Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 3, Nº 24 (febrero 2011)

EL PROCESO DE FORMACIÓN GERENCIAL DE LOS ESTUDIANTES DE LA CARRERA DE LICENCIATURA EN ECONOMÍA EN LA UNIVERSIDAD CUBANA CONTEMPORÁNEA
 

Reynerio Velázquez Leyva (CV)
Universidad de Las Tunas, Cuba
rey@ult.edu.cu

 

 

RESUMEN:

Uno de los problemas globales más acuciantes del mundo actual lo constituye el logro de la eficacia de las organizaciones, lo que se hace evidente en la situación actual que atraviesa el mundo de hoy. La formación de profesionales como vía para contrarrestar esta problemática es decisivo en las condiciones actuales, la sociedad demanda de la universidad un profesional altamente competente y dotado de las herramientas necesarias para enfrentar el entorno actual, los profesionales de las Ciencias Económicas juegan un papel decisivo y transformador de la sociedad, el trabajo tiene como objetivo: Analizar críticamente la formación gerencial de los estudiantes de la carrera de licenciatura Economía en la universidad cubana contemporánea.

Palabras Claves: Formación, Formación gerencial, Formación Integral

INTRODUCCIÓN:

Uno de los problemas globales más acuciantes del mundo actual lo constituye el logro de la eficacia de las organizaciones, lo que se hace evidente en la situación actual que atraviesa el mundo de hoy caracterizado por las crisis que generan un gran desconcierto y una alta incertidumbre. Nuestro gobierno revolucionario ha centrado sus esfuerzos en la formación de profesionales como vía para contrarrestar esta problemática haciendo énfasis en la preparación de un profesional integral que responda a los adelantos de la ciencia y la técnica, con relación a lo anterior el Dr. Juan Vela Valdés en la inauguración del XXV Seminario de perfeccionamiento para dirigentes nacionales de la Educación Superior el 27 de Febrero de 2007 expreso: “Las aspiraciones en la Formación de los profesionales son y serán cada vez más exigentes, en virtud de la complejidad de la lucha que se desarrolla en el campo de las ideas y del impulso vertiginoso de la Ciencia y la Técnica”.

Consecuentemente con la situación planteada la sociedad demanda de la universidad un profesional altamente competente y dotado de las herramientas necesarias para enfrentar el entorno actual y dar respuesta al desarrollo que la misma demanda.

Los profesionales de las Ciencias Económicas juegan un papel decisivo y transformador de la sociedad pues tienen como objeto y centro de análisis el proceso de construcción de las Relaciones Sociales de Producción Socialistas y la reproducción del sujeto social.

El problema profesional fundamental del economista se traduce en la solución continua del uso eficiente de los recursos para el proceso de desarrollo de la sociedad socialista. La investigación de los procesos económicos exige del profesional el estudio de las condiciones en que las relaciones sociales de producción se verifican, y la constante retroalimentación entre teoría y práctica para tributar a la consolidación del referente teórico del proyecto socialista cubano.

La transformación y crecimiento de la economía cubana en los últimos años y en particular el desarrollo del Perfeccionamiento Empresarial que tiene como objetivo supremo “garantizar el desarrollo de un sistema empresarial organizado, disciplinado, ético, participativo, eficaz y eficiente, que genere mayores aportes a la sociedad socialista y que todas las empresas se conviertan en organizaciones de alto reconocimiento social, exige en la formación del profesional de la economía el conocimiento teórico que brindan las Ciencias Empresariales y sus particularidades en la construcción del socialismo. Supone además la creación de habilidades para la utilización de los instrumentos y técnicas de la gestión empresarial; todo lo cual requiere la constante actualización y/o generación de nuevos conocimientos y habilidades del economista.

Es a través de la disciplina Dirección y Gestión Empresarial que se integran los diferentes subsistemas empresariales en función del conocimiento del proceso de Dirección Estratégico, corriente y operativo de la empresa y su vínculo con el proceso de Planificación. Además se profundiza en el análisis, diseño, control y evaluación de las decisiones empresariales en los procesos de dirección, aprovisionamiento, operaciones, comercialización, financieros y de recursos humanos; teniendo en cuenta sus particularidades para el sistema empresarial cubano.

Para la formación del Licenciado en Economía su formación gerencial constituye un elemento esencial pues dentro de sus competencias profesionales ha de asumir roles directivos a diferentes niveles o conformar equipos de trabajo que para lograr una eficiencia adecuada demandan de las mismas.

Como resultado de la experiencia práctica del autor y del diagnóstico aplicado a egresados, estudiantes, profesores de la carrera, empleadores y de modo muy significativo y como resultado de investigaciones previas realizadas, así como de la consulta a expertos, se ha podido observar que los egresados de la carrera de Licenciatura en Economía, presentan limitaciones en su formación gerencial que limitan su desempeño con efectividad en su entorno, observándose una brecha entre las aspiraciones y la situación actual esperada.

DESARROLLO:

Formación, formación integral y formación gerencial del licenciado en Economía en la Universidad cubana.

Elevar la calidad de la formación de los profesionales universitarios es una aspiración del Estado y del Partido Comunista de Cuba, una necesidad para el desarrollo del sistema social que defendemos, así como del exigente y acelerado progreso científico y tecnológico contemporáneo.

Desde el mismo triunfo revolucionario, el país ha realizado ingentes esfuerzos en el área educacional, en aras de lograr transformaciones que conlleven al incremento de la calidad del proceso docente - educativo, lo que ha permitido acumular experiencias para definir un pensamiento metodológico con características propias y originales que se correspondan con la necesidad de formar profesionales de perfil amplio, comprometidos con la sociedad y preparados científicamente para enfrentar los distintos problemas que se presentan en su quehacer cotidiano.

El verdadero desarrollo de la universidad cubana tiene lugar a partir del año 1959, como parte de todo el conjunto de profundas transformaciones sociales que tienen lugar en Cuba desde ese momento, basadas en nuevos conceptos de equidad y justicia social, que gradualmente han ido conduciendo a alcanzar el reconocido prestigio que el país alcanza hoy en el campo educativo, superando para ello dificultades económicas de envergadura.

El desarrollo de la educación superior en los últimos tiempos ha estado caracterizado por el hecho de que las universidades, como resultado de su gestión, han ido estableciendo gradualmente determinadas relaciones con la sociedad que implican asumir compromisos mutuos en el propósito de contribuir de un modo más eficaz al cumplimiento de su misión social.

En esa dinámica se ha ido forjando un nuevo concepto que caracteriza, de modo general, las múltiples relaciones que se establecen entre la universidad y su entorno, como respuesta de aquella a las crecientes demandas sociales en relación a los resultados de sus procesos sustantivos.

La formación de profesionales en la Universidad Cubana contemporánea está caracterizada por la formación integral matizada por un profundo carácter científico, humanista y tecnológico. Un análisis del término formación considera los criterios de autores como Álvarez de Zayas, C. (1999); Zabalza, M. (2000); López, J. (2002); Bermúdez, F. (2002) Horruitiner, P. (2006); Fonseca, J. (2006), Guzmán, C. (2009) a partir de los cuales el autor generaliza sus ideas.

El término Formación, en la educación superior cubana, según Horruitiner, P. (2006) se emplea para caracterizar el proceso sustantivo que se desarrolla en las universidades con el objetivo de preparar integralmente a los profesionales para su desempeño en una determinada carrera universitaria, y abarca los estudios de pregrado (o de grado, como se le denomina en algunos países) y de postgrado.

Según Guzmán, C. (2009) es el proceso para el desarrollo de la personalidad, vinculado a las exigencias del contexto. Revela en la formación del ser humano cualidades trascendentes: su visión procesal e integradora, sistemática, consciente, inacabada y dinámica, cuya naturaleza esencial y dirección responde a los imperativos de las condiciones sociales.

La formación en su sentido integral, es enfocada desde diferentes puntos de vista, aunque su uso más general es como proceso permanente que se lleva a efecto en la universidad con el propósito de preparar integralmente al estudiante. Tiene tres dimensiones esenciales: instructiva, desarrolladora y educativa y la relación entre cultura, educación, desarrollo y aprendizaje; de lo que resulta la transmisión y apropiación de conocimientos, habilidades y valores que aseguran un desempeño profesional exitoso, a partir de la formación de competencias.

Se asume la concepción de que la formación integral del profesional es un proceso consciente, intencional, de capacidades y competencias en las futuras profesiones, que requiere del aprovechamiento de diversos espacios formativos como fuente de potenciación del desarrollo de los estudiantes, a partir de la aprehensión de herramientas esenciales para la producción del conocimiento de la profesión, basado en el desarrollo de habilidades para el ejercicio profesional y sobre todo, con un fuerte contenido ético-axiológico como respuesta a las demandas del desarrollo científico y social (Suárez, C. y colectivo 2005). De este modo, el proceso de formación es un proceso de relaciones en el orden epistemológico, psicológico y sociológico del que broten sus potencialidades y fundamentos.

La condición de proceso configurado por aspectos internos y externos que se sustenta en la ley de la doble formación, la comprensión de la relación dialéctica entre cultura, educación, desarrollo y aprendizaje ya expresada, así como la determinación histórico-social de los procesos psicológicos, son fundamentos extraídos del enfoque histórico cultural de S. L. Vigotsky. La reflexión en la acción y sobre la acción reflexiva con un enfoque ético-axiológico se constituyen en otros presupuestos, que apuntan hacia la flexibilidad del currículo como síntesis de las relaciones desarrolladoras que tienen lugar entre los sujetos que intervienen en el mismo.

La formación consciente y planificada de la personalidad del estudiante universitario, con la participación de todos los sujetos en su espacio educativo, se convierte en prioridad de la Educación Superior, para ello se introduce el enfoque integral para la labor educativa en las universidades, que tiene como base el desarrollo de valores en los estudiantes y su transformación para alcanzar niveles cualitativamente superiores en su desempeño profesional integral (Horruitiner, P., 2006:25).

Otra cualidad que se abre paso con fuerza en las concepciones actuales de la universidad como institución social es la de formación integral. El término, por su carácter tan general, resulta necesario precisarlo mejor para entender en cada caso que se quiere decir cuando se emplea, pero en síntesis aborda la pretensión de lograr que la universidad centre su quehacer en la formación de valores que hagan del hombre profesional un ser más pleno, dotado de cualidades de alto significado humano, capaz de comprender la necesidad dé poner sus conocimientos al servicio de la sociedad. Implica también la necesidad de lograr un profesional creativo, independiente, preparado para asumir su autoeducación durante toda la vida, de modo que sea capaz de mantenerse constantemente actualizado, utilizando las oportunidades que ofrece la universidad de atender al profesional desde un sistema adecuado de educación postgraduada, que responda a las necesidades del desarrollo del país.

Con frecuencia, cuando se habla de este concepto, se aborda además la importancia de estar preparado para trabajar en colectivos, en equipos multidisciplinarios, participando activamente en la construcción social del conocimiento.

Se coincide con Arana, M. (2003) y Horruitiner, P. (2006) en que el desempeño profesional integral significa la consolidación de capacidades para enfrentar los retos actuales, con una preparación científico-técnica, una amplia formación humanística, la asunción de elevados valores éticos, morales y sociales que se traduzcan en respuestas de compromiso social, con una proyección vivencial y laboral que combine las competencias laborales. Se manifiestan en su comportamiento social sustentadas en el dominio de los futuros modos de actuación con las cualidades personales.

El comportamiento social vinculado a la formación integral del profesional origina el comportamiento socioprofesional, que se define como la conducta consciente en el estudiante para comprender e interpretar sus acciones con un sentido ético orientado a su actuación, la apropiación de aprendizajes significativos para el ejercicio de su profesión y para su vida social. En el centro de sus análisis se manifiestan los conflictos y las soluciones entre el ser y el deber ser, donde la responsabilidad ocupa un lugar rector.

La Educación Superior requiere del perfeccionamiento continuo del modelo de formación profesional. Para ello define su misión encaminada a la preservación, desarrollo y promoción de la formación integral.

En su concepción más integral, la formación supone no solo brindar los conocimientos necesarios para el desempeño profesional, sino también tener en cuenta otros aspectos de igual relevancia, razón por la cual se requiere analizar el concepto desde diferentes ángulos o perspectivas de observación. Para hacerlo se identifican tres dimensiones esenciales, que en su integración aseguran el objetivo planteado anteriormente de lograr una formación integral del estudiante.

El concepto de dimensión se incorpora a la concepción pedagógica de la educación superior cubana para caracterizar el modo en que un proceso puede ser abordado, desde diferentes posiciones, enfoques, en correspondencia con el propósito particular que en cada caso se persigue.

La dimensión expresa, por tanto, la perspectiva bajo la cual se analiza un determinado proceso bajo determinadas circunstancias, que se corresponden con los objetivos que el observador se ha propuesto alcanzar. Expresado de esta manera, el concepto posibilita la caracterización parcial, especifica, de cada uno de los procesos, atendiendo al rasgo (o rasgos) que en ese orden de ideas es fundamental para el sujeto que lo analiza.

Un mismo proceso puede ser estudiado desde diferentes dimensiones, de modo que en cada una de ellas su comportamiento externo o función evidencie el aspecto que se desea connotar.

La primera de las dimensiones que se desea analizar para caracterizar el proceso de formación está relacionada con la idea de que para preparar un profesional resulta necesario instruirlo. Sin instrucción no hay formación posible. Ello supone dotarlo de los conocimientos y las habilidades que caracterizan esencialmente su profesión, de modo que esté preparado para emplearlas al desempeñarse como tal en un determinado puesto de trabajo. La dimensión instructiva es, por tanto, una de las dimensiones que caracterizan esencialmente el concepto de formación.

No basta con que el hombre se instruya para que se desempeñe con éxito en su profesión después de graduado. Si esa instrucción tuvo lugar al margen de la actividad práctica de dicha profesión, entonces no estará en condiciones de utilizar esos conocimientos y habilidades en la solución de los problemas que se le presenten como parte de su actividad laboral. Esa realidad, aunque triste, es bastante común en las universidades de esta región del mundo. Los jóvenes profesionales salen de las aulas universitarias desconociendo la realidad laboral con la que se van a encontrar y en consecuencia, no están preparados enfrentarla de forma independiente y creadora.

Por ello, ademar de instruir al joven durante su formación, resulta necesario ponerlo en contacto con el objeto de su profesión, desde los primeros años de la carrera, de modo que se familiarice con los modos de actuación de esa profesión, desde sus aspectos más simples y elementales, hasta aquellos más complejos y que demandan mayor nivel de preparación. Solo de ese modo se aseguran las capacidades que lo habilitan para el desempeño profesional.

Un principio básico de la formación, es el vínculo entre el estudio y el trabajo, que constituye una de las dos ideas rectoras en las que se sustenta el modelo de formación de la educación superior cubana. Si ese vínculo no se establece, el estudiante no es capaz de comprender adecuadamente el porqué de cada una de las materias que son objeto de estudio durante su carrera, asimilándolas entonces desde una perspectiva teórica, sin vínculo con la actividad laboral, lo que a la larga deviene en falta de motivación en relación con su proceso de formación, e impide que el estudiante se convierta en un agente activo y consciente de ese proceso, como resultado de haber comprendido y hecho suyos los objetivos que se propone alcanzar la carrera en relación con su actuación profesional. Además de instruir al joven, se requiere desarrollar en él las competencias profesionales que aseguran su exitoso desempeño laboral. A esta dimensión se le denomina dimensión desarrolladora y su esencia es el vínculo entre el estudio y el trabajo antes mencionado.

El joven que hoy está en las aulas universitarias vive en una sociedad, es un ser social, y la universidad tiene igualmente la obligación de formarlo para que viva en dicha sociedad. Y no solo para que viva en esa sociedad sino también para que sea un hombre útil en ella, comprometido con esa realidad y apto para actuar sobre ella, transformarla, hacerla más humana.

De nada sirve tener todos los conocimientos del mundo si se carece de los principios básicos que hacen de un hombre un ser racional, que piensa y actúa de acuerdo a determinados patrones de conducta comúnmente aceptados por la sociedad y que pone sus conocimientos al servicio de su pueblo, de su país. Si eso falta, entonces los conocimientos adquiridos no tienen ningún valor social, e incluso pueden ser utilizados con el fin de hacer daño. Si el hombre no es portador de los valores que aseguran un desempeño justo, honrado, ético, moral, entonces no podrá ser capaz de poner sus conocimientos al servicio de la sociedad y en beneficio de ella.

Se comprende que tal formación no puede ser asumida solo por la universidad. La formación de la personalidad de un hombre, y dentro de ella sus valores, es resultado de la influencia que sobre el mismo ejercen la sociedad, la escuela y la familia. La universidad, además de ser un centro en el que debe ponerse en el primer plano la formación de valores en los jóvenes, debe ser guardián de la sociedad en esta labor y atender y apoyar cualquier esfuerzo que se haga en esa dirección. La labor educativa deviene elemento de primer orden en el proceso de formación, debe ser asumida por todos los docentes desde el contenido mismo de cada una de las disciplinas y abarcar todo el sistema de influencias que sobre el joven se ejerza desde que ingresa a la universidad hasta que se gradúe. A esa dimensión del proceso de formación se le denomina dimensión educativa.

El concepto de dimensión para caracterizar los aspectos instructivo, desarrollador y educativo, tiene una visión integradora, holística. Cada una de esas dimensiones, de algún modo, es portadora de la cualidad más general, que es la formación. Se trata, de un enfoque, de una perspectiva, que analiza el proceso de formación desde una determinada posición que asume el sujeto al estudiarlo.

Con anterioridad a 1959, fecha del triunfo revolucionario, la formación de economistas en Cuba tuvo lugar en la Universidad de Oriente y en algunas universidades privadas, en forma muy limitada. La declaración y consolidación del carácter socialista de la Revolución, y la necesaria preparación de la economía y de profesionales para los importantes retos del desarrollo ante nuevos paradigmas, dio lugar en 1962 a la creación en la Universidad de La Habana de la especialidad de Licenciatura en Economía, en un proyecto autóctono y expresión de la vocación transformadora de la realidad social nacional , regional y del orden económico internacional, estableciendo los cimientos para el desarrollo de la escuela cubana de economía, que hoy se extiende a 14 universidades en el país.

Importantes transformaciones han tenido lugar en 45 años en el concepto y diseño de los programas de estudio como resultado de los avances de la ciencia, de la didáctica, de las experiencias y nuevos requerimientos dados en el desarrollo de la sociedad y economía cubana. En todo caso la escuela cubana de economía y los estudios de nivel superior han respondido y se han alineado a la esencia, principios y necesidades del proyecto socio económico nacional, brindando una coherente respuesta a la sociedad en la formación de profesionales.

En 1962 se inicia, en la Universidad de la Habana, la carrera de Economía con las especialidades de Economía Industrial, Economía Agrícola, Economía del Trabajo y Planificación. En 1965 se decide suprimir las especialidades y formar un economista integral con sólida preparación básica de carácter general.

Con la celebración del I Congreso del PCC y el surgimiento del MES en el año 1976, se dan excepcionales condiciones para iniciar transformaciones de los planes y programas de estudio, de los métodos de enseñanzas y de la dirección y organización del proceso de enseñanzas y de la dirección y organización del proceso de enseñanza-aprendizaje, orientadas al perfeccionamiento de la formación de especialistas de nivel superior en Cuba. Esto originó que a partir de 1977-78 se adoptara, como principio general en la formación de los economistas, la especialización de los futuros egresados en diferentes esferas de la economía.

A partir del año 1990 surge una nueva una nueva etapa en la formación de economistas. Con tal propósito se desarrolló un sostenido trabajo científico metodológico, cuyo resultado se plasma en los documentos del denominado Plan C de Estudios para la carrera de Economía, labor que fue concluida en Diciembre de 1989, y cuyo diseño debió entrar en vigor en el curso 1990 – 91 a nivel nacional.

Como consecuencia de los acontecimientos ocurridos en Europa de Este, y en particular en la Unión Soviética, el derrumbamiento del campo socialista y con ello la necesidad de la reinserción de Cuba en nuevo contexto económico internacional, así como la profunda crisis económica en que nuestro país se encontró al inicio de la década de los año 90, provocó que el diseño concebido para la carrera de Economía antes mencionado, no resultara viable y adecuado, en tanto no respondía a las nuevas necesidades profesionales, ni al entorno económico en que se encontraba nuestro país.

La reestructuración de la economía cubana sobre nuevas bases, los cambios y transformaciones institucionales asociadas a la dirección económica del país, nuevas formas de funcionamiento y propiedad en el sector empresarial, y la necesidad de estabilidad en el modelo de desarrollo de la economía cubana, aconsejaron realizar paulatinamente las modificaciones al Plan de Estudio que compatibilizaran con la dinámica de cambios económicos en el país, y que permitieran el desarrollo de nuevas habilidades y conocimientos teniendo en cuenta las mejores experiencias internacionales y nacionales, las invariantes en las formación profesional en economía, y sobre la plataforma de valores político ideológicos que sustenta la sociedad cubana.

De esta forma durante el periodo 1990-95 se llevó a cabo la formación profesional, bajo una única denominación: Licenciado en Economía, y que correspondió al perfil de un economista con un marcado sesgo empresarial en su formación, dado por los requerimientos de la práctica profesional y la demanda de los organismos.

Importantes transformaciones al Plan de Estudio desde entonces, tuvieron lugar sobre la base de las mejores experiencias nacionales e internacionales y la incorporación de novedosos y productivos métodos de enseñanza y que permitieron al cierre del curso 1995 – 96 presentar un diseño integral del Plan de estudios para la carrera de Licenciatura en Economía.

En el año 2000, como resultado de las experiencias en la formación y desempeño de los profesionales de las ciencias económicas, y de las necesidades de la instituciones y organismos a nivel territorial, ramal, sectorial y global, se institucionaliza en la Universidad de La Habana el Perfil Economía Global. De este modo queda registrado en el Plan de Estudios C Perfeccionado la formación del economista con dos salidas básicas, el perfil Ciencias Empresariales y el Perfil Global. Este último solo en la Universidad de La Habana, centro rector, dadas las necesidades propias de su ubicación en la capital del país, donde radican los principales organismos de la Administración Central del Estado.

El período de implementación del Plan C de estudios en economía constituyó un período fértil en el desarrollo para las ciencias económicas en Cuba, en la consolidación y fortalecimiento del claustro, en el modelo pedagógico y en su repuesta a las necesidades de formación de profesionales en el país.

Sin embargo, el vertiginoso desarrollo de las ciencias en este nuevo lustro, y las importantes transformaciones que han tenido lugar en idéntico período en el escenario internacional en que Cuba está insertada, conjuntamente con la redefinición del modelo económico cubano (que explican el creciente rol del Estado en la estructura y estrategia económicas del país, y revelan en particular la importancia de la teoría y práctica de la Planificación Socialista, entre otros enfoques no suficientemente desarrollados en el Plan C ), suponen el perfeccionamiento y la formalización de un nuevo Plan de Estudio que responda a estas necesidades: el Plan D .

Para el nuevo Plan de Estudio D, y aprovechando lo mejor de la experiencia acumulada a nivel nacional, se requiere de un economista integral vinculado a los retos del desarrollo de la economía cubana en la construcción del Socialismo.

El objeto fundamental de trabajo del licenciado en economía está dado en el análisis del proceso de construcción de las Relaciones Sociales de Producción Socialistas y la reproducción del sujeto social y El problema profesional fundamental se traduce en la solución continua del uso eficiente de los recursos para el proceso de desarrollo de la sociedad socialista. La investigación de los procesos económicos exige del profesional el estudio de las condiciones en que las relaciones sociales de producción se verifican, y la constante retroalimentación entre teoría y práctica para tributar a la consolidación del referente teórico del proyecto socialista cubano.

El trabajo del economista abarca diferentes dimensiones tales como: empresarial, territorial, ramal y nacional. En las mismas deberá:

1. Transformar la realidad en correspondencia con la interpretación de los fenómenos económicos desde una perspectiva multidimensional y transdisciplinaria.

2. Controlar los procesos de los diferentes subsistemas empresariales.

3. Utilizar instrumentos para elevar la eficiencia y la eficacia de los mencionados subsistemas.

4. Planificar para garantizar la eficiencia empresarial, sectorial, territorial y nacional.

5. Dirigir, gestionar y diseñar estrategias, planes, políticas y programas que tributen al objetivo socialista.

6. Interactuar sobre los canales de influencia de la Economía Internacional sobre la coyuntura y estructura de la economía cubana.

En el proceso de construcción creadora de la sociedad, el economista es un profesional que en su ejercicio debe atender a los principios de la ética y velar por la veracidad y discrecionalidad de la información, la protección, uso eficiente y control de los recursos, la honestidad en los argumentos, y una adecuada capacidad analítica y crítica.

El egresado debe resolver los procesos más generales y frecuentes que surgen en el proceso de desarrollo de la economía cubana en la construcción del socialismo, con creatividad, independencia, honestidad, aplicando la metodología de la investigación científica como proceso de transformación de la realidad y teniendo en cuenta consideraciones éticas, económicas, de protección del medio ambiente y de la defensa del país que le permitan tomar decisiones, con alto sentido de la responsabilidad y compromiso político y social.

Entre las principales habilidades profesionales que se derivan del objetivo anterior están:

1. Diseñar y fundamentar los procesos de desarrollo de la economía socialista a través de estrategias, políticas y programas que garanticen la transformación estructural para un desarrollo sustentable.

2. Perfeccionar el proceso de planificación como eslabón central del mecanismo económico en todos los ámbitos, utilizando métodos e instrumentos estadísticos-matemáticos.

3. Diseñar las estrategias de desarrollo integral de las organizaciones económicas así como el análisis y evaluación de sus resultados.

4. Planificar, gestionar y controlar las estrategias de los sistemas empresariales y unidades presupuestadas, en correspondencia con los objetivos trazados en el Plan de la Economía Nacional.

De lo anterior se desprende que el economista que se forma en actualidad requiere de una profunda formación gerencial para su desempeño eficiente como profesional.

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