Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 2, Nº 21 (noviembre 2010)

MI PRIMERA EXPERIENCIA COMO DOCENTE
 

Eduardo Ullate Rada
papagayomutado@msn.com

 

Desde el momento en el que elegí el colegio en donde iba a realizar mis primeras prácticas escolares, noté un cierto nerviosismo. Prácticamente no había tenido contacto con niños ni tampoco sabía si el ejercer como maestro me iba a resultar sencillo. Además los conocimiento adquiridos a lo largo de la carrera tampoco sabía si todos ellos iban a resultarme del todo eficaces por lo que estaba inseguro y muy a la expectativa de todo lo que aconteciese.

Cuenta con logopedas, psicoterapeutas y una psicóloga. Dispone de tres edificios en donde se dividen a los alumnos. Apenas tiene inmigrantes y los que hay cuentan con el apoyo necesario para estar totalmente integrados.

En mi primer día, todos mis compañeros de prácticas al igual que yo, estábamos impacientes sobre cómo sería nuestra acogida en el colegio. Al llegar, la directora nos lo mostró y más tarde, nos reunió en la sala de profesores para presentarnos a todos los docentes que había en el momento, personas de trato agradable que nos comentaron todas sus impresiones y experiencia a lo largo de sus años de docencia. La directora nos explicó la metodología que se llevaba en el colegio. Consistía en que además de la clase en la que están todos los alumnos por curso, también contaban con clases de apoyo, el “desdoble” que se basaba en la división de una clase en tres para así al haber menos alumnos, los profesores estén más pendientes de ellos y finalmente, las llamadas actividades diferenciadas que eran la unión de los diferentes grupos de un curso para dividirlos en cuatro de manera homogénea y así darles clase de cálculo mental, lectura comprensiva, expresión escrita y/o problemas dependiendo del día.

Después de explicarnos todo ello, la directora nos repartió a cada uno de nosotros a los diferentes cursos en los que íbamos a permanecer las tres semanas. En mi caso fue 1º de Primaria.

Una vez que fui al aula que me correspondía, mi tutora, me explicó como funcionaba la clase, que niños tenían más dificultades, que material escolar utilizaban, como planteaba sus clases, preocupaciones que tenía, situaciones de los niños en el hogar y un sin fin de cosas que verdaderamente me sirvieron de gran utilidad.

Desde el primer día, el lugar que ocupé en la clase no fue al lado de tutora sino entre todos los niños ya que lo que quería conseguir era que me vieran como alguien que les podía estar ayudando en todo momento a la vez que les explicaba o corregía cualquier tipo de ejercicios.

Todos los días, antes de empezar cualquier clase, la tutora mandaba a los niños que sacaran un libro de lectura para que comenzasen a leer. Cada frase la leía un niño. Su objetivo era trabajar la lectura muy a fondo.

Respecto al ambiente de la clase, pude darme cuenta de que todos los niños se llevaban bien entre ellos, no había escisiones ni grupos entre ellos. Tampoco había ningún niño al que no le hicieran caso o lo marginasen. En los recreos jugaban entre todos libremente, había chicas que jugaban a fútbol y chicos que jugaban a la comba. No existían exclusiones por sexo en los juegos.

A lo largo de las tres semanas, mi atención se fijó principalmente en un niño de la clase. Éste carecía del mismo nivel que el resto de la clase, tenía dificultades en todas las materias, era muy despistado y como me explicó en comparación al resto de sus compañeros, era muy inmaduro. Mi tutora me comentó que la labor que debía desempeñar sería la de “ponerle al día” más rápidamente en todo lo que pudiese a la vez que le fomentase su capacidad creativa y trabajadora partiendo de que lógicamente estamos trabajando con niños de seis años.

Esta tarea había sido desempeñada por ella a lo largo del curso con lo que deduje que sería un respiro ya que de este modo, podría invertir más tiempo en el resto de la clase.

Así pues mi labor en mi clase a lo largo de las semanas fue ser su “apoyo” en todas las materias. El niño tenía muchas dificultades en el habla, a pesar de que asistía semanalmente a la logopeda, le costaba mucho comunicarse, por lo que tampoco sabía leer correctamente.

Mi primera tarea fue el que desarrollara sus conocimientos de lectura, para ello, el niño contaba con un gran libro de lecturas y cuentos infantiles acompañado de graciosos dibujos para que le fuera más ameno. No sabía como unir las sílabas en las palabras con lo que tuve que realizar un cuaderno (de los de dos líneas) y comenzar a escribirle todo tipo de sílabas que existen para que así las memorizase y más tarde las supiese decir. Era un niño muy despistado, él veía el colegio como un lugar en donde se iba a jugar, el estudiar o hacer deberes no existía.

En una de las primeras tutorías que tuvo la profesora con la madre de este niño, le comentó que su hijo no hacía los deberes, ésta se quedó sorprendidísima ya que el niño era el primero que decía nada más llegar a casa que no había que hacer nada de tarea. Desde ese mismo momento, la profesora todos los días de la semana le apuntaba las cosas que debía hacer para que así, la madre se enterara al 100% y pudiera ayudar a su hijo en casa.

Mencionar que todos nos volcábamos con él, era un niño que se dejaba querer, contaba además con el de una orientadora que se preocupaba también de que avanzase lo más rápido posible pero lógicamente ella tenía que dar más apoyo a niños de otros cursos que tenían otros problemas.

El niño disponía de un material diferente al resto de sus compañeros, en lenguaje tenía diferentes libros. En esta asignatura, todo el primer trimestre Fran lo que hacía era el colorear imágenes y el unir mediante flechas un dibujo con su pareja por ejemplo, que uniera un limón con el color amarillo. La tutora me dijo que eran conocimientos que todavía no había adquirido en el periodo de la educación infantil, debían ser reforzados.

Respecto a su caligrafía era muy precaria. Los niños debían de copiar dictados que la profesora les ponía en la pizarra. Él lo copiaba como le daba la gana, no se fijaba en las tildes, puntos o cualquier signo ortográfico además, como casi no sabía leer, si la profesora en un dictado de por ejemplo animales les decía tras haberlo copiado que dibujaran los animales que nombraba, éste no sabía. Debía de señalarle la palabra que se refiriese al animal en cuestión para que con su dedo encima de ella la balbucease y llegara a darse cuenta de que animal era.

No asimilaba la lectura, no prestaba atención. Así que si tras una lectura debían de contestar a alguna pregunta, no sabía hacerlo, el mismo no era capaz de volver a leer la lectura o intentar asimilarla, tenía que estar pendiente de él en todo momento para que no se despistase.

Matemáticas era en la que dentro de lo que cabe, iba más holgado. Tenía cierta facilidad para la realización de las sumas y de las restas así como de la ejecución de problemas matemáticos sencillos. Sin embargo, contaba con problemas caligráficos, no sabia realizar el recorrido correcto de los números, realizaba una inversión gráfica de los números..

Así pues, anteriormente a la tarea que mandara la profesora en un cuaderno, le escribía una cierta cantidad de números en línea discontinua para que los repasase y así, fijarme en sus errores para que de ese modo le explicase cómo debía hacerlo. A lo largo de las tres semanas la progresión fue increíble y el acto de ver cómo avanzaba me enorgullecía totalmente.

En la asignatura de plástica, religión y música, carecía de problemas. Al ser éstas sencillas iba a la par que sus compañeros. Deduje que todos sus problemas se basaban en el área del lenguaje y escritura, la base fundamental de la mayoría de las asignaturas por lo que me molesté en que poco a poco fuera avanzando progresivamente.

Aunque mi atención se basara en este niño en concreto, también podía realizar la corrección o explicación de ejercicios al resto de los niños. Mi tutora confió en mí plenamente para la corrección de los ejercicios de los alumnos así como explicarles las dudas que tuvieran.

Mi clase, contaba con una hora de música semanal, especialidad a la que yo pertenezco. En esta clase, ejercida por otra profesora, pude saber que tipo de material utilizaban, conocimientos que daban en el curso de primaria, objetivos de la profesora..

Participaba íntegramente en el desarrollo de las clases, de hecho, la profesora de música me dejaba explicarles la materia que tenía que dar en ese día así como también me dejó corregir exámenes o cuadernos de música que los niños debían hacer. Las dos primeras semanas se centraron en que los niños se aprendieran una danza que más tarde la realizarían el día de carnaval.

El colegio contaba con actividades además que divirtiesen a los niños. Una tarde asistió el tío de un alumno con una serpiente. Éste les explico todo acerca de estos animales así como su cuidado en espacios cerrados. Más tarde tuvieron que realizar una pequeña redacción sobre lo aprendido.

Otro día, los alumnos de la ESO vinieron a mi clase para contarles un cuento a los más pequeños..

Una vez por semana, los jueves por la tarde, tenían talleres. Los había de informática, ecología, alfarería, costura, lectura.. En todos ellos, los niños aprendían cosas de gran utilidad a la vez que permanecían atentos a lo que la profesora les explicaba y mostraban una gran satisfacción. Todos estos talleres se hacían en toda la primaria.

Además de todo ello, la permanencia que tuve en el colegio se centró en la preparación del día de carnaval y en este año, los carnavales de las culturas. El objetivo era impregnar en los niños la importancia de la diversidad así como que supiesen que existen otras razas, culturas y que todas son iguales. Todos los chicos de prácticas, nos volcamos ante esta actividad. Realizamos un mural que más tarde fue colocado en el salón de actos, junto con la profesora de música, ayudé a los niños en clase a que aprendieran un baile típico de una cultura.. Hasta nosotros mismos fuimos quienes presentamos el acto e incluso nos disfrazamos.

Ya, la última semana, se denominó semana de la solidaridad. Todos los días en el patio los niños realizaron diferentes actos. El que más me llamó la atención fue uno en el que participaron tanto los niños de primaria como de la ESO. Consistió en que ellos mismos ataron a unos globos unas cintas de papel en las que había escrito palabras como (odio, envidia, maldad..) para que cuando el acto acabase, echaran al aire los globos y volasen. La directora explicó que la finalidad de que los globos volasen con estas cintas era que las palabras “malas” se iban y que nos debíamos quedar con las buenas.

En esta última semana junto con otra compañera, pudimos realizar nosotros solos una clase de matemáticas. Fui yo quien les explicó las sumas y las restas con sus posibles llevadas. Realmente me sentí muy orgulloso cuando acabó la clase ya que quedé muy satisfecho al ver que los niños me habían entendido lo que yo les había explicado.

A modo de conclusión puedo destacar la grata acogida que he tenido en el colegio tanto por parte de los profesores así como de mis compañeros.

Tenía inquietudes sobre cómo me desenvolvería en una clase o si verdaderamente los niños me entenderían cuando les explicara algo. Me he dado cuenta de que ejercer en un futuro como maestro es algo de lo que no me voy a arrepentir.


 

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Comentarios sobre este artículo:

Página: [1]
Por: Ysbelia Granadillo Fecha: 11 del 12 de 2014 - 15:48
Buen material gracias por compartir
Por: Marina Pérez Fecha: 03 del 06 de 2014 - 12:29
Hola, me ha gustado mucho lo que has escrito, lo cierto es que me queda una semana para hacer las pruebas de selectividad y si todo sale bien me decantaré por Magisterio de Primaria. Creo que eso de los niños es algo maravilloso y pienso que se me dará bien. Aún así tengo algunas dudas sobre los contenidos de la carrera y de como empezar de cero en ella. Si me hicieras el favor podrías orientarme un poco así como explicarme que tal fue tu experiencia tanto en la universidad como fuera de ella, las practicas y demás y si has llegado ya a ser profesor... Espero tu respuesta (marinaperezzambrana@gmail.com) Muchas gracias

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