Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 3, Nº 27 (mayo 2011)

LA EDUCACIÓN EN HABILIDADES PSICOSOCIALES DESDE LA ORIENTACIÓN EDUCATIVA: PAUTAS PARA SU IMPLEMENTACIÓN EN EL CONTEXTO DE LA FORMACIÓN PROFESIONAL INICIAL EN LAS UNIVERSIDADES PEDAGÓGICAS
 

Neosotis Carbonell Lahera (CV)
Profesora Auxiliar y MSc
Universidad de Ciencias pedagógicas Frank País García
neosotis@ucp.sc.rimed.cu
 

Palabras claves: habilidades psicosociales, orientación educativa, formación inicial, principios, pautas.

Resumen:

El presente artículo aborda la necesidad de educar en habilidades psicosociales a los estudiantes que se preparan en las Universidades Pedagógicas y contribuir al perfeccionamiento de su formación profesional inicial, pretendiendo con una doble intencionalidad pedagógica el desarrollo de estas destrezas para el crecimiento personal de estos a la vez que propicien el ejercicio de la orientación educativa en los contextos de actuación donde se inserten en su praxis pedagógica, teniendo como plataforma teórica el sistema de principios declarados en el Proyecto Curricular Institucional.

Las sociedades humanas son cada vez más complejas, el mundo cambia con extraordinaria rapidez, asimismo cada vez este es más interdependiente por los efectos de la globalización que inciden sobre todas las estructuras sociales y cuyos impactos no afectan de manera homogénea a las diferentes esferas de la vida, ni tienen las mismas repercusiones en todas las personas.

El mundo actual ofrece oportunidades para muchos, como el acceso de algunos sectores de la sociedad al universo de la tecnología y la informática, a la vez se caracteriza por diversos factores que siguen desafiando las posibilidades reales de bienestar, salud, educación de calidad y desarrollo integral de millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes tanto en los países industrializados como en las naciones en vías de desarrollo.

Sin embargo existe un dramático contraste entre los descubrimientos científicos y el avance tecnológico del presente siglo y el sombrío panorama de crecimiento del desempleo y las distintas formas de pobreza y la exclusión, la inequidad, la opresión, violencia y vulneración de los derechos humanos y la destrucción ambiental.

Una interrogante fundamental desde la profesión pedagógica y que surge al analizar este panorama es precisamente ¿cómo ayudar a nuestros alumnos y alumnas a construir sentido acerca de quiénes somos y sobre el mundo en que vivimos cada vez más carente? ¿Qué otras habilidades además de las básicas tradicionales deben desarrollar los futuros egresados de las universidades pedagógicas que coadyuve a un exitoso desempeño profesional ulterior?

En 1993 la División de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó la Iniciativa Internacional para la Educación en Habilidades para la Vida en las Escuelas (Life Skills Education in Schools). El propósito de esta actuación era difundir mundialmente la enseñanza de un grupo genérico de diez destrezas psicosociales, consideradas relevantes en la promoción de la competencia psicosocial de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Las habilidades psicosociales no son materia nueva. En cierta forma son tan antiguas como la propia humanidad, porque todas tienen que ver con la manera en que manejamos las relaciones con nosotros mismos, con las demás personas y con el entorno social.

Según el Dr. Mantilla Castellanos las habilidades psicosociales, denominadas también habilidades para la vida, son un grupo genérico de habilidades psicosociales y habilidades interpersonales que ayudan a las personas a tomar decisiones bien informadas, comunicarse de manera efectiva y asertiva, desarrollar destrezas para enfrentar situaciones y solucionar conflictos, contribuyendo a una vida saludable y productiva. Es decir estas facilitan a las personas enfrentarse con éxito a las exigencias y desafíos de la vida cotidiana.

¿Cuáles son las principales Habilidades para la Vida (HpV) o psicosociales?

Las destrezas psicosociales necesarias para enfrentar los desafíos de la vida diaria son muchas y muy diversas, y su naturaleza depende en gran medida del contexto social y cultural. En consecuencia, existen varias propuestas su clasificación y categorización.

La más conocida y a la vez la más utilizada y a la que nos acogemos es la que brinda la OMS. Esta clasificación propone un grupo de HpV que son relevantes para niños, adolescentes y jóvenes en cualquier contexto sociocultural y que se en cinco grandes áreas ya que existen relaciones naturales entre ellas:

• Conocimiento de sí mismo(a)--------Empatía

• Comunicación efectiva o asertiva---------------Relaciones interpersonales.

• Toma de decisiones ---------------Solución de problemas y conflictos.

• Pensamiento creativo-------------Pensamiento crítico.

• Manejo de sentimiento y emociones-------Manejo de tensiones o estrés.

Conocimiento de sí mismo: implica reconocer nuestro ser, carácter, fortalezas, debilidades. Gustos y disgustos. Desarrollar un mayor conocimiento personal nos facilita los momentos de preocupación o tensión, es un requisito de la comunicación asertiva, las relaciones interpersonales y la capacidad para desarrollar empatía hacia los demás.

Empatía: es la capacidad de “ponerse en los zapatos de otros” e imaginar cómo es la vida para esa persona, incluso en situaciones con las que no estamos familiarizados. Nos ayuda a aceptar a las personas diferentes a nosotros y mejorar nuestras interacciones sociales.

Comunicación efectiva o asertiva: Tiene que ver con la capacidad de expresarse, tanto verbal como preverbalmente, en forma apropiada a la cultura y las situaciones. Un comportamiento asertivo implica un conjunto de pensamientos, sentimientos y acciones.

Relaciones interpersonales: es la destreza que nos ayuda a relacionarnos en forma positiva con las personas con las que interactuamos, a tener la habilidad necesaria para iniciar y mantener relaciones amistosas que son importantes bienestar mental y social

Toma de decisiones: Nos facilita manejar constructivamente las decisiones respeto a nuestras vidas y la de los demás. Esto puede tener consecuencias para la salud y el bienestar, si los niños y jóvenes toman decisiones en forma acerca de sus estilos de vida, evaluando opciones y las consecuencias que éstas podrían tener en su propia vida y en bienestar de las demás personas.

Solución de problemas y conflictos: Nos permite enfrentar de forma constructiva los problemas en la vida. Los problemas importantes que no se resuelven pueden convertirse en una fuente de malestar físico, mental y de problemas psicosociales adicionales.

Pensamiento creativo: Consiste en la utilización de los procesos básicos de pensamiento para desarrollar o inventar ideas o productos novedosos, estéticos, constructivos, relacionados con preceptos y conceptos, énfasis en los aspectos del pensamiento que tienen que ver con la iniciativa la razón.

Pensamiento crítico: Es la habilidad de analizar información y experiencias de manera objetiva, contribuye a la salud y al desarrollo personal y social, al ayudarnos a reconocer y evaluar los factores que influyen en nuestras actitudes y comportamientos y de los demás.

Manejo de emociones y sentimientos: nos ayuda a reconocer nuestros sentimientos y emociones y los de los demás a ser conscientes de cómo influyen en nuestro comportamiento social, y a responder a ellos en forma apropiada.

Manejo de tensiones o estrés: nos facilita reconocer las fuentes de estrés y sus efectos en nuestras vidas; desarrollar una mayor capacidad para responder a ellas y controlar el nivel del estrés, realizar acciones que reduzcan las fuentes de estrés.

Las personas de todas las edades las usan a diario. Cada vez se reconoce más la importancia de incluirlas como parte de diversos programas educativos dirigidos a niños, niñas, adolescentes y jóvenes en tanto en la escuela como en otros escenarios de trabajo se hace necesario conducir a los estudiantes al desarrollo de estas destrezas.

Las instituciones educativas constituyen el escenario más propicio para la formación y desarrollo de estas habilidades psicosociales por cuanto la escuela como agencia socializadora ofrece múltiples ventajas para el diseño y puesta en práctica de este proyecto. En particular las Universidades de Ciencias Pedagógicas (UCP) como encargadas de la formación inicial del profesor se constituyen en escenarios ideales en tanto:

• Como comunidad educativa facilita mediante su infraestructura (aulas, auditorios, espacios para la actividad extensionista) recursos humanos (docentes y estudiantes) y materiales, necesarios para la formación y desarrollo de habilidades psicosociales a través de programas y acciones estratégicas que redundan en beneficios.

• La formación y desarrollo de habilidades psicosociales en el contexto de las UCP permite el trabajo sistemático y el seguimiento de las acciones con lo cual se garantiza una mayor efectividad en su praxis.

• La existencia de un claustro con conocimientos especializados en la Orientación Educativa y en las técnicas y vías para la orientación lo que posibilita además la evaluación objetiva tanto a corto como a largo plazo.

El desarrollo de las habilidades psicosociales persigue entre sus objetivos más inmediatos mejorar la capacidad de las personas para vivir una vida más sana y gozosa, con mayor control sobre los determinantes de la salud y el bienestar, y participando en la construcción de sociedades más justas, solidarias y equitativas. A nuestro modo de ver, estas cobran una mayor significación en la formación profesional del educador por cuanto desde la formación y desarrollo de habilidades psicosociales para la propia vida de cada docente éste puede desempeñar con mayor éxito su labor educativa y en particular su función orientadora.

La formación inicial del profesional de la educación se encuentra en un constante proceso de perfeccionamiento, toda vez que las materias curriculares deben ser adecuadas a las necesidades crecientes de lograr un profesional con una formación inicial que pueda de forma autodeterminada ejercer sus funciones profesionales una vez graduado. La formación y desarrollo de habilidades psicosociales en el contexto de las UCP se acoge al principio de la doble intencionalidad pedagógica, declarado por la doctora Idalmis López en su tesis doctoral, en tanto una dimensión del proceso de formación va dirigida al crecimiento personal del estudiante y la otra dimensión se inserta en la formación profesional para lograr un desempeño exitoso en su futura labor docente educativa.

La orientación educativa constituye el eje articulador en la institución educativa que mediante un conjunto de técnicas de orientación y desde la inclusión y atención a la diversidad facilita la formación y desarrollo de estas destrezas psicosociales en los educandos.

Dentro de las funciones pedagógicas del maestro se definen la docente metodológica, la investigativa y la orientadora. Esta última es definida por Recarey como: “... actividades encaminadas a la ayuda para el autoconocimiento y el crecimiento personal y social mediante el diagnóstico y la intervención psicopedagógica en interés de la formación integral del individuo. Por su contenido la función orientadora incide directamente en el cumplimiento de la tarea educativa, aunque también se manifiesta durante el ejercicio de la instrucción.”

La función orientadora se caracteriza por:

• La “ayuda” a los sujetos para el autoconocimiento y el crecimiento personal, mediante la intervención psicopedagógica.

• El dominio de determinados conocimientos teóricos y metodológicos de Orientación Educativa, los que conjuntamente con los hábitos, habilidades y la forma de relacionarse con los propios sujetos (vínculo desarrollador), consigo mismo y con el medio, hace de su actuación un acto de constante reconstrucción en función de la individualidad de los estudiantes y del grupo.

Las acciones de orientación permiten ejercer una influencia desarrolladora o reparadora sobre las áreas esenciales que definen el crecimiento del alumno en una edad y momento determinado (tendencias y tareas del desarrollo). Con este fin se maniobra la actividad y la comunicación del grupo (o del alumno), para facilitar que asuma nuevos roles y vínculos que lo ubiquen en una situación desarrolladora. Estas acciones deben tener un carácter intencional y planificado.

Son múltiples las funciones emitidas por los estudiosos e investigadores sobre la orientación y dentro de esta terminología la orientación pedagógica la cual le permite al profesor desarrollar en la / los adolescentes sus potencialidades de desarrollo, relacionadas a las tareas educativas que los estudiantes deben vencer en cada etapa del desarrollo.

La orientación debe ser precedida por el diagnóstico y la caracterización pedagógica, pues resulta necesario que el profesor identifique y seleccione los elementos del contenido y funcionamiento de la personalidad que va facilitar su desarrollo, conocimiento de sí mismo, el medio y las potencialidades que brindan los contextos donde se inserta.

La orientación individual se basa en la influencia que una persona con preparación esencial para ello, ejerce sobre otra necesitada de ayuda.

La orientación grupal es la vía a través de la cual el orientador ejerce una influencia sobre el grupo y sobre cada uno de sus miembros, a partir de la interacción que se produce entre ello, en el marco del proceso de obtención de una meta grupal.

La orientación pedagógica se proyecta hacia los diferentes contextos educacionales, contribuyendo a revelar las contradicciones que surgen en este proceso y potenciando a los / las adolescentes para el aprendizaje efectivo que posibilita el autodesarrollo, el conocimiento de sí mismo, y movilizar sus potencialidades y recursos para enfrentar con éxito las circunstancias de la vida.

¿Qué aspectos orientar? Diferentes dimensiones que permitan el desarrollo de un aprendizaje desarrollador y contribuya a lograr una comunidad escolares más humanizados. Las relaciones interpersonales apropiadas en los diferentes contextos (escuela, familia, comunidad), tratamiento y prevención de las dificultades de aprendizaje e integración de los factores que intervienen en el proceso docente educativo.

Todos estos elementos poseen una plataforma teórica que parten de los principios declarados en el Proyecto Curricular Institucional de la Universidad de Ciencias Pedagógicas, que constituye un documento normativo que parte del Proyecto Educativo Institucional para establecer estrategias generales de intervención profesional pedagógica como son:

• Principio de la contextualización curricular, este responde concretamente a la misión, visión, objetivos y metas específicas de esta institución.

• Principio de la reflexión pedagógica: la reflexión constituye un importante recurso que favorece el compromiso del sujeto con su aprendizaje y está en la base del autoperfeccionamiento y autoeducación de la personalidad.

• Principio de la facilitación emocional de la formación profesional; este se enfoca esencialmente al fomento del aprendizaje de la autorregulación de los sentimientos y las emociones positivas y negativas, que son comunes a todas las personas y previas a los contenidos académicos de los que se han apropiado desde la edad escolar, de lo que se trata es de orientar el proceso de formación del profesional de la educación hacia la gestión de lo que es común, esencial y trascendente tanto en lo personal como en lo profesional, a los docentes y a los alumnos, a todos.

• Principio de la atención a la diversidad. remite a la necesidad de la comprensión de que todos los alumnos tienen necesidades educativas propias y específicas para acceder y participar en las experiencias de aprendizaje, cuya satisfacción requiere una atención pedagógica personalizada que se sustente en el diagnóstico de sus particularidades individuales en el orden cognitivo instrumental, afectivo motivacional y valorativo, de manera que se pueda potenciar el desarrollo no sólo de los aspectos que lo distinguen como sujeto cognoscente sino también como sujeto emocional, sin provocar rupturas o fragmentaciones que afectarían su desarrollo.

Los antecedentes citados se concretan en el sistema del proceso de formación de las habilidades psicosociales, mediante la sugerencia de que las acciones didácticas se coordinen de acuerdo con las siguientes pautas:

• Determinar en los estudiantes mediante un diagnóstico inicial el nivel de desarrollo de las diez habilidades psicosociales declaradas por la OMS

• Proveer a alumnos de los conocimientos teóricos sobre las habilidades psicosociales mediante las actividades docentes propias de las asignaturas aprovechando las potencialidades del contenido para su inclusión.

• Potenciar el uso de los métodos educativos del ejemplo personal y la persuasión como vías esenciales para el desarrollo de habilidades psicosociales.

• Propiciar la reflexión grupal a partir de situaciones reales que se presenten en el grupo e inducir a la toma de posición sobre actitudes y comportamientos grupales y/o individuales.

• Proyectar actividades en el grupo que faciliten la ejercitación de las habilidades psicosociales y su utilización en situaciones modeladas y reales del desempeño profesional.

Bibliografía

• Anteproyecto del PCI de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Frank País García. Formato Digital. 2010.

• Bermúdez Morris, Raquel Dinámica de grupo en Educación su facilitación. Editorial Pueblo y Educación. 1996

• Mantilla Castellanos, Leonardo. Habilidades para la vida una propuesta educativa para convivir mejor. Fe y Alegría. Bogotá Colombia. 2003

• Primer Seminario .Taller de formación para profesionales de los sectores y Educación. Educación en habilidades y competencias para la vida en escuelas promotoras de la salud en Cuba. Año 2005. Cuba


 

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