Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 2, Nº 11 (enero 2010)

LA MOTIVACIÓN DE LOS ALUMNOS Y EL ROL DEL PROFESOR DE EDUCACIÓN FÍSICA EN LA E.S.O.


 

Justo Manuel García Sánchez (CV)
I.E.S “Alagón” de Coria (Cáceres), España
justogs@hotmail.com
 


RESUMEN DEL TEXTO:

El artículo trata sobre las motivaciones que los alumnos/as de la etapa de Educación Secundaria Obligatoria tienen a la hora de afrontar las clases lectivas y en especial la de Educación Física; así como los diversos factores que influyen en la motivación y que pueden ayudar a mejorar su autoestima o por el contrario tener un bajo nivel de la misma.

Factores como la familia o el grupo de amigos son fundamentales a la hora de que el alumno/a tenga un autoconcepto positivo o negativo de sí mismo, lo cual además afecta a su relación con los demás y a su rendimiento en las clases.

Por otra parte, el rol del profesor es fundamental a la hora de presentar y desarrollar las tareas con los alumnos/as para mejorar su motivación y favorecer la autoestima de cada uno de ellos.

Se proponen además una serie de actuaciones que el profesor puede llevar a cabo para mejorar la autoestima de alumnos/as con bajo nivel de la misma, así como indicadores para detectar a alumnos/as con autoconcepto negativo de sí mismos.

Por último se presentan unas actividades de mejora de autoestima y cooperativas que se pueden adaptar a cualquier nivel educativo.

PALABRAS CLAVE: Motivación, Autoestima, Autoconcepto, Refuerzo, Educación Física.

• Introducción:

No es posible cambiar (aprender) sin una implicación activa del que está aprendiendo. El profesor puede enseñarnos, pero nadie puede aprender por nosotros. Esta actividad es fundamentalmente interna, aunque algunas veces también conlleve manipulación o actividad física. Si después de la actividad no se produce un proceso de reflexión sobre la acción, es posible que no se dé un verdadero cambio o aprendizaje.

Para aprender es necesario constancia y energía, y para ello hay que mantener la motivación teniendo claro las metas que se persiguen y recordándonos que somos capaces de aprender si nos lo proponemos.

Todas las experiencias de aprendizaje son subjetivadas por cada alumno/a en función de sus capacidades y de sus experiencias previas. Por eso a veces tendremos que hacer adaptaciones individualizadas al enseñar.

Aprender nuevas capacidades, avanzar, progresar, es una de las experiencias personales más gratificantes y positivas que se pueden tener, y todo ello puede conseguirse a través de actividades y situaciones de enseñanza-aprendizaje, divertidas, entretenidas y relajadas. A veces, la rutina, la dificultad, etc., nos alejan de una percepción motivadora del aprendizaje. Sin embargo, el esfuerzo en estas situaciones permite volver a recuperar progresivamente el sentido de nuestro trabajo.

Puede suceder que no se produzca aprendizaje, a pesar de nuestros esfuerzos y nuestras ayudas a los alumnos. Es en este momento cuando se hace más evidente la necesidad de una actitud de "búsqueda e investigación" frente a estos problemas de aprendizaje, que nos permita reiniciar, revisar o hipotetizar nuevas situaciones de enseñanza, y sin la cual difícilmente encontraremos como profesores la energía que también precisamos para ayudar a nuestros alumnos.

Tan activo puede ser un alumno que plantea y trata de resolver un experimento, como el que escucha las explicaciones de un profesor y trata de relacionarlas con lo que ya sabe. La preocupación del profesor debe ser que el alumno sea activo y reflexione continuamente sobre lo que está aprendiendo. La elección por parte del profesor de la estrategia que mejor facilite esta actividad dependerá de cuál de ellas se ajuste mejor a las características del alumno y a su nivel de aprendizaje.

El aprendizaje es un proceso social. Pues bien, la enseñanza tiene que organizarse de forma que sean posibles estas interacciones, propiciando que los alumnos puedan ayudarse, colaborar y cooperar entre sí y que el profesor pueda interactuar con alumnos individualmente o en grupo, en función de las ayudas que requieran.

Parece ser que la enseñanza es más efectiva cuando se procede de lo general a lo particular, de lo concreto a lo abstracto y de lo simple a lo complejo. Por eso conviene analizar las tareas y proponérselas a los alumnos poco a poco, paso a paso, pero facilitando después su integración, el máximo grado de interrelación entre los componentes, la globalización de lo aprendido, la síntesis comprensiva en la que tenga sentido y significado todo lo aprendido.

• La teoría de la motivación de Maslow:

Como toda teoría supongo que tiene puntos discutibles, habrá quien esté de acuerdo del todo y quien no. Desde mi punto de vista estoy de acuerdo en que la necesidad más básica del ser humano es de tipo fisiológico, ya que si no nos alimentamos no podemos vivir y por tanto no podemos aspirar a otro tipo de motivaciones. Lo que no se tiene en cuenta es que cada persona tiene una escala de valores diferentes (axiología de valores) y no tiene por qué pasar por todos los estadios en el orden que describe Maslow para conseguir la autorrealización; es decir, mientras que para una persona es importante ser aceptado socialmente, para otra puede que ese estadio no le importe demasiado y lo salte para conseguir la autorrealización, sin que le importe demasiado la opinión de los demás, simplemente porque está haciendo algo que le llena plenamente su interior. Por ejemplo, a un grafitero no le importa demasiado que otras personas le critiquen, ya que disfruta con lo que hace y por tanto se siente autorrealizado.

Por tanto, aunque es una teoría que clarifica muy bien la jerarquía de necesidades, hoy en día No la considero de utilidad en el ámbito social ni educativo desde el punto de vista práctico para llegar a conseguir la autorrealización personal. Para favorecer la autoestima en un alumno, no tenemos que esforzarnos en que éste sea socialmente aceptado si no lo es; la base del problema sería mejorar su autoconcepto y hacerle consciente de su potencial personal y posteriormente de sus posibilidades de relación con los demás. Pero autorrealizarse es sentirse plenamente satisfecho con lo que uno hace respetando por supuesto el punto de vista de los demás aun cuando no sea compartido.

• Influencia de la autoestima del profesor sobre la conducta de los alumnos/as:

Influye sobremanera en la percepción que tienen los alumnos sobre la materia y sobre el profesor; es decir, un profesor con baja autoestima no despertará el interés necesario en los alumnos para que éstos se interesen por la materia. Un profesor con falta de confianza en sí mismo o sobre el dominio de la materia no podrá influenciar positivamente el desarrollo de habilidades intelectuales ni estimular a los alumnos a participar en las clases con entusiasmo. Por ejemplo, si presentamos un contenido con bajo estado de ánimo o sin explicar para qué nos puede interesar en la vida cotidiana, los alumnos no tendrán la sensación de que sea un aprendizaje funcional porque no tendrán atracción hacia el contenido; pero si por el contrario, presentamos el contenido con entusiasmo, haciendo preguntas a los alumnos y poniendo ejemplos reales además de escuchar las aportaciones de los alumnos, éstos establecerán una conexión con las tareas que se van a realizar. Pero la autoestima del docente no puede ser algo cambiante ni sujeto según a qué contenidos, ha de ser estable; ya que si normalmente tenemos baja autoestima y de repente mostramos una alta autoestima, los alumnos igualmente no entenderán esos cambios de comportamiento repentinos y tampoco se sentirán identificados con lo que el profesor intenta transmitir. Por tanto, si la autoestima del docente es favorable, los alumnos tendrán motivación hacia las clases porque el clima será más positivo para ello; pero si la autoestima del profesor es baja perderá el control de la clase y la falta de interés de los alumnos hacia la materia y credibilidad hacia el profesor.

• Influencia de la autoestima de los padres en la conducta de los alumnos/as:

Puede influir positiva o negativamente en la posterior conducta de los alumnos, ya que la familia es el primer referente educativo y de arraigo de una persona.

La baja autoestima en los padres, por los motivos que sea, puede motivar que un alumno tenga una percepción negativa de los hechos a los que se enfrente y menospreciar sus potencialidades. Por ejemplo, si en una familia no hay seguridad o variabilidad en la toma de decisiones, esa inseguridad se traslada a la toma de decisiones del alumno, el cual en muchos casos necesitará de la opinión de los demás;

valga el ejemplo de unos padres que no están seguros de dejar que su hijo vaya de excursión, el padre en contra y la madre a favor pero no se ponen de acuerdo y deciden hacer lo que hagan los padres del amigo de su hijo. Esta dependencia en los demás a la hora de tomar decisiones provoca inseguridad. Este hecho puede derivar en lo que se llama indefensión aprendida, es decir, pensar que lo que se haga va a salir mal incluso antes de hacerlo.

Si por el contrario, los padres dialogan y toman decisiones consensuadas aceptando la aportación de sus hijos y son autónomos en la toma de decisiones, esta reflexión como forma de toma decisiones favorece la autoestima y menor dependencia de los demás a la hora de afrontar los hechos; ya que el alumno será sabedor de sus posibilidades en las diferentes tareas propuestas en clase.

Otra cuestión es que los padres tengan una alta autoestima y se crean autosuficientes para todo, este hecho puede transmitir a un alumno que su forma de percibir los hechos son la única posible y por tanto sobrevalorarse y no aceptar la opinión de los demás por ejemplo en actividades de grupo.

Por tanto, tanto la baja como la alta autoestima son perjudiciales para la conducta del alumno en clase.

• La autoestima del alumno/a en su comportamiento en el aula:

Influye positiva o negativamente en su toma de decisiones y en la interacción con los demás. Podemos considerar que la autoestima tiene 3 componentes:

-Cognitivo: son las ideas, opiniones, creencias, percepciones y la manera en que procesamos la información.

-Afectivo: conlleva la valoración de lo que en nosotros hay de positivo y de negativo, implica un sentimiento que siente la persona de sí misma.

-Conductual: es la intención y actuación que hace la persona por sí misma.

Considerando lo anterior, la autoestima del propio alumno puede influir en su comportamiento en el aula porque:

-Condiciona el aprendizaje. Alumnos que tiene auto imagen positiva de sí mismo se hallan en mejor disposición para aprender.

-Facilita la superación de las dificultades personales. Una persona con autoestima positiva, se siente con mayor capacidad para enfrentar los fracasos y los problemas que se le presentan.

-Apoya la creatividad; una persona puede trabajar para crear algo si confía en sí mismo. -Determina la autonomía personal; si la persona tiene confianza en sí mismo, podrá tomar sus propias decisiones.

-Posibilita una relación social saludable; la persona que se siente segura de sí misma, puede relacionarse mejor.

• Factores que influyen en la motivación, sociedad, familia y escuela:

El factor que considero más importante en la motivación del niño es la familia. Desde que nacemos la familia se convierte en nuestro primer referente en el desarrollo personal y social, de manera que aunque el niño pase un tiempo importante de su vida en el ámbito escolar, la familia seguirá teniendo un poder de influencia decisivo en la autoestima del niño.

Situaciones como por ejemplo la violencia familiar, pueden desembocar en trastornos físicos y psíquicos que influyen en la manera de afrontar el día a día y sobre todo en la falta de energía para enfrentarse a los hechos y disminución en la capacidad creativa. Además, el hecho de que en una familia no se tomen decisiones en común ni se dialogue, deriva en una falta de comunicación con los demás por estar encerrado en sí mismo con lo que a su vez la conservación de amistades sería más difícil y las relaciones afectivas menos satisfactorias.

Si nos centramos en las situaciones de violencia familiar y de opiniones enfrentadas en el seno de la familia, tanto las víctimas como los agresores suelen poseer niveles muy bajos de autoestima.

Existen padres, madres o cuidadores que humillan, desprecian, no prestan atención, se burlan o se ríen del niño cuando pide ayuda, siente dolor, tiene un pequeño accidente, necesita que lo defiendan, expresa miedo, pide compañía, busca protección, siente vergüenza, etc. Estas actitudes se compaginan con otras totalmente opuestas: demostrándole que es "querido, inteligente y guapo" que provocan en él una gran confusión. Tales muestras de cariño son observadas como un mensaje contradictorio por parte del niño y tienen, en consecuencia, un peso negativo en la formación y en el desarrollo de sus capacidades.

En el momento en que la persona afectada por esta clase de educación dispersa llega al estado adulto, transmitirá estas mismas formas de humillación, o de maltrato si es el caso, a otras personas más jóvenes y vulnerables en cualquier sentido físico o emocional.

La forma de violencia más generalizada adopta la forma del maltrato emocional. Hay muchas formas de asustar a un niño y hacerle sentir culpable e intimidado sin necesidad de recurrir a la violencia física. Los niños que sufren esta clase de agresiones se atormentan con pensamientos y sentimientos que no pueden comunicar ni compartir con nadie, y aprenden a soportar el dolor en silencio.

Es por esto que los padres y madres que dañan la autoestima de sus hijos no siempre por lo general lo hacen intencionadamente. La dificultad del caso reside en que ellos fueron educados del mismo modo, de suerte que se limitan a seguir un patrón aprendido.

Las causas de violencia familiar casi siempre son ajenas a los niños y sin embargo ellos son las primeras víctimas. La violencia familiar puede tener diversas causas y motivos y diferentes formas de mediación jurídica o social, pero para tratar de recuperar la autoestima que el ambiente familiar ha podido mellar en el niño hemos de tener en cuenta varios aspectos:

-la reproducción de un modelo familiar anterior no es siempre el mejor, hemos de tener en cuenta las nuevas condiciones y no tratar de imponer sino dialogar y transmitir diálogo porque sin darnos cuenta podemos estar educando a un posible inadaptado social en el mejor de los casos.

-el castigo físico no es conveniente bajo ningún concepto, puesto que si tratamos de reprimir una conducta inadecuada no podemos hacerlo bajo castigo físico pues estaremos transmitiendo que ésa es la forma de atajar una mala conducta en el futuro, en vez de dialogar y cambiar esa conducta por otra más apropiada.

-el refuerzo positivo (animar, felicitar, acompañar, etc.) y el refuerzo negativo (quitar algo desagradable como por ejemplo el ruido) son fundamentales para favorecer la autoestima.

-no atribuir los posibles fracasos siempre a factores internos, puede haber causas externas que no controlamos y que influyen en la resolución de las tareas, como por ejemplo un compañero que molesta en clase o un ruido ambiente que no nos deja concentrarnos.

-reemplazar las viejas o negativas ideas por otras nuevas que nos ayuden a adquirir seguridad y potenciar nuestras virtudes, por ejemplo si no me gusta jugar al fútbol en el recreo porque no me hacen caso, he de buscar otras alternativas u otro deporte donde mi participación sea tenida en cuenta.

-y sobre todo, considerarse una persona valiosa, capaz y abierta para cambiar todos los aspectos de la vida personal.

• Identificación e intervención con alumnos/as con problemas de autoestima:

En relación con la cuestión anterior, la falta de comunicación es un factor clave en la baja autoestima. La mayoría de las veces los alumnos se relacionan con los demás en función de cómo es la relación con su familia. Si en una familia prima la comunicación al castigo físico o psíquico, el alumno tenderá a tener una mayor comunicación con los demás y a resolver los conflictos por la vía del diálogo; si por el contrario, en una familia no se dialoga con normalidad y se recurre al castigo, el alumno tenderá a encerrarse en sí mismo y atribuir a que todo lo que le pasa es por su culpa mostrándose más inseguro y hermético ante los demás.

Un alumno con baja autoestima en el aula se identifica si tenemos en cuenta varios aspectos:

-si es reacio a relacionarse abiertamente con los demás y a no mostrar ante todo el grupo sus opiniones personales.

-si no se integra en un grupo de compañeros, o cambia constantemente de amistades y pierde de repente la amistad sin importarle demasiado tratar de recuperarla.

-si se muestra desconfiado ante las propuestas de sus compañeros o el profesor.

-si es conflictivo ante las propuestas de los demás compañeros, actividades o normas propuestas por el profesor, atribuyendo su comportamiento a la falta de comprensión de los demás.

-si trata de evitar las tareas, juegos o deportes de equipo y no colabora demasiado con el grupo de compañeros evitando el rol que le corresponde dentro del grupo, ya sea por vergüenza o por sentirse incomprendido.

No existe un manual de intervenciones ante alumnos con baja autoestima, tendremos que valorar la personalidad del alumno, su situación, entorno y posibles causas de su comportamiento; pero sí hay una serie de intervenciones de carácter general que nos pueden ayudar a que el alumno se sienta más integrado como por ejemplo:

-mostrar amabilidad y coherencia entre nuestras palabras y gestos, una sonrisa puede suponer un refuerzo positivo.

-para corregir una conducta indeseable debemos evitar los juicios de valor sobre la persona y centrarnos en el juicio de la conducta, así el alumno no se encierra en sí mismo y se centra sobre la conducta a corregir y que por supuesto puede cambiar.

-elogiar al alumno cuando muestra una conducta positiva por ejemplo de colaboración en una actividad de grupo.

-reconocer su comportamiento cuando acepta de buen agrado un castigo disciplinario, haciéndole ver que lo que importa es el cambio de su conducta en vez de si ha roto o ha perdido algo.

-mostrarse cercano a sus motivaciones y actividades que más le gustan, dialogar y compartir experiencias y otorgarle ciertas responsabilidades en tareas de grupo para que se sienta válido e integrado. Por ejemplo, que sea el encargado de elegir la música con la que su grupo realizará una coreografía de baile.

• Actividades para conocer y mejorar la autoestima de los alumnos/as:

Para la realización de estas actividades me apoyaré en actividades que ya he llevado a la práctica con los alumnos.

1ª Actividad: “Las presentaciones”.

-Se trata por un lado de valorar el propio autoconcepto y por otro de mejorar la autoestima y aceptar las valoraciones positivas de los demás compañeros.

Realización: se les da a los alumnos una hoja y se les pide que escriban en ella una breve presentación de ellos mismos: nombre completo, lugar de nacimiento, domicilio y aficiones. A continuación deben escribir más de tres cualidades sobre ellos mismos que consideren positivas describiendo porqué las consideran así. Disponen de entre cinco y diez minutos para escribirlas. Seguidamente se les pide a los alumnos que se pongan de pie frente a la clase y lean en voz alta sus presentaciones. Posteriormente, antes de entrar en valoraciones, los alumnos se disponen en parejas y escriben a la vuelta de la misma hoja dos cualidades de su compañero que consideren positivas poniendo como ejemplo algún hecho que lo demuestre, a ser posible que no sean las mismas que su compañero a dicho de él mismo. Los alumnos disponen de entre cinco y diez minutos para escribirlas y no podrán hablar entre ellos; una vez hecho esto, leerán ante toda la clase en voz alta las cualidades que han destacado de sus compañeros y los hechos que lo demuestran. Cuando todos hayan finalizado, se realizará un debate exponiendo las impresiones personales sobre las cualidades atribuidas por los demás compañeros: si coinciden con las personales o no, si han descubierto cualidades que no sabían que tenían, si consideran que deben cambiar algo, etc. Todas las aportaciones han de ser positivas, no permitiendo descalificaciones y reguladas con la intervención del profesor.

A la hora de seleccionar las actividades me fijaría en aquellas que permitieran conocer por parte de los propios alumnos su propio autoconcepto y cómo se ven ellos ante la relación con los demás, en este caso mediante la reflexión personal y posterior lectura en público para perder la vergüenza y confrontar su autoconcepto ante los demás. Sólo cabría destacar cualidades positivas pero sin tratar de justificar hábitos personales que pueden no ser aceptados por los demás como por ejemplo “se me da muy bien fumar cigarrillos”. De esta forma conocemos lo que el alumno valora como positivo de sí mismo, y además puede ocurrir que alumnos que tengan mal autoconcepto de sí mismos se vean reforzados positivamente por las opiniones de los demás, con lo cual se mejora la autoestima al destacar lo mejor de cada uno.

Evaluaría la cantidad y calidad de las cualidades positivas aportadas por los alumnos sobre sí mismos sin atribuirse cualidades falsas, y por otra parte las aportaciones de los compañeros sobre las cualidades de otros siempre que sean positivas y estén orientadas hacia una mejora de las relaciones sociales en el aula y fuera de ella. Como instrumento de evaluación utilizaría una hoja de registro donde tras escuchar las aportaciones de los alumnos, anotaría cuestiones relevantes sobre si las cualidades personales atribuidas son reales o distan mucho de los hechos observados diariamente en el aula; y por otra parte si las cualidades se centran sólo en lo personal o si también van orientadas hacia la relación con los demás. De esta forma podremos valorar mejor la conducta de los alumnos.

2ª Actividad: “El conejo que quería volar”

-Se trata por un lado de conocer el autoconcepto que tienen sobre sí mismos los alumnos y hacerles conscientes de sus limitaciones y posibilidades, y por otro lado de mejorar su autoestima valorando el desarrollo de sus potencialidades.

Realización: los alumnos leen la siguiente fábula de J. L. Martín Descalzo que ilustra la importancia de conocer y reconocer nuestras limitaciones:

Los animales del bosque se dieron cuenta un día de que ninguno de ellos era el animal perfecto: los pájaros volaban muy bien, pero no nadaban ni escarbaban; la liebre era una estupenda corredora, pero no volaba ni sabía nadar... Y así todos los demás. ¿No habría manera de establecer una academia para mejorar la raza animal? Dicho y hecho. En la primera clase de carrera, el conejo fue una maravilla, y todos le dieron sobresaliente; pero en la clase de vuelo subieron al conejo a la rama de un árbol y le dijeron: '¡Vuela, conejo!' El animal saltó y se estrelló contra el suelo, con tan mala suerte que se rompió dos patas y fracasó también en el examen final de carrera. El pájaro fue fantástico volando, pero le pidieron que excavara como el topo. Al hacerlo se lastimó las alas y el pico y, en adelante, tampoco pudo volar; con lo que ni aprobó la prueba de excavación ni llegó al aprobadillo en la de vuelo. (Martín Descalzo, 2002: 155).

Una vez realizada la lectura de este fragmento de fábula, los alumnos escriben en la mitad de una hoja aquello que quieren conseguir pero es casi imposible por sus cualidades, y en la otra mitad escriben aquello que sí pueden conseguir gracias a sus cualidades; Por ejemplo: no puedo machacar la canasta de baloncesto aunque me gustaría debido a mi altura, pero gracias a mi habilidad con el balón de fútbol podría regatear fácilmente.
SERÍA CASI IMPOSIBLE QUE… SERÍA POSIBLE QUE LLEGASE A…
Machacara la canasta de baloncesto Regatear hábilmente con el balón de fútbol

Seguidamente a la vuelta de la misma hoja, se propone a los alumnos que escriban una breve reflexión personal centrada en la siguiente frase: Sólo cuando aprendamos a amar lo que somos apreciaremos lo que hacemos.

Para ello dispondrán de un tiempo aproximado de quince a veinte minutos, y posteriormente se pedirá a los alumnos que lean en voz alta un ejemplo de algo que no podrán alcanzar y otro de lo que sí podrán llegar a alcanzar; para finalizar leerán su reflexión personal.

Por último se realizará un debate moderado por el profesor con aportaciones de los alumnos sobre el tema tratado, concluyendo con la reflexión de que lo importante es valorar nuestras cualidades para conseguir una buena autoestima.

Evaluaría la implicación de los alumnos en la tarea mediante la observación directa, así como sus valoraciones de carácter realista de acuerdo con sus cualidades de lo que no podrían y sí podrían llegar a conseguir, de forma que les ayuden a formarse una autoimagen ajustada de ellos mismos; que es uno de los objetivos principales de la actividad. Además la sinceridad en las aportaciones personales también será un criterio a tener en cuenta. Por otra parte con la ayuda de un registro personal sobre las aportaciones de los alumnos, le permitirá al profesor valorar si hay alumnos con baja autoestima que no reconocen su verdadero potencial, o si por el contrario hay alumnos con unas expectativas muy distantes de sus posibilidades. Ello permitirá orientar las tareas en la atención individualizada de los alumnos.

Bibliografía:

MARTÍN DESCALZO, José Luis. 2002. Razones para la alegría. Salamanca. Ed. Sígueme.


 

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Comentarios sobre este artículo:

Página: [1]
Por: katherine urbina Fecha: 18 del 03 de 2014 - 21:36
exelente, muy buen articulo
Por: Fabiano Luque Fecha: 29 del 12 de 2013 - 13:08
EL ARTICULO ESTA EXELENTE Y ME GUSTARIA Q ME ENVIAARAN AMI EMAIL SI FUERA POSIBLE Y ESPRO RESPUESTA FELIZ AÑO
Por: Mauricio Fecha: 25 del 09 de 2013 - 14:26
Muy buen resumen. Buen punto de vista a cerca de Maslow que en particular no hubiera enfocado. Entretenida la redacción. Gracias.

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