Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 3, Nº 26 (abril 2011)

ALGUNAS POSICIONES TEÓRICAS SOBRE LA MOTIVACIÓN PROFESIONAL EN RELACIÓN CON LA FORMACIÓN DEL DOCENTE VENEZOLANO
 

Mónica Válek de Bracho (CV)
uruzolana_41@hotmail.com
uruzolana41ster@gmail.com
Aleida Márquez Rodríguez
alemarrod@yahoo.es



 

RESUMEN

El artículo trata diferentes posiciones para el tratamiento de la motivación y en particular la motivación laboral o profesional en la formación de los futuros profesionales de la educación. Su importancia para lograr en forma satisfactoria el encargo social a ellos asignado.

PALABRAS CLAVES: Motivación, motivación profesional, profesionales de la educación

SUMMARY

The article in particular treats different positions for the treatment from the motivation and the labor or professional motivation in the formation of the professional futures of the education. Its importance to obtain in satisfactory form the social order to them assigned.

KEY WORDS: Motivation, professional motivation, professionals of the education

INTRODUCCIÓN

El hombre como ser social desempeña un papel protagónico en su constante interacción con el mundo, tratando de lograr las modificaciones y transformaciones de éste, reflejando en sí mismo dichas transformaciones, puesto que a la vez que transforma su entorno, es transformado.

Es por ello que diversos autores en sus obras han demostrado que la práctica es el núcleo de la actividad humana que media la interacción dialéctica de los procesos materiales y de los procesos espirituales. Siendo esta concepción una postura revolucionaria, que influye de forma definitiva en la relación pensar y ser. Dando como resultado que lo ideal y lo material se expresen y se concreticen en la relación dialéctica sujeto- objeto, ya que como ser social es el sujeto del conocimiento y por medio de su actividad práctica plasma esa interrelación.

De igual manera otros pensadores conciben la unidad sujeto- objeto como autoconocimiento del espíritu absoluto, se interpreta que el conocimiento del hombre no parte de la actividad real, sino por el contrario de una actividad cognoscitiva de lo absoluto; no obstante desde la perspectiva dialéctico- materialista, Marx explicó el fenómeno señalando que la práctica histórico- social es el punto neurálgico de la actividad entre el sujeto y el objeto.

De allí que la actividad del hombre es fuente de conocimiento y de su propia existencia, de su desarrollo y de la transformación de la realidad social, penetrando todo el quehacer de la obra humana teniendo connotación filosófica. En la actividad, surgen las necesidades y de ellas derivan las motivaciones. En este sentido la motivación es elemento que induce al hombre a su actuación; evidenciándose de esta forma al mismo tiempo una connotación psicológica, ya que la actividad cognitiva así como la motivación, constituyen formas esenciales de la actividad psíquica del hombre.

De igual manera en la transformación práctica de la realidad, el hombre desentraña la naturaleza de las cosas, descubre sus leyes, ya que su actuación no se reduce simplemente al conocimiento, sino igualmente a qué necesidad satisface y qué propiedad posee según sus intereses. Se hace evidente que el hombre contempla todo a su alrededor, se nutre de la información y en consecuencia de ello actúa. Al respecto señala Lenin, citado por González Rey (1985): “De la contemplación viva al pensamiento abstracto y de este a la práctica, tal es la vía de la dialéctica del conocimiento de la realidad objetiva”. (s/p)

Por ello es imprescindible destacar la importancia de que el estudiante se encuentre altamente motivado cuando se trata de ser profesional de la docencia, ya que las exigencias de la sociedad con respecto a la educación son múltiples, dado el carácter preponderante que la ésta ejerce en el progreso social, hecho se traduce en el encargo social dado a la educación, transferida completamente a sus educadores, considerando el predominio político, social e ideológico de esta sociedad.

Cobra vigencia entonces la importancia del estudio de la educación por parte de la Sociología, ya que la educación rige el proceso de preparación del individuo, el reconocimiento de la sociedad y la educación en la vida del individuo y el énfasis en el análisis de las funciones de la educación, vista en diferentes planos, que apuntan directamente hacia su fin último: la socialización del hombre.

En este caso particular desde el punto de vista sociológico el fenómeno de la motivación profesional como hecho educativo, debe ser estudiado con la finalidad de generar conocimientos científicos que sistematicen y expliquen esta realidad, sin descuidar de ninguna forma un método riguroso que garantice la confiabilidad de sus hallazgos, y permitiendo de alguna forma intervenir en ella.

De igual manera el análisis de la vida cotidiana, el significado que los individuos le confieren a sus acciones y todo el sinnúmero de interacciones que se originan en la dialéctica individuo- sociedad, así mismo las relaciones de poder que esto lleva implícito, realizando inferencias generales entre el microsistema y microsistema educativo.

Desde el punto de vista sociológico coincidimos con los postulados de Paulo Freire, puesto que se basa en una concepción antropológica tal como su pensamiento, dado que la población de esta investigación tal como lo describe Freire son seres inacabados, ligados a su entorno y dispuestos a intervenir en el mismo. Colocando al hombre desde un punto de vista transformador; siendo ellos a su vez transformados por medio de la educación que están recibiendo, van a ser a su vez transformadores de la sociedad.

Debe en consecuencia además de conocerse a sí mismo, de sus potencialidades, sus necesidades y limitaciones; igualmente comprender el mundo que le rodea, puesto que es una manera certera de aprehender el mismo, visto como se ha señalado desde una perspectiva crítica. Debe en consecuencia según su criterio partir de la práctica a la conciencia, de la acción a la reflexión.

De esta manera su concepción revolucionaria de la educación se apoya en la dialéctica: educación liberadora contrapuesta a educación bancaria; aprendizaje dialógico versus aprendizaje memorístico; de igual forma implica que la falta de neutralidad en la educación, no implica que el educador pueda imponer sus ideas políticas. Además de todo Freire recomendó que el trabajo educativo en este sentido se convirtiera en una acción para la democracia, estimulando la colaboración, la decisión, la participación y la responsabilidad social y política.

Sobre la base de los anteriormente expuesto es pertinente destacar que se considera que la motivación incide de manera decisiva en el logro de los objetivos del proceso de enseñanza- aprendizaje, y de la formación del profesional en general es por ello igualmente necesario destacar que en este caso la motivación profesional, en consecuencia, no debe improvisarse, su desarrollo debe entonces planificarse por medio de acciones conscientes y sustentadas desde el punto de vista científico para el logro de los objetivos deseados por los futuros educadores.

DESARROLLO

Uno de los propósitos fundamentales en la formación de los profesionales de la educación debería ser tratar de eliminar manifestaciones tales como el desinterés y la apatía en las carreras pedagógicas, se debe mejorar inclusive la orientación hacia estas carreras realizando una concienzuda exploración vocacional de quienes pretenden dedicarse a ellas.

Dicha orientación hacia la profesión de maestro presupone además de la formación y desarrollo de las capacidades pedagógicas fundamentales, la selección de los aspirantes a futuros educadores, el estudio de sus potencialidades y valores con la finalidad de cultivar sus talentos, la observación del candidato en relación al trabajo con sus estudiantes, al empeño y el amor que coloca en él, así como también de su trabajo social.

Existen diferentes posiciones para comprender la motivación. Partiendo desde esta premisa, se hace necesario estudiar a Merany citado por Cortés de Aragón (2005), cuando señala que el término motivación proviene del Latín “motus” (movimiento), en el campo específico de la psicología experimental, se define como la regulación interna, energética y directa de la conducta, en tal sentido, la motivación no es accesible a la observación pero es deducible del análisis de los datos de la investigación experimental, como concepto hipotético que expresa precisamente esa regulación.

El análisis precedente, conlleva a comentar las ideas de otro autor sobre la necesidad de definir motivaciones sociales, para lo cual es oportuno citar a Mc Clleland (1970), quien realizó importantes estudios en varios países alrededor del mundo. Según el mencionado autor la motivación vendría a ser constituida por los racimos de expectativas o asociaciones que se forman y crecen alrededor de las experiencias afectivas. En consecuencia y tomando en cuenta las experiencias infantiles, que se integraron a la personalidad del individuo, se encuentra el origen determinante de las diversas formas de conducta en las cuales se satisface el impulso dado por la motivación.

En el mismo orden de ideas los teóricos del aprendizaje social, como Bandura citado por Mc Clleland (1989), ampliando las ideas de Skinner, argumentan que la recompensa más poderosa para el ser humano es el refuerzo social, como por ejemplo el elogio. En este caso los modelos adoptados por las personas son los que más recompensas pueden obtener, en el caso de los niños y sus padres. Este grupo de teorías explican muchas conductas importantes, pero ignoran la variedad de factores que se deben tener en cuenta al estudiar la motivación

En sintonía con lo anteriormente expuesto, Romero García (1999) define motivaciones sociales como redes de pensamientos y afectos que dinamizan, orientan y mantienen la conducta hacia metas interiores y exteriores valorizadas por la persona. Es claro entonces que los motivos afectan todo el funcionamiento de la persona, de forma interior (psíquico) como de forma exterior (social). Igualmente señala que esta influencia se aprecia en tres vertientes: en la reducción de necesidades (satisfacción), como máximo disfrute de activación sensorial (placer), o como refuerzo intencional con la finalidad de alcanzar metas altamente valoradas (retos).

Por lo tanto la motivación exige necesariamente, según este autor, que haya alguna necesidad de cualquier grado; ésta puede ser absoluta, relativa, de placer, de lujo, o de otro tipo. Siempre que se esté motivado a algo, se considera que ese “algo” es necesario o conveniente. La motivación es el lazo que une o lleva esa acción a satisfacer esa necesidad o conveniencia, o bien a dejar de hacerlo.

En consecuencia los motivos, tal como lo señala Romero García (1999), pueden agruparse en diversas categorías:

• En primer lugar figuran los motivos racionales y los emocionales.

• Los motivos pueden ser egocéntricos o altruistas.

• Los motivos pueden ser también de atracción o de rechazo, según muevan a hacer algo en favor de los demás o a dejar de hacer algo que se está realizando o que podría hacerse.

Desde un esquema sencillo la motivación en las personas se inicia con la aparición de una serie de estímulos internos y externos que hacen sentir unas necesidades, cuando éstas se concretan en un deseo específico, orientan las actividades o la conducta en la dirección del logro de unos objetivos, capaces de satisfacer las necesidades.

Es fácil deducir que si se aplica el proceso de motivación al ámbito profesional, la empresa entre otros estímulos e incentivos puede iniciar la motivación entre sus empleados aplicando por ejemplo una política de promociones internas. Ésta hará surgir la necesidad que se concretará en la aparición del deseo de ser promocionado dentro del departamento, orientando las actuaciones del comercial hacia la consecución del objetivo “ser uno de los promocionados”. No obstante tal enfoque de la motivación no deberá ser el más deseable para la formación de un profesional de la educación.

A nivel general según Buschiazzo citado por Orozco y Álvarez (2006), señala que se puede establecer la distinción entre dos clases de motivaciones:

• Motivación intrínseca. Aquella en la que la acción es un fin en sí mismo y no pretende ningún premio o recompensa exterior a la acción. El sujeto se considera totalmente automotivado.

• Motivación extrínseca. Se produce como consecuencia de la existencia de factores externos, es decir tomando como referencia algún elemento motivacional de tipo económico.

Es evidente que si la institución logra que su estructura esté motivada tanto intrínseca como extrínsecamente, podrá tener a sus miembros con un buen nivel de integración y satisfacción, creando un clima de relaciones que repercutirá positivamente en su nivel de rendimiento, lo que redundará simultáneamente en beneficios para dicha institución.

Existen diversidad de teorías que centran la atención en uno o varios de los aspectos que forman parte del proceso de motivación de los profesionales sin perder de vista efectivamente las individualidades de los mismos. Así mismo desde el punto de vista de Herzberg, citado por Galiot (2004), considera que existen dos factores que explican la motivación de los miembros de una institución y son los que lo mueven hacia actitudes positivas y a sentir satisfacción:

• Factores motivadores. Son los que determinan el mayor o menor grado de satisfacción en el trabajo y están relacionados con el contenido del trabajo: la realización de un trabajo interesante, el logro, la responsabilidad, el reconocimiento, la promoción, entre otros.

• Factores de higiene. Están relacionados con el contexto de trabajo y hacen referencia al tratamiento que las personas reciben en su actividad: las condiciones de trabajo, el sueldo, las relaciones humanas, la política de la institución, entre otras.

Por consiguiente cuando estos factores no se han resuelto bien producen insatisfacción, pero cuando se intenta mejorarlos no logran por sí solos provocar la auténtica satisfacción. En resumen, la satisfacción se logra por dos tipos de factores que son independientes y de distinta dimensión. Por otro lado, todos los factores son susceptibles de una correcta utilización por parte de los directores de los equipos de trabajo.

Una consideración especial merece la teoría de los incentivos, la cual trata de explicar por qué el comportamiento no siempre está motivado por una necesidad interna, tal como lo indica Petri, citado por Feldon (1994), esta teoría trata de explicar la motivación como base en la naturaleza de los estímulos externos, los incentivos que dirigen y energizan al comportamiento.

En consecuencia explica por qué se puede flaquear ante un incentivo externo (como un postre apetitoso) a pesar de que no haya indicativo de hambre, esto parece no ser suficiente para proporcionar una explicación completa de la motivación, ya que los organismos tratan de satisfacer sus necesidades incluso si no hay incentivos presentes. Es pertinente aclarar que en lugar de contradecirse entre sí, las pulsiones y los incentivos pueden funcionar conjuntamente para motivar el comportamiento.

Es igualmente necesario señalar que el sistema cognitivo de cada persona incluye sus valores personales y está profundamente influido por su ambiente físico y social, su estructura, sus procesos fisiológicos, y sus necesidades y experiencias anteriores. En consecuencia, todos los actos del individuo están guiados por su cognición y por sus afectos, por lo que siente, piensa y cree.

Todos estos motivos constituyen elementos capaces de impulsar al individuo hacia la acción. En este sentido los motivos o fuerzas que impulsan al logro de una meta u objetivos tiene carácter personalizado, tendiendo a ser de carácter muy particular, lo que motiva a un individuo pueden ser totalmente indiferente para otro de sus congéneres.

Si bien es cierto que existen diversas teorías que explicar la motivación, como proceso, se puede decir que tiene diversas etapas, las cuales forman parte del siguiente ciclo:

- Una necesidad satisfecha no es motivadora de comportamiento, ya que no causa tensión, incomodidad, ni desequilibrio. En consecuencia una persona que no tiene hambre no está motivada a buscar alimento para comer.

- La necesidad puede ser satisfecha, frustrada o compensada (transferida a otro objeto).

- En el ciclo de motivación, existe un estado de equilibrio interno (de la persona), alterado por un estímulo interno (de la persona) o incentivo (externo), que produce una necesidad. La necesidad provoca un estado de tensión que lleva a un comportamiento o acción que conduce a la satisfacción de aquella necesidad.

- Satisfecha ésta el organismo humano retorna al equilibrio interno anterior. Sin embargo, no siempre se satisface la necesidad. La tensión provocada por el surgimiento de la necesidad encuentra una barrera para su liberación.

En el presupuesto que esta necesidad no sea satisfecha el ciclo motivacional podrá ilustrarse de otra manera: al no encontrar salida normal, la tensión representada en el organismo, busca un mecanismo indirecto de salida, a través de manifestaciones psicológicas (agresividad, descontento, apatía, indiferencia, entre otras), y/o fisiologícas (tensión nerviosa, insomnio, repercusiones cardíacas o digestivas entre otras).

El fenómeno descrito con anterioridad se denomina frustración, y puede conducir a la persona tanto a actividades positivas, constructivas o bien a formas de comportamiento destructivo, inclusive a la agresión, retraimiento, resignación.

En contraposición puede ocurrir que la frustración aumente la energía que se dirige a la solución del problema, o puede suceder que ésta sea el origen de muchos progresos tecnológicos, científicos y culturales en la historia. En otras ocasiones la necesidad no es satisfecha, ni frustrada sino que se transfiere o compensa. La compensación se presenta cuando la satisfacción de una necesidad sirve para reducir o aplacar la intensidad de otra necesidad que no puede ser satisfecha.

Desde una perspectiva más específica la motivación por el trabajo o profesional, son las actitudes que dirigen el comportamiento de una persona hacia el trabajo y hacen que priorice esta actividad por sobre otras esferas de la vida.

No obstante las teorías anteriormente citadas, valiosas en determinados contextos no interpretan la relación existente entre la formación inicial y la motivación profesional del educador. Además es pertinente aclarar de forma similar que la investigadora hasta el presente no ha encontrado autores nacionales que establezcan esta relación, y mucho menos desde una concepción dialéctico materialista, que asiente la evidente relación de contradicción entre los mismos.

En este sentido, es pertinente destacar brevemente la teoría de la motivación hacia el trabajo orientada por el Dr. Diego Jorge González Serra (1995), recogidas en la Revista Cubana de Psicología (2002). El cual basado en su investigación del pensamiento psicológico de José Martí, denomina la posición teórica a la cual ha arribado como la psicología del reflejo creador (1997), los cuales se expresan de forma coherente en su teoría integradora de la motivación hacia el trabajo.

Dicha teoría psicológica del reflejo creador, es una posición materialista dialéctica, enriquecida por el pensamiento martiano y el desarrollo propio de la psicología de la escuela cubana. Por otra parte la psicología soviética pone en un plano primordial el carácter reflejo y social de la psiquis, y el desarrollo de la ciencia cubana ha supuesto en igualdad de condiciones el rol activo y creador de la subjetividad.

De forma similar señala que es necesario tener en cuenta al sujeto individual y colectivo, promover su creatividad, su autonomía, su orientación altruista en beneficio de la sociedad, promover su cultura, sus conocimientos e inteligencia. Es preciso declarar en este instante, que la investigadora asume la teoría del Dr. González Serra por considerarla absolutamente compatible con los propósitos que persigue este trabajo investigativo. Es igualmente importante destacar que este enfoque teórico integrador comprende varias dimensiones que se entrecruzan, entre las cuales es pertinente citar:

El rol de la personalidad y de sus procesos, la clasificación de las necesidades que actúan en la motivación hacia el trabajo. Clasifica las necesidades en morales y materiales, teniendo en cuenta el objeto que las satisface: psicológico- social (en las morales) o material (económico, monetario, disfrute de bienes o servicios). Además, considera si las necesidades son intrínsecas o extrínsecas al trabajo: si el trabajo es un fin, un objeto- meta en sí mismo (intrínsecas); si el trabajo constituye una vía o medio para su satisfacción (extrínsecas).

Es importante destacar que el citado científico clasifica las necesidades morales en intrínsecas y extrínsecas. Las intrínsecas son aquellas (tanto sociales como individuales) cuyo objeto de satisfacción radica en el trabajo mismo. Así, el deber moral de trabajar, o la vocación por un determinado tipo de profesión u oficio, encuentran su satisfacción en el cumplimiento mismo del trabajo. De igual forma, las necesidades individuales pueden ser intrínsecas al trabajo, el individuo puede encontrar el sentido de su vida en la actividad laboral y su realización adecuada puede satisfacer la necesidad de auto valorarse positivamente. Asimismo, los éxitos laborales gratifican la necesidad de realización. Si el compromiso se lleva a cabo de manera autónoma e implica creatividad puede satisfacer las necesidades de independencia y creatividad. Si presupone contactos entre personas, experiencias interesantes y una actividad adecuada, puede gratificar las necesidades de contacto social, los intereses cognoscitivos, la necesidad de actividad, entre otras.

De forma similar, las necesidades morales extrínsecas son aquellas para las cuales el trabajo es un medio o vía, el destacarse en el trabajo, realizar una gran labor puede ser una vía para ganar la emulación y recibir la distinción de maestro destacado, lograr ascensos y tener una buena valoración social. En este caso lo que satisface al individuo no es el trabajo en sí mismo, sino los resultados sociales que acarrea en cuanto a la valoración de su persona. Aquí la necesidad moral extrínseca es de carácter individual, o sea, se trata de la necesidad de valoración, prestigio y posición. Pero la necesidad moral extrínseca puede ser social. Por ejemplo, el sentido del deber familiar puede llevar al trabajador de la enseñanza a mantenerse y esforzarse en su trabajo para lograr un salario y mantener a su familia. En este último caso el trabajo es un medio o vía para cumplir deberes familiares.

Al mismo tiempo, las necesidades materiales son aquellas que encuentran su satisfacción en el dinero o los bienes materiales y servicios. Aquí se puede encontrar según su visión, las necesidades intrínsecas puesto que el docente que encuentra su satisfacción en el trabajo mismo aspira a tener mejores condiciones para lograr una labor de la más alta calidad. La necesidad material extrínseca típica y más importante es la económica, expresada en la cuantía del salario y las posibilidades que le otorga el centro de adquirir bienes y servicios. Se cataloga como una necesidad extrínseca porque el trabajo es un medio o una vía para obtener el consumo de los bienes y servicios para sí y su familia.

De forma similar la investigadora comparte con el autor anteriormente citado, el concepto de que la vía ética y científica para estimular la motivación de los trabajadores en general y del educador en particular, consiste en el desarrollo simultáneo, creciente y armónico de los estímulos y necesidades morales y materiales, extrínsecas e intrínsecas. Se debe trabajar en ambas direcciones simultáneamente (la incentivación extrínseca y la intrínseca, la moral y la material), pero armonizándolas al máximo y de manera que en dicha armonía predomine la intrínseca.

Es importante señalar que en la satisfacción las necesidades extrínsecas materiales y morales, la organización del trabajo debe avanzar cada vez más en la dirección de un pago y una estimulación moral justos según sea la cantidad y calidad del trabajo llevado a cabo por el maestro o el colectivo laboral, es necesario lograr también que los trabajadores consideren justos dichos criterios. Si este aspecto subjetivo no se logra, los estímulos materiales y morales extrínsecos no ejercen una influencia adecuada en la motivación hacia el trabajo. Aquí interviene la importancia de la explicación y persuasión, del factor cognoscitivo en la motivación hacia el trabajo. Además, debe tenerse muy en cuenta el carácter "intrínseco" de los estímulos extrínsecos materiales y morales. El salario que se paga al trabajador sirve, en primer lugar, para satisfacer sus necesidades materiales y los reconocimientos y ascensos le permiten ocupar una mejor posición social; pero, además, constituyen índices de la utilidad e importancia social de su trabajo.

No obstante es importante que dentro del sistema de necesidades y estímulos que actúan en la motivación laboral se priorice el sentido político - moral del trabajo. Igualmente tiene una especial importancia la participación de los trabajadores en la toma de decisiones, el adecuado desarrollo de la democracia en la estructura y funcionamiento formal e informal del centro, la capacidad del sindicato y la administración de ganar a los obreros para la causa de la producción social.

Sin embargo, existen otros importantes estímulos y necesidades intrínsecas que no son político - morales. Una cuestión fundamental radica en hacer el trabajo atractivo por sí mismo. Se trata de enriquecer el contenido del trabajo, eliminar su carácter fragmentario y darle un sentido total, brindarle al docente un margen de creatividad y responsabilidad lo más amplio posible, disminuir la monotonía, el carácter repetitivo y la fatiga, entre otros.

De igual forma, el rol de la percepción o del reflejo cognoscitivo del medio social. Este es uno de los principios fundamentales en el estudio de la motivación hacia el trabajo. Si el docente percibe que se le trata injustamente, que otros compañeros son mejor tratados mientras aportan lo mismo o menos, si percibe que los dirigentes tienen privilegios, que abusan del poder o que tienen una mala actitud hacia él, se verá seriamente lesionada su motivación hacia el trabajo.

También precisa el condicionamiento psicológico social de la actividad del trabajador, la influencia de los factores psicológico- sociales del centro sobre la motivación laboral: la participación activa de los educadores en la dirección del centro y su expresión en la organización formal, en el estilo de dirección, en el rol de la administración, y el sindicato, en la organización informal, en la comunicación, entre otros. El mando únificado, la responsabilidad y la iniciativa de la dirección del centro y el acatamiento disciplinado de la misma, solo puede conducir a la mayor productividad, a una motivación más eficiente y a la adecuada formación de la personalidad de los maestros.

De forma similar se asume la conceptualización realizada por González Serra (1995), cuando expresa que “Se puede decir en consecuencia que la motivación es un impulso que permite mantener una cierta continuidad en la acción que acerca al individuo a la consecución de un objetivo y que una vez logrado, saciará una necesidad” (s/p). Cuando se habla de motivación o de conducta motivada, se piensan en tres características distintas: la conducta motivada es sostenida, es decir, persiste por periodos de tiempo relativamente largos, es dirigida hacia la realización de un objetivo y es una conducta resultante de una necesidad sentida.

Es importante destacar en este caso en especial que la motivación profesional que se desea promover y estimular es un fenómeno muy particular, puesto que va dirigida a una población especial, constituida por los estudiantes de formación especializada del Programa Nacional de Formación de Educadores y Educadoras de Misión Sucre; los cuales dentro de un lapso muy breve estarán en el campo laboral, encargados a su vez de la formación de estudiantes de los primeros años de educación formal.

Desde un punto de vista proyectivo , es necesario destacar la importancia que radica en tener un estudiante involucrado y comprometido con los procesos de cambio que se llevan a cabo en Venezuela , puesto que a la vez se convierte en un líder propulsor de los pensamientos, valores, necesidades y prioridades del sistema que necesita la Patria. Un ser humano con una sensibilidad especial hacia las necesidades sociales, un individuo que coloque sus intereses por debajo del colectivo, que practique, milite y sienta los valores indispensables para reimpulsar la educación necesaria.

Por ello es imprescindible destacar la importancia de que el estudiante se encuentre altamente motivado cuando se trata de ser profesional de la docencia, ya que las exigencias de la sociedad con respecto a la educación son múltiples, dado el carácter preponderante que la ésta ejerce en el progreso social, hecho se traduce en el encargo social dado a la educación, extrapolada completamente a sus educadores, siempre teniendo en cuenta el predominio político, social e ideológico de esta sociedad.

Por tanto en el proceso docente educativo, la motivación juega un papel importante en la actuación del individuo, al igual que en las demás esferas de la actuación del hombre, coadyuvando al logro de los objetivos. Los docentes realizan una u otra actividad satisfactoriamente si su nivel de motivación es adecuado. En el medio docente profesional esta situación se reproduce, por lo tanto se hace necesario el estudio y la formación en los estudiantes, futuros educadores, de motivos, inclinaciones y gustos profesionales positivos en correspondencia con los fines del encargo social asignado.

CONCLUSIONES

Existen diferentes posiciones o teorías para explicar el fenómeno de la motivación y en particular la motivación laboral o profesional, pero en la mayoría de los casos su visión es limitada por no tener en cuenta la diversidad de factores internos y externos, relacionados dialécticamente, que en ella intervienen.

Para lograr una orientación y motivación profesional como exponente, de un alto nivel de motivación en los estudiantes de las carreras de orientación pedagógica, es necesario que cuantos se encargan de su formación como profesionales de la educación estén suficientemente preparados para conducir el enriquecimiento de una formación tan compleja.

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