Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 2, Nº 11 (enero 2010)

SABER RELACIONARSE: COMPETENCIA INDISPENSABLE DEL DOCENTE DE HOY


 

Luz Angélica Patiño Díaz Granados (CV)
Universidad Autónoma del Caribe
lpatino@uac.edu.co
 

RESUMEN:

Una de las herramientas indispensables del docente de hoy es aprender a relacionarse con sus estudiantes. Sin embargo, muchos docentes asumen que su principal función es enseñar, transmitir sus conocimientos, sin tener en cuenta que la forma como lo hagan, es de vital importancia para estos.

Por lo tanto, el saber relacionarse juega un papel importante, porque dependiendo de ello, podremos garantizar un mejor aprendizaje y una mejor relación, así mismo una mejor reputación de nosotros mismos como profesionales.

Palabras claves: relación, docencia, saber, humilde, reputación, inteligencia, emocional

SUMMARY:

One of the essentials tools of today's teachers learns how to interact with their students. However, many teachers assume that their main function is to teach, impart their knowledge without taking into account that the way they do, it is vital for them.

Therefore, knowledge plays an important role relate, because depending on it, we can ensure better learning and a better relationship and of a better reputation for ourselves as professionals

KEY WORDS: relationship, teaching, accessible, know, humble, reputation, intelligence, emotional

INTRODUCCION

En todos los tiempos, el fin de todo ser humano es vivir en sociedad, pero es muy importante que sus relaciones se establezcan de manera armónica para evitar hacer mas difícil su existencia, que muchas veces se altera por presiones externas que no sabemos conducir, trayendo como consecuencia una situación adversa a nuestras vidas que involucra una pérdida de amistades, de amores, de trabajo, y por qué no de autoestima para continuar adelante.

Por esta razón, es sumamente importante relacionarse de manera efectiva, más aun en el campo laboral, debido a la gran competencia profesional que se vive en todas las esferas con el fin de lograr la compensación al trabajo arduo de muchos años, o al reconocimiento público que regala nuevos ímpetus para proseguir en el quehacer diario.

Como es de esperarse, el campo laboral de la docencia no se escapa de esta situación, ya que es de suma importancia para el docente universitario establecer unas adecuadas relaciones con los miles de estudiantes que ingresan casa semestre a las instituciones de educación superior (provenientes de diferentes culturas, de hogares disfuncionales muchos de ellos, de relaciones familiares inexistentes) en búsqueda del conocimiento que les permita con los años, abrirse a un sinnúmero de oportunidades.

Cabe resaltar que los docentes son quienes en primera instancia hacen el primer contacto personal con los estudiantes, y son quienes hacen llevadero o invivible todo este proceso inicial, puesto que son ellos quienes mediante su apoyo continuo, con el uso acertado de la palabra, pueden impulsar a feliz término, el cúmulo de ilusiones que albergan estos jóvenes o bien, poder ser los autores de la deserción de muchos, cortando este ciclo tan importante de su educación.

Por consiguiente, “el valor de expresar los afectos y los desafectos que generan los alumnos en el docente, es el comienzo de reconocer el aula de clase en una dimensión diferente a la usual. El aula de clase no es como un espacio neutro donde se relacionan únicamente los conocimientos y el intelecto, sino un espacio donde también se entretejen relaciones afectivas, vínculos, alianzas y, a la vez, donde se libran batallas invisibles, luchas de poder y de querer que no aparecen en el programa ni en el orden del día de clase, pero que están inundando la experiencia universitaria y vital del estudiante y del profesor” .

Es por esto que en el campo laboral universitario, el saber relacionarse se convierte en una competencia tan importante para el docente, tanto como el saber conocer, y el saber hacer, ya que una inadecuada relación con los demás desvirtúa el ejercicio profesional del éste de forma inmediata. Y es que el relacionarse tiene mucho que ver con el manejo de la inteligencia emocional. “Salovey y Mayer (1990) definieron inicialmente la Inteligencia Emocional como “la habilidad para manejar los sentimientos y emociones propios y de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento y la acción...”. Este término fue popularizado por Goleman (1996) y, en la actualidad, es la base de multitud de programas dirigidos tanto a niños como a adultos. “

¿Qué componente tiene la inteligencia emocional?

Las conductas: ante una emoción realizamos gestos faciales, decimos algo o nos movemos de un lado a otro. Estas expresiones pueden verlas los demás y, por lo tanto, nos comunicamos también por medio de ellas. Sin embargo, en multitud de ocasiones los sentimientos no suelen expresarse verbalmente, sino a través del tono de voz, los gestos, miradas, etc. La clave para reconocer las emociones reside también en la destreza para interpretar el lenguaje corporal, habrá que hacerles prestar una gran atención a estas señales para que aprendan a discriminarlas.

Los signos corporales: unas u otras emociones inducen respuestas muy distintas en nuestro cuerpo como, por ejemplo, la aceleración del ritmo cardiaco, la sudoración, los movimientos del estómago o la tensión de los músculos. Cuanto mejor conozca el niño lo que le sucede ante cada emoción, mejor sabrá controlarlas y cambiarlas, si es necesario, por otras más adecuadas.

Los pensamientos: lo que se piensa en cada situación influye notablemente en cómo se resuelva. Si los niños aprenden a sentirse capaces para salir airosos de situaciones que ahora contemplan como difíciles, se sentirán más seguros e intentarán resolverlas, prestando atención a lo que se dicen a sí mismos. Aquí entra también en juego lo que los adultos les decimos sobre lo que pueden hacer, lo que se les da bien y lo que deben intentar explorar. Comentarios como “Lo vas a hacer bien”, “Tu puedes” o “Qué bien te ha salido” son siempre mucho más gratificantes para ellos y les impulsarán a tener un mejor auto concepto de sí mismos.”

Teniendo en cuenta lo anterior, podemos observar que en muchas ocasiones, algunos profesionales ingresan al campo laboral de la docencia de una forma inesperada, muchos de ellos inexpertos pero con los deseos de aprender, otros, solo con la expectativa de trabajar y producir, Pero en cualquiera de los casos, ¿Realmente saben relacionarse? ¿Realmente manejan una adecuada inteligencia emocional? Si bien la experiencia y los conocimientos que se adquieren con los años son indispensables, esto no es suficiente, ante todo hay que saber ser persona, y saber manejar la inteligencia emocional tratando de ser un mejor ser humano y un mejor docente, si se tienen en cuenta los siguientes aspectos:

 Sea humano, siendo sensible a sus necesidades y su dolor

 Sea honesto y humilde, reconocer que puede equivocarse y reconocer cuando el estudiantes tiene la razón

 Sea íntegro, dando ejemplo de nuestros valores coherentes con nuestra acción

 Valórese así mismo, reconociéndose como un ser humano con suficientes potencialidades

 Sea accesible, disponer de tiempo necesario para atender sus inquietudes

 Sea amable emitiendo una buena actitud y tratando adecuadamente sus solicitudes

 Sea sencillo, dejando de lado los títulos y posesiones para hacer sentir inferior al estudiante

 Evite llegar a los excesos para tratar de caer bien,

 Comprenda los intereses propios de la edad del estudiante,

 Comuníquese asertivamente con él escuchándolo primero y tratándolo de entender

 Evite ignorar su participación o interés particular en algún tema en específico

 Sea colaborador, prestándole toda la colaboración que necesite bien sea profesional o personal

 Sea confidente, en caso de necesitar ayuda y consejo personal

 Evite las amenazas

 Evite enfadarse por nimiedades

 Aprenda a reír con sus estudiantes, “muchos preconizan que la risa y el buen humor pueden ser herramientas efectivas para enfrentarse a la enfermedad. La capacidad de estar de buen humor imprime sentido de perspectiva a nuestros problemas. La risa brinda una liberación física de las tensiones acumuladas y por tanto se espera que todo aquello que logre que el hombre se mantenga emocionalmente estable y lejos de experiencias desagradables puede contribuir a que el sistema inmunológico funcione óptimamente (López, 1999).

 Sea sencillamente un buen prójimo

Es decir, lograr mediante estas acciones un acercamiento que hagan del docente un ser diferente ante los demás, y que al manejar bien sus relaciones, entienda que al hacerlo esto no le resta autoridad ni imagen, antes por el contrario, lo enriquecen, y lo ayudan a relacionarse positivamente ganándose el respeto del estudiante.

Para concluir, no podemos dejar de lado que la forma como esto se logre también dependerá de la voluntad de ambas partes, pero si el docente universitario tiene un buen manejo de la inteligencia emocional, conocimientos, y experiencia durante el proceso enseñanza-aprendizaje, contribuirá muy seguramente a formar en su camino profesionales destacados, donde la forma como se relacionen con los demás, unida a una buena reputación y competitividad por los conocimientos adquiridos, se convertirá en la carta de presentación que les abrirá las puertas en el campo empresarial, y no solo les ayude a destacarse sino a mantenerse dentro de él.

BIBLIOGRAFIA

http://www.down21.org/educ_psc/educacion/Emocional/inteligencia_e.htm

http://www.monografias.com/trabajos7/emsa/emsa.shtml

González Martha cecilia, González Adolfo. Revista Colombia Médica. Volumen 31 No.1, 2000

Restrepo LC. El derecho a la ternura. Bogotá; Arango Editores, 1994.
 


 

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