Observatorio de la Economía y la Sociedad China
Número 16 - diciembre 2011

LA GRAN INUNDACIÓN

 

Héctor Gómez Pinos (CV)
hgomezp@uoc.edu




Resumen

Comentario sobre un texto mitológico de China que hace referencia a una lejana “gran inundación”. Se compara su contenido y significado con el relato bíblico del “diluvio” y se subraya la importancia de los mitos a la hora de dotar y mostrar el contenido de las culturas y formas de pensar que han llegado hasta nuestros días.

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Gómez Pinos, H.:: " La gran inundación” ; en Observatorio de la Economía y la Sociedad de China Nº 16, diciembre 2011. Accesible a texto completo en http://www.eumed.net/rev/china/


COMENTARIO

“La Gran Inundación” es un relato mitológico chino que, al igual que el “Diluvio Universal” del Génesis, narra un suceso lejano en el tiempo según el cual fuertes tormentas lo cubrieron todo de agua durante un largo periodo. Sin embargo, y al contrario de lo que pueda parecer tras una lectura superficial o poco informada, las semejanzas prácticamente acaban ahí, y es que, aunque la base sea efectivamente muy similar, el enfoque con el que se aborda la narración es muy distinto, tanto como lo pueden ser las dos culturas de las que provienen.

La primera e importante diferencia la encontramos nada más empezar el relato chino: “hubo en China una gran inundación”, se nos dice. Y es que, frente al caracter más universalista (como su propio nombre indica) del texto judeo-cristiano, en la Gran Inundación sólo importa lo que ocurriese en China. Esto es entendible desde el punto de vista de que China fuese “el Centro del mundo”, y por tanto lo más importante es lo que ocurriese allí, pero también es explicable porque, en el fondo, el relato bíblico está “adoctrinando” acerca del poder de su dios, que siendo ilimitado es lógico que afectase a todo el mundo. Es en este sentido un relato mucho más intransigente, pues al contrario que la Gran Inundación, que acepta explícitamente que existen más realidades aparte de China, el Diluvio Universal no acepta que su dios no lo englobe todo.

De esta visión de que Dios sólo hay uno y es universal se derivan muchas otras diferencias en los dos relatos: en el Génesis, Dios empieza la inundación y Dios la termina, es un castigo, y todo se hace según su voluntad divina. Así, Noé no hace más que seguir fielmente sus instrucciones sin opinar y sólo conocemos los razonamientos del dios. El chino, en cambio, es un texto que no aspira a explicar la existencia de los fenómenos en si por la causa de los dioses, éstos pueden desatarlos y controlarlos, pero no se deduce del texto que existan sólo por ellos, antes al contrario, se encuentra mucho más preocupado por el hombre. Es por ello que vemos a la gente buscar refugio y que el “Soberano de las Alturas”, pese a que también piensa que ha llegado un punto en el que los hombres se merecen lo que les está pasando, considera que lo que sucede no es cosa suya; en realidad el mundo terreneal le es indiferente y prefiere centrarse en placeres como la música. La solución, el equilibrio, vendrá pues, de Yu el Grande, nacido de la tripa de Gun, un semidiós, pero que pese a ello no parece tener ningún atributo divino y convivirá con los hombres fundando la dinastía  Xia.

La Gran Inundación es, además, un relato mucho más rico y abierto: aparecen dragones, varios dioses, se cita el elixir de la inmortalidad... Esto es probablemente debido a que responde a un tono más marcadamente moralizante, no está intentando explicar, aunque sea en forma más o menos alegórica, la realidad ni intentando explicitar el poder de un dios. Otro punto a tener en cuenta es el papel de los animales, Noé utiliza una paloma y en la Gran Inundación aparece un gavilán, sin embargo, una vez más, las diferencias son más notables que esta similitud puntual. Y es que el gavilán, al igual que una tortuga que también aparece, puede hablar y actua por propia voluntad, por hacer un favor, frente a la paloma o los animales que entran en el arca, que no son más que un instrumento. La naturaleza, por tanto, forma parte activa del relato chino y realmente ocupa un lugar propio en el mismo mundo que los humanos.

Pero son la aparición de Yu, a la que ya hemos hecho referencia, y su forma de actuar, las que definitivamente separan los dos textos que comentamos. El Soberano de las Alturas, pese a haber ejecutado a Gun, deja vivir al fruto de su vientre por considerar que es cosa del Destino, una fuerza que está por encima de él, de la supuesta máxima autoridad, y a la que no se le atribuyen cualidades humanas (tales como discurrir de la forma en que lo hace Dios en la historia de Noé o de relacionarse con los demás). La forma de solucionar la inundación, impensable en el relato bíblico, es aún más definitoria de las diferencias culturales. Aquí encontramos mucho más optimismo en la capacidad humana, más pragmatismo, y sobre todo un gran aprecio por el conocimiento, el estudio, el esfuerzo y el trabajo. Yu afirma que lo que hay que hacer es reconducir el agua al mar y que para ello es necesario conocer la topografía, por lo que ordena un exhaustivo análisis y reconocimiento del terreno. Pero es que una vez hecho esto leemos que proyectó grandes obras hidráulicas en las que participaron “centenares de miles de personas” y que supusieron “13 años de agobiante trabajo”, tras los cuales fue elegido como emperador y “siguió preocupándose del pueblo” y “enseño a las gentes a plantar (...) y sembrar”, siendo esto último otra diferencia, ya que a través de estas acciones vemos cómo, con trabajo, la gente va recuperando una vida normal, aspecto que en la historia de Noé se obvía.

Esta forma de actuar nos deja, además, otros puntos interesantes: en primer lugar queda claro que esta historia está influenciada por la necesidad de controlar los rios (muchos de ellos muy peligrosos) que desde muy temprano tuvo la civilizacion china, y, en segundo lugar, al dar Yu órdenes para empresas que requieren de más gente, no siendo él solo el que lo soluciona todo, y al convocar, en un pasaje anterior, a los dioses para plantear el problema, Yu demuestra necesitar la ayuda de los demás para llevar a cabo su tarea. Este control de las aguas y la necesidad de trabajo colectivo, característico de las sociedades agrícolas (frente a las cazadoras), son clara muestra de que los mitos son “hijos de su tiempo”, y que por encima de los aspectos más o menos fantásticos, son un elemento interesante de análisis para conocer la realidad de la época en que se escribieron.

Finalmente, otro aspecto de la importancia de los mitos, de cómo influyen en la forma de pensar, lo encontramos, además, en su utilización posterior. Esta historia aparece referida en Sueño en el Pabellón Rojo,pero destaca sobre todo la novelización de la misma que hizo la gran figura literaria china del siglo XX, Lu Xun. Y es que hay que tener en cuenta que ya es muy significativo de por sí el hecho de que se decidiera a volver a contar un mito tan antiguo; si lo hizo, seguramente sea porque consideraba que esta historia había tenido influencia en el desarrollo de su cultura, pero es que además en su forma de narrar los acontecimientos podemos encontrar una clara crítica a su época, a los “sabios” que discuten mucho pero ayudan poco al pueblo y que dan preferencia a las formas antes que a solucionar los problemas . El relato se convierte así en un ejemplo de que los mitos siguen vivos y son utilizados aún hoy con una finalidad concreta, algo que, por otro lado, raramente se hace en Europa con la profusión con la que lo hace Lu Xun.

BIBLIOGRAFÍA

- ANÓNIMO, Génesis, capítulos 6-9.
- ANÓNIMO, “Gun y Yu domeñan las aguas”, en: Shanhaijing.
- FOLCH, D., La construcción de China: el período formativo de la civilización china, Península, Barcelona, 2002.
- LU, Xun, Contar nuevo de historias viejas, Hiperión, Madrid, 2001.
- RELINQUE ELETA, A., “La tradición literaria clásica”. en: VV. AA., Literatura china, Barcelona, UOC, 2005, módulo 2.
- VV. AA., Fiestas y tradiciones en China, Barcelona, UOC, 2007, módulo 3.


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Comentarios sobre este artículo:

Página: [1]
Por: Haydée Correa S. Fecha: 20 del 08 de 2013 - 19:27
Excelente artículo; además de interesante, muy bien redactado.

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