Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 2, Nº 13 (marzo 2010)

LA CONFIGURACIÓN DE LA PROFESIONALIDAD PEDAGÓGICA DEL PROFESOR DE LA EDUCACIÓN SECUNDARIA EN LA ATENCIÓN AL ADOLESCENTE CON ALTERACIONES DEL COMPORTAMIENTO


 

Vicente Eugenio León Hernández (CV)
vleon@vrect.upr.edu.cu
Centro Universitario Municipal. San Juan y Martínez, Cuba
Miriam Sánchez Valido
Centro de Diagnóstico y Orientación, Cuba

 

RESUMEN

En este artículo se hace una valoración acerca de las cualidades que deben distinguir al profesor de secundaria en el tratamiento con los estudiantes que poseen alteraciones en el comportamiento. Sin lugar a dudas es esta edad donde se dan un cúmulo de cambios y trasformaciones significativas que puede ocasionar un giro definitivo en la conducta del adolescente que lo marcarían para toda la vida. La formación de conductas responsables debe, desde nuestra concepción, guiarse desde la escuela, de conjunto con el trabajo de las demás agencias educativas, es por ello que el profesor debe estar capacitado para esta actividad.

En este artículo se describen las alteraciones del comportamiento más frecuentes en los adolescentes, así como la configuración de la profesionalidad pedagógica del profesor de secundaria para gestionar el proceso de enseñanza aprendizaje en la secundaria básica, aspecto que puede tenerse en cuenta para las universidades que forman profesores de este nivel educativo y para la realización de programas de capacitación para los profesores en ejercicio.

INTRODUCCIÓN

La adolescencia demanda de esfuerzos muy singulares para comprenderla y fomentar influencias educativas que permitan contribuir a su desarrollo. Es por ello que es preocupación de los educadores fortalecer el modo de actuación profesional para atender a los adolescentes con alteraciones del comportamiento.

La atención a los aspectos que deben caracterizar la profesionalidad pedagógica del PGI de secundaria constituye aspecto central de este trabajo. La educación del adolescente demanda de relaciones directas con su familia, por lo que el PGI debe trabajar en post de la educación y/o orientación a la familia. El diagnóstico es el primer eslabón en el complejo proceso para educarlo, es por ello que será tratado como instrumento científico que tiene en sus manos el PGI.

La profesionalidad pedagógica del PGI de secundaria básica: exigencias en la atención al adolescente con alteraciones del comportamiento.

Existen varios elementos que conforman el modelo del PGI como profesional de la educación, entre ellas: conocimientos, habilidades profesionales, modos de actuación del profesional, pero se es del criterio que estas por separado no permiten actuar de manera eficiente en la orientación educativa al alumno, es por ello que se ha centrado la investigación en la Profesionalidad Pedagógica del PGI, ya que integra lo cognoscitivo, lo procedimental y lo actitudinal. Esta es interpretada como… la síntesis entre los valores y cualidades morales que caracterizan la esencia humanista de la labor del … profesor y el dominio de la ciencia que enseña, de los métodos y de las habilidades profesionales que garantizan el desempeño de su función (el tratamiento a los adolescentes con alteraciones del comportamiento), avalado por la experiencia práctica acumulada, los resultados y los logros obtenidos en su vida profesional …

Sus dimensiones abarcan aspectos referidos a la toma de conciencia de sus deberes profesionales, la integración coherente del enfoque axiológico, de lo ético y humanista en su quehacer, la necesidad de evaluar el carácter interdisciplinario de los problemas que enfrenta, aspectos que imponen la necesidad de la ética de la cooperación y el uso de los resultados más avanzados de la ciencia y la tecnología. Estas dimensiones se concretan a través de las funciones del PGI: la docente metodológica, la científica investigativa y la orientadora.

La dimensión: conciencia de los deberes para con el adolescente con alteraciones del comportamiento encierra la necesidad de dirigir científicamente el proceso de diagnóstico y orientación, aunando las influencias escolares, familiares y comunitarias, reconocer además que es un proceso complejo en el cual se obtendrán resultados a corto, mediano y largo plazo.

La elaboración de mecanismos metacognitivos para evaluar que contenidos necesita para superar sus modos de actuación y que vías utilizará para alcanzarlos es un aspecto interesante y necesario en el PGI. Ello demanda de un compromiso social y toma de conciencia, unido a una adecuada autoestima, optimismo y consagración como educador profesional. Lo antes expuesto puede resumirse en los siguientes indicadores:

• Compromiso de dirigir científicamente el proceso de diagnóstico e intervención al adolescente con alteraciones del comportamiento.

• Comprensión de la necesidad de la intervención educativa.

• Autoestima: Comprender que se pueden dominar los recursos pedagógicos, psicológicos.

• Optimismo: Reconocer que es una tarea posible.

• Sensibilidad: El adolescente con alteraciones del comportamiento está muy necesitado de la intervención, aún cuando él no lo considere.

• Sistematicidad: Las acciones deben ser planificadas, coordinadas y evaluadas bajo criterios espacio – temporales.

• Comunicación respetuosa.

Dimensión: integración coherente del enfoque axiológico, de lo ético y humanista en la atención al adolescente con alteraciones del comportamiento. Tiene una marcada orientación sociológica, filosófica que sintetizan una ideología en el profesional y que deben verse en sus modos de actuación.

Para lograr esta integración el PGI debe asumir el proceso pedagógico de la secundaria básica como un proceso social, sujeto a leyes, principios, que guarda estrecha relación con la vida, donde actividad, comunicación y valoración constituyen una triada fundamental, siendo la educación la máxima aspiración.

Este proceso a la luz de la concepción humanista de la educación demanda un enfoque de género y la atención a la diversidad. Los principales indicadores a tener presente son:

• Enfoque axiológico del proceso de atención al adolescente con alteraciones del comportamiento.

• Alto nivel de dominio del adolescente con alteraciones del comportamiento, de su familia y la comunidad.

• Logro de una atmósfera emocional afectiva.

• Aprovechamiento de las potencialidades y no de las debilidades.

• Nivel de protagonismo que logra el adolescente con alteraciones del comportamiento.

• Uso de métodos y formas organizativas de cooperación.

Dimensión: enfoque interdisciplinario. Como es conocido la naturaleza de las alteraciones del comportamiento puede ser multifactoriales lo que demanda del análisis integrado de diferentes ambientes: el escolar, el familiar y el comunitario, así como de los aspectos fisiológicos que pudieran estar interactuando. Los principales indicadores a tener presente son:

• Nivel de conocimiento del ambiente: 1 – Escolar, 2 – Comunitario y 3 - Familiar.

• Dominio de los aspectos fisiológicos.

• Concepción interdisciplinar que logra en el diagnóstico e intervención del adolescente con alteraciones del comportamiento.

Dimensión: ética de la cooperación. La propia necesidad de la realización del enfoque interdisciplinar del diagnóstico y la intervención al adolescente con alteraciones del comportamiento demanda de un trabajo cooperado del colectivo pedagógico y estudiantil, de los miembros de la familia y la comunidad, sobre la base de una ética.

Visto así en una primera aproximación pudiera interpretarse como lago muy sencillo, pero resulta todo lo contrario. En el ambiente escolar pueden estar influyendo diferentes variables: maestros, alumnos, la comunicación educativa, las condiciones materiales, la organización escolar …. Al igual que en la familia y en la comunidad pueden estar incidiendo problemas de roles, patrones negativos, ambientes desfavorables, riñas …Por lo que no solo en la generalidad de los casos se interactúa únicamente con el adolescente, sino que se necesita intervenir, educar o orientar a la familia y/o a la comunidad. Tarea que demanda una elevada ética pedagógica.

Principales indicadores:

• Nivel de conocimientos de los contextos que influyen negativamente en el adolescente con alteraciones del comportamiento.

• Respeto a los roles de la familia.

• Calidad del trabajo persuasivo, de orientación y educación a la familia y a la comunidad.

• Nivel de integración que se logra en la familia y la comunidad en el diagnóstico y la intervención educativa.

Dimensión del uso de los nuevos resultados de la ciencia y la tecnología. La ciencia y la tecnología aportan constantemente nuevos resultados en el abordaje de diferentes problemáticas, posibilitando la sistematización e introducción de los resultados en la práctica educativa. El diagnóstico e intervención al adolescente con alteraciones del comportamiento demanda de la actualización del PGI.

Indicadores fundamentales:

• Actualización de los fundamentos de las alteraciones, etiología, diagnóstico e intervención.

• Destrezas que muestra en la dirección del diagnóstico e intervención.

• Niveles de aplicación del método científico.

• Nivel de comprensión del diagnóstico y la intervención como tecnología.

La labor del PGI en la educación y orientación a la familia del adolescente con alteraciones del comportamiento.

Dentro de las funciones y contextos de actuación del PGI de Secundaria Básica se encuentra la educación y/o orientación a la familia, recurso potencial de singular importancia pues muchos de los problemas relacionados con la alteración del comportamiento tienen su génesis en el seno de la familia.

Según Rodríguez J (1990) se entiende por educación familiar ... el sistema de influencias conscientes pedagógicamente dirigidos a los padres y otros familiares cercanos, responsabilizados con la educación de los niños y adolescentes en el hogar, encaminado a elevar su preparación pedagógica y a estimular su participación activa en la formación de su descendencia …

En tanto, se considera la orientación a la familia Casas G (1988), como ... un proceso de ayuda para la mejora personal de quienes integran la familia y para la mejora de la sociedad es y desde la familia fundamentalmente en todo aquello que hace referencia a la educación familiar…

La orientación familiar se da en tres niveles fundamentales: el nivel educativo, el nivel de asesoramiento y el nivel terapéutico (Acosta B y N Cruz, 2004). Se considera que la familia está sometida a un proceso de educación familiar cuando demanda de una formación sistematizada y planificada con el fin de enfrentar determinada problemática, el asesoramiento o capacitación se tiene en cuenta cuando necesita potenciar capacidades básicas y el propedéutico está presente cunado se enseñan estrategias para la cohesión familiar.

Estos niveles deben ser seleccionados a petición de la misma familia, de ocurrir, o como resultado de la aplicación de un diagnóstico científico por parte del PGI. El modelo de secundaria establece un grupo de formas organizativas para interactuar con la familia que van desde la Escuela de Orientación Familiar, hasta la visita al hogar.

La familia es (Áres P 2004) entendida como la unión de personas que comparten un proyecto vital de existencia común, en el que se generan fuertes sentimientos de pertenencia a dicho grupo, existe un compromiso personal entre sus miembros y se establecen intensas relaciones de intimidad, reciprocidad y dependencia. Ha sido considerada la célula básica de la sociedad.

En el caso cubano el rol de la familia tiene su máxima prescripción en el Primer Congreso del PCC reafirmando … su papel formativo fundamental, pues los padres educan a sus hijos según sus propios patrones morales. Los estímulos que niños y jóvenes reciben y los ejemplos que observan en el seno familiar tendrán gran importancia en la formación de hábitos y actitudes en su conducta fuera del hogar…

Estudios realizados por Acosta D y G. Díaz (1999) propusieron una metodología para la orientación pedagógica a la familia de alumnos en desventajas sociales, en las que se demostró que orientando a la familia se logra mejorar su funcionamiento familiar y disminuir las alteraciones de los niños, los cuales con una respuesta educativa acertada, lograron avanzar en su aprendizaje y mejorar su conducta. Esto evidencia la necesidad de preparar al maestro para enfrentar su labor orientadora con la familia, no obstante se debe establecer los límites de que le corresponde al maestro hacer desde su posición, hasta donde puede actuar y que le corresponde a cada uno de los factores que forman el sistema de influencias, por lo que el maestro debe tener conocimientos que le permitan analizar los casos y solicitar ayuda de especialistas cuando se requiera.

La familia en el mundo ha estado sujeta a trasformaciones, en Cuba la familia nuclear básica se ha ido desplazando, dando paso a una mayor existencia de familias extendidas o ampliadas y monoparentales, lo que sin lugar a dudas hace más complejo el sistema de relaciones. Al respecto M. Torres (2004), expresa que en unos casos la excesiva cantidad de personas y las diferencias generacionales y en otras por el carácter incompleto de la relación, producen ruidos en el sistema que ponen en peligro el funcionamiento familiar. Aspecto que repercute en la influencia educativa a sus hijos.

Estudios profundos acerca de la familia Ferrer M.E, (1987), Arés P, (1990), Reca I, (1996), Aragón E, (2002), Torres M, (2003) López - Calleja S, (2000) han logrado establecer un conjunto de "variables socio-psicológicas" en torno a la familia. Dentro de ellas se destacan por su importancia: las variables estructurales (Tipo de familia, Tipo de vínculos, Zona de residencia, e Inserción socio-económica), las variables dinámicas o interactivas (Grado de participación en la vida social de la pareja, Distribución de tareas domésticas, Estructura de la autoridad familiar y Roles funcionales en los padres).

Las variables estructurales permiten la configuración de los roles en la familia, así como el contexto sociocultural de la familia. Las familias pueden ser: Unipersonal, Nuclear, Extendida, y Compuesta, esta clasificación permite suponer ciertas dinámicas, conflictos y los roles de sus miembros.

Permite esta variable reconocer las generaciones que conforman la familia y sin han sido familias de varios matrimonios, pudiendo clasificarse en: Unigeneracional, Bigeneracional, Trigeneracional, Cuatrigeneracional, Reconstruidas y de convivencia múltiple. Incluye además: La Zona de Residencia (Rural, Semiurbana. Urbana). La inserción socioeconómica contempla: Profesional, Técnico y Obrero.

Por otra parte las variables dinámicas o interactivas incluyen aspectos tales como: 1 - Grado de participación en la vida social de la pareja (Simetría social positiva en la pareja, Asimetría social en la pareja, Asimetría negativa en la pareja.). 2-Distribución de tareas domésticas, 3- Estructura de la autoridad familiar 4 - Rol educativo y afectividad.

Arés P (1990) en su libro “Mi Familia es Así en 1990” valora un grupo de causas relacionadas con el comportamiento que son resultados de la disfunción paterna, como son la presencia física, el rol educativo y la afectividad, el estudio arrojó niveles de correlación de las alteraciones con estas disfunciones, la falta de afecto, la privación paterna, otras relacionadas con la existencia del padre censor, el padre indulgente y los autoritarios.

Se concuerda con que … la familia es la que proporciona los aportes afectivos y sobre todo materiales necesarios para el desarrollo y bienestar de sus miembros. Ella desempeña un rol decisivo en la educación formal e informal, es en su espacio donde son absorbidos los valores éticos y humanísticos, y donde se profundizan los lazos de solidaridad. Es también en su interior donde se construyen los límites entre las generaciones y son observados los valores culturales…

No siempre se tiene una familia preparada, la crisis económica de los 90 … la familia cubana sufrió en su seno una serie de transformaciones debido a influencias del medio externo. Así, aparecen problemas sociales como el decrecimiento en las condiciones de vida en los hogares cubanos, limitaciones para la construcción de viviendas y, aparejado a esto, el hacinamiento familiar, dificultades en la convivencia, etcétera… lo que implica la necesidad de fomentar desde la escuela una estrategia de educación y/o orientación de la familia del adolescente con alteraciones del comportamiento.

Investigaciones realizadas por García A, (2003) declaran la existencia de factores y/o acontecimientos potencialmente generadores de alteraciones psicológicas … son actitudes, comportamientos, acontecimientos o eventos, que se producen o inciden de manera sostenida o no, en el entorno del sujeto y que potencialmente pueden resultar psicológicamente nocivos, dada una edad, un sujeto y un contexto determinado …

En el ámbito familiar existen un grupo de factores relacionados con el funcionamiento familiar (relaciones y estabilidad de la familia), los más significativos son: la sobreprotección, el autoritarismo, la permisividad, el rechazo, la existencia de conflictos alrededor de la crianza del adolescente, el maltrato.

Los acontecimientos potencialmente psicopatógenos se agrupan … situaciones bruscas, imprevisibles en su mayoría que enfrenta al adolescente con estímulos tensionantes diversos que sobrecargan su capacidad adaptativa, pudiendo provocar la pérdida de su equilibrio bio – psico – social … Los más significativos son: las pérdidas físicas o emocionales, ingreso a hospitales e intervenciones médicas, situaciones de gran estrés, el nacimiento de un hermano, el divorcio, conducta paranoide hacia el niño, actitudes culpabilizantes, inconsistencia, complacencia y estimulación de conductas inadecuadas socialmente, el perfeccionismo.

El sistema de trabajo de la secundaria básica en la atención al adolescente con alteraciones del comportamiento.

El sistema de trabajo que se bebe diseñar desde la secundaria para atender al adolescente con alteraciones del comportamiento deviene concreción de un conjunto de indicaciones y normativas que emanan del trabajo cooperado de instituciones estatales subordinadas a los consejos de la administración y organizaciones políticas y de masas, que cooperan en el logro de la misión del sistema educativo cubano. Ver figura #1.

Al Consejo de Dirección de la secundaria (MINED, 2007) le compete proyectar las acciones que le permitan actualizar sistemáticamente el diagnóstico integral de la escuela y la comunidad. Por lo que debe incluir en sus sesiones de trabajo la dirección del proceso de atención a los adolescentes con alteraciones del comportamiento como parte de la dirección del trabajo preventivo, aspecto reflejado en la RM 118/08. La frecuencia de la aparición de este punto en sus agendas obedece a la dinámica del trabajo que se logre emprender, así como la magnitud de las decisiones que se adopten. En tal sentido el consejo de dirección indica al consejo técnico y a los colectivos de grado que hacer.

El Consejo Técnico se encarga de desplegar todo un conjunto de actividades de trabajo metodológico que a través de las diferentes formas organizativas deben satisfacer las necesidades que demandan los colectivos pedagógicos para dar tratamiento a los adolescentes con alteraciones del comportamiento. Le compete a este órgano evaluar la profesionalidad pedagógica del PGI en torno a este problema elaborando las vías para su solución. En tanto el colectivo de grado se encarga de diseñar y valorar la caracterización de cada alumno y grupo de alumnos, precisando las estrategias para atención diferenciada.

El consejo de escuela dada la participación de padres y representantes legales de instituciones y organizaciones de la comunidad diseña y coordina a nivel de macrocomunidad el sistema de influencias que se deben ejercer sobre el adolescente con alteraciones del comportamiento, su familia y aquellos factores comunitarios que inciden de manera directa en sus modos de actuación.

La organización pioneril juegan un rol importantísimo, el protagonismo estudiantil que ellas logra en sus miembros dinamizan una conducta sobre la base del cumplimiento de tareas, la emulación y la moral del colectivo que catalizan ciertos procesos que regulan el comportamiento, culminando con la asamblea pioneril como colofón de este sistema.

El diagnóstico del adolescente con alteraciones del comportamiento.

Varias son las acepciones que se encuentran en la literatura científica acerca del término diagnóstico, una de las causas fundamentales es precisamente su necesidad en la actividad humana.

El PGI tiene un papel protagónico en el diagnóstico de los alumnos con alteraciones del comportamiento, este es el primer eslabón en el complejo proceso de educarlo.

En lo que respecta al tratamiento del adolescente con alteraciones del comportamiento se considera el diagnóstico como … un proceso que tiene que fundamentar, justificar, la relación causa – efecto; integra el desarrollo precedente, actual y el futuro y tiene carácter preventivo al trazar estrategias de intervención… Un proceso de investigación interdisciplinario, con carácter interventivo que permite descubrir la configuración de la personalidad, determinando las potencialidades y las causas de las particularidades del proceso de enseñanza aprendizaje … que tiene en cuenta las potencialidades del adolescente, el ambiente escolar, familiar y la comunidad.

La máxima aspiración del diagnóstico escolar es educativa, formativa, esto significa que el estudio integral del adolescente con alteraciones del comportamiento no es para arribar a conclusiones que los identifique como tal sin arrojar las potencialidades que propicien una acertada labor interventiva para su transformación, el diagnóstico no es para clasificar a los adolescentes. Por lo que el éxito de este proceso estará en la capacidad del PGI para descubrir potencialidades, capacidades que catalicen los procesos educativos que se diseñarán para lograr el objetivo propuesto.

En este sentido el PGI debe reconocer que el diagnóstico le permite (funciones):

1 – La búsqueda, exploración e identificación, de las causas que condicionan la alteración del comportamiento en el adolescente, sobre la base de la teoría que la sustenta establecerá que dimensiones e indicadores tener en consideración.

2 - La regulación-orientación de la toma de decisiones al PGI que favorezcan el cambio en el comportamiento del adolescente a partir de la determinación de las posibles áreas donde futuramente se intervendrá, responde a la pregunta ¿qué hacer para cambiar la realidad? Está esencialmente relacionada con la posibilidad que tiene el diagnóstico de conducir todo el proceso de modificación, a partir del establecimiento de un sistema de decisiones, derivadas de las estimaciones y el conocimiento de la realidad.

3 – La Interventiva, preventiva y potenciadota, está dirigida a la posibilidad que brinda el diagnóstico de elaborar estrategias individuales para cada adolescente con alteraciones del comportamiento, su grupo, familia, comunidad, el conjunto de actividades que elaborará en el proceso pedagógico que participa.

El logro de estas funciones del diagnóstico se da sobre la base del cumplimiento de un conjunto de principios que deben tenerse en cuenta:

• Carácter eminentemente científico.

• Carácter multilateral e integral en el estudio de la personalidad del alumno.

• Carácter multi e interdisciplinario, colaborativo y participativo.

• Carácter dinámico, continuo y sistemático.

• Enfoque positivo, optimista del desarrollo.

• Carácter preventivo.

• Enfoque ecológico.

Como proceso el diagnóstico transita por diferentes etapas las cuales asumen un orden lógico, retroalimentándose y condicionándose unas a otras, estas etapas son:

1 - Definición del proceso: En esta etapa el PGI deberá fijar metas u objetivos del diagnóstico, la búsqueda de sus fundamentos teóricos que permiten explicar el fenómeno (adolescente con alteraciones del comportamiento y causas que lo condicionan) así como establecer el andamiaje metodológico para acceder a la búsqueda de información que desea obtener.

2 - Planificación y organización del proceso. En esta etapa el PGI y los órganos competentes que participarán en el proceso delimitarán los medios, vías y maneras de llevarlo a cabo. Determinarán qué hacer, cómo hacerlo, cuándo hacerlo y quién debe hacerlo, tomando en consideración aspectos de logística, recursos, diseño muestral, etc.

3 - Aplicación del sistema diagnóstico. En esta etapa el PGI y las demás personas implicadas podrán en práctica todo el andamiaje instrumental seleccionado, con el propósito de describir cognitivamente al adolescente con alteraciones del comportamiento, su ambiente escolar, familiar y comunitario. La dinámica y continuidad de este proceso da la posibilidad de la aparición de nuevas hipótesis de trabajo y la creación de nuevos instrumentos.

4 – La formulación diagnóstica se enmarca en la elaboración de valoraciones, juicios sobre la base de la integración y evaluación de la información obtenida. Permite reelaborar nuevas estrategias de intervención.

CONCLUSIONES:

La labor educativa del PGI en el tratamiento a los adolescentes con alteraciones del comportamiento demanda la elevación de su profesionalidad pedagógica, lo que significa tener conciencia de la necesidad de dirigir científicamente el proceso de diagnóstico e intervención al adolescente. Para ello debe tener dominio de un conjunto de saberes que con carácter multidisciplinario permiten comprender los fenómenos en torno al adolescente con alteraciones del comportamiento y entorno familiar.

BIBLIOGRÁFIA:

Chacón N, (2004). Ética y profesionalidad en la formación de maestros. En CD Ética y formación de valores. ISPEJV.

Rodríguez J. (1990. La Educación familiar en Cuba. Experiencias y posibilidades. ISPEJV. Pág. 7

Casas G. (1988) ¿Qué es la orientación familiar? En: ¨ Temas de trabajo social ¨ La Habana, 10(1):Pág. 25. 24 a 28

Tesis y Resoluciones. Primer Congreso del PCC (1976). Tesis: La formación de la niñez y la juventud, La Habana. Pág. 575.

Ferrari, M; Kolostian,S. A (1994) Iimportancia da familia. En: Familia Brasileira. Sau Paulo: Cortez; pp. 11-15.

Lopez L, (2007) Control social. Realidad y retos de la familia cubana. Pág 15. En formato PDF.

García A, (2003). Psicopatología Infantil. Su evolución y diagnóstico. Ed. Félix Varela. La Habana. Pág. 33

García A, (2003). Ibidem. Pág. 39.

Arias, G (1999). “El papel de los ‘otros’ y sus características en el proceso de formación de la personalidad, Pág. 123.

Fontes O y M Pupo (2006) Los trastornos de la conducta. Una visión multidisciplinaria. Pág. 132


 

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