Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 1, Nº 9 (noviembre 2009)

¿CÓMO AFRONTAR LOS PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO DESDE LA ESCUELA?


 

Nuria Otero Martínez
jmariohv@yahoo.es  
 



A través de este trabajo se trata de reflejar los diferentes problemas de comportamiento que se dan con más frecuencia en el ámbito escolar y la forma de afrontarlos, para ello es necesario clarificar ciertos conceptos como el de trastorno comportamental aludiendo a la definición dada por el DSM IV en el que se define como:

“ Trastorno comportamental es un patrón persistente y repetitivo de conducta, en el que destaca la violación de los derechos fundamentales de los demás, o las reglas o normas sociales adecuadas a la edad”

A la hora de hablar de mencionar los problemas de comportamiento, es necesario hacer una clasificación de dichos problemas en problemas emocionales, dificultades emocionales y problemas de comportamiento.

Por problemas emocionales entendemos aquellos que se producen en forma de ansiedad o angustia acompañadas de tristeza, llanto, retraimiento social, dificultades de concentración, cambios en el rendimiento escolar…su nivel de afectación varía desde la psicosis infantil a las situaciones de estrés. Se pueden destacar como problemas emocionales las fobias que son un tipo de miedo desproporcionado respecto al peligro de la situación; los síntomas de la fobia escolar son: mareos, náuseas y vómitos, dolores de cabeza, rechazo del alimento, diarreas, colitis… .

También podemos encontrarnos con la ansiedad que es una reacción que se tiene ante situaciones específicas, es una situación de disforia (desasosiego, inquietud…) que ocurre sin amenaza externa existente, dentro de la ansiedad las más comunes en la infancia son la ansiedad de separación que está relacionada con la separación de la casa o de las personas vinculadas con el alumno, y el trastorno de ansiedad excesiva consistente en una preocupación excesiva e incontrolable por parte de quien la padece, afectando a todos los aspectos de la vida y con síntomas como inquietud, fatiga, irritabilidad…

Uno de los problemas de emocionales más usual dentro del ámbito escolar es el aislamiento o retraimiento consistente en un ensimismamiento o retirada a sus fantasías que puede pasar inadvertido, son alumnos que presentan sentimientos de desolación, miedo, ansiedad, quejas por su aspecto físico, hipersensibilidad, y además tienen una ausencia de actitudes prosociales para por ejemplo mantener una conversación, integrarse en un grupo, enfrentarse a miedos… .

En cambio las dificultades emocionales se expresan a través de síntomas específicos como tics, enuresis, ecopresis, terrores nocturnos, succión del pulgar…, siempre van asociados a otros problemas si no se trata de trastornos que acaban evolucionando favorablemente.

Por último debemos mencionar por su importancia y frecuencia los problemas de comportamiento que se ponen de manifiesto en síntomas externalizados como la agresión, la mentira, el robo, el vandalismo y otras conductas antisociales. En la escuela las manifestaciones más frecuentes son la agresión verbal o física a otros niños, rechazo o desobediencia al docente, agresión verbal o física al docente, conductas disruptivas en el aula como hablar en exceso, distraerse, no trabajar en equipo… Dos de los problemas de comportamiento específico, por su frecuencia y por ser de los que más preocupan a los docentes y a los propios niños son la hiperactividad y la agresividad.

La hiperactividad es el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, se caracteriza por un patrón persistente de desatención y/o hiperactividad, impulsividad que es más frecuente y grave que el observado habitualmente en sujetos de un nivel de desarrollo similar. Estos alumnos poseen dificultad para concentrarse, se distraen con facilidad, son muy impulsivos y poco hábiles en situaciones sociales. Se debe saber que las tres características básicas de la hiperactividad son: Déficit de atención y autocontrol, impulsividad y actividad motriz excesiva y constante además de dificultades de aprendizaje.

En cuanto a la agresividad decir que las conductas agresivas parecen demasiado frecuentes y es necesaria su disminución. Los problemas conductuales a menudo revelan la presencia de un modelo que incluye el comportamiento agresivo. De forma aislada, la agresividad no es un problema de comportamiento, sí cuando se generaliza en forma de vandalismo, indisciplina, amenazas a iguales o adultos, peleas constantes, insultos, gritos…

Para poder detectar todos estos problemas en el ámbito educativo nos es de mucha ayuda usar como medios la observación por parte de las familias y de los propios docentes, así como la comunicación de los alumnos con los maestros.

He de señalar que los profesores y la comunidad educativa del centro antes de intentar atajar el problema de comportamiento y conductas asociales de los alumnos, deben tener en cuenta la gravedad del tipo de conducta que presentan identificándose si se trata de un trastorno de comportamiento pasajero y/o leve, persistente y/o grave para ello es necesario hacerse con los informes psicológicos o clínicos que provengan de los especialistas correspondientes.

Es necesario aludir a la referencia social como criterio para la identificación del trastorno ya que la definición de problema de comportamiento supone patrones de conducta estables que implican la violación o no consideración de las reglas o las normas que regulan los intercambios sociales y que deberían estar adquiridos según la edad de cada sujeto. El trastorno comportamental está relacionado con las posibles consecuencias negativas que dichas conductas tendrían para el desarrollo global del sujeto, afectando sobre todo a su personalidad y relación con el entorno.

Dentro del ámbito educativo debemos estar atentos a ciertas características que nos ayudan a rebelar si existen o no problemas de este tipo son las dificultades académicas tales como los problemas de lectura, poco entusiasmo en lo referente a los objetivos escolares, descuido del trabajo…

Algunos de los factores que podemos señalar como causantes de problemas de comportamiento son de índole personal como las variables fisiológicas: disminución física o psíquica, retraso madurativo del desarrollo; variables conductuales: consumir algún tipo de sustancia tóxica, no tener habilidades sociales; variables emocionales y afectivas como los miedos o las fobias…. Otros son de índole familiar como el desinterés de los padres por su hijo, poca comunicación familiar, incoherencia en la educación de padre y de la madre, separación o divorcio, maltrato psíquico o físico…. Algunos son de índole socio-cultural señalar el pertenecer a una cultura diferente a la predominante, el tipo de amistades que posean los alumnos, las influencias negativas que el entorno social posea sobre el niño, la inmigración…, por último las variables de índole escolar como la relación negativa con los compañeros, relación negativa con el profesor, caer en el “etiquetaje escolar”, aulas masificadas, currículo no adaptado al nivel del niño, problemas en el rendimiento académico, fracaso escolar y absentismo…

Todas estas variables están muy relacionadas entre sí y no suelen aparecer aisladas que originan los problemas de comportamiento.

Debido a la presencia de tales problemas en el ámbito educativo es necesario que la práctica de distintos modelos de intervención psicológica y su evolución estén dentro del marco de la prevención.

La metodología conductual ha demostrado cambios en la conducta social de los niños, hay que tener mucho cuidado y precaución ya que muchos cambios sólo se mantienen durante el período de aplicación del programa, por ello, los programas preventivos no solamente se encaminan a la reducción de la incidencia y prevalencia de conductas desadaptativas, sino que insisten en las dimensiones comportamentales positivas encaminadas a lograr una mayor adaptación en los distintos contextos donde se desenvuelven.

Así dentro del ámbito educativo pueden llevarse a cabo tres tipos de prevención: Primaria, secundaria y terciaria que explico a continuación:

Prevención primaria: Está dirigida a toda la población, dentro del aula se realizaría con toda la clase abarcándose aspectos como las habilidades sociales, enseñanza de la educación para la salud, educación para la tolerancia… siendo el objetivo principal eliminar o disminuir el riesgo de aparición de alteraciones de comportamiento. Como estrategias de intervención señalar el cambio de factores ambientales que perturban el desarrollo psicológico y promover las habilidades sociales de los alumnos.

Prevención secundaria: Iría dirigida a población de riesgo realizándose sobre niños que empiezan a presentar conductas problemáticas por lo que las sesiones deben realizarse fuera del aula, en pequeños grupos siendo el objetivo principal la identificación precoz del problema y una intervención dirigida a reducir la incidencia de estos problemas antes de que se hagan más graves. La estrategia de intervención será la puesta a punto de técnicas de tratamiento adecuadas como es la detección precoz.

Prevención terciaria: Es la intervención propiamente dicha, iría dirigida a niños con problemas que muestren bastante conductas problemáticas siendo el objetivo reducir la tasa de trastornos y alteraciones en la comunidad, pudiendo contar como estrategia de intervención con la realización de programas que estén encaminados a lograr que los alumnos con problemas de aprendizaje/comportamiento sean tratados dentro del centro y con la colaboración de los profesores. Entre los problemas más usuales se encuentra la técnica de modificación de conducta que persiguen como objetivo eliminar/disminuir conductas disruptivas como aumentar/introducir conductas prosociales adecuadas. Dentro de los programas de técnicas de modificación de conducta nos encontramos con algunas estrategias para aumentar conductas positivas como:

Reforzamiento positivo consistente en presentar una consecuencia positiva a una conducta positiva a través de alabanzas.

Reforzamiento negativo se consigue un aumento en la tasa de una conducta después de retirar una consecuencia adversita si dicha conducta ocurre, ejemplo: Llega puntual se le quita un negativo de antes.

Reforzamiento intermitente, se refuerzan algunas emisiones de esa conducta.

En cuanto a las técnicas para reducir conductas podemos hacer uso de:

El castigo donde se presenta un estímulo adversivo de manera contingente a la aparición de una determinada conducta.

El coste de respuesta consistente en la retirada de una cantidad específica de un reforzador positivo a la ocurrencia de una conducta, ejemplo: 5 minutos sin recreo, no entrar en la Biblioteca… .

El tiempo fuera que sería la retirada de acceso a todos los reforzadores positivos durante determinados períodos de tiempo, aunque este recurso no es recomendables con alumnos agresivos.

La extinción a través de la ignorancia que tampoco es recomendable cuando existe autolesión o daños a otros.

La saciación consistente en el suministro excesivo de un reforzador particular de forma que se disminuye su afectividad para fortalecer un determinado comportamiento, ejemplo: Pinta una mesa, borras todas las mesas de la clase.

La práctica oportuna donde se hace repetir una conducta correcta un número de veces determinado, ejemplo: tira un papel al suelo, debe encestarlo 30 veces.

Para introducir conductas adecuadas, podemos hacer uso de las siguientes estrategias:

El modelado: Consiste en exponer situaciones donde nosotros hacemos de modelo.

El moldeamiento: Es utilizado con los niños autistas y consiste en acercar al niño progresivamente a la tarea que se desea enseñar, ejemplo: Lavarse las manos, primero se debe trabajar el ir al baño y pegar en la puerta, después el ir al baño, llamar a la puerta y coger lo que se necesita para lavarse las manos, por último se trabajará lo anterior más el lavado de manos en sí.

El encadenamiento: Parecido al anterior, pero por separado sin prestar atención a las demás acciones, y por último hacerlo entero con ayudas mediadas.

Otras técnicas para modificar las conductas negativas son los contratos de contingencia donde el menor y el adulto se comprometen a cumplir una serie de objetivos beneficiosos para cada miembro, cada uno se compromete a algo que le gusta del otro, por ello debe ser justo, claro y formularse en términos positivos, ejemplo: la economía de fichas que se utilizan para promover comportamientos positivos en grupos en distintos tipos de recompensas. Ambas prácticas deben tener una temporalización definida y debe constar la firma de los padres y de todas aquellas personas importantes para los implicados para que tenga más fuerza el compromiso.

Estas son las principales técnicas que se pueden desarrollar ante cualquier problema comportamental que se nos de en las aula, pero eso sí, es muy necesaria la colaboración de toda la comunidad educativa ya que habrá muchos frentes donde actuar y se debe hacer de manera continua y coordinada, siguiéndose siempre los mismos patrones para evitar que el alumno en cuestión vea zonas de flaqueza y se aproveche de tal situación.

A través de este artículo se intenta acercar más a los docentes a los distintos problemas que nos podemos encontrar en las escuelas y a cómo hacerles frente de la manera más efectiva, para ello ha sido necesaria la consulta de diferentes referencias bibliográficas como:

FERNÁNDEZ BALLESTEROS, R. (1996): Evaluación conductual hoy. Pirámide. Madrid.

FERNÁNDEZ LÓPEZ, Juan (1994): Modificación de conducta en el aula; en revista Puerta Nueva. Granada.

TOLEDO GONZÁLEZ, Miguel (1984): La escuela ordinaria ante el niño con necesidades educativas especiales. Santillana-Aula XXI. Madrid.

Como páginas Web puedo señalar por su especial interés en esta temática:

www.webespecial.com

www.miaulapt.es

www.edualter.net


 

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