Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 3, Nº 30 (agosto 2011)

CRITERIOS SUSTENTADOS EN VIVENCIAS: UNA PROPUESTA PARA QUE LA ESCUELA Y LA FAMILIA PUEDAN ACTUAR EN FAVOR DEL APRENDIZAJE DE NIÑOS Y ADOLESCENTES


Raúl Martínez Moreno
Especialista en Trabajo Social
raulymar@sum.upr.edu.cu
Aleida Isis Cabrera Martínez
aleida@sum.upr.edu.cu




RESUMEN

En el presente trabajo se ofrecen criterios a través de vivencias sobre aspectos concernientes a la familia y las relaciones afectivas, donde se valoran carencias del orden espiritual y material; el amor, la intransigencia, y el respeto de padres a hijos y viceversa; y la familia como sistema. Se hace alusión también a vivencias en las Escuelas Talleres, Escuelas de Oficios e Institutos Politécnicos; se abordan, además, algunas reflexiones sobre el maestro o profesor en formación, reforzando las ideas del trabajo con una reflexión acerca de la obra literaria ¨El Primer Maestro¨, de Chinguiz Aitmatov. Todo ello actúa en dirección a que la escuela y la familia puedan actuar en favor del aprendizaje de niños y adolescentes. A juicio de los autores, este trabajo es importante, pues muestra algunos ejemplos del tratamiento y métodos utilizados en la educación de niños y adolescentes, por maestros y miembros del núcleo familiar que posibilitan la reflexión de los lectores.

INTRODUCCIÓN

La clave del éxito familiar no está en seleccionar los hijos que queremos, sino, en lograr condiciones adecuadas para que vengan al mundo en situación favorable, y tengan un desarrollo normal.

El aprendizaje constituye un aspecto fundamental de la formación de su personalidad. De ello son responsables, primero la familia y después, en una segunda etapa, la escuela. Un dilema social de gran envergadura, que constituye una de las principales preocupaciones de la Pedagogía, es ¿por qué algunos niños no tienen un proceso de aprendizaje normal?

Habría que preguntarse: ¿somos los padres perfectos, o correctos? ¿Tendrán nuestros hijos el medio propicio para su normal desarrollo?

Todo lo anteriormente expuesto posibilita proponer el siguiente Problema Científico ¿Cómo se puede incidir, a través de las vivencias, para que la familia y la escuela puedan actuar en favor del aprendizaje de niños y adolescentes?

Para darle solución a este problema se traza el siguiente Objetivo: Elaborar un ensayo científico en el que se ofrecen criterios a través de vivencias, para que la escuela y la familia pueden actuar en favor del aprendizaje de niños y adolescentes.

Para el alcanzar el objetivo se utilizaron Métodos Teóricos y Prácticos y se parte de la concepción dialéctico materialista como fundamento metodológico, la cual analiza el fenómeno en su concatenación, desarrollo y devenir histórico para hacer una valoración crítica y emitir juicios a partir de las vivencias. Dentro de los métodos teóricos más empleados están: análisis y síntesis; histórico y lógico.

La importancia del trabajo reside en que se exponen algunos ejemplos del tratamiento y métodos utilizados en la educación de niños y adolescentes, por maestros y miembros del núcleo familiar, explicando la huella positiva o negativa que pueden dejar y su incidencia en el interés por el aprendizaje.

La novedad del trabajo estriba en su originalidad, resultado de las experiencias de los autor es, teniendo en consideración, fundamentalmente, las ideas de la Doctora Elsa Gutiérrez y recreadas, incluso, con un ejemplo de una obra literaria.

DESARROLLO

En Cuba desde el triunfo de la Revolución se ha trabajado en la búsqueda de métodos y formas para crearles oportunidades a niños y adolescentes con retraso escolar, los que generalmente tienen un desarrollo psíquico inadecuado. Se crearon diferentes tipos de escuelas en las que el principio de la formación para la vida se ha hecho realidad y donde la solicitud del apoyo de la familia ha sido una constante.

La familia como sistema

En el horizonte de todo niño hay una meta, o una ilusión, la cual comparte con sus padres, la de ser un hombre o una mujer.

Esto se va manifestando a través de todo el desarrollo del niño; las escenas familiares, en las que muestra cada día sus nuevas habilidades y sus avances en el aprendizaje, lo estimulan, y cada logro que alcanza, y cada reconocimiento por parte de su familia es un incentivo para continuar adelante. Los padres que no tienen paciencia con los hijos, suelen criticarlos y hasta lanzarles insultos cuando no aprenden rápido lo que ellos quieren, y en ocasiones se muestran indiferentes ante sus progresos. El menor se siente muy bien cuando su actuar es objeto de asombro y los mayores expresan regocijo por sus logros.

No es bueno que los niños vean a mamá y papá divididos, formando dos bandos contrarios, porque esa es la enseñanza que ellos van a recibir y va a deformar sus sentimientos en cuanto a la unidad de la familia, fomentando el rencor hacia alguno de los dos, o la decepción. La autoridad centralizada en el padre suele ser contraria al fomento del amor; el padre que pone su orgullo de patriarca por encima de la ternura hacia los hijos, la madre sumisa y los hijos que se sienten como una propiedad de los padres, son factores que atentan contra el buen desarrollo del menor.

Todo sistema debe tener principios y reglas. La familia es también un sistema y dentro de ella debe haber un reglamento, bien establecido, con reglas muy claras, donde cada miembro sepa lo que se puede y lo que no se debe hacer. Y para los niños debe estar muy claro, así no caen en infracciones que desembocan en disgustos, castigos y reacciones que afectan la buena relación familiar. Si algo no se debe tocar, antes que el niño lo haga, debe hacérsele saber para no tener que reprenderlo después cuando suceda algo no deseado.

Los padres, como conductores de su familia, también deben aplicar a esta responsabilidad las leyes y principios de la dirección, las reglas dudosas deben ser aclaradas a tiempo; a veces la madre autoriza o permite y el niño ejecuta y el padre reprende a los dos, puede suceder a la inversa, pero como quiera es un precedente de desorden, un motivo de desagrado que al niño no le hace nada bien.

Es una necesidad que la familia se acerque más al contexto donde se desarrollan sus hijos, si es posible propiciar la amistad con la familia de sus amiguitos, frecuentar los lugares por donde suelen estar e interesarse por las personas con que se relacionan.

La educación familiar

Con la concepción de trabajo social que se ha venido desarrollando en el siglo XXI, la relación familia-escuela ha ganado mucho terreno pero debe seguirse estudiando esta área, y por supuesto, capacitando a los trabajadores sociales, educadores y otros actores que tengan relación con esta labor. Aprovechando al máximo cada forma de vínculo laboral con la escuela, sería mucho mejor, así podrían realizar un mejor trabajo de investigación-acción-participativa, muy provechoso para la intervención.

Al niño se le deben dar responsabilidades en forma creciente. Esto lo hace sentirse importante, tenido en cuenta para el funcionamiento familiar.

Cuando el niño observa que en su casa todos tienen responsabilidades y que todos se tratan con cariño y respeto, que hay armonía, él aprende a ser de esa manera. En el medio escolar necesita otro tanto, y no es responsabilidad absoluta de la escuela. Allí van los padres, y se saludan, y conversan, y cuando hay problemas entre los niños y lo resuelven por la vía más persuasiva y pacífica, estos niños aprenden también a ser pacíficos y persuasivos, no de un día para otro, pero lo que sembremos hoy en la impresión de los hijos, dará frutos que recogerán ellos dentro de equis tiempo.

Veamos una experiencia sobre el efecto nocivo de la falta de armonía en el hogar:

Hubo una muchacha que en su juventud causó muchos problemas a la escuela y a los padres.

Su hija, a los quince años, tenía el carácter más suave, pero de pronto asumió la idea de resolver las cosas por la vía de la agresividad. La madre se va a vivir fuera de la provincia, (el padre casi nunca aparece) y la abuela queda encargada de representarla ante la escuela.

Cada dos o tres meses la madre viene a casa de la abuela, donde el ambiente siempre se torna convulso. A medio curso fue un día a la escuela antes de salir del plantel dijo en presencia de algunos profesores y de su hija: – A mí ese director que no me fastidie mucho, que yo sí lo agarro por el cuello y él va a ver…

En días posteriores la alumna discutió con la profesora guía y repitió casi exactamente las mismas palabras que le oyó a su madre, que iba a tener que agarrar a la profesora por el cuello. Esta visitó a la abuela, que ya había estado algunas veces por la escuela y reconocía la influencia nociva de la hija sobre la nieta, por lo que le pidió por favor que no fuera más a la escuela de la hija y que la dejara a ella manejar ese asunto.

En los tres años del politécnico ya la madre no vino más a la escuela y muy contadas veces a la casa de la madre. La hija evolucionó bastante bien, sobre todo, no se fugó mas de la escuela, ni tuvo otras manifestaciones de agresividad y sus resultados en lo docente fueron muy buenos; esto último no fue difícil porque es una muchacha inteligente y le gusta estudiar, aunque parezca contradictorio con lo que ya se habló de ella. Finalmente se graduó como técnico medio en veterinaria, con muy buenos resultados, y no dejó de ser un poco majadera, pero llegó hasta tener muy buenas relaciones con la profesora guía.

De haber vivido con la madre en esos años, y otras personas parecidas que le sirvieran de contrapartida para materializar su espíritu belicoso, quizás hoy no fuera una profesional como lo es, dicho sea de paso, siguió sus estudios y se hizo licenciada en enfermería, y vive con la madre, pero su personalidad maduró mucho en los años que vivió con la abuela, en un ambiente de mucha armonía y su madre ya no puede transmitirle su patrón de conducta.

Es difícil establecer una ideología clara con el niño. No siempre la ideología de los padres y la de la escuela es la misma, y el niño se siente desorientado, porque no sabe a cuál de los dos modelos seguir. Es muy importante la unidad de criterios en la orientación del menor, para que éste tenga una guía segura y confiable, pues esta situación le inspirará recelo y puede ser que no quiera dejarse guiar por ninguna de las dos partes, lo cual los convierte a veces en rebeldes sin causa aparente.

El niño debe recibir ejemplos de que las personas se compadecen ante el dolor ajeno, y que el hombre es amigo del hombre, que la solidaridad, el respeto y la cortesía son cualidades básicas que no deben faltar en la persona, pero para enseñarles esto no hay que ponerlos a ver una película en la que el héroe mata al monstruo después que se comió a todos sus compañeros.

Importancia de la familia en el desarrollo afectivo

Por muchos esfuerzos que haga una institución y logre cumplir con un niño la función instructiva y controladora de la comunicación, nunca logrará un nivel suficiente en cuanto a la función afectiva de la misma, pues, en el seno de la familia es donde mejor se puede dar al niño el afecto que necesita. La familia crea en el individuo el sentimiento de identidad, muy importante como complemento del ser social.

La doctora Elsa Gutiérrez plantea: “… se ha dicho que los jóvenes se parecen más a su tiempo que a sus padres, esto también es cierto porque los factores del medio también contribuyen, sin lugar a duda, a la formación de la personalidad; sin embargo, la familia es tan necesaria, que ya nadie discute su importancia…”

Para adentrarnos en el tema de los hijos, debemos estar conscientes de varias cosas: los hijos no solo se esperan, también se planifican; la familia es una estructura de la sociedad, y cuando decidimos formarla debemos tener en cuenta el contexto social, para tomar decisiones que estén en correspondencia con esto; la familia interactúa con la economía y por lo tanto debe tenerse en cuenta el factor económico para su planificación; los hijos son nuestros, pero no somos sus propietarios, sino sus responsables (son una prolongación de nosotros); por lo tanto, seremos responsables en primer orden de muchas de sus desventuras y frustraciones, así como de sus aptitudes y su conducta, y los hijos se tienen entre dos, de donde parte el núcleo de la familiar con que van a convivir. La armonía en la relación de los padres es fundamental para su normal desarrollo.

¿Pobreza económica, o espiritual?

¿Habrá que ser rico para poner dos botones a la camisa de un hijo? ¿O será tan difícil que un niño grande aprenda a hacer estas cosas tan sencillas? En estos casos el profesor debe mostrar su sensibilidad y ser oportuno en el tratamiento, quedarse a solas con el niño y ofrecerle su ayuda para resolver cosas tan sencillas como esas, pero que son una muestra de amor a los alumnos y una forma de ayudarlos y de educar a los demás estudiantes. Un proverbio chino plantea: “si te encuentras un hambriento a la orilla del mar, no le regales un pescado, enséñalo a pescar.”

Es muy importante que el profesor conozca el contexto familiar del alumno, cuándo éste tiene una familia pobre económicamente y cuándo su pobreza es espiritual o administrativa.

Las familias que no aprovechan las potencialidades y las oportunidades y aparentan una pobreza mayor a su pobreza real, generalmente no estimulan a sus hijos para que se formen como personas capaces de darle solución a sus problemas por sí solos. Por una parte ellos se dan cuenta de la indolencia con que viven sus padres y no encuentran en eso ningún estímulo para su desarrollo. Al contrario, muchas veces sienten bochorno de cómo viven y les cuesta mucho trabajo integrarse plenamente al grupo.

La violencia entre los matrimonios suele ir más allá de las agresiones entre los esposos, y se convierten los hijos en objeto para descargar el rencor que se fomenta entre ellos. Son los hijos los que sufren el maltrato de mil maneras: acciones, palabras, malas caras, golpes, castigos, y otras manifestaciones de violencia física y psicológica

Al respecto plantea la doctora Elsa Gutiérrez: muy sabiamente “… Las agresiones físicas al niño son también parte de la violencia familiar. El maltrato infantil aparece en importantes cuadros psiquiátricos del niño y del adulto, porque el pequeño que es agredido aprende a ser agresor, y en su adultez repetirá los hechos…”

Existen familias donde el consumo habitual de bebidas alcohólicas afecta mucho a los hijos, pues al ser testigos de la conducta de sus padres, sienten vergüenza de ellos y no se atreven a invitar a sus amiguitos a la casa, por miedo a las escenas desagradables, ni pueden hablar con orgullo de ellos por temor a que salga a relucir su hábito alcohólico. Sienten rabia hacia los padres y a veces hasta lástima por su mal hábito, sentimiento que ocultan, y con este estado de ánimo no pueden avanzar en la escuela.

Tomaremos un caso como referencia, en que un niño vivía con su madre, su padrastro y su abuela. Él decía: -Mi abuela es la única persona que me quiere en mi casa; mi padrastro hasta me pega y mi madre se lo permite.

Pero desgraciadamente su abuela era alcohólica, a tal punto que, a veces se embriagaba y salía desnuda a la calle. Un día murió la abuela y él quedó consternado. Después de esto hubo ocasiones en que se escondía en la escuela, renunciando al permiso para ir a su casa. Ese niño se sentía tan desamparado que prefería estar en la escuela y no con su madre. No era indisciplinado, pero su avance en el aprendizaje era pésimo. Tuvo el apoyo de los profesores, pero las influencias de la calle fueron muy nocivas para él. Llegó a graduarse como obrero calificado pero con serias deficiencias en su formación general.

Todos los niños tienden, dadas las características de la etapa de desarrollo en que se encuentran, a buscar un modelo. Es muy triste que no lo encuentren dentro de su propia casa, y a veces van imitando sin querer, un paradigma equivocado, ya sea de la violencia, la indolencia, etc. Esto posibilita que generalmente sean rechazados por sus coetáneos y manifiesten rebeldía.

El menor requiere de alguien allegado que le de su confianza y le asegure que puede contar con esa persona, que puede ser el maestro, pero mucho mejor si es su familia.

En las Escuelas Talleres, Institutos Politécnicos y Escuelas de Oficios

Durante toda la década de los años 70 y hasta 1987, funcionaron en Cuba las Escuelas Talleres, que tenían el objetivo de formar a jóvenes de 14 a 17 años, con retraso escolar. Estos se vinculaban a centros de producción, de diferentes organismos, como aprendices, pero no había un programa que les diera una calificación profesional, sino que los mismos organismos a veces de acuerdo a sus intereses y las aptitudes demostradas por el joven, lo captaban como fuerza de trabajo, después de terminar allí sus prácticas, y le proporcionaban la forma de superarse en el oficio. Otra parte de ellos pasaban a ser matrícula de las escuelas politécnicas y allí sí se formaban en un oficio. Algunos continuaban estudios en un centro universitario y se consolidaban en su vida profesional.

Esta vía de formación laboral fue muy efectiva para estimular el desarrollo de estos jóvenes, pero no bastaba con que el estado dedicara una cantidad de recursos y de esfuerzos para encausarlos por un camino acertado; junto a ellos había otro grupo de jóvenes que constituían una parte considerable de los recursos humanos con que contaba el estado cubano para cumplir un encargo social importante y difícil.

Los profesores en muchos de los casos eran demasiado jóvenes y tenían serias deficiencias en su formación. Con todo esto se lograban promociones que si no eran de alta calidad, demostraban un esfuerzo serio y constituían un resultado importante. Muchos jóvenes cursaban allí una parte de la enseñanza primaria y toda la secundaria, además, adquirían valores y habilidades muy importantes en su desarrollo. Debe tenerse en cuenta que de estos estudiantes, algunos presentaban problemas en la apropiación de los conocimientos, pero otros solo se habían retrasado por descuidos en su educación.

En esto planteles se podían encontrar estudiantes con problemas atencionales que traían desde la enseñanza primaria. Era muy difícil promover el interés por el conocimiento en los estudiantes, sin un método científico, en las manos de alguien capacitado para desarrollarlo. Y claro que esos estudiantes nunca llegarían a igual nivel de desarrollo que los otros, pero existe la fórmula para que no sigan descendiendo hacia el fracaso. Un autor venezolano, Luis Alberto Machado, planteó en su obra La Revolución de la Inteligencia: “…Toda cabeza dura tiene una grieta. Lo importante es sabérsela encontrar...”

La empatía entre este tipo de alumno y el profesor es de suma importancia, y no siempre es fácil de lograr por el profesor inexperto; a veces surge un clima de rechazo o agresividad y el profesor no está preparado para asimilar al otro y ponerse en su lugar.

Algunos de estos centros tenían áreas deportivas especiales, con entrenadores, instalaciones y otros recursos para la práctica deportiva. Desde el punto de vista, digamos productivo, esto fue maravilloso; de este grupo de jóvenes salieron varios atletas de alto rendimiento, además, los estudiantes se esforzaban y la mayoría desarrollaba valores como la voluntad, la laboriosidad, el sentido de la propiedad colectiva, la creatividad, pues el entrenamiento deportivo conlleva persistencia y esfuerzo físico y mental.

Si se hace un buen trabajo en grupo, la práctica deportiva puede contribuir grandemente a la formación del individuo, no solo como deportista, sino como miembro integral de la sociedad. Pero, cuidado, el espíritu de competencia, si no se encausa bien, suele convertirse en rivalidad que genera sentimientos contrarios al desarrollo óptimo del individuo, como la envidia, la vanidad, la agresividad, el individualismo y otros.

Todos los niños no tienen las mismas aptitudes físicas y mentales para desarrollar lar capacidades necesarias en el deporte. Pero sí está comprobado que casi todos ellos sienten atracción por más de una disciplina deportiva. Muchos son los que sueñan con lanzar una pelota, empuñar un bate o patear un balón, pero no son tantos los que pueden lograrlo por sus desventajas, no son favoritos de los entrenadores y hasta sus compañeros los rechazan y tienen a veces que soportar las burlas.

Aparentemente este fenómeno no afecta la autoestima y el estímulo de los adolescentes, porque estos suelen aceptarlo calladamente; pero, preguntemos a los lectores de este trabajo, si alguna vez se vistieron de pelotero y asistieron al área de juego con la esperanza o la seguridad de que iban a jugar, y luego resultó que los desecharon, quizás por uno peor, o tal vez por alguien que llegó a última hora, u otro que no era de ese grupo, del barrio o de la escuela.

No siempre hay un segundo nivel, u otro equipo o grupo de entrenamiento. Tampoco hay siempre otras opciones deportivas o culturales que puedan cubrir las perspectivas de desarrollo de los que no pueden insertarse dentro de los primeros. Además, no olvidemos que existen deportistas tan orgullosos que caen en actitudes despectivas con respecto a los que no pudieron llegar a donde ellos; que no ven sus triunfos como algo de todos. Estos pueden hacer mucho daño a los demás, sobre todo a aquellos que quedaron marginados y no han podido encontrar la manifestación cultural o disciplina deportiva en que ellos pueden destacarse, o por lo menos estar satisfechos.

En el año 1987 fueron decretadas las Escuelas de Oficio, que recibían como matrícula a estudiantes también con retraso escolar, entre los 13 y los 18 años. Estas absorbieron la matrícula que antes era de las escuelas talleres, las cuales ya dejaban de funcionar y recibían estudiantes egresados de las escuelas de la Enseñanza Especial y desvinculados de los estudios.

Este nuevo tipo de escuelas contaba con un programa para la calificación laboral de sus estudiantes, con un convenio entre el Ministerio de Educación, el Órgano del Trabajo y los organismos que garantizarían la práctica laboral sistemática, así como la evaluación de los estudiantes.

Entre las ventajas de las Escuelas de Oficios está la garantía de la inserción laboral, pues los centros de producción y servicios y el Órgano del Trabajo tienen entre los deberes acordados con el Ministerio de Educación, hacer todos los esfuerzos posibles para que estos jóvenes al término de sus estudios en estas escuelas se puedan incorporar a la vida laboral de acuerdo al oficio en que fueron calificados.

Citemos un planteamiento de la doctora Elsa Gutiérrez: “…Cualquier maestro con alguna experiencia puede narrar sus vivencias con relación a los niños que no aprenden bien; esto es posible que le suceda, incluso, a ciertos alumnos inteligentes...¨ Es un asunto importantísimo que demanda realizar más investigaciones por diferentes disciplinas para conocer en detalles las causas de todos estos trastornos y deficiencias; precisar los tratamientos y las conductas que se deben seguir con estos niños, que pueden vencer total o parcialmente las dificultades si reciben una ayuda adecuada desde los primeros años de la escuela primaria.

El maestro o profesor en formación

Es muy difícil con un claustro docente mal orientado, formar a jóvenes que ya presentan serias desventajas. Ha habido profesores casi adolescentes con muchas cualidades positivas: laboriosos, inteligentes, con principios éticos y morales pero sin experiencia pedagógica, sin sólidos conocimientos de algunas materias fundamentales que enriquecen la competitividad de los profesionales de la educación. El carácter de estos jóvenes no está forjado aún para enfrentar solos, situaciones complicadas que se presentan en cuanto a la conducta de algunos estudiantes.

Los maestros jóvenes casi siempre están forzados a madurar vertiginosamente, resistiendo todas las tentaciones a inclinarse por un rol equivocado.

La doctora Elsa Gutiérrez expresó que “… todo maestro es un factor motivacional, a veces hasta sin él saberlo. Que éste tiene la fuerza especial que pude movilizar, o frenar al alumno, llenándolo de frustración y resentimiento…”

Un ejemplo que patentiza este planteamiento, es el conflicto presentado en la obra literaria ¨El primer maestro¨, del escritor Chinguiz Aitmatov:

Un muchacho muy joven, recién salido de las milicias, a raíz del triunfo de la Revolución de Octubre, recibe el encargo de enseñar a leer y escribir a los niños de una pequeña localidad en los confines de la República de Quirguistán.

La Revolución había triunfado, y las nuevas leyes protegían a los niños y adolescentes. Pero la burguesía no se conformaba con perder sus privilegios, entre ellos el de considerar a la mujer como un ser inferior, que podía ser objeto de compraventa como lo fuera un animal.

El maestro tenía muy poca instrucción cultural y pedagógica, pero era una persona muy sensible y estaba impregnado de las ideas humanistas que promovía aquel estado proletario. Su grandeza como maestro la demostró cuando tuvo que enfrentar a una familia egoísta y retrógrada, que vendió a una menor de catorce años a un marido impuesto, el cual la llevó por la fuerza para su hacienda, a varios quilómetros de la escuela, sin esperanza ninguna de volver a estudiar ni tener una vida normal como cualquier adolescente.

El maestro fue a interceder por ella ante la familia y ante el marido, pero fue maltratado, corriendo riesgo para su propia vida. Posteriormente acudió a la milicia, con la que fue a buscar a la muchacha; tuvieron que arrebatarla por la fuerza de las manos de aquel hombre que se consideraba su propietario.

Con este maestro estudió hasta donde podía enseñarle, por sus escasos conocimientos y por la pobreza del contexto cultural de aquella localidad. Viendo que ella era muy inteligente y tenía muchas aptitudes para los estudios, las cuales fueron estimuladas por la acción de él, promovió con las autoridades una beca para que fuera a estudiar a la capital.

Existía una lógica atracción entre ellos, que solo tenían dos años de diferencia y ninguno de ellos habría querido separarse del otro; pero, él supo ser más maestro que cualquier otra cosa, y con su ayuda la muchacha se fue a la capital, donde al cabo de varios años obtuvo un grado científico y una responsabilidad de mucha consideración.

Él quedó por detrás, sabiendo quizás, que nunca más la vería, pero no cambió la felicidad de ella por la oportunidad de tenerla cerca. De no haber sido por el amor y la fuerza tremenda de las ideas humanitarias de su maestro, esa niña no habría tenido la oportunidad de lograr tan justo sueño.

El amor: primera necesidad espiritual

Es tan complejo el contexto en que interactúan los estudiantes con problemas en su desarrollo, que se hace difícil detectar cada causa, cada riesgo, prevenir y dar tratamiento oportuno a cada problema.

El niño debe ser una pieza del engranaje familiar; su vida debe girar a la par de todos los miembros y de todas las actividades y aspectos que interactúen con la familia. Él debe sentir que se le quiere por encima de todo, incondicionalmente, esto lo estimulará para avanzar en el aprendizaje, para forjarse sus sentimientos.

Al hijo no le basta con que se le quiera, hay que decírselo y demostrárselo con palabras, gestos y acciones. Él debe sentir la mirada de amor, la sonrisa, la broma constructiva, la palabra amorosa, llevando el mensaje de enseñanza y de afecto.

Veamos una madre con un concepto erróneo del amor hacia los hijos, y los efectos negativos en el desarrollo de éstos:

El niño ingresó a una escuela interna con 14 años, con serios problemas de disciplina y de aprendizaje.

Un día comenzó a sentir unas fatigas que pronto se convirtieron en desmayos, con otros trastornos que había que llevarlo al hospital con frecuencia. El director conversó con la madre sobre el asunto; ésta trató de culpar a la escuela por el estado de su hijo, pero ella por su parte no hizo nada.

Posteriormente un profesor se encargó de llevar personalmente al estudiante al hospital, donde fue examinado y se le sugirió la intervención de un especialista para el tratamiento de su patología.

Fue citada la madre para comunicarle la situación clínica del menor. Ese mismo día, el niño sufrió un desmayo y lo dejaron en observación en un centro asistencial. La madre cuando lo supo, no acudió al lado de su hijo, sino a la escuela, donde descargó verbalmente toda su furia contra el primer profesor que encontró. Este aprovechó la ocasión para comunicarle el parecer del médico y el suyo propio. Logró que la madre se alarmara y tomara en serio el asunto. Esa misma semana lo llevó al hospital provincial y le pusieron el tratamiento adecuado.

Muy pronto comenzó a mejorar el alumno y en solo un mes ya se veía un cambio notable. Pero su madre lo golpeaba y lo maltrataba de palabra. Al mismo tiempo que le transmitía su agresividad al hijo, le pintaba una imagen horrible de su padre desconocido.

En la escuela, según ella le expresaba al hijo, no había nadie que sirviera, por sus palabras él infería que debía ser indisciplinado y rebelde. Había pasado más de un año desde que presentó los problemas de enfermedad y ya estaba recuperado totalmente.

El mismo profesor que había puesto particular interés en que recibiera una atención médica adecuada (un profesor bastante joven, no muy bien preparado, pero con mucha disposición a hacer cualquier cosa por los estudiantes), no supo darle salida a un problema de disciplina del alumno y éste lo agredió físicamente. Por esto quisieron procesar al estudiante para enviarlo a una escuela de conducta, ya que tenía en su expediente varias indisciplinas de carácter grave.

El profesor fue objeto de una medida, la cual aceptó, por el tratamiento incorrecto al estudiante, pero se opuso al procedimiento que querían aplicarle a éste, alegando que una gran culpa de la deformación de su conducta la tenía su familia y que él tenía posibilidades de mejorar en aquella misma escuela. Propuso que la madre se comprometiera a visitar sistemáticamente la escuela y que tratara de ayudar en el mejoramiento de la disciplina del hijo. Se sentó con el estudiante en presencia de la madre y le expresó que no sentía nada contra él, que solo quería que enmendara su conducta, por su bien, por la escuela y por su familia.

Le habló de la esperanza que representaba él para su madre y sus hermanos por ser el mayor, y por ello la necesidad de su formación en un oficio y luego lograr una buena vinculación laboral. La madre cumplió en buena medida sus compromisos con la escuela y el hijo mejoró bastante su disciplina. El propio estudiante le dijo un día al profesor: - Si yo hubiera tenido un padre como usted….

Este incidente puede interpretarse como un ejemplo del reclamo de amor que hacen los niños y adolescentes. Y aunque no lo digan expresamente como éste, lo piensan y comparan a sus padres con otros. Ellos observan cómo la familia de otros estudiantes se vincula a la escuela, y enfrentan las situaciones que presenten sus hijos y los tratan amorosamente, y quisieran tener esa misma suerte, y cuántas veces cuando están taciturnos, ausentes, durante el desarrollo de una clase, no estarán inmersos en una reflexión, preguntándose -¿Por qué?

El escolar tiene dos grandes fuentes de motivación, en las que se inspira para construir sus sueños, y sobre todo, para luchar por ellos y lograrlos: su familia y su maestro.

CONCLUSIONES

Las situaciones expuestas en el trabajo demuestran que no siempre los niños y adolescentes llevan en sí las causas de no tener un desarrollo normal en su personalidad. Muchas veces no tienen cubiertas sus necesidades; el contexto social, económico y cultural en que ellos viven no constituye el medio ideal para su desarrollo. Una parte considerable de los niños que a través de esos años abandonaron la escuela o no tuvieron un resultado satisfactorio, no contaron con el apoyo necesario de la familia, o la escuela no hizo un trabajo consecuente con su situación.

A través de las vivencias que se muestran en este trabajo se patentiza que el amor es la primera necesidad del ser humano y, que el maestro y la familia son las primordiales fuentes de ese sentimiento, por tanto, principales inspiradores para forjar sus sueños y hacerlos fructificar.

BIBLIOGRAFÍA

ABASCAL, ANGEL y otros. Metodología de la enseñanza de la Educación Laboral. La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1987.

AITMATOV, CHINGUIZ. El Primer Maestro. La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1976. 149p.

BUNGE, MARIO. La investigación científica. La Habana: Ed. Científico- Técnica. 1979.

CEREZAL, JULIO y otros. La formación laboral de los alumnos en los umbrales del siglo XXI. La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 2000.

CIRILO, S. Niños maltratados. Barcelona: Ed. Paidós, 1991.

Colectivo de autores. Diccionario de la Cultura. Barcelona. 1997.

________________. Pedagogía. La Habana: Ed. Pueblo y Educación. 1981.

________________. Metodología de las investigaciones sociales. La Habana: Ed. Universidad de La Habana, Facultad de Filosofía, 1986.

CHACÓN, NANCY. Moralidad Histórica, Valores y Juventud. La Habana: Centro Félix Varela, 2000.

CHÁVEZ, JUSTO. La formación de valores. Ideal histórico de la teoría educativa cubana. En Revista Educación. La Habana, no. 100, may.-ago., 2000.

ESCORTÍN, MARIA JOSÉ y otros. Introducción al Trabajo Social (Trabajo social con individuos y familias. La Habana: Ed. Félix Varela, 2004.

GUTIÉRREZ, ELSA. ¿Por qué no aprende un niño?. La Habana: Ed. Científico –Técnica, 2005.

LUZ Y CABALLERO, JOSÉ DE LA. Escritos educativos. La Habana: Ed. De La Universidad de La Habana, 1952.

MARTÍ PÉREZ, JOSÉ. Escritos sobre educación. La Habana: Ed. de Ciencias Sociales, 1976.

_______________. Ideario Pedagógico. La Habana: Ministerio de Educación, 1961.

______________. Obras completas. La Habana: Ed. Ciencias Sociales, 1975. T.19

El Nuevo profesional de la información científica en los umbrales del 2000. La Habana: Ed. ALIMED 5(2) 5-7, may.-ago.,1997. Disponible en: http//iductserver/cauntus/datosg/estructura/estructura.html/

RODRÍGUEZ NÚÑEZ, MARIBEL. Estudio socio – histórico de la formación de instructores de arte en Cuba. Tesis en opción al título de máster en Educación. La Habana, 2004.

Superar la desigualdad: por qué es importante la gobernanza. Resumen. En Revista Educación para todos. Ediciones UNESCO. 2008


 

Nota Importante a Leer:

Los comentarios al artículo son responsabilidad exclusiva del remitente.

Si necesita algún tipo de información referente al artículo póngase en contacto con el email suministrado por el autor del artículo al principio del mismo.

Un comentario no es más que un simple medio para comunicar su opinión a futuros lectores.

El autor del artículo no está obligado a responder o leer comentarios referentes al artículo.

Al escribir un comentario, debe tener en cuenta que recibirá notificaciones cada vez que alguien escriba un nuevo comentario en este artículo.

Eumed.net se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios que tengan lenguaje inadecuado o agresivo.

Si usted considera que algún comentario de esta página es inadecuado o agresivo, por favor, pulse aquí.

Comentarios sobre este artículo:

No hay ningún comentario para este artículo.

Si lo desea, puede completar este formulario y dejarnos su opinion sobre el artículo. No olvide introducir un email valido para activar su comentario.
(*) Ingresar el texto mostrado en la imagen



(*) Datos obligatorios

 
Cuadernos de Educación y Desarrollo es una revista académica de formato electrónico y de aparición trimestral, editada y mantenida por el Grupo de Investigación eumednet de la Universidad de Málaga.

Los autores interesados deben enviar sus textos en formato DOC a: lisette@eumed.net junto a un resumen actualizado de su CV.

Director
Gerardo J. Gómez Velázquez (CV)

Editor Ejecutivo:
Juan Carlos M. Coll (CV)
ISSN: 1989-4155
EUMEDNET

Logo CED
CUADERNOS DE EDUCACIÓN Y DESARROLLO
revista académica semestral

Universidad de Málaga > Eumed.net