Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 3, Nº 29 (julio 2011)

CONSIDERACIONES TEÓRICAS SOBRE LA FORMACIÓN DE VALORES EN LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DEL MUNICIPIO DE TRINIDAD


Oneida María Rodríguez Jaime
Geraldo Luís Valdés Pérez
geraldo@sumt.ssp.sld.cu
Pedro Isaac Rondon Alvarez
Filial Universitaria de Ciencias Médicas, Elena E. Fernandez de Castro, Trinidad, Cuba




Para nosotros es decisiva la educación, y no solo la instrucción general , inculcar conocimientos cada vez más profundos y amplios a nuestro pueblo, sino la creación y la formación de valores en la conciencia de los niños y los jóvenes desde las edades más tempranas, y eso hoy es más necesario que nunca . (...) Es por ello que la tarea del maestro crece en importancia; se multiplica su inmensa trascendencia en esa batalla por educar en los valores de la Revolución y del Socialismo.......

Fidel Castro Ruz. 1997

INTRODUCCION

El tema de los valores es una vieja preocupación del ser humano. A lo largo de la historia del pensamiento filosófico han sido diferentes posiciones teóricas (naturalismo, objetivismo, subjetivismo, sociologismo), las que han intentado dar una explicación a la naturaleza de los valores humanos. Sin embargo ninguna de las posiciones clásicas citadas logra brindar una teoría satisfactoria en cuanto al tema, pues cada caso asume una naturaleza distinta y única para los valores sin llegar a la esencia y complejidad de esta categoría.

La importancia práctica del asunto y su estrecho vínculo con la comprensión del ser humano en su relación con el mundo que le rodea hizo aparecer hacia la segunda mitad del siglo XIX, una rama relativamente independiente de la filosofía que se encargaría del estudio de un tema, que ya desde los albores mismos del pensamiento filosófico había estado presente, aunque de manera dispersa, en los sistemas teóricos- cosmovisivos creados por los filósofos, acuñada con el término axiología, del griego axia-valor y logos-estudio, tratado.

El asunto no parece obtener una clarificación tampoco desde las ciencias particulares como: la Psicología, la Pedagogía y la Economía Política, que de alguna manera incluyen a los valores dentro de su objeto de estudio. En ellas se constata los diversos usos que se le otorgan a la categoría valor y la interpretación que realizan bajo el prisma único del uso especifico que la rama dada del saber les atribuye.

Con el surgimiento del marxismo se demuestra que la moral, como todas las formas de la conciencia social, esta condicionada por las relaciones que se establecen entre la base y la superestructura de la formación económico social de que se trate y se sientan las bases para la interpretación y estudio verdaderamente científica de los valores.

No obstante, el conocimiento de la naturaleza de los valores no agota su estudio, de ahí que en la actualidad este asunto constituya un importante objeto de análisis e investigación por parte de distintas disciplina de carácter social, entre las que se destacan la filosofía, la Psicología, Pedagogía y la Sociología.

Las transformaciones revolucionarias ocurridas en Cuba a partir del triunfo de la Revolución desencadenaron un proceso de sustitución de los viejos valores, heredados del capitalismo por otros derivados del carácter socialista de la nueva sociedad que se construye.

Toca a la escuela, depositaria fundamental de la responsabilidad de dar respuesta a las necesidades de la sociedad en relación con la formación de las nuevas generaciones, desarrollar los rasgos y cualidades de este nuevo tipo de hombre.

Ningún contenido que no provoque emociones, estimule nuestra identidad, que no mueva fibras afectivas: puede considerarse un valor.

Los valores son determinadas maneras de apreciar ciertas cosas importantes en la vida por parte de los individuos que pertenecen a un determinado grupo social o cultural”. (Tamayo, A. y Martínez, A. 1994.)

Los valores no se forman de una vez, ni son inmutables, sino que se asimilan y configuran a lo largo de toda la vida y que en cada etapa de esta, las personas entran en juego con un sistema de valores que expresa cómo ven el mundo y que lugar ocupan en él.

Los valores se forman a todo lo largo de la vida del ser humano y en ese proceso intervienen la familia, la escuela y la sociedad por lo que no existen fuera de las relaciones sociales en condiciones históricas concretas.

Entre los valores que se erigen con la nueva sociedad es preciso destacar el colectivismo, el patriotismo, el internacionalismo, la solidaridad, el espíritu de sacrificio, justicia, honestidad, responsabilidad, honradez, antiimperialismo, modestia, así como una nueva actitud ante el trabajo.

La formación de valores tiene una gran importancia para el desarrollo de la personalidad, para lograr que los jóvenes asuman una participación correcta dentro de las luchas que caracterizan la etapa de construcción de una nueva sociedad. Pero no debe olvidarse que los valores se forman en un proceso complejo, estos no están en los objetos y fenómenos, son producto del grado de significación que adquieran en el individuo en el proceso de sus relaciones con ellos.

Los valores tienen una doble significación como fuerza motriz de la conducta: por una parte brindan una orientación para la toma de decisiones a nivel de toda la sociedad; por otra parte, son una orientación para la toma de decisiones personales o individuales.

La formación de valores debe ser el reflejo y la expresión de las relaciones verdaderas que constituyan reguladores importantes en la vida de los hombres. Esta formación debe lograrse como parte de la educación general y científica que reciben los adolescentes y jóvenes, como conocimiento, cómo producto del reconocimiento de su significación y de su conducta.

Desde el punto de vista metodológico, nada mejor que reproducir las palabras del eminente pedagogo cubano Félix Varela cuando dijo: “El gran secreto de manejar la juventud, sacando partido de sus talentos y buenas disposiciones, consiste en estudiar el carácter individual de cada joven y arreglar por él nuestra conducta”.Nada mas orientador puede decirse.

El contenido de este material dedicado a los profesores, debe servir de base para el análisis de conceptos básicos de la educación moral, mover a la reflexión acerca de los valores que aspiramos caracterice a nuestros jóvenes y sobre su importancia. Además, puede ayudar a conocer las orientaciones valorativas que posen nuestros alumnos, en fin a servirle de apoyo en la alta y honrosa tarea que se les ha confiado.

DESARROLLO

Qué aceptar como bueno y qué calificar como malo, son interrogantes a las que el hombre ha tenido constantemente que buscar respuestas para orientarse en la vida, para encontrar las fuerzas motivacionales que guíen su actividad y conducta.

La complejidad del tema en cuestión persiste hoy en nuestros días y resulta complejo, pues los investigadores e interesados en esclarecer y definir el término encuentran propuestas, críticas e intentos desde diferentes ángulos de análisis. A pesar de ellos se incrementan los esfuerzos y los estudios acerca de los valores; pues los valores se configuran en todos los sistemas de relación y son precisamente ellos los que configuran la expresión del hombre en sus distintos espacios de relación, de pareja, social, de organización, de vida política, de amistad.

Los valores no son el resultado de una comprensión, no son el resultado de una información pasiva que se inyecta a la persona; el valor se configura a través de la persona concreta que lo forma y desarrolla, la persona lo acrecienta a través de su historia personal, a través de su experiencia y a través de su propio lenguaje. Por esta razón, cuando vamos a analizar desde nuestro punto de vista los valores debemos ubicarnos en que la personalidad humana, organización del mundo psíquico que todos poseemos, está estructurada para ser la base de las diferencias individuales y es en ese espacio de la individualidad está ubicado el valor.

La personalidad humana tiene como función principal la regulación de la actuación. Ese potencial regulador de la personalidad se expresa a través de los sistemas motivacional-afectivo (mediante el cual se ejerce la regulación ejecutora). Los valores en plano subjetivo se ubican en la esfera motivacional-afectiva, en la base de la motivación, al manifestarse como motivos en sentido general y por ende orientan la actuación del hombre como una necesidad interna, o sea, son motivos que orientan la actuación del sujeto sobre la base de sus puntos de vista y sus creencias, hacia la consecución de objetivos que satisfacen sus necesidades.

La formación de valores se produce mediante el vínculo de los componentes cognitivo, afectivo y conductual, sin desconocer el volitivo. El conocimiento como simple comprensión de la realidad cuando se convierte en reflexión personalizada incluye lo afectivo y por tanto contribuye a la formación del valor y a su vez las vivencias afectivas que el sujeto experimenta, contribuyen a formar el conocimiento.

No puede haber valores no asumidos, no puede haber valores expresados en el lenguaje de otros, lo que puede haber son contenidos valorativos asumidos por cada persona, pero siempre expresados en su propio leguaje y en su forma legítima de ver los acontecimientos.

Íntimamente relacionado con el valor se encuentra el proceso a través del cual los individuos reconocen o no la significación que poseen los objetos, fenómenos con los que interactúan, denominado valoración o actividad valorativa.

La valoración es un proceso subjetivo que refleja la significación que poseen estos objetos para el sujeto. Como proceso subjetivo es acertada cuando se corresponde con el valor, es decir, cuando refleja la significación socialmente positiva de algo. Cuando esto se corresponde a las necesidades e intereses del sujeto que valora, este asimila el valor que existe objetivamente y lo incorpora a la personalidad, llegando incluso a regular su conducta.

Esta categoría no existe en abstracto, sino que existen integrados a otros aspectos del mundo subjetivo del hombre; la proyección hacia el futuro, el sentido de la vida, las concepciones de nuestra vida mediatizan la expresión y la configuración de ellos.

Los valores tal como propone ( J.R, Fabelo; 1996, La crisis de valores: conocimiento, causas y estrategias de superación en: La formación de valores en las nuevas generaciones ) son posibles, cuando menos, en 3 planos de análisis:

1. En el primero, es necesario entender los valores como parte constitutiva de la propia realidad social, como una relación de significación entre los distintos procesos o acontecimientos de la vida social y las necesidades e intereses de la sociedad en su conjunto. Cada objeto, fenómeno, suceso, tendencia, conducta, idea, cada resultado de la actividad humana, desempeña una determinada función en la sociedad, favorece u obstaculiza el desarrollo progresivo de esta, y adquiere una u otra significación social, y en tal sentido, es un valor o un antivalor, un valor positivo o un valor negativo. Se le denomina “objetivos”, a estos valores, y al conjunto de todos “sistema objetivo de valores”. Este sistema es dinámico, cambiante, dependiente de las condiciones histórico-concretas y estructuradas de manera jerárquica.

2. El segundo se refiere a la forma en que esa significación social, que constituye el valor objetivo, es reflejada en la conciencia individual o colectiva. Cada sujeto social, como resultado de un proceso de valoración, conforma su propio sistema subjetivo de valores, que puede poseer mayor o menor grado de correspondencia con el sistema objetivo de valores, en dependencia, ante todo, del nivel de coincidencia de los intereses particulares del sujeto dado con los intereses generales de la sociedad en su conjunto; pero también en dependencia de las influencias educativas y culturales que ese sujeto recibe y de las normas y principios que prevalece en la sociedad en que vive. Estos valores subjetivos o valores de la conciencia cumplen una función como reguladores internos de la actividad humana.

3. El tercer plano de análisis plantea la sociedad debe siempre organizarse y funcionar en la órbita de un sistema de valores instituido y reconocido oficialmente. Este sistema puede ser el resultado de la generalización de una escala subjetiva existente en la sociedad o de la combinación de varias de ellas y, por tanto, puede también tener un mayor o menor grado de correspondencia con el sistema objetivo de valores. De ese sistema institucionalizado emanan la ideología oficial, la política interna y externa, las normas jurídicas, el derecho y la educación formal.

En el ámbito social teniendo en cuenta los 3 planos de análisis, es posible encontrar, además del sistema objetivo de valores, una diversidad de sistemas subjetivos y un sistema socialmente instituido.

Los valores que se forman en la conciencia del hombre son el resultado de la influencia, por un lado, de los valores objetivos de la realidad social con sus constantes dictados prácticos, y por el otro, de los valores institucionalizados que llegan en forma de discurso político, ideológico, pedagógico.

Constituyen una expresión de la sociedad en las que fueron creados y estas reflejan sus aspiraciones y propósitos en la política que trazan defendiendo así el tipo de hombre que es necesario formar para que respondan a sus intereses y necesidades.

Así como la sociedad tiene un sistema de valores que se trasmite a través del discurso del hombre; las organizaciones sociales poseen su propio sistema de valores, el que se refleja en la visión y misión de cada una. Entre ellos debe existir una correspondencia, pues se trata de los valores deseados por la organización y los valores reales que comparten sus recursos humanos, estos a su vez deben estar acordes con los valores objetivos de la realidad.

En el individuo los valores van a adquirir una jerarquía, la cual se expresa en la relación dialéctica del individuo con el contexto histórico donde se desarrolle. Esta jerarquización varía en dependencia de los cambios y transformaciones que el propio hombre realice en el medio, ya que es el hombre quien construye su cultura.

Existen tantos valores como relaciones sujeto-objeto, estos son esencialmente dinámicos y dialécticos porque al cambiar las condiciones socioeconómicas y materiales de la actividad de los hombres cambian también el orden de los valores, es decir, cambia su jerarquía, unos pasan a un segundo plano y otros se destacan, de igual forma pueden desaparecer los valores “viejos” y aparecer “nuevos”.

Los valores, por tanto, no se insertan en la personalidad, por el contrario, se educan, se modelan se forman a través de la actividad hasta llegar a convertirse en convicciones, de ahí se deriva la importancia que tiene formar valores morales.

La formación del valor implica saber qué se hace y por qué se hace.

Para considerar un valor formado y por ende integrado al sistema de valores subjetivos de un individuo, es necesario que se refleje en un determinado nivel de conocimiento, que dicho valor haya adquirido una significación o sentido personal para el sujeto, que se exprese en la conducta y se integre en las diferentes formaciones motivacionales que rigen la actuación, como son los ideales, el sentido de la vida, la autovaloración.

La educación exige del proceso docente educativo el formar a los niños y jóvenes con una concepción científica del mundo y con un sistema de valores que le den sentido a sus vidas; exige por tanto, enseñar vivir a las nuevas generaciones a partir de los ideales que la sociedad se propone.

La sociedad actual que nos toca vivir necesita de hombres con una formación científica general y con una cultura laboral que les permita asumir una actitud consecuente como individuos productores concientes de que su actividad esencial como hombres es el trabajo y por ende que sientan la necesidad de desarrollar habilidades y hábitos laborales.

Nuestro trabajo esta dirigido hacia un marco de influencias más restringido, pero fundamental, dado el tiempo y el periodo de la vida que permanecen nuestros jóvenes en la universidad. Por ello la escuela es la encargada de trasmitir y educar, de lograr convicciones y valores morales que son catalogados de positivos para la sociedad en la cual ellos viven y se relacionan.

La educación de valores en el estudiante universitario se realiza en el contexto de su formación profesional, es responsabilidad de todas las personas en contacto con el estudiante y debe realizarse a través de todas las actividades curriculares y extracurriculares, incluyendo el aspecto sociopolítico, pero sobre todo en el proceso de enseñanza aprendizaje.

El problema de la formación de Valores en los Estudiantes Universitarios cubanos ha cobrado una destacada importancia, debido a la necesidad imperiosa de lograr el desarrollo en nuestros futuros profesionales la conducta y convicciones que se correspondan con las necesidades más vitales de la Sociedad Cubana de inicio del milenio fin de garantizar su supervivencia y desarrollo.

Si la educación se propone formar a las nuevas generaciones en y para el trabajo, debe lograr un sistema de valores morales que tenga entre otros pilares:

__El deber moral ante el trabajo.

__La responsabilidad ente el trabajo.

__ La solidaridad en el trabajo.

En la actualidad se presentan dos momentos importantes que pueden permitir una orientación más eficaz hacia el cumplimiento de tan importante objetivo. El primero es el necesario diagnóstico que se requiere hacer de cada uno de los estudiantes con vistas a saber el estado real de su desarrollo educativo. Este diagnostico deberá entenderse no solo en conocimientos (instrucción), sino también en términos de valores (educación). Por lo que se hace necesario conocer la respuesta a cada una de las siguientes preguntas.

¿Cómo son los jóvenes en que debemos formar valores?

¿Qué valores tienen estos jóvenes?

¿Qué los motivaron a escoger determinada profesión?

¿Cuáles entonces son los valores a educar?

El otro momento es el hecho de que en el diseño curricular que se plantea para la escuela aparezcan líneas directrices o ejes transversales que señalen con claridad, independientemente de que los programas de las asignaturas los deben reflejar, cuales son los valores mas generales que la escuela debe contribuir a formar. Por ejemplo:

• Valores patrióticos y antiimperialistas;

• Valores ciudadanos;

• Valores laborales y económicos;

• Valores científicos y ambientalistas.

Además aquellos que la escuela considere a partir del entorno y de las condiciones reales que tenga para desarrollar el Proyecto Educativo Escolar.

Sólo creando espacios de reflexión en el proceso de enseñanza-aprendizaje en los que el estudiante aprenda a valorar, argumentar sus puntos de vista, defenderlos ante los que se oponen a ellos, en los que el estudiante tenga libertad para expresar sus criterios, para discrepar, para plantear iniciativas, para escuchar y comprender a los demás, para enfrentarse a problemas con seguridad e independencia, para esforzarse por lograr sus propósitos, espacios en el proceso de enseñanza-aprendizaje en los que sean los docentes universitarios guías de sus estudiantes, modelos de profesionales, ejemplos a imitar, sólo en estas condiciones se estará contribuyendo a la educación de valores del estudiante universitario.

En ciencias médicas por ejemplo, el trabajo con los valores debe ser en todas las instituciones por donde el estudiante está, por lo tanto no es solo tarea de los profesores. Se debe aprovechar la Educación en el trabajo.

Los valores deben formarse como sistema: los valores profesionales deben desarrollarse en el quehacer cotidiano fundamentalmente en la Educación en el Trabajo en que el estudiante de las Ciencias Médicas se pone en contacto directo con el objeto de su profesión desde los primeros años de la carrera y deben prevalecer en el sistema de valores de los estudiantes, armonizándolos con los del Proyecto Social Socialista Cubano y los universales.

El nivel de desarrollo del valor como regulador de la actuación del sujeto puede analizarse a partir de los siguientes indicadores:

1. Flexibilidad-rigidez con que se expresa el valor en la regulación de la actuación.

2. Posición que asume el sujeto en la expresión de los Valores de la actuación.

3. Grado de mediatización de la conciencia en la expresión de los valores.

4. Perseverancia, inconstancia en la expresión de los valores

5. Perspectiva mediata-inmediata en la expresión de los valores.

Para llevar a cabo esta formación se requieren las siguientes condiciones:

• Formación psicopedagógica de los docentes universitarios.

• Concepción del proceso de enseñanza-aprendizaje como un proceso dialógico, participativo. Utilización de métodos participativos en el proceso de enseñanza-aprendizaje como vía importante para el desarrollo del carácter activo del estudiante como sujeto del aprendizaje y de la educación de sus valores.

• Una comunicación profesor-alumno centrada en el respeto mutuo, la confianza, la autenticidad en las relaciones que propicie la influencia del docente como modelo educativo en la formación de valores en sus estudiantes.

También se hace necesario conocer los indicadores que llevan al Diagnóstico del estado de la Formación de Valores como son.

• Conocimiento del valor por parte del estudiante.

• Autocrítica del estudiante respecto al valor.

• Tendencia al autoperfeccionamiento.

• Reflexión personalizada en torno al valor.

• Perseverancia o inconstancia en la manifestación de valores como reguladores de su actividad.

• Posición activa o pasiva en la expresión de valor como reguladores de su actuación.

• Flexibilidad y rigidez de la expresión del valor.

• Perspectiva temporal mediata o inmediata con que el valor regula la actuación del estudiante.

• La asunción de conductas en correspondencia con el valor.

• Su carácter orientador.

• Su carácter autodeterminado.

• Su expresión compleja en la integración de lo cognitivo y afectivo de lo interno y externo.

Además las acciones siguientes nos pueden ayudar a desarrollar nuestro objetivo.

Profundizar en la formación psicopedagógica de los docentes universitarios.

Concebir el proceso de enseñanza aprendizaje como un proceso de diálogo.

Utilizar métodos participativos en el proceso enseñanza aprendizaje.

Lograr una comunicación profesor alumno centrada en el respeto mutuo; la confianza y la autenticidad.

Promover el desarrollo de conductas activas e independientes.

Formar la autoconciencia en relación con el otro y los otros, ejercicio de la valoración y autovaloración.

Estimular el talento, la creatividad e independencia.

Propiciar la vinculación de la relación familia- escuela-comunidad.

La educación de valores en el estudiante universitario se realiza en el contexto de su educación profesional, es por ello que la calidad de la educación profesional constituye un factor de primer orden en la educación de valores de este estudiante.

CONCLUSIONES

Al finalizar nuestro trabajo sobre la formación de valores en los jóvenes universitarios podemos concluir que:

La formación de valores en el estudiante universitario se realiza en el contexto de su formación profesional, es responsabilidad de todas las personas en contacto con el estudiante y debe realizarse a través de todas las actividades curriculares y extracurriculares, incluyendo el aspecto sociopolítico, pero sobre todo en el proceso de enseñanza aprendizaje.

La universidad debe tener entre sus prioridades educar a sus estudiantes en y para el trabajo, logrando un sistema de valores morales que tenga entre otros pilares:

__El deber moral ante el trabajo.

__La responsabilidad ente el trabajo.

__ La solidaridad en el trabajo.

Es importante conocer una serie de indicaciones, condiciones y acciones que nos permitan realizar un diagnóstico adecuado de cada estudiante para poder trabajar de forma eficiente la formación y reafirmación de valores en los mismos.

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Comentarios sobre este artículo:

Página: [1]
Por: Lilisbet Pina Martínez Fecha: 14 del 10 de 2016 - 20:11
Muy bueno el artículo y de cerca que nos toca soy profesora de cultura-identidad en la UNICAy presto servicios en la facultad de ciencias informáticas a veces ell@s no comprenden el por que una asignatura asi en sus programas ahora me encuentro realizando una tesis de maestría sobre este tema. Asi que seguire escribiendoles. Gracias

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