Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 2, Nº 14 (abril 2010)

LA ATENCIÓN Y EVOLUCIÓN DE LAS NECESIDADES BÁSICAS EN LA PRIMERA INFANCIA. ASPECTOS QUE TIENE QUE SABER EL EDUCADOR INFANTIL


 

Francisca Merlos Pascual (CV)
Centro de Enseñanza Secundaria Vega Media. Alguazas. Murcia
fmpmaster@hotmail.com

 

RESUMEN

Las actividades de la vida diaria o actividades cotidianas constituyen en el periodo de la etapa infantil gran parte de las actividades que deben realizar los educadores, en la escuela infantil, por lo que se convierte en necesario que los/as alumnos/as que cursan el ciclo formativo de Educación Infantil tengan unos conocimientos sobre estas actividades, y sobre su evolución para la realización de un trabajo más eficiente y completo.

También es de especial importancia resaltar la gran dimensión afectiva y relacional que tienen estas actividades que, en definitiva, van más allá de satisfacer las necesidades fisiológicas de los/as niños/as en lo referente a la alimentación, higiene y sueño o descanso.

PALABRAS CLAVE

Alimentación, higiene, descanso, sueño, necesidades básicas, educación infantil, actividades cotidianas, actividades de la vida diaria.

1. LA ATENCIÓN A LAS NECESIDADES BÁSICAS EN LA PRIMERA INFANCIA

En la etapa de 0 a 3 años más de la mitad del tiempo se dedica a la alimentación, higiene y descanso, que constituyen las llamadas actividades cotidianas, dedicándose el resto de horas a actividades de juego y a otras actividades más específicas, entre las que cabe destacar: actividades de conocimiento y observación de la realidad, actividades de lenguaje, actividades musicales, salidas o excursiones para conocer el entorno, etc.

Sin lugar a duda, en esta etapa las actividades cotidianas tienen una especial importancia, ya que son las que marcan los cortes de tiempo en el ritmo diario del pequeño. Estas actividades además de cubrir las necesidades básicas en la primera infancia representan para los/as niños/as las primeras actividades educativas ya que en ellas aprenden sin cesar cosas nuevas, respecto de sí mismos y del entorno que les rodea, al tiempo que establecen una relación directa con el adulto de referencia, por lo que tienen gran importancia a nivel afectivo y relacional como veremos más adelante.

La atención a las necesidades básicas en los centros infantiles es una labor que cada vez va adquiriendo mayor importancia, y al mismo tiempo mayor necesidad, entre otras razones debido a la incorporación de la mujer al trabajo, lo que implica que los/as hijos/as pasan más tiempo en la escuela infantil, por ello vamos a abordar algunas cuestiones que es necesario que el educador infantil conozca.

Las actividades cotidianas deben ser contempladas en la programación didáctica como un contenido propio y específico, además pueden ser abordadas como un contenido transversal en la programación del resto de actividades.

Su importancia radica en que, al repetirse de forma regular, dichas actividades permiten adquirir hábitos de autonomía, de integración social y favorecen la relación con el adulto dado el estrecho contacto que permiten.

Bajo el común denominador de actividades cotidianas, se agrupan los grandes ejes sobre los que se han de estructurar las actividades de la vida diaria como recurso metodológico en la Educación Infantil, que son: la alimentación, el sueño y la higiene.

La alimentación. Es uno de los ejes básicos sobre los que gira la organización de la vida del niño/a durante la etapa infantil, y es también una de las necesidades primarias que el ser humano necesita satisfacer de una manera adecuada.

La escuela infantil debe asumir la importancia educativa y sanitaria que actualmente tiene en relación con la alimentación de los/as niños/as a los que atiende. Desde este ámbito la alimentación se debe entender como un elemento más de la acción educativa, que forma parte de los contenidos y que por tanto se ha de programar.

La higiene. Uno de los aspectos básicos de la Educación para la salud en la educación Infantil es la adquisición de hábitos y actitudes adecuadas y positivas en relación con la higiene.

En este sentido, el educador infantil tiene una doble función: por un lado se ocupará de trabajar con los/as niños/as los aspectos cotidianos de su higiene para su conversión en hábitos, a la vez que tiene una tarea asesora y concienciadora respecto a la familia.

De la misma manera, en relación a los problemas, alteraciones y trastornos relacionados con la higiene, por un lado ha de ser escrupuloso en mantener dentro de sus competencias las normas de respeto a la higiene personal y del aula, pero también ha de estar alerta frente a posibles actuaciones negligentes por parte de las familias.

El sueño. En la infancia, el descanso y el sueño son necesidades de primer orden dado que, además de contribuir a la recuperación de energías, participan en el proceso de maduración y desarrollo de sus sistemas funcionales.

Cada niño/a tiene su propio ritmo de sueño-vigilia que está relacionado con múltiples factores, por ello en la escuela infantil se tienen que contemplar las diferencias individuales y evolutivas, de tal manera que los espacios y los horarios estén adaptados a las necesidades específicas de los/as niños/as.

El desarrollo de los hábitos de autonomía personal, relacionados con estos 3 ejes, implica básicamente, que el educador debe contemplarlos en su programación, atendiendo siempre a las necesidades básicas, a las capacidades y maduración de los/as niño/as en cada momento de su desarrollo.

2. EVOLUCIÓN DE LAS NECESIDADES DE ALIMENTACIÓN, HIGIENE Y SUEÑO

Las necesidades del niño en cuanto a aspectos relacionados con la alimentación, higiene y descanso van cambiando de forma paralela a la evolución de sus características generales a lo largo de su desarrollo, de tal manera que a medida que crece y madura estas necesidades van evolucionando.

Por ello, la labor educativa requiere, tanto por parte de los padres como por parte de los educadores, unos conocimientos previos sobre algunos aspectos relacionados con la evolución y la atención de la alimentación, higiene y sueño, que vamos a ver a continuación:

1. LA ALIMENTACIÓN

Los seres humanos necesitan ingerir una serie de sustancias (alimentos) a partir de los que el organismo obtiene la energía y los nutrientes (glúcidos, carbohidratos, lípidos, proteínas, minerales y vitaminas) que le permiten crecer y desarrollarse, y que contrarrestan las pérdidas fisiológicas que se producen por el funcionamiento de sus órganos.

La alimentación, además de satisfacer una necesidad básica tiene otras funciones: es una forma de relación personal, puede ser una manifestación cultural, o la expresión de una tradición, como veremos más adelante.

Entre los 0 a 6 años, edad que nos ocupa, existen dos periodos perfectamente delimitados en lo que a modo de alimentación se refiere.

En primer lugar tenemos el periodo de la lactancia, en el que podemos distinguir una primera fase de lactancia exclusiva que debe extenderse desde el nacimiento hasta el 4/6 mes, donde la lactancia puede ser materna o artificial (empleando leches adaptadas, ya sea totalmente o como complemento de la lactancia materna) y una segunda fase, que puede abarcar hasta los 12/18 meses, en la que la lactancia se acompaña de una alimentación complementaria, en ella se hace una introducción progresiva de alimentos que a medio plazo sustituirán a la leche.

En el segundo periodo respecto a la alimentación infantil también podemos diferenciar una primera fase que va hasta los 3 años, que se caracteriza principalmente por la modificación de la presentación de los alimentos (de triturado a entero), lo que se hace porque las necesidades nutritivas son diferentes. Es frecuente que los/as niños/as en este periodo coman menos, en comparación con el periodo anterior. En una segunda fase, a partir de los 3 años la alimentación ya es muy variada y prácticamente igual que la de los adultos. A partir de este momento, los aspectos que más hay que tener en cuenta son: que la dieta sea lo más equilibrada posible, que contenga suficientes verduras y legumbres y pocos dulces, que dé respuesta a las necesidades nutritivas y energéticas derivadas de la gran actividad física, intelectual y emocional de este periodo, y que contribuya a la promoción de la salud y el bienestar a través de la alimentación y de un estilo de vida saludable.

2. LA HIGIENE

En un sentido amplio, la higiene estudia las condiciones y los factores personales y ambientales que influyen en la salud física y mental que favorecen la aparición y la difusión de las enfermedades. En este sentido distinguimos entre la higiene personal, que hace referencia al conjunto de medidas encaminadas a la conservación de la integridad de las diversas funciones del organismo y a la mejo a de la salud, incluyendo aspectos diferentes como el aseo corporal, el arreglo personal, etc.; y la higiene ambiental, que hace hincapié en que los espacios, los materiales y en el ambiente en que se desarrollan las actividades infantiles dispongan de las condiciones higiénicas adecuadas.

Los adultos encargados del cuidado del bebé o niño/a, tienen una doble función: por un lado cuidar del mantenimiento de su higiene general y por otro, y no menos importante, fomentar en el niño/a el progreso en la adquisición de determinados hábitos relacionados con su higiene.

Se puede considerar que la evolución en las medidas de higiene personal pasa por las siguientes fases:

La fase pasiva, en la que la persona adulta encargada del cuidado del bebé realiza todas las actividades de higiene del pequeño.

La fase de colaboración, en la que el niño/a empieza a participar en su propio aseo, donde en un primer momento es el niño/a el que ayuda al adulto, hasta que más adelante es el adulto el que se limita a ayudar al niño.

La fase activa, en la que el niño/a ha adquirido una independencia progresiva respecto a las maniobras de aseo personal y es capaz de realizar sólo las actividades relacionadas con su higiene, aunque siempre bajo la supervisión del adulto encargado de su cuidado.

Las tareas del educador infantil en relación con la higiene personal de los/as niños/as son muy amplias, ya que abarcan:

Los cuidados específicos del bebé, el baño; el acicalado o limpieza específica de determinadas zonas (que incluye una serie de cuidados higiénicos complementarios del baño como el peinado, cuidado o higiene de los ojos, nariz, boca, oídos y uñas); el cambio de pañales y la higiene de las zonas uretrogenitales y el vestido y desvestido.

Los procedimientos y medidas más importantes para garantizar el aseo personal en la infancia hasta los 6 años, en esta etapa los aspectos más importantes a considerar siguen siendo el baño o ducha y aseo de la piel, manos y cara, el cabello, las uñas, y adquieren especial importancia los dientes.

3. EL SUEÑO

El organismo humano está dotado de forma natural de ritmos que regulan su propia actividad y de señales que indican que es conveniente descansar. Una manera de descansar es a través del sueño.

Por lo que respecta a la infancia, la evolución del equilibrio actividad-descanso responde a la maduración órgano-funcional, que va ligada al desarrollo del sistema nervioso, a la maduración motora, cognitiva y afectiva, a factores individuales y a pautas educativas.

El patrón del sueño cambia con la edad y se va adaptando al propio ritmo biológico, las diferentes fases del sueño también se distribuyen de diferente manera a diferentes edades. Haciendo un análisis detallado de la evolución de las horas de sueño a lo largo de la infancia, encontramos que:

Los recién nacidos pasan aproximadamente 16/17 hs/día durmiendo en ciclo de 4 hs regulados por la alimentación y la higiene.

A partir de los 3 meses los bebés pasan de los ciclos de 3/4 hs al ritmo biológico de 24 hs duermen 4/5 veces/día y el 70% aguanta 8 hs seguidas durante la noche (adaptándose al patrón de sueño de los adultos).

A partir de los 12 meses los/as niños/as duermen 3/4 veces/día, sólo un 10% no duerme toda la noche seguida.

A partir de los 18 meses, duermen 2 periodos al día, ya que el nº de horas que necesitan dormir por el día disminuye.

A partir de los 3 años, las horas de sueño nocturno tienen que ser 10 u 11. Respecto al sueño diurno, (coincidiendo con la escolarización) puede desaparecer la siesta, aunque ésta se puede mantener hasta los 4/5 años.

3. IMPORTANCIA DE LOS FACTORES AFECTIVOS Y DE RELACIÓN

Las actividades en que se satisfacen las necesidades básicas de los/as niños/as: alimentación, higiene y sueño, van más allá de la mera satisfacción de la necesidad ya que contribuyen a que se desarrolle una relación afectiva, en este sentido:

A través del acto de la alimentación comienza la relación entre el adulto y el niño/a, proceso por el cual se crearán unos vínculos afectivos. Desde el nacimiento muchas de las actividades que realiza el lactante relacionadas con el acto de comer (chupar, roer, parlotear, etc.) están en la base de su proceso expresivo y relacional.

Además la alimentación es protagonista de una de las primeras formas de relación por lo se puede considerar el comer como un hecho social, ya que en el momento de comer no sólo se satisfacen las necesidades alimenticias sino que también se comparte el tiempo y el espacio con otras personas, por lo que implica una serie de normas de comportamiento que se deben transmitir desde el primer momento y que los pequeños deben ir interiorizando poco a poco, a través de la educación.

Los momentos de la higiene (baño, cambio de pañal, vestido y desvestido) son también ocasiones que se pueden aprovechar para potenciar el desarrollo de ciertas capacidades, de tipo afectivo (a través de la sonrisa y el contacto cuando son más pequeños, y de los juegos, cuentos, etc. cuando son más mayores), de tipo motriz (estimulando al bebé a moverse, dar patadas, etc.), relacionadas con el lenguaje (mediante el habla con el bebé, sus balbuceos, etc.) o sensoriales (enseñándole cosas de colores, con sonidos, etc.)

El descanso y al sueño, son necesidades infantiles que el adulto ha de ayudar a satisfacer transmitiendo la seguridad necesaria para que puedan descansar tranquilos y la certeza de la continuidad de la presencia de los adultos cuando cierren los ojos.

En las sociedades occidentales, a diferencia de lo que ocurre en otras culturas donde los bebés duermen en contacto con el cuerpo de su madre o de otro adulto, irse a dormir es una experiencia diaria de separación para los/as niños/as, por lo que para superarla se realizan rituales que les proporcionan una estructura tranquilizadora y previsible, mediatizada por actividades placenteras como contar un cuento, cantar una canción, etc. también se usan objetos de transición como peluches, mantas o gasas, etc.

Por todo lo mencionado anteriormente los centros de educación infantil tienen que ofrecer a los/as niños/as que acuden a ellos un ambiente cálido, acogedor y seguro, que permita y estimule las relaciones interpersonales, y contribuya a la construcción de una autoimagen ajustada y positiva.

4. CONCLUSIÓN

Como se ha podido apreciar, la atención a las necesidades básicas en la primera infancia es imprescindible para el desarrollo equilibrado del niño/a, puesto que proporciona hábitos saludables, mayor autonomía personal y una imagen positiva de sí mismo debido a la dimensión relacional y afectiva que implica la satisfacción de dichas necesidades básicas.

También se ha mencionado, cómo para alcanzar estos objetivos es necesaria la colaboración y coordinación de los principales agentes implicados en la educación de los/as niños/as: la familia y la escuela.

5. BIBLIOGRAFÍA

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Comellas M.J. Los hábitos de autonomía: procesos de adquisición. CEAC. Barcelona. 2003.

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Jiménez, N. y Molina, L. La escuela infantil. Acción y participación. Paidos. Barcelona. 1992.

Martínez, J.R. y Polanco, I. El libro blanco de la alimentación escolar. McGrawHill. Madrid. 2007

VV.AA. Autonomía Personal y salud infantil. Altamar. Barcelona. 2008.

VV.AA. Profesores Técnicos de Formación Profesional. Servicios a la Comunidad. Temario. Vol.III. Educación Infantil.1. Mad. Sevilla. 2008.


 

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