició, desarrolló y enfrentó este proceso, no permitió que se sustentara en un análisis profundo de las implicaciones que, en el orden local donde se enmarcaban los centrales azucareros, acarrearían los habitantes de dichas comunidades, al perder, con un nivel alto de celeridad, la base productiva y de sustento familiar histórico, garantizado tanto por los ingresos formales por concepto de salario como el que se obtenía del mercado informal o mercado negro.

La aparición de vacíos difíciles de superar como efecto de la interacción de los elementos mencionados anteriormente, máxime cuando este proceso se desarrolló sin detenerse a analizar las potencialidades reales existentes en cada comunidad que permitieran, de manera objetiva la diversificación productiva, garantizando la creación de puestos de trabajo que aseguraran el ingreso familiar perdido abruptamente por las vías antes mencionadas.

La búsqueda de nuevas fuentes de empleo con otros atributos centrados en la remuneración, constituyó la base de las migraciones internas de la población, acentuándose la masculina, hacia territorios aledaños a las comunidades cañeras. Este fenómeno migratorio masculino repercutió considerablemente en el rol que debía desempeñar la mujer rural cubana.

La descripción y el análisis de los aspectos principales del proceso de reestructuración de la industria azucarera iniciado en 1998 y los nuevos incorporados a partir del 2002 y el impacto de dicha reforma en a nivel territorial en la mujer rural.

El proceso de reconversión agroindustrial azucarera en Cuba. Causas y características principales.

A comienzos de la década de los 90, la desaparición del campo socialista y el recrudecimiento del embargo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, pusieron en crisis el funcionamiento de las relaciones económicas y comerciales de Cuba, en particular, por la brusca e inesperada reducción de su capacidad de comercio exterior.

El sector azucarero, al igual que el resto de los sectores del país, se vio sometido a extraordinarias limitaciones financieras y dificultades comerciales. Una idea de la magnitud del impacto puede tenerse al considerar que por primera vez en su historia, Cuba se ve en la necesidad de comercializar el total de sus exportaciones de azúcar, fuera de todo acuerdo preferencial. Las desfavorables condiciones de este llamado "Mercado Libre", de precios deprimidos, son bien conocidas internacionalmente.

Luego de tres decenios de transformación de su equipamiento, con fuerte dependencia de la importación desde Europa Oriental, otra vez fue necesaria la pertinente adecuación a las nuevas fuentes de suministro de elementos para reposición e insumos, ahora en condiciones de un bloqueo recrudecido. A esta situación se le adiciona la contracción de los precios en el mercado internacional lo cual genera una reducción en la capacidad de compra así como la disminución de los recursos disponible, lo que agudiza los viejos problemas del sector azucarero.

La reducción de la disponibilidad de recursos para atender los requerimientos del sector, tuvo una marcada incidencia negativa, especialmente por la forma abrupta en que se produjo esta disminución. (Marquetti, 2006).

Es por ello que en el año 1993 se adoptó la decisión de crear las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) en la agricultura cubana, lo cual incluye a la agricultura cañera, con el objetivo de mejorar la productividad y la eficiencia económica, por la vía de una mayor vinculación de los ingresos de los trabajadores agrícolas con los resultados del trabajo. La disminución de la inversión que se produjo en este contexto, afectó de forma directa las reparaciones de los ingenios, las industrias de apoyo y el sistema de transporte ferroviario azucarero, al mismo tiempo se produjo un sensible proceso de descapitalización de todas las actividades que integran el sistema del Ministerio del Azúcar.

Las reducciones sucesivas experimentadas por la producción azucarera no sólo determinaron la disminución de los volúmenes de ingresos por concepto de exportación de azúcar, sino que ello significó la pérdida de una parte importante de los flujos de financiamiento a los que accedía históricamente el país, aspecto este que aún no se ha logrado compensar integralmente por ninguna otra rama de la economía.

La necesidad de contener el creciente deterioro que llegó ha enfrentar la producción azucarera, a lo cual sobreviene que se adopten un grupo importante de medidas , las cuales debían posibilitar la atención integral de territorios completos o provincias.

La conjugación de las medidas organizativas aplicadas y los recursos financieros obtenidos mediante los refinanciamientos, posibilitó que la producción azucarera creciera en 1996 en más de un 33% con relación al año precedente y que se produjera la mejoría de algunos indicadores.

El mantenimiento de las dificultades en la agricultura cañera, unido a la presencia de condiciones climatológicas excepcionales determinó nuevas caídas de la producción azucarera en las cosechas subsiguientes.

En 1997 se inició en el Ministerio del Azúcar (MINAZ) un proceso de de reorganización de sus estructuras y funciones a los distintos niveles, a la cual se le denominó Reconversión o Reestructuración de la Industria Azucarera.

La estrategia comprendía un amplio programa de transformaciones (Marquetti, 2006):

1. Lograr una modificación profunda de las relaciones entre la agricultura y la industria. (Nova, 2001)

2. Ajustar del sistema empresarial a las nuevas condiciones por las que transita el país.

3. Actualizar los mecanismos de gestión comercial y financiera incluida la mayor vinculación de los centrales a las realidades del mercado internacional.

4. Utilizar mejor los recursos humanos.

5. Incremento sustancial de los niveles de eficiencia.

6. Desarrollar nuevas capacidades empresariales y gerenciales.

7. Crear las condiciones para aprovechar al máximo la infraestructura material y el potencial existente para la producción de derivados de la caña de azúcar.

Igualmente, se evaluaron con fuerza los aspectos macro y mesoeconómicos vinculados a la agroindustria, sobre todo porque la misma involucraba a 72 municipios y garantizaba empleo directo a más de 500 mil trabajadores.

El proceso de reestructuración de la agroindustria logró avanzar con mayor celeridad en los aspectos siguientes:

1. La reducción del personal del ministerio y las delegaciones provinciales en un 50%.

2. Redimensionamiento del sistema empresarial de apoyo a la industria, mediante la creación de siete grupos corporativos.

3. Reorganización de las instituciones de investigación y proyectos.

4. Transformación de los complejos agroindustriales en 1 017 unidades de negocio, y la creación de condiciones para la introducción de las normas ISO.

Estos elementos constituyen la base del proceso de restructuración de la industria azucarera, es por ello que del 10 de abril del año 2002 el Ministerio del Azúcar recibió las indicaciones para la ejecución de su Reestructuración, la que posteriormente por su significado para el sector, se ha llamado Tarea “Álvaro Reinoso”. Esta medida comprendía el cierre definitivo de 70 centrales de los 156 existentes, lo que garantizaba el empleo a más de 500 000 trabajadores de todo el país.

Tras un proceso de amplios debates y con la participación de los trabajadores vinculados al sector, donde se incluyeron temáticas relacionadas con el plan general y las necesidades de la economía nacional y sus consabidas consecuencias para el nivel de vida, las condiciones de trabajo y sus familias, para las comunidades y los cubanos en su conjunto.

La respuesta ante esta situación se refleja en el sumario contenido en el "Documento Programático" que el Ministerio del Azúcar preparó para distribuir a los 400 mil obreros azucareros en el 2002. Este sirvió de base para los debates en los múltiples ciclos de asambleas obreras que moldearon los cambios.

El ministro del azúcar explicó que por su magnitud, envergadura, alcance socioeconómico, político y medioambiental, este proceso de cambios en la agroindustria lo conforman cinco grandes programas y una veintena de subprogramas. Entre ellos el programa más importante la superación para 100 mil trabajadores agroindustriales, los subprogramas incluyen el desarme maquinaria agrícola, transporte automotor y transporte ferroviario, la creación organopónicos y huertos intensivos.

Se le concedió una mayor importancia al ganado vacuno y avícola para el fortalecimiento de la alimentación, esta producción sería destinada al consumo nacional e iría a parar a la red de mercados ya establecidos. Todos con un fin común: disminuir los costos de la tonelada de azúcar, la búsqueda de mayor valor agregado, ser competitivos en la producción de caña y azúcar, llevar más alimentos a la población mediante la diversificación y desarrollar una agricultura sostenible.

La tarea Álvaro Reinoso ha transitado hasta el presente por dos etapas cruciales en el desarrollo al que ha convocado la alta dirección del país, programa de cambios conducidos a la Reconversión o Redimensionamiento de la Agroindustria, así como la atención y mejora de los servicios en los bateyes agro-azucareros. En esta fase inicial, lo más significativo resulta ser el tratamiento social, laboral y salarial dado a los trabajadores disponibles tras la reestructuración en el sector cañero-azucarero.

El éxito de la segunda etapa de la tarea era generar nuevas fuentes de empleo, diversificar la producción y alcanzar mayor eficiencia agrícola e industrial, así como darle continuidad a los avances, establecer nuevas metas y cumplir con los programas y subprogramas pendientes de la etapa anterior.

Una cuestión importante es que sólo se va a destinar, en lo adelante, el 38% de las tierras que históricamente se empleaban en el cultivo de la caña a ese propósito, y se pretende que el resto se ajuste a la producción de alimentos, la ganadería y la actividad forestal. Los problemas que existen hoy en el empleo del potencial de tierra existente a escala global indican que la materialización de este proyecto va requerir de gran esfuerzo, unido al problema adicional de la falta de recursos financieros.

Para lograr los objetivos trazados fue creada en el 2002 la “Compañía Azucarera Internacional S. A.”, cuya misión es la comercialización de los azúcares cubanos dentro y fuera de la isla, promover la diversificación y buscar nuevas formas de negociación. A esta empresa le corresponderá la exportación de todo el azúcar producido en el país, función que antes realizaba CUBAZUCAR, empresa perteneciente al Ministerio de Comercio Exterior, de esta forma, todo el proceso de producción y comercialización del dulce quedaría alineado en una sola institución lo que debe permitir mayor agilidad en las decisiones y mayores beneficios a los productores directos.

De igual modo fue creada una segunda empresa, la Corporación Financiera Azucarera S. A. (ARCAZ), la cual tendría como objetivo buscar soluciones financieras flexibles y facilitar la articulación de la industria con sus proveedores, la promoción de proyectos de inversión y las relaciones con financistas externos, suministradores y exportadores.

Otro aspecto al que se le concede una mayor prioridad es a las exportaciones de servicios. En ese sentido, la empresa TECNOAZUCAR que representa el principal eslabón del sistema de gestión exterior del MINAZ, deberá exportar servicios técnicos de consultoría, transferencia de tecnología, diagnósticos predicativos, asistencia técnica especializada, estudios y proyectos agroindustriales o de preinversión e inversión, de factibilidad y administración de proyectos.

Todo esto nos da la medida de que el proceso de reconversión de la industria azucarera es un proceso complejo y no acabado que tiene como único fin sustituir la industria azucarera por otra eficiente y sostenible que asegure el valor de las producciones que de elle se deriven, pero además genere en ella una ilusión necesaria ante estas transformaciones. Implica que todas las empresas trabajen con una metodología uniforme, y posibilite implementar un riguroso y frecuente sistema de chequeo en el que participan las entidades, grupos empresariales agroindustriales y el Ministerio, sobre todo en el proceso de preparación de la zafra.

La magnitud del redimensionamiento puesto marcha modifica radicalmente el peso que históricamente mantuvo esta industria en la dinámica global de la economía y, a su vez, pone en un primer plano la viabilidad económica del proceso.

En este sentido se produjeron afectaciones hacia el interior de la economía especialmente a escala local, ya que cerraron de forma definitiva 70 ingenios, que como norma constituían la base socioeconómica de muchos territorios.

Reconversión Azucarera. Acentuación de las migraciones internas masculinas en Holguín.

Es indiscutible que la reorganización de la industria azucarera tendría un impacto en todas las dimensiones de la vida económica y social de las localidades donde estaban enmarcados los centrales, pues el proceso agroindustrial azucarero siempre ha sido la actividad económica esencial de las comunidades rurales cubanas, llevándolo a formar parte indisoluble de sus identidades, convirtiéndose a la vez en escenario principal del proceso histórico-cultural de las mismas.

Las zonas productoras de azúcar se manifestaban muy diferentes respecto a otros asentamientos poblacionales dedicados a otros renglones económicos (café, tabaco, ganadería). En los lugares que se instauraba el ingenio se dieron procesos de asentamientos forzados y naturales, este último en épocas posteriores, en la cual los individuos emigraban con el objetivo de obtener empleos.

La infraestructura, el transporte (ferrocarril), las vías de comunicación terrestre y fluvial, tuvieron un despegue satisfactorio con esta actividad, al igual que las acciones y estructuras que estos originaban; la diversidad de etnias y culturas fue una constante, caracterizando la vida sociocultural de estos asentamientos por la presencia de negros africanos, blancos españoles, chinos y por mezclas, consolidándose procesos de transculturaciones, los bateyes tenían particularidades que los hacían únicos y alcanzaron un auge económico-social muy superior a las demás localidades. El desarrollo azucarero no sólo proporcionó un desarrollo económico, comercial-productivo, sino que influyó en diversos elementos socioculturales que se hicieron presentes en la cubanidad .

La formación del cubano estuvo intervenida por diversas culturas, la integración y desintegración de los elementos culturales determinaron un nuevo producto, haciéndose esa mezcla, muy fuerte en las zonas azucareras.

En el proceso de formación y consolidación de la cultura cubana, como se ha manifestado anteriormente, ha jugado un papel significativo el desarrollo de la producción azucarera, actividad económica fundamental que hasta el año 2001, que habilitó una de las fuentes principales de empleo en Cuba, industria dinamizadora del resto de los sectores de la economía y del desarrollo sociocultural e histórico de la cubanidad.

Toda la historia de Cuba está relacionada con la de su industria azucarera, por consiguiente el azúcar es la base económica de la existencia del pueblo cubano, todos los procesos que ella engendró, tuvieron como fruto final, un hombre apegado a su proceso

La industria azucarera, fue el elemento más importante de la economía cubana. Por casi tres siglos, su explotación ha sido ininterrumpida, carácter histórico que manifiesta, una profunda inserción en la vida del cubano ya sea en el hombre de campo (siembra, producción) o en las ciudades (exportación, comunicación, desarrollo de la infraestructura), por lo que el proceso de reconversión y redimensionamiento trajo aparejado una serie de impactos con el cierre de los centrales azucareros, que se consideran de carácter multidimensional, afectando la vida de las comunidades, desde la economía hasta la vida espiritual, comunidades que tenían como base económica fundamental la producción azucarera.

Investigaciones indican que los efectos de este proceso han sido más marcados en unas localidades que en otras (Forteza, 2007), condicionado por las estrategias alternativas desarrolladas por los actores y gestores del desarrollo en cada territorio y por las características propias objetivas de infraestructura instalada, condiciones físico geográfico que permiten en unos lugares un aprovechamiento de las potencialidades internas de forma más eficiente .

Una de las tendencias más observadas a partir del proceso de reorganización del MINAZ es la acentuación de las migraciones internas en la provincia Holguín, elemento importante a la hora de analizar los desequilibrios territoriales y los efectos que provocan en el ámbito local.

En la provincia Holguín, luego del proceso de reconversión y redimensionamiento de la industria azucarera se han observado cambios en la estructura y permanencia de los individuos en espacios rurales, fomentándose el proceso migratorio interno de pobladores provenientes de espacios rurales en los que ha desaparecido el central azucarero.

En términos generales, la estructura de las migraciones internas no sólo proporciona una indicación de la variación regional de la oferta y utilización de la mano de obra, sino también influyen en los cambios de la demanda de bienes y servicios dentro de la región. Las diferencias de la estructura del desarrollo regional sirven para explicar en gran parte la composición de las migraciones internas.

Los emigrantes jóvenes, que suelen tener muchas aspiraciones son atraídos, a menudo, por las regiones donde existen mayores y mejores oportunidades de empleo. Las regiones menos desarrolladas, que sufren una gran emigración, pueden estar perdiendo los elementos más dinámicos y económicamente activos de su población, este proceso acentúa las desigualdades y orienta los nuevos movimientos internos de sus pobladores.

Un análisis de los factores de atracción y rechazo de las migraciones interna es indispensable antes de formular una política de desarrollo regional. A tal efecto pudieran considerarse indicadores del desarrollo regional tales como: ingreso percápita, inversiones, desempleo, tamaño y distribución de la población, disponibilidad de tierras cultivables y de otros recursos naturales.

También las migraciones internas pueden estar influenciadas por factores tales como los ingresos de las personas o de los familiares, grado de instrucción, la categoría de empleo, tipo de ocupación y el tamaño y/o composición por sexo de la familia, además de la distribución de las industrias, los planes de desarrollo agropecuarios, infraestructura en los servicios educacionales, de salud, gastronomía, comercio, entre otras y por otros factores, todo ello tiene un soporte físico, geográfico y social: el asentamiento humano. Por lo que la distribución espacial de la población y la dinámica del movimiento migratorio interno, así como una de sus principales consecuencias: la urbanización, son variables que tienen que estar integradas en la planificación del desarrollo regional.

La eliminación gradual de diferencias que aún subsisten entre los diferentes municipios de la provincia Holguín, es uno de los objetivos centrales de la estrategia de desarrollo trazados. La política llevada a cabo por el país ha estado dirigida a crear una infraestructura médico- asistencial y educacional en todos los municipios con vistas a ir eliminando las diferencias regionales existentes. Dentro de esta política se enmarcan las comunidades y asentamientos que conforman a los municipios como unidad territorial.

Estos tipos de agrupación de población o forma de emplazamiento de espacios territoriales, por sus características peculiares en cuanto a composición, infraestructura y dinámica, merecen especial atención, puesto que, a lo largo de la historia y fundamentalmente a partir del proceso de reconversión y redimensionamiento de la industria azucarera, se han evidenciado fenómenos sociales, que han condicionado la dinámica de los espacios rurales y la franja de base, especialmente al componente migración.

Las causas de la emigración no están principalmente, por el gran poder de atracción de las ciudades, sino en definitiva, en el nivel de las condiciones de vida, de trabajo y de la vida social de los propios poblados, ellas generan necesidades que varían de un individuo a otro y de un contexto social a otro.

Se considera que en dependencia de las necesidades de los individuos y el nivel satisfacción de estas, la población se mantendrá estable en el lugar de residencia o tenderá a emigrar en busca de la satisfacción de las necesidades elementales y mejores condiciones y perspectivas de vida. Para el caso de las localidades rurales donde existía un ingenio, las necesidades básicas de la población las garantizaba en un porcentaje elevado el central y las instituciones del MINAZ.

A partir de la desaparición de los centrales azucareros, que constituían la base económica de las localidades rurales, donde los ingenios proporcionaban a la población transporte, energía, abastecimiento de agua, de donde incluso se alimentaba el mercado subterráneo o mercado negro, del cual dependían muchos pobladores, ha emigrado una masa masculina importante al municipio cabecera de Holguín, provenientes de diferentes provincias del país como Guantánamo, Camagüey, Las Tunas, Provincia Habana y de las propias localidades rurales del territorio, evidenciándose un proceso de éxodo sostenido en la última década.

Los inmigrados han emplazado ilegalmente en espacios de la periferia en los diferentes municipios, a lo que no está exento el Consejo Popular Guatemala perteneciente al municipio Mayarí, donde se han asentado en zonas del núcleo urbano interfiriendo con la proyección y el ordenamiento territorial.

Este fenómeno ha tenido un impacto negativo en los espacios ocupados desde diferentes vertientes del análisis territorial, entre las que se destacan:

• Ruptura del equilibrio del ecosistema, donde 14 especies de mariposa y 29 de reptiles están en peligro de extinción por la actividad humana.

• Contaminación del agua de los pozos que se utilizan para la hemodiálisis del Hospital Clínico Quirúrgico “Lucía Iñiguez Landín”

• Tala indiscriminada de un bosque valorado en 35 000 pesos cubanos.

• Compra-venta ilegal de viviendas y terrenos.

• Acceso ilegal de la red eléctrica e hidráulica en el municipio.

Los gobiernos locales de permitir esta inmigración, aparejada a la irrupción ilegal de los individuos en espacios de la periferia, tendría que garantizar el transporte, abasto de agua y energía, incluirlos en el Programa Nacional de la Vivienda, la canasta básica, empleo, entre otros tantos elementos para los cuales ellos no estaban concebidos y que son diseñados y planificados a nivel municipal.

Los impactos en lo referente al ordenamiento territorial identificados y descritos anteriormente, no han incluido el análisis de los efectos que en la comunidad de origen generaron las emigraciones.

La búsqueda de nuevas fuentes de empleo con una remuneración significativa, constituyó la base de las migraciones internas de la población rural, acentuándose la masculina, (ONE, 2007), hacia territorios aledaños a las comunidades cañeras y el municipio Holguín. Este fenómeno migratorio masculino repercutió considerablemente en el rol que debía desempeñar la mujer rural cubana.

El caso Guatemala.

La región de Guatemala se encuentra situado en el municipio Mayarí, provincia Holguín entre las coordenadas cartográficas 220-236 N; y 598 –630 E. Fue fundada el 30 de Marzo de 1899, limita al norte y al este con el Océano Atlántico, el cual baña toda la costa desde la Ensenada del Viento, en el Cabo Lucrecia, hasta la península de Saetía. Por el sur colinda con las estribaciones de la Sierra de Nipe (Sierra Cristal) con (1.231 m).

La población comienza a asentarse con la puesta en marcha del central azucarero ´´Preston´´ el hoy extinto central Guatemala de la UNITED FRUIT COMPANY con una extensión para la producción de azúcar de más de 2000 caballerías en las que 1140 estaban sembradas de caña con un capital superior a los 20 millones de pesos. Sus habitantes manifiestan una tradición azucarera muy arraigada y su principal economía recayó en esta rama hasta el año 2000 lo que representa 94 años de vida azucarera.

El núcleo urbano de Guatemala perteneciente al municipio de Mayarí, posee un área de 183 ha y esta ubicado a 11 Km. de la cabecera municipal. Su actividad económica fundamental actualmente esta constituida por la actividad pesquera en el que se localiza la cooperativa UEB pesquera Nipe.

Posee una extensión territorial de 6,05 km2 y una densidad poblacional de 421,7 habitantes por km2. En el territorio se asienta una población de 7422 habitantes que representa el 7,1 % del total municipal.

Los suelos son fundamentalmente arcillosos llamado en aquel entonces Arcilla de Santa Clara 50%: Arcilla de la Habana (fase gruesa) 20%, Arcilla de la Habana (fase fina) 20%, Arcilla de Nipe 10%, (Según Clasificación de Bennett y Allison), cenagosos, salitreros debido a la cercanía de las costas. En determinadas épocas del año, se presentan años extremadamente secos, con precipitaciones inferiores a los mil milímetros, afectándose seriamente los rendimientos agrícolas y decreciendo de forma sensible la producción.

El Central de Guatemala era un coloso, alto consumidor de petróleo y el gasto real era mayor que el que producía por lo que se decide el cierre de sus instalaciones, lo cual implicó cambios contundentes en la vida de la población del batey, pobladores que deben reorientar sus vidas hacia otras actividades productivas, siendo una de las variantes fundamentales el estudio como forma de empleo, tanto en el sector agrícola como en el industrial. En la actualidad se acogen a esta modalidad 450 trabajadores del sector industrial de ellos 128 mujeres y 467 trabajadores del sector agrícola de ellos 105 mujeres, para un total de 917 trabajadores orientados hacia el estudio.

Los asentamientos rurales aledaños al núcleo poblacional eran utilizados en la siembra de la preciada caña de azúcar, luego del desmantelamiento el 50% de estas tierras fueron abandonadas, otras se les propuso cambio de uso para la ganadería. Actualmente se realiza el reordenamiento agrícola teniendo en cuenta la calificación y la clasificación de las mismas.

Al acercarnos más al proceso de reconversión en el contexto migratorio en esta localidad, se evidencia que en el último quinquenio, a partir del comportamiento de datos históricos, se han acentuado la emigración de los hombres en busca de un nuevo horizonte laboral condicionado por la reducción de oferta de empleos sustitutos a lo que estaban habituados como política del sector azucarero.

La identificación de las causas que promueven los procesos migratorios masculinos en los espacios rurales, y que se acentúan a partir de reformas económicas de peso en la vida de la población (como el caso de la reconversión de la industria azucarera cubana) está revestido de una gran importancia, porque, generalmente la mujer rural no se dedica al trabajo fuera del hogar, es decir, la función fundamental de ella está circunscrita a las tareas del hogar, la reproducción y el cuidado de los niños y ancianos, entonces, si el hombre de la casa emigra, que de hecho es el sostén económico de la familia, ¿cómo se garantiza la supervivencia del núcleo familiar que es dependiente del trabajo masculino asalariado?. Obsérvense las estadísticas de la ocupación por sexo en el Consejo popular Guatemala:

En caso de que la mujer se ocupase en alguna esfera de la producción o los servicios, ¿quién cuida de los niños y ancianos, si por lo general en los espacios rurales no se dispone de un servicio público que garantice estos cuidados especiales? , ¿Cómo lograr un empleo que genere ingresos capaces de cubrir los gastos de una familia dependiente y que requieran niveles de capacitación determinados, si las estadísticas indican que las mujeres rurales son las de menos nivel escolar alcanzado y las que con más frecuencia abandonan los estudios para dedicarse a la reproducción?, como se ilustra en el comportamiento del indicador número de partos en mujeres menores de 20 años.

Nos se trata de sostener una tesis que defienda la dependencia femenina de la masculina, pues la emancipación de la mujer es una respuesta a las contradicciones que generan los procesos de dependencia, pero esta relación tiene un carácter histórico, que incluso para el caso de Cuba, uno de los países con mayor participación femenina en el ámbito político, económico, cultural y académico, coexisten fenómenos tales como el machismo arraigado (fundamentalmente en las localidades rurales) que limita a la mujer cubana a dedicarse a la superación profesional.

Por lo que la estabilización de la población masculina en el campo, además de atenuar el éxodo de la fuerza técnica masculina hacia otros espacios citadinos, donde se pierde la mano de obra que garantiza la seguridad alimentaria a nivel territorial, y es de vital importancia para la estabilidad familiar, en particular mujer rural dependiente del trabajo asalariado del hombre.

El análisis de la triada reconversión – acentuación de procesos migratorios masculinos – mujer rural, se pueden sintetizar en los impactos siguientes (Forteza, 2007):

• Pérdida de la identidad cultural y económica de forma abrupta.

• Tendencia a la emigración masculina para garantizar los salarios fuera de la localidad.

• Reducción de la tasa de ocupación al desaparecer el central.

• Se garantizan los salarios en la localidad, por lo general mediante el subempleo.

• Mujeres que por la edad no quieren incorporarse al estudio y se reorientan al cuidado de niños como alternativa para garantizar el ingreso familiar.

• Incremento de los niveles de dependencia económica al emigrar una gran masa de hombres hacia otra localidad.

• Disminución de la tasa de natalidad y fecundidad por no garantías de estabilidad familiar y económica (en una población que tiene un grado incipiente de envejecimiento).

• Predominio, como consecuencia de familias monomaternales.

Conclusiones

El proceso de redimensionamiento de la industria azucarera puesto marcha modifica radicalmente el peso que históricamente mantuvo esta industria en la dinámica global de la economía y, a la vez impactó en todas las dimensiones de la vida económica y social de las localidades donde estaban enmarcados los centrales.

La preconcepción y diseño de Las políticas económicas y el impacto de las reformas estructurales, deben partir de una visión multidimensional, incluyendo segmentos vulnerables, debido al impacto de estas en la actividad laboral femenina, tanto remunerada como no remunerada.

A partir de la desaparición de los centrales azucareros, que constituían la base económica de las localidades rurales se ha evidenciado un proceso de éxodo masculino sostenido en el último quinquenio hacia otros sectores fuera de la provincia, lo que ha condicionado el incremento de los niveles de dependencia económica de la mujer rural, así como una disminución de la tasa de natalidad y fecundidad por no garantías de estabilidad familiar y el predominio, como consecuencia de familias monomaternales.

El análisis de los efectos de la reconversión, por parte de las entidades gubernamentales, no ha incluido la profundización de un proceso objetivo que se evidencia a partir de la reconversión: el surgimiento y estudio de de la triada: reconversión – acentuación de procesos migratorios masculinos – la mujer rural.

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