Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 3, Nº 24 (febrero 2011)

CARACTERÍSTICAS DEL INGLÉS CUYO CONOCIMIENTO PUEDES SER ÚTIL AL QUE SE DISPONE A ESTUDIARLO
 

Bienvenido Vega Lameda (CV)
Tania Miladys Azahares Fernández

Filial de Ciencias Médicas “Tamara Bunke Bider”
Departamento de Idiomas
bvega@moa.hlg.rimed.cu 

 
 

Resumen

En el trabajo se presentan algunas características del idioma inglés que lo hacen diferente, o semejante en ocasiones, al español y que ayudan a comprender los fenómenos lingüísticos que se producen en ambos.

La experiencia ha demostrado lo difícil que resulta en ocasiones el aprendizaje del inglés a los que matriculan en la Escuela de Idiomas con el objetivo de poder comunicarse en esta lengua.

La dificultad fundamental radica en el desconocimiento de las características generales que lo hacen diferente al español; por ser una cultura diferente, y la forma de enfocar los fenómenos sociales y culturales no son iguales.

Palabras claves: Inglés, español, comunicación, lingüística, características.

Introducción

Para el hispanohablante las dificultades mayores de la lengua inglesa radican en la pronunciación, su ortografía compleja y su vocabulario extenso.

La gramática inglesa es menos compleja que la del español. Por ejemplo, si bien como en nuestra lengua, en inglés, hay construcciones difíciles. El sistema de formación de palabras es también más sencillo en inglés.

El inglés es más conocido que el español. Por ejemplo, la traducción de una cuartilla ocupa más espacio en la lengua española. Ahora bien, la sencillez de la gramática y el carácter más conciso de inglés, tienen para el lector hispanohablante ventajas e inconvenientes. Por una parte, facilitan el aprendizaje oral, pero por otra, pueden dificultar la lectura pues la información puede evitar tener que aprender cada sustantivo en su concordancia con el adjetivo y el artículo ya que acerca del género en oraciones como the new assistant has arrived, en la que no se sabe si ha llegado el nuevo o la nueva asistente. De igual modo, la concisión que se manifiesta, por ejemplo, en el sistema de modificación mediante adjetivos, nombres y frases completas que se anteponen, palabras que se modifican, hace bastante compleja su interpretación, Tal es el caso de las palabras que forman las siglas del término BASIC, referido al lenguaje de la computación: Beginer´s, All-purpose Symbols Instruction Code. En seis palabras se caracteriza el código BASIC, lo que en español requiere diez vocablos: Código simbólico de instrucciones para todos los usos para participantes.

Algunas particularidades del inglés requieren atención especial por el hispanohablante, porque las encontrará ineludiblemente en sus lecturas. Por ejemplo:

- Las frases idiomáticas son muy típicas y numerosas. Si bien está presente este fenómeno en nuestra lengua, se acepta como parte normal de ella casi sin tener en cuenta su presencia. La dificultad en el inglés radica en el hecho de que esas frases no son traducibles directamente a partir de sus componentes; hay que aprender a reconocer cada una como una unidad de sentido y buscar su equivalente en español. Por ejemplo, el equivalente de la frase to a great extent es: considerablemente, en gran medida; as well as significa así como.

Conocidas también como ¨ modismos ¨ o ¨ giros idiomáticos ¨ las frases idiomáticas se caracterizan porque su significado no es fácilmente reconocible, aún cuando se conozca el significado de cada uno de sus componentes. Considérese, por ejemplo, cada uno de los elementos que forman las frases idiomáticas siguientes del español: de buenas a primera, si a mano viene, por cierto, desde luego, hacer caso, echar por tierra. Es evidente que la comprensión de cada componente no ayuda a comprender estas frases.

Por esta característica, si se quiere leer con fluidez, es indispensable reconocer las frases idiomáticas más usuales en el estilo científico-técnico. Para resolver la dificultad que pueden presentar el lector debe guiarse, una vez más, por el contexto. Si la traducción literal no tiene sentido, debe consultar el diccionario.

-Los verbos de dos palabras, que también constituyen frases idiomáticas pueden resultar difíciles para comprender la lectura. Por ejemplo: to carry out an experiment (llevar a cabo un experimento); to put off writing the repport (responder la escritura del informe).

-Las formas de la voz pasiva son de uso más frecuente que en español. Su utilización refleja el sentido impersonal para expresar lo que en nuestra lengua decimos mediante la construcción con se: Se utilizaron 10cm 3 del colorante, se expresa por 10cm3 of the dye were used.

-Las palabras análogas engañosas, por su parecido visual con el español pueden ser causa de graves errores de interpretación, como por ejemplo: Actually the scientist did not realice his eror until much later, significa: En realidad, el científico no se percató de su error hasta mucho después. Estas palabras las podemos agrupar en tres grupos.

Las palabras del primer grupo, cuyo significado es igual o muy parecido al de sus análogas españolas, se reconocen fácilmente. Se pueden considerar ¨ amigas fieles del estudiante ¨, ya que le permiten ampliar rápidamente su vocabulario en lengua inglesa, comprenderlas sin dificultad y sentirse seguros al leer. Por sus raíces latinas y griegas, estos vocablos son bastante numerosos en el lenguaje científico y técnico: distribution, species, mathematics, etc. Como no presenta problemas a este grupo podemos llamarle ¨ amigo fiel ¨.

En cuanto a las palabras del segundo grupo, la analogía de su forma escrita respecto al español las puede convertir en las peores ¨ enemigas ¨ del estudiante ya que este se puede confiar en similitud con el español y ni siquiera duda de su significado, por lo que no las busca en el diccionario. Estas palabras, que suman varias decenas, pueden causar problemas de comprensión e interpretación erróneas o contradictorias. Por ejemplo, large no es largo sino grande, lectura no es lectura sino conferencia: agenda no es agenda sino orden del día: casualty no es casual sino baja de guerra. Así ¨ Put the white mice en a large box ¨ no significa ¨ Ponga ratones blancos en una caja larga ¨ sino ¨ en una caja grande ¨. ¨ The profesor gave an interesting lecture ¨ no significa que ¨ El profesor dio una lectura interesante ¨ sino que ¨ una conferencia interesante ¨. Y ¨ There were many casualties en the battle ¨ significa que ¨ hubo muchas bajas en la batalla ¨, no que se produjeron muchas casualidades.

La única manera de enfrentar las análogas engañosa con éxito es fijarlas en la memoria lo más pronto posible, para poder reconocerlas como ¨ enemigas ¨.

-El tercer grupo de palabras, el de las análogas parcialmente engañosas puede considerarse formado por ¨ amigas volubles ¨, porque son fieles en algunos casos, al significar lo mismo que en español, pero se convierten en ¨ enemigas ¨ cuando su significado es distinto. Estas son muy frecuentes y bastante numerosas. Por ejemplo, attend en uno de sus usos significa atender, pero en otro significa asistir en el sentido de concurrir. Y por otra parte, por ejemplo, la palabra assist puede significar asistir en el sentido de atender o dar ayuda; ¨ The doctor assisted the patient ¨.

Por otro lado se suele hablar, incorrectamente, del ¨ inglés técnico ¨, ¨ el inglés periodístico ¨, el ¨ inglés literario ¨. En realidad el idioma es uno solo, pues está formado por los mismos componentes: la fonética, la gramática y el léxico. Lo que varía es el estilo en que se expresa cada actividad humana y el uso que se hace de los recursos lingüísticos del idioma. Por la propia naturaleza de la ciencia y la técnica, estas se expresan en un estilo preciso, objetivo, impersonal y carente de emotividad. Suelen utilizar construcciones gramaticales poco complejas, lo cual es más evidente aún que en español; por ejemplo, en inglés se usan menos las oraciones subordinadas que en nuestra lengua materna. Por otra parte, el estilo científico incluye lógicamente un uso amplio de terminología específica de cada ciencia o técnica pero, contrariamente a lo que se suele pensar, esto no representa un gran escollo para el lector especializado que conoce bien su ciencia. En general, los términos, sean tradicionales o de nueva acuñación, se forman a partir de raíces griegas o latinas y, además, suelen explicarse cuidadosamente en los contextos en que aparecen. Aún el vocabulario general del idioma, cuando se usa en la ciencia, mantiene su sentido directo; es poco frecuente en este estilo el uso metafórico de los vocablos.

En el amplio campo de las ciencias hay una diferencia marcada entre lo grados de dificultad para la comprensión de una lengua extranjera en los estilos de las ciencias sociales, las ciencias naturales y la ciencias técnicas y exactas. Las primeras son, por su propia naturaleza, más complejas en cuanto a sus formas de expresión; las ciencias naturales presentan menos problemas al lector, mientras que las ciencias técnicas y exactas se expresan dentro de un sistema lingüístico más limitado y, por ende, más accesible al conocedor de su rama específica.

En resumen, y siempre teniendo en cuenta que no hay idioma fácil ni simple, se puede afirmar que el estilo de la ciencia es, para el especialista, menos difícil de comprender en una lengua extranjera, si se compara con otros estilos, tales como es periodístico o el de la literatura artística.

El alfabeto inglés consta de veintiséis letras, de las cuales cinco son vocales, veinte consonantes y una -la y- participa, como sucede en español, de ambas modalidades.

Entre el español y el inglés existe, en cuanto a la pronunciación, una diferencia esencial, y esta es que, si como el alfabeto español se compone de 26 letras para expresar los veinticinco sonidos que integran la fonética del idioma, el inglés no tiene más que veintiséis letras en su alfabeto para representar los cuarenta y tres sonidos que constituyen su complicada pronunciación. Esto trae consigo que las letras que tienen la misma forma en todos los vocablos del idioma tengan en realidad distintos sonidos o valores; es decir, que una misma letra se pronuncia de diversas maneras.

Ni siquiera los filósofos ingleses se han puesto de acuerdo respecto al número de sonidos de su fonética, pues mientras algunos limitan a treinta y dos los fundamentales, otros gramáticos reconocen cuarenta y tres sonidos diferentes y no faltan quienes lo elevan hasta cuarenta y seis. La opinión del autor de este trabajo es que la cifra de cuarenta y tres es la más acertada: en efecto, solo las vocales comprenden diecinueve sonidos diferentes, teniendo veinticuatro las consonantes, sin contar la k, q y x que tienen sonidos repetidos.

Este desacuerdo de los filósofos y lexicógrafos ingleses no se limita a la disparidad de criterio en lo que hace relación a los sonidos fundamentales, sino que se extiende a la pronunciación de diferentes vocablos, ya que en inglés no hay reglas generales que determinan la pronunciación exacta de las palabras, dándose el caso peregrino de que hay algunas –como, por ejemplo, caritature, capillary, expurgator, famillarity y tantísimas otras – que pueden pronunciarse hasta de doce modos distintos, según el diverso criterio de los autores.

Pero no es esta disparidad de opiniones de los peritos ni el elevado número de sonidos de la lengua inglesa lo que hacen enrevesada su pronunciación, porque el órgano de la voz en todos los hombres es capaz de emitir cualquier sonido, por complicado que sea; la dificultad mayor de la pronunciación inglesa radica, como se indicó antes, en la imperfección de la ortografía inglesa con respecto a la española, imperfección que trae consigo , como ya se ha indicado, que una misma letra represente diferentes sonido y se pronuncie por tanto de diferentes maneras, que un mismo sonido se escriba de diferentes formas, dificultades que vienen a complicarse, sobre todo para le hispano hablante por la condición que tienen muchas letras de modifica o alargar el sonido de la vocal o vocales precedentes o de no pronunciarse, resultando en este caso inútiles y embarazosas para el extranjero.

Las dificultades prosódicas que presenta este idioma son tan grandes que los lexicógrafos ingleses se han visto obligados a representar en los diccionarios de su propia lengua la pronunciación correcta de cada palabra. Pero no se crea que sea fácil esta representación ortológica por medio de fonemas o signos convencionales, ya que no existe concordancia entre los distintos diccionarios con respecto a la pronunciación.

Por eso se debe consultar o consolarse pensando que esas dificultades que a él le salen a cada momento al paso las tiene también, aunque en menor escala por supuesto, los nativos. Por otra parte, si los diccionarios destinados a personas para quienes el inglés es idioma vernáculo tropiezan con inconvenientes al tratar de representar gráficamente la pronunciación, ¿Qué no será cuando se intente hacer lo propio en una obra destinada a personas de habla distinta, para las cuales muchos de aquellos sonidos con totalmente desconocidos y de dificultosa pronunciación?

Si tiene en cuenta estos elementos que lo primero que le demuestran es que el idioma que decidió estudiar es diferente, que tiene elementos socioculturales diferentes, producto de culturas y sociedades diferentes que hacen que sus expresiones no sean iguales a las nuestras, seguramente llegará a la conclusión de que tiene que estudiarlo con sus características propias, y al final tendrá la satisfacción no solo de comunicarse en un idioma extranjero sino que notará que su cultura general se ha enriquecido.

Bibliografía

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Diccionario de la Real Academia Española de la lengua, 1970

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