Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 3, Nº 24 (febrero 2011)

LA HISTORIA DE LA LOCALIDAD. UNA VÍA PARA FAVORECER LA EDUCACIÓN EN VALORES EN LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS
 

Fernando Cruz Santiestéban
osmani05032@hlg.jovenclub.cu

 

 

RESUMEN

Con el presente trabajo, que es el resultado de una investigación pedagógica, se aborda los problemas de la vinculación de la Historia de la Localidad en las actividades, tanto curriculares como extracurriculares, como un elemento fundamental para la formación y desarrollo de los valores humanos, haciendo énfasis en lograr un fuerte sentimiento patriótico, revolucionario y de solidaridad en los estudiantes, apoyados en los valores que emanan del pensamiento y la acción de nuestros próceres, así como de los principales hechos histórico acaecidos en su comunidad, expresados mediante los más de cien años de lucha y enfrentamiento contra el colonialismo y el imperialismo. Cuestión esta que se trata tanto en el campo de las ciencias pedagógicas como en la vida cotidiana.

PALABRAS CLAVES

Investigación pedagógica, los valores, educación de valores en el proceso docente educativo, valores Humanos, Historia local

ABSTRACT

In this work, which is the result of educational research, it addresses the problems of linking local history in the activities, both curricular and extracurricular, as a fundamental element for the formation and development of human values emphasis on achieving a strong sense of patriotism, revolutionary solidarity and students, supported by the values that emanate from the thinking and actions of our forefathers, as well as major historical events that occurred in your community, expressed by the hundred years of struggle and confrontation against colonialism and imperialism. An issue that is both educational sciences and in everyday life.

KEY WORDS

Educational research, values, values education in the educational process, Human values, local history

INTRODUCCIÓN

El Sistema Nacional de Educación cubano tiene que afrontar los retos y desafíos que la época actual impone a sus funciones instructivas, educativas y socializadoras ante las difíciles condiciones de un mundo unipolar, con el despliegue y fracaso de la ideología del neoliberalismo y con los efectos que se generan a partir de la contradicción norte-sur y de la crisis económica-monetaria-energética-alimenticia y social que se ha desencadenado a nivel mundial, lo cual provoca múltiples impactos en las realidades de la gran mayoría del pueblos, no sólo en el ámbito socio-económico y político, sino en la vida espiritual y la esfera de los valores humanos universales.

Nuestro país preocupado por esta cuestión, así como otros países y diferentes organizaciones sociales importantes, analiza que esta educación deberá estar basada conforme a la idea funcional de la esperanza de un mundo mejor y exigir proyectos educativos que den respuestas y soluciones rápidas para lograr una mejor formación de la nuevas generaciones.

Para dar respuesta a esta gran demanda social desde la teoría, es preciso recurrir a la rica tradición pedagógica mundial, tomar ideas positivas, llevarla a nuestras realidades en el momento en que se vive buscando resolver el nexo entre lo transnacional y lo nacional, lo tradicional y lo moderno, entre lo regional y lo local para resolver estas y otras múltiples tensiones en un mundo globalizado donde es preciso sobrevivir culturalmente sin perder la identidad nacional, superando esquemas que se pretenden imponer para que surja un modo de pensar y actuar propio, consecuente con los intereses más genuinos y más elevados del ser humano.

En este escenario, Cuba no deja de ser parte constituyente de esa realidad. De ahí que, la escuela debe cumplir como encargo social fundamental la formación de las nuevas generaciones que caractericen al hombre del mañana, multifacético y armónicamente desarrollado, luchador incansable capaz de defender y dar continuidad a las conquistas del socialismo y participar activa creadoramente en la construcción de la nueva sociedad.

Como parte de las conquistas alcanzadas por el pueblo cubano se viene librando a través de todos los tiempos la más trascendental batalla, donde las ideas han sido desde el punto de vista político el instrumento más valioso de la Revolución, al respecto el Comandante en Jefe Fidel Castro señala: “Las ideas son hoy el instrumento esencial de la lucha de nuestra especie por su propia salvación. Y las ideas nacen de la educación. Los valores fundamentales [...] se siembran a través de ella.” (Castro, 2004)

Cuba en este mundo unipolar no se limita a sólo a la lucha por darle solución a su situación económica y a defender sus principios políticos, sino que está consciente que el potencial más valioso es el hombre, sus ideas y su actuación por ello ha diseñado una política educacional en busca de un ideal y formar hombres como el Che portadores de un paradigma más democrático, participativo y equitativo que tenga como bandera la justicia social.

El ideal educativo fue expresado en la tesis sobre Política Educacional:

... “formar las nuevas generaciones y a todo el pueblo en la concepción científica del mundo, es decir la del materialismo histórico, desarrollar en toda su plenitud las capacidades intelectuales, físicas y espirituales del individuo y formar en él elevados sentimientos y gustos estéticos: convertir los principios ideopolíticos y morales comunistas en convicciones personales y hábitos de conducta diaria. (Tesis sobre Política Educacional. 1985).

El “Programa del Partido Comunista de Cuba” reformula el fin de la educación teniendo en cuenta los cambios económicos y sociales en el ámbito actual y plantea:

... “la formación de convicciones personales y hábitos de conducta y el logro de personalidades integralmente desarrolladas que piensan y actúan creadoramente aptas para construir la nueva sociedad y defender las conquistas de la Revolución “(Programa del PCC, 1987.)

Sobre esta base el sistema educacional asume como fin de la educación preuniversitaria lograr la formación integral del joven en su forma de sentir, pensar y actuar responsablemente en los contextos escuela-familia-comunidad, a partir del desarrollo de una cultura general integral, sustentada en el principio martiano estudio-trabajo, que garantice la participación protagónica e incondicional en la construcción y defensa del proyecto socialista cubano, y en la elección consciente de la continuidad de estudios superiores en carreras priorizadas territorialmente.

Nuestro país recibe como promedio diario más de 400 horas de transmisión por diferentes medios de comunicación masiva del enemigo dirigidas fundamentalmente hacia nuestros jóvenes por lo que se encuentran en constante asedio por las campañas propagandísticas de inmensas proporciones que tratan de distorsionar nuestra verdades históricas, que propugnan el bienestar al modo de vida de las sociedades de consumo, al individualismo, la violencia y el desprecio por sus semejantes, tratando con ello menoscabar los principios éticos-revolucionarios de nuestro pueblo y en especial de los estudiantes.

Este bombardeo de fantasías por parte de los enemigos históricos de la Revolución presenta un mundo ideal color de rosa que provoca cierto desequilibrio entre lo que expresan, piensan, y hacen en su quehacer diario... “en muchos casos existe incongruencia entre el conocimiento entre el contenido de un valor social y el sentido personal que este tiene para el joven y su conducta. (Molina Cintra, 1998.)

De los análisis efectuados, se evidencia que aún no se aprovechan plenamente todas las potencialidades que ofrece el proceso pedagógico de la asignatura de Historia de Cuba para su vinculación con la historia local en preuniversitario, en la cual un número importante de docentes no dominan los fundamentos esenciales de la historia de la localidad para enfrentar la labor, o conociéndolos no llegan a aplicarlos. Esto ha traído como consecuencia que los educandos tengan limitaciones para proyectarse en las actividades curriculares; es decir, de participar e implicarse valorativamente en su propio proceso de transformación donde las vivencias adquieran un significado social y personal para ellos.

El autor es del criterio que a pesar de todos los esfuerzos de los docentes no siempre proporcionan los resultados deseados; por lo que se puede afirmar que aunque las vías establecidas han evolucionado hacia un nivel más integral aún quedan problemas por resolver, evidenciado a partir de algunas limitaciones que persisten en la actualidad y que se materializan en deficiencias educacionales.

Las limitaciones referidas deben ser evaluadas y corregidas dentro del proceso docente educativo a que están expuestos los estudiantes, de manera que permitan enfrentar científica y objetivamente la labor, pues la realidad demuestra que se debe continuar profundizando en estos aspectos y que esta tarea no solo compete al maestro sino a todos los educadores.

Al referirse a la a la enseñanza de la historia nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresó: “: sin el conocimiento de la Historia no se puede aspirar a una cultura integral para nuestra nación…” por lo que la misma es un eslabón importante para lograr en nuestro pueblo una cultura general integral como se aspira (Castro. 2002); es por ello que el Ministerio de Educación tiene un gran interés porque se estudie la historia de la localidad para que se vincule con la Historia de Cuba, no como una secuencia de hechos pretéritos, sino como un instrumento que fortalece la fe en los destinos de la comunidad y en la Revolución y como una vía fundamental para la formación de las cualidades revolucionarias en las nuevas generaciones.

Y es que los hombres, como los árboles echan raíces, sólo que las raíces de los hombres se aferran a la historia de sus pueblos. Los pueblos que no conocen su historia, ni la vida de quienes protagonizaron hechos gloriosos no llegan a amar con toda intensidad a la tierra donde nacieron, por lo que es importante conocer la historia de nuestro país, pero a la misma vez es importante conocer primero los sucesos implicados en su comunidad. Y es que la historia, es como las huellas dactilares que nos identifica y que es única y a la vez es quien nos guía y tiene un carácter social y a la misma vez un carácter personal.

En casi todos los rincones del país han ocurrido hechos históricos en el desarrollo de nuestras luchas emancipadoras. En muchas ocasiones no se le da la importancia que reviste y en algunos casos se ignoran. Los pobladores donde han sucedido estos acontecimientos en su mayoría la desconocen, sin tener en cuenta que la suma de todos ellos contribuye a formar y a conformar las tradiciones de luchas, el amor a la patria y a la tierra que los vio nacer para con ello poder lograr la verdadera y definitiva independencia.

La historiografía relacionada con las luchas por nuestra independencia hace escasas referencias al pequeño poblado de Tacajó, territorio ubicado en el municipio de Báguano, a pesar de haberse desarrollado allí acontecimientos de relevante importancia y que han sido determinantes para el posterior desenvolvimiento de las luchas contra el colonialismo español, primero y de liberación nacional, después; las que constituyen un orgullo para quienes viven en este pedazo de la Patria.

La vinculación de la historia de la localidad, como parte de los programas de historia de la Patria, se hace muy difícil ya que los diferentes autores que han abordado el tema, en opinión del autor lo han hecho de forma muy global, generalizando los hechos y en ocasiones lo han estudiado de forma aislada, de acuerdo a sus intereses. Por otra parte, la bibliografía que se ha dedicado a ello se encuentra muy escasa y dispersa, por lo que a los docentes les es muy difícil su localización y procesamiento para poder trabajar con la calidad necesaria las temáticas del programa de Historia de Cuba como le exige la clase contemporánea.

Según se aprecia, en la búsqueda realizada en ninguna de las propuestas se profundiza dentro del proceso pedagógico la historia de la localidad del Consejo Popular de Tacajó, territorio rico en tradiciones históricas. Tomando a la Historia no como un sinónimo de pasado, sino como un conjunto de procesos, hechos y vidas que conforman las transformaciones y desarrollo de la sociedad, es una reflexión inagotable para acercarse a la verdad, brújula del presente y del futuro, sostén de la identidad y de los valores patrióticos.

Por lo que se hace necesario un estudio más profundo y detallado de la historia local con el objetivo de elaborar un folleto donde aparezca con mayor exactitud y claridad todos los acontecimientos que se han desarrollado en este territorio La historia local va tomando una importancia extraordinaria en estos años en nuestro país, ya que la misma desempeña un papel relevante y contribuye a una mejor comprensión de la historia nacional que en ella se inserta.

Los cubanos de hoy, de mañana y de siempre, en cada rincón de la Patria agradecida debemos levantar la bandera de la Revolución sobre la base de nuestras verdades históricas. Con este propósito este trabajo revierte gran importancia, pues en esencia brinda un material de consulta para las nuevas generaciones sobre la historia del poblado de Tacajó en el contexto de las luchas por lograr la independencia del colonialismo español, primero y de liberación nacional, después, así como en el esfuerzo por construir la nueva Patria Socialista, donde se aprecia la obra de la Revolución.

El quehacer investigativo del autor, por más de veinte años se ha dirigido hacia el estudio de la historia de la localidad y su vinculación con los programas de Historia de Cuba en todas las enseñanzas, lo que le ha permitido formular las siguientes consideraciones:

1. Existe un pobre conocimiento sobre la historia de la localidad en todos los niveles de enseñanzas y en especialmente entre los profesores, directivos y estudiantes.

2. Los educadores, en sentido general, no toman como referencia a las peculiaridades de la Historia de la Localidad para el logro de los objetivos generales del programa de Historia de Cuba en los estudiantes del preuniversitario.

DESARROLLO

El 1ro de enero de 1959, al triunfar la Revolución se realizaron diversas transformaciones sociales que conllevaron a un proceso de sustitución de los valores propios del capitalismo por otros de carácter socialista que respondían a los intereses de la sociedad que recién se construía.

Conjuntamente con la creación de la base técnica material, la construcción del socialismo, presupone el desarrollo de las relaciones sociales y el cambio de la conciencia de los hombres, es decir la formación del hombre nuevo; esta no es solo un objetivo, sino una condición para la edificación de la nueva sociedad.

Hoy día, la participación activa en la solución de los problemas prácticos en la defensa de nuestro socialismo exige de los jóvenes estudiantes el conocimiento de nuestras raíces históricas y en ello juega un importante papel el sistema educacional cubano.

Estamos enfrentando con mucha serenidad e inteligencia el desafío más integral y gigantesco de toda nuestra historia. Resistir no es sólo la disposición al sacrificio de los revolucionarios del presente; sino hacer que los compatriotas de hoy se sientan más cubanos, más patriotas y más revolucionarios. La forja de una cultura de la resistencia pasa por la estrategia del desarrollo educacional con las presentes y las futuras generaciones.

De la comprensión que tengan los futuros hombres y mujeres de este país de lo que ha sido la lucha del pueblo de Cuba por su libertad; de cuál ha sido la actitud histórica del gobierno de los Estados Unidos ante la independencia de Cuba, así como de la anticubana tendencia anexionista de un reducido grupo de apátridas y de mafiosos que desde el pasado siglo hasta nuestros días han tratado de distorsionar nuestras verdaderas raíces históricas, estaremos en condiciones de propiciar o no la continuidad de la Revolución y de sus ideales de independencia nacional. Un papel preponderante en la educación de nuestros principios lo juega el sistema educacional cubano que es el promotor principal en el cumplimiento de esta hermosa tarea y a la vez que prepara al hombre para la vida, el relevo de nuestra generación y con ello la continuidad histórica de nuestro proceso revolucionario.

A no dudarlo, los hombres y mujeres que vivirán en este país cuando ya no exista la generación histórica que inició y dirigió la Revolución, pensarán y actuarán con respecto a la patria según la educación que hayan recibido.

En las resoluciones del primer congreso del Partido Comunista de Cuba se expresó: “Es necesario trasmitir a los niños y jóvenes nuestras heroicas tradiciones patrióticas, formarlos y educarlos en el amor a la patria socialista y prepararlos para su defensa e inculcarles profundos sentimientos internacionalistas” (Tesis y Resoluciones. Primer Congreso del PCC. 1976)

Antecedentes que sustentan el estudio de la historia local.

El estudio del pasado histórico, el análisis y generalización de los hechos históricos, las experiencias adquiridas durante todo el proceso de nuestras luchas, tiene un valor inapreciable para la solución exitosa de las cuestiones teóricas de la batalla por el socialismo, en marcado dentro de la Batalla de Ideas, así como para la construcción práctica del nuevo régimen social que estamos desarrollando.

Grande es el papel de esta en la formación y educación del hombre en la sociedad socialista, en su formación en el espíritu internacionalista y del patriotismo. En la conciencia de los estudiantes se refleja profundamente, a través del prisma de la historia, la grandeza de la actividad revolucionaria de nuestro pueblo. El estudio de la Historia de Cuba, y con ella la historia local, tiene una importancia relevante, pues sus páginas están llenas de brillantes ejemplos de la lucha contra los opresores extranjeros, por la libertad y la independencia.

Todos estos hechos, en su conjunto se presentan como ejemplos que sirven como una de las fuentes para la formación espiritual de nuestros educandos, para su propio desarrollo cultural, con vista al logro de una cultura general integral, para desarrollar con ello elevadas cualidades morales como la firmeza revolucionaria, el espíritu de sacrificio, el amor a la patria y otros valores que debe de portar el joven revolucionario de estos tiempos que aspiramos a formar.

Al respecto nuestro Comandante en Jefe planteó.

“Hay acontecimientos que son históricos en los grandes procesos políticos. Para llegar hasta aquí ha sido necesario el sacrificio de incontables hijos de la nación cubana a lo largo de varias generaciones, Muchos entregaron sus vidas por la noble causa de la independencia, la justicia, la dignidad y el progreso de nuestro pueblo. A ellos, los que sufrieron, los que lucharos. Los que murieron en las guerras de independencia o en el oprobio de la neocolonia, o en los combates de la última tiranía o en la consolidación y defensa de la Revolución, dedicamos, en primer lugar, nuestro recuerdo emocionado en este instante. Sin sus ideas, sus esfuerzos y su sangre no habría sido jamás posible esta Revolución. (Castro.1975)

La educación de las nuevas generaciones está fundamentada en el amor a la patria socialista, la paz, la amistad y la solidaridad con todos los pueblos. En las condiciones concretas de Cuba, están en correspondencia con las tradiciones combativas y la lucha por más de cien años que ha librado nuestro pueblo por su independencia y soberanía, además de que constituye un derecho que le asiste a cada ciudadano y un elemento esencial para su formación en el deber de defender a la patria socialista y demás valores asociados a ella.

Martí nos descubre la profunda y estrecha relación entre conocimiento y sentimiento cuando plantea. ¨Sólo se admira lo que se conoce, sólo se ama lo que se admira, sólo se está comprometido con lo que se ama...Por ese camino hemos de transitar: cultivar los sentimientos a partir del desarrollo del conocimiento y sólo entonces se asumirá el compromiso¨ (Martí. 1975). Por lo que plantea con toda lógica que los pueblos que no conocen su historia, ni a sus héroes y mártires no pueden amar con la intensidad requerida a su patria, por lo que no pueden estar comprometidos con el destino de ella. Los pueblos que conocen su historia, sus tradiciones de luchas y sus raíces son los que defienden y luchan por la libertad de su patria. Y es aquí donde radica la gran importancia que El Maestro le concede a la historia nacional, incluyendo a la local, como forma de que cuanto más conocimientos se tiene de ella más comprometimiento hay con los destinos de la patria. Martí reafirma esto cuando plantea. La historia de América, de los incas hacia acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia (Martí. 1979.)

Aquí El Maestro plantea la importancia que hay que concederle a la historia local y así como el trabajo que hay que realizar con ella, pues primero hay que enseñar la historia de su pedazo de tierra de su nación y después la general o la internacional, demostrando siempre que ¨los hombres hacen su historia (F. Engels.1976.)

La impartición de una historia local afectiva fue planteada desde principios del siglo XX, por destacados pedagogos e historiadores cubanos: Alfredo Aguayo, Pedro García Valdés, Miguel Cano Y Ramiro Guerra, Autores de valiosas recomendaciones y lineamientos metodológicos para los cursos de historia local, que se impartieron en las primeras décadas.

Por su parte Ramiro Guerra en la conferencia “La defensa nacional y la escuela”, dictada a maestros en Guanajay, La Habana, el 29 de noviembre de 1913, al referirse a la historia local le da en verdadero sentido de esta. “No puede haber historia nacional, si no existe historia local”.

José de la Luz y Caballero (1800-1862) redacta un documento sobre la importancia de la enseñanza de la Historia en un informe ante La Real Junta de Fomento, Agricultura y Comercio en 1833. Luz, partidario del “método explicativo”, planteó que en la enseñanza de la Historia lo fundamental era extraer los rasgos morales que emanan de ella, por eso era recomendable enseñarla en edades tempranas. Para los jóvenes recomendó, como método, más que la enseñanza de los hechos relevantes,”... el modo de leer la historia”, es decir, lograr la capacidad de razonar, interpretar, valorar y definir las causas de los procesos históricos. De sus reflexiones no estuvo exenta la historia local, donde dijo: ¨ Es sumamente interesante para la patria infundir a sus hijos con la leche un amor entusiasta por ella, no habiendo otro modo más propio de conseguir tan precioso fin, como el finalizar a los jóvenes con ciertos hechos de la historia peculiar de su pueblo nativo. (Hortensia Pichardo. 1983).

Reafirmando lo que plantea nuestro Maestro, José Martí… a la raíz va el hombre verdadero… y más adelante argumenta,…quien ama a sus raíces, ama a su patria (Martí. 1975). Por lo que es importante conocer con profundidad la historia de nuestro país; y la historia de la localidad que en ella se inserta, no como una secuencia de hechos pretéritos y aislados, sino como una fuente de inspiración y de patriotismo que robustece la fe en los destinos del hombre, de la comunidad y de la patria.

El gobierno de ocupación en el año 1901 da curso legal a la enseñanza de la historia local, a través de una circular que exigía tratamiento de la misma en los programas de Historia “las tradiciones de la localidad constituían la base de los cursos de Historia redactados por los maestros cubanos y publicados en 1901 bajo la Circular # 5. (Pichardo.1983)

La enseñanza de la historia local se establece en 3er grado. La eficacia de este intento fue poco probable, lo cierto es que, en la búsqueda realizada no se encontró información concreta sobre la efectividad de dichos planes, estos programas no tuvieron mucho éxito, por lo menos en lo que respecta a la historia local. Se puede llegar a esa conclusión al revisar los acuerdos de los congresos nacionales de Historia: I (1942), II (1943) y en especial el VII (1948); en los dos primeros se aboga por incorporar la historia local a la enseñanza y, en el último, se señala explícitamente, que por la gestión del II Congreso Nacional de Historia se ha incorporado a la enseñanza primaria la historia local, refiriéndose así a los planes de 1944.

Como se puede apreciar durante el decursar de la República Neocolonial la enseñanza de la Historia constituye un problema metodológico del objeto de estudio. Aunque los resultados prácticos fueron muy discretos. Aún así es necesario destacar, que junto con las obras publicadas con un contenido netamente histórico también vieron la luz otras fuentes con un marcado carácter metodológico, entre los que podrían referenciarse los textos de Miguel Ángel Cano (1918), Ramiro Guerra (1923) y Pedro García (1941).

Tras el triunfo revolucionario en 1959 se mantienen los planes de 1944 con algunas modificaciones hasta 1961, fecha que marca el inicio de los primeros planes de estudio de la Revolución los cuales al igual que los del 44, mantienen la enseñanza de elementos históricos locales del tercer grado escolar, sin embargo estos no constituyeron una prioridad para la enseñanza de la Historia, como tampoco lo fue para la investigación historiográfica. Acebo (1991) expresa: “con excepción de un par de obras sobre historia local, escritas por maestros, y con fines docentes, no dejó ninguna huella en la historiografía nacional”.

No menos importantes resultan los aportes realizados por docentes e investigadores en cuanto al tratamiento de la historia local, producciones que sientan las bases y orientan las líneas a seguir para el mejoramiento de la prospección didáctica de la Historia en su pluridimensionalidad. Únanse a esto las producciones históricas locales, que bajo la tutoría del Instituto de Historia, exhiben importantes demostraciones de cuánto puede contribuir al conocimiento de la historia nacional, el estudio de sus perspectivas locales, contextuales y regionales, sin perder la concepción de una Historia global e integradora.

En el año 1986, al ponerse en vigencia el Perfeccionamiento Educacional, los programas de Historia de Cuba de primaria tienen como exigencia la vinculación de la historia local con la nacional, cuestión que despierta el interés investigativo entre los docentes y se estrechan las relaciones con las Comisiones Municipales de Historia las que se dan a la tarea de investigar y redactar la Historia de los Municipios. Numerosos eventos comienzan a realizarse para dar tratamiento a la temática.

Las dos últimas décadas del siglo XX y en los principios del XXI pueden considerase fructíferas en este ámbito. Téngase en cuenta que el período ha sido testigo de la aparición de importantes trabajos nacionales sobre el tema, dentro de los que se pueden señalar a E. Torres Cuevas (1992), O. Zaneti (1995), C. Torres (1996), J. I. Reyes (1999) y A. Palomo (2001) entre otros, los cuales en publicaciones y producciones especializadas sistematizan y definen criterios en torno al desarrollo historiográfico nacional, sus referentes epistemológicos, alternativas y potencialidades didácticas.

Si se toma como referencia la provincia de Holguín, se constata que antes del triunfo de la Revolución existieron algunos obras como las de Diego de Ávila y del Monte: "Memorias sobre el Hato de San Isidoro de Holguín" (1865); de Herminio Leyva, "Gibara y su jurisdicción" (1894) y de José García Castañeda, "La Municipalidad Holguinera" (1945).

A partir de los años ochenta, se forma un numeroso grupo de historiadores locales que, dada la profusión de sus obras, solo se hace mención de los de mayor trascendencia: José Abreu, Cardet, José Novoa Batancourt, José Vega, Hernel e Hirán Pérez Concepción, Armando Rodríguez, Armando Cuba, Luís Cruz, Enrique Doimeadios, Rigoberto Segreo, Minervino Ochoa, Mayra San Miguel, Mario Rojas, Carlos Córdova, Elia Sintes Gámez entre otros; situación que evidencia el ascenso de las investigaciones locales, lo que asegura las fuentes bibliográficas y el sistema de conocimientos para el trabajo didáctico con estos contenidos.

El municipio Báguano no se ha quedado atrás en cuanto a esta problemática por lo que profesores e investigadores de la localidad han querido explotar al máximo las potencialidades que ofrece la historia local destacándose así los trabajos de Rolando Bellido Aguilera (1982), Jesús Carmenate Laurencio (1980), Irnel Velázquez (1982), Alfredo Álvarez (1982), entre otros; pero todos con un enfoque investigativo.

Los seminarios nacionales a docentes de Noviembre 2004, 2005, 2006 y 2007, especialmente el séptimo y el octavo abordan la temática de manera general resaltando su importancia para el conocimiento de la Historia Nacional y ofreciendo elementos didácticos para su tratamiento.

El esfuerzo realizado en el conocimiento de lo nacional en lo local y viceversa ha sido a lo largo de la historia de la pedagogía cubana una constante y hoy día cuenta con el apoyo del Ministerio de Educación para la aplicación de la Política Educacional del Partido tarea que corresponde a los docentes en su desempeño.

Fundamentos teóricos y metodológicos que sustentan el estudio de la historia local como parte de la Historia de Cuba.

La utilización de la historia local además de coadyuvar a la compresión del material histórico permite la aproximación de los estudiantes a la investigación, es decir, a la búsqueda activa, a desarrollar una relación afectiva a partir de lo más cercano, de lo que para él tiene un significado actual, un valor.

Mediante el estudio de la localidad se produce vinculaciones de la teoría con la práctica, al poder mostrar al estudiante la conquista del pueblo cubano en todas estas etapas de su Historia. El estudiante ve a su alrededor cómo se produce el progreso histórico, la evolución de la cultura, cómo los hechos o fenómenos que estudian se materializan, cómo se objetivan e influye en su propia vida. Con este conocimiento aprenden a valorar la actividad del hombre, tanto en lo individual cómo en lo social. En ese sentido se logra el protagonismo mediante su participación consciente en y desde la cultura histórico-familiar-comunitaria. En este sentido Díaz Pendás (2006) planteó “Estudiar y enseñar historia, si de contribución al mejoramiento humano se trata, es situar precisamente la esencia humana de esta disciplina en el centro del quehacer pedagógico”.

Acebo Meireles (1991) refiere la historia local como: “el estudio hecho por los alumnos, bajo la orientación del maestro, de los hechos y procesos singulares y locales del pasado lejano o próximo, y del presente, de determinado territorio, en su relación con el devenir histórico nacional” A partir de los estudios realizados y en correspondencia con las necesidades docentes, la historia local es necesario entenderla como: una concepción didáctica que se proyecta hacia el estudio de los hechos, procesos, fenómenos y personalidades de la localidad en su integralidad sociocultural; en estrecho vínculo con el devenir histórico de la nación, desde la óptica de la relación dialéctica pasado-presente-futuro.

En el ámbito de la enseñanza de la historia local, este investigador (1991) plantea el concepto de localidad como: “un territorio, más o menos extenso, con una población estable, históricamente constituida; con una organización económica, social, política y culturalmente definida; que forma parte y se supedita, de alguna forma, a una estructura mayor, superior o más compleja”.

Siguiendo este criterio, resulta pertinente entender la localidad, en términos de su uso pedagógico, como un espacio geográfico con un determinado nivel de desarrollo económico, social, político y cultural, que permite la identificación de sus miembros con el medio históricamente definido; no siempre coincidente con las realidades que ofrecen las divisiones político-administrativas, sus límites espaciales se corresponden con los intereses formativos del docente, las necesidades intelectuales de los estudiantes y las posibilidades de concreción didáctica de las actividades que se realizan; de forma tal que se responda a los diferentes niveles de resolución del concepto: barrial, comunitario, provincial, municipal.

La historia local como un recurso pedagógico contribuye a la formación del pensamiento histórico de los escolares, a partir del logro de un acercamiento del educando a la dimensión contextual de la Historia Nacional, o sea, el estudiante constatará el influjo de los hechos, procesos, fenómenos y personalidades nacionales en la localidad y viceversa; así como se concientizará del papel de la localidad en estos acontecimientos, de forma tal que se haga evidente la relación dialéctica entre lo particular y lo general, pretensión sólo posible, a partir de la vinculación de la Historia Nacional con la local.

Meireles (1991) considera que existen dos vías fundamentales para la vinculación de lo local a lo nacional: la inducción y la deducción. Cualquiera de las dos vías son válidas, pero el profesor debe tratar de mantener un equilibrio entre ambas y por otra parte lograr de forma integrada vincularla armónicamente a la Historia de Cuba, no puede olvidarse que él enseña esta.

El autor está de acuerdo con lo que plantea la Master en Ciencias Maritza Leyva Ávila al referirse que concurren al menos cuatro formas posibles de vinculación: lo local como lo nacional, lo local como reflejo de lo nacional, lo local como peculiaridad de lo nacional y lo local como inserción en lo nacional. Para un mejor estudio de estas formas se procede al análisis específico de su consistencia y del rigor procedimental que las caracteriza.

• Lo local como lo nacional: el hecho, proceso, fenómeno o personalidad histórica, con una determinada ubicación espacial y temporal, rebasa las fronteras de lo local y trasciende al ámbito nacional. En esta situación el acontecimiento local se convierte en un elemento nuclear del devenir histórico de la nación, razón por la cual recibe el correspondiente tratamiento didáctico en el programa de Historia. Debe entenderse que no se trata de un suceso o personalidad cualquiera, sino de aquel cuya significación y magnitud socio-histórica, lo elevan al espectro nacional; diluyéndose de esta manera lo local en lo nacional.

• Lo local como reflejo de lo nacional: desde la óptica que define esta forma de vinculación, el docente situado en una determinada localidad, procederá al estudio de los hechos nacionales y su manifestación local; así, la multiplicidad fáctica común a todo el país, podrá revelarse en su expresión contextual. En la concreción didáctica de esta forma de vinculación pueden explotarse tanto la vía inductiva como la deductiva, en armonía con los intereses docentes que mueven su utilización.

• Lo local como peculiaridad de lo nacional: en este sentido, es válido señalar que los procesos, hechos, fenómenos y personalidades cuya repercusión resulta peculiar con respecto a la realidad nacional, no son en lo más mínimo evidencias de distanciamiento o parcelación del contexto local con el nacional. Por el contrario, siempre estos contextos van a guardar una relación objetiva y coherente, manifiesta en la dialéctica del desarrollo histórico cultural.

• Lo local como inserción en lo nacional es la forma de vinculación cuya explicación resulta más compleja, sin embargo, es también la que con mayor sistematicidad se realiza. La consistencia de esta variante se manifiesta cuando en la localidad han quedado insertados algunos hechos o figuras de carácter nacional, o cuando un hecho o figura local se inserta en un acontecimiento nacional, sin protagonizarlo. (Leyva. 2009).

En toda esta problemática relacionada con las formas de vinculación de la historia local con la Historia Nacional, hay cuestiones de matices, pues su congruencia está determinada, no sólo por el grado de interactividad de ambos espacios, sino por la concepción metodológica que rige la funcionalidad de la disciplina. De esta manera, si un determinado contenido local es tratado por su trascendencia en el programa de Historia de Cuba, la forma de vinculación sería lo local como lo nacional; pero si este mismo hecho no recibe un tratamiento específico en el programa y se relaciona con una temática más amplia del mismo, entonces, la forma de vinculación sería lo local como reflejo de lo nacional.

Estas razones denotan que la operatividad y práctica de estas formas de vinculación, no solo responden a una racionalidad historiográfica, sino a las concepciones teóricas, metodológicas y epistemológicas, que respaldan el programa vigente en la asignatura de Historia.

En este sentido se ha visto permeado de dificultades la vinculación de la historia de la localidad, como parte de los programas de historia de la Patria ya que se hace muy difícil porque los diferentes autores consultados que han abordado el tema, en opinión del autor lo han hecho de forma muy global, generalizando los hechos y en ocasiones lo han estudiado de formas aisladas, de acuerdo a sus intereses, por otra parte, la bibliografía que se le ha dedicado a ello se encuentra muy escasa y dispersa, por lo que a los docentes les es muy difícil su localización y procesamiento para poder trabajar con la calidad necesaria las temáticas del programa de Historia de Cuba como le exige la clase contemporánea y el nuevo modelo de la escuela cubana, además las video-clases y las tele-clases tratan los acontecimientos de la historia nacional de forma global haciendo escasa referencia a los hechos ocurridos en las localidades y comunidades donde radica la escuela y los estudiantes.

Para el desarrollo exitoso de esta tarea se requiere de un material sobre las peculiaridades de la historia local cuya competitividad cultural, pedagógica y axiológica le permitan lo siguientes:

 La posibilidad de que el material pueda ser tratado de forma clara y en relación con las vivencias, edad y desarrollo de habilidades y capacidades de los estudiantes.

 Que, a la par del contenido histórico, posea suficiente carga emocional, de forma tal que contribuya al desarrollo de la esfera motivacional-afectiva en la misma medida en que desarrolla la esfera cognitiva - instrumental.

 Su esencia debe manifestar rigor formativo, de modo que permita estimular la dirección axiológica del material, contribuyendo a la educación de valores patrióticos y de pertenencia en nuestros estudiantes.

 Su contenido debe contribuir al desarrollo de habilidades como la observación, análisis, comparación, valoración y otras; adjunto a las habilidades propias de la ciencia histórica, tales como: el trabajo con las fuentes, recopilación de la información y elaboración de investigaciones, entre otras.

 Debe permitir el desentrañamiento de las regularidades históricas como el desarrollo desigual, el papel de la base económica y de la lucha de clases; unido a otras como la relación entre lo general y lo particular.

 El material debe contribuir al cumplimiento de los objetivos formativos de la disciplina en sus múltiples dimensiones.

Mediante las clases de Historia de Cuba trabajar con la vinculación de la historia local para lograr mayor potencialidad en los objetivos formativos e instructivos es una necesidad, vincular los hechos y procesos locales que nutren el acervo nacional, la historia local es el embrión que da inicio a la Historia Nacional, ya que a esta la forman las acciones, fenómenos, procesos y personalidades que se destacaron en diferentes partes, regiones, zonas o provincias del país.

La inserción de la historia local a la historia nacional permite al estudiante enriquecer su imaginación. El caudal de valiosos acontecimientos del pasado contribuye a desarrollar su pensamiento lógico, su lenguaje al emplear palabras técnicas de la asignatura, ayuda a comprender la esencia de fenómenos sociales sus causas y a dar sus propios criterios, y emitir valoraciones respecto a hechos

El autor considera que la enseñanza en la asignatura de Historia de Cuba debe aprovechar las múltiples potencialidades que brinda el contenido de su programa para vincularlo con la historia local. En este sentido se estimula el aprendizaje histórico de los estudiantes, quienes verán en la historia local, no un exacerbo de los contenidos relacionados con el contexto o la región donde habitan, sino un soporte para una comprensión más rigurosa y real de la historia de su nación; de modo tal que, lejos de fomentar un localismo acrítico y estéril, exhiba la policromía y unidad de valores históricos, económicos y sociales, que definen nuestra identidad cultural históricamente condicionada.

Es importante reconocer la enseñanza de la historia de la localidad como un recurso de aproximación del educando al clima peculiar del hecho, proceso, fenómeno o personalidad local o nacional que se estudia. Desde esta óptica, la proximidad tendrá como sustento el estímulo de la relación afectiva con el pasado, dimensión temporal que garantiza las explicaciones racionales entorno al presente y futuro del sujeto en formación. Este factor condiciona una visión de la historia como lógica relación pasado-presente-futuro, de forma tal que se produzca un quebranto con la concepción retrógrada de la Historia como ciencia de un pasado estático.

Es este uno de los elementos prioritarios de la enseñanza de la Historia de Cuba: demostrar la presencia del pasado en la vida actual y, en tal sentido, Díaz Pendás (2006) planteó:”somos identidad porque somos memoria”. La historia local permite dar respuestas a las múltiples interrogantes que se presentan en torno a la realidad sociocultural donde el estudiante se desarrolla, que son el resultado del intercambio vivencial de éste con su medio y su contestación contribuirá a hacer más significativa y propia la Historia Nacional, al reconocerse, no sólo como registradores de su tránsito por la vida social, sino como protagonistas y constructores cotidianos de la historia.

Cuando el estudiante se aproxima al estudio de sus raíces y sustentos sociales e históricos, encuentra en el pasado, mediato e inmediato de su localidad, la explicación y demostración de fenómenos de diversa índole que, aunque proyectados en la actualidad, tienen sus orígenes en períodos anteriores; cuestión que genera la asunción de la enseñanza de la historia local como una práctica que conduce a la formación del pensamiento histórico de los estudiantes, que se valdrán de la historia para el logro de una explicación convincente del presente y el futuro de su localidad, región y nación: “proporciona una idea más clara de la importancia que revisten las raíces de cada persona en la comunidad, la nación e incluso internacional, reflejando la continuidad de la propia sociedad humana. (Meireles 1991)

El estudio de la localidad, en el plano histórico, constituye una vía para el conocimiento del conjunto de elementos que conforman la realidad existencial de los estudiantes. Este factor desemboca en la amplitud cognoscitiva de la historia, la cual, sustentada en sus diferentes tópicos, permitirá la adquisición de habilidades como el análisis, la inferencia e interpretación crítica; así como la abstracción, síntesis y valoración en el manejo de las fuentes históricas del conocimiento. De esta forma se propician experiencias útiles para el enriquecimiento de la empírea personal y la cultura general.

La enseñanza de la historia local ofrece las concepciones y preceptos teórico-metodológicos necesarios para construir, sobre esta base, conocimientos más complejos cuya implementación didáctica propenda a la aprehensión de una historia plural, que enseñe a los educandos sea cual fuese su origen, a pensar históricamente, que de explicaciones causales y no azarosas o providenciales, se requiere la enseñanza de la historia patria que, apegada a los avances de la investigación historiográfica contemporánea, mantenga un diálogo continuo con las Ciencias Sociales, haga suyos los aportes de ésta y los asuma en una visión integradora de la evolución de las sociedades humanas.

La instrumentación educativa de los contenidos de historia de la localidad en los programas de Historia de Cuba favorece el estudio de cuestiones sociales de indiscutible valor histórico, como la historia familiar, la historia del hombre común, de las mentalidades, de la vida cotidiana, de la gente sin historia y otros elementos, que se constituyen en verdaderos pilares para la formación del pensamiento histórico de los estudiantes. En tal sentido plantea Álvarez de Zayas: (1986) “si el alumno descubre que él, junto con sus compañeros, amigos, familiares y como ciudadanos, forman parte de su sociedad, es mucho más fácil llegar a la convicción de que entre todos están construyendo a la historia”.

El conocimiento de la historia de la localidad, a través de la familia, posibilita el acercamiento del estudiante a los valores de identidad en relación con la actividad sociocultural, contribuye a la formación de los mismos y evidencia la importancia de esta estructura social en la preservación y evolución de la identidad local y nacional: “las historias contadas por los familiares, una vez organizadas, sistematizadas y enmarcadas en su contexto, se irán convirtiendo poco a poco en historias con mayúsculas” ( C. García 1995).

La historia de la localidad proporciona a los estudiantes un entendimiento claro de las fuerzas generadoras de los procesos de cambio y evolución en la sociedad. Este aspecto, que se desarrolla a partir de su constatación empírica en el propio paisaje histórico donde se desenvuelven, permite una percepción más íntegra de los fenómenos socio-históricos que se estudian y una mayor comprensión del papel de los miembros de un territorio en el desarrollo de los mismos.

Otro aspecto interesante es el relacionado con el valor metodológico de la historia local para el desarrollo de la perspectiva vivencial, o sea, el estudiante logrará la aprehensión de la Historia a partir de la apreciación y el reconocimiento del influjo de la Historia Nacional en el ámbito local y viceversa. Desde esta óptica, las vivencias de los sujetos en formación se convierten en medios para una didáctica que se vale de los mismos en función de la demostración de las regularidades nacionales en la dimensión contextual de los educandos, que los estudiantes aprendan a mirar, valorar y disfrutar los vestigios del pasado a su alrededor con ojos y oídos históricos, es a lo que se denomina perspectiva vivencial.

Es preciso comprender en qué medida el hecho o fenómeno que se estudia incide en la esfera motivacional-afectiva de los estudiantes. Desde este punto de vista, la historia local, al constituir una respuesta a las necesidades e inquietudes intelectuales de los alumnos y esclarecer múltiples aspectos de la vida cotidiana de éstos, favorece la obtención de conocimientos cuya solidez se basa en el dominio de la realidad, en el ordenamiento, difusión y relación de ideas y en su aprehensión, a través de la riqueza de asociaciones.

La historia local cuenta con la posibilidad de influir positivamente en el logro de una mayor solidez en los conocimientos históricos. Este aspecto la convierte en un soporte significativo con respecto a las concepciones didácticas, que refrendan la fijación gnoseológica como un resultado del intercambio dialéctico entre el sujeto cognoscente y el objeto de estudio y conocimiento.

La enseñanza de la historia local, en su vinculación con la Historia de Cuba, constituye un medio importante para el desarrollo de habilidades de trabajo con las fuentes históricas. Las posibilidades de utilización creativa e independiente de estas fuentes, por parte de los alumnos, se amplían al proyectarse hacia el uso de las mismas en la localidad, donde se posibilita el acceso a las fuentes primarias; aspecto este que, desde el punto de vista práctico, se hace más difícil fuera del contexto de lo local.

Por lo que el estudio de la historia local servirá como medio motivacional para el estudio de la Historia Nacional, se fijan con facilidad los contenidos que se imparten. Estos aspectos darán mayor importancia y significación al estudio de la historia, liberada del excesivo manejo fáctico y de la memorización de fechas. Una historia que resulte fiel a la verdad y se muestre en su integralidad.

La inserción de la historia local a la historia nacional permite al estudiante enriquecer su imaginación. El caudal de valioso acontecimientos del pasado contribuye a desarrollar su pensamiento lógico, su lenguaje al emplear palabras técnicas de la asignatura, ayuda a comprender la esencia de fenómenos sociales sus causas y a dar sus propios criterios, y emitir valoraciones respecto a hechos

Al vincular la historia de la localidad con los programas de Historia de Cuba se van a formar y a forjar sentimientos muy fuertes de amor a la Patria, a la tierra que los vio nacer con un gran sentido de pertenencia hacia la localidad, porque al transitar por las mismas calles o lugares por donde pasaron, jugaron, crecieron, lucharon o murieron los héroes de la Patria.

Poder visitar sus históricas tumbas o monumentos que perpetúan sus memorias, o entrevistarse con protagonistas de hechos importantes de la Historia de Cuba o de la localidad, van a despertar un verdadero interés por conocer y estudiar la Historia de Cuba y les demostrará que la misma la hacen los hombres y las mujeres sencillas del pueblo y que cualquiera de ellos puede convertirse en héroes, que todos como parte del pueblo hacen la historia cada día.

Esto requieren de un alto nivel de preparación, creatividad e iniciativa por parte de los profesores, para despertar, favorecer y fomentar el interés de los estudiantes hacia la historia de su Patria, con énfasis en la historia de su localidad y los valores patrióticos de sus habitantes en cada momento dentro de la Historia Nacional.

Es una prioridad el tratamiento en todos los niveles de enseñanza de las historias locales y regionales como parte de la nacional en la estrategia de la asignatura a nivel de país, para demostrar la identidad nacional sobre las bases más sólidas de la historia local, el rescate de los valores esenciales: la paz, la justicia social, la responsabilidad, el trabajo creador, el colectivismo y la ayuda mutua, el patriotismo social, el internacionalismo proletario, la sociedad, la disciplina y el antiimperialismo.

El conocimiento de la historia depende de las concepciones didácticas que orientan el proceso de enseñanza-aprendizaje, la información y las competencias que posee el docente que imparte la disciplina, la existencia de información pertinente y precisión gnoseológica acerca de la historia, la incidencia de las vías formales y no formales de la educación con respecto a docentes y educandos, el papel de los medios de comunicación y la funcionalidad de la familia en la transmisión y conservación de la memoria histórica local, comunitaria y nacional.

Una tarea básica del estudio de la Historia de Cuba y en particular de la historia local es la educación política, ideológica y moral precisando los valores a formar en los jóvenes con orientación estable y verdadera que constituyan reguladores importantes en su vida.

La historia local ha tomando una importancia extraordinaria en estos años en el país, ya que la misma desempeña un papel relevante y contribuye a una mejor comprensión de la historia nacional.

Potenciar mediante la historia local y familiar las experiencias educativas y el vínculo del contenido de aprendizaje con la práctica social, al utilizar las vivencias de los estudiantes, su realidad más próxima cultural, social y política.

Convertir el aprendizaje de la Historia en un proceso vivo, que les permita a partir de sus propias experiencias educativas, llegar a comprender y descubrir su origen y el de la sociedad en que vive. En fin, que los hechos adquieran un mayor significado y que posibiliten a partir del presente, comprender sus tradiciones morales y patrióticas. Es preciso revelar ante ellos la moralidad histórica del pueblo.

Las experiencias sociales (contexto comunitario y medio familiar) pueden convertirse en un estímulo en cada clase, siempre que el profesor, a partir de su utilización, lleve a los estudiantes a la elaboración de su conocimiento a partir de dimensionar la esfera afectivo - motivacional.

El estudio de los hechos ocurridos en la localidad y de las personalidades que actúan en ellos, posibilitan la asimilación de los acontecimientos más importantes del acontecer nacional y el vínculo entre los hechos locales y nacionales; así como la creación de paradigmas referentes a figuras históricas destacadas en la comunidad y a nivel nacional

La utilización de la historia local además de contribuir a la comprensión del material histórico, permite la aproximación a la investigación, es decir, a la búsqueda activa, a desarrollar una relación afectiva a partir de lo más cercano, de lo que para él tiene un significado actual, un valor.

Mediante el estudio de la localidad se produce la vinculación de la teoría con la práctica, al poder mostrar al los educandos lar las conquistas del pueblo cubano en todas las etapas de su historia. El estudiante ve a su alrededor cómo se produce el progreso histórico, la cultura, cómo los hechos o fenómenos que estudian se materializan, cómo se objetivan e influyen en su propia vida. Con este conocimiento aprenden a valorar la actividad del hombre, tanto en lo individual, como en lo social. En este sentido se logra el protagonismo mediante su participación consciente en y desde la cultura e historia familiar y comunitaria.

Los estudiantes deben asimilar una concepción de la sociedad humana en un sentido de continuidad, que cambia y evoluciona a través del tiempo, y sobre un espacio con determinadas condiciones, que se transforma por la acción humana; y cómo en distintas épocas y lugares el hombre ha utilizado los recursos naturales y humanos para transformar su medio; asimismo, han de comprender que las causas de estos cambios están basadas en condiciones económicas y sociales y que existe un vínculo indisoluble entre el medio natural y social.

Al establecer en las clases de Historia la relación pasado-presente-futuro (estudio del objeto histórico en su desarrollo), es importante que los estudiantes efectúen un análisis también desde otros puntos de vista, para evitar el esquematismo en la comprensión del proceso histórico. La historia implica una transmisión de conocimientos del pasado, pero siempre desde conceptos que tienen sentido en el presente y que el puede verlo, palparlo, sentirlo, descubrirlo en el medio que le rodea.

En opinión del investigador, sin noción de tiempo histórico, los estudiantes no percibirán en los cambios sociales las relaciones de continuidad y, por tanto, no desarrollarían la capacidad de percibir y comprender la proyección histórica de la realidad social. La localización permite ubicar el hecho en el lugar que ocurrió y al personaje en el contexto social, económico y cultural en el cual se desenvolvió, así como analizar qué aspectos pueden influir negativa o positivamente en un acontecimiento o en la actuación de una personalidad.

Para poder conocer el proceso histórico y sus regularidades es necesario el orden y el nexo lógico. Al trabajar las relaciones temporales y espaciales no se puede obviar el vínculo que existe con los nexos causales, ya que al realizar el ordenamiento cronológico, deben efectuarse valoraciones lógicas y los hechos tendrán que ubicarse antes o después a partir del dominio de su contenido esencial y de sus relaciones internas.

Es necesario transmitir a los estudiantes el significado práctico social, político y cultural del estudio de la Historia y no existe mejor campo de acción para ello que su entorno más próximo, para que comprendan que esto es posible no sólo cuando tenga asimilados hechos históricos y conceptos, sino cuando sientan que esas generalizaciones lo ayudan a orientarse en la vida social del pasado, del presente y proyectarse hacia el futuro, en el lugar donde se desarrolla su vida. No se trata de desterrar los conceptos, pues la Historia es también esencia, es buscar el justo equilibrio entre la razón y el corazón.

Para reforzar en el plano ideológico la formación del hombre, un factor básico lo constituye el patriotismo revolucionario, ya que… ¨ser revolucionario es escalar el peldaño más alto de la escalera humana¨ (E. Guevara. 1962) y para lograr esta se debe de trabajar sobre la base de la historia nacional y local

En el Seminario Nacional para educadores del 2006 se plantea.

El objetivo de lograr una cultura general integran consolida ese principio de carácter ideológico (la identidad nacional) en correspondencia con la proyección educativa que en la actualidad cobra nuevas dimensiones en el marco de la batalla de ideas.

También nuestro Maestro hace referencia a ello cuando plantea…Una semilla que se siembra, no es solo la semilla de una planta, sino la semilla de la dignidad (Martí. 1975).

En el marco de la Batalla de Ideas que está desarrollando y llevando a cabo nuestro pueblo bajo la certera dirección de nuestro Comandante en Jefe este pensamiento martiano tiene gran vigencia ya que la obra de la Revolución se consolida cada día más y se arraiga en el corazón de todos los cubanos. Pero de qué forma podemos arraigar el sentimiento de cubanía, de revolucionario, nuestras tradiciones de luchas, sino es mediante el conocimiento profundo de nuestra historia, y con ella la Historia de la localidad. Porque la Historia Nacional está compuesta por la sumatoria de todas las historia locales, y los pueblos que no conocen sus raíces no llegan a amara su tierra y a su patria.

Por lo que reviste que la enseñanza de la historia de las localidades tiene una extraordinaria importancia pedagógica, por las potencialidades axiológicas, culturales, estéticas, morales, éticas, cívicas, políticas, ideológicas y de otra índole, que le brindan al docente. Además, constituye un formidable medio para estimular la actividad cognoscitiva y desarrollar en los alumnos las capacidades, habilidades y los procedimientos necesarios para su correcta inserción en la sociedad cubana actual.

Por lo que el autor decide profundizar en el estudio de la historia local que permita justificar, desde el enfoque materialista histórico, una historia local, integral; que integre los aspectos económicos, políticos, sociales y culturales, dentro de una relación pasado-presente-futuro; con el protagonismo de las masas populares, sin demeritar el lugar que tiene el individuo en el accionar histórico. Estos criterios, que se reflejan abordan las ideas esenciales acerca de la historia local, su presencia en la historiografía nacional y en el currículo escolar, así como sus potencialidades educativas.

Como parte de esta etapa se hizo conveniente reflexionar sobre las condiciones histórico- culturales de la sociedad cubana actual buscando elementos en ella que facilitaran el aprendizaje de la asignatura y el vínculo del joven del IPUEC Granjita Siboney con el contexto social.

Se arribó a la idea de que la historia local posee fuentes suficientes para potenciar un aprendizaje histórico que acerque al alumno a la vida cotidiana y se convierta en un espacio social para la aplicación práctica de sus saberes.

CONSIDERACIONES FINALES

Es importante conocer con profundidad la historia de nuestro país y la historia de la localidad que en ella se inserta, no como una secuencia de hechos pretéritos, sino como una fuente de inspiración y de patriotismo que robustece la fe de los destinos de la comunidad y de la patria. Es necesario aclarar que los resultados de esta investigación realizada no son absolutos aun quedan fuentes documentales que podrían aportar nuevos hechos y enriquecer la verdad histórica de los aspectos que se recogen en este trabajo, lo que da la oportunidad de continuar esta investigación.

En el trabajo el autor llegan a las siguientes conclusiones.

• La investigación refleja que el estudio de la Historia local constituye un medio importante para el logro de la motivación por el estudio de la Historia de Cuba y contribuye a la Formación General Integral de las nuevas generaciones.

• Se demuestra que la historia local se puede vincular con los programas de Historia de Cuba en todas las enseñanzas.

• Las acciones que se proponen para realizar en esta investigación responden a una necesidad de la escuela cubana actual: la formación de las nuevas generaciones acordes con el momento histórico que vivimos.

• En el desarrollo del proceso histórico cubano se van fortaleciendo nuestra identidad nacional y social.

• A lo largo de nuestra historia se manifiesta el enfrentamiento del pueblo cubano y sus figuras representativas contra la explotación impuesta por los enemigos del proceso revolucionario.

• El estudio de la Historia Nacional y dentro de ella la local demuestran el carácter agresivo del imperialismo contra nuestro pueblo.

• Revela las potencialidades axiológicas de la historia de la localidad.

RECOMENDACIONES

I- Incorporar el contenido de este trabajo en el estudio de la historia de la localidad en los diferentes municipios de la provincia.

II- Impartir cursos de la historia de la localidad auspiciados por el MINED, al que se incorporaran los maestros y profesores de todas Las enseñanzas.

III- Estimular por parte del MINED, mediante concurso los trabajos de investigación sobre la historia de la localidad.

IV- Crear colectivos científicos para el estudio de la historia de la localidad en los diferentes centros de enseñanza.

V- Elaborar un folleto sobre la historia de la localidad y situar en la biblioteca para que sea consultado por los estudiantes y trabajadores.

VI- Analizar la posibilidad de grabar video clases dedicado en específico a nuestras localidades.

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