Observatorio de la Economía y la Sociedad China
Número 5 -  diciembre 2007

Brasil-China: ¿un nuevo subsistema internacional?

 

Gustavo A. Cardozo
Coordinador del programa Asia-Pacífico del Centro Argentino de Estudios Internacionales)

Es evidente que el contexto actual de la integración sudamericana no podría haber sido posible sin la asociación estratégica desarrollada por Brasil y Argentina durante estos últimos veinte años. Ambos países han sido los pilares de la puesta en escena y la continuidad del MERCOSUR, profundizando la liberalización del comercio y garantizando, asimismo, la integración de nuevas economías en desarrollo en el sistema de comercio multilateral, ya vigente en otras regiones del mundo.

La extraordinaria evolución del comercio intra-regional y las expectativas generadas por la consolidación de nuevos vínculos multilaterales, plasmó firmes confianzas de mejorar los canales de diálogo representativos entre aquellos países latinoamericanos deseosos de insertarse en el contexto del regionalismo abierto. La necesidad de construir experiencias en el diseño de una futura asociación estratégica, en un marco más amplio del ámbito internacional, permitiría impulsar ejes prioritarios linealmente afines y con divisiones a otras materias significativas.

Sin embargo, el flujo comercial ha pasado por etapas de altas y bajas. En el último período, los intercambios bilaterales entre Argentina y Brasil experimentaron sobresaltos como resultado de las devaluaciones llevadas a cabo por ambos gobiernos. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el comercio se resintió, afectando principalmente a los productos argentinos destinados a ese mercado. Asimismo, y pese a la posición negativa de muchos sectores económicos sensibles a estos cambios, las exportaciones lograron recuperarse, aunque sin equilibrar la balanza argentina; Bs.As. ha sido la economía latinoamericana que mayor crecimiento comercial experimentó con Brasil en el inicio del Siglo XXI.

En este enfoque, un examen adecuado debería comprender un salto cualitativo del vínculo regional con los nuevos actores extra-regionales como la República Popular China (R.P.Ch) e India; aprovechando la ascendiente búsqueda de acuerdos transpacíficos por parte de los miembros del MERCOSUR. En consecuencia, sumado a las limitaciones intra-bloque se agregan la pérdida de competitividad de los productos argentino-brasileños frente al creciente ingreso de manufacturas chinas en la región. El desafío será entonces, más que obstaculizar la recepción de dichos productos con barreras arancelarias, aceitar los mecanismos de diálogo regional para reforzar su significancia estratégica frente a las nuevas oportunidades del mercado internacional.

El presente trabajo analiza la apertura política-comercial de Brasil frente a la R.P.Ch; los efectos en el vínculo bilateral con la Argentina y los desafíos para ambas economías como ejes fundamentales del MERCOSUR.

 


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Gustavo A. Cardozo : "Brasil-China: ¿un nuevo subsistema internacional?" en Observatorio de la Economía y la Sociedad de China Nº 05, diciembre 2007. Accesible a texto completo en http://www.eumed.net/rev/china/


BRASILIA y BEIJING; Imágenes y percepciones.

Bajo el nuevo horizonte latinoamericano, Brasil puede ser considerado el país que más ha profundizado enlaces significativos y estratégicos con la R.P.Ch. Beijing y Brasilia han establecidos tópicos de intereses comunes, logrando asumir análogas perspectivas en los diálogos Norte-Sur y Sur-Sur. Similares coincidencias como el respeto a la autodeterminación, la soberanía nacional y economías en proceso de fuerte expansión, afianzan canales de cooperación presentes y futuros para ambos gobiernos.

La particularidad geográfica de Brasil es su condición de proporción continental. El país está incluido junto con los EE.UU., Rusia, China e India entre los Big Country a nivel poblacional, territorial, económico (la décima economía mundial por tamaño de su PIB), como así político, debido a la magnitud de sus desafíos hemisféricos. Históricamente, y a causa en gran parte de estos elementos, Brasilia presentó una cierta tendencia a la introspección en su política exterior que ha dejado algunas huellas persistentes. Esta tendencia a no mirar -en ocasiones- más allá de los límites de la inmensa fazenda brasileña1, fue también incentivada, según la analista internacional Mónica Hirst, por un difuso “sentimiento de exclusión”2.

A pesar de ello, Brasil tuvo la capacidad de establecer frecuentes conexiones con el exterior a partir de la conformación de una renovada base analítica en los sectores diplomáticos, quienes asumen el concepto de estrategia de competitividad internacional como determinante del desarrollo económico nacional. La globalización es asumida como un nexo indispensable en el proceso de crecimiento y acumulación de poder en el escenario latinoamericano3. En esencia, la dinámica de diversificación productiva pone en marcha una polarización fácil de percibir. Muchos países ingresan en una nueva fase de inserción comercial en la cual los EE.UU. ya no es la locomotora de los mercados emergentes.

Los diversos cambios acaecidos redefinieron la visión sobre el proceso de reestructuración del sistema Internacional. En el caso de Brasil, la necesidad de ajustes fue necesario para lograr una mayor inserción internacional tomando en cuenta que en gran parte de la región aún se extendía la noción de mercado interno e impulso de los recursos naturales como elemento básico de las exportaciones, concepto en clara disparidad con el escenario económico asiático. Henrique Altemani de Oliveira, Profesor de Relaciones Internacionales y Coordinador del Grupo de Estudios Asia- Pacífico de la Pontifícia Universidade Católica de São Paulo menciona: “En quanto anteriormente o relacionamento brasileiro com a Ásia estivera restrito às relações com o Japão....., quanto da China que, em decorrência de seu desenvolvimento acelerado, não é mais só um ator político, mas igualmente um forte mercado consumidor além de fornecedor”4.

Las crisis ocurridas en América Latina y el Caribe (ALC); Tequila, Tango, etc, conllevan lecciones valiosas para la comunidad empresarial local. Según Jeffrey D. Sachs Director del Earth Institute de la Universidad de Columbia: ”Las empresas brasileñas comprobaron que las exportaciones no sirven únicamente para sobrevivir sino que constituyen un factor de prosperidad”5. Múltiples divergencias caracterizan las evoluciones en las crisis de las economías en desarrollo. En esta óptica, Brasil descubre la coyuntura de acompañar la senda proyectada por China a fin de alcanzar niveles de crecimiento similares a los del gigante asiático.

Desde la formalización de los vínculos diplomáticos, las relaciones sino- brasileñas se han caracterizado en el sistema internacional contemporáneo. El analista Severino Bezerra Cabral Filho destaca: “A importância desse fato cresce na medida da percepção pela liderança de ambos os estados do que convergências no plano mais alto da política internacional”6. De ahí que sea necesario buscar, en el interior mismo de este proceso, las bases de una explicación coherente asumidas por las elites políticas y la “intelligentzia” nacional: Brasil debe comprometerse en la transformación de su entorno regional en el cuarto polo de poder mundial y, para ello, su alianza con China se torna indispensable7.

El análisis precedente lleva a poner en relieve el carácter dimensional de los factores que intervienen en la nueva relación bilateral que une a Brasil y la R.P.Ch. Como veremos, más allá de China, esta el desafio que ésta demanda; considerado un país de variada identidad, de diversos perfiles, depositario de una distinción específica que le confiere un carácter original y heterogéneo cuando se compara con cualquier otro Estado.

Entre todas ellas, se destaca la condición de China como un global player – uno de los pocos países en desarrollo que ostenta presencia mundial, como global trader – por su patrón de relaciones comerciales con EE.UU., Japón, ASEAN, MERCOSUR etc, como regional player – por representar junto con la India más del 40% de la economía, territorio y población de Asia-Pacifico,– y como honest broker – por su posición de intermediario del Tercer Mundo en los Foros Multilaterales8. El conocimiento y análisis de estos puntos resultan básicos para la interpretación de las fuentes que explican la construcción del sistema de relaciones internacionales de Brasil en Asia y contribuyen a la contextualización de las relaciones sino-brasileñas en un enfoque actual.

¿Qué atributos deben tomarse en cuenta para examinar la cercanía de Brasil a China?. Principalmente Brasilia y Beijing aparecen claramente clasificados en la jerarquía de “potencias en ascenso” en torno al concepto de “recursos de poder”. Las elites brasileñas han aseverado la categoría del país, de acuerdo con Sombra Saravía José Flavio, como una potencia media de escala continental que no posee suficientes recursos de poder9, y han subrayado las restricciones de un Estado cuyo desplazamiento internacional se encuentra circunscrito por dificultades domésticas, motivando una condición de particularidad por la diplomacia, y alejamiento de políticas de dominio.

Para el destacado catedrático brasileño Dr. Amado Cervo, la política exterior brasileña se manifiesta en el cuidado de hacer predominar el producto sobre la noción, las ganancias tangibles sobre los valores políticos e ideológicos, la situación sobre el destino, la libertad de acción sobre la perseverancia de la responsabilidad, el universalismo sobre la fuerza de los particularismos, la aceptación sobre la resistencia a los hechos10. Estos resultados promovieron efectos significativos sobre la realidad sino- brasileña, es decir, una baja consistencia política y una alta fluidez económica.

No obstante, el país conserva su status diplomático, favoreciendo la permanencia de una política exterior coincidente con el enfoque chino sobre el desarrollo de un Nuevo Orden Económico Internacional. Desde esta perspectiva, Brasil y China fueron constituyéndose en garantes de accesos a espacios donde se establecieron temas centrales de la agenda transpacífica. Para Brasilia, el proyecto de articulación con Beijing constituye una de las opciones más importantes para promover una nueva reinserción del país en el mundo.

Por otra parte, ambos Estados esperan que la mayor dimensión del mercado regional amplíe la capacidad bilateral de atraer inversiones extranjeras y brinde la posibilidad de negociar mejores condiciones de ingreso a terceros mercados. Es aquí donde también se torna importante la integración de la Argentina al eje sino-brasileño, como refuerzo indispensable en el armado del presente proyecto político regional e internacional de Brasil.

En el futuro, los avances continuos de China y Brasil en el Cono Sur latinoamericano adecuarán los procesos de integración sudamericana extendiendo los márgenes de interdependencia económica. La representación internacional en el modelo de enlace exterior de ambos gobiernos y el fortalecimiento jerárquico de Beijing frente al paulatino desgaste de los EE.UU. en el mundo, desenvuelve un nuevo interrogante: ¿Será Brasil el Occidente de China?.

NUEVO PARADIGMA: Continuidad o ruptura.

Las fuerzas económicas han sido las grandes dinamizadoras de las relaciones entre Brasil y China en la última década del siglo XX. Ahora bien, ¿a que hacemos referencia cuando mencionamos fuerzas económicas?. Este punto nos lleva a orientar el análisis de las influencias económicas recíprocas bajo la conexión de los asuntos económicos con los políticos. Las relaciones cooperativas establecidas (alianzas financieras e integración) no están exentas de puntos de fricción y conflictos existentes entre los dos países. Las cuestiones analizadas gravitarán en torno a las políticas económicas (planes de estabilización), la conquista de mercados, coerciones y asuntos sensibles11.

La economización de las relaciones bilaterales es un dato de la realidad que no puede escapar al analista de las relaciones sino-brasileñas y que es fácilmente perceptible en la retórica y en las prácticas diplomáticas desarrolladas por ambas partes. El comercio entre Brasil y China aumentó ampliamente desde el año 2000 en más del 5%. Las exportaciones brasileñas al mercado chino se concentran en productos tradicionales: soja, aceite de soja, mineral de hierro, pasta de madera etc. Según datos oficiales del Ministerio de Economía del Brasil, las ventas de productos no elaborados descendió en un monto cercano a los 58,2%, a diferencia de los semielaborados que lograron un aumento del 13%12.

China ha importado soja desde Brasil por más de 2.500 US$ Millones. Con respecto al aceite derivado de este producto, el consumo chino no demuestra niveles de venta tan importante, siendo Argentina el mayor exportador al gigante asiático. Asimismo, hay que destacar las dificultades macroeconómicas existentes, las cuales producen un debilitamiento en los flujos intra-bloque debido a políticas comerciales restrictivas. Sin embargo, esta realidad no ha socavado el movimiento productivo creciente y protagónico. En efecto, el reducido aumento de las ventas de manufacturas argentinas a Brasil difiere con el rápido incremento de los negocios chinos hacia ese destino.

El déficit comercial se mantiene como una característica permanente en los intercambios bilaterales producto de la estructura y de la pauta exportadora china. Beijing logró en la década de los años noventa transformar su perfil exportador a Brasil, pasando a una organización de transacciones compuestas por productos industrializados y manufacturados. Fernando Ribeiro, economista jefe de la Fundación Centro de Estudios de Comercio Exterior (Funcex): “El saldo de los intercambios en enero- febrero ya fue negativo para Brasil (cerca de 390 millones de dólares). Y el excedente, que ascendía a 2.400 millones de dólares en 1983, cayó a 410,5 millones de dólares el año pasado”13. Brasil, por ejemplo, ocupó en 1990 el primer puesto entre los vendedores latinoamericanos a China.

En territorio brasileño, las actividades llevadas a cabo por empresas de negocios de origen chino se han orientado a la producción de hierro, acero e hidrocarburos. Compañías como Metallurgical Construction Group of Chinese ejecutaron convenios por valores de cooperación e inversión recíproca superior a los US$ 300 millones de dólares. En el caso del petróleo, la empresa estatal más grande e importante de origen brasileño, PETROBRAS, fijó contratos por más de US$ 10 millones de dólares con la empresa china SINOPEC, en programas basados en el desarrollo de refinerías y la construcción de oleoductos en ambos países.

El boom de las exportaciones de materias primas a China no evitó que Brasil sufra la competitividad de sus productos manufacturados. Según la Confederación Nacional de la Industria, de cada diez empresas, cuatro deben hacer frente a los productos chinos importados. Esto demuestra que Brasil, al igual que otras economías regionales, mantiene una relación complementaria y competitiva con el gigante asiático. Según el analista Sergio Cesarín: “China creó un ambiente mucho más competitivo que Brasil si se compara la fiscalidad, las infraestructuras, el costo del capital o la legislación laboral”14.

El auge chino en territorio brasileño está debilitando lentamente aquellos sectores fuertes de la industria nacional: calzado, textiles, electrodomésticos. La administración del actual Presidente Lula Da Silva asume el compromiso bajo datos estadísticos alarmantes; en el periodo 2005-2006, la industria del calzado local redujo sus ventas en más del 30%, causando la perdida de 15.000 puestos de trabajos. Esta situación planteó a los socios del MERCOSUR alzar el Arancel Externo Común en los ramos textil, calzados y muebles. Sumado a esto, el temor argentino-brasileño se deposita en la industria automotriz, (China mantiene planes ambiciosos en este aspecto) suponiendo un desafío para ambos países.

Relacionado a lo expuesto, Bs.As está perdiendo terreno brasileño. En el año 2006, China y Argentina adquieren la misma participación dentro de las compras totales del gigante sudamericano (cerca del 9%). Las importaciones chinas de productos minerales (hierro, pellets, etc.) fueron extendiéndose considerablemente, posicionando a este mercado como el más importante para las empresas locales. La sensibilidad de estos negocios y, sobre todo sus potenciales sucesos futuros, supone al observar que hace una década el mercado argentino absorbía el 14% del total de importaciones brasileñas, mientras que China representaba apenas el 2% de las mismas. Actualmente un cambio en la triangulación entre Argentina-Brasil y China parece inevitable15.

ARGENTINA, BRASIL Y CHINA: ¿Universalismo selectivo?

Helio Jaguaribe, en uno de sus trabajos titulados, ARGENTINA Y BRASIL; problemas y perspectivas ante el siglo XXI, precisa: “Argentina y Brasil disponen, si actúan pronta, coordinada consistentemente, de la posibilidad de constituyeren el núcleo central de un importante sistema internacional autónomo, que podrá se tornar uno de los grandes protagonistas de un futuro régimen multipolar16”. Esta visión debe interpretarse en la actualidad desde el hecho que comienzan a llamar la atención un selecto grupo de economías designadas súper-emergentes y bautizadas BRICs, en donde Brasil es, sin duda, el enérgico representante del MERCOSUR y del resto de Latinoamérica. El número exacto de estos nuevos jugadores con impacto global está en debate; figuran México, India o Sudáfrica como candidatos para incorporarse. Sin embargo, es la R.P.Ch la economía en desarrollo que más sobresale en este género.

Cuando se indaga en la literatura analítica de la última década, se descubre los específicos avances producidos en la articulación entre China y MERCOSUR. Esto mantiene relación directa con la firme y decidida actuación de los Estados involucrados frente a la idea de Beijing como “plataforma” y “vía” por donde deben circular instancias e iniciativas de enlaces latino-asiáticos. Partiendo del escenario de que los logros alcanzados no han sido suficientes, debe examinarse la teoría según la cual las expectativas argentino-brasileñas en el progreso de negociación con la R.P.Ch, han vislumbrado, en buena medida, escasa coordinación.

Esta renovada situación de las relaciones comerciales con Beijing originó nuevas demandas entre los principales socios del MERCOSUR. Los buenos resultados en el campo del intercambio económico tuvieron, paradójicamente, la virtud de poner al descubierto insuficiencias en la toma de decisiones intra-bloque, independientemente del clima político-empresarial. En realidad, la limitación del cuadro del intercambio comercial entre los socios mayoritarios, con el incremento de las exportaciones chinas a Brasil, funda cierta inquietud en la diplomacia argentina con respecto al futuro ambiente comercial.

Es aconsejable, en consecuencia, que nos preguntemos ¿qué sucede?, y ¿por qué tiene lugar este proceso dinámico en ciertos casos? y ¿de qué forma estos significados pueden aplicarse desde un punto de vista más amplio?, en general, al caso de regiones como América Latina, naturalmente incorporando a las economías involucradas en esta dinámica, ya sea por formar parte directa o indirecta como el caso de Brasil y Argentina respectivamente. Es innegable que nos encontramos ante una alternativa geopolítica tanto como económica.

El avance chino en el mercado de importaciones de la Argentina exhibió un hecho visible de estos últimos años; en la primera etapa de la Administración Kirchner la apertura del mercado argentino incorporó solo el 3,1% de productos chinos en el total de las transacciones internacionales de manufacturas. Luego de la visita de Hu Hintao en el 2004, los montos se modificaron cuantiosamente, concentrando actualmente entre el 8,8% y el 9% de las compras, por valores mayores a los US$ 3.000 millones de dólares17.

Más del 50% de los industriales nacionales se sienten vulnerables frente al ingreso de productos de origen chino. El presidente Néstor Kirchner anunció: “La industria argentina está cotizada, hay que seguir profundizando fuertemente el modelo”18. Un cercano informe realizado por una destacada Consultora Económica llamada IES (Investigaciones Económicas Sectoriales), resaltó las diferencias en la composición de los estándares comerciales entre China y Argentina. Este hecho debería conducir a una conclusión sobre la utilidad del análisis de la actuación multilateral del país, ya que la exposición de la visión argentina sobre las relaciones con China y su funcionamiento, indica algunas pistas que sirven como línea auxiliar para el estudio de su enlace comercial con Brasil.

Al contextualizar algunas de las cuestiones presentes, se desprende que el temor no solo está del lado argentino. Brasilia observa con cuidado el ascenso chino en el mercado argentino. El especialista en economía brasileña Gustavo Segre destacó:

“Brasil hoy tiene un temor terrible por las importaciones que vienen de China”19. Subrayando esta idea, la tendencia significa necesariamente que China desplazó a la Argentina como segundo abastecedor de Brasil; tal vez en pocos años seamos testigos, si continúan creciendo los indicadores, que las industrias cariocas marchen hacia un mismo destino que sus socios mercosureños en mercados argentinos y uruguayos.

Las dificultades para alcanzar un deseable equilibrio entre importaciones y exportaciones han estado siempre presentes en la agenda argentino-brasileña generando, en ambas partes, la sensación de que el comercio bilateral se encuentra por debajo de sus posibilidades reales. Los desencuentros en las relaciones comerciales se agudizaron por el impacto de las medidas restrictivas a las importaciones que el Gobierno argentino adoptó este año, con la finalidad de reducir el déficit comercial. Desde esta óptica, el problema más urgente para Brasil es incrementar el comercio con China superando los obstáculos y diversificando la pauta exportadora con la venta de productos nacionales.

En otra variante, los mecanismos de devaluación de la moneda brasileña frente al dólar se ha intensificado producto de la afluencia de las exportaciones. Por su parte, el Ministerio de Economía y el Banco Central de la Argentina han sostenido una tasa cambiaria baja, es decir se proyecta que un dólar de estas características motive a los grandes grupos inversores internacionales hacer pie en territorio argentino. Si bien el modelo económico “kirchnerista” amplió la competitividad cambiaria y comercial, los datos conexos definen que se debe continuar impulsando el desarrollo hacia un camino de excelencia.

Los efectos de la integración china en las relaciones argentino-brasileñas deben medirse desde una doble perspectiva: externa e interna. En virtud de la primera perspectiva, la integración contribuyó a la consolidación de procesos multilaterales de diálogo transpacífico y regional en los cuales China y Brasil fijaron agendas comunes. En segundo lugar, si bien la integración comercial entre Beijing, Brasilia y Bs.As. se fortaleció económicamente, los intercambios ha sido asimétricos entre los socios del bloque. En general, se detectan mayores dificultades de adaptación y resistencias, fruto, sin duda, de la presencia de componentes arraigados en las elites de ambos países, preferentemente, el resguardo del nacionalismo-económico, la mediación del Estado como dispositivo de la actividad económica, el proteccionismo a las industrias estatales o el estímulo soberano de desarrollo endógeno.

El paisaje de la realidad entre los principales socios del MERCOSUR, cuya configuración acabamos de recorrer brevemente, supone que la apertura ideal hacia mercados como el chino, debe ir acompañada de algún grado de consideraciones por parte de los interlocutores comerciales vinculantes. De similar forma, la potestad de participar en condiciones de igualdad en un contexto internacional abierto, interdependiente y progresivo tiene como contrapartida el establecimiento de bases firmes de funcionamiento económico y, por sobre todas las cosas, cierto nivel de compromisos recíprocos entre sus miembros.


BIBLIOGRAFÍA

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13- PINTO PEREYRA, Paulo: “ El proyecto chino para el milenio: nuevas oportunidades de interlocución. En China y América Latina; Nuevos enfoques sobre cooperación y desarrollo. ¿Una Segunda Ruta de Seda?. Sergio Cesarin y Carlos Moneta (comp.) REDEALAP, Año 2005.

14- SANTISO, Javier: “¿Realismo mágico? China e India en América Latina y África?. ECONOMÍA EXTERIOR. Núm. 38. Otoño 2006.

15- SOMBRA SARAIVA, José Flavio: “As relações Brasil – EUA na construção da integração hemisférica”, Correio Internacional, Brasília, (consulta: 3 de diciembre de 2002), http://www.relnet.com.br.


Notas

1 “História da Diplomacia Brasileira”, Ministerio das Relações Externas. Año 2002.

2 HIRST, Mónica y PINHEIRO, Leticia: “A política externa do Brasil em dois tempos”, Revista Brasileira de Política Internacional, Brasília, vol.38, nº 1, 1995, pp.5-23.

3 OMINAMI, Carlos: “El tercer Mundo en la Crisis”. Paris, GEL 1986.

4 ALTEMANI DE OLIVEIRA, Henrique: “As Parcerias Brasil-China e Brasil-Índia”: complementares ou excludentes?. VI JORNADAS SOBRE TRIANGULACIÓN. Año 2006.

5 JEFFREY, D; La lección China a Brasil. Earth Institute de la Universidad de Columbia. Año 2003

6 BEZERRA CABRAL, Filho Severino: “O Brasil e a China-Relação de Cooperação no século XXI”. Revista Visão da China. Septiembre 2007.

7 CESARIN, Sergio / MONETA, Carlos Compiladores. “China perspectivas del presente, desafíos del futuro”. EDUNTREF. Diciembre, 2002.

8 FERRARI, César: “CHINA, COLOMBIA Y PERÚ. IMPACTOS SOBRE CRECIMIENTO E INGRESO”. Documento preparado para la 8ª Reunión Anual de LATN, realizada en la ciudad de San Pablo, Brasil, los días 13 y 14 de noviembre de 2006.

9 SOMBRA SARAIVA, José Flavio: “As relações Brasil – EUA na construção da integração hemisférica”, Correio Internacional, Brasília, (consulta: 3 de diciembre de 2002), http://www.relnet.com.br.

10 CERVO, Amado: “Sob o signo neoliberal: as relações internacionais da América Latina”, Revista Brasileira de Política Internacional, Brasília, vol.43, nº 2, 2000, pp-5 27.

11 SANTISO, Javier: “¿Realismo mágico? China e India en América Latina y África?. ECONOMÍA EXTERIOR. Núm. 38. Otoño 2006.

12 PAIVA, Abreu; Marcelo: “ La aparición de China en el mercado mundial: el caso de Brasil”. Universidad Católica de Rió de Janeiro. Año 2004.

13 HOURCADE, Isabelle: “Brasil-China: cuando los países emergentes compiten entre sí”. Agencia AFP. Mayo. 2007.

14 CESARIN, Sergio: “LA SEDUCCION COMBINADA: CHINA E INDIA EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE.?”. Workin Paper Nº 26. Centro Argentino de Estudios Internacionales. CAEI. Año 2007.

15 PINTO PEREYRA, Paulo: “ El proyecto chino para el milenio: nuevas oportunidades de interlocución. En China y América Latina; Nuevos enfoques sobre cooperación y desarrollo. ¿Una Segunda Ruta de Seda?. Sergio Cesarin y Carlos Moneta (comp.) REDEALAP, Año 2005.

16 JAGUARIBE, Helio: “ARGENTINA Y BRASIL: problemas y perspectivas ante el siglo XXI. Instituto de Estudos Políticos e Sociais. Año 2006.

17 COMEX - 17 de Agosto de 2007.

18 Diario El País. Mayo 2007.

19 INFOBAEprofesional.com. Año 2007.


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