Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 3, Nº 29 (julio 2011)

LA MOTIVACIÓN POR LA LECTURA UNA ALTERNATIVA PARA LA FORMACIÓN INTEGRAL DE LAS FUTURAS GENERACIONES


Mayda Martinez Ríos (CV)
Subdirectora Filial Pedagógica Cacocum
mayda@ucp.ho.rimed.cu
Ana Ponce De León Tejeda (CV)
Secretaria Docente Filial Pedagógica Cacocum
aponce@ucp.ho.rimed.cu
Lucía Rafaela Lago González (CV)
Coordinadora de Carrera Filial Pedagógica Cacocum
lucial@ucp.ho.rimed.cu




RESUMEN

El gobierno cubano tiene dentro de sus objetivos principales elevar la cultura general integral de las nuevas generaciones; una de las vías para este propósito es la lectura y su promoción. A pesar de estos, los escolares no se sienten motivados a leer. Los educadores y bibliotecarias no le han dado el tratamiento adecuado a este componente.

El objetivo de este artículo es reflexionar sobre la importancia que tiene motivar a los escolares a leer para poder entender con mayor facilidad todo el currículo que reciben en la Educación Primaria y que estas habilidades le sirvan como futuros profesionales.

Palabras Claves: Leer, Motivación, Lectura, Alternativa, Formación Integral, Futuras Generaciones.

SUMMARY

The Cuban government has among its main objectives to raise the general culture of the new generations; one way for this purpose is reading and its promotion. Despite this, the students are not motivated to read. Educators and librarians have not given appropriate treatment for this component.

The aim of this paper is to reflect on the importance of motivating students to read to understand more easily across the curriculum they receive in primary education and that these skills will serve as future professionals.

Key words: Read, Motivation, Reading, Alternative, Integral Training, Future Generations.

INTRODUCCIÓN

En Cuba, con la Campaña de Alfabetización realizada durante todo el año 1961, comienza a llevarse la lectura a todos los sectores populares, por lo que hoy es imprescindible rescatar el libro como fuente literaria, de saber, que fortalece espiritualmente, desarrolla el intelecto, perfecciona y proporciona deleite.

De todos los medios para adquirir cultura, la lectura es la principal, porque permite el contacto con el arte literario, con otras manifestaciones artísticas, con el ambiente y el pensamiento ajeno. En Cuba al generalizarse la escolarización, el aprendizaje de la lectura se convierte en una obligación institucional, pero todavía muchos niños, adolescentes y jóvenes, circunscriben la lectura a otras directivas académicas y no la han tomado como un placer y ejercicio intelectual, como aquel momento de ocio que se busca y se disfruta. Actualmente existe a escala mundial un decrecimiento del hábito de lectura, situación que afecta desfavorablemente el desarrollo del hombre.

El desarrollo pleno de la humanidad va aparejado a la satisfacción de las nuevas necesidades de aprendizaje, al fortalecimiento y dominio de conocimientos teóricos y prácticos, valores y actitudes que permiten el procesamiento de la información de manera inteligente y crítica. La Revolución Cubana ha trazado una serie de transformaciones en la Educación Primaria, con el objetivo de lograr en los alumnos la formación integral de la personalidad, se incentiva la interiorización del conocimiento, el desarrollo de habilidades y orientaciones valorativas que se reflejan gradualmente en sus sentimientos, formas de pensar y comportamiento de acuerdo con el sistema de valores e ideales de la Revolución.

Uno de los signos visibles de la radical transformación ocurrida a partir de 1959, es la costumbre de leer adquirida por los cubanos. Cuba se coloca por encima de muchos países desarrollados en la producción editorial y el libro se convierte en un objeto cotidiano e imprescindible.

La institución escolar es uno de los agentes socializadores fundamentales en todo proceso de formación cultural del hombre. Esta labor se realiza en estrecha relación con la comunidad, la familia, las organizaciones, los medios masivos de comunicación que en su conjunto genera un sistema de influencias decisivo en el proceso educativo.

DESARROLLO

La lectura constituye uno de los contenidos del proceso de enseñanza -aprendizaje de la Educación Primaria de mayor trascendencia para la vida de un niño. No aprender a leer o leer con dificultad, tiene efectos negativos, no sólo sobre el aprendizaje del resto de las demás materias escolares, sino también sobre el desarrollo integral, pues le impide apropiarse del conocimiento y la cultura que están plasmados en los materiales impresos. La lectura representa una de las conquistas más arduas y sublimes de la humanidad; se reconoce como un factor de marcada relevancia en la civilización muy ligada con su desarrollo intelectual, espiritual, social; su historia tanto en Cuba como en el mundo, está dirigida a acontecimientos de distinta naturaleza, científica, tecnológica, cultural, educativa, que en sus mutuas relaciones trazan todo su trayecto cronológico y evolución ideológica.

En virtud de ellos, los desafíos de la vida moderna relacionados con la educación, la cultura, la creatividad, el empleo inteligente de los ratos libres, la identidad, tienen todos que ver con el uso de la lectura, pueden ser orales en las que se ha de atender la pronunciación, la entonación, la fluidez y la comprensión del contenido; hay que recordar que interpretar es comprender el mensaje que se trasmite. Linares, F. (2003 ,29).

La lectura puede distinguirse como medio que sirve para obtener información, específicamente para aprender mediante la lengua escrita, y como fin para su comprensión e interpretación, además sirve como disfrute de las personas.

Mediante la lectura el niño es capaz de enriquecer sus fantasías, de perfeccionar cada día más su lenguaje, de permitir el acceso al conocimiento, de desarrollar las habilidades que le permitan leer, esta es la más anhelada aspiración de nuestra sociedad, es decir, formar hombres cultos y modernos, hombres que hablen y piensen en beneficio de los demás, por eso se puede afirmar que la lectura constituye un instrumento básico para la mejor apropiación del legado cultural de la humanidad. La lectura ejerce influencias positivas en el desarrollo de la personalidad del niño; una buena realización de ella, es una fuente importante, pues abarca campos del sentimiento y del intelecto. Al leer, el que recibe el mensaje, siente y piensa junto con la creación literaria, lo impulsa a la meditación y a la buena conducta en una forma indirecta; es falso que se considere la lectura sólo como un factor de la educación y formación estética, actúa más allá de lo bello, contribuye a la formación y a la educación moral, científica y politécnica. Cuando se realiza correctamente tiene una participación decisiva en la formación de la personalidad universalmente desarrollada.

El proceso de enseñanza-aprendizaje se encarga de dotar a los escolares de un conjunto de destrezas, capacidades y hábitos para desarrollar con eficiencia la actividad de leer, los provee de vastos conocimientos y una orientación ideológica y moral que enriquece sus experiencias, contribuye a la formación de la personalidad creadora con la intención de prepararlos para la vida.

La enseñanza desarrolladora es la que organiza el proceso de apropiación de la cultura en la institución escolar en función del encargo social de las particularidades y necesidades de sus protagonistas, a partir de los niveles de desarrollo actual y potencial de los educandos, para promover el tránsito continuo hacia niveles superiores de desarrollo, con la finalidad de formar una personalidad integral u autodeterminada capaz de transformarse y de transformar su realidad en un contexto histórico concreto

La lectura no sólo informa de casi todo lo que desea conocerse, también y junto con esta hace pasar ratos muy felices. Leer es una aventura que puede llevar muy lejos al individuo. Esto supone análisis, reflexión; no puede leerse de prisa y sin pensar como expresó nuestro José Martí que durante toda su vida fue infatigable lector. “Al leer se ha de horadar, como al escribir” Pichardo Hortensia. (1984,29).

Es conocido que la lectura se producirá cuando surja la necesidad de la comunicación, pues la lectura significa abrirse a otros, reconstruir, decodificar a partir de lo que otros nos ofrecen; supone una curiosidad intelectual y una novedad, para ello la voluntad debe imponerse. Sólo así permitirá practicar de modo constante esa búsqueda de información, sobre cuya base el individuo puede elaborarse un comportamiento y una recepción del mundo y de sí mismo. Pero las causas por las cuales van a informarse esas nuevas formas de pensar y de obrar, serán muy diferentes, según las situaciones comunicativas y según los modos de inserción de la cultura en la vida social.

El buen lector aspira a comprender; para lograrlo deja a un lado sus opiniones, prejuicios y trata de seguir al autor cuya obra lee, no indicarle lo que debe decir, sino de identificarse con el libro. Si por el contrario, el lector resiste, se enfrenta a él haciendo reservas mentales, no sacará provecho alguno de lo que lee. Si abre su mente lo más posible, lo llevará poco a poco a sentir la esencia de un vivir humano, que no será igual a ningún otro y comenzará a darse cuenta de lo que el autor está tratando de decirle; es como contemplar y apreciar en sus detalles y conjuntos un edificio bien construido, como expresó Virginia Wolf: “pero las palabras son menos tangibles que las piedras, y leer es un proceso más largo y complicado que ver con los ojos”. Henríquez, Ureña C. (1975,24).

La primera parte del proceso de la lectura es recibir las primeras impresiones de la lectura hasta el límite de nuestra capacidad de receptividad y comprensión, la segunda parte la de completar la primera, se quiere gozar el placer total de lo que se lee.

El lector debe aprender a emplear bien sus poderes, para empezar debe dividir y agrupar los libros para organizarse un sistema de lecturas. En una biblioteca hay libros de todo género escritos por individuos de toda clase a través de muchos siglos, se pueden separar por funciones tales como dramas, novelas, poesías, ensayos, biografías.

Leer es un derecho negado durante milenios a la mayoría de la humanidad, leer es ampliar las referencias del mundo, entrar al contacto con el prodigio de la creación intelectual, con el trabajo de otros seres humanos; los autores de los libros o textos que se eligen entre muchos posibles; leer es un ejercicio que expresa y sostiene la cultura de una nación, su fuerza espiritual y sus valores, sus capacidades, resistencia y desarrollo, leer aunque parezca una experiencia íntima y solitaria, es practicar.

Para apreciar la función de la lectura, basta saber que un 75% de lo que se aprende llega por la vía de las letras impresas, y que gran parte de la información cotidiana la dan los periódicos, que exigen también la lectura.

La necesidad de la lectura, entendida como necesidad psicológica, como manifestación es un estado, proceso y reflejo psicológico, que expresan la interacción del sujeto con su medio y su organismo biológico, en la cual la necesidad es excitada, incentivada, frustrada o satisfecha.

Por tanto, puede afirmarse la presencia de un lector cuando se percibe que la persona mantiene una relación estable, libre, interesada, con los libros, guiados por una motivación de tal intensidad, que la lectura se ha convertido en una necesidad, para cuya satisfacción se busca siempre el tiempo, porque no se concibe el vivir sin ella.

Es difícil formar un lector, por diversas razones de orden sociocultural, psicológico y pedagógico. Tomar conciencia de este hecho es decisivo para una labor de promoción eficaz.

Aunque la lectura es fuente de un placer de hondísima vibración humana, leer exige esfuerzo, concentración y un cierto aislamiento, Leer es trabajar, en el sabio decir martiano.

La lectura exige la movilización de todos los procesos psíquicos (pensamiento, memoria, imaginación, sentimientos) y de habilidades, capacidades, que de estar afectadas en su desarrollo, disminuyen el interés hacia el acto de leer e interfieren en la aparición y consolidación de la necesidad de la lectura.

La lectura y su comprensión es uno de los objetivos más importantes en la enseñanza primaria cuando se hace consciente, muchos han sido los autores que se han referido sobre la importancia de las habilidades leer y comprender.

La destacada profesora Henríquez Ureña C. (1975, 165) se refiere a la lectura de la siguiente forma: de todos los medios de adquirir cultura, la lectura es el principal, ya que nos pone en contacto con el arte literario, con muchas manifestaciones de las otras artes, con el ambiente y el pensamiento de todos los países aunque no podemos viajar.

Mañalich, R (1999,15) precisa “Saber leer, es para muchos, conocer palabras, frases y textos gráficamente presentados y traducidos en palabras. Saber leer es que se ha adquirido una técnica que no presenta valor e interés, si el que sabe leer no comprende lo que lee, entonces no ha leído bien”.

El saber leer es un avance en el contenido de la esfera mental, el texto leído tiene un poder evocador, pues el niño busca comprender el pensamiento de otro que el texto encierra, lo expresa y a su vez oralmente si lo lee de forma consciente.

Alzola (1992) expresa su criterio acerca de la lectura: es un conjunto de habilidades que implica entre otro, el desarrollo de la percepción del signo escrito, la articulación de los sonidos, establece la relación entre la grafía y el sonido que se corresponde, comprender el significado de las palabras es un proceso complejo, porque en el acto de leer intervienen diferentes analizadores y se producen procesos lógicos del pensamiento, como el análisis, la síntesis, la inducción, la deducción, la abstracción y la generalización.

Desde el punto de vista psicológico, la lectura es una actividad muy valiosa, por medio de la cual no sólo se alcanzan momentos de recreación, sino que ayuda a ampliar los límites de la experiencia. La lectura incita a analizar la conducta humana, a valorar las actividades positivas y negativas, contribuye a crear patrones de conducta más elevados.

El maestro es uno de los ejes principales de la historia lectora de cada individuo; él puede construir o no ese lector potencial, pero puede también llegar a destruir ese lector en formación; es él quien mejor puede contribuir a lograr que el niño transite en el momento oportuno por las páginas del libro.

El maestro es uno de los ejes principales de la historia lectora de cada individuo; él puede construir o no ese lector potencial, pero puede también llegar a destruir ese lector en formación; es él quien mejor puede contribuir a lograr que el niño transite en el momento oportuno por las páginas del libro.

Leer es mucho más, muchísimo más porque las palabras tienen un misterio especial. Una palabra sola puede decir muchas cosas, pero si son varias y se ordenan en oraciones que expresen ideas, entonces las palabras pueden alcanzar otros significados. Muchas veces se escucha que se debe leer para aprender, y no deja de ser cierto. Leer es algo más, es conocer.

El acto de leer es individual y libre, hay que elegir lo que se va a leer, la madurez en la lectura llega de forma paulatina, mientras más variedad de textos se lean más conocimientos se obtienen.

El sentido etimológico de leer, tiene su origen en el verbo latino legere, cuyo significado se centra en: Leer es un acto por el cual se otorga significado a hechos, cosas y fenómenos, mediante el cual se descubre un mensaje cifrado, sea este un mapa gráfico, un texto, o sea interpretar la palabra escrita y comprender sus mensajes.

Leer no es otra cosa que conversar, sostener un mudo coloquio con el autor de lo leído, es en definitiva captar el significado o el valor del texto. La lectura es el acto por cuya virtud se entra en contacto visual con la palabra, y la palabra es la morada humana del ser. Henríquez Ureña, C. (1975 ,28).

No es fácil convertirse en lector, resulta una conquista que se logra a base de riesgo y esfuerzo, de audacia y cautela, pero además puede convertirse en un verdadero suplicio si el niño se siente presionado.

Para leer se requiere de comodidad, concentración, silencio, abandono provisional de otra actividad, es importante no molestar al niño sin razón cuando está leyendo.

Cuando se lee se garantiza pensar, y el hombre que piensa tiene menos posibilidades de equivocarse, es más pleno, digno y menos manejable. Leer es una especie de pasaporte hacia un posible viaje. A nivel individual permite satisfacer la curiosidad y la necesidad de información, desarrolla el lenguaje y la expresión oral.

En el orden afectivo permite resolver conflictos a partir del reflejo y en los personajes de una novela o en las expresiones de un poema que ilustra los sentimientos, es decir, se enfatiza en el disfrute, en el deleite y el poder de comunicación, lo que contribuye al enriquecimiento del mundo interior. Se utiliza además como herramienta de aprendizaje para la solución de problemas, con el fin de encontrar información general o datos específicos, de ahí su función instrumental.

Permite también encontrar la posibilidad de fantasear, enriquecer el universo con sus posibilidades recreativas y potenciar la capacidad de asociar ideas nuevas, integrándolas a la experiencia personal, lo que constituye la función recreativa, que no signifique que el gusto de leer anule el aprendizaje, sino que el aprendizaje sea fruto del placer.

Enseñar a leer es enseñar a dominar la palabra. Cuando se lee no sólo se aprende algo sino que se convierte en alguien. Una forma de felicidad es la lectura y otra la creación poética.

Puede decirse que leer es conversar, dialogar con el texto. En el libro se dispone de un excelente interlocutor con quien se puede estar de acuerdo o no, emocionarse, ponerse triste y hasta rechazar. Sus respuestas son múltiples, cuando simpatiza un personaje, el lector se pone de su parte, quiere que triunfe y hasta siente un poco de nostalgia cuando se acaba el libro.

Leer es traducir la lengua escrita y retomarla en el campo de las ideas, asimilando estas a partir de las condiciones individuales. Es el proceso inverso a la escritura, pero no consiste en una traducción mecánica, fría, puesto que en dichos procesos interviene la actividad cognoscitiva y creadora, que según las condiciones internas (emocionales- intelectuales) del individuo, vivifica, recrea el pensamiento ajeno.

“Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros: hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua, en lo que a mí se refiere soy incapaz de imaginar un mundo sin libros. Es un mundo de sabiduría lo que oculta un libro entre sus letras, sus palabras, sus oraciones”. Martí Pérez, J. (1992 ,397).

En la esfera intelectual la lectura ayuda a fomentar patrones de raciocinio. Es un estímulo para el desarrollo del pensamiento y sirve de modelo a la actividad intelectual. Desde el punto de vista del contenido, nos pone en contacto con el conocimiento de la cultura humana en toda su amplitud y profundidad.

La lectura ejerce como pilar esencial en la formación cultural, puede contribuir a la batalla por preservar los valores. Esta no se impone, pero se debe facilitar, inducir y estimular por diversas vías en consideración a su profunda trascendencia.

Leer no es solamente reconocer las palabras y captar las ideas representadas, sino también reflexionar, sobre su significado.

Diversas son las actividades que se realizan en las escuelas para enseñar la lectura desde los primeros grados; es fácil distinguir la lectura como medio y como fin; como medio sirve para obtener información y específicamente para aprender mediante la lengua escrita; como fin termina en su comprensión e interpretación y en su disfrute.

Se lee un periódico, un texto científico como medio para informarse o para saber; pero se lee un poema, un cuento, una novela por el placer estético intelectual y la operación de leer termina en sí mismo, no trasciende a otras esferas del conocimiento.

Para leer hay que seguir una secuencia de caracteres colocados en un orden particular, por ejemplo el español fluye de izquierda a derecha, el hebreo de derecha a izquierda, el chino de arriba abajo. El lector debe conocer el modelo y usarlo de forma apropiada, por regla general el lector ve los símbolos en una página trasmitiendo esa misma imagen desde el ojo hasta el cerebro, pero leer puede también ser realizado mediante el tacto, como en el Sistema Braile, un método de impresión diseñado para personas ciegas que utilizan un punzón para escribir.

Leer tiene que ver con actividades tan variadas como la dificultad de un niño pequeño con una fase sencilla de un libro de cuentos, un cocinero que sigue las normas de un libro de cocina o un estudiante que se esfuerza por comprender los significados de un poema. Leer proporciona a las personas la sabiduría acumulada por la civilización. Los lectores maduros aportan al texto sus experiencias, habilidades e intereses, el texto a su vez, les permite aumentar las experiencias y conocimientos, y encontrar nuevos intereses. Para alcanzar madurez en la lectura, una persona pasa por una serie de etapas, desde el aprendizaje inicial hasta la habilidad de la lectura adulta.

El deseo de leer se adquiere mediante un proceso largo y bien causado. Cuando se trabaja por este propósito, con constancia y sistematicidad, se forman en los educandos correctas costumbres de lectura, que difícilmente se perderán, por lo que se puede decir que la lectura es un conjunto de habilidades y a la vez un proceso complejo y variado, cuyo aprendizaje debe abarcar por lo menos los años de la enseñanza primaria y la secundaria básica. Pero si se tiene en cuenta que en gran medida la apreciación de la literatura descansa en las habilidades de la lectura, y que aprender la técnica del análisis literario es una forma superior de mejorar la capacidad de leer, entonces la enseñanza de la lectura continúa en la secundaria superior y universitaria es decir, su aprendizaje cabal no termina nunca. (García Alzola, E.1992, 117) La familia también desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la personalidad del escolar, a través de la motivación por la lectura, para ello debe:

- Dedicar un espacio en la casa para los libros, donde el niño pueda también colocar sus propios ejemplares. Haz que el libro sea visto en el hogar como algo valioso, es necesario dejar al alcance de los niños los libros de colores llamativos que puedan palpar y manipular, para que se acostumbren a verlo como un elemento lúdico. Ellos mismos observando a los adultos aprenderán a sostenerlos, pasar las páginas, en fin disfrutarlos.

- Utilizar el libro como premio, como regalo y nunca como castigo, es muy negativo para su futuro como lector obligar al niño a la lectura, como reprimenda por su mal comportamiento.

- Regalar libros a los niños, hay que saber que tipos de obras suelen preferir en los distintos estadios de su maduración intelectual y psicológica. No se puede imponer los gustos por la lectura.

- Se aprende con el ejemplo, si el niño ve disfrutar a los adultos y dedicar un espacio de tiempo a la lectura, comprenderá que es una actividad importante.

La motivación por la lectura

La motivación es indispensable para desarrollar tal actividad, por ser precisamente, la motivación humana la que estimula al individuo en el desempeño de sus actividades en diferentes direcciones, tales como: hacia sí mismo y hacia el trabajo, lo que garantiza en cierta medida el éxito de estas.

González Serra, D J. (2003 ,11) se refiere a esto de la siguiente forma:

Motivación: Es la integración de los procesos psíquicos en su constante transformación y determinación recíproca con la actividad externa y sus objetos y estímulos va dirigida a satisfacer las necesidades del hombre.

Para González Rey, F. (1975 ,13) la motivación es un proceso, aspectos cognitivos y afectivos de la personalidad, que impliquen su investigación en la unidad funcional dialéctica en que se expresan en la personalidad.

González Serra, D.J. (2003) plantea que la motivación es aquel complejo funcionamiento psíquico que determina, regula la dirección (el objeto-meta) y el grado de activación e intensidad del comportamiento. La motivación despierta la conducta y la mantiene, refuerza o inhibe, basta obtener el objeto-meta (motivación pasiva) o evitar aquello que resulta insatisfactorio o amenazante (motivación negativa).

La motivación no es más que la compleja integración de los procesos que intervienen en la inducción de la actividad.

Diego Fernando, Albertina Mitjans y otros autores aseguran que los procesos afectivos implican la unidad de lo cognitivo y lo afectivo, pero en ellos predomina lo afectivo, pues tiene como función expresar de manera pasiva o activa, desorganizada, cómo afectan los objetivos y situaciones de la realidad y las necesidades y en consecuencia, aportando energía, activación e intensidad al comportamiento del sujeto.

La motivación constituye un aspecto fundamental de la personalidad humana. El núcleo central de la persona está constituido por sus necesidades y motivos. El estudio de la motivación consiste en el análisis del por qué del comportamiento.

La motivación forma parte de la personalidad, la expresa, la contiene, y a su vez la modifica.

En todos estos casos el motivo no tiene su punto de partida inmediato en un estímulo externo, sino en un componente psíquico interno. Se entiende por motivo al objeto que responde a una u otra necesidad y que reflejada bajo una forma u otra por el sujeto, conduce su actividad.

El pedagogo debe poseer mayores conocimientos en el orden psicológico y pedagógico del niño para que su trabajo motive el interés por la lectura.

Para que el docente pueda ayudar a ese niño a disfrutar del inmenso privilegio de convertirse en un buen lector es necesario (Linares Fleites, Cecilia y Rivero Báxter, Y. (2003 ,29).

- Dar el ejemplo, leer delante de él y demostrarle que se disfruta de la lectura.

- Compartir con él el placer de la lectura, se contagia aún más, leyendo juntos.

- Sugerir, no imponer. Eludir la lectura obligatoria.

- Respetar al niño. Los lectores tienen derecho a elegir, tratar de descubrir sus gustos.

- Asesorarse. Pedir consejos a bibliotecarias, autores, especialistas. Estudiar la bibliografía a su alcance sobre la literatura infantil y sobre promoción de la lectura: catálogos, diccionarios, revistas, conocer cuáles son los escritores más importantes del país que escriben para estas edades, en fin poder discernir entre la buena y la mala literatura.

- Estimular la lectura. Dejar siempre materiales de lectura al alcance del niño, enseñarlos a explorar esos materiales.

- Potenciar la visita espontánea de los niños a la biblioteca escolar y pública; fomentar la mini biblioteca del aula y la creación de biblioteca personal.

- Ayudar al niño a organizar su tiempo, a buscar un equilibrio entre sus múltiples actividades: pintar, estudiar, pasear, jugar, ver la televisión, leer, leerle. La televisión puede ser un camino para llegar al libro al ver programas basados en obras literarias, series que puedan llevar a leer.

- Sensibilizar al niño con la idea de que el libro es un objeto precioso que no se debe perder ni destruir. Responsabilizarlo en relación con el gasto que supone la compra de libros; proponerles ahorrar para adquirir libros. Tomar conciencia de la necesidad de tener espacios para estos, para poder guardarlos y localizarlos cuando sea necesario.

- Desarrollar en él el hábito de releer, de leer de nuevo con más detenimiento, al igual que se hace con una pieza musical que gusta.

- Enseñarlos a descubrir para qué sirve cada libro. Hay libros para aprender cosas nuevas (de animales, plantas, cultura) para aprender a hacer recetas, juguetes, experimentos, libros de ficción (cuentos, poemas, canciones), publicaciones infantiles, periódicos.

- Desarrollar celebraciones puntuales en torno al libro y la lectura.

- Dar seguimiento a cada niño en cuanto a su comportamiento lector.

La formación y desarrollo de hábitos y habilidades son de vital importancia para la

motivación por la lectura. Cuando se habla de hábito, generalmente se piensa en actos motores. El hábito tiene una elaboración consciente y una automatización posterior, este concepto puede extenderse también a las operaciones mentales.

El dominio de cualquier tipo de actividad compleja requiere la asimilación de conocimientos, la adquisición de hábitos y su realización en un alto nivel de ejecución, es decir, la formación de una habilidad.

El éxito en la realización de una acción, depende en gran medida del dominio que se tenga de las operaciones. Al iniciar una nueva acción siempre se experimentan más dificultades. Posteriormente a través de diversas formas las demostraciones, la imitación, las indicaciones del maestro crean una clara idea de lo que es necesario hacer. Sin embargo, esto no es suficiente para realizar la acción correctamente. Se hace necesaria una ejercitación reiterada, ejecutar las operaciones repetidamente de manera organizada y con un fin determinado para que adquiera el nivel de hábito. Así, se denomina hábito a los procedimientos para realizar las acciones que se han fijado como resultado del entrenamiento o la ejercitación.

Petrovski en su libro de Psicología General (1981 ,54) plantea sobre el hábito de lectura: “Es el automatismo parcial de la ejecución y regulación de los movimientos dirigidos hacia un fin”. A partir de este grado la lectura puede servirle como medio para la eficacia en su labor como estudiante, y a la vez ser una actividad placentera que lo enriquece espiritualmente. No obstante a lo dicho anteriormente, se observa que a pesar de que el niño lee en el aula, no muestra interés por hacerlo más allá del marco escolar; esto lo considera una obligación, como una tarea más que debe cumplir en la escuela.

Maestros y bibliotecarios no siempre se unen para fomentar los gustos lectores, ni las habilidades y hábitos, estos no se preocupan por saber qué leen, o qué quisieran leer; a esto se une también que los padres, algunos con nivel no poseen el hábito de lectura y no lo realizan delante de sus hijos, sistemáticamente. También algo que frene el desarrollo por la lectura es en ocasiones la falta de publicaciones, como revistas, periódicos, libros y folletos infantiles, pues no llegan a los lugares de residencia en el tiempo establecido.

A pesar de las condiciones económicas que vive el país, deben fomentarse las acciones para despertar en los escolares la sensibilidad por desarrollar las habilidades y el hábito de leer.

Los elementos analizados manifiestan la necesidad de promover el gusto, el interés por los buenos libros, los cuales favorecen el logro exitoso de la motivación por la lectura y el placer de leer.

La motivación por la lectura es una temática que requiere de un análisis profundo y urgente. La contradicción existente entre las exigencias cada vez más crecientes de la sociedad y el bajo índice de los lectores, demanda de la escuela el establecimiento de estrategias que incentiven el gusto por la lectura.

Al abordar este problema hay que tener presente algunas cuestiones importantes.

En primer lugar, para desarrollar el gusto por la lectura, para que esta actividad sea un placer, un gusto, es necesario que pueda realizarse con facilidad, es necesario ser un buen lector. De ahí que conozcan los libros y sepan cómo “entenderse con ellos”.

En segundo lugar, que se sienta la necesidad de leer, ya sea esta una lectura instructiva o por placer. Esta necesidad lo llevará a encontrarse con el libro, buscando una información o sencillamente como un acto de amor y entrega. Esto puede lograrse creando las condiciones propicias para convertir la lectura de un libro en una actividad placentera y deseada.

Otro aspecto de gran significación es el ejemplo, tanto la escuela como la familia tienen una gran responsabilidad. En las edades más tempranas, el maestro es un modelo que el niño trata de imitar. Si los niños observan a su maestro leer, lo escuchan haciendo un comentario sobre un cuento o un poema que le ha gustado mucho, se interesarán por buscar otros que puedan ser de su agrado. De esta forma se relacionarán cada vez con más libros e irán a su encuentro espontáneamente.

En la motivación por la lectura es necesario también la creación de un espacio donde el niño pueda compartir los libros, los sentimientos que ha provocado en él determinada obra, debatir sobre la interpretación personal que ha realizado de un texto. Para que este espacio sea efectivo se requiere de atención por parte del maestro, y del interés y la participación del colectivo.

Este espacio dará oportunidad para que todos los niños compartan sus impresiones sobre determinado libro y puedan recomendarse libros unos a los otros. En el aula uno de los lugares más importantes debe ser el rincón de lectura, donde los escolares puedan encontrar libremente obras acordes con sus edades y preferencias.

En la escuela debe propiciarse la creación de estos rincones, promoviendo determinadas obras, realizando concursos, exposiciones, charlas, cuya finalidad sea la relación con los libros, estimulando la producción de poemas, cuentos, fábulas y la promoción de sencillas publicaciones escolares.

Para que este trabajo sea satisfactorio, la relación hogar-escuela resulta indispensable. El papel de la familia no debe minimizarse, si los padres leen, si acostumbran a sus hijos desde pequeños, este ejemplo continuará en ellos. Es necesario que muestren interés, y que los oigan leer. En ocasiones, cuando en la familia no hay hábitos lectores, pero tienen preocupación por el desarrollo de sus hijos y disposición para escuchar sus lecturas, esto llega a convertirse en una influencia beneficiosa para que los padres comiencen a transitar por ese placentero camino.

Es necesario reiterar que un hábito se desarrolla con la práctica frecuente y que, lograr que nuestros escolares sean ávidos lectores, será la natural consecuencia de un trabajo sistemático dirigido a este fin.

Alcanzar los resultados aspirados en la lectura de los escolares, requerirá que se tenga en cuenta en la labor cotidiana, cuestiones de gran importancia, como son:

- La preparación rigurosa de los docentes y su ejemplo personal como lectores, pues sólo forma lectores aquel que disfruta el placer de leer.

- El diagnóstico efectivo que determine las causas de los problemas que presentan los alumnos.

- El logro de una conciencia sobre cuáles son los errores que afectan la calidad de su lectura.

- La motivación necesaria, una lectura obligada provoca rechazo.

- La selección de actividades variadas y sugerentes que den respuesta a los intereses, gustos y necesidades de los alumnos y que permitan su participación activa, su producción oral y escrita.

- El ambiente escolar.

- El apoyo de la familia y la comunidad.

La formación de lectores capaces requiere de un sistema de influencias amplio, y es el maestro el llamado a organizarlo convenientemente.

CONCLUSIONES

Para que se desarrolle la lectura es indispensable la motivación, por ser precisamente esta la que estimula al individuo para desarrollar actividades en diferentes direcciones. El maestro como organizador del proceso de enseñanza- aprendizaje, debe llevar a cabo diferentes vías que propicien un buen lector, que desarrolle en ellos el gusto, necesidad y motivación por la lectura.

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Comentarios sobre este artículo:

Página: [1]
Por: Edith Ruiz Moreira Fecha: 02 del 08 de 2015 - 19:41
Gracias..necesito libros

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