Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 2, Nº 14 (abril 2010)

LA CONDUCTA VOLITIVA, SU IMPORTANCIA PARA LA FORMACIÓN DE VALORES DESDE LA PERSPECTIVA DE LA DISCIPLINA PRINCIPAL INTEGRADORA EN LA FACULTAD DE AGRONOMÍA DE MONTAÑA. PINAR DEL RÍO


 

Juan Villarreal Domínguez
Nelson Valdes Rodríguez
Villa@af.upr.edu.cu

 

Resumen

El presente trabajo titulado la conducta volitiva, su importancia para la formación de valores desde la perspectiva de la Disciplina Principal Integradora en la Facultad de Agronomía de Montaña, recoge las experiencias de tres años de ese colectivo pedagógico en la organización del plan de estudio y de otras actividades curriculares y extracurriculares que contribuyan a elevar la calidad del profesional que se forma en ese centro y que de forma general se puede concluir que una correcta implementación de esta disciplina, ha contribuido de forma positiva en el logro de los objetivos propuestos.

Introducción

La carrera de agronomía de montaña, tiene como objetivo esencial, formar ingenieros de montaña, para su posterior desempeño en condiciones de ecosistemas frágiles como son los montañosos.

Esta carrera se estudia en las tres facultades que para ese efecto fueron constituidas en nuestro país, enclavadas en los tres macizos montañosos más significativos de la geografía cubana.

La disciplina principal integradora, es la disciplina encargada del funcionamiento y la integración tanto horizontal en cada uno de los años, como vertical en el plan de estudio del agrónomo de montaña.

En cada uno de los años docentes, esta disciplina es representada por una asignatura, que relacionada directamente con las del ejercicio de la profesión, logran la interrelación de todos los contenidos y acciones necesarios para la formación del profesional deseado. Aquí es bueno resaltar que se incluye la parte curricular y extracurricular, donde por supuesto, la investigación científica, juega un rol preponderante para el fortalecimiento de los objetivos a alcanzar.

En especial a la facultad de agronomía de montaña. de San Andrés, acceden estudiantes de el sistema general de enseñanza y de la politécnica profesional, donde se considera que la conclusión de la formación de la personalidad y en especial lo referente a la voluntad de los estudiantes, es una premisa indispensable para el logro de resultados satisfactorios.

La acción volitiva del individuo es un proceso complejo, que no es un simple acto de realización de actividades secuenciales y que tiene una mayor influencia en la formación de la personalidad que lo acompañará durante toda su vida (Psicología general, 1986)

Según esta misma fuente, la acción volitiva es una actuación consciente y orientada a su fin, sometiendo sus impulsos al control consciente y hacer cambiar o transformar la realidad que lo rodea.

En la acción volitiva compleja podemos distinguir 4 fases:

• La aparición del impulso y el provisional establecimiento de un fin.

• Reflexión y lucha de motivos.

• La decisión.

• La ejecución.

Se ha determinado a su vez por parte del colectivo de la disciplina principal integradora, que es un problema crucial, la insuficiente formación de la personalidad que se manifiesta en la incompleta formación de valores de los estudiantes que ingresan a la Facultad de Agronomía de Montaña. Por tanto para la resolución del problema planteado se ha decidido como objetivo fundamental, describir las vías posibles para el reforzamiento de la personalidad como premisa para la creación de valores, desde la perspectiva de la Disciplina Principal Integradora.

Materiales y métodos

Para la realización de este trabajo, se ha contado con una amplia revisión conceptual con relación al tema tratado por otros autores, así como con la experiencia del colectivo de autores, que durante año han trabajado en la Disciplina Principal Integradora en la Facultad de Agronomía de Montaña.

Además, se contó con una muestra de 53 estudiantes ubicados en los primeros tres años de la carrera y que posteriormente se encuentran en los años terminales.

Desarrollo

La formación de valores en los educandos, es uno de los principales objetivos de todo sistema de educación a cualquier instancia y en cualquier lugar de este planeta, siempre y cuando, ese conjunto o sistema de valores sea representativo de la sociedad para la cual se educa al hombre.

Entendemos que existen determinados eslabones importantes para el logro de este objetivo, como son la sociedad, la familia y la escuela, no debemos expresar orden de prioridad e importancia, porque cada uno de ellos juega su papel en la formación del individuo.

La escuela puede desempeñar un rol significativo, en tanto esta en mejores condiciones que los otros factores para dirigir y sistematizar su contribución a la formación de valores.

Uno de los retos más complejos que enfrenta la escuela de hoy es, la exigencia de diseñar y llevar a la práctica modelos, sistemas, estrategias y situaciones de aprendizajes, que propicien el máximo de desarrollo de los individuos, que potencien su capacidad para enfrentar la vida de forma crítica y reflexiva, construirla con grandes dosis de autonomía y de audacia, de forma tal que puedan transformar creadoramente la realidad y sentar las bases para su constante crecimiento personal y para su auto perfeccionamiento (G. Marivel, 2001)

El profesor debe comprender que tiene la significativa tarea de organizar la actividad cognoscitiva del educando, para lograr su más alto desarrollo, en cada etapa de su aprendizaje y para ello debe conocer las características de los procesos que lo integran.

A continuación señalaremos algunos conceptos con relación a la formación de valores en un intento por armonizarlos con los resultados de este trabajo.

Los valores son una expresión de la realidad viva y actuante de cada uno de los sectores constitutivos de la trama social, así como de los individuos que la integran. (González Rey, 1999 )

Los valores son una parte importante de la vida espiritual e ideológica del hombre, de la sociedad y del mundo interior de los individuos, por lo que estos son una producción de la conciencia social e individual y existe en una unidad y diferencia con los antivalores (Gonzáles, Viviana, 1998).

Los valores constituyen un “saber” peculiar significativo para el sujeto, una convicción que guía la actuación en la práctica social y que ni se enseñan ni se aprenden de idéntica forma que el sistema de conocimientos de una asignatura (Viciedo, Consuelo, 1998 )

Dentro de los valores que comenzaríamos a formar en este adolescente estarían los relacionados con la culminación de la formación de la personalidad, los relativos al sentido de pertinencia y pertenencia, cuidado y conservación del medio ambiente y de la diversidad biológica en sentido general, la autoestima, respeto y sensibilidad, entre otros.

Por supuesto estos valores, no deben formarse al unísono, es decir, que a nuestra consideración debe haber una disgregación de metas y responsabilidades para cada uno de los años de la carrera, atendiendo a las cuatro etapas críticas por las que pasa la acción volitiva en esos estudiantes.

ETAPAS EN LA FORMACION DE VALORES

En los dos primeros años de la carrera, consideramos que el alumno no debe relacionarse directamente con la labor investigativa, pues esta en el período de adaptación a una nueva forma de enseñanza, y el alumno se está apropiando de conocimientos básicos para su posterior desarrollo como estudiante.

En estos dos primeros años, la disciplina principal integradora, encargará a la asignatura Práctica Agrícola I y II, por la responsabilidad en la percepción y ejecución de las dos primeras fases de la conducta volitiva que a continuación se relacionan.

• La aparición del impulso y el provisional establecimiento de un fin.

• Reflexión y lucha de motivos.

Al concluir estos dos primeros años de la carrera, el alumno debe estar perfectamente posicionado de los objetivos de su carrera, de su responsabilidad en su posterior modo de actuación y de la necesidad de su preparación para tales fines.

La segunda etapa debe comenzarse en el tercer año de la carrera y a tales fines debe encargarse a la asignatura proyecto agrícola, correspondiendo a la fase de:

• La decisión.

Al concluir este año académico, el estudiante debe concluir su proyecto investigativo a través de la entrega de un proyecto de curso, donde se recojan las líneas fundamentales de su investigación futura, por lo que el cálculo de materiales, financieros y humanos debe reforzar la decisión de encaminar su labor investigativa, que contribuya a apropiarse del método investigativo como reforzamiento de su preparación general.

La tercera etapa debe comenzar con el cuarto año de la carrera y concluirse con la evaluación de sus resultados investigativos a través de la presentación del trabajo de diploma como último ejercicio de su asimilación como futuro profesional.

Esta etapa se corresponde con la cuarta etapa de la actividad volitiva compleja que se refiere a la:

• La ejecución.

Durante estos dos años, el estudiante debe ejecutar lo anteriormente planificado y decidido en la fase anterior y que debe dar como resultado, la apropiación del método científico como elemento indispensable para su formación general integral.

Dentro de los resultados mas significativos hemos podido constatar, que existe una mejor organización e implementación de aspectos relacionados con los elementos curriculares y extracurriculares del plan de estudio de nuestro profesional, existe una mejor organización de la actividad científica, lo que ha traído como resultados una mejoría en la preparación científica de los egresados y anteriormente en la calidad de los trabajos de diploma en la culminación de la carrera.

Unido a lo anteriormente expuesto se observa así mismo mejores resultados en cuanto a la formación de los valores que deseamos formar en nuestros estudiantes, lo que se manifiesta en la permanencia que logran nuestros egresados en los lugares de trabajo donde realizan su actividad profesional.

Conclusiones

• La conducta volitiva en su fase compleja juega un papel importante en la formación de valores y la posterior calidad en la formación del agrónomo de montaña en nuestra facultad.

• En la formación profesional de nuestro agrónomo existen desde nuestro punto de vista tres etapas que se diferencian cualitativamente y cuantitativamente en cuanto a la adquisición de los valores a formar.

• Tanto la escuela como los profesores, son los encargados de organizar y dirigir el proceso de formación de valores con que cuente el futuro egresado, teniendo en cuenta las condiciones objetivas de su realización.

• La disciplina principal integradora desde nuestra óptica debe ser encargada de la concepción hacia la formación de un conglomerado de valores en el agrónomo de montaña, que se correspondan con las necesidades actuales.

Referencias bibliográficas

Documentos rectores de la disciplina principal integradora de la Facultad de Agronomía de Montaña de San Andrés.

González, M, Viviana. 1999. La educación de valores en el currículo universitario. Un enfoque psicológico para su estudio. Revista Cubana de Educación Superior. Vol. 19. No.2. 27- 36 pp.

González, M, Viviana. 1999. El profesor universitario. ¿Facilitador o un orientador de la educación de valores. Revista Cubana de Educación Superior. Vol. 19. No. 3

González, R, F. 2000. La Educación de valores y el desarrollo profesional en el estudiante universitario. Revista Cubana de Educación Superior. Vol. 20. No. 3. 78-84 pp.

G. Marivel del Valle, G. O. Gonzáles. G. 2001. Los Objetivos desde la Unidad Afectivo- cognitiva. Una Propuesta. Revista Cubana de Educación Superior. Vol. 21. No. 1 33-45pp.

Psicología general. 1986. Editorial progreso. Moscú. 360- 369 pp.

Viciado, D, C. 1998. Una didáctica para la formación de valores. Revista Bimestre Cubana de la Sociedad Económica de amigos del país. Vol. 9. No. 2. 54- 61pp.


 

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