DELOS: Desarrollo Local Sostenible
Vol 1, Nº 0 (octubre 2007)

Talleres comunitarios de Educación Ambiental para la introducción del pensamiento ambiental a nivel local

Silvia Iris Alegre[1]
Naturasil@gmail.com

Organización Visión Ambiental- Universidad Nacional de La Matanza.

¿Desarrollo local Vs. Biodiversidad biológica y cultural?

En los últimos años encontramos que la necesaria intención de crecimiento de las comunidades, se plantea en términos de avanzar sobre grandes extensiones de espacios  biodiversos, con la consecuente variedad de impactos que esto genera. De este modo, las pequeñas sociedades locales, plantean su desarrollo a sabiendas que ello provocará inevitablemente la pérdida de especies vegetales y animales, algunas de ellas con gran connotación de patrimonio cultural.  Se ven sometidas entonces a una terrible elección: desarrollarse localmente Acosta de perder de modo permanente su diversidad biológica y cultural, ó conservarla en base a no avanzar en sus horizontes de crecimiento. Consideramos esto una falacia, ya que existen modos de crecer sin destruir.

Surge entonces la necesidad de plantear el crecimiento de estas comunidades, desde otro punto de vista totalmente distinto, donde se consideren los flujos y ciclos de la naturaleza, considerando las interrelaciones presentes en el sistema ambiental local, para poder crecer en algunos aspectos –económico y social- sin afectar el aspecto natural, ó sea desarrollando el crecimiento con un criterio ambiental.

Para que ello sea posible, se debe trabajar con propuestas comunitarias, fundadas en un sólido marco conceptual, en base a análisis críticos de sus posibilidades. Es con ese horizonte en la mira, que se han diseñado e implementado estos Talleres Comunitarios de Educación Ambiental, con miras a crear espacios de gestión local, disparando en las comunidades el desarrollo del Pensamiento Ambiental, ejerciendo críticamente su derecho a crecer sin destruir.


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Introducción

Ante la problemática ambiental mundial, el pensamiento ambiental se ha constituido como el único modo de pensar, que ha de sacarnos de este momento crítico, ó al menos, en aquel capaz de hacernos reflexionar sobre las verdadera complejidad del sistema ambiental, donde los humanos somos sólo una línea más en la trama de la vida, pero el hilo que puede modificarla hasta el punto de volverla insostenible. El configurar este pensamiento e ir atravesando con el, los diversos órdenes del conocimiento, puede llevarnos en cambio, a una ambientalización de las comunidades mundiales, origen de la construcción de una cultura ambiental, donde las sociedades actuales puedan afirmar valores tales como el reconocimiento de nuestra pertenencia a la naturaleza, nuestra solidaridad para con nuestros hermanos humanos y nuestro respeto e inclusión de los distintos saberes, entre otros.

Es desde este horizonte posible, desde donde se ha ido trabajando en la educación ambiental, tratando de ir abriendo una brecha en los diferentes niveles educativos, en las organizaciones sociales, en las instituciones, y en las pequeñas comunidades, para ir alimentando amaneceres distintos y futuros posibles, para todos los humanos, en todos los puntos del planeta.

Son muchas las cuestiones que nos preocupan, entre ellas, la pérdida de biodiversidad, por los modos de “aprovechamiento de la naturaleza”, que se realizan  considerando sólo los criterios económicos que rigen el uso de la tierra, sin tener en cuenta los procesos y las relaciones ecosistémicas; lo cual da origen a los diversos problemas ambientales de las sociedades mundiales.

 Es imperioso analizar críticamente esta relación, para lo cual se hace imprescindible introducir el enfoque integrador de la complejidad ambiental en ese análisis. En ese sentido, es fundamental educar a las comunidades desde la mirada orientadora de la Educación Ambiental, capacitándolos para que puedan decidir con todas las herramientas en su haber, generando espacios de participación y trabajando en el diseño de futuros posibles. Estos procesos pueden estar orientados a la conservación de la biodiversidad, tomando a la misma como “…la gestión realizada por los seres humanos a fin de proteger, estudiar, recuperar y utilizar la diversidad biológica y cultural presente en determinados ámbitos”, siendo considerado el concepto de diversidad cultural como un componente integral de la biodiversidad. (Tréllez Solís, 2004).

Se hace necesario orientar en la visualización de los ciclos y flujos que atraviesan todo proceso de actividad humana en general y de su actividad económica en particular, debido a cuyas prácticas se han ido perdiendo especies y  colocando a otras al borde de la extinción, tal el caso del Aguará guazú.

En ese sentido, se ha incorporado al actual proyecto de conservación[2] de dicha especie, en el nordeste argentino, talleres comunitarios para el tratamiento de la problemática, llevados adelante en la comunidad de Mburucuyá, provincia de Corrientes.

 

 

El Aguará guazú es un cánido que posee características singulares en cuanto a su aspecto y connotación cultural, ya que se le asigna ser el mítico lobizón, en la cultura del litoral. Esta especie se encuentra amenazada, en peligro de extinción, siendo muy escasos los individuos que pueblan el territorio de Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia. Las razones de la disminución numérica de la especie están relacionadas con diversas causas que se conjugan, como toda cuestión inherente a los problemas ambientales, complejos en su análisis, y por lo tanto aún más complejos en su solución. Entre las causas de la disminución del Aguará guazú, se encuentra, no sólo el hecho del temor que genera, que hace que sea atacado preventivamente por los campesinos rurales, sino , y probablemente como causa más determinante, la pérdida de su hábitat -que lo obliga a acercarse a rutas y zonas pobladas donde se encuentra más expuesto-, debido al desarrollo creciente de emprendimientos forestales ó cultivos de soja de grandes extensiones del otrora pastizal, generando espacios de monocultivos, arrasando con las cadenas tróficas existentes, dando como resultados territorios con escasa diversidad, donde ya no puede desarrollar su vida, por escasez de alimentos y falta de sitios de refugio y procreación.

El Aguará guazú forma parte importante de la cultura del litoral, por lo tanto su pérdida se configura no sólo como pérdida de biodiversidad de especies, sino como pérdida de diversidad cultural de las comunidades que lo reconocen como patrimonio local. Es aquí puntualmente, donde es posible aplicar el enfoque de “patrimonio natural” de la Economía Ecológica, “…donde los sujetos económicos puedan llevar a cabo sus actividades con los recursos naturales, captando la  realidad holística que se encuentra por detrás ó por encima de esos sujetos”[3].

 

Para ir configurando otros escenarios locales, para el cuidado de esta especie en particular, pero de todas las que se relacionan con ella en especial (ya que sabemos que ninguna especie puede sobrevivir por sí misma, sino en intercambio y relación constante con otras, con elementos esenciales como el aire, el agua,  el suelo que albergan su sitio de vida, el ecosistema que la contiene, en fin); es que se han diseñado e implementado los Talleres Comunitarios de Educación Ambiental[4],  para la introducción de la visión sistémica de la realidad local, generando en ese marco, el desarrollo de estrategias locales para la conservación de especies, en este caso particular, del Aguará guazú en la provincia de Corrientes.

 

En el diseño de los Talleres Comunitarios  Educación Ambiental, se propone el trabajo con técnicas de Prospectiva (Berger, 2001), para el tratamiento desde el ámbito de la complejidad de esta problemática, con la participación y el aporte de las comunidades involucradas, generando nuevos espacios de gestión local.

El objetivo de los talleres ha sido crear las condiciones y ejecutar acciones para la conservación y gestión sustentable de la comunidad local, con la participación de los propios actores sociales que la integran.  En este espacio se busca formar a los pobladores en la concepción compleja del sistema ambiental, contemplando las interacciones entre la sociedad y la naturaleza, para que puedan analizar los modos de ir desarrollando sus iniciativas de avance, sin generar impactos negativos, apuntando a desarrollar una acción participativa hacia el mejoramiento ambiental. Estos talleres son considerados como espacios de participación, en los cuales se forma a las comunidades, apuntando a la sensibilización respecto a la percepción de los problemas ambientales, se fomenta la organización para la acción conjunta, y se ponen en valor los hechos y elementos del patrimonio; todo ello partiendo de las características propias de cada realidad local. Se busca generar de ese modo, diseños de futuros escenarios, en base a técnicas de Prospectiva, que puedan ser comprendidas y aplicadas por quienes viven y visitan ese territorio con sus particularidades, que requieren por lo tanto de una gestión también específica, considerando su escenario complejo. Al formar y capacitar a quienes asisten a los talleres comunitarios, se apunta a que estos “…se transformen en multiplicadores, desarrollando una acción en cascada, que parta de un grupo líder hacia el resto de la comunidad”[5].

 

 

Marco Conceptual de los Talleres Comunitarios en base a Prospectiva

 

Ambiente es el conjunto dinámico de relaciones entre elementos sociales y naturales, que interactúan de manera permanente y producen cambios en las condiciones previas  existentes en un lugar y en un momento determinados. Las interacciones entre los seres

humanos y la naturaleza dan lugar a ciertos hechos ambientales, que pueden ser positivos o negativos (constituirse en problemas ambientales) en función de los resultados y de los procesos en curso. Esta concepción del ambiente asume, por un lado, la característica

dinámica de las interrelaciones entre elementos naturales y elementos sociales, y, por otro, desde un punto de vista holístico e integrador, que el ser humano y sus diferentes niveles de organización social, con sus necesidades y potencialidades creativas (y destructivas), es parte indisoluble de esa red de interacciones, en cuanto ser biológico y en tanto ente social y creador de cultura. Igualmente, se establecen distinciones de tiempo y lugar, las cuales apoyan la comprensión temporal y espacial del ambiente y sus modificaciones.

 

La educación ambiental se entiende como un conjunto de “Procesos continuados e innovadores, formales y no formales, de educación, sensibilización y concientización dirigidos a todos los públicos y destinados a mejorar el conocimiento, las habilidades y capacidades de reflexión, pensamiento crítico y acción sobre las relaciones existentes entre la sociedad y la naturaleza, sus consecuencias positivas y negativas, de manera integradora y sistémica”.(Tréllez, 2003). Es importante destacar que este  proceso educativo no sólo busca incrementar los conocimientos de la población objetivo, sino también que se comprendan las interacciones fundamentales entre los seres humanos y la naturaleza, todo ello con un fin concreto: la acción. Es decir, la Educación Ambiental se plantea como una actividad integral y sistémica, con dos énfasis centrales: el análisis, conocimiento y comprensión de las interacciones y la acción social participativa hacia el mejoramiento ambiental.

La Educación Ambiental se divide tradicionalmente en Educación Ambiental formal, Educación Ambiental no formal y Educación Ambiental informal.

 

La investigación participativa, en términos generales, es aquella orientada a trabajar con

grupos de población, a fin de identificar y analizar críticamente algunos hechos significativos, determinando problemas o necesidades, para encontrar y llevar a la práctica

pautas de solución de manera conjunta. El proceso de investigación participativa, al involucrar directamente a la población en el análisis crítico de sus situaciones de vida, propiciando la detección de problemas prioritarios y la ejecución específica de acciones de solución integrales, se convierte en sí mismo en un proceso educativo. Al involucrar a la comunidad en el análisis de sus situaciones ambientales, para llevar este estudio a la realización de acciones concretas, se potencia la posibilidad de desarrollar investigaciones participativas comunitarias. De esta manera, al mismo tiempo que se efectúan estudios sobre situaciones ambientales complejas, y se llega a conclusiones sobre los principales problemas y la manera de abordarlos para su solución, se está realizando también un proceso educativo ambiental.

Para llevar a cabo este proceso simultáneo, de investigación participativa y de Educación

Ambiental, es preciso contar con métodos e instrumentos que permitan facilitar los análisis

y den orientaciones claras sobre los fundamentos de futuros planes de acción.

 

Prospectiva es el  conjunto de métodos y técnicas, teorías y conceptos, para analizar, prever, explicar y construir anticipadamente futuros posibles y deseables de la acción humana. En la planificación, tiene un lugar importante al proporcionar un marco a las informaciones estratégicas, que se sitúan en escenarios que combinan tendencias probables, futuros deseables y cambios esperados. En el análisis de sistemas complejos ocupa un lugar particularmente destacado, al permitir establecer las interrelaciones sistémicas de los factores determinantes del problema en estudio y las prioridades dinámicas de su abordaje. Las siete ideas claves de la Prospectiva marcaron un rumbo diferente para las investigaciones sociales. Estas ideas son:

 

  •   Dilucidar la acción presente a la luz del futuro
  •   Explorar futuros múltiples e inciertos
  •   Adoptar una visión global y sistémica
  •   Tener en cuenta factores cualitativos y estrategias sectoriales
  •   Recordar que la información y la previsión no son neutrales
  •   Optar por el pluralismo y la complementariedad de los enfoques
  •   Cuestionar las ideas recibidas (incluso las propias)

 

El Aguará guazú, cuyo nombre cientìfico es Chrysocyon Brachyurus (Illiger, 1815), Clase Mammalia, Orden Carnivora, Familia Canidae, se distribuye en Brasil, Paraguay, Bolivia, Argentina y muy marginalmente en Perú. Se presume extinto en Uruguay. Internacionalmente ha sido declarado Vulnerable y en nuestro país como “En Peligro de Extinción”.

Es el cánido más grande de Sudamérica y puede llegar a tener una masa corporal de

30 Kg. En Argentina habita en Formosa, Corrientes, Chaco, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe, Santiago del Estero y Córdoba estimándose una población total menor a 1.000 individuos. Es una especie omnívora que consume frutos silvestres, pequeños roedores, peces, aves y reptiles. Los ambientes que habita son los pastizales naturales, esteros, cañadas, bordes de montes nativos y matrices de sabana – parque. Forman parejas monogámicas. La hembra tiene una camada al año pudiendo nacer hasta tres crías las que son más obscuras que los adultos. Es una especie perseguida por leyendas y creencias populares.

 

 

 

Los Talleres tienen su origen en cuanto al diseño, en el marco de la Tesis de la Carrera de Especialización en Educación Ambiental[6], al realizar el análisis del Proyecto de Conservación desde el enfoque sistémico complejo, del cual surgieron las  siguientes conclusiones:

 

  • Marcado énfasis en el desarrollo de actividades educativas, teniendo éstas como único objetivo final  conservar al Aguará guazú.
  • Se abordan elementos aislados, sin tratarlos de modo complejo e integrado.
  • No se analizan una variedad de causas posibles de pérdida de individuos de la especie (ya que solo se considera el temor que genera su presencia para los pobladores rurales)
  • Se utiliza la educación como medio para difundir estrategias de conservación, no como instancias de formación integral.
  • A su vez, se realizan algunas actividades y reflexiones en el área educativa del Proyecto,  que si se corresponden con los fundamentos de  la Educación Ambiental, pero que pueden ser fortalecidas si se diagraman combinadas con otras, desde un enfoque integrador e interdisciplinario.

 

En el contexto de los resultados obtenidos del análisis de las actividades educativas del Proyecto de Conservación, se propone, para reforzar sus fortalezas y disminuir sus debilidades, la realización de un Taller de Educación Ambiental para la Conservación del Aguará guazú con el objetivo primordial de introducir la complejidad en el actual proyecto y en sus actividades educativas. Se diseña el taller a implementar en la comunidad de Mburucuyá, siendo éste incluido en el marco de dicho proyecto.

A este Taller Comunitario, del cual se participa a los diversos actores sociales de la comunidad local;  se le suma un Taller Infantil, para que no quede ninguna franja etaria de la población, fuera de la capacitación y participación que sostienen estos talleres participativos.

Ambos talleres, “Taller Comunitario de educación Ambiental” y “Taller Infantil” Para la Conservación del Aguará guazú y su hábitat, se llevaron adelante en el mes de enero  de 2007, en las instalaciones de la Parroquia local San Antonio de Padua, en Mburucuyá, Corrientes. Ambos eventos fueron organizados y gestionados por la Asociación  Huellas[7], Asociación para el estudio y la conservación de la biodiversidad. La Organización Visión Ambiental diseñó e implementó el Taller Comunitario, y el Taller Infantil[8], y colaboró con parte de la organización. De esta manera, el trabajo conjunto de dos asociaciones civiles, pudo propiciar la realización de este significativo encuentro comunitario.

 

 

Metodología

 

La metodología implementada se diseña con el objetivo de incorporar el tratamiento sistémico complejo, sumando aportes de distintos actores sociales involucrados en la generación y/ó solución del problema de la disminución del Aguará guazú a nivel local.

Se realiza una puesta en común de los conceptos primordiales a tratar como marco teórico de las actividades del taller, tales como Ambiente, Educación Ambiental, Saber Ambiental, Complejidad Ambiental, etc. Una vez introducido el marco de la complejidad, se procede a trabajar con los diferentes grupos presentes en el taller, para lo cual se realiza una convocatoria de los distintos sectores sociales de la comunidad local a distintos niveles de gestión y participación.

 

Se utiliza como método de aplicación analizar un problema, sus causas y consecuencias, y encontrar soluciones a partir de opciones creativas diseñadas por la misma comunidad. El mismo tiene enfoque interdisciplinario y propone realizar un trabajo planificado y en equipo, respetando los diferentes saberes.

 

Objetivo general:

  •  Introducir el enfoque del ámbito de la complejidad en el tratamiento de la

Conservación del Aguará guazú, donde la comunidad local pueda crecer en lo económico, sin perder en otros aspectos.

 

Objetivos particulares:

  •  Introducir el marco conceptual ambiental, en el marco de la complejidad, considerando sus interrelaciones sistémicas.
  • Realizar una introducción al tratamiento complejo de los problemas de conservación de especies. Considerar los aspectos económicos, legales, de usos del suelo, tendencias globales, entre otros, además de los meramente culturales.
  • Reconocer los diversos factores que condicionan la evolución de la conservación del Aguará-guazú en Mburucuyá, Corrientes.
  • Realizar un estudio dinámico de esos factores y sus interrelaciones. Definir cuales de ellos son prioritarios.
  • Construir un escenario futuro, para propiciar un proceso constructivo de evolución favorable para la conservación del Aguará guazú.
  • Diseñar las pautas estratégicas para alcanzar ese escenario, definiendo actividades principales y sectores involucrados.

 

 Desarrollo:

Se fomenta la participación de todos los presentes en igual medida, realizando trabajos en grupos donde habrá un coordinador sólo destinado a promover las acciones de reflexión y aporte, pero no a imponer sus pareceres; un secretario que volcará lo trabajado por cada grupo, para luego ser puesto a consideración de todos los presentes a través de la voz del relator seleccionado.

Se emplea una combinación de diferentes técnicas como son la prospectiva, el análisis de escenarios futuros y otras[9].

Se parte del punto común respecto que somos fuentes creadoras, instalando un mensaje de esperanza en el trabajo conjunto de los distintos actores sociales, logrando propuestas de interacción e interdisciplinariedad que puedan ser implementadas efectivamente como aporte a la mejora de la conservación del Aguará-guazú, pero fundamentalmente para introducir el enfoque de la complejidad que sirva a esa comunidad para análisis futuros de otros problemas.

Los diferentes pasos del taller fueron plasmados en un documento entregado a cada grupo participante para que puedan seguir las acciones ordenadamente junto a quien coordina el mismo, para trabajar de modo fluido y ordenado, pudiendo realizar consultas a medida que se van desarrollando las distintas actividades.

Paso 1: Se constituyen grupos de trabajo, procurando conformarlos por personas de distinta formación y ámbito de actividades, para enriquecer las reflexiones conjuntas. Constituidos los equipos, se indica asignar un nombre al grupo, organizarse nombrando un coordinador, un secretario y un relator. La persona destinada a la coordinación deberá velar porque todos participen a un mismo nivel, sin que haya voces preponderantes, y organizar esa participación bajo normas de respeto mutuo. El secretario es quien completa la guía de trabajo con los resultados obtenidos de la discusión grupal. Y finalmente el relator, resume lo actuado por el equipo de trabajo y lo presenta en plenaria en el momento designado para tal fin.

Paso 2: Se crea el sistema de trabajo respecto de la conservación del Aguará-guazú en la localidad de Mburucuyá, compuesto por los distintos factores que se consideren esenciales dentro del mismo.

Paso 3: Se realiza un análisis dinámico del sistema conformado,  interrelacionando esos factores, volcando esa interacción en la matriz diseñada para ese propósito. Se asigna  un valor numérico de 1 si existe relación directa entre dos factores, donde el primero analizado condicione al otro,  de lo contrario se asigna un valor numérico de 0. Se procede de igual forma con todos los factores involucrados en el sistema bajo análisis.

Paso 4: De los resultados alcanzados en la matriz, se obtienen las coordenadas de cada factor, los cuales se ubican en el cuadro destinado para ello, el cual presenta cuatro zonas: a) Zona autónoma b) Zona de resultados c) Zona de trabajo y d) Zona de poder.

Los factores claves ó prioritarios para trabajar el sistema son en primer lugar los que se encuentran en la zona de trabajo.

Paso 5: Definidos los cuatro factores más significativos de esta zona, se procede a configurar el escenario deseable, estipulando además como se espera lograr cambios en los factores, hacia donde se intenta orientar las acciones, y a través de que pautas se espera lograr los resultados.

Paso 6: Finalmente se trabaja en definir las actividades y los sectores que participarán para cada una de las pautas estratégicas.

Paso 7: Se presentan en plenario las conclusiones de cada equipo de trabajo, dando a conocer las diferentes propuestas logradas en el ámbito de reflexión conjunta del Taller, lo cual sin dudas ha sido enriquecido por la participación de distintos saberes, debido a la diversidad de actores sociales presentes en los grupos.

Paso 8: Se incentiva a la comunidad a volcar estos resultados en un documento que sea firmado por los representantes locales que han trabajado en el taller, y presentado ante las diversas instituciones locales involucradas en la solución de la problemática. Del mismo modo, se propone difundir estos resultados y propuestas, a través de los medios locales de difusión, para comunicar a toda la comunidad las instancias de implementación de lo sugerido en el documento, para que a la vez haya un seguimiento por parte de ellos.

 

En este caso particular, el Taller Comunitario fue acompañado del Taller Infantil, cuyo objetivo fue llevar a los más pequeños el mensaje de la conservación a través de la mirada de la interrelación de los diversos componentes ambientales, lo cual se constituyó en un nuevo desafío para el proyecto de Conservación[10]. Se presentó la obra de títeres “Aguará”, para introducir en los niños la sensibilización acerca de la problemática de conservación de especies por fragmentación y pérdida de hábitat. 

Los temas tratados dentro del diálogo que se desarrolla en la obra son:

  • Desconocimiento acerca de la problemática de la especie, y la pérdida de su hábitat por las acciones antrópicas a nivel local, sin considerar los flujos y ciclos naturales.
  • Creencias apropiadas por la comunidad, respecto al papel depredador del aguará guazú sobre animales domésticos, y el temor de ataques al hombre. Relación de estas actitudes y la pérdida de hábitat.
  • Ausencia de políticas de conservación y gestión adecuada de manejo de los recursos naturales autóctonos.

  

Reflexiones/Conclusiones

Considerando que cada especie se configura como parte integrante de la cultura de la región que la alberga, la pérdida de una especie, no sólo se configura  como pérdida de biodiversidad de especies, sino  como pérdida de diversidad cultural de las comunidades que lo reconocen como patrimonio local.

El aguará guazú forma parte importante de la cultura del litoral, de allí la importancia de trabajar su problemática,  introduciendo el enfoque ambiental en las comunidades locales, acercando este modo de analizar los problemas, como herramienta para la comunidad.

La propuesta de realizar Talleres comunitarios de Educación Ambiental orientados a la conservación del Aguará guazú, pero formando para el análisis de otras problemáticas locales que surgen de un mal planificado desarrollo local, tuvo muy buena recepción en quienes llevan adelante el Proyecto de Conservación del Aguará Guazú, por lo cual se incluyó en sus actividades educativas. De ese modo, se organiza el evento comunitario, y se realiza en el mes de Enero de 2007, en la localidad de Mburucuyá, con la presencia  de los distintos actores sociales de la comunidad. Se considera realizar, al día siguiente, un Taller infantil, con obra de títeres y actividades lúdicas para los niños, para incorporar a todas las franjas etarias a la sensibilización respecto a la problemática.

Fomentar la  participación activa, genera en las comunidades, un  compromiso, al hacer que las personas se hagan concientes de los beneficios que una determinada acción de gestión ambiental positiva puede significar para sí mismas, para su familia y por lo tanto, para su comunidad; y en consecuencia, se comprometen personal y voluntariamente en el trabajo necesario para lograr ese beneficio.

El taller se desarrolló durante todo un día de trabajo, donde estuvieron presentes médicos, estudiantes de diversas carreras, guardaparques, maestros, profesores, directivos y otros representantes de instituciones educativas,  biólogos, delegados de instituciones como Parques Nacionales y  Flora y Fauna, representantes de áreas de gobierno a nivel local, y otros integrantes de la comunidad. Es de destacar que se invitaron a todas las instituciones locales relacionadas con diversas actividades locales, entre ellas las educativas, de seguridad, artísticas, productivas, de comunicación y las dedicadas a la conservación, entre otras, pero algunas de ellas no enviaron a sus representantes, hecho que hubiera enriquecido aún más las propuestas obtenidas.

Se realizó una introducción de conceptos claves como ambiente, educación ambiental,  conservación de la diversidad, entre otros. Se acercó metodología y herramientas prácticas, para el análisis del problema. Se trabajó desde la Prospectiva, -conjunto de métodos y técnicas que  intenta mostrar las relaciones entre los futuros posibles y ciertas decisiones del presente-, a fin de movilizar los esfuerzos sociales hacia el cambio constructivo de su realidad conflictiva. En ese sentido, la investigación prospectiva ofrece un enfoque participativo que permite ampliar las reflexiones y buscar las convergencias. El proceso de reflexión y acción que genera, es conducente a la construcción de futuros, a la elaboración de planes participativos es, en sí mismo, una actividad educativa, cuyas repercusiones van más allá del interés primario de realizar y poner en ejecución programas específicos de trabajo.

Se trabajó con matrices de autodiagnóstico, y de propuestas, para generar un plan de trabajo orientado a la solución de la problemática, considerando posibilidades de desarrollo local que no afecten la biodiversidad tanto de especies, como la diversidad cultural presente en la comunidad.

Además de lograr las bases autodiagnósticas referentes a las condiciones ambientales, es importante la reflexión sobre las características propias de la comunidad como grupo humano: cuáles son sus características positivas, los elementos negativos y aquellos rasgos interesantes que los diferencian de otros grupos similares. Conocerse a sí mismos, planteando elementos favorables y aspectos críticos o novedosos, es una excelente manera de entrar en relación con las posibles facilidades, o las dificultades que son previsibles.

Para lograr avanzar en el análisis de alguna situación ambiental concreta, o problema ambiental, que sea detectado como prioritario por la misma comunidad, es necesario efectuar un ejercicio de acercamiento a la construcción de sistemas ambientales, para facilitar su análisis. Posteriormente, sobre bases autodiagnósticas, ya es posible proceder a definir alternativas de gestión y a diseñar perfiles de proyectos que serán parte de futuros planes de acción. Lo interesante de las propuestas obtenidas a través del desarrollo de estos talleres, es que contemplan el crecimiento y desarrollo local, sin generar impactos negativos, al considerar y tener en cuenta los diversos factores que conforman el sistema ambiental. Con ello, las comunidades no tienen ante sí la falsa elección de crecer perdiendo la biodiversidad de especies y la diversidad cultural, si no junto con ellas, enriqueciéndose.

 

[1] Licenciada en Información Ambiental (Universidad Nacional de Luján) . Especialista en Educación Ambiental (Universidad Nacional del Comahue) .  Perfeccionamiento en Desarrollo Local ( Universidad Politécnica de Madrid- Universidad Nacional de Costa Rica- FAO, en el marco del convenio Fodepal). Presidente de la Organización de la Sociedad Civil Visión Ambiental.

[2] El Proyecto Conservación de los Carnívoros del Nordeste Argentino, dirigido por la Lic. En biología, Lucía Soler, el cual  posee la autorización de la Dirección de Recursos Naturales de Corrientes y el Consejo General de Educación, y el aval da la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios (suiza).

[3] Pedro Tsakumakos, Apuntes de la Asignatura “Política Económica Ambiental” de la Carrera de Licenciatura en Información Ambiental. Año 2001

[4] Propuesta desarrollada en la tesis de la Carrera de Especialización en Educación Ambiental (Universidad Nacional del Comahue-Ctera), “Análisis del Programa de Educación del Proyecto de conservación del Aguará−guazú en Corrientes, desde la óptica de la complejidad de la Educación Ambiental˜ . Alegre, Silvia Iris (2006)

[5] Eloísa Tréllez Solís, “Manual para Educadores. Educación Ambiental y conservación de la Biodiversidad en los procesos educativos. CED Medio Ambiente (Centro de estudios para el Desarrollo). 2004

[7] Participaron en la Organización la directora del Proyecto de Conservación Lic. Lucía Soler, el Lic. Alberto Peris Campodarbe (España)  y el estudiante de Biología Franco Sebastián Cáceres.

[8] El Taller Comunitario fue diseñado e implementado por Lic. Silvia Alegre, y el Taller Infantil diseñado e implementado por la Lic. Amelia Vroutsakos y la Promotora Ambiental Analía Bardelas

[9] Es de destacar que muchos pasos del presente taller han tenido como fuente teórica el curso realizado por Eloísa Trellez en el Módulo IX de la Carrera de Especialización Ctera/Comahue (2003)

[10] Soler, Lucía; Alegre, Silvia y otros. “

 


 

Comit Director:
Carlos Barrios
Editor:
Juan Carlos M. Coll (CV)
ISSN: 1988-5245
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