Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 3, Nº 30 (agosto 2011)

ENFOQUE EDUCATIVO DE LA CULTURA DE PAZ COMO FENÓMENO SOCIAL


Nicolás Amador Núñez García (CV)
Universidad de Ciencias Pedagógicas "Rubén Martínez Villena"
Facultad Humanidades, Carrera Profesor General Integral, Profesor asistente
nicolasn@ispvillena.rimed.cu




RESUMEN

La sistematización teórica del término cultura de paz desde los métodos: análisis y síntesis, Inducción-deducción, análisis documental, para fundamentar la necesidad de ver la paz como un fenómeno socio-cultural enmarcado espacial y temporalmente en un contexto para un mejor tratamiento educativo permitió constatar que:
La diversidad cultural expresada en criterios, puntos de vistas, preferencias, religiones, estilos de vida diferentes entremezclados en un mundo con tendencia a la globalización, propiciada por el desarrollo de las comunicaciones, promueve como consecuencia la existencia de una sociedad cada vez más complejas en que la cultura de paz, como fenómeno social, holístico, complejo, y multicausal que expresa un estilo de vida determinado, es resultado y expresión que se afecta en dicha complejidad, por lo que es esencial tratarla desde el contexto cultural como La expresión de los conocimientos, sentimientos, modos de actuación, que le permiten al sujeto solucionar conflictos para lograr una convivencia pacífica en todas las dimensiones. Enfoque que le posibilita a la educación como el primer anclaje del sujeto en la cultura asumir un papel vital en el fortalecimiento de la proyección pacífica del hombre, principalmente desde el proceso pedagógico, ya que los pertrecha de los conocimientos, sentimientos, modos de actuación y habilidades comunicativas que le permitan transformar, responder y solucionar situaciones de conflictos y violenciaen correspondencia con su contexto socio cultural desde una proyección participativa que activa su protagonismo sustentado en la comunicación desarrolladora, reflexiva, creativa y constructiva y se proyecte más abierto e interactivo con el resto de las agencias educativas.
Palabras claves: Cultura de paz, enfoque educativo

SUMMARY 
 
The theoretical systematizing of the term culture of peace from the methods: analysis and synthesis, Induction-deduction, documental analysis.., to base the necessity to see the peace like a space framed socio-cultural phenomenon and temporarily in a context for a better educational treatment allowed to verify that: 
The cultural diversity expressed in approaches, points of views, preferences, religions, different lifestyles mingled in a world with tendency to the globalization, propitiated by the development of the communications, it promotes as consequence the existence of a more and more complex society in that the culture of peace, as social, holistic, complex phenomenon, and multicausal that expresses a certain lifestyle, is been and expression that is affected in this complexity, for what is essential to treat her from the cultural context as “The expression of the knowledge, feelings, performance ways.. Those allow the fellow to solve conflicts to achieve a peaceful coexistence in all the dimensions. Focus that it facilitate to the education like the fellow's first anchorage in the culture to assume a vital paper in the invigoration of the man's peaceful projection. Mainly from the pedagogic process, because it prepares them of the knowledge, feelings, performance ways and talkative abilities that allow him to transform, to respond and to solve situations of conflicts and violence in correspondence with their cultural context partner from a projection participative that activates their protagonist sustained in the to development, reflexive, creative and constructive communication and be projected more open and more interactive with the rest of the educational agencies.

 

INTRODUCCIÓN

“La persona culta no es la que acumula de forma acrítica informaciones de todo tipo. Ni la que es erudita en una sola vertiente del conocimiento, sino aquella educada en una sensibilidad especial ante los problemas de la naturaleza, de la sociedad o de sí mismos, con una cosmovisión-afectiva e intelectual, que le permite construir su yo inmerso en el universo colectivo y convivir con los demás”¹

La educación ambiental, la educación en valores, la educación para la paz y los derechos humanos, forman parte de los programas educativos que promocionan y consolidan la instrumentación de la formación ciudadana de los educandos, así como la reafirmación en los niños y jóvenes desde las edades tempranas de los conocimientos, sentimientos y modos de actuación que le permitan proyectarse como ciudadanos sensibles y pacíficos con su yo y para convivir con los demás.

El incremento de: conflictos interestatales, interpersonales, interétnicos, las invasiones militares por parte de las potencias imperialistas del orbe para sustentar y extender su poder hegemónico; Los fracasos en acuerdos bilaterales y cumbres mundiales a favor de la paz, el medio ambiente y la equidad económica y social de los pueblos del mundo son algunos de los problemas mundiales que exigen de inmediato el fortalecimiento de la cultura de paz en las nuevas generaciones.

La paz como fenómeno social se sustenta en la cultura y “la educación como el primer anclaje del sujeto en la cultura”.² tiene un papel vital en la preservación y crecimiento de la calidad de la proyección pacífica del hombre. El proceso pedagógico tiene, por tanto la misión profesional de fortalecer en los estudiantes una mejor proyección de las premisas básicas que forman parte de la familiarización, motivación y educación de su cultura de paz, pues los pertrecha de los conocimientos, sentimientos, modos de actuación y habilidades comunicativas que le permitan transformar, responder y solucionar situaciones de conflictos y violencia en correspondencia con su contexto socio cultural.

El fortalecimiento de la proyección pacífica de los adolescentes desde la dirección escolar necesita adoptar un enfoque definido de la paz que permita dirigir las influencias conscientes y sistemáticas fundamentadas en la situación social de su desarrollo, pues la complejidad del término ha diversificado su tratamiento.

El enfoque que sustenta el autor se expresa desde la siguiente interrogante. ¿Es la paz un fenómeno social visto al mismo tiempo como: necesidad, proyección y resultado de un contexto socio-cultural bien enmarcado espacial y temporalmente?

La diversidad cultural expresada en criterios, puntos de vistas, preferencias, religiones, estilos de vida, pensamientos diferentes entremezclados en un mundo con tendencia a la globalización, propiciada por el desarrollo de las comunicaciones, promueve como consecuencia la existencia de una sociedad cada vez más compleja.

El afloramiento de dicha complejidad se expresa en el crecimiento de conflictos que obstaculizan la necesaria relación del hombre consigo mismo, con los demás y con su medio patrimonial y generan como consecuencia la violencia, como única arma para resolver dichos conflictos. Por lo que en los conocimientos, sentimientos, modos de actuación.., asimilados por los adolescentes como resultado de las influencias educativas de todas las agencias socializadoras y la configuración alcanzada como parte de su desarrollo biopsicosocial están los recursos para enfrentarse a su entorno con más o menos violencia.

La objetivación de dichos recursos para manifestar en todo momento su proyección hacia la paz en su contexto social se expresa como parte de su estilo de vida, lo que implica que el punto de partida en el tratamiento educativo de la proyección pacífica de los adolescentes debe ser su situación social del desarrollo y es de vital importancia verse desde el enfoque cultural.

El objetivo del autor es sistematizar criterios teóricos para fundamentar la necesidad de ver la paz como un fenómeno socio cultural enmarcado espacial y temporalmente en un contexto para un mejor tratamiento educativo.

DESARROLLO

La sistematización teórica del término cultura de paz apoyada en los métodos: histórico-lógico, análisis y síntesis, Inducción-deducción y análisis documental fue el procedimiento desarrollado por el autor.

 “La sociabilidad es la disposición del hombre hacia el hombre, gracias a la cual el uno se siente vinculado al otro por la benevolencia, la paz y la caridad”,³ por lo que sociedad implica actitudes, conductas, intereses, discursos, ideales, modos de proceder que unan e integren a los hombres en conglomerados sociales determinados en tiempo y espacio. En la medida que se incrementen estas proyecciones que se expresan en lo espiritual como formas de conciencia social, más sólido será su sistema de relaciones.
 
El valor de un conglomerado social determinado depende en gran medida de la calidad de las relaciones pacíficas entre los hombres, entre las naciones, pues estas constituyen una necesidad incuestionable para el sostén, crecimiento y desarrollo de cualquier sociedad, independientemente de las posiciones filosóficas, criterios, discursos, partidos, que en el área espiritual asuman los seres humanos, pues se trata de un problema de coexistencia y convivencia, que exige tolerancia, respeto, comunicación, derechos, deberes, empatía.., esto convierte a la paz en un fenómeno complejo.

La utilidad y complejidad social del fenómeno de la paz demanda una necesaria definición que no solo se enmarque y se sostenga sobre principios psicológicos, sino también sociológicos y filosóficos con un profundo carácter humanista en el que se ubique al hombre como producto y actor de su propio entorno social, con potencialidades para desarrollarse desde una perspectiva dialéctica con influencias biológicas, históricas, culturales, psicológicas, que lo conducen a una formación que se corresponde con la proyección política-ideológica de su entorno, por ejemplo, la martiana.  

En el diccionario enciclopédico Grijalbo, se expresa a la paz como: “Calma, sosiego, virtud que apoya las pasiones del ánimo. Condición en la que se encuentran los estados que tienen entre si goce pleno de los derechos recíprocos. Como independencia política. Inviolabilidad del territorio, libre paso y comercio. Tranquilidad y convivencia pacífica entre los ciudadanos de un país. Avenencia, armonía entre dos o más personas. Carácter tranquilo y pacífico, Tratado que pone fin a las hostilidades entre dos o más naciones”.4

En la enciclopedia Encarta se define la paz como: “Una situación y relación mutua de quienes no están en guerra. Es tranquilidad y quietud pública de los estados, en contraposición a la guerra o a la turbulencia. Tratado o convenio que se concuerda entre los gobernantes para poner fin a una guerra. Sosiego y buena correspondencia de unas personas con otras, especialmente en las familias, en contraposición a las disensiones, riñas y pleitos. Virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y las pasiones”.5

Las definiciones que se realizan de la paz en ambas fuentes, aunque evidencian el papel de aquellos valores que tienen que ver con las relaciones entre los sujetos, no se enmarca como un fenómeno orgánico que activa y responde a una dinámica social, compleja, sistémica y holística que tiene su fuente en la proyección de cada sujeto hacia si mismo, hacia los demás y hacia su entorno patrimonial en un periodo y conglomerado social determinado.

Valdouinoih Ortiz, M. E., por otro lado, enfoca la paz como sinónimo de justicia social, como superación de las vivencias estructurales, con prioridad en las que tienen que ver con las propias necesidades básicas, como plena realización de las potencialidades humanas, cuando expresa que “La paz es unfenómeno amplio y complejo de la realidad social que exige unacomprensión multidimensional, y confirma el papel de las influencias socioculturales en la determinación de la personalidad, se opone no sólo a la guerra sino también a toda discriminación, violencia u opresión que impida un desarrollo digno de las personas y su consecución, hay que intentarla en todos los órdenes de la vida”.6

Los criterios de Valdouinoih, M. E. enriquecen el fundamento referido a que la paz no puede definirse solo como la cara opuesta de las de las guerras, asociada al plano internacional y conflicto entre los Estados, (paz negativa), según muestran muchas fuentes enciclopédicas, pues “ella hace referencia a la necesidad de una estructura social de amplia justicia y reducida violencia que exige, en consecuencia, la igualdad y reciprocidad en las relaciones e interacciones, (paz positiva), no puede haber paz positiva si hay relaciones caracterizadas por el dominio, la desigualdad y la no reciprocidad, aunque no haya conflicto abierto”.7 Ella incluye todas las dimensiones de la vida: personal, interpersonal, nacional e internacional.

El movimiento educativo cubano en pos de la paz, reafirma la proyección de Ortiz. M, E. de ver la paz como un fenómeno social, orgánico, complejo, holístico y que además implica la activación de conocimientos, sentimientos comunicativos, que acerquen a los hombre en sociedad, pues expresa que esta “supone una solución constructiva y desarrolladora de todo tipo de conflicto. Condición en la cual exista garantía de la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de todos los individuos y grupos sociales de un determinado conglomerado social”.8

La paz implica, por tanto, “lareducción o supresión de todo tipo de violencia”9 sobre la base de una dinámica social que se proyecta en correspondencia con las características del contexto, y en los inicios del siglo XXI aflora como la solución de conflictos que expresan la complejidad de las relaciones sociales

Los criterios del colectivo de autores (2010) permiten reconocer a la paz como una construcción histórica, que además de verse para algunos como un derecho humano que no debe entenderse solo como ausencia de guerra entre Estados o grupos sociales, es un fenómeno que constituye al mismo tiempo necesidad, proyección y resultado social.

“La paz entonces como construcción social debe verse como un concepto dinámico que nos lleva a hacer aflorar, afrontar y resolver los conflictos de forma no violenta y el fin de la cual es conseguir la armonía de la persona con sí misma, con la naturaleza y con las demás personas”.10

La identificación de las manifestaciones de la paz en todas las dimensiones se debe, en primer lugar a un riguroso y rico tratamiento del término violencia que no solo se refiere a la guerra y daños físicos sino: “es un fenómeno que se origina cuando en las relaciones que se sustentan entre las sociedades y entre las personas ocurre un desequilibrio en que uno de los polos ejerce su poder sobre el otro causándole daño a la integridad física, moral o ambas”,11  esto amplía el área en todas las relaciones: sujeto-sujeto, tanto en lo individual como en lo grupal, motivado por las proyecciones culturales y del contexto.

Las actitudes, conductas, intereses, discursos, ideales, modos de proceder, que unen e integran a los hombres en la sociedad están determinados por el período histórico y área geográfica en que se adquieren, por tanto, la paz como fenómeno social que está implicado en todas las dimensiones del contexto comunicativo del hombre se expresa en y desde la cultura, o sea, las manifestaciones, efectos, causas, consecuencias, de la paz tienen su expresión en el contexto cultural.

La diversidad de enfoques en el tratamiento del concepto cultura demuestra su carácter clasista y su dependencia de las posiciones filosóficas que sustentan los discursos ideológicos de la sociedad en los inicios del siglo XXI. Los idealistas separan la cultura de su base material y la explican como un producto espiritual de la élite.

La filosofía marxista al tratarla como componente de la superestructura que tiene su base en la producción material y su fuente en las masas de trabajadores, encamina su proyección teórica hacia la defensa de la cultura autóctona que identifica a los pueblos en la que, la ética, el respeto a la dignidad y los derechos legítimos de los hombres constituyen principios rectores. La cultura absorbe y a la vez refleja las tendencias de los ideales de uno o varios sujetos en un delimitado marco social e histórico.

“El desarrollo de la personalidad y su orientación valorativa depende en alto grado del ambiente que domina en la colectividad, visto esto en sus diferentes dimensiones micro, mezo o macro en intima relación con la cultura”,12 de modo que son significativos los factores sociológicos como materia prima en la proyección de modelos educativos y toman como punto de apoyo la propia cultura, vista como un fenómeno dialéctico, cambiable y movedizo en su trayecto espacial y temporal.

La cultura por su dinámica, esencia, estructura y funciones, en cada periodo histórico demanda un estudio riguroso, para en correspondencia con su proyección, modelar estrategias educativas efectivas, por lo que es necesaria también una aproximación teórica al término cultura para articular su engranaje con el fenómeno de la paz en el segundo milenio.

Pupo Pupo, R. hace una excelente aproximación que permite establecer un nexo causal entre cultura y paz, pues resalta lo humano, el amor, el sentido de la vida, la solidaridad, el respeto, como cualidades morales que identifican al hombre como un ser social, civilizado y razonable que dirige sus acciones basadas en convicciones y principios heredados del pasado, al enjuiciar la cultura como “la encarnación de la actividad humana, es lo cognitivo, lo valorativo, lo práctico, lo comunicativo. Es el ser esencial del hombre, medida de la aserción humana, como toda la función espiritual y material del hombre, es el arma de los pueblos”13

En la mayoría de las definiciones de cultura, analizadas, se resaltan los valores materiales y espirituales como componentes tangibles y no tangibles que conforman los contenidos valiosos que la humanidad ha heredado de las generaciones precedentes en el proceso de la práctica social. Se reitera esta como la suma de conocimientos, habilidades, procedimientos, construidos y desarrollados por el hombre en cada período histórico, y no siempre se dejan claro los atributos que destaca, Pupo, R., referidos a su sentido humanista, en que se hace hincapié en la dignidad y el valor de la persona, cuyo principio básico es, que se trata de seres racionales que poseen en si mismo capacidad para hallar la verdad y practicar el bien.

Rosental, M. y Ludin, P. por ejemplo, definen la cultura como: “un conjunto de valores materiales y espirituales, así como los procedimientos para crearlos aplicarlos y transmitirlos, obtenidos por el hombre en el proceso de la práctica histórico-social”14

Hart, A. quien cita en un primer momento a Marx, K. define la cultura como “la segunda naturaleza. Ella es a la vez claustro materno y creación de la humanidad. Como el conjunto de valores materiales y espirituales que crea la humanidad en el proceso de la práctica histórico social que caracteriza una etapa alcanzable”15

Marx, K. entre los elementos esenciales que recoge en su definición de cultura destaca su origen y creación humana que confirma una naturaleza que no puede excluir entre sus valores aquellos que resaltan a la sensibilidad humana. Como expresa Pupo, R. ella es “el alma de los pueblos”.16 Pues los principios, los valores, los sentimientos de una nación activan, encausan, moldean el modo o estilo de vida que asumen sus ciudadanos.

Los cambios que se producen en la cultura como un fenómeno con dinámica espacial y temporal, propician la entrada y salida de contenidos valiosos en todas sus dimensiones. Los valores, las ideas, las normas de conductas, se destacan entre los componentes con una función medular en la dinámica cultural, “la proyección interactiva de estos determinan los estilos de vida que constituyen la expresión holística y configuracional de la personalidad en el comportamiento complejo, a la hora de definirlos como pacíficos o violentos: pesimistas u optimistas”17

Es por esto, que es necesario el tratamiento del fenómeno paz con énfasis en la adolescencia, pues, “es aquí, donde el sujeto comienza a ejercer su autodeterminación”,18 desde un enfoque cultural y no aislado ni unidimensional.

Los problemas o conflictos interpersonales tienen su fuentes en los estilos de vida, en las costumbres, tradiciones, de cada grupo humano sustentada por una cultura autóctona con posibilidades de contaminarse, La amplia gama de enfoques referentes a la cultura, producto a su gran dimensión, complejidad y características demanda la clasificación según diferentes concepciones, entre las que se encuentran: la cultura como refinamiento intelectual o cultivado, como estilo de vida o cultural y como creación del destino personal y colectivo.

El término cultura procede del latín colore que en la antigüedad clásica significaba cultivar, acción humana necesaria para el desarrollo de las fuerzas productivas, desde la óptica espiritual; se refiere al cultivo del alma a través del arte, la filosofía y la ciencia. Aparece escrito por primera vez en el texto de Samuel Pufendof June nature et gentiumen 1684. La cultura se define por primera vez como “Un complejo total que incluye conocimientos, creencias, arte, moral, ley costumbre, así como otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembros de la sociedad”19

En Martí, J. la proyección sana, el buen trato, la ternura, ingredientes necesarios en las relaciones interpersonales, son rasgos inherentes a un sujeto provisto de cultura, pues expresa: “el trato ameno y espacioso de las gentes cultas, que es para el espíritu como la sazón para los manjares”20

Esto reafirma que la actividad humana necesariamente debe estar regulada por procesos psíquicos internos de la esfera inductora que según Bozhovich, L. “forman parte de la estructura integral de la personalidad que determinan su dirección y cuya base es el sistema de motivos dominantes surgidos en el decurso de la vida”21 y conforman la situación social del desarrollo.

El autor, por tanto, asume la definición de cultura de Pupo, R. y se encausa por la concepción de estilo de vida adquirido por herencia en cuanto a “forma de ser, hábitos, costumbres, también llamada cultural”22

La paz, por consiguiente, desde la propia experiencia cultural del sujeto es resultado de la influencia de factores biológicos y sociales. Las condiciones externas tienen un papel relevante, por la existencia de patrones, esteriotipos, discursos, modas, hábitos, costumbres que como parte de la cultura son transmitidos de generación en generación a través de la actividad comunicativa.

La asimilación y posterior objetivación de dichas costumbres por los sujetos, sin un previo análisis de las causas que motivaron su origen, posibilitan las manifestaciones deformadas en cualquier entorno social en que aparentan ser adecuadas por el elevado arraigo a la cultura, sin embargo, muchas de ellas generan violencia. Esto explica la importancia de incidir de modo coherente en la proyección de los adolescentes hacia la paz en todas las manifestaciones de su cotidianidad.

El adolescente, por tanto, necesita construir su propio entorno de paz como resultado de su situación social del desarrollo, por lo que el estilo de vida referido debe identificarse con el adjetivo pacífico que está asociado a la forma verbal pacificar y significa “establecer la paz donde había guerra y discordia, reconciliar a los que están opuestos y discordes, sosegarse y aquietarse las cosas insensibles turbadas o alteradas”23 o sea que el grupo de acciones básicas para instaurar o construir la paz donde no la hay y para disminuir las causas que la destruyen, son rasgos que la caracterizan.

La UNESCO define la cultura de paz como “un cuerpo creciente de valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida compartidos, basados en la no violencia y el respeto a los derechos y libertades fundamentales, en la comprensión, la tolerancia y la solidaridad, en la coparticipación y la libre circulación de la información, así como en la plena participación y fortalecimiento de la mujer”24

 La definición recoge con precisión todos los elementos referidos, necesarios para una adecuada proyección hacia la paz como estilo de vida de los estudiantes, en que se reitera el sentido humano, la empatía y la adecuada comunicación como recursos que ejercen un papel protagónico,

Esta caracterización de la UNESCO expresa el enfoque dialéctico que demanda un fenómeno tan complejo, en que la identificación y solución de contradicciones, así como la construcción y creación de climas de paz en todas las dimensiones, son respuestas obligadas para proyectar una cultura de paz en los inicios del siglo XXI. YA QUE “la paz es un estado deseado al que podemos acercarnos mediante sucesivas aproximaciones que suponen aprendizaje y construcción”25

Los criterios de la UNESCO y Carriera, J. se reafirman con los siguientes enfoques:
1.- La “cultura de paz esta basada en la tolerancia y el respeto a los demás, es un espíritu de solidaridad activa entre los individuos, que descansa en una esperanza común de justicia y paz”26
2.- “Supone una forma de convivencia socio cultural que se caracterice por la vivencia de los derechos humanos, el desarrollo sustentable y el desarrollo humano, la justicia, el respeto a las diferencias, la democracia, las nuevas relaciones con la naturaleza, la superación de la pobreza y la solidaridad en las relaciones humanas, que vincule estrechamente los componentes universales  y  nacionales”27
3.- “Es apreciar como paradigma a los seres humanos que constituyan modelos de este tipo de comportamiento -héroes del diálogo, la justicia y la tolerancia- y promover intencionalmente la solución de conflictos, en todas las dimensiones, mediante la búsqueda de consensos. Significa imponer cambios en las instituciones”28
4.- Cultura de Paz: “es el propósito y el resultado de la Educación para la Paz, que se refleja en el desarrollo de personalidades que se caracterizan por la práctica cotidiana de la solidaridad, la justicia, la tolerancia, el diálogo y la negociación en las relaciones con las y los que les rodean”29

En cada uno de los criterios anteriores se reitera la importancia de la tolerancia, el respeto, la empatía desde el diálogo como procedimientos y modos de actuación en la comunicación pacífica, lo que muestra la utilización de la negociación, la consternación el diálogo para promover la paz, pues se trata de un acercamiento necesario entre los hombres a pesar de las diferencias.

“La desigualdad no estriba en diferencias biológicas naturales, es creada por la desigualdad económica, la desigualdad de clase”30 Los hombres todos son iguales, sin embargo, el discurso humano crea las diferencias lo que expresa la existencia de un conflicto.

“El conflicto es una creación humana, una construcción social, un proceso interactivo que se da en un contexto determinado y está generalmente asociado a dificultades, crisis, discordias, problemas”31 por lo que las situaciones de conflictos son creadas por el hombre, como los virus informáticos, que le hacen daño, pero al mismo tiempo pueden ser desactivados por él mismo.

Esto explica que la proyección pacífica, en el contexto actual constituye también una construcción social que fluye en sentido contrario a la creación de conflictos, por lo que es necesario establecer un proceso de desactivación de situaciones generadoras de violencia que fluya desde el conocimiento, la motivación, la reflexión, la valoración hasta la creación de una nueva situación.

El conflicto puede o no generar violencia, todo está en las vías de solucionarlo, pues este a la vez constituye una oportunidad para crecer, dialogar, decidir, negociar, consternar e incluso cambiar estilos de vida, costumbres, tradiciones que afectan las relaciones de los sujetos con su yo, con los demás y con su patrimonio. 

La cultura de paz vista como un fenómeno psicológico, sociológico y cultural que expresa la dinámica, estructura y proyección individual, interpersonal, patrimonial en un conglomerado social y temporal, referido a los estilos de vida pacífico, se ajusta como contenido al contexto escolar en la educación del nivel medio básico, y propicia su fortalecimiento en los estudiantes desde un proceso pedagógico con enfoque participativo que activa su protagonismo sustentado en la comunicación desarrolladora, reflexiva, creativa y constructiva y se proyecte más abierto e interactivo con el resto de las agencias educativas en que la diversidad de actividades amplia las opciones que le permiten alcanzar, controlar y maximizar un estilo de vida pacífico en correspondencia con sus propios objetivos, su situación social del desarrollo y los recursos e influencias del contexto sociocultural en que se desempeñan.

La cultura de paz vista como un fenómeno social expresada en todas las dimensiones del entorno comunicativo, tiene desde su origen como término una connotación educativa, pues este surge en la década de los años ochenta del siglo pasado en la República del Perú por la necesidad de fomentar en las escuelas un estilo de vida pacífico a raíz de la ola de violencia que afloraba en dicho país.

CONCLUSIONES

Estos fundamentos relacionados con la cultura de paz, además de verla como un fenómeno social, holístico, complejo, y multicausal que expresa un estilo de vida, le permiten al autor en un primer acercamiento teórico caracterizarla como la expresión de los conocimientos, sentimientos, modos de actuación.., que le permiten al sujeto solucionar conflictos para lograr una convivencia pacífica en todas las dimensiones. 

La cultura de paz vista como un fenómeno social, que exige recursos que le permiten al sujeto solucionar conflictos para lograr relaciones pacíficas consigo mismo, con los demás y con su patrimonio. Posibilita activar un proceso pedagógico que ajuste al adolescente en tiempo y espacio a las circunstancias creadas por el propio hombre dentro de su contexto social y desde un enfoque problematizador, dialógico, en que el protagonismo propiciado por la participación consciente le permita reflexionar, valorar y construir su propio entorno de paz en dichas dimensiones.

El significado de la cultura de paz para la proyección social en cualquier entorno implica, por demás, la aplicación de influencias educativas, conscientes, sistemáticas, como necesidad incuestionable, por lo que cuando se refiere a este término está implícito en él la educación como un proceso vital de obligada responsabilidad para todas las agencias socializadoras.

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