Gaspare Mura, Lorenzo Scillitani, Pasquale Ferrara, Philip Larry, Sonia Ruggeri, Francesca Francesconi, Shahid Mobeen, Religione e libertà in Pakistan dal 1970 al 1990, Editrice Apes, 2012, 268 págs.

Guillermo Hierrezuelo Conde



Resumen: Gaspare Mura destaca el enfrentamiento entre las religiones monoteístas, en particular el Islam, y la democracia política. Esta incompatibilidad se vio reforzada en la segunda mitad del siglo XX. El autor considera que existe un elemento "violento" e "intolerante" del monoteísmo. Además, es de la opinión que la teología política no puede suponer una representación fundamental de la fe cristiana (p. 46). Con la llegada al poder de Mohammed Daud en julio de 1973, se produjo un cambio político en Afganistán. A partir de 1977 tuvo lugar un acercamiento político entre Afganistán y Rusia. Años más tarde, en 1983, se celebraron elecciones nacionales ante la presión internacional. Lorenzo Scillitani señala que Pakistán, que alcanzó la independencia en 1947, está considerado el sexto país más poblado del mundo y el primer país musulmán con más población. Bhutto ocupó el cargo de primer ministro en 1973, y cuatro años más tarde, el 5 de julio de 1977, el general Muhammad Zia ul-Haq dio un golpe de Estado e impuso un régimen militar, que se prolongaría hasta 1988. Pasquale Ferrara se refiere al carácter transnacional de la religión, consecuencia de las nuevas tecnologías de la información y de la globalización. Fue en los años ochenta cuando se produjo la transformación internacional de las relaciones entre política y religión. En los países musulmanes han existido tres modelos en las relaciones Estado-Islam: el laicismo opositivo, que se aplicó en Argelia tras el golpe de Estado de 1992; la islamización oportunista, que se adoptó en Jordania a partir de 1950 y en cierta medida Indonesia en los años noventa, y la islamización orgánica, aplicada en Pakistán entre 1970 y 1990. La controvertida cuestión de la producción de la bomba atómica por parte del gobierno ha sido tratada por Philip Larry. El programa nacional de la energía atómica para la construcción de la bomba en Pakistán fue fruto de un encuentro organizado por el primer ministro Zulfikar Ali Bhutto el 24 de enero de 1972. Dos años más tarde, el 18 de mayo de 1974, Pakistán reconoció por primera vez el programa para la construcción de la bomba una vez que la India realizó su primera prueba sobre armamento nuclear en Pokhran. Pero no fue hasta 1998 cuando Pakistán estuvo en condiciones de realizar la primera prueba nuclear. Sonia Ruggeri califica al sistema escolar pakistaní como uno de los menos desarrollados del mundo, ya que el Estado sólo invierte el 2% del producto interior bruto. En realidad, la clase alta y medio-alta siempre ha enviado a sus hijos a las escuelas privadas, mientras que la pública carece de electricidad, agua, pavimentos y sillas. En muchos casos, los profesores han estudiado en las mismas escuelas donde ahora imparten sus enseñanzas. En 1998, la tasa de analfabetización en Pakistán se estimaba en torno al 42% para los hombres y al 71,1% en las mujeres. Francesca Francesconi se refiere a la normativa más relevante en el período estudiado: la Ordenanza Hudood, promulgada el 22 de febrero de 1979, referida a algunas cuestiones islámicas; las Leyes sobre la blasfemia reguladas en las Ordenanzas de 1980, 1982 y 1986, así como el Código penal y el Código de Procedimiento penal pakistaní, y también la Corte Federal Shariatica que fue instituida en 1980. Mobeen Shahid pretende encontrar una respuesta en la Filosofía del Derecho para analizar el sistema político de Pakistán entre 1970 y 1990. Mobeen señala que bajo el gobierno de Bhutto se produjeron importantes cambios en Pakistán: se aprobó la Constitución de 1973, que recogía leyes especiales para las minorías religiosas; también se dictó la ley de la blasfemia; el país se declaró "República islámica del Pakistán", al tiempo que se establecieron las bases de la política nacional para obtener la tecnología nuclear para construir la bomba atómica en Pakistán.

Palabras clave: Pakistán, Religión, 1970-1990.

Gaspare Mura nos ofrece una introducción teórica e histórica en la situación pakistaní sobre religión y política (pp. 11-109). Existe un enfrentamiento entre las religiones monoteístas, en particular el Islam, y la democracia política. Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) consideraba a la Iglesia católica como el principal enemigo de la democracia, y así lo manifestaba en su obra El contrato social. Gustavo Zagrebelsky defiende que, mientras la democracia se fundamenta en el pluralismo y el relativismo de los valores éticos, la religión cristiana se fundamenta en la caridad verdadera. En cierta medida, caridad es democracia. La tesis de la incompatibilidad entre el monoteísmo y la democracia se reforzó en la segunda mitad del siglo XX. El monoteísmo no es aritméticamente lo divino. Según la tesis de Assmann habría que separar la Verdad de Dios de todo aquello que no fuera Dios. Gaspare Mura afirma que existe un aspecto "violento" e "intolerante" del monoteísmo; pero es una consecuencia de una falsa idea y práctica política del monoteísmo, que se remonta a los orígenes históricos en Egipto. A diferencia del politeísmo pagano, en la Biblia se afirma una separación entre Estado y religión, que no puede ser sólo un instrumento de su poder con la única pretensión de influir en el poder divino. La unidad de Dios no es característica exclusiva del monoteísmo bíblico, puesto que en las religiones politeístas aparece un Dios superior a los otros Dioses (Jehová). Por otro lado, mientras la idolatría comporta la legitimación del poder político como representante del divino, la teología política bíblica contradice la idolatría política. La controversia entre la verdad religiosa y la verdad secular ha quedado reflejada en gran medida en la situación actual de conflicto entre cultura y religión (p. 29). Y es el amor la esencia de la Verdad cristiana. En el ámbito civil, para Platón la justicia y el bien de un Estado dependía de la justicia representada personalmente en el hombre. Desde la obra De civitate Dei de San Agustín, la política sólo podría tener sentido cristiano si partía del gran misterio de la encarnación y de los valores de fraternidad, libertad y justicia que se fundamentan en la revelación evangélica. En el ámbito cristiano, Gaspare Mura es de la opinión que la teología política no puede suponer una representación fundamental de la fe cristiana (p. 46). A continuación analiza algunos autores de teología política en la Iglesia: Carl Schmitt (1888-1985), Erik Peterson (1890-1960), Jacques Maritain y Vittorio Possenti (pp. 48-71). En julio de 1973 alcanzó el poder Mohammed Daud, lo que representó un cambio político en Afganistán. La crisis entre Afganistán y Pakistán se atenuó en 1977, a consecuencia del cambio en las relaciones políticas entre Afganistán y Rusia, ya que se otorgó mayor independencia al gobierno de Daud. Las presiones internas e internacionales provocaron que Zia, fallecido en un accidente aéreo el 17 de agosto de 1988, anunciara en 1983 elecciones nacionales (p. 89). El 27 de diciembre de 2007 fue asesinado en Rawalpindi (Pakistán) Benazir Bhutto, líder del Partido del pueblo pakistaní.
Lorenzo Scillitani, profesor de Derechos humanos y Filosofía del Derecho en la Universidad del Molise, escribe sobre la relación entre el Islam y el Derecho (pp. 111-152). Pakistán es el sexto país más poblado del mundo y el primer país musulmán con más población; en 2008 contaba con 163 millones de habitantes. Las relaciones entre la Unión Soviética y Afganistán comenzaron en 1979 y finalizó en 1989, y supuso un enfrentamiento a la hegemonía americana en la guerra fría. La cuestión pakistaní ha pasado de tener una naturaleza internacional −en particular la disputa sobre Cachemira y su rivalidad con la India− a adquirir una dimensión a nivel de globalización. La independencia de Pakistán tuvo lugar en 1947, y en 1973 Bhutto ocupó el puesto como primer ministro, al aprobarse la quinta Constitución del país, que supuso una democratización. En esta nueva Constitución el Islam tenía la consideración de religión de Estado, si bien ya en la primera Constitución, Pakistán se declaraba República islámica. El 5 de julio de 1977 el general Muhammad Zia ul-Haq dio un golpe de Estado e impuso un régimen militar, que duraría hasta 1988. Bhutto fue ejecutado el 4 de abril de 1979. Zia estableció la ley islámica como ley fundamental y básica del país. De esta forma, Pakistán se ha convertido en una hegemonía trans-continental, dentro del Islam.
Pasquale Ferrara escribe sobre el análisis internacional y transnacional de la política y religión en Pakistán en el período comprendido entre 1970 y 1990 (pp. 153-187). El carácter transnacional de la religión ha sido, sin duda, fruto de las nuevas tecnologías de la información a consecuencia de la globalización. La transformación internacional de las relaciones entre política y religión tuvo lugar en los años ochenta. La creación de Pakistán como Estado fue el origen de una gran inseguridad, agravada por una crisis de identidad. Por ello, el ejército adquirió un notable protagonismo, teniendo la función de la defensa. A lo largo de su historia, Pakistán ha tenido que asumir cuatro regímenes militares, todos ellos han tenido que hacer compatible y conciliar la religión y la política (p. 155). El sistema político pakistaní se presentó al Islam como el factor de integración nacionalista en los años setenta y ochenta, período caracterizado por una profunda crisis de proyecto nacional. Durante el gobierno de Zia-ul-Haq en 1977 se abrió un nuevo capítulo en la dicotomía entre Islam y el Estado. Zia convirtió a Pakistán en la principal resistencia islámica contra la Unión Soviética. Tras la muerte del general Zia en un accidente aéreo en agosto de 1988, Benazir Bhutto fue nombrado primer ministro, convirtiendo a Pakistán en el primer país de mayoría islámica en tener a una mujer a cargo del gobierno (p. 160). Sayyed Vali Reza Nasr clasifica las relaciones entre Estado e Islam en tres posibles modelos: el laicismo opositivo (Argelia tras el golpe de Estado de 1992); la islamización oportunista (Jordania a partir de 1950 y en cierta medida Indonesia en los años noventa) y la islamización orgánica (Pakistán entre 1970 y 1990) (p. 163). Bangladesh, India y Pakistán representan la patria del 31% de la población musulmana total.
Philip Larry, profesor de la Universidad Pontificia Lateranense, analiza la cuestión de Pakistán y la producción de la bomba atómica por parte del gobierno (pp. 189-208). Incluso se ha usado el término de "bomba islámica", en la medida en que se trata de un país islámico casi en su totalidad. El principal artífice del nacimiento de la nación pakistaní fue Mohammad Ali Jinnah, que falleció poco después de su separación de la India. Jinnah contribuyó a la independencia con la promoción de la Liga Musulmana, órgano político de los musulmanes, creado en el seno del parlamento indio, que luchaba por sus propios derechos. Aunque en un primer momento Jinnah defendía una India unida entre musulmanes e hindúes, tras la segunda guerra mundial germinó la idea de crear una nueva nación, independiente de la India y formada fundamentalmente por una población islámica. Jinnah se trataba de un hombre dedicado totalmente a la lucha para la mejora de las condiciones de los musulmanes hindúes. Con la invasión de Afganistán por parte de la Unión Soviética, Pakistán se convirtió en una marioneta de la superpotencia americana, y se le obligó a colaborar con los Estados Unidos. Mientras el pueblo pakistaní garantizaba la ayuda necesaria a los americanos, éstos enviaban dinero, medios militares y tecnología a Pakistán. El programa nacional de la energía atómica para la construcción de la bomba en Pakistán fue fruto de un encuentro organizado por el primer ministro Zulfikar Ali Bhutto el 24 de enero de 1972. Dos años más tarde, el 18 de mayo de 1974, Pakistán reconoció el programa para la construcción de la bomba una vez que la India realizó su primera prueba sobre armamento nuclear en Pokhran. Pero no fue hasta 1998 cuando Pakistán estuvo en condiciones de realizar la primera prueba nuclear.
Sonia Ruggeri, profesora de la Universidad "La Sapienza" ha manifestado que el sistema escolar pakistaní (pp. 209-229) es uno de los menos desarrollados del mundo. Se invierte sólo el 2% del producto interior bruto. La clase alta y medio-alta, que suele coincidir con la clase gubernamental, envía a sus hijos a las escuelas privadas que aseguran un buen nivel de educación. De hecho, la escuela pública de ese país está considerada entre las peores del mundo, carentes de electricidad, agua, pavimentos y sillas. La consecuencia es que la tasa de analfabetización en 1998 en Pakistán se estimaba en torno al 42% para los hombres y el 71,1% en las mujeres. El Ministerio de Educación coordina todas las instituciones relacionadas con la formación académica y técnica, pero sólo hasta la enseñanza media, ya que la enseñanza superior es competencia de la universidad. En la mayoría de los casos, los profesores de la escuela islámica son pakistaníes y muchos de los profesores enseñan en la misma escuela donde han estudiado.
Otra de las cuestiones tratadas por Francesca Francesconi, profesora de la Universidad de Macerata, ha sido el proceso de islamización de Pakistán (pp. 231-244). Durante el gobierno de Zia se orientó el país hacia la islamización, con la única finalidad de legitimar su gobierno a través de la religión. Alguna de la normativa más relevante en este período fue la siguiente: la Ordenanza Hudood, promulgada el 22 de febrero de 1979, referida a algunas cuestiones islámicas; las Leyes sobre la blasfemia reguladas en las Ordenanzas de 1980, 1982 y 1986, así como el Código penal y el Código de Procedimiento penal pakistaní, e igualmente la Corte Federal Shariatica que fue instituida por el general Zia ul-Haq mediante la Ordenanza n. 1 de 1980 (pp. 233-242).
Antes de finalizar, Mobeen Shahid, profesor de la Universidad Pontificia Lateranense, se refiere a algunas de las cuestiones que se plantea la filosofía del Derecho y pretende ofrecer respuestas a algunas de las cuestiones planteadas en el período comprendido entre 1970 y 1990 en Pakistán (pp. 245-265). Siguiendo a Edith Stein, propone la cuestión jurídica en la fenomenología presentándola de un modo armónico para hallar el sentido del Derecho, sin presentarla en términos iusnaturalistas o iuspositivistas. El ser humano en su calidad de sujeto jurídico es titular de derechos incondicionados que trascenderían el derecho positivo. A juicio de Stein «los valores éticos son valores personales». La justicia es un valor que se encuentra en la comunidad en su dimensión jurídica y es un ideal que persigue. En palabras de Stein «la comunidad sin sociedad es incluso posible, pero no lo es una sociedad sin comunidad». La comunidad es la asociación en la cual se realiza y desarrolla el ser humano, por lo que se convierte en el fundamento básico para la constitución del Estado (p. 253). Mobeen Shahid considera que, aunque Stein al analizar el Estado no hace referencia a ninguna situación particular, pretende una vuelta a la historia de los imperios centrales de Alemania y Austria. Por otro lado, para Stein no existiría una ética del Estado en cuanto que la ética tendría una singularidad humana, que es el único capaz de responder en todo caso de sus acciones humanas.

Esta obra colectiva ha sido dirigida por Mobeen Shahid, que cuenta entre sus obras como más destacadas las siguientes: Gnoseology and Anthropology: Transcendental & Realistic Phenomenology (2007), así como Islamic Mysticism, a phenomenological Approach (2011). [Recibida el 23 de octubre de 2012].


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