Revista: Observatorio Iberoamericano de la Economía y la Sociedad del Japón
ISSN: 1988-5229


EL FUTURO DEL JAPÓN COMO UN CENTRO DE EDUCACIÓN INTERNACIONAL

Autores e infomación del artículo

Otto F. von Feigenblatt

Conde de Kobryn, Real Academia de Doctores de España


Resumen: Japón tiene una población que se está rápidamente envejeciendo. Colegios y escuelas han sido cerrados debido a la falta de estudiantes. Este problema demográfico pone en riesgo el futuro de la educación superior en el país asiático. Por otro lado Japón tiene algunas de las mejores universidades del mundo y tiene una larga historia de atraer a estudiantes internacionales. En el pasado los programas eran totalmente en japonés pero hoy en día la mayoría de los programas de postgrado y muchos programas de grado son en ingles. Japón está intentando convertirse en un centro para la educación internacional y de esta forma compensar la pérdida de estudiantes domestico con estudiantes internacionales. Este estudio explora las fortalezas y debilidades del país relacionadas al proceso para alcanzar dicha meta.

Palabras claves:  Japón, Educación, Universidad,  Estudiantes, Demografía


Para citar este artículo puede uitlizar el siguiente formato:

Otto F. von Feigenblatt (2016): “El Futuro del Japón como un centro de Educación Internacional”, Revista Observatorio Iberoamericano de la Economía y la Sociedad del Japón (enero 2016). En línea: http://eumed.net/rev/japon/25/futuro.html


Introducción:
            El Imperio Japonés tiene una larga historia en relación al ámbito de la educación (Morton & Olenik, 2005). Japón fue el primer país no occidental en industrializarse y esta meta se logro en parte debido al establecimiento de un excelente sistema educativo (Hook, Gilson, Hughes, & Dobson, 2005; Sakamoto, 2008; Smith, 1997). Métodos de enseñanza Europeos fueron adaptados a la cultura y necesidades del país con muy buenos resultados. El país desarrollo su capital humano y gradualmente logro establecer centros educativos de nivel mundial.
Actualmente varias universidades Japonesas están entre los rangos más altos a nivel internacional debido a la calidad de investigación de dichos centros y de sus estudiantes. Durante la  mayoría de la historia de la educación superior Japonesa esta ha sido apoyada económicamente por el gobierno basándose más que todo en el número de alumnos en clase. Hoy en día el número de japoneses en edad de ingresar a la universidad ha bajado drásticamente debido al envejecimiento que aflige al país (Togo, 2005). El menor número de estudiantes Japoneses es un problema para las universidades ya que esto significa menos fondos a corto y largo plazo.
            Una de las posibles soluciones al problema del menor número de estudiantes domésticos tradicionales es expandir la misión de la universidad y promover la educación continua. La educación continua en Japón ha estados históricamente en manos del sector privado debido a la peculiar cultura corporativa del país (Sakamoto, 2008). Las grandes corporaciones prefieren entrenar a sus empleados ellos mismos en lugar de enviarlos a una universidad. Las universidades están promoviendo postgrados para empleados de nivel medio en la jerarquía corporativa pero también se encuentran con problemas con la cultura corporativa. Las promociones están basadas en años de servicio y no en calificaciones académicas y es muy difícil cambiar de trabajo lo que le quita la utilidad práctica desde el punto de vista de incentivos. Otra solución que ha tenido más éxito ha sido promover el ingreso de estudiantes internacionales en universidades japonesas.
            Japón tiene una larga historia en el ámbito de la educación internacional. Desde la época de la revolución Meiji en el siglo XIX, un gran número de estudiantes, mayormente oriundos del resto del continente Asiático, ingresaron en universidades japonesas (Ryang, 2010). Parte del atractivo como un destino para la educación superior es el estatus especial del Japón como el primer país no occidental en industrializarse. La victoria de Japón en la guerra Ruso-japonesa de 1904 aumento el aura de calidad de la educación japonesa. Desde el punto de vista de afinidad cultural, estudiantes Asiáticos se sentían más cómodos en un ambiente japonés que en un ambiente occidental (Pieterse, 2009). El Japón también uso su desarrollado sector educativo antes y durante la Segunda Guerra Mundial para promover la Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental (Lind, 2009). La Esfera tenía un importante componente cultural.  Japón tenía la intención de extender su hegemonía en la esfera cultural y una de las mejores formas de lograr esto es por medio de la educación. Cientos de estudiantes de toda Asia estudiaron en universidades Japonesas durante estos años. Es necesario recordar que la educación Japonesa en estos años tenía como una de sus metas la asimilación cultural e ideológica de los estudiantes extranjeros. La enseñanza era totalmente en japonés y el sistema y cultura japonesa era considerada como modelo para el resto del mundo (Togo, 2005).
            La educación superior japonesa de la posguerra se concentro en las necesidades inmediatas del país como la reconstrucción de la infraestructura, la sanidad, y la mejora de la economía (Smith, 1997; Togo, 2005). Debido a esto la educación superior se enfoco en las ciencias aplicadas a nivel de licenciatura. Con el crecimiento exponencial de la economía Japonesa en los años ochenta y principio de los noventa del siglo veinte se invirtió más dinero en la educación superior y se proliferaron programas en administración de empresas y las ciencias sociales (Sakamoto, 2008).
 El desarrollo de la investigación en las universidades en temas de interés académico puro tuvo un lento desarrollo debido al énfasis pragmático de la empresa privada y el rol importante de investigación de las grandes corporaciones. El desarrollo de programas de postgrado de nivel internacional fue particularmente problemático debido al énfasis en experiencia práctica y entrenamiento interno de las empresas Japonesas. Una ventaja de estos obstáculos iníciales es que dicho programas de postgrado se desarrollaron inicialmente en ingles para entrenar a una elite de Japoneses y de estudiantes internacionales. De esta forma el numero de Japoneses en programas de postgrado en muy bajo en relación al número en programas de grado lo que garantizo una más alta calidad de estudiantes y un enfoque mucho más avanzado.
            La recesión de finales de los años noventa y el envejecimiento de la población han creado presiones muy fuertes para que la educación superior busque y cree nuevos fuentes de ingresos para sus programas (Sakamoto, 2008). Los programas internacionales han sido identificados como una de las mejores soluciones para mantener la calidad de la educación superior japonesa. También dichos programas internacionales tienen el beneficio añadido de ayudar a que Japón se globalice al tener un número de profesionales con la habilidad de colaborar en un ambiente internacional (Kingston, 2011).
Fortalezas de la Educación Superior Japonesa
            La educación superior japonesa tiene varias fortalezas para competir a nivel internacional. Desde el punto de vista de infraestructura, las universidades Japonesas tienen avanzados y costosos campuses con todas las comodidades para estudiantes y profesores (Kingston, 2011). Las universidades japonesas tienen el capital para atraer talento internacional académico y también varias generaciones de profesores con postgrados extranjeros de algunas de las más prestigiosas universidades del mundo. Otra gran ventaja del Japón es su estatus como un país desarrollado con un alto nivel de seguridad pública y con una economía altamente avanzada. La presencia de varias multinacionales en el país también es un gran atractivo para cierto tipo de estudiante.
            La inversión Japonesa en infraestructura durante los años ochenta y noventa fue impresionante. Autopistas, puentes, aeropuertos, universidades, hospitales, y demás son omnipresentes en el archipiélago japonés. La inversión en planta física durante los años ochenta y noventa fue mucho más allá de la necesidad inmediata de la población (Feigenblatt, 2007; Kingston, 2011). El resultado de esto es que uno de los obstáculos más grandes en expandir la educación superior no está presente en el caso del Japón. Las universidades japonesas tienen la capacidad física de admitir a un gran número de alumnos internacionales sin ninguna necesidad de invertir en costosos proyectos de construcción.
            Uno de los costos más grandes en la educación superior es el capital humano. Atraer talento internacional para la docencia y la investigación es muy costoso y desarrollar una capacidad domestica es un proceso largo y complejo (Schiller & Liefner, 2007; Suttichujit, 2013; Thelin, 2011). Japón tiene varias generaciones de profesores e investigadores altamente calificados. Los salarios japoneses son igual de altos o en algunos casos más altos que en otros países industrializados (Dore, 1997). Esto facilita el proceso de atraer el talento necesario para competir a nivel internacional. Con los cortes en presupuestos para la educación superior en Europa y la larga recesión económica en los Estados Unidos muchos académicos de estos países han aceptado contratos en el Japón y en otros centros educativos emergentes como los Emiratos Árabes (Meenakumari & Krishnaveni, 2011; Praphamontripong, 2010). Esta es una gran ventaja que tiene Japón en comparación con otros países fuera de los centros académicos tradicionales.
            Japón es un país con una economía altamente desarrollada y con una gran estabilidad socio-política. La seguridad publica en Japón es excelente y el país tiene una de las tasa de encarcelamiento más bajas del mundo (Smith, 1997; Togo, 2005). La disponibilidad de un sector financiero y económico altamente sofisticado facilita la expansión de la educación superior al ámbito global. Transacciones simples como el pago de servicios para estudiantes se facilita gracias al acceso a un sector bancario muy estable. Otro aspecto importante es la seguridad física de los alumnos (Battersby & Siracusa, 2009). Esto es particularmente importante para atraer estudiantes de países desarrollados los cuales están acostumbrados a cierto nivel de seguridad para sus personas y posesiones.
El ambiente político también es propicio para la implementación de un plan a mediano y largo plazo de promover la internacionalización de la educación superior en Japón. Una burocracia altamente calificada y profesional ayuda a mantener un ambiente político estable, el cual por su parte ayuda a que las universidades puedan concentrase en planes estratégicos sin tener que procurarse de posibles imprevistos debido a cambios políticos repentinos. En otras palabras la incertidumbre se reduce y se transforma en riego calculado.
            Finalmente esta el aspecto de la presencia de muchas grandes corporaciones multinacionales. En el ámbito de la investigación muchos recursos provienen de las grandes multinacionales (Hook et al., 2005). Su presencia en Japón es propicia para el desarrollo de investigadores profesionales con un interés en aplicaciones prácticas. Esto ya es una realidad en Japón y multinacionales como la Toyota y Toshiba invierten millones de yenes anuales en este tipo de proyecto. Otro atractivo de la presencia de corporaciones de esta magnitud es la posibilidad de empleo para profesionales extranjeros que se gradúen en instituciones japonesas.
La pirámide revertida demográfica japonesa va a resultar en serias consecuencias en la fuerza laboral (Kingston, 2011). El entrenamiento y posible asimilación de un gran número de extranjeros altamente calificados puede mitigar dicho problema. En conclusión la presencia de corporaciones puede servir para incrementar la demanda de los servicios que los egresados de las instituciones japonesas de educación superior preparen a futuro.
Debilidades de la Educación Japonesa
            La educación superior Japonesa tiene muchas fortalezas que le pueden ayudar a convertirse en un destino importante para la educación internacional pero también tiene que lidiar con varias debilidades presentes en el sistema. El etnocentrismo y en algunos casos la xenofobia de una gran parte de la población japonesa dificulta la integración de estudiantes internacionales y también ahuyenta a posibles profesores de nivel internacional. Otra deficiencia crítica en el sector de educación superior es el énfasis de muchos centros en las ciencias aplicadas a nivel de licenciatura. Finalmente el alto costo de vida en Japón también puede ser un obstáculo para posibles estudiantes internacionales provenientes de países en vías de desarrollo (Smith, 1997).
            El aspecto cultural es crítico para el futuro potencial del Japón en el ámbito de la educación internacional. El Imperio Japonés tiene una larga historia plagada por recurrentes campañas de asimilación cultural (Feigenblatt, 2010; Lind, 2009; Morton & Olenik, 2005). Dichas campañas culturales han resultado en un ideal de una cultura homogénea definiendo la identidad nacional (Ryang, 2010). Externalidades negativas de esta idea de homogeneidad es un elevado número de incidentes de actos xenofóbicos y un nacionalismo virulento en algunos sectores de la población. Estudiantes internacionales en Japón se enfrentan con un ambiente cultural relativamente cerrado y en algunos casos con sectores de la población que son hostiles a la globalización y al intercambio cultural. El número de japoneses que hablan ingles es bastante bajo lo que también dificulta la adaptación inicial de estudiantes internacionales.
            Por muchos años la educación superior Japonesa se concentro en el nivel de licenciatura en las ciencias aplicadas. La razón de esto está relacionada al énfasis en desarrollo tecnológico durante la postguerra hasta los años ochenta (Sakamoto, 2008). El país necesitaba técnicos en disciplinas prácticas para apoyar el sector de exportación. El problema con esta concentración es que el país sufre una escasez de expertos con postgrados en ciencias básicas y en las ciencias sociales. Japón continúa subiendo en la cadena de desarrollo y actualmente se enfrenta al reto de expandir la educación superior a otras disciplinas y en particular  los programas de postgrado. La educación Japonesa a nivel de postgrados todavía está en su infancia y tomara muchos años para que sea competitiva a nivel internacional.
            Japón es un país altamente desarrollado con recursos muy limitados. Debido a la escasez de recursos naturales y a la alta densidad de la población, el costo de la vida en Japón es alto en comparación a otros países industrializados (Chambers, 2007; Gomez, 2008). El alto costo de la vida en Japón es un obstáculo en particular desde el punto de vista de estudiantes oriundos de  países en vías de desarrollo. Este es un aspecto importante que debe de considerarse en la promoción del Japón como un destino para la educación internacional.

Conclusión
            Japón posee importante fortalezas para convertirse en un destino para la educación internacional. Aunque Japón tiene una infraestructura avanzada y un gobierno estable también es un país con varios obstáculos para lograr la meta en discusión. La xenofobia de parte de la población Japonesa es un importante obstáculo sin una solución simple. Un cambio cultural toma muchos años y el alto nivel de homogeneidad de la sociedad Japonesa dificulta la difusión de una cultura más abierta a diferencias étnicas.
            La gran inversión del Japón en la promoción del país como un destino para la educación internacional es un buen paso en el largo proceso para alcanzar la meta final. Sin embargo más que dinero será necesario para sobrepasar los obstáculos presentados en este estudio. Los ejemplos de Alemania y de Singapur pueden ser útiles para los líderes del Japón. Experiencias similares se pueden adaptar a las necesidades del Imperio del Sol Naciente.
Referencias
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Togo, K. (2005). Japan's Foreign Policy 1945-2003: The Quest for a Proactive Policy (Second Edition ed.). Leiden: Brill.


Recibido: Diciembre de 2015 Aceptado: Enero de 2016 Publicado: Enero de 2016

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