Revista OIDLES - Vol 1, Nº 1 (septiembre 2007)

Universidad, Industria y Gobierno Local[1]

Por Mariano Pauluk§

 

I- Introducción y marco del problema XE "Introducción y marco del problema"  XE "I- Introducción"  XE "I- Introducción y marco del problema"

Las últimas décadas fueron testigo de profundos cambios sociales, políticos y económicos experimentados en el ámbito mundial, regional y nacional. Estas transformaciones, implicaron consecuencias simultáneas a un proceso de descentralización que resultó en la delegación de actividades desde el Estado Nacional hacia los estados provinciales y municipales. Los procesos de ajuste estructural y reforma del Estado, la descentralización de responsabilidades sobre la prestación de determinados servicios públicos, así como la emergencia de nuevas demandas  sociales implicaron, de modo general, una creciente presión sobre los municipios para resignificar algunas de sus viejas funciones y desarrollar otras que, hasta entonces, fueron consideradas competencias propias de niveles de superiores de gobierno (Cravacuore, 2003:14). De la mano de la agenda local, los gobiernos locales de distintas ciudades comenzaron a formular e implementar programas para la promoción del desarrollo local. De modo general, el impulso de estos procesos se vio acompañado por la adopción de nuevas herramientas para la gestión del desarrollo, basadas tanto en la mayor articulación entre distintos gobiernos locales mediante diversas medidas de cooperación intermunicipal, como entre los actores político-administrativos municipales y los agentes socioeconómicos con actuación en sus territorios. En tal sentido, las políticas de desarrollo local, lejos de comprender sólo una responsabilidad del poder público municipal, demuestran ser cada vez más dependientes del compromiso de una multiplicidad de actores (Caminotti, 2003:34). En función de ello, se fortalecieron las iniciativas desde el territorio por el intento decidido de buscar mayor aprovechamiento de los recursos endógenos a través de la mejor articulación en redes[2] de los diferentes actores políticos, sociales y económicos locales (empresas, universidades, municipalidades, centros tecnológicos, consultorías, entidades financieras, etc.), a fin de incorporar mayores contenidos de intangibles en el valor agregado de conocimientos concretos en la actividad productiva y la gestión empresarial mediante la mejor vinculación entre los sistemas de educación y capacitación con el perfil del sistema productivo local, la mejora de la comercialización, diseño, calidad de los productos, etc. (Becerra; Monje; Renaudo, 2005)[3].

Las instituciones de educación superior latinoamericanas no se mantuvieron ajenas al proceso, se vieron enfrentadas a importantes y diversos desafíos de adecuación que impuso este nuevo contexto; en el cual la innovación orientada a la producción pasó a dominar la formulación de la política tecnológica[4]. Entre las exigencias que se les plantean en esta etapa de su historia, la construcción de vínculos productivos con las empresas aparece como uno de los principales problemas pendientes de resolución (D´nofrio, 1993). Sobre esta línea, Axel Didriksson, sostiene que en las ultimas décadas, las universidades están sufriendo cambios, y particularmente en América Latina y El Caribe. Según él, esta transformación se está convirtiendo en un factor fundamental para la construcción de una base social que permita el desarrollo de una Nueva Economía[5] (Didriksson, 2006). Las décadas del ochenta, y noventa, fueron clave para la determinación de esta transformación. En este período, las universidades sufrieron el recorte presupuestario por parte del Estado Nacional en muchos países de América Latina[6].

La reducción de fondos, junto con una tradición que planteaba el vínculo universidad y empresa, condujo a las instituciones a compensar los recursos con fondos privados[7]. Así, las universidades debieron adaptase al nuevo contexto y estructurarse en función de las demandas del mercado, volcándose a la formación de recursos humanos y destinando recursos de la investigación básica hacia la investigaron aplicada con fines económicos, lo cual ayudó a la construcción de intereses que intentan proteger y promover la vinculación entre la industria y la universidad[8]. Estas presiones facilitaron la transformación de las instituciones académicas, proceso que se reflejó en los distinto tipos de universidades que surgieron, entre las que se encuentran: las universidades emprendedoras (Clark; Burton, 1998), universidades de grupos de interés (“Stakeholders Universities”; Guy Neave, 2000), empresariales o gerenciales, de capitalismo académico (Slaughter, Sheila and Rhoader, Gary, 2004), de modelo de mercado, de competitividad, virtuales, de servicios, de negocios, etc. (Didriksson, 2006).

 

II- Estudios sobre el vínculo XE "III- Estudios sobre el vínculo"  XE "II- Estudios sobre el vínculo"

Entre los trabajos que existen sobre la temática universidad-empresa en América Latina, debemos mencionar el realizado por Mariana Versino (Versino, 2000), quien se planteó como objetivo reflexionar acerca de las características adoptadas en sus momentos iniciales por las primeras experiencias de incubadoras universitarias de empresas desarrolladas en la Argentina. Se trata de los casos de las Universidades de Lujan y La Plata, proyectos que fueron inaugurados en 1997. Otro de los trabajos publicados es el de Graciela Bargueño y Alejandro Mujica (Bargueño; Mujica, 1996). Estos autores analizan el caso del programa de proyectos de vinculación con el sector productivo en Uruguay. Sobre él se focalizan en los antecedentes, sus objetivos, los criterios para la definición de los llamados, y releva brevemente varias de las experiencias que se financiaron mediante el programa. Por su parte Carlos Correa (Correa, 2003), analiza y describe distintos elementos para el análisis de la vinculación universidad-empresa. Al mismo tiempo, presenta algunas experiencias ejemplificadoras de distintos países de América del Sur. Al hacerlo, revisa diferentes cuestiones entre las que se destacan la externalización de actividades de I&D, la fuentes externas de innovación, las diferentes modalidades de vinculación de la industria con la Universidad, realizando trabajos de campo que le permiten ver qué tipo de modalidades de vinculación predominan, cuáles son los inconvenientes que tuvieron en el proceso y viendo, en su análisis, qué impactos tuvo dicha vinculación en las empresas afectadas y cómo valoran los empresarios las diferentes modalidades sobre las que estructuraron su vinculo. Empero, no se realizaron estudios que intenten indagar sobre la implicancia que posee la formación de recursos humanos en el ámbito universitario y el impacto de este en la producción a través de la transferencia tecnológica. A esto se suma que no se tuvo presente el rol del municipio como actor, activo o pasivo,  en la articulación y como promotor de políticas científicas locales que posibiliten el desarrollo tecnológico endógeno de una región. En este trabajo sostenemos que sin la participación activa del gobierno local no se darían las condiciones políticas que permitan conformar el marco regulatorio y económico que consienta el fortalecimiento de los lazos entre la universidad, la industria y el gobierno local.

 

III- Posturas en la vinculación universidad-empresa. XE "IV- Posturas en la vinculación universidad-empresa."  XE "III- Posturas en la vinculación universidad-empresa."

La vinculación de la universidad con el sector productivo implicó una discusión entre quienes defienden el vínculo y quienes lo combaten. Los primeros autores retoman el proceso de transformación de la universidad como algo inevitable y sobre lo cual debe presionarse a fin de promover su desarrollo. Tal transformación, entienden, debe ser acompañada del vínculo entre la universidad y la empresa, lo cual es entendido como forma de desarrollo económico, social y cultural. Si bien este vínculo es fortalecido continuamente en los países desarrollados, podemos apreciar que los países de América Latina y El Caribe se caracterizan por la debilidad de estos vínculos y su falta de promoción política. Esto podría deberse a dos cuestiones principales: Por un lado, habría un problema estructural vinculado al grado de desarrollo del capitalismo, y el consecuente rezago de los países subdesarrollados y, por el otro, a una cuestión ideológica que aún se encuentra en discusión. Desde aquí, podemos ver claramente que existen dos fuertes posturas que resultan antagónicas. Por un lado, quienes defienden la transferencia tecnológica al sector privado, hacen continua referencia al notable éxito que esta estructura tuvo en los países centrales. Sin embargo, entre otros, Héctor Ciapuscio sostiene que la universidad argentina, si bien tiene el porte de un país de industrialización mediana, estuvo, y está, cada vez más condicionada por una economía y una cultura política que limitan sus posibilidades. Es así que no tendría mucho sentido intentar imitar el rol que cumplen las universidades en los países más avanzados; en nuestro país, según él, no existe prácticamente demanda de desarrollos tecnológicos domésticos por parte del sector productivo, siendo que el grueso de las demandas proviene del sector público (Ciapuscio, 1997). Por su parte, Carlos Correa concluye en su investigación sobre el análisis de varios casos de vinculación entre universidad y empresa, que la contribución de la universidad al “paquete” tecnológico[9] que manejan las empresas parece ser, en general, modesto, de un impacto limitado sobre sus procesos de innovación. Asimismo sostiene que no es de esperar una más intensa vinculación entre ambos a menos que la universidad asuma funciones explicitas que permitan la difusión y no sólo la creación de conocimientos. A su vez, resalta que existe un desajuste entre oferta y demanda que constituye un obstáculo objetivo a la vinculación, de una naturaleza difícil de superar (Correa, 1995).

Sobre una postura no tan escéptica, Pablo Hein y Adriana Peluffo (Hein; Peluffo, 1996) sostienen que la evidencia empírica nos permite ver la difícil construcción y fortalecimiento del vínculo entre la industria y el sector productivo. Empero, consideran que la vinculación entre el sector productivo y la universidad es una herramienta fundamental para apoyar una transformación profunda de la sociedad, lo cual va más allá de algún problema puntual empresarial. Por otra parte, están quienes tienen una postura totalmente opuesta a ello, entre los que se encuentran Guillermo Jaim Etcheverry. Él entiende que la universidad es un factor clave para el desarrollo social, resaltando que posee valores propios e independientes a los del mercado. Así, según esta postura, el lugar que ocupe la universidad en las prioridades de una sociedad, es, al mismo tiempo, el lugar que esa sociedad ocupará en el mundo (Etcheverry, 2005)[10]. De la cuestión se dividen dos posturas principales: Por un lado, están quienes sostienen que la universidad posee una función social en el sentido que es un ámbito destinado a la formación de recursos humanos, de profesionales, en función de los que el mercado demande; por otro, están quienes entienden que el verdadero objetivo es la producción de conocimiento de avanzada y el desarrollo de intelectuales, dotados de pensamiento crítico para entender la realidad y actuar sobre ella. En este marco, parecería que ambas posturas se presentan en relación a un problema teórico-metodológico. Esto es, si es la universidad la que trasforma la estructura social, o es ésta la que modifica a la primera. Ambas posturas se enfrentan y las podemos caracterizar como ”vinculacionistas”, en el primer caso, e “independentistas” en el segundo. Unos y otros coinciden en que la universidad es un factor clave para el desarrollo social; así también, creen que esta transformación de la función social de la universidad se debe, en principio, a un desligamiento, por parte del Estado, de la capacidad de comprender el lugar prioritario que debe ocupar la universidad, para que sea esa misma prioridad la que permita el desarrollo social. Los primeros la asumen como una extensión del capital y los segundos como institución que transfiere ideas, valores intrínsecos a ella.

De esta discusión, ambos encuentran una respuesta opuesta y antagónica. Los primeros proponen intensificar la profesionalización de la institución, su comercialización, dando origen a actividades de transferencia tecnológica y a la creación de nuevas carreras orientadas a la formación de recursos humanos. Los segundos esperan que la respuesta provenga del sector público y no del mercado. En principio parece haber un problema de disenso en el concepto de progreso social y, a partir de ello, del rol que debe ocupar la institución universitaria. Es aquél, el aparente objetivo de ambas posturas, sobre lo cual coinciden, pero es sobre su concepto sobre lo cual no acuerdan. Esta falta de homogeneidad conceptual conlleva a que ambos posean perspectivas diferentes sobre el papel de la universidad. Unos creen que lo que explicaría el desarrollo social es la vinculación y la transferencia de conocimientos, una readaptación al nuevo contexto, esto es, una readaptación de los valores universitarios en función de la demanda del mercado. Otros autores parecen creer que este progreso está en la formación de intelectuales antes que recursos humanos, lo cual implica sostener que es la universidad la que debe transformar a la sociedad debido a que aquella posee valores propios, como institución formadora de ideas. A pesar de este aspecto, habría que examinar quienes son los que defienden y quienes los que combaten la vinculación tecnológica en relación a la forma en que cada uno garantiza sus medios materiales de vida. Dejando esa tarea para otra investigación, pudimos ver cómo se estructuran las discusiones que intentamos enfrentar; y así comprender cuál es el marco sobre el que se modifica el rol de la universidad.

 

IV- Articulación regional XE "V- Articulación regional"  XE "IV- Articulación regional"

Como mencionamos, resulta evidente que, en muchos casos, la universidad se transformó y readaptó sus funciones en destino de las necesidades del capital. A pesar de ello, el vínculo entre la universidad y la industria resulta, en general, ser muy inmaduro y con muchas dificultades para su articulación. Las pretensiones que esta institución tuvo no cumplieron los objetivos postulados al comienzo. Tales pretensiones fueron el origen de al discusión aquí planteada y continúan sosteniendo la necesidad de la articulación. La universidad actual parecería que mantiene una orientación relacionada con la vinculación al mercado, pero éste no estaría generando las condiciones que permitan que la producción de fuerza de trabajo, como mercancía, y la producción de conocimiento, tenga un mercado cierto a mediano y largo plazo. La producción de bienes, debió readaptarse al aumento del dinamismo del mercado y a la reducción del ciclo del producto. A partir de ello, toda la estructura productiva se hizo más flexible, dada la inestabilidad de la demanda en el mediano plazo. Desde aquí podemos hacer una analogía entre la producción de bienes y la producción de fuerza de trabajo a pesar de ser conceptualmente iguales y tener el mismo destino (el mercado). De tal analogía se desprende que la dinámica del mercado actual es muy superior que la flexibilidad de la producción de fuerza de trabajo, respecto a la producción de bienes. La universidad, como productora de fuerza de trabajo, no posee la adaptabilidad suficiente para estar continuamente actualizada a la demanda del mercado, situación que es mucho más fácil en la producción de bienes. De este argumento podemos concluir que la universidad es una fábrica pero con mucha menor flexibilidad que la industria de bienes. Esto hace, que esta institución, al volcarse a la producción de recursos humanos, se encuentre, actualmente, produciendo bienes para un mercado que, dada su dinámica, no encuentre demanda en un futuro próximo.

Esta institución, funciona como productora y transmisora de conocimiento de recursos humanos capacitados para afrontar la nueva dinámica del capital, basado en la “nueva economía” sostenida, cada vez más, en el conocimiento. Por su parte, la estructura productiva nacional en general, y las locales en particular, se caracterizan por la mayor participación de pequeñas y medianas empresas y, generalmente, por una baja inversión en innovación y tecnología, así como una incapacidad estructural de financiar departamentos de desarrollo tecnológico endógeno, situación que condicionaría la estructura industrial en materia de innovación y desarrollo. Este marco expone las condiciones que justificarían que dichas empresas deben externalizar dicha tarea en instituciones “ad-hoc”.  Asimismo, el proceso de transformación, al cual hicimos referencia al comienzo, permitió que los gobiernos locales posean, actualmente, una mayor capacidad de decisión respecto a las cuestiones relacionadas al territorio y a la administración de recursos locales[11]. Esto incluiría, ciertas políticas de desarrollo económico local que servirían de incentivo para la promoción de industrias con mayor contenido tecnológico y valor agregado. En conjunto, las condiciones complementarias entre universidad[12], la industria y el gobierno local se articulan perfectamente en la teoría. Sin embargo, a pesar de la mayor autonomía que poseen las universidades, a partir de este proceso de transformación, América Latina se caracteriza por la falta de políticas que incentiven el vínculo entre el sector industrial y los centros de producción de conocimientos[13]. Ahora bien, concientes de la existencia de la transformación de las universidades por un lado, y la dificultad de desarrollo tecnológico, en productos y procesos, de las Pymes, por el otro; sumado a la mayor capacidad municipal de gestionar políticas locales, intentamos mostrar que las condiciones teóricas poseen grados de complementariedad que permitirían promover el conocimiento, la productividad, el desarrollo de la capacidad de los recursos humanos y el empleo en la esfera local. Este modelo microeconómico industrial permitiría comprender la interacción entre tres actores que conforman el territorio, en un esquema triangular como solución alternativa de desarrollo local[14].

En las últimas décadas se publicaron muchos trabajos relacionados con la vinculación tecnológica de las universidades con las empresas, de esto, resulta innegable que la universidad y el Estado sufrieron cambios drásticos en su composición, organización e incluso en sus valores. Se revisó mucho la dinámica del vínculo, empero, no resulta de este modo cuando intentamos relevar cuánto y qué se escribió sobre cuestiones fácticas, y aún menos cuando intentamos remarcar trabajos que acentúen la formación de recursos humanos como factor indispensable para la transferencia y vinculación tecnológica. Cuando revisamos los trabajos académicos que realizan un relevamiento de las diferentes experiencias que se realizaron a los largo de dos décadas, resulta que, en muchos casos, la teoría no fue contrastada, lo cual implicaría que no se aportó mucho desde una perspectiva constructivista, así como tampoco se demostró la falibilidad de la hipótesis, situación que se expresa en la vigente discusión sobre su viabilidad. Esto se torna más evidente cuando observamos la falta de relevancia que estos trabajos le otorgan a tres cosas principales e indispensables para que la articulación pueda concretarse, o no. Estas son, por un lado, el rol fundamental e indispensable que cumple el Estado en el marco regulatorio y político de tal articulación, a nivel municipal. Por otro, y no menos importante, es la falta de prioridad a la cuestión relativa a los recursos humanos y, finalmente, a las cuestiones estructurales que impiden el desarrollo tecnológico de las Pymes. Sin estos elementos, cualquier tipo de política científica y tecnológica, sea esta endógena o exógena, no tendría oportunidad de realizarse de manera eficiente y eficaz[15]. Como menciona Daniel Cravacuore (Cravacuore, 2006:183), resulta necesario construir redes que sean alternativas a las del mercado, que se sostengan sobre los acuerdos y compromisos de los actores locales involucrados (publico-privados), siendo, sus acciones u omisiones, un factor determinante del desarrollo, resaltando al Estado municipal como un actor protagónico en la articulación de tales redes.

 

V- Sobre el vínculo universidad-empresa XE "VI- Sobre el vínculo universidad-empresa"  XE "V- Sobre el vínculo universidad-empresa"

Dejando de lado cuestiones subjetivas y discusiones idealistas, pretendemos plantear que la universidad posee mayor autonomía en la gestión y parecería que menos recursos económicos públicos, al mismo tiempo que es innegable la transformación que ha sufrido. Sus funciones se volcaron al mercado para asistir al capital en la acumulación y el mercado fue el que readaptó su función para su provecho. A pesar de discusiones irresueltas y vigentes, la universidad cambió su rol en la sociedad, pasó a relacionarse con los demás actores a los cuales cambia y que, al mismo tiempo, la modifican y desarrollan. No existe una relación directa, ni aún lineal, entre las vinculaciones de los diferentes actores sociales. Las relaciones sociales no se desarrollan de esa manera, son el resultado de interacciones contradictorias, dialécticas, que transforman al conjunto. No podemos entender el nuevo contexto, en el que la universidad se transforma, como una realidad en sí misma, ni aún, de forma aislada del resto. La universidad es parte de un todo, y no una pieza de la sumatoria de partes aisladas, un elemento que funciona en un todo orgánico y que no puede ser comprendido fuera del contexto histórico en el cual se desarrolla. Es por ello que el proceso es comprensible en un marco de extensión del capitalismo y de un desentendimiento del Estado sobre las cuestiones que antes ocupaba. Al descentralizar sectores e instituciones y restringir su rol en la economía, parte de las actividades que ocupaban al Estado pasaron a depender del mercado. Esto hizo que los valores sean condicionados por cuestiones materiales, esto es, por la búsqueda de recursos en el mercado, siendo éste el que marcaría los principios de la educación, los valores sociales, y el que determinaría qué conocimientos son relevantes y cuales no. Así, la universidad, entre otros actores, no estaría devolviendo a la sociedad lo que esta le brindó durante tanto tiempo, sino que se volcó a brindar soluciones al capital para garantizar la reproducción del sistema.

El hecho que la universidad impulse iniciativas de producción de fuerza de trabajo para el capital, soluciones tecnológicas y ayudas en la producción no es más que una asistencia al capital, lo cual no implicaría, necesariamente, que la sociedad deba beneficiarse de ello. Sin embargo, es un proceso que no es característico sólo de América Latina, la competencia entre las empresas, y entre las naciones, conlleva la necesidad de incrementar la competitividad y la productividad del trabajo en busca de contrarrestar la caída de la tasa de ganancia, fruto de aquella. Los gobiernos deben actuar, en este contexto, como promotores del capital impulsando medidas que lo ayuden en la acumulación y, para esto, se requiere que los recursos de un país deban volcarse a asistir a las empresas con objeto de estimular su competitividad internacional y una mayor producción y apropiación de valor. La calidad en que esta forma de producción pueda desprender beneficios a la sociedad es mediante el empoderamiento, por parte del Estado municipal, de las actividades y deberes que se desprendieron de la esfera nacional. El hecho que sugiere a la estructura social como un asistente del capital es una realidad independiente de las voluntades idealistas de algunos autores y de las discusiones que se sostienen sobre elementos morales. Las instituciones, entre ellas la universidad, transformaron sus valores, sus ideas.

La forma de producción y la necesidad intrínseca a acumular del modo de producción capitalista, llevó a la necesidad de readaptar esas ideas y valores, a una nueva coyuntura, caracterizada por la competencia basada en el conocimiento. Los impactos que el proceso aquí descrito pueda tener sobre el territorio dependen de la articulación de voluntades de los diferentes actores que participan a escala local. Los acuerdos y los compromisos entre actores públicos y privados, en el territorio, son una de las piezas fundamentales para extraer los mayores beneficios posibles de la situación descripta. Las acciones u omisiones de los actores involucrados determinarán la forma en que el territorio se desarrolle y la comprensión de la prioridad que requiere reconocer la articulación del Estado municipal, la industria y la universidad como herramienta del desarrollo, es determinante para  plantear, de aquí en mas, la articulación, elaboración y ejecución de las políticas de desarrollo económico local que sean pertinentes con la nueva situación histórica en la que se posiciona la universidad, el gobierno local y las industrias del territorio. En conjunto, se pretende plantear que las nuevas condiciones son propicias para promover una vinculación que hasta la actualidad no se desarrolló lo suficiente en relación al potencial que posee. La promoción de la articulación se encuentra vinculada de forma directa con la construcción de un entramado productivo interrelacionado que posibilite maximizar el aprovechamiento de los recursos locales y aumentar la competitividad del territorio en la escena internacional. Asimismo, la absorción de los beneficios, por parte de la región, depende de la forma en que esta articulación se lleve a cabo, y las políticas que se ejecuten en función de evitar que sólo sea un proceso a favor del capital y no de la comunidad local. Esto implicaría la promoción del empleo a largo plazo, fortaleciendo un tejido productivo que resulte menos dependiente del contexto internacional y las políticas de competitividad ficticias (Ej.: Devaluación) por parte de la Nación. Sobre esta línea podemos agregar, la mejora de la infraestructura y la promoción de la educación, persiguiendo el objetivo de incrementar la productividad, el crecimiento y el desarrollo. Este último objetivo no fue alcanzado por el mercado, por lo cual, podrían ejecutarse diferentes políticas industriales en el territorio, entre las cuales podemos mencionar las incubadoras empresariales, clusters industriales, apoyo a la reconversión productiva y promoción del microcrédito.

 

VI- Conclusiones XE "VII- Conclusiones"  XE "VI- Conclusiones"

Este trabajo no intenta exponer la solución a los problemas de desarrollo, sólo intentamos plantear algunos temas para el debate, y algunas perspectivas para la solución, sin pretender sostener una alternativa única. Repasamos, brevemente, la discusión ideológica y los impactos que tuvo, sobre los diferentes actores del territorio, el proceso de descentralización, y reforma del Estado, el que se aceleró en la década de los noventa. De esta coyuntura se derivó el nuevo rol del municipio y de la universidad. Sus papeles respectivos se readaptaron a una situación que les otorgaba mayores responsabilidades y menor disponibilidad de recursos. A su vez, también se descentralizó, y en muchos casos se eliminó o nunca se tuvo en cuenta, la innovación tecnológica y la trasferencia de conocimientos a las pequeñas y medianas empresas en función de solucionar los problemas del proceso productivo que impiden un avance en la productividad y en la competitividad internacional de aquellas. Por otra parte, revisamos, brevemente, las diferentes teorías que analizan el vínculo entre el Estado, la empresa y la universidad, pero sugerimos que en este contexto histórico, el modelo debe ser revisado y actualizado.

De los trabajos que estudiaron distintos casos, y revisaron la teoría, muchos asumen la gran dificultad que representa la promoción de la articulación y los problemas que derivan de la falta de demanda por parte de las empresas, el descreimiento hacia el gobierno local y la falta de promoción de la vinculación por parte de las universidades. Empero, entendemos que surgió la necesidad del fortalecimiento del vínculo publico-privado. Éste sólo es posible mediante herramientas de política de ciencia y tecnología[16], dado que en América Latina en general, y en Argentina en particular, el retraso tecnológico que caracteriza al sector privado, sumado a la desconfianza que poseen en el gobierno local y en la vinculación tecnológica, impiden que esta articulación se realice por voluntades particulares de los actores. Resulta vital la predisposición de todos los involucrados, siendo, el gobierno local, el principal actor en la escena regional. Es éste, quien debe promover políticas que incentiven la articulación a fin de romper con los obstáculos que tradicionalmente impidieron, e impiden, el acercamiento del sector privado al gobierno local, y la reticencia hacia la universidad ya no sólo por cuestiones tributarias o de infraestructura, sino como quien es hoy el promotor del desarrollo y la gestión, en el ámbito local. El vínculo en América Latina en general, y en argentina en particular, no se pudo desarrollar por la falta de promoción de políticas de articulación y promoción de la innovación y transferencia tecnológica. Esto resultó del hecho que no se tuvo, al gobierno local, como un actor fundamental para construir y fortalecer la articulación en el territorio. Las teorías que analizaron las relacione entre los actores, esperaban respuesta del Estado Nacional, en una coyuntura, en la que éste se había desvinculado de la promoción tecnológica nacional y la articulación de los actores.

En Argentina, y en otros países de América Latina, el proceso de descentralización y reforma del Estado, se llevó a cabo junto con políticas de apertura económica que restringieron las posibilidades de producción tecnológica debido a que ésta era desarrollada en el exterior e importada por las empresas. En esta etapa, resultaba más costoso innovar y desarrollar de forma endógena que importar la tecnología de los países desarrollados. En el nuevo contexto, resulta prioritaria la innovación tecnológica y el fortalecimiento del entramado productivo, mediante su vinculación con las universidades de cada región. Para ello, resulta fundamental que el gobierno local, asuma el protagonismo que la nueva coyuntura le otorgó, a fin de promover la articulación entre los actores del territorio. A través de ello, se sortearan las dificultades estructurales que impiden el desarrollo local. Entre las cuales se encuentra el fortalecimiento de las capacidades de gestión del gobierno local y la ruptura del escepticismo que el sector privado dirige hacia éste. Asimismo, se busca fortalecer el rol que la universidad como productora y trasmisora de conocimientos, tanto productivos como sociales. Por su parte, las dificultades tecnológico-productivas de las Pymes pueden ser resueltas mediante el fortalecimiento del vínculo. En conjunto, se intenta demostrar que esta articulación es la alternativa pertinente al nuevo marco histórico ya que se complementa con las dificultades que el resto de los actores del territorio poseen en diferentes aspectos. De aquí en más, el rol del gobierno local, y la capacidad de sus funcionarios, debe fortalecerse para ponerse a prueba en esta ambiciosa tarea de desarrollo local.

 

 

 

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[1] Las opiniones expresadas en este documento, que no ha sido sometido a revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de la Organización.

§ El autor de este trabajo desempeña actividades de investigación en el Centro de Estudios e Investigaciones de la Universidad Nacional de Quilmes, Argentina. Más precisamente en la Unidad de Fortalecimiento de los Gobiernos Locales, en el programa de investigación  “Desarrollo local en el conurbano bonaerense. Análisis de casos de los municipios de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela”. Actualmente se encuentra realizando su tesis de grado bajo el mismo programa y con la dirección de Daniel Cravacuore. Su investigación se relaciona a la temática de la transferencia tecnológica y la vinculación entre la industria y la universidad, cuyo título es “Universidad, Industria y Desarrollo Local. Un estudio de caso: el municipio de Florencio Varela”. Su línea de investigación se relaciona a la estructura productiva, bienes de capital y política industrial. Contacto: epauluk@alu.unq.edu.ar

[2] El agotamiento de los modelos centralizados de desarrollo, causado por la política de privatización ineficaz y desreglamentación de los mercados llevadas a cabo a los países periféricos en los últimos años, está levantando reflexiones cada vez más en las estrategias de desarrollo local, en que el territorio se muestra como el agente importante en la dinámica productiva del aglomerado, y no como simplemente un neutral y pasivo espacio en lo que se localizan las actividades productivas (Ferreira, 2003).

[3] El rol que ocupó el Estado nacional como actor planificador fue abandonado. Esto se evidenció principalmente por la retirada del nivel nacional y por la falta de profundidad de las políticas provinciales. Este escenario dio lugar a políticas locales caracterizadas por nuevos instrumentos de promoción que planteaban un cambio en el enfoque del desarrollo (Cravacuore, 2006:185).

[4] “En la década de los noventa el eje de las políticas tradicionales en ciencia y tecnología fue evolucionando hacia el estímulo a la innovación. Un nuevo concepto (el sistema nacional de innovación) fue imponiendo el reconocimiento de nuevos actores, reorientando la perspectiva de las políticas desde la oferta hacia la demanda de conocimientos y generando nuevas evidencias acerca de las formas de incorporación de los conocimientos a las actividades productivas” (Albornoz, 1999:4).

[5] [5]Entendida por “...el proceso de relaciones económicas globales (o glocales) que ocurre en forma desigual y contradictoria a nivel internacional, y que se caracteriza por estar sustentado en el uso extensivo e intensivo de nuevas tecnologías, aprendizajes y conocimientos organizados o aplicados en los sistemas de informatización y de telecomunicaciones, de la biotecnología y de las ciencias genómicas, entre otras innovaciones, y que empieza a tomar conformarse bajo la forma de un nuevo Modo (articulado económico, político y socio-institucional) de producción de conocimientos.” (Didriksson, 2006).

[6] A pesar de ello, parecería no ser el caso de Argentina. Según Daniel Cravacuore (Cravacuore, 2006), en la década del noventa, las universidades argentinas, incrementaron sus presupuestos, pese a lo cual vieron en las carencias de los gobiernos locales una posibilidad de obtener recursos alternativos por lo que estructuraron actividades de vinculación con las que lograron importantes resultados.

[7] A pesar del resultado empírico, éste fue la materialización de una tradición ideológica que planteaba vínculo de la universidad con el mercado.

[8] Según Cravacuore (Cravacuore 2006), en el caso argentino, “La década del noventa estuvo atravesada por el debate del financiamiento universitario. Varios fueron los ejes de discusión: la masa de recursos transferidos por el Gobierno Nacional a las universidades nacionales; el mantenimiento de la histórica gratuidad en los estudios o la imposición del arancelamiento; los fondos requeridos por la constitución de las siete nuevas universidades públicas; y la existencia de fondos programáticos que eran percibidos como mecanismos de injerencia sobre la autonomía universitaria”.

[9] “Un paquete tecnológico para producir y comercializar un producto o servicio nuevo o mejorado, puede contener una o varias tecnologías y normalmente específica equipos, instrumentación, infraestructura y otros activos complementarios. Cuando alguno de los componentes del paquete tecnológico está protegido intelectualmente, entonces la licencia respectiva es transferida junto con él”. (FODEF-CONICYT, disponible en Web: http://www.conicyt.cl

[10] De esto se desprende que cuando se habla de prioridades estamos hablando de prioridades materiales y no ideales. Esto es, quienes pregonan priorizar a la universidad se refieren a priorizarla en el presupuesto nacional. 

[11] Según Daniel Cravacuore, (Cravacuore, 2006:184) el desarrollo local supone que la gestión expone a los agentes públicos (funcionarios municipales) al desafío de fortalecer las relaciones horizontales con el conjunto heterogéneo de actores no estatales. De este modo, se intenta, construir nuevas relaciones con las instituciones que actúan en la esfera local (cámaras empresariales, los sindicatos, los centros educativos y los actores privados).

[12] “La Universidad ha sido una de las instituciones argentinas, que durante la última década, mejor ha sobrellevado la crisis de confianza de los ciudadanos. Su asociación con principios muy arraigados en la sociedad argentina, como la libre accesibilidad a los bienes públicos, su constitución histórica como vía del ascenso social y posicionamiento en oposición al modelo de desarrollo impuesto en la década pasada permiten explicarlo” (Cravacuore, 2006).

[13] “El carácter meramente retórico que en América Latina frecuentemente tuvo (y tiene) la política científica, y el aislamiento de la comunidad académica con respecto a otros  actores sociales, son expresión, más que causa, de la ausencia de políticas capaces de hacer que la ciencia contribuyera en forma tangible al logro de metas económicas y sociales” (Albornoz, 1999).

[14] Cravacuore (Cravacuore, 2006:184), reconoce que existen experiencias internacionales reconocidas que son evidencia empírica, de la factibilidad de conducir, de manera eficiente y eficaz, los procesos de vinculación público-privada. Para esto, sostiene:”…son necesarios acuerdos territoriales a nivel local, capaces de promover la complementación en los esfuerzos de actores públicos estatales y no estatales, así como la institucionalización de los compromisos asumidos. La participación genuina, los mecanismos de deliberación eficaces y la responsabilidad de los actores estratégicos involucrados pasan así a ser elementos constitutivos de la capacidad de la sociedad local para ejecutar una política de desarrollo viable y consensuada”.

[15] “…Esta articulación publico-privada resulta determinante para el tejido institucional que enmarque la acción de los actores que dan impulso al proceso. De acuerdo con el enfoque teórico, se entiende que las redes densas de relaciones cooperativas entre cámaras empresariales, sindicatos, centros educativos, empresas y el gobierno local constituyen un elemento central para posibilitar una utilización eficiente del potencial de recursos locales disponibles y mejorar la competitividad territorial”.(Cravacuore, 2006:184). 

[16] “La capacidad de fijar política científica tiene que ver con la capacidad global de un estado para actuar políticamente, en el sentido de poder fijar objetivos y disponer de las herramientas que le permitan movilizar todas las capacidades del país para alcanzarlos, en el contexto de las oportunidades y restricciones propias de cada situación” (Albornoz, 1999).

 


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