Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 3, Nº 28 (junio 2011)

LAS TIC Y EL PROFESORADO. RETOS ANTE LA MULTIFORMIDAD DE MEDIACIONES EN LOS ESCENARIOS ESCOLARES


Jorge Mesa Vázquez
jorgemv@ucp.sc.rimed.cu




RESUMEN

El presente trabajo permite precisar algunas ideas de los problemas relativos a la incorporación de las TIC en la educación, como apoyo al proceso de enseñanza – aprendizaje. El mismo propone un acercamiento a la enseñanza en los diferentes niveles educativos con el objetivo de lograr que los estudiantes alcancen las habilidades necesarias para el uso eficiente de los sistemas informáticos.

INTRODUCCIÓN

El desarrollo vertiginoso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) ha producido grandes cambios en todas las esferas de la vida social, en los modos de actuar, de pensar, de fomentar la cultura y de asumir el mundo.

Una de las áreas que ha recibido el impacto de las TIC es la Educación, cuya efectiva utilización requiere de la formación de una cultura informática en docentes, discentes y todo el personal que de una forma u otra ofrece servicios escolares. Sin embargo, una de las problemáticas más acuciantes que se presenta en el contexto educativo está dada, precisamente, por la velocidad con que se desarrollan las tecnologías en contraposición con la capacidad del sistema educativo de utilizarlo.

Es por ello que frente a las nuevas necesidades generadas por el progreso social, deben abrirse nuevas perspectivas de utilización de las TIC como un resultado de la cultura y como mediadores en la transmisión y apropiación de la cultura en el contexto educativo.

Nuestra educación, que es en esencia profundamente martiana, ha introducido y sigue introduciendo los cambios necesarios que conlleven a elevar su calidad a los primeros planos del mundo, para ello ha colocado en las escuelas medios modernos que posibilitan la transmisión de conocimientos y de información de manera más efectiva. Ante esta revolución educacional todas nuestras escuelas y prácticamente todas las aulas del país, cuentan con un televisor, un video y computadoras para el desarrollo del proceso de enseñanza - aprendizaje. A nivel nacional se ha creado dos canales educativos con el propósito de apoyar el trabajo que desarrollan los maestros y profesores y, con ello, contribuir a la educación de todo el pueblo.

Al ser dotadas las escuelas de estos medios y posibilidades, se abre ante el magisterio cubano un grupo de interrogantes, tales como las siguientes:

• ¿Se puede seguir enseñando y educando con los métodos tradicionales?

• ¿Qué ventajas tiene el uso de estos medios en la educación?

• ¿Qué métodos permiten utilizar toda esta tecnología que se ha puesto en manos de profesores y alumnos?

• ¿Se está preparado para utilizar con eficiencia estos medios?

• ¿Estos medios, simplifican el trabajo o requieren más esfuerzo intelectual?

• ¿Es necesario el estudio y la investigación de estas tecnologías?

• ¿Los alumnos aprenden más con estos medios?

• ¿Cómo utilizar estos medios en el desarrollo del proceso educativo de manera que sean efectivos?

Para perfeccionar la educación cubana, hoy más que nunca, se necesita de una concepción científica y metodológica propia, acerca del modo de educar a las nuevas generaciones, la cual esté acorde con las más avanzadas de las ciencias en el mundo, con las mejores tradiciones de nuestra historia y de nuestra cultura, y sobre todo, con las posibilidades y exigencias de nuestra sociedad y sus proyecciones. Por eso, para la pedagogía cubana se abren nuevos retos, nuevas perspectivas, nuevas investigaciones, nuevas posibilidades y nuevos métodos de educación que posibilitarán no sólo enriquecer la pedagogía, sino también, lograr el propósito de que nuestro pueblo sea el más culto del mundo.

Como se puede percibir, la enseñanza no es ajena a estos cambios, pese a su tradicional resistencia a toda innovación. Algunos nuevos medios y recursos han entrado en las aulas pero sin que ello haya supuesto la aparición de una nueva aula.

El actual modelo educativo se nos aparece obsoleto, mientras la sociedad y los sistemas productivos avanzan, evolucionan y se adaptan a las exigencias de la sociedad. La idea de escuela ha de cambiar y hacerse más flexible de tal modo que comenzamos a vislumbrar la importancia de otros entornos educativos como la formación permanente de profesionales de la educación.

En definitiva, la cultura en la que la escuela ha de desarrollar su labor es una cultura para vivir y caracterizada por el desarrollo y el impacto de las tecnologías. La nueva escuela exige un reajuste curricular a todos los niveles: hábitos, actitudes, contenidos, estrategias,... Significa, por tanto, que hemos de plantear un nuevo concepto de educación diferente al tradicional, una escuela distinta a la que hemos conocido.

En definitiva es necesaria una enseñanza que responda a los nuevos modelos comunicativos de la sociedad actual. Ante los nuevos modos de comunicarnos se exigen nuevos modos de enseñar e igualmente nuevos modos de aprender, pues la responsabilidad no es únicamente del docente.

La enseñanza presencial y a distancia, se comienza a transformar como una necesidad de la evolución de la sociedad. La pedagogía que acompaña al nuevo paradigma tecnológico, comienza a asumir una visión participativa de la formación que favorece un aprendizaje no presencial y asincrónico, una nueva relación entre los actores y una formación a lo largo de toda la vida que el futuro orientará.

Innovación tecnológica y formación del profesorado

Martínez Sánchez opina que los medios, como instrumentos curriculares, adquirirán sentido y vida pedagógica en función del curriculum en el que se inserten, siendo el profesor el elemento clave para su concreción en el mismo. El docente, con sus percepciones hacia el medio y con las formas en que lo utilice, determinará la concreción del medio en el plan curricular. Y hemos de partir de la actual reconceptuación del rol docente, pues se abandona el concepto de profesor como mero ejecutor de planes elaborados por técnicos (ajenos la mayoría de veces al contexto escolar) en favor de una renovada imagen como profesional que juega un papel activo en el diseño de situaciones específicas de enseñanza.

Al respecto el autor antes mencionado asume que debe ser el profesor el mediador en la construcción del aprendizaje del alumno y el profesional que toma las decisiones con respecto a los instrumentos a emplear para ello. Los profesores seleccionan los medios, readaptan los materiales, diseñan sus propios materiales,... y su formación ha de contemplar la capacitación para ello.

La formación del profesorado acaba así convirtiéndose en un elemento clave de la integración curricular de medios. Respecto al estado de esta cuestión Cabero y Cols., (1.998) señalan que:

• La formación inicial del profesorado respecto a los medios didácticos es deficitaria, por no decir inexistente. A este factor se une el hecho de que por lo general aparecen actitudes de recelo y desconfianza, además de sus quejas por falta de tiempo para dedicarlo a tareas de diseño y producción de materiales.

• La escuela tiende hacia el pasivismo, rechazando inicialmente cualquier nueva tecnología y estrategia de enseñanza. Además la estructura organizativa de los centros es, por lo general, una dificultad añadida.

• Hay también una carencia de especialistas en esta parcela de formación, la mayoría de los cursos de perfeccionamiento que se realizan son recetarios de utilización instrumental de los medio. Los formadores deben poseer una doble formación: técnica y didáctica.

• Se carece de modelos de formación del profesorado específicos referidos a medios así como de modelos comprensivos sobre el funcionamiento psicodidáctico de los medios en contextos instruccionales.

• Limitadas investigaciones y estudios referidos a la pragmática de los medios.

César Alberto Collazos (2002) entiende que los estudiantes deberían desarrollar su propio entendimiento de la estructura de información. Lo que esto significa es colocar a los estudiantes en un ambiente que soporte la forma en que ellos puedan construir su propio entendimiento sobre una base de conocimiento particular o sobre un pedazo de información. Para esto se propone un conjunto de sugerencias para el desarrollo de Materiales Educativos computarizados teniendo en cuenta la filosofía de que los niños construyen su propio conocimiento a través de la interacción con experiencias en las cuales ellos "manipulan" para encontrar el equilibrio entre su nivel actual de conocimiento y lo nuevo, se puede argumentar que no es el computador quien debe proveer la estructura de conocimiento para el proceso de aprendizaje y guiar al estudiante a través de un programa, es el estudiante quien en última instancia lo hace.

Según este autor el rol de muchos profesores está cambiando, del modelo tradicional de ser un presentador de información de forma secuencial a un administrador, y facilitador del aprendizaje. La mayor parte del tiempo que anteriormente se dedicaba a la preparación y corrección, ahora está dedicándose al desarrollo de recursos educativos y de entrenamiento, que incluyen materiales educativos computarizados. Los ambientes computarizados deberían ser usados como facilitadores del pensamiento y de la construcción del conocimiento de tal forma que los estudiantes puedan trazar sus propias formas de manejar la información que a ellos les llega de múltiples formas.

Ricardo Navarro (2004) considera que el uso de las nuevas tecnologías en la educación transforma el proceso de aprendizaje y, por tanto, los comportamientos de los que enseñan y de los que aprenden. Se modifican los roles tradicionales del docente y el alumno. La enseñanza bajo esta modalidad supone una disminución de la jerarquía y la directividad, al tiempo que estimula el trabajo autónomo del alumno y exige que el profesor sea un animador y un tutor del proceso de aprendizaje del alumno. La interactividad entre profesores, estudiantes y contenidos constituye el eje principal en una concepción constructivista de la enseñanza, el aprendizaje y la intervención educativa.

Aprender en un entorno con estas características según Ricardo Navarro (2004) supone, por una parte, la flexibilidad en los tiempos y espacios destinados al aprendizaje y, por otra, el protagonismo de la interacción entre los participantes del proceso para la construcción de conocimientos significativos. De este modo, un aprendizaje virtual interactivo debe diseñar estrategias que posibiliten la interacción sincrónica y asincrónica efectiva entre: alumno-contenido; profesor-alumno; alumno-alumno; profesor- profesor.

Según este autor en la educación mediada por tecnologías, los profesores necesitan además de formación, personal de apoyo que hasta el momento no era necesario. Técnicos, asesores educativos, tutores, son nuevas figuras que se incorporan en la educación virtual. Por lo tanto esto exige, por parte de los docentes, una formación no solo en cuestiones técnicas, sino también en la práctica educativa.

Respetando las consideraciones del autor antes mencionado es importante enfatizar en que la solución no está precisamente en la formación necesaria de especialistas, técnicos, asesores informáticos, tutores, en sentido general, personal de apoyo al profesor, la solución podría estar en:

1.- Lograr que el proceso de enseñanza – aprendizaje mediado por las tecnologías tenga como principio metodológico la enseñanza enfocada hacia el autoaprendizaje.

2.- Lograr que tanto los profesores como los estudiantes aprendan y desarrollen habilidades, referidas a cómo aprender y actualizarse por sí mismos, sin la necesidad de nuevos cursos de computación o de la presencia obligada del especialista de esta disciplina.

Si examinamos detalladamente los criterios elaborados por diversos autores, podemos observar que todos están de acuerdo en la necesidad imperiosa de construir nuevos retos, nuevas perspectivas, nuevas investigaciones, nuevas posibilidades y nuevos métodos de educación que posibiliten enriquecer la pedagogía en sentido general.

Los profesionales, y particularmente el maestro, se enfrentan a nuevos modos de actuar, de aprender y aprehender el cúmulo de información que se produce, lo que propicia un diferente modo de convivir y de ser.

En este sentido, organismos internacionales como la UNESCO en su “Conferencia sobre la educación superior hacia el siglo XXI” define que el profesor modelo debe reunir competencias como:

• Conocimiento y entendimiento sobre los modos de aprendizaje de los alumnos.

• Conocimientos, competencias y aptitudes en materia de evaluación de los estudiantes a fin de ayudarles a aprender.

• Compromiso con el saber de la disciplina.

• Conocimiento de las aplicaciones de la ciencia y la tecnología a la disciplina en relación con el acceso al material y los recursos a nivel mundial y con la enseñanza de la tecnología.

• Dominio de las innovaciones en el campo de la enseñanza, incluida la conciencia de la necesidad de la instrucción “de modo doble” en la que la educación presencial y a distancia emplean un material similar.

• Conciencia de la influencia que ejercerían los factores internacionales y multiculturales sobre los planes de estudio.

El alumno ha de cambiar también su rol y buscar un rol activo en la construcción de su propio proceso de aprendizaje. Ya no se puede aceptar el alumno que se limita a asimilar información, sino que ha de ser crítico, indagador, reflexivo, investigador, creativo. Con ello el profesor no pierde protagonismo, pero sí ha de cambiar su rol. Como se ha indicado, ahora el papel básico del alumno es aquel que le permita el desarrollo consciente de buenas conductas de aprendizaje autorregulado. Para White (1999) un estudiante con buenas conductas de aprendizaje es aquel que:

1.- Avisa al profesor cuando no entiende.

2.- Pregunta al profesor por qué está equivocado.

3.- Dice al profesor qué es lo que no entiende.

4.- Compara el trabajo con las instrucciones, por lo que corrige errores y omisiones.

5.- Cuando se bloquea, repasa el trabajo anterior antes de preguntar al profesor.

6.- Comprueba la comprensión personal de la instrucción y del material. Pide más información si hace falta.

7.- Busca razones para aspectos del trabajo.

8.- Anticipa y predice posibles resultados.

9.- Planifica una estrategia general antes de empezar.

10.- Explica propósitos y resultados.

11.- Comprueba el trabajo del profesor para encontrar errores, y propone correcciones.

12.- Busca conexiones entre ideas y actividades adyacentes.

13.- Busca conexiones entre ideas y actividades no adyacentes, así como entre temas diferentes.

14.- Busca más información de forma independiente, y aplica ideas surgidas en clase.

15.- Busca conexiones entre ideas, temas diferentes.

16.- Hace preguntas inquisitivas, pero generales.

17.- Ofrece ejemplos personales relevantes en general.

18.- Busca conexiones específicas entre el trabajo escolar y la vida personal.

19.- Trata de descubrir debilidades en la propia comprensión. Comprueba la consistencia de sus explicaciones mediante diversas situaciones.

20.- Sugiere nuevas actividades y procedimientos alternativos.

21.- Expresa desacuerdo.

22.- Propone ideas, nuevas intuiciones y explicaciones alternativas.

23.- Justifica opiniones.

24.- Reacciona y se refiere a comentarios de otros estudiantes.

25.- Cuestiona un texto o una respuesta que el profesor ha sancionado como correctos.

En Cuba, en los últimos años de la década pasada, se han desarrollado un Programa de Informatización de la Sociedad como política estatal que incluye, además de las inversiones necesarias, las gestiones oficiales para este desarrollo en todas las esferas. El Ministerio de Educación al Precisar su Programa de Informática señala como objetivo general para los Institutos Superiores Pedagógicos: “Lograr desarrollando habilidades para el trabajo en redes de computadoras y acceder a la información científico – técnica, pedagógica, administrativa, económica y de otros tipos, en correspondencia con los requerimientos de cada especialidad, contribuyendo con esto a ser altamente eficientes y preparados para servir a la Patria”.

En el documento citado, se precisa, además, para los diferentes niveles de educación los objetivos específicos a los que está dirigida la enseñanza, uso y aplicación de la Informática, entendida como elemento principal en el que confluyen las nuevas tecnologías. Esta política estatal es portadora de líneas directrices que incluyen el trabajo de maestros y profesores a todos los niveles, por lo que resulta imprescindible tenerla en cuenta.

De lo anteriormente expresado se deriva la gran importancia de la preparación de los docentes en ejercicio y de los que se formen para abarcar ese nuevo saber, adquiriendo y actualizando los conocimientos en la rama informática, para una utilización cabal de esa tecnología.

Si se tiene en cuenta que todos los Institutos Superiores Pedagógicos y las Universidades ya poseen laboratorios con computadoras y lo mismo ocurre en todos los niveles de educación: primaria, secundaria básica, preuniversitario e instituto politécnico, resulta imprescindible la preparación de maestros y profesores con el fin de enfrentar el nuevo reto.

Si nos atenemos al hecho evidente de que el avance incesante de la tecnología no parece tener freno, el reto de los centros educacionales y en particular de las universidades radica en prepararse como institución y preparar a su vez a sus educandos a adaptarse a los cambios de manera rápida y efectiva, con un mínimo gasto de recursos humanos y materiales. Entre las claves fundamentales para el éxito está el lograr que el aprendizaje se convierta en un proceso natural y permanente para estudiantes y docentes. Es necesario aprender a usar las nuevas tecnologías y usar las nuevas tecnologías para aprender a aprender.

Es tarea de los educadores utilizar las TIC como medios para propiciar la formación general y la preparación para la vida futura de sus estudiantes, contribuyendo al mejoramiento, en el sentido más amplio, de su calidad de vida. Si se tiene en cuenta que la nueva tecnología no garantiza con su sola presencia el éxito pedagógico, es necesario diseñar con mucho cuidado el programa educativo donde será utilizada.

Una de las mayores dificultades a vencer para la introducción y la utilización eficiente de las TIC en la educación radica en que esta última es, por lo general, resistente a los cambios, así como poco ágil y efectiva a la hora de adaptarse y enfrentar los nuevos retos. Esto provoca, por una parte, que en la mayoría de los casos los alumnos conozcan de las nuevas potencialidades tecnológicas fuera del ámbito escolar y por otra, que cuando ya el adjetivo “nueva” carezca de todo sentido al referirse a la tecnología en cuestión, todavía se estén realizando en las escuelas las primeras pruebas para su introducción en la actividad escolar.

La presencia de computadoras en las aulas de instituciones escolares de todo tipo, se ha convertido en la actualidad en un hecho común. No obstante, la efectividad de su utilización en el proceso educativo es todavía muy limitada.

En muchos casos, el creciente número de computadoras en los centros de enseñanza, en todos los niveles de la misma, se interpreta como una prueba de que nos movemos hacia un modelo de sistema educativo en el cual el computador juega un papel muy importante.

Por otra parte, numerosas investigaciones realizadas han demostrado que todavía es escaso el número de maestros que son usuarios de computadoras y que aún son menos los que las emplean con fines educativos. Es también común encontrar en artículos sobre el tema la opinión bastante generalizada de que a pesar de que en la última década ha ocurrido una explosión cuantitativa del mercado de software educativo, todavía no se ha logrado un promedio de calidad alta en estos y, por lo tanto, lastran la eficiencia del uso de las computadoras en la enseñanza. Los docentes en muchos casos se encuentran atrapados ante tal avalancha de productos sin tener herramientas para evaluar críticamente la calidad del software que se le ofrece.

Por tal razón, entre los objetivos de la formación de los docentes en las TIC deben aparecer el entrenamiento en la selección, la revisión y la evaluación de software educativo así como lo relacionado con la integración curricular de estos.

No obstante la existencia de criterios desfavorables, la opinión predominante entre los especialistas en informática educativa es no poner en duda las potencialidades de la computadora para favorecer el proceso de enseñanza – aprendizaje.

Hasta el presente se pueden identificar dos tipos de posiciones a la hora de insertar la informática en los currículos escolares. Por un lado la que defiende la inclusión de asignaturas relacionadas directamente con ésta en los diferentes planes de estudio y por otro la que se inclina por la modificación de las asignaturas del plan de estudio incorporando los elementos informáticos que se consideren convenientes. Ambas posiciones no deben considerarse contrapuestas y en la generalidad de los casos se tienen en cuenta a la hora de trabajar en el perfeccionamiento de los planes de estudio.

En Cuba, particularmente en los centros adscritos al Ministerio de Educación, se trabaja por introducir las tecnologías en las escuelas para ser utilizadas como objeto de estudio, como herramienta de trabajo y como medio de enseñanza.

Mucho se ha escrito acerca de la utilización de las computadoras en la educación y no son pocas las clasificaciones que sobre su uso se han hecho. Así Cyntia Salomon identificó cuatro formas de utilizar la computadora en el proceso educativo:

• Para lograr el dominio de aprendizajes por reforzamiento y ejercitación;

• Para realizar procesos de aprendizaje por descubrimiento, a la manera de una interacción socrática;

• Para generar procesos de búsqueda en contextos de interacción eclécticos;

• Para favorecer procesos de construcción del conocimiento (interacción constructivista).

Por supuesto que esta no es una clasificación rígida, cada una de estas formas tiene sus variantes y se suelen presentar combinadas en dependencia de los objetivos que se persiguen, los contenidos de aprendizaje, los recursos a emplear, entre otros.

La incorporación de las TIC en la educación, como apoyo al proceso de enseñanza – aprendizaje, no debe verse como un hecho aislado, realmente se crea una nueva dinámica que propicia la necesidad de introducir cambios en el sistema educacional. Estos se refieren en lo esencial, a modificar la forma de transmitir los conocimientos y requieren un estudio y una valoración de los enfoques sobre los procesos cognitivos en el procesamiento de la información y de todo un conjunto de problemas que se derivan de la introducción de estas tecnologías. Fuera falso analizarlos, sin partir de los problemas presentes en el proceso educativo tradicional.

Difícilmente podrán las nuevas tecnologías resolver estas dificultades sin profundos cambios en el diseño curricular y en la propia formación de los maestros. Es por consiguiente necesario velar por la capacidad del sistema escolar de adaptarse con vistas a poder utilizar, en los casos en que se considere oportuno, todo el potencial brindado por la computadora y no simplemente absorberla y mutilar sus posibilidades.

CONCLUSIONES

Es necesario precisar que la idea de que los problemas relativos al empleo de las nuevas tecnologías en la docencia en las décadas venideras estarán relacionados menos con limitaciones tecnológicas y más con la creatividad del hombre para su explotación en ese sentido.

Resulta entonces un imperativo modificar la enseñanza en los diferentes niveles educativos con el objetivo de lograr que los estudiantes alcancen las habilidades necesarias para el uso eficiente de los sistemas informáticos. Los egresados de escuelas y universidades tienen que ser capaces de poder analizar el amplio volumen de información que como nunca antes se genera a diario y se difunde de inmediato y que seguirá creciendo exponencialmente, filtrarla y extraer de ella lo verdaderamente significativo. Deben salir preparados para adaptarse de manera creativa a un mundo que cambia a una frecuencia impresionante, de forma tal que puedan tomar decisiones personales correctas ante problemas de índole política, económica, social y científica.

El proceso de enseñanza – aprendizaje de las TIC debe estar encaminado de manera que el papel profesor esté en orientar al alumno sobre las vías disponibles para su aprendizaje, en presencia del profesor o no, y en interacción con las propias TIC.

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