Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 3, Nº 28 (junio 2011)

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL Y EL PÚBLICO INFANTIL


Rosalina Soler Rodríguez (CV)
Universidad de Ciencias Pedagógicas “Frank País García”
Santiago de Cuba
rsr@ucp.sc.rimed.cu




Los medios de comunicación social se encuentran entre los fenómenos sociales más conocidos en el siglo XXI, su esencia se encuentra en la difusión de la información a los ciudadanos para satisfacer sus necesidades tanto que para muchos investigadores nos encontramos en la era del Infolítico o Información Hipermedia.

Como consecuencia se ha producido el vertiginoso desarrollo de la tecnología audiovisual que ha dado la posibilidad a los miembros de la sociedad actual de poder disfrutar de novedosos medios de comunicación audiovisual, importantes mediadores y transmisores del conocimiento social que permiten el acceso a la información presentada en diferentes formatos dando lugar a los procesos de socialización de los ciudadanos quienes están sometidos a los efectos de una gran diversidad de medios que intervienen sistemáticamente en sus vidas: televisión, materiales en video, el cine, el software multimedia e Internet, este último es reconocido como el más moderno y famoso medio para la difusión de información audiovisual. Todo lo cual ha permitido que nos encontremos más inmersos dentro de una sociedad mediática de comunicación.

Niños, jóvenes y adultos conforman el público consumidor de los mensajes mediados con diferentes intensiones como son el entretenimiento, lo cultural, instructivo o educativo. Atendiendo a esto, es necesario lograr una educación audiovisual que les que les posibilite comprender los diferentes modos en que estos productos representan la realidad y puedan formarse como receptores activos, críticos y reflexivos.

Teniendo en cuenta que cada vez son mayores las posibilidades de uso de la información audiovisual Umberto Eco (1985) nos advierte que "La civilización democrática se salvará únicamente si hace del lenguaje de la imagen una provocación a la reflexión crítica, no una invitación a la hipnosis", en sus palabras se refiere a la necesidad de desarrollar una alfabetización audiovisual en la sociedad actual, para que sean capaces de analizar la información emitida a través de la comunicación mediática y evitar posiciones alienantes conducidas por la manipulación o tergiversación de la realidad.

Es evidente que la información trasmitida a través de estos medios repercute, positiva o negativamente, en la formación de la personalidad de los niños y jóvenes teniendo en cuenta las poderosas influencias que ellos ejercen en las personas creando modos de pensar o actuar, estereotipos, modelos de convivencia. También contribuyen al conocimiento de la realidad que los rodea, es por ello que una interpretación incorrecta de los mensajes audiovisuales puede ocasionar resultados indeseados en la construcción del conocimiento.

Otro de los elementos que identifican a los medios de comunicación audiovisuales son las funciones que desempeñan entre las que se destacan como más significativas la informativa, comunicativa, de entretenimiento y socializadora, con esta última se persigue la incorporación del receptor de mensajes audiovisuales a un grupo cultural. Además desempeñan una función ideologizante que intenta formar valores morales acordes al modelo social donde se desempeña, los mismos pueden ser rechazados o aceptados por la sociedad.

En el caso del público infantil se deben atender las características de las edades que demuestran que los niños son más vulnerables a los efectos adversos de los medios de comunicación audiovisual como lo puede ser la publicidad que se transmite por televisión en algunos países y que convierte a los niños en víctimas de la propaganda de consumo. Este ejemplo demuestra la necesaria preparación para que se les facilite el proceso de comprensión del mensaje transmitido por el emisor en un texto audiovisual que sirve de canal en este tipo de comunicación.

Para que los niños puedan reconstruir los significados que se expresan a través de los códigos de la interacción de imágenes y sonidos en su conjunto, se precisa no solo de la preparación de los productores de obras audiovisuales sino también de la orientación de la familia, ya que son dos agencias socializadoras que desempeñan un rol importante para propiciar el consumo adecuado de los audiovisuales que utilizan los más pequeños de casa.

En este sentido, la preparación a los padres y otros miembros de la familia que conviven con el niño para conocer cómo efectuar su papel de mediadores entre los mensajes transmitidos y los niños para contribuir al aprovechamiento eficiente de las posibilidades que ofrecen los medios de comunicación masiva para educar e instruir, es una vía que garantiza el desarrollo de la educación audiovisual que es, formar un consumidor de medios activo, con hábitos correctos para interaccionar.

Para lograrlo la familia debe atender a que los programas audiovisuales que observen los niños formen parte de la programación infantil, ya que está adecuada a sus particularidades mediante el tratamiento del vocabulario y el contenido de la información del mensaje que transmite les permitirá criticar lo observado. No es aconsejable que observen programas cuya información quede por encima de su capacidad de comprensión o por el contrario muy por debajo de lo que ya saben.

En muchos programas se advierte al inicio que su contenido no está destinado a los niños porque se presentan escenas de sexo, violencia o simplemente el lenguaje es para los adultos, sin embargo esta recomendación no siempre es atendida por los padres u otros miembros de la familia.

Si no se tienen en cuenta los criterios de selección adecuados para la observación de un producto audiovisual pudiera impedírsele al niño la recepción activa, crítica y creativa de la información, propiciándole una posición pasiva frente al medio audiovisual. En muchas ocasiones sucede que simplemente reproduce lo que observa convirtiéndose en un consumidor de imágenes y sonidos que no lo llevan a pensar y analizar, quiere decir que ven pero no observan y oyen pero no escuchan, impidiendo la interpretación correcta de lo que se muestra.

También ocurre que el niño no hace una interpretación adecuada de esta información debido a percepciones distorsionadas sobre hechos, personas o lugares, repercutiendo negativamente en su aprendizaje. Tal puede ser el caso cuando se observan películas del género terror que le producen miedo o en otros casos se exhiban escenas de violencia y agresión que luego le provoquen una conducta exaltada que manifiesta con sus amigos durante el juego porque le han sido reforzadas actuaciones erróneas a través de estos materiales, incluyendo a los videojuegos y algunos dibujos animados.

En el período de los seis a doce años en los que transcurre la Educación Primaria, también conocido como segunda infancia, se produce el fenómeno de la impregnación, el cual ha sido estudiado, entre otros investigadores, por la doctora Liliane Lurcat (1989) del Instituto Nacional de la Salud y la Psicología de Francia, refiriendo que es una forma de aprendizaje muy eficaz que tiene la característica de que el sujeto aprende sin saber que lo está haciendo. Señala que los medios audiovisuales provocan esta impregnación en los niños.

Atendiendo a este análisis se hace más evidente la necesidad de que padres y familia en general, tengan en cuenta que como parte de las actividades que realizan los niños en el hogar, se encuentra la observación de programas televisivos o en video, los videojuegos y la computadora a los cuales le dedican muchas horas de su tiempo libre y, por tanto, se debe extraer de ellos el mejor provecho porque lo que aprenden de estos programas, puede convertirse en un espejo para el niño en el cual modelos superficiales afecten la formación de sus valores morales por la influencia negativa que en ocasiones ejercen sobre ellos.

Estas actividades constituyen un marco propicio para desarrollar hábitos correctos de comunicación entre padres e hijos. También puede servir para reforzar el aprendizaje de los niños mediante una conversación que les permita sistematizar algunos conocimientos como la expresión oral, la narración, la descripción, la valoración de un personaje, manifestar sus opiniones y puntos de vista acerca de lo observado, hacer comentarios. Algunas preguntas pueden ayudar a la reflexión en estas conversaciones como son: ¿qué sucedió?, ¿quién lo hizo?, ¿por qué lo hizo?, sin que el niño se sienta que está formando parte de un interrogatorio. Siempre son útiles los recursos del lenguaje audiovisual como los colores, el vestuario, la escenografía, maquillaje de los personajes y la música.

El juego es otro espacio en el que los niños se comunican con otras personas de su edad. Mientras juegan demuestran los conocimientos adquiridos en la observación de los programas audiovisuales por ejemplo, cantando la canción tema que aparece en la película o dibujo animado, dramatizando o dibujando a uno de los personajes como en ocasiones suelen hacer los niños.

La forma en que el niño se proyecte en esta actividad, le dará la medida a los padres del dominio que tiene del contenido del programa que observó, por ejemplo qué conoce acerca del tema observado que pudiera ser el cuidado y protección del medio ambiente, las normas de educación formal, de la educación para la salud, la educación vial, de la amistad, de lo estético entre otros temas que pueden ser abordados en estos programas y que forman parte de los contenidos que estudian en la escuela a través de las diferentes asignaturas del currículo escolar. De esta forma los padres pueden conocer si la observación ha sido beneficiosa o no para sus hijos.

En el año 1996 se desarrolló un estudio social en España con el objetivo de conocer la opinión de la familia acerca de las características que debían tener los programas televisivos para niños, teniendo en cuenta que este es el medio audiovisual de mayor teleaudiencia infantil. Se le propusieron a las madres encuestadas once características que deben poseer estos programas: tener efectos positivos sobre los niños, ser comprensibles para los niños, no tener efectos negativos para los niños, ser exitosa, que involucre a los niños para la realización de actividades, ser familiar para los niños, ser humorística, ser realista, tener profundidad en la presentación de las diferentes temáticas, ser original, y tener una buena carga estética. Las madres encuestadas refirieron, de manera general, tres de estas propuestas que consideraban ser las mejores: comprensibilidad, calidad estética y artística, y que involucre a los niños.

Atendiendo a este análisis se pudo constatar que las madres reconocen que las características que identifican a un producto audiovisual como adecuado para sus hijos son las que precisamente propician un espectador activo, crítico y reflexivo pero ¿qué puede hacer la familia para contribuir a este fin?

Entre los consejos que pueden ser útiles a los padres y a la familia para llevar a cabo esta actividad con sus hijos en el hogar, se recomiendan los siguientes:

• Los padres deben conocer cuáles son los contenidos que estudian sus hijos en la escuela y así relacionarlos, siempre que sea posible, con lo observado en los programas.

• No le oriente a los niños observar la televisión o programas en video solo para que se mantenga tranquilo o entretenido, aproveche el contenido que estos materiales ofrecen al aprendizaje de sus hijos.

• Siempre que le sea posible comparta este momento con sus hijos, observe y disfrute junto a ellos los programas. Aclare sus dudas explicándoles lo que no les haya sido fácil entender.

• Atienda a la selección de los programas que hace su hijo, estos no deben quedar a la espontaneidad de los niños. Valore si contribuirán a su formación correcta. Le sugerimos algunos que transmite la televisión cubana como Cinecito en TV, Contar cuentos, Alánimo que presenta videoclip para niños, Didácticos Infantiles, por citar algunos que desarrollan la cultura audiovisual en los niños.

• No es conveniente que el niño pase largas horas frente al televisor o computadora porque interfiere en el desarrollo de otras actividades lúdicas, físicas, de estudio y psíquicas. Ayúdelo a distribuir adecuadamente su tiempo para todo.

• Evite que la observación a estos programas se le convierta en un vicio o adicción creando dependencia que pueda alejarlo del resto de las personas con las que convive e interfiera negativamente en sus relaciones personales, su comunicación con los demás o, en otros casos le produzca algún malestar en la visión o fatiga.

• Es necesaria la orientación a los niños para evitar que se afecte su identidad nacional, personal y sus valores morales.

• Propíciele programas audiovisuales que desarrollen su fantasía, el interés y la motivación por el conocimiento.

• Contribuya con sus explicaciones y aclaraciones a que el niño pueda distinguir las diferencias entre la ficción y la realidad que se expresa en los programas audiovisuales. Ayúdelo a reflexionar acerca del paralelismo que existe entre lo presentado en la emisión y lo que ellos observan en la realidad

Finalmente podemos asegurar que observar un programa audiovisual no es una actividad simple para el niño si pretendemos que el mensaje mediado le sirva siempre para que lo instruya y lo eduque, es decir para que pueda aprender activamente lo que ha observado y escuchado. Igualmente la observación de un producto audiovisual en el contexto hogareño puede contribuir a lograr un ambiente familiar comunicativo si son utilizados adecuadamente.

Es importante la labor orientadora de los padres y otros miembros de la familia para que los audiovisuales infantiles utilizados en el hogar sean asimilados correctamente por sus hijos. Sería conveniente que las entidades socioeducativas, de manera mancomunada, desarrollaran acciones que condujeran al logro de la educación audiovisual de la población. Es decir la escuela como institución educativa formal en coordinación con otras instituciones como la familia y las organizaciones sociales debe replantearse sus funciones para contribuir a la educación audiovisual de los miembros de la sociedad con el fin de formar ciudadanos más cultos.

BIBLIOGRAFÍA

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Terceiro, José B: Sociedad digital. Del homo sapiens al homo digitalis. Alianza Editorial. Madrid, 1996. Revisado en http://iesprcal.educa.aragon.es/dibujo/com_audiovisual.htm

MÁRQUES GRAELLS, Pere. (2000). La alfabetización audiovisual. Introducción al lenguaje audiovisual, Universidad autónoma de Barcelona. Departamento de Pedagogía aplicada. Revisado en www.pangea.org/peremarques/alfaudi.htm (diciembre de 2008).


 

 
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