Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 3, Nº 29 (julio 2011)

FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE LA FORMACIÓN CULTURAL ARTÍSTICA DE LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS EN EL SISTEMA EDUCATIVO BOLIVARIANO


Víctor Hugo González Pérez (CV)
Master en Ciencias de la Educación
Profesor a Dedicación Exclusiva de la Universidad Bolivariana de Venezuela
vectoruno07@gmail.com




RESUMEN

En el presente artículo se presenta la fundamentación teórica del proceso de formación cultural artística. Se asumen posiciones en correspondencia con los enfoques y tendencias actuales del desarrollo de la Pedagogía en Venezuela y se revelan los principales componentes de la formación cultural artística en correspondencia a las actuales condiciones que determina el Sistema Educativo Bolivariano.

Palabras claves: formación, educación, formación cultural artística, fundamentos de la formación cultural artística, componentes de la formación cultural artística, Sistema Educativo Bolivariano.

ABSTRACT

Theoretical foundations of the cultural artistic formation of the university students in the Educational System Bolivariano

In the present article one presents the theoretical foundation of the process of cultural artistic formation. Positions are assumed in correspondence by the approaches and current trends of the development of the Pedagogy in Venezuela and there are revealed the principal components of the cultural artistic formation in correspondence to the current conditions that there determines the Educational System Bolivariano.

Key words: formation, education, cultural artistic formation, foundations of the cultural artistic formation, components of the cultural artistic formation, Educational System Bolivariano.

INTRODUCCIÓN

Con el proceso de globalización que se da por el dominio de las transnacionales, en Venezuela junto a otros países, están inmersos en una revolución conceptual en el ámbito de la cultura en general y de la cultura y manifestaciones artísticas en particular, con el fin de contrarrestar sus efectos nocivos contra lo más valioso de las tradiciones y creaciones culturales de dichos pueblos y su consiguiente identidad nacional.

Al colocarse en centro de reflexión, se requiere penetrar en la naturaleza del propio proceso de formación de la cultura, y es que no puede olvidarse que la educación del ser humano de alguna manera reproduce, en la pequeña escala de su existencia, el proceso histórico-social por el que ha atravesado la humanidad en su devenir. Este ha quedado plasmado en la cultura, que como resultado de la actividad humana constituye medida del desarrollo humano, conlleva a su vez, la comprensión de los valores con expresiones formales de la cultura, donde se circunscriben las manifestaciones artísticas.

Esto requiere definir los fundamentos teóricos, componentes y contenido de dicho proceso de formación cultural artístico en correspondencia a los objetivos e intereses encargados por la sociedad a las instituciones educativas que configuran en su conjunto todo el sistema formativo de dicha sociedad.

Por ende, con las transformaciones que se llevan a cabo son necesarios profundos cambios a todo nivel -en especial el universitario, donde se configuran los cuadros tecno-políticos del sector productivo del país-, lo que en esencia implica la educación integral de los jóvenes, portadores de valores humanos y revolucionarios que requiere nuestra sociedad, para hacerlos poseedores de una cultura general básica en donde el conocimiento de la cultura artística es esencial, de tal manera que le permita tomar decisiones sobre su vida futura, en correspondencia con las necesidades sociales del país.

DESARROLLO

Para penetrar el fenómeno que deviene del proceso de formación cultural artístico, es necesario abordarlo desde la indagación de los fundamentos, determinaciones y variantes del área de la cultura en medio del cual dicho proceso acontece.

A partir de dicha indagación sistemática que integra las expresiones artísticas con la cultura, se devela una relación que se objetiva en el espacio artístico perceptual. Un producto dinámico que varia constantemente de acuerdo a las variaciones que experimenta la sociedad donde se produce, en donde el diálogo entre hombre y arte es continuo.

La cultura artística configura un conjunto de sistemas y subsistemas estructuradores de las distintas manifestaciones de la expresión artística (ya sea plástica, musical, teatral, dancística, entre otras), producto de una praxis provista de fundamentos éticos, estéticos y técnicos, que constituyen respuestas formales a las necesidades de los individuos y la sociedad.

No es solo un conjunto de objetos y formas de mero uso u obras para el consumo, los mismos modelan una relación dialéctica entre el hombre y su medio a través del tiempo. El dialogo entre los individuos con sus expresiones formales es diario, se produce a cada instante, conciente o inconcientemente se percibe en todo momento.

Para García, “las artes plásticas como materialidad expresiva no es una presencia fortuita, sino que siempre invade nuestras vidas, de allí que la asociación espacio-materia, hombre-tiempo, sea una totalidad indisoluble”. (García, 2001, Pág. 36)

De esta aseveración se infiere que la cultura artística (fenómeno general que incluye y contiene todas las expresiones artísticas), van más allá de cualquier propuesta formal. Van más allá “porque comprende las relaciones profundas de un continente-contexto material, y un contenido-hombre social; un –hombre social- que a su vez constituye, dimensiona y estructura su continente. No cabe duda que en este caso continente y contenido –el medio humano y la condición humana- son el resultado de un mismo proceso dialéctico, de un mismo proceso de formación y condicionamiento mutuo”. (Maldonado, 1972. Pág. 20)

En síntesis, se plantea la necesidad imperante de superar la definición tradicional de la categoría “cultura artística”, como una reificación manifiesta en una o más formas expresivas; explicitando que el definirla implica asumir y dar cuenta de la interrelación dialéctica que se genera de la sinergia resultante entre formas de ser y formas artísticas, es decir, entre formas de vida y formas de expresión. Autores como Sartre afirman “que el hombre está mediado por las cosas en la medida que las cosas están mediadas por los hombres”. (Sartre, 1970. Pág. 211)

De igual manera se impone la necesidad de redefinir el término “forma artística”, el cual ha sido generalmente concebido como una realidad presente, concreta y material, producto de la praxis cultural artística –quien la genera-, descuidando la realidad del pretérito y futura del devenir de su trama histórica-concreta, descuidando la naturaleza abstracta de su morfología, descuidando las formas de relación, función y uso que la sociedad da a dicha forma.

En este sentido Bloch asegura que “no cabe duda que nociones como «lo antiguo», «el gótico», «el renacimiento», «el barroco», se basan, ante todo, en el estilo arquitectónico correspondiente, pues principalmente en ese dominio –al lado de la figura geométrica, del cristal, del organismo y en forma simultánea- se efectúa, por decirlo así, un trabajo de estructuración; pero estas nociones son también conceptos categoriales concretos, que, como tales, reproduce categorías materiales en las cuales se resume, de manera real, el conjunto –aquí la totalidad- de los fenómenos temporales. Sería erróneo encarar solo lo formal en sí mismo, de manera autárquica, fuera de la fluencia del contenido, fuera del contenido de la fluencia que le otorga un sello morfológico”. (Bloch, 1969. Pág. 29-30)

A pesar de que la posición de este autor, se refiere únicamente a las representaciones físico-formales de una forma cultural determinada y su relación temporalidad-espacio-forma, descuida de cierta manera las determinaciones decisivas que devienen del contexto social y sus relaciones espacio-tiempo-sociedad, se puede inferir que, el reconocer la forma artística solo desde el ejercicio retórico del análisis icónico de sus imágenes y representaciones físico-corporales, descuidando las configuraciones del ser, tanto individual como social y sus relaciones con la presencia objetual, conllevaría a una mera percepción fenomenológica descriptiva, a una suerte de “estructuralismo clásico que desconoce la significación de su esencia”. (García, 2001. Pág. 37)

En conclusión la cultura artística, objetivada en formas artísticas (plásticas, sonoras, escénicas, audiovisuales, entre otras), son el primer paso de una autentica interrelación dialéctica entre el ser y la materia, entre situación y proyecto, entre tropos y cronos, entre obra y contexto, que adjetivada en una ética y una estética –determinada por la égida de la clase social dominante- se sustantiva en la técnica de su praxis.

Siguiendo a Bloch, García y otros, se infiere que la forma artística, es aquella forma que deviene de la praxis cultural artística, en donde su contenido refiere más que la suma de representaciones materiales que albergan manifestaciones fenoménicas que la contienen, cuya dimensión real se explicita en las distintas intervinculaciones e interdeterminaciones de dichas formas con los individuos y la sociedad.

Fundamentos de la cultura artística

García (2001, Pág. 38-39), define los fundamentos de la cultura artística como los principios estructuradores del su hacer. Remarcando además que dichos fundamentos no actúan de forma independiente, por el contrario, para este autor son una trama solidaria y complementaria en su totalidad los valores de su praxis. García define tres fundamentos esenciales a ser tomados en cuenta en la praxis artística, los cuales sintetiza y ordena de la siguiente manera:

Fundamento ético, donde se estipula el criterio de valor en función de un deber ser. Por ende es el área axiológica de la praxis cultural artística. Es el área de las prioridades en función de la escasez. De lo existente a la creación necesaria, es decir “es el área del conciente comprometido en la superación del «hombre de la necesidad»” (García, 2001. Pág. 38). En síntesis, determina el área del conocimiento moral.

Fundamento estético, donde se determinan fundamentalmente los criterios de creación en función de la “belleza” en concordancia con los patrones socialmente establecidos. Es el área de la imaginación y la intuición generadora, de la comunicación expresiva. En síntesis, configura el área del conocimiento creativo.

Fundamento técnico, donde se estipulan esencialmente los criterios instrumentales en función del hacer cultural artístico. Es el área de las prioridades en función de lo posible, de un proyectar comprometido en la superación del “hombre del hacer” (García, 2001. Pág. 39). En síntesis es el área del conocimiento operativo.

Finalmente García, establece tres planos de resultante de la interacción dialéctica de dichos fundamentos, en donde de la resultante de la interacción entre lo operativo y lo creativo deviene el plano de las formas; seguidamente el plano de la acción artística, propio tanto de lo ético como de lo técnico y el plano conceptual o de los conceptos común denominador entre lo creativo y lo moral-crítico.

Formación cultural artística

Consiste en el proceso de desarrollo en el individuo de la facultad de apreciar y aprehender las formas artísticas y las propiedades estéticas inherentes a los fenómenos de la realidad objetiva.

Su contenido, fines, principios y tareas han sido diferentes y acordes a cada época histórica, sistema de ideas y relaciones sociales por las cuales ha transitado la humanidad. La misma ha constituido parte integral del proceso de formación integral del individuo dentro del sistema educativo de cada formación económica-social.

Por ende, constituye acciones concretas, coherentes y planificadas sobre distintos temas y aspectos de la vida espiritual de los individuos de una sociedad y de la propia sociedad en su conjunto, para formar en ellos y en dicha sociedad, gustos, intereses, aficciones, necesidades estéticas, entre otros. Desde una perspectiva desarrolladora de la educación, la formación cultural artística coadyuvaría a la configuración en la formación integral del individuo de una actitud creadora y transformadora con respecto a la realidad circundante del mismo, orientado dicho accionar, al establecimiento de relaciones verdaderamente humanas entre estos y entre estos y su entorno.

En esta esfera, se presta fundamental atención al trabajo, actividad transformadora y creadora que caracteriza a los seres humanos por su carácter social. En este sentido la formación cultural artística podría contribuir a desarrollar en cada individuo la correcta apreciación del la importancia del trabajo como categoría rectora de la dinámica social, la capacidad de sentir y valorar su belleza, de valorar sus resultados y la aspiración de perfeccionar en el desarrollo de su actividad los mismos.

Los sentimientos, gustos, intereses, aficiones y necesidades estéticas ejercen una fuerte y determinante en el comportamiento de los individuos de una sociedad. Se plasman y manifiestan a través de sus acciones, determinando su actitud creadora, sus aspiraciones de superación y perfección de sus actividades; signando inclusive, su actitud ante la naturaleza, fenómeno que debe ser apreciado y aprehendido como un valor estético para el disfrute y deleite del ser humano.

Por tanto el proceso de formación cultural artística, debe orientarse a desarrollar en la persona la capacidad de responder y actuar ante los fenómenos de la realidad social y material, en concordancia a los valores y principios estéticos, éticos y morales de la sociedad a la cual pertenece, incidiendo en su proceder, en su sentir y pensar; es decir, en su modo de actuar.

Por ende, la formación cultural artística, crea en la sociedad una atmósfera espiritual favorable para el esplendor del arte en la misma, sin la cual no solo sería imposible “cultivar” y desarrollar el talento artístico, sino, que además sería imposible lograr que el contenido de dicha cultura artística llegara a toda la sociedad en su conjunto.

Contenido de la formación cultural artística

Respecto a la formación de los estudiantes que ingresan a los programas de formación impartidos por la UBV-Misión Sucre, el componente estético lúdico que se materializa a partir de la implementación de los Núcleos de Expresión Artística (visual, literario, escénico y musical) se plantea como objetivo coadyuvar al desarrollo de la percepción del mundo objetual del estudiante o participante en general como uno de los procesos fundamentales de apropiación del conocimiento, a partir de los propios procesos perceptivos del fenómeno artístico cultural como producto y proceso social, así como sus capacidades potenciales generales, al tiempo de tributar a generar las condiciones para el impulso hacia la actividad investigativa y la propia creación artística por parte del estudiante. Para lograr estos objetivos, se hace imprescindible considerar a éstos, junto a los contenidos curriculares y a un nuevo enfoque pedagógico, como una unidad indivisible. Una ecuación de tres variables que viabiliza la formación del estudiante, donde la modificación de alguna de ellas repercute directamente en el logro de los objetivos mencionados. Por esta razón es tan importante la formación pedagógica de sus docentes universitarios acorde a las exigencias del encargo socialmente encomendado, en donde se considera indispensable además la realización de actividades de actualización y superación permanentemente.

Genéricamente, la educación procura una puesta al día del educando con su civilización y su cultura, para su incorporación social en términos activos. El sistema educativo se hace cargo de gran parte de la transmisión cultural, y para ello debe responder a los requerimientos de su medio.

La dinámica histórica ha desplazado el centro educacional de la información a la formación; del saber a la creatividad. No basta con el almacenamiento enciclopédico de información. Ésta debería ser incorporada en función del proceso formativo y no como un fin en sí mismo. Es decir es imprescindible un apoyo al desarrollo de la creatividad del estudiante, que le permita aplicar ese conocimiento a la realidad en donde cada vez los procesos de cambios son más dinámicos y acelerados.

Es así que la vieja concepción escolástica reflejada en la enseñanza de la Historia del Arte o la educación artística impartidas en el bachillerato (al igual que en otras disciplinas), con la transmisión de una serie de relaciones de causa-efecto que se producen en un sistema cerrado que abarca solamente a la actividad artística, y en particular una eurocéntrica, con diferentes versiones según la visión filosófica del historiador, ya desde fines del siglo XX no abastece los requerimientos formativos y demandas de la sociedad venezolana a sus sistemas educativos.

Por otra parte los esquemas educativos deben erguirse para asumir la realidad tecnológica. Esto implica también entender la realidad de una producción cultural artística vinculada a las nuevas tecnologías, decantado, que no se limita a la alimentación gigantesca de datos a la máquina que selecciona, mide y aconseja. La complejidad de los elementos en juego va más allá de su anatomía; ella radica particularmente en la orientación que se dará al instrumento.

Por eso, el accionar de la formación cultural artística pretende un esquema educativo que promueva la investigación de las grandes vertientes culturales que se mezclan en la formación de las artes contemporáneas y sus ideas.

Por tanto la definición de los componentes del proceso de formación cultural artística requiere partir de sus fundamentos teóricos, atendiendo además a examen histórico, sin obviar el condicionamiento socio-clasista que le sirve de sustrato. En consecuencia, luego de la revisión y análisis de diversos autores que tratan sobre el fenómeno cultural artístico (Romero, 2006; García, 1975 y 2001; Rodríguez, 1999; Bayer, 1971; Cabrera, 1980; Arnheim, 1962; AA.VV., 1970; Munari, 1975; entre otros consultados) se definen tres grupos de componentes que determinan la sistematización y organización de los contenidos de dicho proceso de formación:

Componente Estético: dirigido a desarrollar la capacidad en el individuo para valorar, comprender e interpretar las formas artísticas, desde un punto de vista de la aprehensión formal de las mismas, generando las competencias perceptivas que permiten al sujeto cognoscente realizar los procesos de valoración crítica de estas, de describirlos e interpretarlos; es decir de penetrar y comprender su esencialidad (composición, armonía, estilo, movimiento y desarrollo, tendencia, y demás elementos de su morfología). Dicho componente se dirige además, la sensibilidad noética para proyectar, idear, proponer o crear nuevas y significativas formas.

Componente Técnico: orientado a desarrollar los procesos aptitudinales de la formación cultural artística a partir de la experimentación lúdica y la ejecución de actividades dirigidas a potenciar las habilidades y destrezas inherentes a la creación y concreción de las formas artísticas, que facilitan al sujeto cognoscente aplicar los conocimientos teóricos en la praxis, detectar los sistemas estructurales de las formas, el manejo de sus variables formales en el proceso de comprensión, detectar y decodificar los lenguajes icónicos, entre otras realidades de la cultura artística, potenciando las capacidades expresivas, creativas y comunicativas de los individuos.

Componente ético: dirigido a coadyuvar a la configuración del sistema axiológico que debe signar los procesos de actuación conciente del sujeto cognocente, al desarrollar la sensibilidad para la correcta utilización de los conocimientos teóricos y las habilidades prácticas adquiridos tanto en el proceso de formación cultural artística como en el proceso de formación general integral, al promover la realización de los procesos de crítica y autocrítica como una de las vías para el establecimiento y fijación de los criterios de valoración en el campo morfológico e ideológico de las formas artísticas, las cuales forman en los individuos, la capacidad de percibir y aprehender los fenómenos objetuales y de reflexionar en dicho proceso de conocimiento. Esto permite al individuo “desnudar” los textos interlineales u ocultos de dichas formas artísticas, al brindar la posibilidad de develar y explicitar la intención (es) de la forma y en ocasiones del autor de la misma.

Estos componentes, tienen carácter procesal y sistémico, por tanto no pueden existir por separados, y donde la experimentación lúdica es fundamental para los procesos de integración e interacción de dichos componentes. Su división responden a objetivos investigativos y metodológicos para el estudio del proceso de formación cultural artístico en el sistema educativo bolivariano.

CONCLUSIONES

• La labor educativa deviene elemento de primer orden en el proceso de formación cultural artística; por lo cual, debe ser asumida por todos los docentes desde el contenido mismo y abarcar todo el sistema de influencias que sobre el joven se ejerce desde su ingreso a la universidad hasta su graduación.

• Es imprescindible que el Sistema Educativo Bolivariano asuma la idea de que la formación de la personalidad de los estudiantes, en particular en lo referido a aquellos valores que caracterizan su actuación profesional, ha de constituir la idea rectora principal y la estrategia más importante a seguir, en el proceso de formación cultural artística -como parte fundamental de la formación general integral de los individuos-, en el cual se identifican tres componentes esenciales (estético, técnico y ético), que en su integración como una triada dialéctica coadyuvan a preparar al profesional para su desempeño exitoso en la sociedad.

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