Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 3, Nº 29 (julio 2011)

HISTORIA DE LA EDUCACIÓN TÉCNICA Y PROFESIONAL EN CUBA ANTES Y DESPUÉS DEL TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN CUBANA


Francisco Javier Lunar Águila
Profesor Auxiliar
fjlunar@ucp.vc.rimed.cu




RESUMEN

Durante varios meses de búsqueda relacionadas con la Educación Técnica y Profesional, se ha podido concluir un trabajo investigativo, producto del constante trabajo y acercarnos de forma segura a la realidad de esta Historia de la Educación Técnica y Profesional.

Son distintas etapas de esta historia, por lo que no podemos dejar de mencionar a Juan Amos Comenius (1582-1671), el iniciador de la vinculación de la enseñanza teórica y la práctica en las actividades escolares.

Otros pensadores que alzaron su voz para que la enseñanza se le diera un fin eminentemente práctico.

El aporte de España 1793 con la creación de diferentes Escuelas por el Gobierno Superior de la Isla.

El aporte de Fernando Aguado Rico (1859-1941) en la formación de personal calificado en la Enseñanza Técnica Industrial.

La reforma sustancial de las escuelas en el curso (1886-1887), el establecimiento de diferentes cursos bajo la dirección de Fernando Aguado Rico.

Otra etapa que dio continuación al avance progresivo de la Educación Técnica y Profesional fue el 1 de enero de 1959, el Gobierno Revolucionario dedicó muchos esfuerzos a constituir un sistema que garantizara la formación regular de técnicos y obreros calificados.

El autor considera que se puede seguir profundizando en otras fuentes de información que puedan ampliar la historia valiosa de lo que representa este tipo de enseñanza en cualquier país, desde una perspectiva, económica y social.

Palabras claves: MINED. Ministerio de Educación. ETP. Educación Técnica Y Profesional. MINFAR. Que se denominó Ministerio de la Enseñanza Tecnológica Militar. VETM Viceministerio de la Enseñanza Tecnológica Militar.

 

El surgimiento de la enseñanza práctica, se remonta a los gremios de artesanos y obreros. La historia nos muestra, como cada vez más la sociedad se fue dividiendo en clases, y con ello, la formación técnica de sus miembros se basó en principios clasistas, por los que las clases acomodadas desearon para si una formación para la dirección de las industrias, el comercio y la agricultura, en tanto que las masas, los obreros, preparaban a sus hijos técnicamente en los propios talleres, a donde pasaban directamente de la enseñanza primaria, en muchos casos sin haber vencido totalmente los grados escolares: esto ha venido ocurriendo desde los primeros tiempos, aun antes del surgimiento de la educación técnica como tal.

Fue Juan Amos Comenius (1582-1671), el iniciador de la vinculación de la enseñanza teórica y la práctica en las actividades escolares normales de los alumnos; en su Didáctica Magna decía: Es preciso que los niños aprendan lo más esencial de los oficios, sea para no ignorar todo aquello que se hace en la vida práctica, sea para imprimir en lo sucesivo una dirección a sus disposiciones naturales.

Otros pensadores como Juan Jacobo Rousseau en Francia y John Locke en Inglaterra, alzaron la voz para que a la enseñanza se le diera un fin eminentemente práctico, un oficio para el educando, llegando en cierto modo a ignorar el intelecto cuando hablaban del trabajo de las manos como objetivo primordial en la formación del ciudadano.

El Zar Pedro I, el Grande, empeñado en hacer de Rusia una gran potencia industrial, proporcionó el crecimiento del aprendizaje técnico, con el envío al extranjero de grupos de jóvenes para estudiar los adelantos científicos e introducirlos en el país. Así, tomó como ejemplo las técnicas utilizadas en Holanda para la construcción naval, introduciéndolas en Rusia hasta crear una poderosa flota que dio en su época grandeza al país.

Otros pedagogos clásicos, como Fröebel y Pestalozzi, consideraron de tanta importancia la enseñanza de las habilidades manuales, que visitaban constantemente las fábricas y la recomendaban como esencial para despertar la vocación en los niños, práctica esta que no perduró hasta nuestros días.

Al finalizar el siglo XIX, Inglaterra, con su gran revolución industrial, impulsó la educación técnica y profesional, creando clases nocturnas para obreros, donde se enseñaban las ciencias y los oficios, e institutos técnicos con planes de estudio para formar peritos, capataces y oficiales, pero siempre manteniendo las diferencias económicas y sociales establecidas.

La Educación Técnica y Profesional en Cuba antes del triunfo de la Revolución

España crea en el año 1793 las llamadas escuelas patrióticas de Madrid y Cuba, pero la nuestra no se llegó a organizar, en ella se enseñaban trabajos de hilado, tejido y bordado; a coser e hilar, leer y escribir, y la doctrina cristiana.

La primera escuela organizada en Cuba fue la Escuela de Náutica de Regla, que inició sus actividades el 23 de febrero de 1812. Posteriormente se creó la Escuela de Maquinaria de La Habana, que comenzó a funcionar el 4 de julio de 1845.

Por disposición del Gobierno Superior Civil de la Isla, de fecha 19 de noviembre de 1854, se establecieron en el país las escuelas industriales, por lo que se puede considerar que es en esta fecha que nace realmente este tipo de enseñanza en Cuba.

Se Iniciaron los estudios, de acuerdo con la disposición a que se ha hecho referencia y, mediante otra de 5 de febrero de 1855, se crean dos escuelas preparatorias, una en La Habana y otra en Santiago de Cuba, comenzando sus actividades, las de la primera, el 11 de abril de 1855, y las de la segunda el 19 de noviembre del propio año.

Al crearse la citada Escuela Preparatoria en La Habana, se incorporaron a ella la Escuela de Maquinaria y la Escuela de Náutica estableciéndose en dicho centro, cursos de agrimensura, maestros de obra, telegrafía, comercio, agricultura y veterinaria. La preparatoria duraba tres años y las carreras eran, en general, de 4 años. En la Escuela de Agrimensura se cursaban dos años de la especialidad. Estas escuelas fueron incorporadas posteriormente por el gobierno interventor americano a algunos institutos de segunda enseñanza.

La Escuela Especial para Maestros de Obras, fue inaugurada en enero de 1855, con tres años de preparatoria y dos de especialización, impartiéndose en la especialidad las siguientes materias: topografía, perspectiva, geometría descriptiva pura y aplicada a los oficios, mecánica aplicada a la construcción de edificios, arquitectura legal y práctica de la carrera.

En la escuela señalada se comenzaron a impartir clases nocturnas a artesanos y maestros, en las que recibían conocimientos de dibujo lineal, aritmética, geometría y explicaciones sobre construcción.

En el año 1858, la matrícula de la Escuela Preparatoria de La Habana era de 150 alumnos y en 1859, la de Santiago de Cuba tenía una matrícula de 54 alumnos.

La Sociedad Económica de Amigos del País fue impulsora de innumerables actividades en el campo del desarrollo cultural de la Isla en el siglo XIX, preocupándose por el desarrollo del aprendizaje de oficios. Así, en un informe, José Valdés Fauli señala que”en el año 1850-1851, se contrataron 1128 jóvenes, además de los 5188 que lo habían sido, por la Sección de Industria y Comercio”, ordenándose por el gobernador Concha, la creación de la Sección de Artes y Oficios en dicha sociedad, para atender los problemas a ella concernientes.

Esta sección inició sus tareas el 27 de marzo de 1851, analizando las dificultades que se presentaron con el aprendizaje en los talleres particulares y en los penales (trato despótico, abusos, atropellos, etc.), por lo que propuso la creación de un taller general de aprendizaje, en cuyo proyecto trabajaron Arturo M. Muñoz, Secretario de Aprendizaje de Artes y Oficios en esa época, y José Antonio Cintra (1802-1868), Licenciado en Derecho, y durante ese tiempo síndico del Ayuntamiento de La Habana. El citado taller fue instalado el 19 de noviembre de 1851 en La Habana de tipo correccional, había en él, el 14 de diciembre de 1851, 104 alumnos. En esa época, entre la Sección de Industria y Comercio y la nueva de Artes y Oficios, se habían incluido 7854 jóvenes, extendiéndose la preparación a las ciudades de Remedios y Sancti Spíritus.

El taller general de Artes y Oficios fue instalado en la casa No. 27 de la plazuela de Belén, situada en la calle Compostela entre Luz y Acosta. Desde 1856 cesaron las funciones de inspección que tenía la Sección de Artes y Oficios, pasando, en cada distrito, al Gobernador o al Teniente Gobernador, según el caso.

Por esa época, en el asilo de San José, ubicado en la carretera antigua de Guanabacoa, se crearon talleres de tabaquería, zapatería y herrería, que prepararon obreros en esas ocupaciones.

El Real Decreto del 15 de julio de 1863, promulgado a instancias de Concha, a la sazón Ministro de Ultramar, contiene las reformas proyectadas por este, durante su mandato en Cuba.

En la segunda enseñanza, aparecen en el citado decreto como asignaturas generales: Aritmética y Álgebra (hasta la ecuación de segundo grado), principios y ejercicios de Geometría y Trigonometría Rectilínea, elementos de Física y Química, nociones de Historia Natural e Idiomas.

Lo anterior se refiere a los estudios generales; en cuanto a los especializados, se señalaban las asignaturas de Aplicación a la Agricultura, Artes Industriales y Comercio; Dibujo lineal, topográfico, de adorno y figura; Nociones teórico-prácticas de Agricultura, Mecánica Industrial y de Química aplicada a las Artes; Estudio elemental teórico-práctico de la Topografía, Medición de superficies, Aforos y levantamiento de planos; Economía Política, Legislación Mercantil e Industrial e Idiomas Inglés, Alemán e Italiano.

Se establecieron estudios para obtener los títulos de perito mecánico, químico, maestro de obras, aparejadores y agrimensores.

La primera institución creada con la finalidad específica de formar personal calificado en la enseñanza técnica industrial en Cuba, fue la Escuela Preparatoria de Artes y Oficios de la Habana. La idea surgió de Fernando Aguado y Rico (1859-1941), Licenciado en Ciencias Exactas en 1881, al que le fueron también otorgados los títulos de Perito Químico, Perito Mecánico y Maestro de Obras. Este dirigió la escuela desde 1882 hasta 1918, pasando a asesor de la Sección de Instrucción Pública y Bellas Artes; en 1930 pasó a Inspector General de Enseñanza Técnica Industrial. Este conjuntamente con Carlos de la Torre y Huerta (Licenciado en Ciencias Naturales), Manuel Ubela y Aydely (Licenciado en Medicina y Cirugía) y Fidel Miró y Soler (Profesor y Escultor). En reunión celebrada el 10 de enero de 1882, acordaron la creación, ofrecieron la enseñanza gratuita, comprometiéndose todos a impartirla sin retribución alguna; y solicitaron de la Diputación Provincial que acogiese el proyecto y tomara bajo su protección y apoyo.

La Diputación Provincial, en sesión de fecha 19 de enero de 1882, accedió a la petición, concediéndole el local que habían solicitado, que fue el de Empedrado No. 32, esquina Aguiar. Se destinaron los fondos para materiales y arreglos del local, quedando inaugurado el centro, el 30 de abril de1882.

En el curso 1886-1887 se llevó a cabo una reforma sustancial de la escuela, pasando a denominarse Escuela Provincial de Artes y Oficios, en la que se establecieron tres cursos de enseñanzas especiales superiores: las de Constructores Civiles, Mecánicos Industriales y Químicos Industriales.

Los talleres se instauraron y, como producto del viaje a España y Francia en 1888 por Fernando Aguado y Rico, en el que realizó estudios acerca de los planes, métodos de enseñanza, naturaleza de esta, organización, etc., de las escuelas análogas a la de Artes y Oficios de La Habana, se rindió un informe que tenia por objeto modificar y ampliar los estudios de dicho centro, para que pudiese ofrecer una enseñanza capaz de igualar la que había observado en los centros visitados. Este informe, de fecha 10 de mayo de 1889, constituyó de hecho, el Plan de Estudio y la organización de la escuela, puestos en vigor en el curso 1889-1890.

En este plan se pusieron en práctica los grados clásicos, y se estableció por primera vez en Cuba la denominación de Enseñanzas Técnicas Industriales, a los grados medio y superior.

La del grado medio comprendía tres años de enseñanza técnica, las prácticas de taller y laboratorio específicos de cada oficio o arte industrial, mientras que la del grado superior comprendía las denominadas enseñanzas superiores de Artes e Industriales, (Mecánica Industrial, Química Industrial y Construcciones Civiles y, posteriormente, Electricidad Industrial).

La escuela fue trasladada a un nuevo edificio el 16 de mayo de 1902, el que ocupa actualmente el Centro Politécnico Fernando Aguado y Rico. Con posterioridad se fueron creando otras escuelas de arte y oficios, técnicas industriales, politécnicas y tecnológicas que bajo distintas denominaciones correspondían al mismo tipo de enseñanza. La Escuela de Artes y Oficios pasó a denominarse Escuela Superior de Artes y Oficios, y era la única que preparaba, con limitaciones propias de la época, técnicos del nivel medio; las restantes preparaban obreros calificados.

Hubo un intento, que quedó sin realización, de formar profesores para la enseñanza técnica. En 1928 se convierte la Escuela de Artes y Oficios de La Habana en Escuela Superior de Artes y Oficios, proyectándose que en ella se extenderían títulos de ingenieros industriales y del conservatorio (formación de profesores).

El decreto 837 de 20 de mayo de dicho año, creó el Conservatorio Nacional de Artes y Oficios con ese fin, es decir el de extender los títulos de profesores, lo que no llegó a materializarse, aunque los de ingenieros industriales si se extendieron.

A continuación señalamos las escuelas creadas a partir del advenimiento de la república mediatizada:

• Escuela Técnica Industrial para varones, de Rancho Boyeros, el 20 de mayo de 1928, por el decreto 837;

• Escuela Técnica Industrial para Mujeres, Fundación Rosalía Abreu, en Rancho Boyeros, el 20 de mayo de 1928, por el decreto 837;

• Escuela de Artes y Oficios de Oriente, General Antonio Maceo, 20 de mayo de 1928, por el decreto 837;

• Escuela de Artes y Oficios San Lorenzo (Fundación Acea), el 16 de noviembre de 1932;

• Escuela de Artes y Oficios Tirso Mesa, el 17 de junio de 1935;

• Escuela de Artes y Oficios San Pedro Nolasco, en 1917;

• Escuela de Artes y Oficios Fundación del Maestro Villate (Sociedad Económica de Amigos del País), el 5 de mayo de 1906;

• Institución Inclán (Salesianos), en 1926;

• Instituto Vocacional Ramiro Valdés Daussá de la Juventud Socialista, el 2 de septiembre de 1941, que perduró hasta mayo de 1950;

• Escuela de Artes y Oficios Dolores Betancourt (Salesianos), en 1934;

• Instituto Municipal Tecnológico José Miguel Gómez, en junio de 1945;

• Centro Superior Tecnológico (politécnico) de Ceiba del Agua, en 1937;

• Escuela de Oficios de la Organización hebrea ORT, en 1943;

• Escuela de Artes y Oficios de Trinidad, el 10 de enero de 1947;

• Escuela Técnica General Milanés de Bayamo, en junio de 1947,

• Escuela Electromecánica de Belén, en 1940;

• Centro Superior Tecnológico Calixto García, en Holguín en 1937, reorganizándose en 1950;

• Escuela Politécnica para Mujeres, en Santa Clara, en 1937, reorganizándose en 1950.

Además de los centros señalados, existían otros que contaban con muy pocos alumnos, organizados en su mayoría por instituciones religiosas, tales como la Escuela de Artes Gráficas de Guanabacoa (salesianos); la de los adventistas de Santa Clara, que preparaba personal en bromatología, la Escuela de Aeronáutica de San Julián, Pinar del Río, etc.

Por lo antes dicho, podemos afirmar que en el Sistema Nacional de Educación existía un solo centro de estudios para la formación de especialidades de nivel medio.

A modo de conclusión recojamos las palabras del Presidente Fidel Castro Ruz:”La enseñanza técnica y profesional se encontraba en estado deplorable, ya que el número de centros que existían en el país era muy limitado y la dotación material de los mismos era de hecho inexistente.”

Hasta aquí hemos analizado el desarrollo que tuvo la enseñanza tecnológica industrial en nuestro país, ahora veremos el desarrollo de este subsistema en lo agropecuario.

La enseñanza agrícola con carácter oficial y de nivel primario superior, que hoy correspondería al nivel de escuela secundaria básica, se inicia en el año 1909, por una ley gubernamental que establecía la creación de seis granjas escuelas para la enseñanza de la agricultura práctica en cada una de las capitales de provincia, y con un área limitada de tierra para efectuar los cultivos y las crías objeto de estudio. Aquellas granjas escuelas iniciaron sus labores docentes entre los años 1912 y 1916; cada una con capacidad para treinta alumnos becados, y con un plan de estudio de dos años de duración.

Transcurrieron casi treinta años, sin que en aquellas escuelas se produjeran modificaciones sustanciales, hasta que en el año 1937 se convirtieron en escuelas provinciales de agricultura, con planes de estudio de tres años de duración y, aunque bajo una nueva estructura, duplicando sus capacidades, lo que en la práctica no llegó a realizarse. Aún con la nueva estructura, el estudiante no alcanzaba el nivel necesario para articular sus estudios con otros superiores, lo que limitaba el posterior desarrollo de sus graduados.

Existía la escuela forestal situada en La Habana, donde únicamente se impartía una enseñanza de nivel medio. La carrera duraba dos años, y la matrícula no excedía de treinta alumnos, egresados de las escuelas provinciales de agricultura e institutos de segunda enseñanza.

He aquí, en forma sustancial, el desarrollo de la enseñanza tecnológica agropecuaria en nuestro país antes del triunfo de la Revolución.

La Educación Técnica y Profesional en Cuba después del triunfo de la Revolución

Al asumir el poder el 1ro de enero de 1959, el Gobierno revolucionario dedicó muchos esfuerzos a constituir un sistema que garantizará la formación regular de técnicos y obreros calificados, con la nueva concepción que exigía el proceso revolucionario para garantizar la fuerza técnica capaz de llevar al país hacia delante, y resolver los serios problemas dejados por gobiernos anteriores. A estos efectos, inició la tarea de sentar las bases para producir un salto cuantitativo y cualitativo en la formación de obreros calificados y técnicos de nivel medio, que pudiera afrontar las crecientes necesidades que inevitablemente habrían de surgir con el incremento de las actividades en el campo industrial y agrícola.

Por otra parte la mayor dificultad que afrontábamos en el desarrollo de la enseñanza técnica en Cuba, era su falta de tradición, especialmente en cuanto a los Institutos Tecnológicos, lo que implicó que hubiera poca experiencia y escaso personal docente con que contar en el país.

Nada más elocuente que las palabras expresadas por el Dr. Armando Hart en mayo de 1964, siendo Ministro de Educación, cuando dijo: “Una buena enseñanza tecnológica de nivel medio ha de ser una buena combinación entre lo que representan los conceptos escuela y fábrica”. En Cuba hay tradición en los niveles de enseñanza general, sin embargo, la combinación de estos dos factores., para engendrar la enseñanza técnica de nivel medio, no existe.

El desarrollo de la agricultura, por ejemplo, que exige superar el primitivismo agrícola, mecanizar y tecnificar sobre la base de la aplicación de los conocimientos científicos que hoy se poseen, determina la necesidad de desarrollar ciertos conocimientos específicos y formar un número de técnicos que permitan responder, en el tiempo adecuado, a tan urgente necesidad.

Lo antes dicho, desde el punto de vista de la enseñanza, se traduce en necesidades bien precisas que hace falta cumplir en el menor tiempo posible.

A continuación hablaremos del desarrollo de la educación técnica y profesional en la rama industrial.

A finales de 1960 y principios de 1961, el gobierno revolucionario propuso un plan de ayuda a la formación de técnicos sacados de entre las filas de trabajadores. Se hicieron las pruebas correspondientes y se reunió un grupo enorme de trabajadores para ese curso. En mayo de 1961, cuando se nacionalizaron las escuelas privadas, el primer grupo de estos trabajadores que habían aprobado las pruebas, fue concentrado en el antiguo colegio de Belén, con el nuevo nombre de “Hermanos Gómez”, para iniciar el curso de nivelación y después pasar a distintas especialidades. Este plan estaba a cargo de los profesores de la Universidad, la dirección del Capitán Rebellón. Además de este primer grupo, se reunió otro en el actual instituto politécnico “José Martí”, y comenzaron a hacer sus cursos de nivelación. Mientras se cumplimentaba esta nivelación en ambos centros, se formaron baterías de artillería con estos compañeros.

Transcurridos unos tres meses, el 15 de octubre de 1961 se iniciaron cuatro especialidades con los que habían pasado las pruebas correspondientes: la de construcción, que se empezó a desarrollar en el instituto José Martí de Boyeros; las de electricidad y mecánica, que empezaron en “Hermanos Gómez”, y la de química, que empezó a desarrollarse en la antigua Universidad de Villa Nueva, convertida en el centro “Mártires de Girón”.

Posteriormente después de la alfabetización, se organizó la Dirección Nacional de Becas, y estos cursos pasaron la nueva dirección, no quedando ya a cargo de la Universidad, aunque continuaron ejerciendo como tales todos sus profesores. A partir de este tiempo, que fue a principios de 1962, comenzaron a abrirse otros centros tecnológicos, como Julio A. Mella, José Ramón Rodríguez,, Osvaldo Herrera, Armando Mestre, Alfredo López, en La Habana; Pepito Tey Y general Milanés en Oriente; Cándido González en Camagüey, y así sucesivamente. Estos centros eran de especialidades industriales, a su vez continuaban algunos de tipo agrícola a cargo del Ministerio de Educación, entre los que se pueden enumerar: Álvaro Reinoso, Álvaro Barba Machado, Juan B. Jiménez y Tranquilino Sandalio Nodas, en las provincias de Matanzas, Las Villas, Camagüey y Pinar del Río, respectivamente.

En 1964 se crea el Consejo de la Enseñanza de suelos, Fertilizantes y Ganadería, independiente del Ministerio de Educación, donde comenzó la formación masiva de técnicos y obreros calificados en especialidades agropecuarias. Este plan pasó al MINED el año 1967.

En el año 1969 se funde la enseñanza tecnológica de las distintas vertientes, en un aparato único independiente del Ministerio de Educación, atendido por el MINFAR, que se denominó Viceministerio de la Enseñanza Tecnológica Militar. Es bueno aclarar que desde el año 1964 ya la enseñanza contaba con varias escuelas que combinaban las carreras profesionales con el servicio militar; centros pioneros en este trabajo fueron Álvaro Reinoso, Ernest Thaelman de Matanzas, y Hermanos Gómez de La Habana, es decir en 1969; lo que se hace después de creado el VETM es generalizar la experiencia iniciada en las citadas escuelas.

En el año 1971 dejan de ser militares los centros tecnológicos, se crea el Viceministerio de Educación Técnica y Profesional, retornando la dirección de esa enseñanza al MINED.

A raíz de la reestructuración de la administración central, del Estado se creó la Dirección de la Educación Técnica y Profesional del Ministerio de Educación, denominación que se mantiene en la actualidad.

Un aspecto muy fundamental del desarrollo de la educación técnica profesional, (ETP) y que es necesario exponer aquí, fue que en 19 63 empezaron a llegar los asesores soviéticos a los centros, gracias a los cuales se desarrollaron y perfeccionaron los planes de estudio que se estaban aplicando y, fundamentalmente, se inició una labor importante en la formación de nuevos profesores, ya que los centros tecnológicos en aquellos tiempos carecían de ellos, específicamente en las asignaturas básicas y las referidas al ejercicio de la profesión.

Estos compañeros fueron grandes impulsores de la dotación y elaboración de la base material de estudio para los centros, así como en la parte metodológica, del desarrollo de su enseñanza hasta la actualidad.

Otro aspecto interesante de este período fueron los trabajos productivos que se realizaron por los alumnos de las escuelas e institutos tecnológicos, como las recogidas de café por los años 1962 y 1963, hasta las zafras de tabaco y azúcar en los años 1971-972, en que acudieron como fuerza de trabajo a los lugares que hiciera falta, para contribuir al desarrollo económico del país.

En lo que respecta a la rama agropecuaria, diremos que el 19 de febrero de 1960, el Gobierno Revolucionario dictó la Ley No. 743, por la que las escuelas provinciales de agricultura, que estaban bajo la jurisdicción del Ministerio de la Agricultura, quedaban adscriptas al Ministerio de Educación, a donde pasaron el 1ro de julio de 1960, fundamentado este traspaso, en lo dispuesto por Ley Fundamental de la República que establecía que: “La enseñanza se impartirá en forma orgánica, de modo que exista una adecuada articulación y continuidad entre todos los niveles de enseñanza, incluyendo el superior, y que se hallará bajo la dirección técnica y administrativa del Ministerio de Educación.

Además, el Sistema de Educación establecido por la Ley No. 680 de 1958, dispuso una amplia reestructuración de la enseñanza agrícola, y su adaptación a las necesidades del desarrollo agropecuario, que demandaba la preparación de técnicos de nivel medio especializados, capaces de contribuir al éxito de estas tareas.

En el transcurso del año 1961 se introdujeron grandes reformas en esta enseñanza, entre otras, la implantación de un nuevo plan de estudio para elevar el nivel de sus centros al de institutos tecnológicos agropecuarios, trabajo este que se realizó en un seminario con duración de tres meses, en el cual participa todo su profesorado. Terminado el trabajo, se dispuso por el Gobierno Revolucionario que dichos centros pasasen al INRA, y después al MINED el 1ro de enero de 1964.

En el mes de mayo del propio año, el Ministerio de Educación, trazó las orientaciones sobre la organización y desarrollo de esta enseñanza, en el sentido de que se impartiera en ellos una base agrícola amplia y, en el último año, se estudiara un cultivo económico en particular, ya que así lo demandaba el gigantesco impulso aplicado por la Revolución a los planes de desarrollo agropecuario. Basándose en esta orientación, quedaron organizados cinco institutos: cuatro con especialidad en el cultivo de la caña, situados en las provincias de Matanzas, Villa Clara, Camagüey y Holguín, y uno especializado en el cultivo del tabaco, situado en la provincia de Pinar del Río.

He aquí, a grandes rasgos, el desarrollo que ha tenido la educación técnica y profesional a partir del triunfo de la Revolución aunque sabemos que faltan muchos datos y que han quedado algunas imprecisiones; más, no es nuestro propósito relatar la historia del subsistema, sin dar una ligera idea de su desarrollo.

En diciembre de 1975 fue aprobada, la Tesis sobre Política Educacional que establece el encargo social que tiene este tipo de enseñanza al expresar que: “La Educación Técnica y Profesional tiene la función de proporcionar a la economía del país la fuerza de trabajo calificada de nivel medio que requiere para su desarrollo en las distintas ramas de la producción y los servicios”.

BIBLIOGRAFÍA

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PROFESORES DE CENTROS POLITÉCNICOS Y DE OFICIOS. Entrevistas realizadas a especialistas sobre la Educación Técnica y Profesional después del triunfo de la Revolución

JULIO, CEREZAL. L. La formación Laboral de los alumnos en los umbrales de siglo XXI, Ed. Pueblo y Educación, 2000

PROFESORES DE CENTROS POLITÉCNICOS Y DE OFICIOS. Entrevistas realizadas de forma planificada con el objetivo de acumular datos sobre la Educación Técnica y Profesional después del triunfo de la Revolución, 2011


 

 
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