EDITORIAL
La cuestión ambiental poUn común denominador caracteriza los artículos que se presentan en este
número de la revista DELOS: El cuestionamiento a una visión simplemente
ambientalista y la búsqueda alternativa de opciones integrales potenciadas por
la visión política.
Alejandro Díaz-Bautista, al referirse a “Un análisis económico político para
México del Protocolo de Kyoto”, señala que las implicaciones económicas de que
México adopte oficialmente el Protocolo de Kyoto, son las de tener un nuevo
modelo económico de desarrollo. Modelo desvinculado lo más posible de la
generación y emisión de gases de efecto invernadero.
Adrián López, en su artículo sobre “Ecologismo y Dinámica Capitalista”,
distingue entre la Ecología, en tanto que ciencia, y el ecologismo, en cuanto
ideología; comenta las tendencias del pensamiento cientificista posterior a la
derrota del “socialismo real” que mezcla tradiciones teóricas disímiles, se
inserta en modas intelectuales o prioriza temáticas específicas no articuladas a
una visión holística de los procesos históricos. Desde este marco, concluye en
que la intención de neutralidad del ecologismo es insostenible y destaca que
“Las soluciones profundas, genuinas, holísticas tienen por correlato núcleos
tales como el del subvertir las condiciones del modo de producción que suscitan
miseria, deterioro ambiental, exclusión, dominio, explotación de unos por otros.
Nódulos que son de parte a parte, políticos”.
José Gpe. Vargas Hernández nos aproxima al el concepto actual de la economía
política ambiental a partir de la evolución de la racionalidad instrumental a la
racionalidad política de los problemas ambientales. En su artículo sobre la
“Economía política ambiental global e internacional” señala el concepto de
economía política ambiental, las principales corrientes del pensamiento se han
ocupado de la economía política del medio ambiente, incluyendo las recientes
corrientes del pensamiento crítico y marginal en ecología política y economía
ecológica. Precisa que, en contraste con el enfoque económico de la
globalización, la corriente ambiental, pone a la naturaleza por encima de la
economía, cuestiona las prácticas actuales tanto económicas, políticas y
sociales, señala que “Es difícil implementar regulaciones ambientales basadas en
el mercado”, analiza la efectividad de las políticas ambientales nacionales y
termina discutiendo sobre las divergencias entre las recomendaciones de la
teoría económica normativa y la realidad política positiva..
Josep Antequera pregunta si “¿Seguiremos con las Agendas 21 o habrá que inventar
las Agendas 22?” Reflexiona sobre los elementos claves que impiden acceder a un
desarrollo social sostenible y plantea una visión “literaria” de cómo podría
funcionar una comunidad sostenible, que en el fondo es lo que las agendas 21
quisieron conseguir pero no pudieron; aseverando, entre otros puntos, que el
“homus ambiciosus” prevalece sobre el el “homus sencillesco”, tanto en la
izquierda como en la derecha.
Mario González Arencibia, en su artículo sobre el “Desarrollo Sostenible en el
ámbito de la Globalización Neoliberal: Cuestiones a considerar en la definición
del Desarrollo Local”, señala que la forma de pensar el desarrollo sostenible en
sus orígenes se basa en experiencias del mundo desarrollado, al igual que la
mayor parte de la teoría del desarrollo influenciada por el pensamiento
globalizador; y rechaza su pretensión de validez universal. Plantea en cambio
que el concepto de desarrollo sostenible, se enfoca desde el lado de la oferta
ambiental, bajo la óptica de obtener rendimientos firmes, es decir, una
productividad básica, de acuerdo a la capacidad que pueden suministrar los
ecosistemas.
Los aportes de estos especialistas con enriquecidos con cuatro experiencias y
propuestas que permiten su contrastación crítica.
Juan Antonio Herrera Izaguirre, Fernando Hernández Contreras, Oscar Flores
Rosales y Jesús Fernando Isaac García nos presentan un caso de “Agenda Olvidada:
La protección de la diversidad biológica en la frontera México Estados Unidos”,
donde los avances tecnológicos y fenómenos ocasionados en parte por la actividad
humana, tales como las especies invasoras; la sobrepoblación, el calentamiento
global, la biotecnología y los Organismos Vivos Modificados (OVMs) entre otros,
han sido identificados como potencialmente negativos para la diversidad
biológica. En ese artículo afirman que la protección a la biodiversidad en esta
región esta en el olvido y que para solucionar los problemas ambiéntales, se
requiere mayor voluntad política, abundantes recursos financieros y el
fortalecimiento del tratado de la Paz.
José Mondéjar Jiménez, Juan Antonio Mondéjar Jiménez, Manuel Vargas Vargas y
María Leticia Meseguer Santamaría tratan sobre la “Puesta en valor de recursos
rurales en los Programas de Innovación Rural en Castilla-La Mancha”. Centran su
tema en el turismo en España, en los componentes de patrimonio histórico,
cultural, arquitectónico y natural que los diferencian; y en los programas
europeos de desarrollo rural en apoyo a este tipo de iniciativas, que
contribuyen a la conservación, restauración y rehabilitación de lo que se
requiera. En un enfoque proactivo, se aborda la incidencia de las iniciativas
comunitarias LEADER + (siglas en francés del programa “Relaciones entre
Actividades de Desarrollo de la Economía Rural”) y PRODER 2 (Programa Operativo
de Desarrollo y Diversificación Económica de Zonas Rurales) sobre el patrimonio
natural, la valorización de productos locales agrarios y la valorización del
patrimonio cultural y arquitectónico, entre otros.
Jorge Isauro Rionda Ramírez nos presenta otra experiencia concurrente a esta
temática y corriente de pensamiento. Al referirse a “La política territorial y
la reconfiguración urbano – regional en México” destaca que la apertura
económica desde los 80 viene en perjuicio directo de las regiones rurales de ese
país, conforme al esquema de desarrollo exogenista que agudiza las desigualdades
regionales evidenciando que el desarrollo nacional solo obedece a intereses muy
sectorizados de la población, y no a la población total. Analiza los problemas
en materia de medio ambiente que se viven en México y las posibles soluciones
que a cada uno deben darse.
Se cierra este número con una denuncia y varias propuestas motivantes. Miguel
Alberto González González, con su artículo “La edad media de la filosofía en la
crisis del medio ambiente”, empieza señalando que “La crisis del medio ambiente
pasa por una serie de circunstancias que los humanos no hemos logrado enfrentar
de manera clara. Un ejemplo de ello es la debilidad de la filosofía para
enfrentar la problemática mundial en temas ambientales, y parece que estuviera
de retorno a la edad media, donde la filosofía brilló por su ausencia para dar
paso al dogma religioso que tenía perspectivas filosóficas. En pleno siglo XXI,
las discusiones ambientales pasan por intereses económicos-científicos, mientras
los filósofos se adormitaron, acallando sus plumas y no dando espacios para la
discusión.” Nos invita así a preguntarle a la filosofía por el medio ambiente, a
relacionar estos temas con la hipocresía y la mentira; nos obliga a ponernos en
guardia autocríticamente al mencionarnos a Nietzsche cuando dice que “en toda
queja hay una pequeña dosis de venganza”. Nos escribe sobre la teoría del poder
en filosofía-medioambiente, sobre los pensadores dominados (los filósofos de las
potencias). Plantea temas como “Si en Singapur existen filtros que purifican las
aguas del alcantarillado en un 100%, qué pasa con las ciudades del tercer mundo
que poco hacen por descontaminar las aguas que impunemente vierten a los ríos.
Ahí es donde debería aparecer el filósofo para indagar por la responsabilidad de
los gobernantes.”
Carlos Barrios
Comisión Directiva Revista DELOS
Red Académica Iberoamericana Local Global