Economía Autónoma
edición virtual
ISSN solicitada

Nº 2 (diciembre 2008 - mayo 2009)

TRANSFORMACIÓN CAPITALISTA Y CRISIS SOCIAL EN EL SIGLO XXI
Bernardo Monsalve Lozano•


La tierra, como en el siglo XV, está ahora disponible para una nueva era de conquista. En la época del Renacimiento, los estados eran los principales actores de la expansión colonizadora: Hoy son empresas y holdings privados los que se plantean dominar el mundo, lanzan sus razias y amasan un botín numeroso. Nunca los amos de la tierra han sido tan poco numerosos, ni tan potentes.


RESUMEN EJECUTIVO

Cada vez que el capitalismo entra en una onda de recesión, arrastra a las sociedades a un sinnúmero de crisis, ambiental, social y cultural. En su intento de superarla, el problema es que cada vez que esto ocurre, el deterioro y la degradación son mayores, tanto para el medio ambiente, como para las personas. Este trabajo pretende evidenciar, de manera empírica y teórica, que la actual crisis social (saqueo de materias primas y alimentos, la superexplotación de la mano de obra trabajadora y el deterioro de los términos de intercambio entre el centro y la periferia) es producto del proceso de reestructuración capitalista, que está aún lejos de terminar.
Palabras claves: crisis social, ley del valor, composición orgánica del capital, reestructuración, polarización.

CAPITALIST TRANSFORMATION AND SOCIAL CRISIS IN THE TWENTY-FIRST CENTURY


ABSTRACT

Each time the capitalism goes into a recessive wave, firms are drifted to a countless number of environmental, social, and cultural crises. Trying to get over it, the problem is that every time this happens, destruction and degrading get worse, both for the environment and the people. This research aims to demonstrate both empirically and theoretically, that the current social crisis (raw materials and food supply waste, labor super exploitation and the deterioration of the interchange terms between the center and the peripheral.
Key words: Social crisis - revenue rates - welfares organic arrangement of capital – polarization.
 

Para facilitar la búsqueda en Internet y una rápida revisión de los contenidos, se ofrece a continuación parte del texto. Faltan gráficas y tablas. Puede ver pulsando aquí el artículo completo en formato PDF.

Introducción
Finalizada la segunda guerra mundial, la mayoría de los países capitalistas lograron una rápida y extraordinaria expansión económica; entre 1950 y 1969 la tasa de crecimiento del PIB de los principales países capitalistas fue superior al 6.4%. Este crecimiento, casi inenterrupido, jalonado por cortas recesiones coyunturales, hizo pensar a los expertos en economía que el capitalismo había superado las contradicciones y crisis que marcaban su historia.
Nada más lejos de la realidad. Para mediados de los años setenta, se inició una nueva crisis estructural que confirmó su movimiento cíclico. Para muchos, las causas de la crisis residen en dos hechos:
1.
El desorden monetario, que esta la adoptó se inicia con la suspensión de la convertibilidad del dólar en oro, medida adoptada por el presidente estadounidense Richard Nixon.

2.
La subida de los precios del petróleo, decretada por los países árabes de la OPEP, a raíz de la cuarta guerra árabe-israelí.


La verdad es otra. Estos hechos, no explican el verdadero origen de la crisis, la cual se encuentra en las contradicciones internas del modo de producción capitalista. A nuestro modo de ver, el modelo de acumulación de posguerra mostraba síntomas de agotamiento, a mediados de los años sesenta. Pero la subida de los precios del crudo, en 1973, aceleró el descenso de la tasa de ganancia al incrementar el capital constante y, en consecuencia, elevar la composición orgánica del capital. Se entró, de esta forma, en una larga crisis estructural, cuyos efectos llegan hasta nuestros días, nada nuevo en la lógica de desarrollo del capitalismo; desde esta perspectiva, este trabajo pretende evidenciar que el discurso que empieza a desplegarse, en los años noventa, oculta esta verdad.

Crisis y reestructuración capitalista
Desde principio de los años noventa, hasta hoy, el discurso predominante se desborda en signos de admiración frente al proceso de cambio por el que atraviesa el capitalismo. En este contexto se escuchan conceptos. Unos, nuevos, otros manidos o favorecidos por el actual momento: mundialización, sociedad postindustrial, fin del trabajo, economía digital, globalización, revolución de la gerencia, economía en red y era informacional, entre otros. Se trata, desde luego, de un discurso de una unidad y una coherencia, que no presenta ambigüedad: una mirada ahistoricista del modo de producción capitalista. Es decir, ninguno de estos conceptos es asociado o relacionado con la lógica expansionista del capitalismo, y, menos aún, con las dimensiones imperialistas de su despliegue.
De una forma u otra, esta falta de consenso y precisión, deja entender que asistimos a un proceso inexorable en su forma capitalista, que está fuera de toda comprensión y control de las sociedades y los seres humanos; se trata de una fatalidad que es independiente de la naturaleza de los sistemas sociales. (Amin, 1997; Wallerstein, 1998). Para muchos, el fundamento que da sentido a este proceso inexorable de cambio es el desarrollo de la ciencia y la tecnología.
Al desarrollo de la ciencia y la tecnología se le endosan todos los cambios por los que atraviesa la sociedad contemporánea. Lo que esto evidencia es una omisión -se diría que intencional- del paso de la reproducción del capital por las esferas mercantil y financiera, y ni siquiera atisba que, en lo fundamental, son las contradicciones que se verifican, en estas esferas, las que determinan la dinámica del desarrollo de la ciencia y la tecnología. ¿Qué nos queda? Ajustar nuestras normas de conducta y vida al poder impersonal de la ciencia y la técnica.

.tado estructural que deviene de un proceso histórico de, al menos, cinco siglos, que culmina con el diseño de la sociedad de la postguerra y se plasma en el período presente, en una dinámica de transición marcada por el cambio en las bases del proceso de acumulación capitalista.
Al respecto, el nacimiento del capitalismo se empieza a gestar a partir del renacimiento. Más concretamente, cuando aparece el fenómeno del mercantilismo; a partir de ese instante, empezaron a sucederse una serie de fenómenos que hacen que nuestro mundo actual sea más capitalista a cada instante que pasa. De esta manera, el siglo XV, de nuestra era, instaura una época. Aquella que establece unas relaciones de dominación a escala mundial, la cual puede gestar las bases de un desarrollo profundamente desigual.
La primera fase del capitalismo, como ya se dijo anteriormente, se conoce con el nombre de mercantilismo, que dura hasta la emergencia de la ciencia moderna – siglos XVI y XVII-. El mecanicismo, como nueva visión del mundo, producto de la ciencia moderna, moldeó el industrialismo como nuevo modo de desarrollo – aparecieron los fisiócratas1 y las ideas de Adam Smith
1 Esta escuela de pensamiento económico que sugería que en la economía existía un orden natural que no requiere la intervención del Estado para mejorar las condiciones de vida de las personas; su figura más destacada fue el economista francés François Quesnay. Este economista francés definió los principios básicos de esta escuela de pensamiento en la tabla económica -Le Tableau économique - (1758), en ella, a través diagrama explicaba los flujos de dinero y de bienes que constituyen el núcleo básico de una economía. Los fisiócratas pensaban que estos flujos eran circulares y se retroalimentaban. Sin embargo la idea más importante de los fisiócratas era su división de la sociedad en tres clases: 1. Propietarios de la tierra, formada por el alto clero y los aristócratas; representaban la cuarta parte 2. Trabajadores productivos, como agricultores, ganaderos, pescadores y mineros; estos constituían el 50% de la población, y 3. Trabajadores estériles, entre los que encontramos a los artesanos y mercaderes, que cons
sobre la teoría y práctica del mercantilismo, llamadas liberalismo económico2 -. Juntos, mecanicismo y modo de desarrollo, crearon las bases ideológicas e intelectuales que favorecieron .dustrial3 que marcó el fin del capitalismo mercantilista.
Con el siglo XIX asistimos al fortalecimiento del capitalismo industrial, a pesar de las dificultades iniciales y de sus propias contradicciones internas. El siglo XX se inicia, teniendo como principal sistema socioeconómico mundial al capitalismo; este siglo lo pondrá frente a grandes fenómenos, producto de su propia dialéctica; guerras,
tituían el resto. Según Quesnay, sólo la clase agrícola era capaz de producir un excedente económico, o producto neto. El Estado podía utilizar este excedente para aumentar el flujo de bienes y de dinero o podía cobrar impuestos para financiar sus gastos. El resto de las actividades, como las manufacturas, eran consideradas estériles porque no creaban riqueza sino que sólo transformaban los productos de la clase productiva. Este principio fisiocrático era contrario a las ideas mercantilistas. Si la industria no crea riqueza, es inútil que el Estado intente aumentar la riqueza de la sociedad dirigiendo y regulando la actividad económica.
2 Doctrina económico- política que aboga, como premisa principal, por el desarrollo de la libertad personal individual y, a partir de ésta, por el progreso de la sociedad. Hoy en día, se considera que el objetivo político del neoliberalismo es la democracia. Pero, en el pasado, muchos liberales consideraban este sistema de gobierno como algo poco saludable por alentar la participación de las masas en la vida política. A pesar de ello, el liberalismo acabó por confundirse con los movimientos que pretendían transformar el orden social existente, mediante la profundización de la democracia. Debe distinguirse pues entre el liberalismo que propugna el cambio social de forma gradual y flexible, y el radicalismo, que considera el cambio social como algo fundamental que debe realizarse a través de distintos principios de autoridad.
3 La revolución industrial liberó el poder productivo de las sociedades. Es decir, se rompe con todos los obstáculos o límites que la estructura social del momento pone a la producción, y el mundo toma el camino del “progreso”, manifiesto en el desarrollo de la ciencia, la economía, la tecnología y el liberalismo. La mentalidad que emerge, es la de remover todo obstáculo que surja como límite a la producción; ya que es la única forma de garantizar la prosperidad económica y el progreso social.

revoluciones y depresiones económicas se suceden en él. La primera guerra mundial, producto del ansia expansionista del capital, ve el nacimiento del socialismo como sistema socioeconómico, que, a la postre, se constituyen en un serio antagonista del capitalismo. El primer país en convertirse al socialismo es Rusia; la revolución Bolchevique depone al Zar y se instaura una dictadura del proletariado.
Terminada la primera guerra mundial se .socialismo, la expansión del socialismo y la gran depresión de la década de los años 30, que vienen, a la postre, a provocar un segundo conflicto bélico a escala mundial. Para muchos, la gran depresión de la década del 30, fue la más dura crisis a la que se enfrentó el capitalismo, desde sus inicios en el siglo XV, y, sin lugar a dudas, lo fue, ya que el capitalismo conocido hasta la fecha, tuvo que optar por un proceso de reestructuración. El capitalismo que surge entonces, es muy diferente al modelo laissez – faire de la época anterior a la depresión.
La superación de la crisis evidenció, por parte del capitalismo, una enorme capacidad de adaptación y de supervivencia. El nuevo modelo de capitalismo se fundamentó en la complementariedad de tres grandes proyectos, de carácter social: por un lado, las ideas de John Maynard Keynes4 permitieron en occidente el nacimiento del proyecto del Estado de bienestar de la socialdemocracia
4 Las ideas que Keynes publicó en su libro La teoría general del empleo, el interés y el dinero en el año de 1936, fueron las bases que los EE UU utilizó para reestructurar su sistema financiero, con el propósito de evitar que se repitiesen los movimientos especulativos que provocaron la caída de la bolsa de Wall Street; además, sirvieron para emprender una serie de acciones encaminadas a fomentar la negociación colectiva y crear movimientos sociales de trabajadores que dificultaran la concentración del poder económico, en unas pocas corporaciones industriales; este proceso se generalizó a todas las economías capitalistas occidentales.
nacional, la cual asentaba su acción sobre la eficacia de sistemas productivos nacionales interdependientes; en segunda instancia, en los países del tercer mundo se da un proceso de unión, que permite generar un movimiento nacionalista modernizador, y, por último, la consolidación del proyecto soviético de socialismo.
Finalizada la segunda guerra mundial el capitalismo entra en un período ininterrumpido de crecimiento - para algunos sus años dorados- que dura hasta finales de los años sesenta. La historia se repite tras 25 años de crecimiento interrumpido. El sistema capitalista evidencia agotamiento producto, según expertos, de los mismos elementos estructurales responsables de su dinamismo anterior. Es decir, es una crisis sistémica, que es lógica en el desarrollo histórico del capitalismo. Para hacer frente a esta crisis, el capitalismo opta por resucitar el cadáver del liberalismo. Esta fase neoliberal de transformación capitalista se ha venido caracterizado, por provocar un aumento de la inestabilidad intrínseca al sistema.
Recapitulemos, brevemente, las diferentes fases del desarrollo del modo de producción capitalista. Históricamente, podemos hablar de cuatro fases en el desarrollo del capitalismo: la primera fase es conocida como el mercantilismo, la cual va desde el año 1500, hasta el año 1800, aproximadamente. La segunda fase se extiende desde la revolución industrial a los años posteriores a la segunda guerra mundial. Con la finalización de la segunda guerra mundial se da inicio a su tercera fase –conocida como la expansión del período de postguerra – que va hasta finales de los años sesenta, o principios de los setenta. La última fase, a la que asistimos actualmente, tiene su génesis en los años setenta.
Como se ve, el modo de producción capitalista no sigue un proceso de expansión de manera sostenible, algo con lo que no contaban los ideólogos del capitalismo, ya que a intervalos se presentan recesiones. Estos períodos de recesiones y depresiones económicas, se caracterizan por la discriminación de la actividad productiva y el aumento del desempleo que, en la realidad, ocultan una disminución de la tasa de rendimiento del capital que por todos los medios posibles, se trataba de recuperar, lo cual genera toda una reestructuración que trae consigo, un proceso de expansión capitalista caracterizado por una desigualdad creciente entre quienes participan del sistema.

No cabe duda de que el capitalismo evoluciona, periódicamente, hacia grandes crisis estructurales que son resueltas con transformaciones importantes en su funcionamiento. El movimiento de la tasa de ganancia y, en particular, su tendencia a la baja es fundamental en la aparición de dichas crisis.
Esto indica que, a lo largo del proceso histórico de desarrollo capitalista5, lo que ha existido es un cambio en el proceso de acumulación. Pero los mecanismos de funcionamiento no han cambiado, lo cual quiere decir, que la acentuación de las desigualdades sociales, debe ser entendida como el resultado de un proceso histórico de las relaciones sociales de producción y de las fuerzas productivas que se reproduce a escala sectorial y territorial, así como en las
5 Un sistema social es un organismo que presupone unas interacciones dinámicas entre sus partes conformando una estructura. En esta, a su vez se identifican tres componentes: Las partes que forman la estructura, las relaciones entre ellas y la función que cumplen o el por qué está hecha la estructura. Acorde con lo anterior, el capitalismo, como sistema social, tiene unos principios estructurales de actuación (objetivos) y unos métodos institucionalizados, por medio de los cuales, pretenden alcanzar sus metas sistémicas (medios). Cuando el sistema, encuentra que sus objetivos no se están logrando por medio de sus métodos institucionalizados los cambia; se genera, entonces, un proceso de reestructuración social. Cuando ocurre lo contrario, es decir, cuando cambian sus objetivos, lo que se da es el nacimiento de un nuevo sistema social.
diferentes esferas de la sociedad, la economía, la política y la cultura.
Creo que con estas indicaciones queda ilustrada la lógica, bajo la cual se desarrolla el sistema de producción capitalista, tanto teórica como empíricamente; un sistema que se “fortalece” a costa del sacrificio creciente de países, personas y naturaleza. Ahora bien, ¿qué sentido tiene perpetuar un sistema que es polarizante y excluyente por naturaleza? ¿Por qué, si asistimos a un desarrollo significativo de la economía, el conocimiento y la tecnología, le es tan difícil, se diría que imposible, a las regiones más .llo de las regiones más avanzadas? De igual modo pregunto: ¿por qué el crecimiento de la exclusión en las regiones más desarrolladas? Y, por último, ¿por qué el discurso predominante – extasiado y desbordante en conceptos-pretende darle otras connotaciones al actual proceso de cambio por el que atraviesa el capitalismo?
El modo de producción capitalista es polarizante y excluyente por naturaleza, debido a que esta fundamentado en la ley del valor6. Esto queda mejor entendido si tenemos en cuenta que en el capitalismo, lo económico se emancipa de lo político, transformándose en la instancia directamente dominante que
6 Esta ley dice que las mercancías tienen un valor mensurable, por la cantidad de trabajo abstracto socialmente necesario para su producción; esta cantidad es la suma de todas las previas cantidades de trabajos socialmente necesarios para su producción; la medición es un proceso práctico en el mercado, lo que hace que los productores busquen los negocios más rentables abandonando los menos rentables; por ende, esos cambios determinan la distribución de la fuerza de trabajo total en una sociedad, sin reparar en sus efectos negativos; y en última instancia, .neficio del capital; inevitablemente, esa necesidad ciega exige la explotación de la fuerza de trabajo con sus efectos de opresión, dominación y subordinación; instando al capital a la introducción, cada vez más, de medidas políticoeconómicas para intentar retrasar los efectos de esa ley o volverlos contra las masas trabajadoras.

comanda la reproducción y la evolución de la sociedad (Amin, 1996). De aquí, que el capital sea crecientemente móvil, lo que permite su globalización y concentración, frente a un trabajo local que pierde poder de negociación, ya que está siendo desagregado en su desempeño, fragmentado en su organización, diversificado en su existencia y dividido en su acción colectiva7. ¿Es, entonces, casualidad el hecho de que asistimos a la agudización de las desigualdades en la economía mundial?
Ya hemos visto cómo la tendencia a la baja de la tasa de ganancia, es lo que está en el fondo de la crisis del capitalismo; en este sentido, Marx definió la ley que se conoce como baja tendencial de la cuota de ganancia. Esta cuota (g´) representa la relación existente entre la masa de plusvalía
(P)
y el conjunto del capital: capital constante

(C)
más capital variable (V), expresada en la fórmula g´ = P / C + V En el desenvolvimiento del capitalismo, la tendencia al incremento de la composición orgánica del capital. Es decir, la relación entre capital constante (maquinaria y materias primas) y capital variable (el invertido en fuerza de trabajo) es permanente. Si el capital constante


7 El capitalismo, entendido en sentido abstracto como un modo de producción, se fundamenta en un mercado integrado por tres dimensiones:

Un mercado para los productos del trabajo social.


Un mercado financiero.


Un mercado de trabajo. Otra cosa pasa cuando se pretende entender el capitalismo como un sistema global real. Desde esta perspectiva, el capitalismo se basa en la expansión universal del mercado, integrado sólo sobre las dos primeras dimensiones: Los mercados de productos y de capital, permaneciendo segmentados los mercados de trabajo. Según Amín, esto es lógico dado que la creación de un auténtico mercado de trabajo mundial se ve truncado por la existencia permanente de fronteras políticas nacionales, a pesar de la globalización de la economía; globalización que se ve, por lo tanto, siempre truncada. De esta manera, el capitalismo real es necesariamente polarizador a escala global, y el desarrollo desigual que genera se ha convertido en la contradicción más violenta y creciente; que difícilmente puede ser superada según la lógica de él.


aumenta, permaneciendo constante las otras dos magnitudes, la tasa de ganancia tiende a disminuir. Mandel explica esto a través del siguiente ejemplo:
Si de un decenio a otro el valor de la producción anual pasa de 300 mil millones C+100 mil millones V+100 mil millones P=500 mil .nes V+100 mil millones P=600 mil millones, el aumento de la composición orgánica del capital de 3 a 4 lleva consigo una disminución de la tasa de ganancia de 100/400 = 25% a 100/500 =20% (Mandel, E.1977; 229)
Cuando la tasa de ganancia desciende, hasta un determinado nivel, ya no es posible seguir manteniendo el proceso de acumulación de capital8. La insuficiencia de la masa de beneficios, para valorizar el capital acumulado, se traduce en una sobre acumulación de capital, el derrumbe de la acumulación y la crisis generalizada. Ahora bien, esta caída es tendencial y puede ser frenada y contrarrestada parcialmente de maneras diferentes: aumentando la tasa de plusvalía. Esto es, el grado de explotación de los trabajadores; abaratando los elementos que componen el capital constante o disminuyendo el valor de los elementos que integran el capital variable. El fenómeno colonial e imperialista tiene su último fundamento en esta contradicción. La dominación política y económica de amplios mercados coloniales ha frenado, históricamente, la tendencia a esa caída, mediante el saqueo de materias primas y alimentos, la biopiratería, la superexplotación de la mano de obra y
8 La acumulación de capital es el proceso por el cual una parte de la plusvalía que se obtiene en el proceso de producción, se destina a incrementar el capital y se invierte en la actividad productiva, de modo que al inicio de cada ciclo de producción el capital, destinado a medios de producción y fuerza de trabajo, es superior al del ciclo anterior. El proceso de acumulación garantiza la reproducción ampliada del capital; es decir, el incremento de la capacidad productiva.

el deterioro de los términos de intercambio entre el centro y la periferia.
Otro hecho que refrenda lo anterior, es la contradicción que se da entre el carácter social de las fuerzas productivas y el carácter privado de la propiedad, que conlleva a que .micos, tecnológicos y científicos al servicio de los intereses de las mayorías, sino que sean utilizados, en función de los exclusivos intereses privados de los poseedores de los medios de producción.
Así mismo, la proliferación de conceptos, que supuestamente dan cuenta del actual momento, obedece a la necesidad de legitimar las diferentes estrategias que el capital viene utilizando, para gestionar su crisis e imponer su lógica; en otras palabras, estos conceptos permiten articular un proyecto político y, a su vez, son un arma ideológica de gran eficacia. La supuesta inexorabilidad del cambio, por el que atraviesa la sociedad contemporánea, es el argumento que se esgrime, so pretexto de construir una organización económica internacional en la que, la libre circulación de mercancías y de capitales no encuentre el más mínimo obstáculo, en la que los gobiernos se vean incapacitados para realizar cualquier política social contradictoria con los intereses del capital o que dificulte el libre funcionamiento de las leyes del mercado, sean cuales fueren sus resultados. Así mismo, sirven para imponer las condiciones de vida y laborales que el capital necesita para evitar su desvalorización.
Para Samir Amín, la idea de que es el mercado libre en virtud de sus leyes objetivas el que regula y organiza el espacio mundial, es decir, las economías de los diferentes países, la competitividad y, en última instancia, por supuesto, el propio sistema, es falso; ya que existen importantes sesgos a tal libre mercado que determinan y condicionan la posición de cada cual en el proceso de globalización.
A este respecto, Amín señala la existencia de lo que denomina los cinco monopolios bajo el control del Centro del sistema, que distorsionan, considerablemente, el funcionamiento del mercado y establecen una clara situación de desigualdad. Estos monopolios son:
1.
Monopolio tecnológico.

2.
.diales.

3.
Acceso monopolista a los recursos naturales del planeta.

4.
Monopolio de los medios de comunicación.

5.
Monopolio de las armas de destrucción masiva. (Amín, 1999; 18-19).


Sin duda alguna, la conjunción de todos estos aspectos son los que anulan el impacto de la industrialización en las periferias y las mantiene subordinadas al sistema mundial, aún controlado por el centro.
Esta forma de concebir la gestión de la crisis del capital –corto placista- sirve para imponer, de forma generalizada, las políticas económicas y sociales neoliberales, en don-de la competitividad es el objetivo supremo de todo gobierno. En su pretensión de universalidad, el capitalismo quiere convertir al mundo en un gran mercado en el que las mercancías y el capital puedan moverse a su antojo. Esto implica reducir al ciudadano a un consumidor –cosificarlo- y al trabajador a una fuerza de trabajo.
Para Gérard Duménil y Dominique Levy, las políticas neoliberales practicaron estrategias de meter en cintura a cualquier fuerza social que interrumpiese su camino. La perpetuación del desempleo fue condición para volver a controlar el coste salarial, y los déficits públicos se utilizaron para romper la dinámica de los gastos sociales; la crisis de la deuda permitió la imposición de un modelo neoliberal. (Duménil y Levy, 2000; 75).

Sin lugar a dudas, todos estos conceptos renuncian, de manera explícita, a considerar al capitalismo de nuestros días como resultado de un proceso histórico susceptible de ser entendido y comprendido críticamente. Se hace caso omiso de la historia del modo de producción capitalista y se desliga el proceso en cuestión de las necesidades de la reproducción del capital, en cada fase histórica concreta de su desarrollo. Estos conceptos pretenden ocultar las relaciones de dominación, subordinación y degradación humana, comunes a todos los procesos de expansión por los que el capitalismo ha trasegado.


•  Profesor Universitario. Administrador de Empresas, Especialista en Economía y Negocios Internacionales, candidato a Magíster en Negocios Internacionales, Universidad Atlantis. Correo electrónico: bamol77@yahoo.es


BIBLIOGRAFIA

• Alburquerque, Francisco. Competitividad internacional, estrategia empresarial y papel de las regiones. En: Globalización y gestión del desarrollo regional. Universidad del Valle. Cali: Univalle, 1997.

• Amín Samir. El Capitalismo en la Era de la Globalización. Editorial Paidós Ibérica, España, 2002.

• ________ Más allá del capitalismo senil. Editorial Paidós. Buenos Aires. 2003.

• Garay, Luís Jorge: Globalización y crisis: ¿Hegemonía o corresponsabilidad? Santa Fe de Bogotá: TM Editores, 1998. Colciencias.

• G. Duménil, D. Lévy, "El imperialismo en la era neoliberal (Revista de Economía Crítica)", 2005, Revista de Economía Crítica, núm. 3, pp. 9-35.

• Mandel, E.: .xista. México, Era, 1977. 6a edición en español, tomo I.

• Rodríguez Vargas, J.J. La Nueva Fase de Desarrollo Económico y Social del Capitalismo Mundial. 2005. Tesis doctoral accesible a texto completo en http://www.eumed.net/tesis/jjrv/

• Santos, Milton. Los espacios de la globalización. En: Globalización y gestión del desarrollo regional. Universidad del Valle. Cali. 1996.

• Sarmiento, Libardo. Utopía y sociedad: una propuesta para el próximo milenio. Editorial FESCOL. Santafé de Bogotá. 1997.

• Sen, Amartya. Desarrollo y Libertad. Bogotá: Planeta, 2001. 440 Pág. Primera edición.

• Vidal Villa, José María. .mía Política – Tendencias. Dos Versiones de la Mundialización: Georges Soros y Samir Amín. 1999. Texto completo en http://www.redem.buap.mx/t3vidalvilla.htm.

• Wallerstein, Immanuel. El moderno Sistema Mundial. La segunda era de gran expansión de la economía-mundo capitalista, 1730-1850. Vol. III, México, Siglo XXI, 1998.

 
 
ECONOMÍA AUTÓNOMA es una revista académica de la Universidad Autónoma Latinoamericana UNAULA, de Medellín, Colombia. La versión digital es editada y mantenida por el Grupo de Investigación eumednet de la Universidad de Málaga.

Director
Álvaro J. Correa Vélez


ISSN: 1989-5526
EUMEDNET

ECONOMÍA AUTÓNOMA
Universidad de Málaga > Eumed.net
Congresos Internacionales


¿Qué son?
 ¿Cómo funcionan?

 

15 al 29 de
julio
X Congreso EUMEDNET sobre
Turismo y Desarrollo




Aún está a tiempo de inscribirse en el congreso como participante-espectador.


Próximos congresos

 

06 al 20 de
octubre
I Congreso EUMEDNET sobre
Políticas públicas ante la crisis de las commodities

10 al 25 de
noviembre
I Congreso EUMEDNET sobre
Migración y Desarrollo

12 al 30 de
diciembre
I Congreso EUMEDNET sobre
Economía y Cambio Climático